Período:128 Reunion:26 Fecha:10/11/2010 PRESUPUESTO GENERAL DE LA ADMINISTRACIÓN NACIONAL PARA EL EJERCICIO FISCAL DE 2011 (CONTINUACIÓN)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Prosigue la consideración del asunto en tratamiento. Para informar el primer dictamen de minoría, tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. DE PRAT GAY, ALFONSO (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señor presidente: voy a hablar en mi condición de miembro informante no de un proyecto propio, sino de una iniciativa de veintitrés coautores, que se va a considerar hoy, veintitrés diputados de ocho bloques diferentes. Así que no es más que en mi condición de representante de esos veintitrés diputados que voy a expresar los pensamientos detrás de los fundamentos de este dictamen.
En primer lugar, agradezco la confianza y responsabilidad que mis colegas han depositado en mí y, en segundo término, quiero hacer una reflexión acerca de ese valor tan escaso en la Argentina que es el diálogo y el consenso.
Estos ocho bloques hemos venido discutiendo durante los últimos dos meses desde lugares diferentes y con posturas diversas, buscando a través del diálogo una posición de consenso. Cada uno de estos bloques tuvo que renunciar a alguna cuestión particular o a alguna demanda esencial en aras de encontrar un acuerdo colectivo, que es lo que presentamos hoy. Se trata de un acuerdo que, según entiendo, es prácticamente inédito por lo menos desde el retorno de la democracia. Es inédito que ocho partidos de la oposición hayan podido presentar en tiempo y forma un dictamen de noventa páginas de un proyecto de presupuesto absolutamente coherente, que lo único que intenta es mejorar la propuesta del gobierno y no otra cosa.
Entonces, mi primera reflexión es el agradecimiento hacia mis veintitrés colegas por haberme dado la posibilidad de representarlos, pero sobre todo agradezco el trabajo político y técnico realizado por los ocho bloques para que hoy podamos tener una discusión democrática y republicana respecto de cuál tiene que ser la ley de leyes del Poder Ejecutivo para el año 2011. Este es un hábito que, lamento decir, en los últimos siete años había desaparecido, porque en general las votaciones se realizaban a libro cerrado.
Bienvenida sea la discusión, bienvenido el debate y bienvenidas las horas que seguramente tendremos por delante para discutir esta cuestión.
Con respecto a algunas críticas que he escuchado por parte de algunos miembros del oficialismo, quiero dejar muy clara la postura que asumimos los ocho bloques acerca del dictamen. No se trata de un dictamen que represente una alternativa de gobierno. Ni por un segundo estamos asumiendo o queriendo asumir una responsabilidad que no le corresponde a la oposición. El Poder Ejecutivo gobierna y la oposición controla, y en eso no hay ninguna discusión.
El presupuesto que presentamos en el dictamen de minoría número dos es el presupuesto del gobierno mejorado básicamente en cuatro aspectos. Es un presupuesto sin mentiras en las estadísticas oficiales. Es un presupuesto sin superpoderes. Es un presupuesto sin postergación de los haberes jubilatorios, particularmente de aquellos que tienen una demanda firme y que no consiguen cobrar porque el gobierno va dilatando esos pagos. Por último, pero no menos importante, es un presupuesto sin financiamiento inflacionario.
Nosotros, desde la oposición, controlamos la propuesta del gobierno y le sacamos aquello que sobra, que es la mentira, los superpoderes, la postergación de los jubilados y la inflación.
El miembro informante del oficialismo se refirió a todo lo que ocurrió en los últimos siete años en la Argentina. Me parece que la discusión que habría que dar es sobre aquello que queremos que ocurra durante el próximo año y no lo que sucedió en los últimos siete. Mal podemos encarar la discusión acerca de lo que queremos para el año que viene si el punto de partida es desde números macroeconómicos que son absolutamente insostenibles.
En el proyecto de ley de presupuesto para el año 2011, el gobierno plantea que la economía va a crecer un 4,3 por ciento el año que viene en términos reales, lo cual lleva al nivel de PBI nominal que hace un rato explicaba el señor diputado Marconato. Si son ciertas las estadísticas oficiales de crecimiento de la economía en el año 2010 y de muy probable cierre de este año por encima del 8 por ciento, solamente desde el punto de vista aritmético, para que se cumpla ese crecimiento del 4,3 por ciento que proyecta el Poder Ejecutivo, en algún trimestre del año que viene va a hacer falta una recesión. Esto no es una pauta conservadora sino un artilugio para después blanquear menos recursos de los que efectivamente va a tener el gobierno, como ha sido en los últimos siete años.
Sabrá bien usted, señor presidente, que en los últimos seis años la subestimación de los recursos presupuestarios de los distintos presupuestos enviados al Congreso han rondado los 150 mil millones de pesos nominales; ajustados por inflación, son alrededor de 240 mil millones de pesos que en los últimos seis años se han aprobado por fuera del trámite legislativo que exige la Constitución Nacional.
Por eso es tan importante que en este presupuesto –como en cualquier otrono se subestimen los recursos. Una vía de subestimación de los recursos es proponer que el año que viene la economía se va a frenar y que en algún momento va a entrar en una recesión. Nosotros felizmente no creemos que la Argentina vaya a entrar en una recesión el año próximo.
Tampoco creemos que la inflación sea la que manifiesta todos los meses el Instituto Nacional de Estadística y Censos cuando mide la evolución de los precios en el Gran Buenos Aires. Creemos que la inflación es mucho más alta, y no porque lo dicen los consultores privados –que es la chicana que a veces se usa desde el oficialismosino porque lo sufre la gente. Hay estadísticas oficiales que refuerzan esta cuestión que para algunos es una sensación.
Me gustaría leer la evolución del índice de precios al consumidor de siete provincias de la Argentina federal que hicieron el racconto de sus precios en los últimos doce meses. Al mes de septiembre de este año, la provincia de Santa Fe tuvo una inflación acumulada en los últimos doce meses del 23,2 por ciento; San Luis, del 26,3 por ciento; Entre Ríos, del 21,5 por ciento; Tierra del Fuego, del 23,2 por ciento; Neuquén, del 25,4 por ciento; Río Negro, del 25 por ciento; y Jujuy su provincia, señor presidente, del 31,8 por ciento.
¡Qué país diferente tenemos en las provincias, ya que la inflación según el INDEC es solamente del 8,9 por ciento!
Esto no es una meta conservadora. Esto es aprovecharse de la mentira del INDEC para subestimar los recursos, pero la oposición no va a permitir eso. La oposición tiene otra proyección de inflación, que es la inflación real, y que es –creemosuna pauta conservadora.
Lo que nosotros proponemos en nuestro dictamen y en nuestras estimaciones es una inflación para el año que viene igual a la de este año, es decir, del 25 por ciento. La verdad que es optimista, porque si vemos lo que está ocurriendo con el Banco Central y la expansión monetaria, todo indica que ese número va a ser más alto el año que viene. En esto, además de ser prudentes, somos conservadores y tenemos la esperanza de que la inflación efectivamente no suba; pero como mínimo hay que reconocer la que ya tenemos.
Es decir que estamos hablando de un crecimiento del 6 por ciento y una inflación del 25 por ciento.
Otra cuestión que en algún momento la Argentina tendrá que atender desde la verdad es la cuestión cambiaria. Tendrá que atenderla desde la verdad y no desde la malversación estadística. El miembro informante del oficialismo decía que ellos no quieren que la Argentina pierda competitividad. Lo que hay que saber es que con la proyección del tipo de cambio del gobierno para el año que viene y con la inflación que seguramente tendremos, a fin de 2011 el tipo de cambio real va a ser parecido al que tuvimos durante la convertibilidad.
Nos engañan con los niveles nominales del tipo de cambio. Hoy lo que está afectando primero y principalmente a los pobres, y en segundo lugar –aunque no menos importantea toda la estructura productiva fuera del complejo sojero en la Argentina, es una inflación de costos que está dejando fuera del mercado a muchas empresas. Por eso en estos días el secretario Moreno permitió un ingreso de importaciones que hasta ahora no permitía. La manera de combatir la inflación de este gobierno es dejar que entren las importaciones.
Nosotros también estimamos una enorme subestimación de los precios agrícolas en este presupuesto, que después podremos detallar, con la excepción de la soja. En todos los otros rubros, la subestimación de los precios internacionales respecto de los valores actuales, según lo que pone el presupuesto es del orden del 20 o del 25 por ciento.
Nosotros decimos que la excepción es la soja, porque entendemos que habiéndose caído las facultades delegadas, si ésta fuera efectivamente la interpretación de este cuerpo, como lo interpreta nuestro partido, las retenciones deberían volver al 27,5 por ciento, y con esa cifra de retenciones y con el precio actual de la soja de 480 dólares la tonelada se logra el mismo ingreso que estima el gobierno con una alícuota del 35 por ciento.
Quiere decir que fuera de la soja, creemos que hay una subestimación importante en todos los otros rubros. Les cuento cuál es la subestimación que nosotros calculamos: entendemos que con estos supuestos macroeconómicos la recaudación total de la administración nacional para el año que viene va a andar por los 411.200 millones de pesos. Eso es aproximadamente 36.700 millones de pesos de más de lo presupuestado en el proyecto oficial.
En esos 36.700 millones de pesos nosotros ya estamos neteando algo que “huimos de votar” en su momento. Cuando usted, señor presidente, no ocupaba esa silla y cuando otra diputada de su partido ocupaba ese lugar, no nos dio la oportunidad de cerrar esa votación: la de bajar el impuesto a las ganancias para la clase media, producto de mínimos no imponibles que no se ajusten por inflación.
Por lo tanto, en nuestro presupuesto contabilizamos ingresos brutos adicionales de alrededor de 38 mil millones de pesos, de los cuales 1.500 se los devolvemos a la clase media a partir de la actualización real del mínimo no imponible. Nos quedan 36.700 millones de pesos adicionales que proponemos distribuirlos de acuerdo a un esquema de prioridades acordados con los ocho partidos de la oposición antes mencionados.
En primer lugar, son 35 mil millones de pesos para la recomposición de los haberes jubilatorios. No es cierto que la ANSES no cuente con los fondos para aumentar las jubilaciones en línea con lo que fue votado por este Congreso hace menos de un mes.
El propio presupuesto oficial estima un superávit de 21 mil millones de pesos para la ANSES para el año próximo y si a ese superávit le agregamos mayores aportes patronales por efecto de las variables nominales a las que hacía referencia antes, entonces el superávit de la ANSES está por encima de los 35 mil millones de pesos.
Quiere decir que aquí están los fondos para que finalmente vayamos al 82 por ciento móvil para la mínima para hacer justicia con lo que ya decretó la Corte Suprema de pagar a todos los jubilados postergados lo que ya está con sentencia firme en el fallo Badaro. Los fondos están y lo que falta es la voluntad política. Lo que dice la oposición es: juntemos los fondos con la voluntad política.
Tenemos, además, otras dos cuestiones: una tiene que ver con el cumplimiento de la ley de bosques que desde hace mucho tiempo no se viene cumpliendo. Esos son 1.500 millones de pesos, y después tenemos una actualización de una suma fija que va a cinco provincias, que no se actualiza desde 2001 y que representan gastos adicionales por 1.090 millones de pesos.
En este esquema, las principales provincias beneficiadas serán la Pampa, con 108 millones de pesos adicionales, San Luis con 132 millones, la provincia de Santa Cruz –lo repito, la provincia de Santa Cruzcon 88 millones durante todo el año, la provincia de Santa Fe, con 521 millones y Santiago del Estero.
Nosotros vamos a seguir empujando la redistribución de los ATN, pero entendemos que éste es un camino en el que ya podemos avanzar desde el federalismo para recomponer algunas trasferencias que no están funcionando como corresponde.
El resultado fiscal de nuestro dictamen –esto sirve también para acallar algunas críticas que escuchamos en los últimos díases superavitario. Estimamos un resultado primario de la administración central de 24.816 millones de pesos y un resultado primario de la administración nacional de 36.835 millones de pesos, que es más que los intereses que hay que pagar de la deuda durante el año que viene.
Vale decir que en nuestro presupuesto responsable, tenemos un superávit financiero que estimamos en 679 millones de pesos. Esto quiere decir que no hacen falta los superpoderes, no hace falta mentir, no hace falta engañar a los jubilados y tampoco hace falta financiarse con inflación para tener un superávit financiero como el que proponemos a través de nuestro dictamen.
Me quedan dos cuestiones por plantear: la del financiamiento y la de los superpoderes. Adelanto que esta última será abordada luego por la señora diputada Reyes, en atención al tiempo que me resta para mi alocución.
Por lo tanto, voy a dejar sentada cuál es nuestra posición con respecto al financiamiento y a los problemas que entendemos presenta el proyecto oficial. La propuesta en discusión diseña una estrategia de financiamiento que cuenta como aportante principal al Banco Central de la República Argentina. En este sentido, de acuerdo con cómo se corten los números, el Banco Central podría estar otorgándole al gobierno nacional –entre utilidades, adelantos, utilización directa de reservas y algunas otras cuestionesmás de 60 mil millones de pesos, de los cuales una buena parte tiene un impacto monetario directo.
Al respecto nosotros sostenemos que existen fuentes de financiamiento no inflacionarias que el gobierno o bien no encontró, o bien ocultó o directamente quiere utilizar para otra cosa y, por eso, no lo blanquea en este presupuesto. Lo que le decimos al Poder Ejecutivo desde los ocho bloques que hemos suscrito este dictamen es que hay otras fuentes de financiamiento que ustedes no reconocen en su proyecto de ley, motivo por el cual no sería necesario tocar las reservas del Banco Central.
Para ser sintético debo decir que nosotros identificamos tres fuentes de financiamiento que no están contempladas en la propuesta oficial. La primera tiene que ver con los vencimientos de títulos públicos en cartera de la ANSES. ¿Qué quiero decir con esto? Que hay 12 mil millones de pesos de deuda pública cuyo vencimiento el gobierno deberá afrontar el año próximo y que en la propuesta oficial figuran como erogaciones directas del Tesoro. Al respecto, es muy probable que el gobierno termine haciendo lo que ya está ocurriendo. Digo esto porque en la actualidad la ANSES vende en el mercado títulos de su cartera –son títulos que tienen una tasa de rendimiento del 11 por ciento, cobra dólares, y con esos dólares compra letras de tesorería al Tesoro Nacional que tienen una tasa de rendimiento del 4 por ciento. O sea que la ANSES no sólo se está desfinanciando sino que, teniendo en cuenta las tasas que se aplican, queda en claro que se están utilizando recursos que pertenecen al organismo.
Por lo tanto, en la medida en que la ANSES vaya cobrando esos 12 mil millones de pesos, podrían quedar disponibles para financiar al gobierno sin inflación y sin modificar la exposición del organismo en títulos públicos.
De la misma manera, por carta orgánica del Banco Nación hay 10 mil millones de pesos disponibles, sin efecto inflacionario, que el Banco Nación le puede prestar al gobierno, para que éste, con esos pesos, compre las reservas que necesite para girar dólares a los tenedores y acreedores externos de deuda.
En el mismo sentido, existen 12 mil millones de pesos de adelantos transitorios del Banco Central que no fueron debidamente contabilizados en el proyecto del gobierno. El Poder Ejecutivo estima un aumento de sólo 15 mil millones para el año próximo, cuando de acuerdo con nuestros supuestos macroeconómicos ese aumento será de 27 mil millones de pesos.
Como buena parte de esos adelantos no tienen efecto monetario, sumando lo de la ANSES, lo del Banco Nación y lo que tiene que ver con el Banco Central, queda en claro que estamos hablando de 34 mil millones de pesos, que es más que los 30 mil millones de pesos que el gobierno quiere utilizar de las reservas que, repito, sí tienen un efecto monetario.
Por lo tanto, los ocho bloques que hemos suscrito nuestro dictamen sostenemos que no es necesario utilizar las reservas para conseguir financiamiento, dado que existen otras fuentes de financiamiento no inflacionarias. No queremos que el gobierno siga financiándose con el impuesto más regresivo, que es la evasión. Felizmente existen otras alternativas, que justamente son las que estamos planteando.
Por otro lado, deseo hacer una breve reflexión respecto del argumento de que este año se usaron reservas y no pasó nada. La verdad es que no es cierto que no haya pasado nada. Por empezar, hubo mucha más emisión de moneda para recuperar esa parte de las reservas que se giraron al Tesoro. Concretamente, el Tesoro paga con emisión de pesos que quedan en circulación, que a la larga terminan provocando inflación. Así, la expansión monetaria pasó del 5 por ciento al 33 por ciento anual. Además, la deuda del Banco Central en instrumentos de corto plazo –LEBAC- se duplicó de 35 mil millones de pesos a 70 mil. No es cierto que hubo desendeudamiento. Hubo endeudamiento del Banco Central para facilitarle las cuestiones al Tesoro y provocar inflación.
Efectivamente, aumentó la inflación, y por tomar un ejemplo, en Santa Fe la inflación es hoy del 23,2 por ciento y en diciembre del año pasado era del 14 por ciento; la inflación actual de Jujuy es del 32 por ciento y en diciembre era del 16 por ciento. Es decir, pasó lo que dijimos: aumentó la inflación. Nosotros nunca dijimos que habría devaluación ni debacle sino que se iban a financiar inflacionariamente con reservas. Eso es lo que pasó y es lo que no queremos que pase el año que viene.
Concluyo -agradeciendo el tiempo de más que me ha dado, señor presidente- diciendo que el dictamen de minoría es el presupuesto del gobierno pero con el debido control republicano de la oposición. Es un presupuesto sin la mentira del INDEC, sin impuesto inflacionario, sin superpoderes, sin facultades delegadas y sin desatender la deuda urgente –mucho más urgente que la deuda externacon los jubilados. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Para informar sobre su dictamen de minoría, tiene la palabra el señor diputado por la Capital.


SR. LOZANO, CLAUDIO (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señor presidente: la verdad es que nuestro interbloque no hubiera querido llegar de este modo a esta sesión. En la última reunión de la Comisión de Presupuesto y Hacienda planteamos explícitamente –incluso fue acordado por todos los bloques, incluido el propio Frente para la Victoria y con la anuencia del presidente de esa comisión- que estábamos ante una situación particular, diferente a otras, donde cabía la posibilidad de que no hubiera número para aprobar el proyecto de presupuesto que había enviado el oficialismo, y que en ese marco parecía razonable, cuando se veía que íbamos a terminar con dictámenes diferentes, convocar a una mesa de trabajo para aunar criterios y tener un presupuesto de mínima consensuado que permitiera cumplir con que el Poder Ejecutivo contara con su plan de gobierno y también se cumpliera el rol que le cabe al Parlamento en cuanto al control en la asignación de los recursos públicos.
Se aprobó realizar esa convocatoria y se dijo que iba a existir en el curso de esta semana a partir del día lunes. Nada de eso ocurrió y la verdad es que si no hay acuerdo pueden darse dos situaciones en esta sesión: una es que no haya ningún presupuesto porque ningún dictamen obtenga el número, lo cual para nosotros sería una macana, y la otra es que haya un presupuesto votado en general pero con tantas modificaciones en particular que termine siendo una suerte de aquelarre verdaderamente inentendible.
Por lo tanto, como nos pareció que eso no era muy responsable por parte del Parlamento nacional, entendimos razonable tomar esta semana para acordar ese presupuesto de mínima. Lamentablemente ello no ocurrió y en ese marco se da el hecho de que presentamos un dictamen propio como interbloque Movimiento Proyecto Sur.
Más allá de las diferencias en la orientación política, que son absolutamente razonables, obviamente nadie cree que haya que pedirle al gobierno que haga aquello que la fuerza política que expresa entiende que debe hacerse. Eso se resuelve en la arena de la disputa política por el gobierno nacional. Pero nosotros no compartimos que una y otra vez se eluda la significación del debate presupuestario en este ámbito, que no se le otorgue al Parlamento prácticamente ningún lugar y que el presupuesto que estamos considerando, por algunas de las razones que ya fueron expuestas y no repetiré, está asentado en supuestos macroeconómicos que ciertamente son falsos, como todos lo sabemos. Lo cierto es que de mínima existe una subestimación de recursos que supera los 35.400 millones de pesos, pero al mismo tiempo también hay subestimación de gastos por una cifra significativa que aproximadamente involucra 43 mil millones de pesos.
Cuando hablo de subestimación de gastos me refiero a que el presupuesto que estamos considerando no contempla pauta alguna de incremento de salarios no sólo para el caso de los trabajadores del Estado. Tampoco contempla la pauta correspondiente al aumento a las universidades, el aumento del Fondo de Incentivo Docente, la actualización de los insumos en términos de bienes y servicios requeridos para el funcionamiento del aparato estatal, no tiene pauta de movilidad jubilatoria, no contempla la actualización de la asignación familiar ni tampoco la de la Asignación Universal por Hijo, la actualización de los gastos de capital vis à vis la inflación esperada, ni tampoco la actualización de los subsidios. Esto significa que no contempla por lo menos 43 mil millones de pesos, y que estamos discutiendo un presupuesto que nos esconde recursos por vía de subestimar la tasa de crecimiento y el nivel de evolución de los precios por inflación. Al mismo tiempo nos esconde gastos en tanto no actualiza ninguna de estas cosas que estoy mencionando.
Obviamente, si esto es así, es bueno dejar en claro que los números del superávit financiero establecido por el gobierno son diferentes a los planteados, y la necesidad de financiamiento real que tiene el gobierno para cerrar el presupuesto del próximo año también es distinta a la planteada.
Es bueno dejar en claro también que esto que estamos discutiendo este año no es una novedad, y en realidad es lo que ha venido ocurriendo con las presentaciones presupuestarias. Debemos recordar que en marzo, cuando estuvo presente aquí el ministro Boudou, acompañado de diferentes funcionarios, dijimos que en el presupuesto correspondiente al 2010 había alrededor de 50 mil millones de pesos de mayores gastos que estaba previsto realizar pero que no estaban incluidos en el presupuesto, y que era conveniente que se remitiera un proyecto de ley complementario para que el Parlamento pudiera debatir la asignación de los recursos.
En rigor esto fue votado por el Parlamento, pero el ministro incumplió y no mandó absolutamente nada. El propio presupuesto que nos acaban de enviar para 2011 ya reconoce que hay cerca de 40 mil millones de pesos adicionales a la pauta de 2010 que efectivamente ya han sido gastados. Seguramente antes de que finalice el año se dictará un decreto de necesidad y urgencia informándonos de los más de 50 mil millones de pesos que son asignados por fuera del debate parlamentario.
Esta política posibilitó que desde 2003 hasta el presente el monto total de recursos que pasó por fuera del debate parlamentario sea del orden de los 280 mil millones de pesos a valores de hoy, o sea, prácticamente el equivalente a todo el presupuesto nacional de este año.
Entendemos y aceptamos que el plan de gobierno lo fija el Poder Ejecutivo y que esto obviamente se expresa en el presupuesto. Pero del mismo modo que aceptamos esto también sabemos que al Parlamento nacional le cabe un papel en la asignación de los recursos públicos y su control, que efectivamente es el que no estamos cumpliendo y el que en todo caso se propone que sigamos sin cumplir en el debate de este presupuesto.
Así planteado el proyecto oficial es una verdadera tomadura de pelo para buena parte de los diputados que estamos aquí sentados. Digo esto respecto del dictamen de mayoría o dictamen gubernamental. Del mismo modo, debo señalar que tenemos algunas observaciones en relación con el dictamen de la primera minoría.
Si bien compartimos que existen excedentes que están en el orden de la cifra que mencioné anteriormente alrededor de 35.000 millones de pesos, también consideramos que hay un conjunto importante de gastos que no está incluido en el proyecto presentado por el oficialismo. Por lo tanto, no puede distribuirse exclusivamente el excedente en aquellas prioridades que uno defina.
Obviamente compartimos las prioridades de poder resolver la situación del 82 por ciento de los jubilados, y de mejorar, expandir y actualizar la Asignación Universal por Hijo; pero si no incorporamos ni actualizamos las otras partidas vinculadas con la pauta de incremento salarial, de actualización de bienes y servicios, y de gastos de capital, podríamos generar dos resultados: por un lado, al pretender garantizar el haber jubilatorio, estamos generando el congelamiento de los salarios, de la Asignación Universal por Hijo, del Fondo de Incentivo Docente, de los gastos de capital y de los bienes y servicios disponibles para el funcionamiento del Estado.
Por el contrario, si efectivamente actualizamos las partidas, la necesidad de financiamiento que tendría el presupuesto presentado por la primera minoría sería mucho mayor que el declarado.
Por lo tanto, a pesar de que compartimos que hay que blanquear recursos y que es razonable tener como prioridad atender los problemas de los jubilados y los niños, actualizando el valor de la Asignación Universal por Hijo, nuestra preocupación es que en ese dictamen no está contemplado un conjunto de gastos que tampoco tiene en cuenta el presupuesto oficial, y que debemos incorporar como parte del debate.
En este marco, es decir, considerando que por un lado tenemos un presupuesto que aparece dibujado y, por el otro, presenta algunas inconsistencias, nosotros hemos presentado un dictamen que refleja evidentemente nuestra orientación política, pero también alerta sobre un conjunto de cuestiones que el presupuesto presentado debería tener, y que desde nuestro punto de vista no incluye.
Si tenemos en cuenta aquellas cuestiones que hacen a nuestra orientación política es porque creemos razonable pensar en un conjunto de rectificaciones respecto del rumbo económico vigente en la Argentina. Más allá de coincidir o no con la orientación general, estamos convencidos de que el modelo de crecimiento que la Argentina ha venido siguiendo, asentado en el dispositivo de superávit fiscal y comercial desde mediados de 2002 en adelante, produjo resultados, pero también ha exhibido limitaciones para revertir las condiciones de concentración, extranjerización y desigualdad que caracterizan a la Argentina actual.
Desde el año 2007 en adelante este dispositivo macroeconómico asentado en las condiciones de superávit fiscal y comercial está presentando problemas. En consecuencia, si en algún momento funcionó, hoy tiene problemas y es razonable pensar en rectificaciones que se orienten a resolver cómo replantear una estrategia de desarrollo en la Argentina, haciéndonos cargo de que estamos atravesando un momento realmente interesante en términos mundiales y regionales para encauzar una perspectiva de desarrollo para nuestro país.
Cuando digo que efectivamente los dispositivos de superávit fiscal y comercial son cuestionados, es porque desde el año 2007 en adelante sostener las cuentas públicasimplicó el uso de recursos extrapresupuestarios vinculados a reservas y utilidades del Banco Central, al uso de los excedentes de la administración nacional de la seguridad social, a utilizar el fondo de garantía de sustentabilidad del sistema previsional y los depósitos del Banco Nación.
Creemos que estas cosas se pueden utilizar a condición de que se ponga en marcha una estrategia que rectifique la situación que hoy exhiben las cuentas públicas en Argentina.
Del mismo modo que decimos esto para el caso fiscal, lo decimos para el caso del saldo comercial. Efectivamente, tenemos un saldo comercial superavitario pero no hemos resuelto algunos problemas que claramente tiene nuestro perfil productivo que determinan que la tasa de crecimiento de las importaciones multiplica y supera con creces la tasa de crecimiento de las exportaciones.
Estamos en capacidad de sostener este índice de debilidad de nuestro perfil productivo debido a la situación particular de los precios internacionales y de los términos del intercambio, pero sería razonable utilizar esa oportunidad que nos da la economía mundial para replantear el esquema productivo del país.
Pese a que aquí han venido funcionarios que dijeron que la Argentina había encontrado una nueva perspectiva productiva, es bueno recordar que siguen siendo seis ramas del aparato productivo las que concentran el 86 por ciento de las exportaciones, que son sólo 31 empresas las que tienen el 74 por ciento de lo que se exporta en el país y que 21 de ellas tienen que ver con los complejos sojero, petrolero y minero.
Es decir que las condiciones de concentración y extranjerización, que además se expresan en una creciente salida de utilidades y dividendos al exterior, están poniendo límites porque el saldo comercial para cubrir utilidades, dividendos y fuga de capitales ya no alcanza.
Esta realidad indica que la Argentina tiene que revisar su orientación productiva, replantear la situación de concentración y establecer un marco regulatorio de las condiciones de extranjerización que tiene hoy el país en su aparato económico.
Esto también tiene que ver con una pauta de desigualdad que, más allá de que se enuncien los números de indigencia por parte del señor Moreno en el INDEC, se da de patadas con la realidad que vinieron a expresar a este Congreso los tareferos de Misiones, con la situación que se vive en Salta y con el crecimiento de la mortalidad infantil.
Está claro que los niveles de descenso de la pobreza y de la indigencia en la Argentina no están en línea con la posibilidad concreta que podríamos tener en función de las tasas de crecimiento que hemos tenido. Esto se debe a que los niveles de desigualdad del país siguen siendo absolutamente injustos.
En este sentido, con el planteo que estamos haciendo invitamos a pensar que es posible mejorar las condiciones del esquema fiscal sobre la base de un sistema tributario progresivo.
Por eso volvemos a proponer la restitución de las contribuciones patronales para las grandes empresas y la eliminación de las exenciones para el impuesto a las ganancias y bienes personales.
Nuestra propuesta invita a pensar que es posible recomponer el haber mínimo colocándolo en el 82 por ciento del salario mínimo actual, a pensar que es posible utilizar el poder adquisitivo de la asignación universal por hijo y expandir la cobertura, a pensar que es posible crear un seguro de empleo y formación para los jefes de hogar desocupados, a pensar que es posible fortalecer financieramente el sistema público de salud y a pensar que el Estado puede recuperar un papel central en el proceso de inversión.
Por lo tanto, en lugar de pensar en las reservas para pagar la deuda pública es absolutamente factible transformarlas en palancas para el desarrollo poniendo como objetivo la reconstrucción del ferrocarril, el desarrollo de la industria naval, la reconstrucción de la petrolera estatal y el programa de modernización productiva que la Argentina necesita.
Además de lo que estamos planteando, que creemos que es imprescindible para rectificar el rumbo de la Argentina, existe un conjunto de cuestiones muy puntuales que este presupuesto olvida. Por ejemplo, olvida que ha dejado debilitadas las partidas del CONICET: le están faltando alrededor de 150 millones de pesos y la propia institución los está reclamando.
Además, a este presupuesto le está faltando el acuerdo en el marco de la UNESCO para acercar al uno por ciento el presupuesto cultural, tal cual está comprometido. A este presupuesto también le está faltando el financiamiento que la ley de bosques reclama y exige, y también le está faltando la partida de financiamiento para hacer viable el comienzo del inventario de la ley de glaciares. Todas estas cosas deberían ser parte del presupuesto; deberíamos incluirlas, pero no están.
Quiero terminar diciendo que se han escuchado muchas tonterías en este último tiempo, y del ministro de Economía demasiadas. Se oyó la tontería de decir que en un país donde el precio promedio de los alimentos supera la inflación promedio, el efecto de la inflación sobre los sectores populares no existe.
Bueno es entender que les han contestado desde la propia provincia de Buenos Aires, porque ciertamente sería una mirada muy chiquita no darse cuenta de semejante obviedad.
Es más: el problema inflacionario hoy en la Argentina es un problema social más que un problema de gestión macroeconómica. Entender que por cada punto de crecimiento del precio de los alimentos hay cerca de 20 mil pobres y 20 mil indigentes más, es una realidad concreta que debiera mirarse con mucha precaución frente a la situación social por la que sigue atravesando la Argentina, pese al hecho de que uno pueda decir que estamos mejor que en las honduras y las hogueras de 2001 y 2002.
En ese sentido, sostengo que esas tonterías dieron lugar a que se dijera, por ejemplo, que nuestro proyecto de presupuesto era deficitario. El ministro se olvidó buena parte de lo que estudió en la Facultad.
El presupuesto no se observa solamente mirando las cuentas arriba de la línea; también se observa mirando las cuentas debajo de la línea. Lo que nuestro presupuesto indica es que la necesidad de financiamiento de nuestra propuesta es la mitad de la propuesta que plantea el oficialismo.
En segundo lugar, se ha dicho que nosotros paralizamos obras. Esto también es mentira. No hemos tocado ninguno de los 33 mil millones de pesos para obras que están puestos arriba de la línea del presupuesto oficial. Lo que sí hacemos es utilizar reservas para ampliar el financiamiento y el desarrollo del país. Lo que sí quitamos del presupuesto es la autorización en blanco para el endeudamiento del Ministerio de Planificación, que existe debajo de la línea. Esto no quiere decir que no se pueda hacer. Lo que quiere decir es que si requieren endeudamiento para ponerlo en obras concretas, deben mandar el proyecto al Parlamento para discutir adecuadamente las condiciones de ese endeudamiento.
Por lo tanto, nuestra propuesta incluye cerca de 20 mil millones de pesos adicionales en financiamiento de inversión y desarrollo, con una orientación que, lejos de quedarse solo en el tema de infraestructura, busca la política de agregación de valor y reorientación del rumbo productivo del país.
Nosotros estamos sosteniendo este presupuesto porque no estamos de acuerdo con seguir planteando un presupuesto dibujado ni tampoco con algunas inconsistencias que observamos en el dictamen de la primera minoría.
Seguimos abiertos a lo que planteamos el miércoles pasado: este Parlamento puede sancionar un presupuesto, pero existe una condición: blanquear los recursos y los gastos del plan de gobierno. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.


SR. AGUAD, OSCAR RAUL (CORDOBA): Señor presidente: adhiero al excelente mensaje brindado por el señor diputado de la Coalición Cívica Alfonso de Prat Gay. En su diagnóstico figuran gran parte de las objeciones a este presupuesto.
Lamento que por años consecutivos tengamos que seguir llegando al tratamiento del presupuesto sin poder acordar una hoja de ruta que otorgue al país la previsibilidad necesaria para que la alternancia del año próximo se desenvuelva normalmente.
Esta ley fundamental muestra el grado de madurez de nuestro sistema político. Es la autorización de gastos y un pronóstico sobre los ingresos. El presupuesto es la regla básica del sistema. El sistema no funciona sin reglas.
Cuando hace un año denunciamos que la imprevisibilidad del país radicaba en el incumplimiento de su sistema institucional y normativo, primero que advertimos es que la norma fundamental es el presupuesto, que da certidumbre a la ruta que el país seguirá el año próximo.
El año pasado dijimos en este mismo escenario –reiterando lo que habíamos dicho en años anteriores- que el presupuesto es una falacia. El experto en economía, el ministro Boudou, firmó el año pasado un presupuesto en el que calculó una inflación del 8 por ciento. Este año la inflación está llegando al 30 por ciento.
Boudou es un inexperto para ser ministro o son falaces las cosas que firma -porque no quiero usar otro calificativo-, o nos está tomando el pelo a todos.
Además dijo que el país iba a crecer al 4 por ciento, y el país lo hizo al 8. El resultado es que el gobierno se quedó con 50 mil millones de pesos, como mínimo, de exceso de recaudación para usarlos discrecionalmente.
También dijimos que no era neutro falsear el presupuesto. Las consecuencias se van a advertir en la falta de credibilidad en el país, cuyo resultado es la falta de inversiones. La consecuencia del exceso monetarista del gobierno iba a ser la inflación, la que explotó.
No hablemos del experto en el manejo de los precios públicos, el licenciado Guillermo Moreno, cuya política en materia de carnes será recordada por el resto de la historia argentina.
Todo esto lo hemos advertido, y denuncio que el oficialismo no quiere dialogar con la oposición. Es absolutamente falso que el gobierno tenga la más mínima predisposición de diálogo. El último intento lo hicimos ayer en una reunión con los presidentes de bloque, donde le ofrecimos al oficialismo tratar el presupuesto la semana que viene. No hay ninguna posibilidad de acordar lo más mínimo con el gobierno.
Este es un gobierno autista y encerrado en sí mismo, que no piensa más que en él y que tiene como objeto las elecciones del año que viene. Siempre tuvo como norte el proceso electoral, y por eso trata a los ciudadanos como clientes. Para el gobierno, los ciudadanos son clientes a los que hay que conquistar, no con trabajo y salarios, sino con prebendas y dádivas. La consecuencia es un país pobre y subdesarrollado, que no aprovecha las ventajas que nos está dando el mundo hoy.
Seré muy breve en mi discurso, porque quiero impugnar el presupuesto por sus consecuencias. ¿Cuáles son las consecuencias que tiene para la Nación el falsear esta hoja de ruta?
Hace algunos meses el jefe de Gabinete, sentado en un escritorio del recinto, dijo con total impunidad que la inflación era consecuencia de la puja distributiva. Reitero mi pregunta: ¿quiénes son los funcionarios que manejan el país? ¿Así que la inflación es la consecuencia de la puja distributiva?
Cuando los obreros, a través de sus sindicatos, pactan con la patronal un incremento salarial del 23, 25 ó 30 por ciento están reconociendo la inflación anterior. La inflación no es resultado de ninguna puja. El diputado Rossi deberá contestar esto con precisión técnica. La inflación…
No le permito ninguna interrupción, señor diputado.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) No haga alusiones personales.


SR.(ROSSI) ¡Es un mentiroso!


SR. AGUAD, OSCAR RAUL (CORDOBA): La inflación es anterior a la discusión salarial; de lo contrario, no habría discusión salarial. Los aumentos salariales constituyen un reconocimiento de que la inflación existe desde antes y las cifras de los incrementos tienen que ver con la pauta inflacionaria. Entonces, es falso que esto sea motivo de la puja distributiva. El gobierno tiene un mal diagnóstico, y con mal diagnóstico no se resuelven los problemas.
Por otra parte, estoy convencido de que la inflación es una política del gobierno con la cual licua las deudas públicas y además obtiene un terrible excedente recaudatorio. Pero la consecuencia de esto es tremenda para el país, porque descapitaliza el valor adquisitivo del salario, con lo cual con cada punto de inflación arroja a más de 20.000 argentinos a la pobreza y además descapitaliza a las empresas.
Por lo tanto, es un mal sistema tener como política la inflación. No puedo pensar otra cosa que esto, salvo que creamos que el gobierno no tiene capacidad técnica o habilidad para calcular lo que vendrá en el país. Como no creo esto, tengo que sostener y denunciar que la inflación es una política del gobierno.
Hace veinticuatro horas, esta lumbrera de ministros que tenemos desdijeron lo expresado por el jefe de Gabinete, quien había manifestado que la inflación en la Argentina es una consecuencia de la puja distributiva. Los ministros de Economía y del Interior manifestaron que la inflación tiene que ver con la falta de inversión de los empresarios. Es obvio que tiene que ver con la falta de inversión de los empresarios, pero nada dijo acerca de la expansión monetaria que ha denunciado Prat Gay con los cerca de 3.000 millones que todos los meses emite el Banco Central.
¿Por qué no invierten en el país los empresarios argentinos, que hace tres años sí lo hacían? Las tasas de inversión de los años 2005, 2006 y 2007 no eran como las de 2008 y 2009. La razón es la incertidumbre y la falta de confianza en la economía argentina, y no va a haber inversión en el país hasta tanto la Argentina no corrija el rumbo y el modelo económico. Lo venimos diciendo desde hace cuatro años en este recinto, y las consecuencias están a la vista.
El señor presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, con toda claridad revisa y compara números que no son comparables. No se pueden comparar los números del año pasado con los de éste, porque el año pasado el mundo y la Argentina vivieron una recesión importante. Debería comparar los números con el mes anterior, y así advertiría que en la Argentina se cayó el 10 por ciento del mercado interno y la producción industrial de alimentos también se redujo un 10 por ciento en los últimos seis meses. Es decir que con muchísima más plata, hoy el poder de compra del salario se ha reducido en un 10 por ciento y esto tiene incidencia en la producción de las empresas. O sea que ya ni siquiera les va a hacer falta invertir a las empresas; les va a empezar a sobrar capacidad instalada porque los bienes que producen ni siquiera son adquiridos por el mercado. La inflación es un cáncer que carcome de a poco y cuando explota hace metástasis en todo el cuerpo social. Tenemos la obligación de advertirlo de nuevo y de denunciar que nuevamente el país no tiene presupuesto.
Si el presupuesto tiene superpoderes, si tiene gastos discrecionales y si además existe la posibilidad de futuros vetos y futuros DNU, el que no quiere presupuesto es el gobierno. El gobierno, señor presidente, no quiere presupuesto. El gobierno quiere gastar los recursos como quiera, y está visto que esa política ha fracasado por sus consecuencias. Eso forma parte del modelo, entre comillas, que se quiere profundizar en el país.
Señor presidente: hablo en nombre del radicalismo, que seguirá siendo oposición, que no claudica y que representa a los millones de argentinos que nos han puesto en estas bancas. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.


SR. AGOSTO, WALTER ALFREDO (SANTA FE): Señor presidente: entiendo que el proyecto de presupuesto que estamos considerando parte –como se ha comentado acáde premisas que son de muy difícil cumplimiento. Una de ellas es el nivel de actividad económica proyectado para el año próximo, que como todos sabemosestá estimado en el orden del 4,3 por ciento, y es probable que la economía crezca más.
En cuanto al crecimiento hay un rango de variación: algunos entienden que podrá crecer un 5 o un 6 por ciento y otros hablan de hasta un 7 o un 8 por ciento. Claramente, ahí hay un desvío para considerar. Pero el más importante está vinculado con el tema de la inflación. El proyecto remitido por el Poder Ejecutivo nos plantea una inflación del orden del 8,4 por ciento. Nosotros estamos entendiendo que ese nivel de inflación en el año 2011 será de por lo menos el 25 por ciento.
Quiere decir que hay casi 2 puntos de desvío en materia de crecimiento y 17 puntos de desvío en materia de inflación. Esos 19 puntos porcentuales de diferencia en la estimación de las variables macroeconómicas tienen una incidencia fundamental porque distorsionan y desnaturalizan de manera total el documento presupuestario.
¿Cuál es el problema, señor presidente? En primer lugar, el presupuesto pierde su importancia como instrumento de formación de expectativas, pasando a ser una formalidad y no una herramienta de política económica como debe ser.
En segundo lugar, se continúa con la idea de pronosticar crecimiento y precios por debajo de lo esperado. Esto significa que se subestiman los ingresos y, como consecuencia de ello, la posibilidad futura de financiar gastos de manera discrecional.
Para convalidar lo que estamos diciendo no hace falta esperar lo que va a pasar el año que viene sino que basta con observar lo que ya pasó. Ustedes recordarán que la propuesta de crecimiento, ingresos y gastos que discutimos acá para el año 2010 era de 17 por ciento en materia de ingresos y de 12 por ciento en materia de gastos, según nos decía el Poder Ejecutivo. Ahora, en el presupuesto que se remite para la consideración del Congreso, el mismo gobierno está planteando que esos guarismos han pasado a ser del 32 por ciento en el caso de los recursos y del 30 por ciento en el caso de los gastos, lejos del 17 por ciento y 12 por ciento que se habían anunciado en su oportunidad.
Es decir que semejante desvío en el comportamiento de las variables macroeconómicas no es neutral, y tampoco es neutral para la discusión del presupuesto en el Parlamento argentino.
Fíjense que estamos hablando en el año 2010 que el 16 por ciento del gasto público no ha pasado ni ha sido tratado por el Congreso de la Nación. Hago hincapié en esta cuestión porque no tenemos que resignarnos a que así sea. Hubo otros ejercicios fiscales donde precisamente ocurrió todo lo contrario. Voy a dar un ejemplo. En 2006, el crecimiento del gasto por encima de lo presupuestado fue de 16 mil millones de pesos y de esos 16 mil millones, 5 mil fueron ampliaciones presupuestarias derivadas de la delegación de facultades y de la utilización de los superpoderes y 11 mil millones de pesos, es decir prácticamente la totalidad del incremento del gasto fue debatido y aprobado en el Parlamento, es decir que fue autorizado por una ley.
El presupuesto nos está planteando un resultado levemente superavitario. Si observamos el resultado financiero, que sería el último renglón, plantea un superávit de 1.500 millones de pesos.
Aquí tenemos que considerar una cuestión que entiendo que es fundamental: se llega a ese resultado positivo como consecuencia de computar recursos corrientes que en realidad son recursos extraordinarios, que deberían considerarse como financiamiento.
Tal es el caso de las utilidades contables, no siempre realizadas, del Banco Central y las rentas financieras que provienen de los activos en poder de la Anses. Ambas por un monto aproximado de 17 mil millones de pesos.
Esto quiere decir que si restamos estos compromisos extraordinarios del superávit, estimado en 1.500 millones, en realidad el superávit sobre la base de los recursos genuinos y corrientes del ejercicio, se torna en un déficit de 15.600 millones de pesos.
Pero no sólo tenemos que advertir que existen problemas del lado de los ingresos. También tenemos que mencionar que hay una grosera subestimación en materia de gasto público.
Solamente me voy a referir al tema de las erogaciones de capital. Hay erogaciones de capital que no se consideran como tales y se computan debajo de la línea. Estas erogaciones de capital representan 26 mil millones de dólares, es decir el equivalente al 7 por ciento del PBI. No estamos hablando de una cifra menor, y me refiero a la autorización de 7.600 millones de dólares de endeudamiento para el Ministerio de Planificación y a la autorización para otorgar avales por un monto de 18 mil millones de dólares, es decir 26 mil millones de dólares potenciales que no están computados como gastos de capital.
En materia de financiamiento, el proyecto de presupuesto nos plantea lo que ya estamos observando en la actualidad, es decir el Tesoro Nacional tiene déficit y existen un organismo presupuestario y otro no que están financiando y bancando el déficit del Tesoro.
Uno de estos organismos es la Anses, que financia el déficit con fondos que podrían mejorar seguramente en forma gradual, y como se ha venido haciendo, las jubilaciones y pensiones o bien podrían restituirse gradualmente a las provincias argentinas que hacen un aporte tributario muy importante para financiar el sistema.
El otro organismo que también está financiando el Tesoro es el Banco Central. Lo hace a través de las utilidades, de los anticipos y en este caso nuevamente se plantea la alternativa que lo haga a través de la utilización de reservas. Estamos hablando de 7.500 millones de dólares para hacer frente a los compromisos en materia de endeudamiento.
En este punto creo importante hacer hincapié en tres cuestiones. En primer lugar, considero que ese es un mecanismo inflacionario. Digo esto porque los dólares que engrosan las reservas ya no se compran con superávit fiscal -como ocurría antessino con emisión monetaria. Esto redunda en una fuerte presión sobre la dinámica de precios, tal como lo observamos en la actualidad.
En segundo término, la alternativa de pagar deuda con reservas está generando una notable erosión en el patrimonio del Banco Central, por la sencilla razón que los dólares que ingresan a las reservas terminan pagando deuda, mientras que los pesos que se emiten quedan en el pasivo monetario. De este modo, el Banco Central tiene más pesos emitidos y una cantidad de dólares relativamente equivalente. Dicho de otra manera, si no se hubiese utilizado este mecanismo las reservas hubieran crecido en un monto sustancialmente superior de lo que lo han hecho en lo que va del año.
Finalmente, no deja de ser un mecanismo centralizador la alternativa de financiar el endeudamiento público del Tesoro Nacional con reservas, sin ningún tipo de consideración hacia las provincias argentinas. Tengamos en cuenta que ellas también tienen sus deudas y, sin embargo, les han planteado la necesidad de reducirlas con sus propios recursos. Digo esto porque a las provincias les han propuesto reducir sus deudas con los aportes del Tesoro Nacional no distribuidos que, en definitiva, no son otra cosa que recursos propios de las jurisdicciones provinciales.
Por lo tanto, nuevamente nos encontramos ante la alternativa de financiar la deuda del Tesoro Nacional con reservas, mientras que a los gobiernos provinciales les ofrecemos un poquito de ATN para hacer frente a sus obligaciones.
Con estas políticas no vamos a resolver el problema de las provincias argentinas, que van a terminar el año nuevamente con déficit y van a incurrir en el mismo resultado a lo largo de 2011.
En lo que respecta a la coordinación de la relación financiera entre la Nación y las provincias quiero hacer mención a un dato que se ha convertido en una cuestión estructural, a pesar de que no tiene nada que ver con este presupuesto. Me refiero a lo que de acuerdo con la ley de coparticipación debía ocurrir en la distribución primaria de los recursos y lo que ocurre en la realidad. Esa norma establece que del total de recursos el 43 por ciento le corresponde a la Nación, el 55 por ciento a las provincias y el 1 por ciento al Tesoro Nacional. Hoy la participación de las provincias ha bajado del 55 al 47 por ciento, mientras que el porcentaje de participación de la Nación pasó del 43 al 52 por ciento. Insisto en que los aportes al Tesoro Nacional siguen igual, pero se distribuyen a veces.
Pero lo más preocupante es que en el presupuesto para el año 2011 hemos detectado que la partida de aportes del Tesoro Nacional figura como inversión financiera y no como gastos a efectos de que durante el año se distribuya entre las provincias como correspondería. Por lo tanto, debemos prepararnos, porque muy probablemente durante el año próximo estos aportes del Tesoro Nacional tampoco se distribuyan.
Esa no es la única distorsión que encontramos en el proyecto de presupuesto. Por ejemplo, se insiste en prorrogar por cinco años la detracción del 15 por ciento de la masa coparticipable con destino a la seguridad social. Este es un tema que reviste características particulares para la provincia de Santa Fe, que como seguramente algunos diputados conocen, mantiene una disputa judicial con la Nación vinculada a este tema.
También se insiste en mantener el financiamiento de la AFIP de una manera desequilibrada en detrimento de las provincias argentinas. No cuestionamos aquí el financiamiento sino la manera en que la Nación y las provincias contribuyen a aquél. Este es otro tema que estamos tratando de resolver en nuestro dictamen. Todos saben que el financiamiento de la AFIP proviene de una retención que se hace a la coparticipación y que se detrae, para el caso de las provincias, exclusivamente de la cuenta recaudadora del IVA, que es uno de los impuestos que más coparticipa.
Lo que nosotros proponemos es que ese mismo importe pueda ser detraído proporcionalmente de todos los impuestos, porque es la única manera de decir que tanto el gobierno nacional como las provincias en conjunto aporten equitativamente a financiar al organismo.
Otro tema que merece consideración es el de las cajas transferidas. Todos sabemos que hay un conjunto de provincias que oportunamente transfirieron sus cajas de jubilaciones y otras que decidieron preservarlas en sus órbitas. Como el gobierno nacional financia el déficit de las cajas transferidas prometió a aquellas provincias que no transfirieron sus cajas que iba a continuar el financiamiento.
Aquí tengo que remitirme al ejemplo de la provincia de Santa Fe. Para el año 2011 el presupuesto nacional para la caja de Santa Fe plantea un aporte de 50 millones de pesos y el presupuesto provincial lo estima en 340 millones de pesos. Esto ocurrió de igual manera el año pasado y está pasando también con otras provincias que tienen sus cajas y no están recibiendo los fondos, que son 50 millones en el caso de Santa Fe.
Además observamos cómo otras cajas que han sido transferidas al gobierno nacional y que tienen cinco veces menos población que mi provincia están recibiendo 20 veces más para financiar el déficit.
Me parece que es importante iniciar una etapa de revisión de estos aspectos. Tal vez no sea en este presupuesto pero no podemos dejar de mencionarlo porque Santa Fe no recibe las transferencias de fondos para financiar su caja desde 2007 a la fecha.
Por lo expuesto, nosotros estamos haciendo hincapié en rebalancear algunos de estos aspectos y derechos que tienen las provincias argentinas. Me referí al financiamiento a la AFIP y también tengo que hablar de la recomposición de transferencias a provincias que en su momento cedieron sus deudas para ser renegociadas por parte del gobierno nacional, que tenían una asignación mensual del orden de los 14 millones de pesos. En el caso concreto de Santa Fe estamos planteando ahora una asignación de 58 millones de pesos. Es una actualización a medias pero nos parece una señal, un estímulo para provincias como Santa Fe, La Pampa, Santiago del Estero, Santa Cruz, San Luis y alguna otra que pueda estar olvidando, que han hecho frente a sus compromisos con recursos propios.
Estamos planteando también un presupuesto razonable que, como ya se ha dicho, genere certidumbre en los agentes económicos. Los agentes económicos no son solamente los que invierten en bonos. Son los empresarios argentinos, pequeños y medianos, los trabajadores, las familias, los que consumen. Me refiero a generar algún grado de certidumbre, al menos parcialmente, ante la falta de un programa monetario creíble y de un instituto de estadísticas que obviamente no nos brinda la información adecuada. Por eso volvimos a estimar los recursos con un crecimiento del orden de los 37 mil millones de pesos, que tienen un destino irrefutable desde el punto de vista político: su asignación para continuar recuperando los niveles de las prestaciones de la seguridad social.
Por otra parte, agregamos fuentes de financiamiento que no han sido previstas o han sido subestimadas, como la mayor capacidad prestable del Banco Nación, los límites en materia de adelantos transitorios del Banco Central y el cobro de servicios de la deuda por distintos organismos públicos. Estas fuentes de financiamiento superan holgadamente lo que se está requiriendo para ser utilizado en materia de reservas, pero al mismo tiempo se plantea un mecanismo de financiamiento que no contribuya a incentivar el crecimiento de precios.
No soy monetarista, señor presidente; la inflación no se debe únicamente a la emisión de moneda, y en este caso a la emisión de moneda por la compra de reservas, sino a muchos factores, seguramente más estructurales. Pero no cabe duda de que en este momento este mecanismo está generando una distorsión y una aceleración de la inflación en nuestro país.
Finalmente, estamos planteando un presupuesto que tiene equilibrio fiscal, con fuentes financieras genuinas, que no exacerba la inflación, prioriza el gasto social y recupera facultades plenas del Congreso de la Nación en materia presupuestaria. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. TRIACA, ALBERTO JORGE (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señor presidente: me toca exponer sobre el proyecto de ley de presupuesto, y lo hago con un sabor amargo, porque pensé que con el oficialismo podríamos encontrar la oportunidad de dialogar, lograr consensos, escucharnos unos a los otros y tratar de priorizar tales consensos en favor del conjunto de los argentinos. Lamentablemente no se pudo concretar aquello que nos propusimos la semana pasada en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, que era tratar de integrar un ámbito de debate en el que se pudieran alcanzar esos objetivos, y hoy estamos discutiendo varios dictámenes que tienen que ver con dar previsibilidad y un horizonte a los argentinos en 2011.
Esta tarea que varios bloques nos hemos encomendado en el desarrollo de un dictamen ha sido muy cuidadosa y meticulosa, respetando la facultad que el inciso 8 del artículo 75 de la Constitución confiere al Congreso de la Nación al decir: “Fijar anualmente, conforme a las pautas establecidas en el tercer párrafo del inciso 2 de este artículo, el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos de la administración nacional, en base al programa general de gobierno y al plan de inversiones públicas y aprobar o desechar la cuenta de inversión”.
Es oportuno recordar el sentido de esta cláusula constitucional. Se busca que en lo político el presupuesto sea un instrumento de gobierno, y como tal debe expresar cabalmente la política económica y el programa de obras, servicios y cometidos estatales, siguiendo una serie de principios presupuestarios que surgen de la tradición constitucional en esta materia.
Pero a la vez el presupuesto es un instrumento del control y debe facilitar la fiscalización del Poder Legislativo en la ejecución de aquella política económica y específicamente en la habilitación de la competencia para la realización de los gastos e inversiones públicas sometidas a una doble fiscalización: preventiva en la utilización para gastar y posteriormente en la aprobación de la cuenta de inversión.
De tal manera, para poder llevar adelante el control presupuestario, esto es, el cumplimiento del presupuesto y el análisis de las causas de los desvíos presupuestarios con los fines de determinar responsabilidades por estos últimos y perfeccionar la técnica presupuestaria, nos vimos en la disyuntiva de aprobar un presupuesto que más bien parece la declaración jurada de un evasor, o bien realizar este aporte que hemos confeccionado mediante el trabajo conjunto de los diputados de todos los partidos y expresiones políticas que han colaborado en este dictamen.
El presupuesto enviado por el gobierno no contiene metas ni datos realistas en tres o cuatro temas fundamentales, sobre algunos de los cuales ya se ha hablado. El primero de ellos es la inflación; el segundo, las facultades delegadas y súper poderes; el tercero, la aplicación de los excedentes de recursos a partir de la subestimación de ingresos y gastos a favor de los sectores que más lo necesitan esto compete a los jubilados y a asegurar el financiamiento para la Asignación Universal por Hijoy el cuarto, la política para tratar de frenar el incremento inflacionario que viene sufriendo la mayoría de los argentinos.
Es bien conocida la posición de nuestro ministro de Economía sobre la inflación, y es esa inspiración tan desviada de la técnica más básica la que subestima la real importancia de la inflación que, como bien sabemos, es el problema más grave que tiene nuestra economía.
A pesar de esas infortunadas declaraciones, la inflación que día a día no nos permite olvidar que está entre nosotros -sin importar sectores de la economía, clases sociales y regiones geográficas- está prácticamente incorporada a nuestras vidas e imposibilita nuestros cálculos por más pequeños, modestos o importantes que sean. Nos quita previsibilidad.
Es nuestro deber incorporar estimaciones más realistas respecto del nivel de inflación esperado dentro de las consideraciones macroeconómicas que sustenta nuestro presupuesto.
Queremos un plan monetario creíble y sostenible, que cumpla con la misión primaria y fundamental del Banco Central, que es preservar el valor de la moneda y, consecuentemente, evitar las distorsiones de precios relativos propias de la inflación que impiden la planificación tanto de las pequeñas como de las grandes inversiones. Sin embargo, si no modificamos las estimaciones macroeconómicas enviadas por el Poder Ejecutivo no tendremos un presupuesto que contemple diversos principios legales y constitucionales como el de universalidad, que indica la necesidad de que el presupuesto contenga todos los gastos y erogaciones del Estado, todos los ingresos sin excepción; el de publicidad, que determina que el presupuesto debe ser de público conocimiento y seguirse en el tiempo, comparando sus resultados con las previsiones realizadas y analizando las razones de las diferencias; el de exactitud, que indica que el presupuesto debe estar adecuado a la realidad para que represente realmente la gestión financiera del Estado y, por último, el principio de especialización en el sentido de que los créditos o autorizaciones para gastar que contiene la ley de presupuesto deben concederse en forma precisa y detallada, y utilizarse bajo el concepto, con la cuantía y en el período para el cual fueron autorizados.

- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 2ª de la Honorable Cámara, doña Patricia Susana Fadel.

SR. TRIACA, ALBERTO JORGE (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Estos principios son normas que resulta aconsejable seguir en la confección y preparación del presupuesto, y constituyen prácticas razonables. Nosotros las hemos seguido, pero el proyecto enviado por el gobierno, lamentablemente, no.
Esta misma explicación me sirve de argumento para señalar que no es un contrasentido que hayamos modificado las estimaciones macroeconómicas en la propuesta que estoy presentando.
La inflación que calcula el oficialismo en su proyecto de presupuesto es del 8,9 por ciento anual, y el crecimiento del PBI del 4,3 por ciento. La pauta inflacionaria que usamos para confeccionar nuestra alternativa es del 25 por ciento anual, con un crecimiento del PBI del 6 por ciento anual.
Año a año el gobierno nacional se apropia de los excedentes de recaudación que no fueron debidamente estimados en los proyectos de ley de presupuesto y los utiliza sin la debida autorización previa de gastos por parte de este Congreso de la Nación. Estamos salteando una parte institucional muy relevante para los argentinos.
De esto se desprende que lo que estamos buscando es que el Congreso de la Nación ejerza efectivamente su deber de autorizar los gastos, razón por la cual el Poder Ejecutivo elabora y eleva el proyecto de presupuesto y el Congreso lo autoriza.
Respecto de los súper poderes y las facultades delegas, resulta clave señalar que, tal como han venido siendo usados, dejaron de ser una herramienta para enfrentar emergencias y se han convertido en una habitualidad no deseada por nuestra Constitución para vaciar de contenido las prioridades establecidas en el presupuesto elaborado por los representantes del pueblo.
Las autorizaciones de gastos que el Congreso emite el señor jefe de Gabinete las convierte luego en algo abstracto, pues lo que en rigor cuenta es su designio, lo cual combinado con la subestimación que apuntamos anteriormente, convierte al presupuesto en una herramienta que imposibilita el control y muestra año a año el errático rumbo de una economía desconectada de las prioridades de su pueblo.
Nosotros queremos cambiar esta desviación constitucional. Para ello en el dictamen hemos establecido pautas claras y las prioridades que estimamos son las que corresponden.
Los recursos que consideramos excedentes y que pensamos asignar en uno de los artículos del dictamen constituyen el Programa de Prestaciones Previsionales de la Administración Nacional de la Seguridad Social, por hasta la suma de 35.000 millones de pesos.
Queremos insistir con la tarea que tiene pendiente el Poder Legislativo frente al prioritario tema de la movilidad en jubilaciones y pensiones, que oportunamente derivó en la sanción de la ley 26.649 sancionada el 18 de agosto próximo pasado por esta Cámara y vetada por el decreto 1482.
Lo hacemos en el entendimiento de que no se puede dejar librada al azar la subsistencia de nuestra clase pasiva. Consideramos imprescindible que el presupuesto nacional 2011 cuente con los recursos suficientes para que la movilidad establecida por aquella ley injustamente vetada sea efectivamente cumplida.
Queremos demostrar, y lo hacemos, que los recursos están y que la movilidad jubilatoria puede ser pagada sin riesgo para la administración general del Estado.
Sabemos que en política es necesario el diálogo, el consenso y el disenso, pero existen situaciones que nos exigen casi imperativamente el consenso, y esta es una de ellas. Tenemos que sancionar un presupuesto que tenga las prioridades que tiene el pueblo y no derivarnos en otras cuestiones que no hacen a ese fin.
Las modificaciones significativas que introdujimos tienen que ver con la estimación de recursos y gastos, priorizando el resultado superavitario, asignando los excedentes presupuestarios distribuidos por el Congreso básicamente siguiendo el orden de prioridades al que hacía mención anteriormente, es decir, asegurando los planes de obra pública que ha planteado el gobierno nacional –y que aquí ha presentado el oficialismoy poniendo más control sobre aquellos fondos fiduciarios que muchas veces no tienen el seguimiento y control que deberían.
Asimismo, se deben asegurar algunas deudas pendientes, como las de los bosques nativos, y ordenar el impuesto a las ganancias y la suba de los mínimos no imponibles, asegurando el financiamiento de un programa específico para la asignación universal por hijo.
Se debe tener en claro el programa de inversiones del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios y la recomposición de la situación federal de muchas provincias que han sido relegadas de los pactos fiscales.
Por otro lado, existen algunos programas de gobierno que parece que no tienen la misma prioridad que nosotros consideramos. Por ejemplo, el caso de Fútbol para Todos.
Quisiera concluir esta presentación diciendo que el presupuesto es una herramienta de gestión insustituible que debe ser clara, precisa y concordante con la realidad de ingresos y gastos.
El año 2011 no solamente será electoral; también será un año clave para la recuperación argentina, para la administración local de la economía y para su inserción en el concierto global. Frente a ambas circunstancias necesitamos responsabilidad y tratar la inflación como el mayor problema de una economía enferma que hoy no está al servicio de la gente.
Para que la economía sea útil a los argentinos se necesitan números serios y claridad en el presente para poder hacer planes hacia el futuro.
Los diputados que hemos trabajado en este proyecto de presupuesto general de la Nación lo hemos hecho guiados por altos intereses patrióticos. Hemos utilizado ideas alternativas y nos hemos esforzado por buscar fuentes de financiamiento concretas para satisfacer las prioridades de la gente.
Esperemos que el gobierno sepa escuchar y abandone su postura intransigente y refractaria de todos los aportes que le hacemos. Es conveniente que, a partir de ahora, el gobierno se deje ayudar. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.


SRA. FEIN, MONICA HAYDE (SANTA FE): Señora presidenta: nuestro bloque viene a discutir la ley de presupuesto entendiendo la importancia de este instrumento de gobierno, porque permite determinar el porcentaje de aportes que recibe cada sector social; también cuánto percibe cada provincia y la Nación en concepto de coparticipación. En síntesis, el presupuesto establece de dónde se obtienen los recursos y a quién y cómo se asignan.
Como orientador de la política económica y la utilización de los recursos públicos, el presupuesto debe ser fijado por el Congreso, como lo dice la Constitución, sobre la base del programa general de gobierno.
Sin embargo, también queremos decir que en nuestra Constitución nada permite inferir que la función legislativa en materia presupuestaria sea simplemente aprobar o autorizar lo que propone el Poder Ejecutivo.
El Congreso recibe un proyecto de presupuesto: lo acepta, lo modifica o lo rechaza, parcial o totalmente. No se trata de un acto aprobatorio que pasa a integrar un acto administrativo. La acción legislativa respecto del presupuesto es un hecho primordial, porque esta iniciativa que corresponde al Poder Ejecutivo constituye una responsabilidad general del país.
Hemos ido a la Comisión de Presupuesto y Hacienda con nuestras propuestas y con la mayor amplitud para que hoy estemos aprobando un presupuesto. Pero nos hemos encontrado con una cerrada negativa al debate, lo que no ha permitido modificar el proyecto de ley de presupuesto que ha enviado el Poder Ejecutivo.
Esa actitud del oficialismo es una nueva pérdida de oportunidad en la búsqueda del diálogo y el consenso para compartir un proyecto de país que permita modificar la realidad de los argentinos.
En cuanto al presupuesto 2011, deseamos hacer algunas consideraciones. Entendemos que no se ha trazado un rumbo hacia la reducción de la pobreza, el desempleo y la precariedad laboral. Tampoco se ha priorizado saldar la deuda que tenemos con los sectores más vulnerables. Se han dispuesto mayores partidas para el pago de la deuda con los acreedores externos que para la deuda existente con los sectores más relegados de nuestro país.
Tampoco se han tomado las medidas económicas necesarias para la construcción de una Nación con mayor justicia social, para evitar que los que menos tienen sean los que más pagan, como está ocurriendo ahora.
El Poder Ejecutivo continúa con la misma metodología para la confección del proyecto de ley de presupuesto que aplica desde 2004. Se subestiman los recursos a fin de obtener excedentes presupuestarios sin asignación específica y que luego son utilizados por el Poder Ejecutivo nacional de manera discrecional mediante ampliaciones del presupuesto o a través de decretos de necesidad y urgencia, práctica de la que nuestro bloque ha sido opositor, ya que siempre consideramos que estas autorizaciones del gasto deben ser debatidas en el Congreso.
En ese sentido, como se ha dicho, se calcularon 492.178 millones sobre la base de variables macroeconómicas, cuando todos los cálculos aquí expresados indican que en este presupuesto habría una cifra en más de 35.000 a 37.000 millones de pesos.
Impedir un debate legislativo de los fondos públicos permite claramente al Poder Ejecutivo resolver según su antojo el manejo de estas cuantiosas cifras.
Voy a dar un ejemplo de esa práctica, que ha posibilitado la existencia de casi un presupuesto paralelo. El presupuesto de 2009, que fuera aprobado por este Congreso, fue reformulado por medio de disposiciones administrativas de la Jefatura de Gabinete o por decretos de necesidad y urgencia en más de 150 oportunidades, de las cuales 123 se tradujeron en variaciones sobre un monto total aproximado de 30.000 millones de pesos.
El partido socialista ratifica que el manejo discrecional de estos recursos atenta contra la transparencia y hemos votado por la negativa al delegar estas facultades al Poder Ejecutivo. También creemos que el Poder Ejecutivo, a través de esta discrecionalidad, transfiere facultades a un funcionario no electivo, que puede ser designado y removido a voluntad del presidente. Ello desplaza los límites del Poder Ejecutivo en aspectos sustanciales, aumentando la discrecionalidad que ya tiene el jefe de Gabinete.
Por eso decimos que la práctica generalizada de este hecho torna al presupuesto en una formalidad. Estamos discutiendo un presupuesto formal, ya que el paralelo o real es el que ejecuta el Poder Ejecutivo mediante los DNU o la discrecionalidad en el manejo de los excedentes.
En materia tributaria creemos que el presupuesto sigue manteniendo el esquema regresivo que se diseñó en 2004. Si analizamos la composición de los recursos, vemos que no se prevén cambios en materia fiscal, recayendo la presión tributaria sobre los impuestos al consumo. Claramente, el IVA aporta el 28 por ciento de la recaudación; el impuesto a los créditos y débitos bancarios el 6 por ciento, mientras que el impuesto a las ganancias aporta sólo el 18 por ciento de la recaudación total.
A todo ello deberíamos sumar una situación que todos conocemos, vinculada con los privilegios fiscales de importantes sectores de la economía, que no estarán alcanzados por impuestos y que se calcula como superior a los 34.000 millones de pesos.
Con respecto al gasto público, el Poder Ejecutivo ha fijado una clara prioridad a favor del pago de los intereses de la deuda, ya que el aumento que se dispone para el pago de los intereses de la deuda es mayor al que se establece para las prestaciones de la seguridad social, que a su vez se ubica por debajo de la inflación real estimada para el 2011.
Consideramos que es importante prever el pago de la deuda con nuestros acreedores externos, pero creemos fundamental saldar la deuda social con nuestros conciudadanos.
Así vemos que el presupuesto no contempla un tema que venimos discutiendo desde hace mucho tiempo, como el de los jubilados, que no podrán cobrar lo que se les adeuda y a quienes, además, no se les ha garantizado la movilidad jubilatoria en los términos del proyecto de ley aprobado por el Congreso y vetado por el Poder Ejecutivo. El Poder Ejecutivo seguirá utilizando el Fondo de Garantía de la ANSES para otras erogaciones que no irán para los jubilados.
Con respecto al federalismo fiscal, creemos que este presupuesto continúa acrecentando la concentración económica a nivel nacional, con el consiguiente empobrecimiento de las provincias, a las que ni siquiera se les garantiza el 34 por ciento establecido en la ley de coparticipación. Del total de recursos el sector público nacional se quedará con el 74,1 por ciento, quedando en manos de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 25,9 por ciento. Se persiste en un gran centralismo fiscal en detrimento del sistema federal del Estado.
Tampoco se contempla en el dictamen –tal como lo ha planteado el señor diputado Agosto, entre otrosla compensación a las cinco provincias que fueron claramente discriminadas por el reparto de los recursos de reserva de ATN.
Asimismo, rechazamos claramente el artículo 29, que prorroga el pacto fiscal. Por lo menos nuestra provincia, la de Santa Fe, ha planteado un reclamo judicial por este tema.
En síntesis, creemos que este presupuesto persiste en la concentración de funciones en el Poder Ejecutivo para tener la discrecionalidad del reparto. Entendemos que no contempla el federalismo fiscal, no modifica la estructura tributaria retrógrada que hace que quienes menos tienen más paguen y se niega, teniendo recursos disponibles, a solucionar problemas históricos como el pago de las jubilaciones, tal como bien lo ha marcado la propia Corte Suprema.
Por todos estos motivos nuestro bloque no va a acompañar el proyecto de presupuesto del oficialismo. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Salta.


SR. LOPEZ ARIAS, MARCELO EDUARDO (SALTA): Señora presidenta: hace muchos años que vengo integrando las comisiones de Presupuesto y Hacienda, tanto de esta Cámara como del Senado. Habiendo llegado el momento de votar este presupuesto, tengo una sensación un tanto agridulce y contradictoria. Por un lado, siento orgullo de haber trabajado seriamente junto con otros diputados durante muchos meses en la elaboración de un dictamen de presupuesto, que creo que debe ser de lo mejor que he visto a lo largo de todo el tiempo en que he integrado esta comisión. Realmente se trata de un muy buen trabajo y me siento orgulloso de él. Esta es una de las grandes alegrías que siento en este momento al discutir un proyecto que no parte del “no”, sino de una propuesta concreta para mejorar las cosas.
La sensación contradictoria consiste en que creo que, una vez más, los argentinos estamos perdiendo una hermosa oportunidad de elaborar una norma de consenso, cosa que hemos tratado de hacer. Recuerdo inclusive que en la última reunión de la Comisión de Presupuesto y Hacienda planteé al señor presidente la posibilidad de abrir un intercambio de ideas hasta que llegara el momento de la sesión, calculando que tendría lugar la semana que viene, con el objetivo de arrimar posiciones. Pero esto es imposible cuando hay temas de fondo que resulta muy difícil acordar y hay posiciones ya tomadas por parte del bloque oficial.
Reitero que este dictamen -que hemos elaborado con mucho sentido de la responsabilidad- procura seriamente que el Congreso cumpla exactamente las funciones que debe cumplir de acuerdo con lo que establece la Constitución Nacional. En este sentido, la Constitución Nacional dispone que el Congreso de la Nación es el que elabora el presupuesto sobre la base de un plan general, que no es el plan del Poder Ejecutivo. Cuando el proyecto de presupuesto es enviado al Parlamento, es el gran proyecto federal que, previamente, es discutido con los aportes que hace el Poder Judicial –que remite su proyecto, el Congreso de la Nación –que también remite su proyectoy el Poder Ejecutivo, que lo discute con las provincias argentinas. El resultado es ese proyecto que llega al Congreso. Reitero: no es el proyecto del Poder Ejecutivo sino un proyecto federal, el proyecto de la Nación Argentina que es el que en este momento estamos discutiendo.
Estamos dispuestos a discutir y acordar, e inclusive a respetar todo el esquema de obras del Poder Ejecutivo. No estoy seguro, pero espero que sea uno que haya sido discutido y acordado con las provincias.
Pero hay un tema de fondo. Si el proyecto oficial quiere mantener cifras que son absolutamente irreales y se nos quiere obligar a que incumplamos nuestro deber como poder del Estado admitiendo cifras que realmente no se corresponden con la realidad, este es un obstáculo insalvable. A partir de ahí la discusión se hace muy difícil, a pesar de que tratemos de ser lo más respetuosos posible en materia de las obras que propone el gobierno nacional. Este es un tema absolutamente no menor.
Yo soy de aquellos que, con mucho orgullo, he tratado de ser coherente en mi vida política. He apoyado la gestión del ex presidente Néstor Kirchner con alguna discusión, pero siempre manteniendo independencia de criterio sobre todo en los temas que tenían que ver con el régimen federal y con mi provincia, y también he apoyado el gobierno de la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Si he tomado distancia –esto está claro en mis intervenciones en este Congreso y demásno ha sido por una diferencia de fondo con los grandes objetivos, con los que creo que todos los argentinos no podemos dejar de coincidir, sino por una diferencia muy puntual en cuanto a la forma de ejercicio del poder, que considero absolutamente negativa para este momento de la historia de la Argentina.
Esa forma de ejercicio del poder ha hecho que no haya previsibilidad, y en este momento en que tenemos todas las condiciones para crecer y desarrollarnos eso crea un clima de imprevisibilidad que atenta contra la inversión; inversión que tendríamos que tener en abundancia, que está dando vueltas en el mundo y que no llega como debiera. Por esa razón estamos en un nivel inferior con respecto a los otros países de Latinoamérica.
Entonces, creo que nosotros mismos estamos poniendo una traba que no nos permite iniciar un proceso de desarrollo sustentable como no se ha presentado muchas veces en la historia de la Argentina. Yo realmente lamento esto, porque la verdad es que uno quisiera que las cosas fueran distintas.
Además, esa forma de ejercicio del poder ha llevado a doblegar a las provincias argentinas, porque a través del manejo de los recursos prácticamente se ha llegado a acabar con el Estado federal. Esta ha sido una crítica puntual que he venido planteando.
Reitero que no estoy en desacuerdo con las políticas de fondo, con las cuales uno no puede menos que coincidir –como la política de derechos humanos, con respecto a la cual he tenido una posición tomada durante toda mi vida, sino con la forma en que se ejercita el poder. Es una forma de ejercicio del poder que atenta contra esa Argentina que todos quisiéramos ver: una Argentina de convivencia, de consensos, de un desarrollo pleno y de un proceso de inversión que nos permita acabar con el empleo en negro, que es la gran lacra que hoy tenemos en la Argentina.
Esto no se daba en este presupuesto, señora presidenta. Este presupuesto venía justamente en la línea de la concentración de poder y no de la búsqueda del consenso y del equilibrio, como tendríamos que haberlo planteado. ¿Por qué digo esto, señora presidenta? Porque una vez más se volvía a incurrir en el mismo vicio de siempre, es decir, subestimar recursos para tener grandes excedentes presupuestarios que después manejaban como se les daba la gana, convirtiendo al presupuesto en un instrumento de poder político, lo que es verdaderamente inadmisible en un sistema federal.
Desde el primer momento nuestro planteo fue el siguiente: discutamos cualquier cosa pero blanqueemos las cifras. Obviamente no existió esa posibilidad, y ello impidió que pudiéramos avanzar en la discusión de los otros temas, porque ya de movida estábamos teniendo una discrepancia que era fundamental, pues era lo que definía si este era un presupuesto en serio, un dibujo o una risa.
A partir de eso, señora presidenta, hemos formulado este dictamen que como bien dijeron los señores diputados Prat Gay, Agosto y otrostiende básicamente a sincerar cifras y a cumplir con el deber que tiene este Congreso de la Nación de no hacer dibujos en el presupuesto sino atender a la realidad.
Nosotros fijamos algunas prioridades en cuanto al manejo de los excedentes. Esto último tiene que ver con el tan postergado jubilado argentino. Nosotros demostramos que hay recursos suficientes para pagar el 82 por ciento del salario mínimo vital y móvil a la jubilación mínima. Esto lo exponemos y está claramente expresado.
Además, fijamos partidas propias para el tema de la asignación universal por hijo, con los incrementos que realmente correspondan, y respetamos el esquema de obras porque entendemos que debemos ser respetuosos en este temapero estableciendo un control, es decir, no damos un cheque en blanco para que se haga cualquier cosa o se distribuya como se quiera, sino que decimos “Van a tener la posibilidad de hacer todo el listado de obras que figura acá...” -incluso hemos incrementado algunas- “...pero con la participación del Congreso que corresponde para que podamos ejercer el control”.
Finalmente, está el tema de las facultades al jefe de Gabinete para la asignación de partidas, es decir, el famoso artículo 37 de la ley de administración financiera, que en este caso lo suspendemos por un año. En esto soy absolutamente coherente con lo que sostuve toda mi vida. Durante la gestión del ex presidente Néstor Kirchner yo siempre mantuve discrepancias con ese artículo, porque pensaba: “Si este es el plan federal del Estado nacional argentino, no el plan del gobierno, es el fruto de una discusión entre los poderes del Estado y las provincias argentinas”.
Si después de todo esto se lo faculta al jefe de Gabinete para que haga lo que quiera, estamos tergiversando y estamos terminando con el sistema de elaboración del presupuesto como el gran plan político económico que debería tener el Estado nacional para cada área.
Por eso siempre me opuse y por eso entiendo que, en este caso, esta limitación es absolutamente razonable. Estamos de acuerdo con todas las facultades al jefe de Gabinete, pero el tema de la reasignación de los excedentes va a tener que ser conversado con el Congreso.
Insisto en que vamos a tener una actitud razonable. Como hemos respetado el esquema de obras lo vamos a acompañar, pero realmente controlando la forma en que estas facultades se ejecutan.
En este dictamen de presupuesto he firmado con disidencia parcial, la que tiene que ver con el tema de uso de reservas para el tema de la deuda. Hay algunos señores diputados, a quienes respeto muchísimo, que tienen una concepción principista en el sentido de que las reservas del Banco Central no pueden ser utilizadas para el pago de la deuda.
Tanto según mi criterio como el de muchos diputados aquí presentes entendemos que las reservas pueden ser utilizadas bajo dos condiciones claras, que no se cumplían el año pasado con el gran debate que se armó con el tema de las reservas.
En primer lugar, tienen que ser autorizadas por ley. Esto es fundamental y está claro. En ese caso, la ley de presupuesto actuaría como ley de autorización. En segundo término, tiene que tener un efecto monetario neutro, porque el problema de la utilización de las reservas sin controles ni limitaciones puede impulsar el proceso inflacionario de una forma que realmente se vuelva incontrolable, y eso no lo queremos, porque más allá de lo que opinen algunos funcionarios todos sabemos que la inflación cae en primer término sobre las espaldas de los más pobres y de los que tienen salarios fijos. Este es un tema que debemos cuidar, tal como siempre lo hemos dicho.
No hemos incluido el artículo de utilización de las reservas. No es necesario y en esto coincido en que hay otras fuentes de financiamiento, que están enumeradas en el artículo 4° y que perfectamente alcanzan para todas las necesidades del gobierno nacional.
Pero si así no fuera y si hubiera necesidad de utilización de reservas, desde ya manifiesto mi predisposición a discutir esa utilización de reservas con toda altura, porque entiendo que una utilización racional y con efecto monetario neutro no inflacionario puede ser útil en algún momento y no le vamos a negar instrumentos de ese tipo al gobierno nacional.
Al respecto quiero que quede esta posición clara, porque es un tema que hemos analizado muchos legisladores y que ha sido motivo de esta disidencia parcial que hemos tenido respecto de este dictamen de minoría.
Termino esta breve exposición porque creo que muchas de las cosas que se han dicho me eximen de profundizar más la cuestión, pero hubiera deseado que hubiéramos tenido un diálogo mucho más profundo, que refleje la realidad.
La inflación que nosotros estamos fijando en el presupuesto no es un invento nuestro ni de los encuestadores. Lo ha reconocido el propio Banco Central con la ampliación de la base monetaria que está haciendo Mercedes Marcó del Pont. Es decir, son datos muy objetivos que el propio gobierno ha reconocido en cada uno de los pasos que está dando, y es lo que estamos tomando en cuenta para prever lo que serán los ingresos reales del Estado nacional en base al índice de inflación que entendemos que es el que correctamente debemos tener.
Vaya esta disposición de ánimo y la alegría de que se haya dado quórum para iniciar esta sesión, porque nuestro bloque, el bloque peronista, siempre ha creído que no hay que esquivar el bulto a la discusión del presupuesto.
Tenemos que dar la discusión en el momento que corresponde para debatir una ley que es fundamental, pero con nuestra posición y con nuestras convicciones de que estamos haciendo lo que nuestra Constitución nos manda, de la mejor forma posible, con un clima de trabajo que hemos tenido y que realmente enorgullece. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. HELLER, CARLOS SALOMON (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: en primer lugar, quiero expresar que el bloque que integro, el bloque de Nuevo Encuentro Popular y Solidario, tiene la convicción de que el presupuesto es una herramienta fundamental para la gestión de cualquier gobierno. En ese sentido, este presupuesto que estamos analizando, si bien contiene algunas previsiones diferentes o distintas a las que nosotros manejamos, en general a nuestro entender resulta un estimativo de ingresos y gastos que nos permite avizorar el futuro y marchar con confianza hacia el año próximo.
De todas formas, con independencia de las discusiones que se están dando a lo largo de este debate, me parece que hay un hecho que se está pasando por alto, que básicamente tiene que ver con el buen comportamiento fiscal que han mostrado las cuentas públicas en estos años, manteniendo superávit fiscales de una envergadura significativa con una continuidad francamente desconocida en la historia de nuestro país.
En ese sentido, cuando la crisis internacional impactó, y como consecuencia de ello el superávit fiscal desapareció, vimos con buenos ojos lo que sucedió, puesto que contrariamente a lo que aconseja la ortodoxia, se tomaron decisiones contracíclicas, que apuntaron a un incremento del gasto, lo cual fortaleció la resistencia de la economía argentina a los impactos negativos de la crisis. En especial se protegió algo tan sensible como el mercado laboral y el poder adquisitivo de la población de menores recursos.
En consonancia con lo que acabo de señalar me permitiré realizar algunas observaciones al plan general del gobierno representado en el presupuesto que estamos tratando. Es cierto que muchos estimamos que en 2011 la economía puede registrar un crecimiento mayor al 4,3 por ciento previsto en este presupuesto. Pero también es cierto que en el análisis que realiza quien tiene la responsabilidad de administrar es imprescindible evaluar escenarios menos favorables, sobre todo teniendo en cuenta la volatilidad –para utilizar un término comúnde la situación internacional.
En estos días hemos observado –lo hemos leído en todos los diariosun tema que es el centro del debate. Seguramente ese tema ocupará la agenda de la reunión del Grupo de los 20, que se llevará adelante en Corea. Digo esto porque el país más importante de la tierra –Estados Unidosproyecta para el corriente año 2010 un déficit de cuenta corriente de 466.500 millones de dólares, mientras que del otro lado de este desbalance aparecen los balances con resultados superavitarios de China, con 270 mil millones de dólares; Alemania, con 200 mil millones de dólares, y Japón, con 165 mil millones de dólares. Esta situación genera tensiones de una magnitud que no se pueden soslayar a la hora de analizar el presupuesto, sobre todo teniendo en cuenta que Estados Unidos quiere reducir su enorme déficit devaluando su propia moneda e impulsando la revaluación de las demás, en especial de la moneda china.
Eso, que ha dado origen a la denominada “guerra de las monedas”, puede resumirse en tres escenarios que no podemos dejar de tener en cuenta a la hora de estimar cómo serán las cosas a lo largo de 2011.
Uno de esos escenarios tiene que ver con la presión hacia China –uno de nuestros principales mercadospara que revalúe su moneda, lo cual provocaría una baja de la competencia de los productos de ese país a nivel mundial. Esta es una decisión que aparentemente los chinos no tienen ningún interés en tomar, aunque objetivamente una medida de esas características mejoraría la capacidad exportadora de los países centrales.
El segundo escenario está dado por la política de enorme expansión monetaria de los países centrales, en particular de los Estados Unidos, a través de la masiva compra de títulos del gobierno por parte de la Reserva Federal. Hemos leído en estos días que se tomó la decisión de comprar títulos por parte de la Reserva Federal por 750 mil millones de dólares. Esos títulos se compran a través de emisión de moneda que realiza la Reserva Federal para comprar esos bonos del Tesoro.
Ello está generando una inundación de dólares a nivel mundial, que hace que el valor del dólar baje y, como dijimos antes, resulta también en una mejora de la competitividad de los Estados Unidos a costa de las economías del resto del mundo, en particular de países como el nuestro.
En la otra posición se encuentra un número limitado de países, entre los cuales incluimos en nuestra visión a la República Argentina, que trata de defender su tipo de cambio con políticas activas de flotación administrada que desde luego tienen costo, porque sería imposible pensar que se puedan sostener políticas de este tipo sin ningún costo. Tampoco se podría pensar que están exentas de las presiones que se ejercen para que nuestras monedas se revalúen.
Fíjense lo que nos está aconsejando el Fondo Monetario Internacional en su último informe sobre América Latina: pide desaceleración del gasto público para la región, incremento de las tasas de interés y un mayor nivel de flotación cambiaria para que posibilite la apreciación de las monedas de nuestros países y obviamente reducir drásticamente la competitividad de nuestras economías.
Ellos llaman a esta propuesta “un aterrizaje suave” en la política de crecimiento que están teniendo nuestros países. Nosotros decimos que es el nuevo nombre que se le quiere poner al ajuste. El Fondo dice que estas medidas son necesarias dado que los altos niveles de crecimiento pueden llevar a un desborde en materia de inflación.
Esto es lo que hoy se está discutiendo y es por eso que nosotros tenemos que decir que no se puede analizar la perspectiva del 2011 sin tener en claro cuáles son los factores externos que pueden actuar o repercutir seriamente sobre nuestra economía. Todo esto deberá ser neutralizado si hay impactos negativos. Ya se hizo en la crisis de los 2008 y 2009.
Desde este punto de vista, nuestro bloque acompañará esa defensa de la economía nacional presentando los proyectos legislativos que hagan a la protección de nuestra economía, pero es cierto que las tensiones existen.
Lamento que no esté presente el señor diputado Aguad, porque él ha puesto casi en ridículo la cuestión de que la suba de precios tiene que ver con la puja distributiva. Digo que lo lamento porque me hubiera gustado que me escuchara. Yo estoy profundamente convencido de que la causa principal del aumento de precios en la Argentina tiene que ver con la puja distributiva.
Aquí se habló de la expansión monetaria y yo he pedido unos datos que abarcan desde el primer trimestre de 2009 hasta el segundo trimestre de 2010. En todos los trimestres la base monetaria creció por debajo de la variación del producto bruto interno nominal.
Voy a leer las cifras aunque sea tedioso. En el primer trimestre de 2009 el PBI creció un 7,9 por ciento y la variación de la base monetaria fue del 6,3 por ciento; en el segundo trimestre, fue de 7,8 y 2,3 por ciento; en el tercero, 10,5 y 4,5 por ciento; en el cuarto, 13,6 y 8,2 por ciento; en el primer trimestre de 2010, 22,6 y 16,8 por ciento, y en el segundo trimestre de 2010 la variación del PBI nominal en relación al anterior fue del 26,2 por ciento, mientras que la variación de la base monetaria fue del 22 por ciento.
Es decir que de ninguna manera se puede sostener que la expansión de la base monetaria haya sido la generadora del aumento de precios o de la inflación en la Argentina. Sucede que ha habido una base monetaria que ha adecuado los necesarios medios de pago para que por vía de lo que nos recomienda el Fondo Monetario Internacional no se convierta en una herramienta de contracción económica. Porque al no haber una creación de moneda que acompañe el crecimiento de la economía ésta naturalmente tiende a frenarse.
Se ha dicho que es inflacionario pagar deudas con reservas; craso error, ello ni siquiera genera emisión monetaria. Cuando se paga deuda con reservas se cambian reservas por un bono que entrega el Tesoro, una obligación que éste contrae. No hay ninguna expansión monetaria cuando se paga deuda con reservas, por más que el diputado Amadeo me mire con esa cara. (Risas.)
En todo caso hay expansión monetaria cuando hay que salir a comprar reservas para pagar deuda, como se plantea en algunos de los proyectos que menciona la oposición. Reitero, cuando se utilizan reservas como lo establece el proyecto de ley de presupuesto que estamos considerando no hay expansión monetaria.
Cuando sostenemos que hay puja distributiva debemos recordar por ejemplo que en los tres primeros trimestres del año en curso la remisión de utilidades al exterior igualó la cifra total de la remisión del año anterior. Quiere decir que las grandes empresas, las corporaciones transnacionales, han mejorado considerablemente su capacidad de obtener resultados en la Argentina y lo dicen sin ningún problema.
En el congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, el director del Estudio Ernst&Young dice que la mitad de las inversiones van a proyectos con una rentabilidad superior al 20 por ciento en términos reales, es decir, descontada la inflación. De este modo, decir que obtienen superganancias es quedarse verdaderamente corto.
En esa misma exposición este señor dice: “El foco está puesto en el corto plazo, en aquello a lo que podemos sacarle una mayor rentabilidad rápida.” ¿Entonces de qué incertidumbre estamos hablando? Lo dijo con claridad: “Invierten en el corto plazo para obtener rentabilidad rápida”. Entiendo que esta declaración que viene de ese sector deja en claro sobre lo que estamos hablando: cuáles son las realidades y por qué nosotros insistimos en que efectivamente estamos en el marco de una feroz puja distributiva.
Cuando en la Argentina se aprobó la Asignación Universal por Hijo de inmediato aumentaron los precios de los alimentos de una manera sideral. Todavía no había empezado la discusión paritaria. No es cierto que los aumentos salariales fueron los que generaron los aumentos de precios: primero aumentaron los precios y luego a través de las discusiones paritarias se produjo la recomposición salarial para tratar de recompensar y evitar que efectivamente se deteriorara la capacidad adquisitiva de los salarios.
Con respecto a la asignación de ingresos y gastos que plantea el presupuesto insistimos nuevamente en que el análisis debe realizarse desde un punto de vista más amplio, en el cual no puede ser dejada de lado la necesidad de pensar en términos de futuro en una verdadera reforma tributaria, puesto que el actual sistema es altamente regresivo.
Hay que avanzar en la eliminación de las exenciones a las ganancias obtenidas por intereses de títulos públicos cuyo gasto fiscal se estima en el mensaje del presupuesto en 3.627 millones de pesos.
También hay que eliminar exenciones a las ganancias provenientes de la compraventa de acciones y demás títulos valores obtenidos por personas físicas, cuyo gasto fiscal no se encuentra estimado en el presupuesto, pero debe ser altamente significativo.
Hay que avanzar en la exención de los ingresos de los magistrados y funcionarios de los poderes judiciales nacionales y provinciales.
Hay que avanzar en la eliminación de la exención establecida a los intereses por depósitos en entidades financieras y obligaciones negociables estableciendo parámetros que protejan a los pequeños ahorristas, es decir, con aplicación sobre un monto determinado hacia arriba.
Estamos pensando en que habrá llegado el momento de determinar mayores impuestos a sectores de alta rentabilidad, lo cual por un lado constituiría una verdadera medida redistributiva y además una eficaz herramienta para luchar contra los aumentos de precios.
Estamos pensando en la necesidad de avanzar respecto de sectores como las actividades extractivas y los juegos de azar, que seguramente permitirían conseguir de manera rápida los recursos necesarios para implementar las medidas que entendemos son de absoluta justicia social.
En este sentido, nuestro bloque ha presentado diversos proyectos que, por razones de tiempo, voy a omitir plantear en este momento. Básicamente apuntamos a generar mecanismos que permitan la progresividad del gasto, desde el punto de vista de la justicia distributiva y de la implementación de políticas contracíclicas, como ha ocurrido el año pasado cuando nos vimos amenazados por factores externos y nos recomendaron practicar las consabidas políticas de ajuste.
Desde nuestro bloque solicitamos la incorporación de una cláusula adicional a continuación del artículo 9°, vinculado con las facultades del jefe de Gabinete de Ministros. Como aquí se dijo, según el artículo 37 el jefe de Gabinete puede disponer las reestructuraciones presupuestarias que considere necesarias dentro del total aprobado por cada ley de presupuesto, quedando comprendidas las modificaciones que involucren a gastos corrientes, gastos de capital, aplicaciones financieras y distribución de las finalidades.
Proponemos el agregado de un artículo 9° bis que diga: “Facúltase al jefe de Gabinete de Ministros a disponer las reestructuraciones presupuestarias que considere necesarias dentro del total aprobado por la presente ley, quedando comprendidas las modificaciones que involucren a gastos corrientes, gastos de capital, aplicaciones financieras y distribución de las finalidades, siempre que las mismas no disminuyan los créditos de la finalidad ‘Servicios Sociales’, y en tanto el monto total de dichas modificaciones no supere el 5 por ciento del total del presupuesto”.
En este caso planteamos una limitación sensata a la facultad ministerial, considerando que el porcentaje establecido resulta suficiente para atender cuestiones que no hayan sido tenidas en cuenta en la ley de presupuesto. Por eso cuando este tema se trató en comisión apoyamos esta modificación mediante una disidencia parcial, en el sentido de incorporar esta limitación a las facultades del jefe de Gabinete de Ministros.


SR. AMADEO, EDUARDO PABLO (BUENOS AIRES): Solicito la palabra por haber sido aludido.


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Para una interrupción tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. AMADEO, EDUARDO PABLO (BUENOS AIRES): Quiero decir al señor diputado Heller que la sonrisa no implica desprecio, tal vez significa simpatía y acompañamiento por el esfuerzo que ha hecho para darnos esta clase de política monetaria, que agradezco mucho.
La medición efectuada por el señor diputado Heller es absolutamente inconsistente; nada es consistente en la República Argentina.


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Le di la palabra simplemente para hacer una aclaración. Si va a efectuar un discurso, le aclaro que todavía no es su turno.


SR. AMADEO, EDUARDO PABLO (BUENOS AIRES): Si le regaló cuatro minutos al señor diputado Heller, bien puede regalarme treinta segundos a mí.
Sólo quiero decir que ninguna medición sobre el impacto de los precios de la política monetaria es posible teniendo un INDEC reaccionario y escondedor. Si fueran ciertas las cosas que dice el señor diputado Heller sobre la política monetaria, la presidenta del Banco Central y el ministro de Economía habrían venido a esta Cámara a discutir con nosotros estas cuestiones, y no lo han hecho.
Por lo tanto, debemos suponer que lo que está diciendo el señor diputado Heller sobre el nulo impacto de los manejos monetarios del gobierno en la inflación no es cierto, y por eso lo esconden.


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. ALCUAZ, HORACIO ALBERTO (BUENOS AIRES): Señora presidenta: ...


SRA. PRESIDENTA(FADEL) El señor diputado Heller le solicita una interrupción, ¿se la concede, señor diputado?


SR. ALCUAZ, HORACIO ALBERTO (BUENOS AIRES): Sí, señora presidenta.


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Para una interrupción tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. HELLER, CARLOS SALOMON (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: el señor diputado Amadeo me dijo que su sonrisa era un gesto de simpatía y luego me llamó mentiroso. Lo desafío públicamente a que después analicemos todos los datos que yo di para ver cuál no está respaldado por información suficientemente creíble y sustentable. (Aplausos.). Es muy fácil decir que es mentira y dejar flotando esa expresión. Yo lo desafío a que después, públicamente, debatamos y cotejemos las cifras que tenemos.


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. ALCUAZ, HORACIO ALBERTO (BUENOS AIRES): Señora presidenta: yo no hago más que confirmar que estaba equivocado cuando creía que los abogados eran difíciles: los economistas son muchísimo peor de acuerdo a lo que se ve en esta Cámara (Risas).
Antes de entrar en el tema para el que fuimos convocados, me gustaría hacer una aclaración teniendo en cuenta que no se nos dio la oportunidad de hacerla con anterioridad.
Me voy a referir a la convocatoria a sesión para el día de hoy. Ayer no tuvimos oportunidad de participar en ninguna de las reuniones que hubo ni se nos consultó acerca de qué opinábamos al respecto.
Sabemos que desde la Presidencia se analizó cuál de las dos sesiones correspondía llevar adelante en primer lugar: si la que se había pedido con anticipación o la otra. En realidad, creemos que se trata de un argumento para justificar una decisión tomada.
Lo cierto es que todos los señores diputados saben que los temas que los bloques de la oposición pedíamos incluir en la sesión especial eran nada más y nada menos que los asuntos a considerar en las sesiones que desgraciadamente se tuvieron que suspender por el fallecimiento de los ex diputados Fernández Basualdo y Kirchner.
En ambas oportunidades los bloques de la oposición entendimos la situación de duelo y dolor de nuestros compañeros del bloque oficialista, y en algunos casos el bloque al que pertenezco fue el que más intercedió para que se postergaran esas sesiones. Hicimos caso omiso a la burocracia y a las formalidades. Nos parecía que así correspondía proceder desde el punto de vista ético, y por eso lo hicimos.
De la misma forma, señora presidenta, creemos que lo que hubiera correspondido es que, terminado ese período de luto que nos habíamos dado –teniendo en cuenta que ambas sesiones se habían suspendido con la mayor buena fe- reiniciáramos nuestras actividades con esas sesiones. Nos parece que eso es lo que correspondía, aunque entendemos que los parámetros para medir la buena fe, la solidaridad o la ética pueden ser otros.
De cualquier forma, nosotros estamos aquí sentados en nuestras bancas para debatir tal como lo hemos hecho durante todo el año. Hemos participado en cuanta sesión se ha convocado para discutir cualquier tema, más allá de quién pidiera la convocatoria.
Ahora, para entrar al tema que nos corresponde considerar, quiero dejar aclarado lo que parece ser una verdad de Perogrullo. Nuestro bloque está presente en el recinto y firmó el dictamen de la primera minoría. Los cinco diputados que lo integramos vamos a estar sentados en nuestras bancas para votar este dictamen cuando llegue el momento de hacerlo.
Asimismo, haremos propuestas durante la discusión en particular porque tenemos disidencias parciales con el dictamen que hemos firmado.
Lamentablemente tengo que hacer esta aclaración porque, revisando algunas informaciones aparecidas durante las últimas horas, parece ser que existen sospechas acerca de lo que van a hacer los bloques que vinimos a dar quórum, es decir, los que le faltamos el respeto a la ciudadanía dando quórum.
Lamento que estas críticas salgan del mismo lugar desde donde se nos pedía que sancionáramos y le quitáramos la dieta a aquellos diputados que no se sentaban en sus bancas a dar quórum.
Entonces, cuando se nos acusa de que ocupando nuestro sitio le hacemos un favor al oficialismo, sí nos preguntamos –y no para que nos respondan desde su bloque, señora presidentaquién le está haciendo el favor al oficialismo: si el que viene, se sienta en su banca y discute su propuesta sanamente con un proyecto, o quien después de un silencio decidido, cuando vuelve a hablar dice que la oposición juega para el oficialismo. Nosotros vamos a seguir estando aquí y vamos a llegar hasta el final del debate.
Yendo al tema concreto del presupuesto, quiero decir que seguramente ésta no es la propuesta que más nos satisface. Si hoy estuviésemos a cargo del gobierno, esta no sería nuestra propuesta de presupuesto. Pero no gobernamos nosotros, sino otros. Gobiernan quienes reclaman que este Congreso les dé una herramienta para poder desarrollar sus políticas presupuestarias. Desde ese lugar, aceptamos el reclamo. Ahora les decimos al oficialismo y al Poder Ejecutivo que lo que nos pueden solicitar es una herramienta, pero no nos pueden pedir que terminemos siendo cómplices de los valores erróneos y de los datos falsos que utilizan para calcular el presupuesto. No nos pueden solicitar que terminemos aceptando una inflación inferior al 9 por ciento, un 4 por ciento de crecimiento y una subestimación de los recursos en casi 40 mil millones.
Podemos aportar en la construcción de la herramienta, pero no podemos ser socios en esta forma tan falseada de discutir el presupuesto que nos propone el Poder Ejecutivo.
Tampoco se nos puede solicitar que otorguemos la discrecionalidad en el manejo de los fondos. La verdad que existe una responsabilidad del Congreso en el manejo de los fondos, en la distribución del presupuesto, etcétera. Así como estuvimos sentados para discutir cualquiera de las cosas que nos propusieron durante 2010, vamos a estar en nuestras bancas para tratar cualquier proyecto de ley que tenga que ver con cambios de fondos de partidas, con la incorporación de mayores sumas por mayor recaudación, con el pedido de financiamiento externo y con las garantías para ese financiamiento externo. Insisto: nuestro bloque está y estará discutiendo cada una de esas cuestiones cuando lo soliciten.
Pertenecemos a una bancada que ha votado la reglamentación de los DNU, porque decíamos que había que terminar con la aprobación de los decretos por omisión legislativa. Somos los que sostuvimos que no se podían prorrogar las facultades delegadas. Queremos regularizar el INDEC, y que se apruebe el proyecto de acceso a la información pública.
En resumen, lo que proponemos es más control y más transparencia en el manejo de la cosa pública. Por lo tanto, no se nos puede pedir que firmemos un cheque en blanco al ministro de Planificación o al jefe de Gabinete de Ministros. Sabemos cómo terminan estas cuestiones.
En 2008, los fondos destinados a vivienda terminaron bancando el agujero negro de Aerolíneas Argentinas. En este año, los escasos fondos para la ley de bosques –ya eran escasos y no cumplían con la propia ley- terminaron yendo al “Fútbol para todos”, como se hizo público en los últimos días.
No somos los que gobiernan, sino que son otros. Nos dicen que iban a profundizar el modelo, y nosotros les creemos. Cuando nos dijeron que traían un proyecto para la participación de los trabajadores en las ganancias empresarias, creíamos que eso era profundizar el modelo. Nos entusiasmamos pensando que íbamos a poder discutir con el señor diputado Recalde su proyecto, también con el señor diputado Macaluse, tratando de consensuar lo que nosotros mismos traíamos como propuesta. Lo cierto es que ese debate se diluyó.
Pareciera ser –según alguna información periodística- que fue acordado entre Moyano y el jefe de los empresarios.
También creímos que se profundizaba el modelo cuando nos hablaron de libertad sindical. Hace siete años que esperamos el reconocimiento más que merecido para la CTA. Sin embargo, no sólo no llegó el reconocimiento, sino que desde el propio gobierno se intentó terciar en la interna de la central de trabajadores. Además, el jefe de Gabinete de Ministros nos anuncia ahora que la columna vertebral del modelo a profundizar pasa a ser la burocracia sindical de la CGT.
Cuando analizamos el proyecto de presupuesto que nos han enviado, tenemos miedo. Tememos que cuando se habla de la profundización del modelo terminemos favoreciendo a los empresarios amigos –más que hasta ahora-, dándoles más subsidios a las grandes empresas más que ahora-, y que se siga contando con la discrecionalidad de la obra pública para continuar chantajeando a gobernadores e intendentes diciéndoles: “Vos cobrás porque sos amigo; vos no cobrás porque no sos amigo”, como pasó hasta ahora. Nosotros, la verdad, tenemos miedo de que la profundización del modelo –lejos de plantear políticas de redistribución y de dignificación del trabajo y del salario- termine profundizando los planes clientelares y algunas cooperativas de los punteros amigos.
Sinceramente, habríamos preferido que el proyecto del oficialismo incluyera decididamente pagar el 82 por ciento a los jubilados y que se universalizara de verdad el ingreso ciudadano a la niñez.
Habríamos querido que nos propusieran utilizar reservas para promover el desarrollo productivo, para generar puestos de trabajo y no para garantizar el pago de una deuda que ya ningún acreedor del planeta necesita que se la garanticen.
Nadie pagó mejor que este gobierno. ¿Quién va a dudar de su voluntad de pagar? Ha tomado fondos a tasas más altas que la de los propios créditos que se pagaban con ese dinero, diciendo que así nos liberábamos y nos independizábamos del Fondo Monetario Internacional.
Nosotros habríamos querido que se cumpliera con la Ley de Bosques...


SR. RECALDE, HECTOR PEDRO (BUENOS AIRES): ¿Me permite una interrupción, señor diputado?


SR. ALCUAZ, HORACIO ALBERTO (BUENOS AIRES): No, ya termino.
Para la ley de Bosques se asignan 300 millones, cuando habrían correspondido no menos de 820 millones, ya que la norma habla de un 5 por ciento, y esto siempre y cuando no se termine transfiriendo el dinero a Grondona, como este año.
Nosotros habríamos querido que se cumpliera en serio con la ley 26.061, que debería poner en marcha los organismos para la protección de niñas, niños y adolescentes. El presupuesto previsto para ello no llega al 30 por ciento del correspondiente a “Futbol para Todos”.
Probablemente, si tuviéramos los fondos para atender la protección de los jóvenes en la Argentina, evitaríamos estigmatizarlos, pretendiendo resolver el problema mediante proyectos presentados en el Congreso que buscan bajar penalmente la edad de imputabilidad.
Habríamos preferido fondos más importantes para las universidades, pues los previstos sólo permiten pagar los salarios y alcanzar el normal funcionamiento de las universidades, pero no alcanzan para promover la investigación y el desarrollo.
Habríamos querido que esos fondos se terminaran repartiendo entre las universidades tal como lo hubiesen decidido sus rectores, y no a partir de un mecanismo de distribución que reparte entre las universidades amigas, que cobran más, y las enemigas, que cobran menos. Este mecanismo seguramente se puso en práctica y se creó en el despacho de algún diputado del Frente para la Victoria. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Como fue aludido, al igual que con el diputado Amadeo se otorga la palabra al señor diputado por Buenos Aires.


SR. RECALDE, HECTOR PEDRO (BUENOS AIRES): Señora presidenta: con todo respeto al diputado preopinante, quiero dar alguna información.
Hay varios proyectos de participación en las ganancias de los trabajadores de las empresas. A raíz del pedido de algunas cámaras empresarias, que solicitaban ser consultadas, la Comisión de Legislación del Trabajo dispuso por unanimidad, en atención a los tiempos parlamentarios y al giro a tres comisiones de la iniciativa, hacer un debate previo con los sectores del trabajo y la producción y los especialistas, para después abocarse al estudio.
Es decir que no hubo ninguna demora ni dilación. Realmente hay una información deformada por cierta prensa. No hubo demoras, sino que cuando se citaron las cámaras empresarias que pedían ser consultadas, ellas solicitaron una prórroga de 15 días, pues querían tener información.
Les dimos los 15 días de prórroga, pero luego la Unión Industrial y los grupos de los Seis, de los Siete o de los Ocho solicitaron una suspensión. Se la concedimos, pero decidimos trabajar en doble jornada para compensar la pérdida que nos provocaron estas dilaciones. Ayer tuvimos una intensa jornada de debate con las cámaras empresarias sobre distintas materias y vamos a terminar el martes que viene con todo el movimiento obrero, con la CTA, con la CGT y con la gente de las cámaras empresarias. El mandato que le dimos a la comisión de asesores es que no se pongan a trabajar hasta que no se termine de escuchar a todos los sectores. Este fue el cronograma pactado desde el primer día.


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.


SR. ALONSO, GUMERSINDO FEDERICO (CORDOBA): Señora presidenta: estamos debatiendo la ley de leyes. Estamos debatiendo el proyecto que contiene el plan de gobierno para el próximo año 2011 y, a mi juicio, también estamos debatiendo un instrumento insustituible para contribuir a lograr la igualdad de los desiguales, no sólo en términos de la persona humana sino en términos territoriales y geográficos.
Lamento sinceramente que este debate enriquecedor que estamos desarrollando no lo hayamos podido dar en los ámbitos pertinentes y en el momento que corresponde, porque según demuestra la historia parlamentaria argentina, salvo excepciones, las posiciones definidas no se reformulan en el recinto.
Desde la oposición, con mucho esfuerzo –algunos con más esfuerzo que otrospudimos sintetizar una postura que se tradujo como lo dijo el señor diputado de Prat Gayen la firma del dictamen de la primera minoría de veintitrés diputados que representamos a ocho bloques. Lo hicimos poniendo una inmensa buena voluntad. Lo hicimos procurando resignar posiciones, porque si no lo hubiéramos hecho no lo habríamos podido lograr. Lamento que no se haya podido extender el debate con el oficialismo, ya que si hubiéramos logrado un único dictamen ello hubiera sido un excepcional ejemplo para la Argentina del presente en el contexto en que vivimos y un mejor ejemplo para la Argentina del futuro.

- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Eduardo Alberto Fellner.

SR. ALONSO, GUMERSINDO FEDERICO (CORDOBA): Para lograr un dictamen aprobado por la totalidad de los diputados de la Cámara, debió haber sido necesario que debatiéramos tomando los elementos centrales del presupuesto del corriente año 2010, porque se previó un crecimiento económico del 2,8 por ciento y felizmente –y lo aplaudimoséste fue del 8 o 9 por ciento. Entonces, ¿por qué se previó determinado crecimiento económico y luego éste se vio superado en 3 puntos y fracción? ¿Por qué se previó para el corriente presupuesto una inflación del 7,9 por ciento, cuando ya nadie duda de que la inflación real de la Argentina, al concluir el 31 de diciembre de este año, será del orden del 25 por ciento, cosa que nos entristece a todos? ¿Por qué no tuvimos la posibilidad de discutir la pauta prevista por el Poder Ejecutivo de crecimiento económico para el año 2011, del 4,3 por ciento, cuando a lo mejor hubiera sido más razonable y sensata y más aproximada a la realidad la que previmos en nuestro dictamen, es decir, del 6 por ciento? ¿Por qué no pudimos discutir? ¿Por qué el presupuesto del gobierno prevé una inflación del 8,9 por ciento para el año 2011 y nosotros la estimamos en el 25 por ciento? ¿Por qué según nuestros cálculos el presupuesto de ingresos es de 411.200 millones de pesos, esto es, 37.600 millones de pesos más que lo previsto en el presupuesto del gobierno, que son 375.000 millones de pesos? ¿Por qué no podemos discutir acerca del destino que damos a 35.000 millones para cubrir el 82 por ciento móvil? ¿Por qué no podemos discutir si el excedente de la cifra a la que me refiero tendrá como destino fortalecer la retribución o el monto que se percibe en concepto de Asignación Universal por Hijo?
¿Por qué no podemos discutir si el uso –como prevé el proyecto del oficialismode 7.500 millones de dólares de reservas para cancelar deudas es lo que más le conviene a la Argentina, o si lo más conveniente o razonable es lo que nosotros planteamos en materia de recursos sustituibles y alternativos, que no generan lo que a nuestro juicio genera el uso de las reservas, que es el aumento de la inflación?
Realmente no encontramos esa predisposición, esa amplitud y esa voluntad de discutir las cosas, como corresponde discutirlas. Tengo la sensación lo digo con absoluta franqueza y con el espíritu constructivo que siempre he puesto de manifiestode que la solución de los problemas no se sostiene sobre la base de la confrontación. Soy de los que creen que la única forma de resolverlos es dialogando, respetándonos y poniendo límites a lo que tiene que ver con las posiciones que cada uno podemos sostener.
Me parece que perdimos una excelente oportunidad. Reitero: creo que era un momento histórico de la Argentina, importantísimo y decisivo, para que fuésemos capaces de sintetizar la posición de todos y aprobar el único dictamen que deberíamos haber presentado, que creo era un muy buen ejemplo para la Argentina del presente pero fundamentalmente un excelente ejemplo para la Argentina del futuro. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Neuquén.


SR. BRILLO, JOSE RICARDO (NEUQUEN): Señor presidente: como lo venimos haciendo en los últimos años y es nuestra modalidad, vamos a apoyar el dictamen de mayoría. Consideramos que este es el presupuesto y el plan de gobierno que sostiene la bancada oficialista, y nosotros no vamos a entorpecer a quienes han sido elegidos por la voluntad popular para administrar la Nación.
No es esta la metodología que utilizamos los integrantes de este bloque y nuestros referentes políticos. Por supuesto que no estamos de acuerdo con algunos aspectos de este presupuesto y tenemos cuestionamientos; los hemos discutido, los vamos a seguir discutiendo y algunos los voy a mencionar ahora.
Pero consideramos que el presupuesto de la Nación es una herramienta de gestión que refleja el perfil de cada gobierno. Esto lo conocemos porque hace tiempo que somos gobierno en la provincia de Neuquén y sabemos que los proyectos de presupuesto se discuten antes o los juzga la sociedad después con su opinión o con su voto.
Es difícil negar que ha habido una recuperación en la economía argentina a partir de la grave crisis de los años 2001 y 2002; seríamos necios si no lo hiciéramos. Así lo expresan distintos estudios económicos. Se recuperaron mecanismos de intercambio y producción, empezamos a transitar un sendero de crecimiento. Es cierto que podría haber sido mayor en función de lo acontecido en el mundo, pero se potenció la acumulación de recursos productivos, particularmente del campo y de la energía, y se atendieron cuestiones distributivas.
Tanto las importaciones como las exportaciones alcanzaron valores más altos que sus registros históricos. A manera de ejemplo, en 1998 las exportaciones de bienes y servicios alcanzaron un 15 por ciento del consumo privado, y en 2006 ese coeficiente superó el 40 por ciento. Sin duda, estas subas en los términos del intercambio aportaron a la aparición del superávit comercial.
También durante esta década repuntó el consumo. La recuperación se manifestó en el sector privado, particularmente en inversiones, y en menor medida, en el sector público.
La acumulación de superávit y las quitas a raíz de negociaciones de la deuda externa se reflejaron en una modificación apreciable de la posición externa de la Argentina. Un rasgo de esta expansión fue la reacción de los niveles de empleo a partir de reducidos valores y de salarios reales inicialmente bajos que comenzaron a recuperarse, especialmente en el sector privado formal.
Esta tendencia, que he explicitado rápidamente, hoy la visualizamos también en el presupuesto 2011. El consumo aumentaría un 17 por ciento, lo mismo que la inversión; las exportaciones crecerían un 18 por ciento, y las importaciones, un 23,6 por ciento.
En materia de política tributaria no se plantean modificaciones sustanciales para el año 2011. Del total de los 492 mil millones de pesos de impuestos nacionales y contribuciones a la seguridad social 343 mil millones quedan en manos de la administración nacional, 120 mil millones se coparticipan a las provincias y 30 mil millones van a fondos fiduciarios.
Aquí se ponen en evidencia los problemas de este modelo, que se han ido agravando con el paso de los años y que tienen que ver con el sistema federal y las provincias.
Aquí tenemos dos importantes cuestionamientos. Primero, los índices de coparticipación a las provincias argentinas siguen siendo los más bajos en la historia de la Argentina. Estos aportes están lejos del 34 por ciento que recién se mencionaba que establecía la ley 23.548.
Quiero recordar que esto fue modificado por un acuerdo federal a través de la solidaridad de las provincias con la crisis del año 2001. Es más, durante casi dos décadas las provincias resignaron más de 25 mil millones de pesos, es decir un 15 por ciento de la coparticipación, a favor del sistema jubilatorio en una actitud solidaria hacia los jubilados.
A partir de allí, la apropiación de fondos del Estado nacional a las provincias, a través de distintos tributos, convierten al sistema tributario en una verdadera maraña imposible de descifrar.
Varios jefes de Gabinete se comprometieron a iniciar un proceso de discusión de un nuevo régimen de coparticipación. Ha llegado el momento de discutir la cuestión de fondo, la estabilización económica y financiera de la Argentina, el ordenamiento de su perfil de deuda y una nueva ley de coparticipación. Esto no lo digo yo, sino que lo dijo el ministro Sergio Massa aquí, en este recinto.
Es el momento en que las provincias, los municipios y el Estado nacional definan un programa para gestar un nuevo sistema tributario que permita cumplir con uno de los preceptos fundamentales de la Constitución nacional, cual es “proveer al crecimiento armónico de la Nación” y “promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo relativo de provincias y regiones”.
Nuestro bloque ha presentado un proyecto de ley a través de la diputada Alicia Comelli, que propicia la creación, en el ámbito del Congreso Nacional, de una comisión bicameral que propicie la convocatoria plural para la discusión, participación y elaboración de un plan de trabajo que permita confeccionar un nuevo sistema tributario nacional.
Esto nos permitiría saber qué hacer con los impuestos distorsivos y el impuesto al cheque, prácticamente no coparticipados y que han contribuido a que el financiamiento y la solvencia fiscal nacional descansen de modo creciente en malos impuestos que fueron heredados de la crisis que vivimos los argentinos.
Si no, miremos que más de 100 mil millones de pesos reflejan el peso de los derechos de exportación e importación y el impuesto a los débitos y créditos bancarios en el presupuesto nacional.
En el caso de las retenciones sabemos cómo han representado gravísimas confiscaciones al sistema productivo argentino, cambios permanentes en las reglas de juego de cada sector y una decidida afectación de la seguridad jurídica de los productores.
Han impactado negativamente sobre los inversores y esto lo conocemos porque la nuestra es una provincia petrolera y gasífera que está afectada por este tipo de apropiaciones.
Se afecta la generación de empleo y las expectativas de las economías regionales, también la percepción de impuestos y regalías por mayor actividad económica o mejores precios.
Otro cuestionamiento que hacemos de este presupuesto es que potencia, en relación con otros presupuestos anteriores, las importaciones energéticas.
Hoy tenemos partidas para el gas que se inyecta al sistema de gasoductos e inversiones para las instalaciones de regasificación y partidas para importar combustibles, mientras no se construye una destilería en la Argentina desde 1988. Y esta cuestión que se refleja en el presupuesto pone en evidencia algo muy grave estructuralmente, que es la falta de una política energética en la Argentina.
Es necesario –y ésta es una reflexión que hacemos a la bancada oficialista y al gobiernodefinir un verdadero escenario de precios para los hidrocarburos, que tenga previsibilidad de una política de Estado. Cuando tuvimos esto en el país, allá por la década del 80, aparecieron las reservas, los gasoductos y la exportación de gas a países vecinos y al mundo.
Hoy tenemos desorden, en particular en el caso del gas natural, algunos marcos puntuales para el gas no convencional cuando la gran fortaleza de Neuquén, Salta, Tierra del Fuego y, por qué no, la Argentina, fue el gas convencional, que se está agotando sin alternativas de proyección por su bajo precio en las cuencas productoras.
En Neuquén un analista político lo llama “gas electoral”; es el gas que no se puede incrementar para que no aumenten las tarifas, cuando en realidad lo que habría que hacer es implementar una política de subsidios dirigida a los sectores más necesitados de la población, y no cargar en las provincias y en las cuencas productoras todo el esfuerzo.
Aclaro que pongo énfasis en el tema del gas porque esa es nuestra riqueza, como seguramente la yerba mate lo es para Misiones.
Neuquén está perdiendo más de 2 mil millones de pesos anuales por los bajos niveles de coparticipación y por el precio de los hidrocarburos. Como representante de esa provincia, me duele la importación de gas natural a través de barcos metaneros o plantas de regasificación a valores que al menos triplican lo que se está pagando en nuestras cuencas. Esto afecta las inversiones, la actividad económica y el empleo en nuestras provincias.
Hace 20 años Brasil no tenía gas ni petróleo, pero a partir de un trabajo sostenido hoy cuenta con 140 cuencas offshore.
Por eso, como representante de una provincia energética, me duele ver al país energético como si fuera un enfermo grave conectado a equipos de suero, cuando tenemos tanta potencialidad, tantos recursos y tanta riqueza en nuestras cuencas productoras.
Para finalizar, adelanto que vamos a acompañar el dictamen de mayoría. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Neuquén.


SR. PRIETO, HUGO NELSON (NEUQUEN): Señor presidente: corresponde al Congreso sancionar el presupuesto de la Nación sobre la base del plan general de gobierno y al plan de inversiones. Esta es una limitación constitucional que tiene el Parlamento, que parte fundamentalmente de la voluntad popular y del reconocimiento del derecho y del deber que tiene el Poder Ejecutivo Nacional de llevar adelante su plan de gobierno.
En un país en el que los planes de gobierno no son muy explícitos o en el que se hacen cosas totalmente diferentes de las que se prometieron al enunciar dichos planes, debo resaltar que en 2007 el plan del gobierno nacional fue muy claro, ya que básicamente buscó profundizar el modelo, lo cual se ha venido cumpliendo de manera estricta. Esa decisión contó con el apoyo que le brindó la legitimación popular a través de los votos que obtuvo la presidenta para gobernar por un período de cuatro años.
Podemos decir que históricamente se ha registrado una actitud respetuosa por parte del Poder Legislativo hacia el Ejecutivo aceptando en grandes trazos el plan de gobierno que cada año queda plasmado en el presupuesto nacional. Cada vez que la oposición rechazó el presupuesto, en la Argentina hubo problemas; esto pasó en los gobiernos de Illia y de Isabel Martínez. También hubo problemas cuando no se sancionó ningún presupuesto, tal como le ocurrió a Alfonsín y al gobierno de la Alianza. Pero ahora este no va a ser el caso.
Entrando en el análisis del tema que nos convoca, debo decir que una de las cosas que más hemos escuchado en este recinto es que el proyecto del Poder Ejecutivo parte de bases falsas; se dice que este es un presupuesto mentiroso. Paralelamente el miembro informante del dictamen de minoría ha señalado que ellos no presentaron otro presupuesto, sino que es la misma iniciativa del gobierno mejorada por la oposición. Obviamente se agradecen todos los aportes, pero no comparto el juicio de que es un presupuesto mejorado. En realidad se trata de otro proyecto de presupuesto, porque todos conocemos la técnica parlamentaria y si se tratara del proyecto de presupuesto del gobierno u oficialista con algunas observaciones, se hubiera firmado el despacho de mayoría con disidencia parcial. Si es un despacho de minoría significa que se trata de otro proyecto.
Seguramente se ha presentado de ese modo porque es muy difícil tratar de resolver las inconsistencias que tiene ese despacho con el accionar de diversos sectores de la oposición a través de su propio proyecto. Porque ¿cómo se concilia ese despacho con la política de retenciones que tiene que ver en un grado importante con el cálculo de recursos del presupuestoy la existencia de muchos proyectos que proponen desde eliminar las retenciones hasta segmentarlas? ¿Cómo se concilia ese dictamen con la facultad de pagar deuda con reservas del Banco Central? ¿Cómo se concilia con la política de subsidios?
En realidad, se trata de otro presupuesto que se presenta bajo el eje común de un consenso entre muchos bloques, donde el único objetivo es obstaculizar la sanción del presupuesto proyectado por el Poder Ejecutivo nacional. Pero presentado de este modo es la única forma de que pueda tener alguna consistencia y disimular la amplitud y divergencias en lo que se denomina el grupo “A”.
El proyecto de presupuesto es continuidad de una política que ha sido implementada y ejecutada durante estos años con resultados que están absolutamente a la vista y que tienen que ver con el mejoramiento del nivel de empleo, de la distribución del ingreso y con una de las objeciones del dictamen del grupo “A” vinculada con la política previsional, que es el mejoramiento de los haberes de los jubilados previsto en el presupuesto.
Estas políticas han sido legitimadas y ratificadas no sólo por la voluntad popular sino por la amplia aceptación que han tenido entre la gente. Dicha aceptación tiene poco que ver con lo que se presenta en algunos medios de difusión. No obstante, ya existen algunas encuestas que reflejan mejor el estado de la opinión pública.
Me parece perfectamente claro que la continuidad proyectada de las políticas implementadas por los gobiernos de los últimos seis años es la mejor garantía de éxito.
No estamos discutiendo acá sobre la ejecución presupuestaria, tema que también ha sido tirado sobre la mesa en este debate. Estamos discutiendo la efectiva realización o consecución de algunas de las políticas que se enhebran en el presupuesto y la política general que enuncia el plan de gobierno, que se materializa en el presupuesto nacional y que ha sido eficiente.
El gobierno tiene el derecho de gobernar y de tener el instrumento para llevar adelante su plan de acción. Por eso, señor presidente, creo que se deben marcar las diferencias pero también se debe hacer posible la sanción del presupuesto, porque a veces puede tener un efecto contrario. Yo recuerdo que en 1995 los republicanos le sancionaron a la administración del presidente Clinton un presupuesto que nada tenía que ver con su proyecto. Allí el efecto de la no sanción del presupuesto no es como en la Argentina, donde se prorroga el anterior con las modificaciones que pueda introducir el Poder Ejecutivo, lo que entre paréntesis le permite mayor discrecionalidad para calcular recursos y egresos.
En aquella oportunidad los republicanos le confeccionaron otro presupuesto al presidente Clinton, quien por supuesto lo vetó, con el grave efecto que tuvo del cierre de la administración federal. En esa ocasión en los Estados Unidos, durante el mes o el mes y medio que la administración estuvo cerrada, cesaron 800 mil empleados, salvo los de servicios esenciales, porque carecía de presupuesto.
La oposición conservadora republicana había adoptado esa actitud con el cálculo político de perjudicar al gobierno del presidente Clinton y cosechar réditos propios, pero el tiro le salió por la culata porque el gobierno de Clinton se rehizo y hubo una administración demócrata por mucho tiempo. No vaya a ser cuestión que aquí pase lo mismo. Ojalá tengamos un proyecto de ley de presupuesto acompañado por la mayoría, pero si no es así, no tengo duda alguna de que el Poder Ejecutivo podrá seguir llevando adelante su plan de gobierno. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por La Pampa.


SR. ROBLEDO, ROBERTO RICARDO (LA PAMPA): Señor presidente: entendemos que las consideraciones generales del proyecto de ley de presupuesto para 2011 pueden ser motivo de debate. Sin embargo debe reconocerse que conforme al comportamiento que viene demostrando nuestra economía, las previsiones de las principales variables tenidas en cuenta por el gobierno nacional permiten explicar razonablemente las necesidades de financiamiento y gasto para el año venidero.
La recaudación de impuestos nacionales y de contribuciones de la seguridad social alcanzará en 2011 un 22 por ciento más que la estimada para este año. En términos del producto bruto interno llegará al 30,42 por ciento.
La prioridad asignada a los gastos en seguridad social representa una suba del 20,8 por ciento. Esto se explica por las prestaciones previsionales para las que se prevé un aumento del 21,8 por ciento.
Además se ha considerado un notable incremento del gasto destinado a educación, salud, ciencia y tecnología, a la inversión en infraestructura económica y social, así como un incremento del 30,5 por ciento interanual en inversión pública.
El proyecto de ley de presupuesto prevé un resultado financiero superavitario y las previsiones de gastos en concepto de pago de deuda pública representan el 9,8 por ciento del gasto de la administración nacional.
En términos generales estamos de acuerdo con el proyecto de ley en consideración. No obstante, desde el bloque del Partido Justicialista de La Pampa pretendemos que sean consideradas algunas cuestiones específicas para nuestra provincia relacionadas con la obra pública.
En primer lugar pretendemos que en el proyecto de ley de presupuesto 2011 se incorpore de manera explícita el financiamiento previsto en el convenio marco suscripto el 7 de abril de 2009 entre la provincia de La Pampa y el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, ratificado por la ley provincial número 2.493, para el sistema de gasificación regional Gasoducto Al Oeste.
En segundo término, solicitamos la incorporación del financiamiento del acta acuerdo del 12 de agosto de 2008 en el marco del Programa Federal Plurianual de Construcción de Viviendas, suscripto entre la provincia de La Pampa y la Secretaría de Obras Públicas a través de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del Estado nacional. Este convenio fue aprobado por la ley provincial 2.458, y establece que el Estado nacional se compromete a financiar la ejecución de seis mil viviendas en distintas localidades de la provincia.
También solicitamos se incorpore el financiamiento previsto en el acuerdo marco Casa de Piedra, suscripto entre la provincia de La Pampa y el Estado nacional, firmado el 19 de junio de 2009 entre la Secretaría de Energía y el Ente Ejecutivo Presa Embalse Case de Piedra, del que La Pampa forma parte. Por este acuerdo se prevé el financiamiento, por parte del gobierno nacional, de la obra Estación Transformadora Sur-Santa Rosa.
Por último solicitamos que la segunda etapa del acueducto río Colorado-Santa Rosa-General Pico, que cuenta con una partida presupuestaria de 250 millones de pesos para ejecutar en el año 2011, quede expresamente incluida en una planilla específica, ya que figura con otras obras en los artículos 50 y 51, y ello impediría calcular efectivamente el monto destinado a esta obra tan importante para los pampeanos.
Con estas palabras, adelanto que acompañaremos en general el proyecto de ley de presupuesto presentado. Compartiendo el tiempo disponible, mi compañera de bancada, la señora diputada Regazzoli, se referirá a las objeciones que plantearemos oportunamente durante el tratamiento en particular.

- Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente 1° de la Honorable Cámara, doctor Ricardo Alfonsín.

SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra la señora diputada por La Pampa.


SRA. REGAZZOLI, MARIA CRISTINA (LA PAMPA): Señor presidente: como acaba de manifestar mi compañero de bloque vamos a acompañar en general el dictamen de mayoría sobre el presupuesto general de la administración nacional para el ejercicio fiscal 2011.
Sin embargo, debo decir que hay artículos que no votaremos afirmativamente porque afectan directa y principalmente los intereses de nuestra provincia. Me refiero, por ejemplo, al artículo 22 ya que la provincia de La Pampa ha planteado una cuestión judicial contra el decreto 1.399/2001 del Poder Ejecutivo nacional que establece que uno de los recursos para el financiamiento de la Administración Federal de Ingresos Públicos provendrá del producido de la recaudación del impuesto al valor agregado. Es necesario recordar que lo que se recauda en concepto de este impuesto forma parte de la masa coparticipable entre Nación, provincias y Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se viola la ley de coparticipación y a ello se debe la cuestión planteada por nuestra provincia en sede judicial.
Respecto del artículo 67, desde el año 2002 se mantienen los importes a remitir en forma mensual y consecutiva a las provincias que no participan de la reprogramación de las deudas, por tratarse de jurisdicciones que se han esmerado por tener una administración ordenada como, por ejemplo, La Pampa, San Luis, Santa Cruz, Santiago del Estero y Santa Fe. Dichos importes nunca han sido actualizados y se mantienen los valores del año 2002. Es decir que se está castigando a las provincias que con mucho esfuerzo han mantenido saneadas sus economías. Por lo expuesto, tampoco votaremos afirmativamente este artículo.
Por otra parte, adelantamos que acompañaremos el artículo 56 del dictamen de minoría número dos por cuanto establece la actuación considerable y justa en pos de los intereses de las provincias antes mencionadas.


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.


SR. FORTUNA, FRANCISCO JOSE (CORDOBA): Señor presidente: debo afirmar que en mi experiencia personal siempre he considerado al presupuesto como la herramienta principal con la que cuenta el gobierno de un Estado para llevar adelante las políticas que considera adecuadas después de haber sido elegido democráticamente por la sociedad que está representando en el ámbito del Poder Ejecutivo. Esto ha sido siempre así, señor presidente.
El presupuesto, que tiene su iniciativa en el Poder Ejecutivo nacional, obviamente recibe su tratamiento en el Congreso, el que después manifiesta su opinión acerca de lo que el proyecto está expresando.
Creo que este presupuesto nacional que estamos analizando en el día de hoy reviste algunas características especiales que no podemos obviar. Una de ellas es que precisamente se trata del último presupuesto de una gestión de gobierno que comenzó en 2007 y que va a concluir el año que viene, en 2011.
Creo que realmente sería bueno para nuestra Nación que se pueda llegar a una conclusión adecuada para que el gobierno nacional tenga todas las garantías de poder estar ejecutando las políticas de su último año de gestión con un presupuesto votado por el Congreso de la Nación.
Obviamente, es por todos conocida cuál ha sido la posición que hemos venido expresando en este recinto durante este primer período de nuestra gestión. En ese sentido, hemos manifestado abiertamente cuáles han sido nuestras posiciones sobre los distintos temas que se han venido tratando en esta Cámara de Diputados.
Pero en este sentido queremos ser absolutamente claros, señor presidente: pienso que hay que aprobar el presupuesto en su dictamen en general. Además, estoy convencido de que las disidencias hay que plantearlas en particular porque esta es la única manera de garantizar y resaltar a pesar de las frustraciones que podemos haber sentido todos aquellos que no hemos venido opinando como lo ha hecho el gobierno y en función de la calidad que necesitan las instituciones de nuestro país y la finalización de un período de gobiernola importancia del tratamiento que estamos llevando a cabo en este recinto.
Por eso creo que la dirigencia política está precisamente ante un desafío que no podemos esquivar, y por eso es necesario extremar la seriedad con que abordemos un tema tan fundamental como la llamada ley de leyes en el último período de una gestión de gobierno.
Voy a volver a las disidencias que quiero poner de relieve. La más importante de todas tiene que ver fundamentalmente con los excedentes de recaudación que no se prevén en la estimación de los recursos establecidos en el artículo 2° del dictamen que estamos tratando. En este aspecto, considero que hay que eliminar toda posibilidad de discrecionalidad en el manejo de los fondos públicos.
En los últimos años hemos visto cómo el gobierno nacional, en los proyectos de presupuesto que ha enviado al Congreso, ha subestimado permanentemente tanto la tasa de crecimiento de la economía como también la inflación, lo que lógicamente confluye en una mayor recaudación que otorga al gobierno la posibilidad de incorporar fondos que en definitiva escapan al control de este poder.
Hoy también se reitera esa tendencia en el sentido de elaborar presupuestos magros para luego disponer de ingresos mayores y asignarlos en forma caprichosa.
Reitero que las sucesivas subestimaciones de los ingresos y las sobreestimaciones de los gastos a veces han convertido al presupuesto en una ilusión más que en una realidad. Se trata de uno de los aspectos que venimos señalando como una debilidad estructural, que lleva a la utilización de los recursos de todos los argentinos, como si se tratara de fondos privados, asignándolos solamente con criterios subjetivos y arbitrarios, que a veces se emparentan más con favoritismos políticos que con la necesidad de dar respuestas objetivas.
Quiero ser muy claro en esto: el proyecto que analizamos presenta una subestimación en las pautas de contexto macroeconómico sobre la cual se proyecta el monto total de los ingresos públicos que van a ser recaudados. Si se recalcularan los recursos totales con los que contará la administración pública nacional con pautas macroeconómicas que sean más realistas, de los 374.500 millones de recursos que establece el Poder Ejecutivo, a nuestro juicio esa suma ascendería aproximadamente a 421.200 millones de pesos.
Lo que he dicho implicaría en principio que el proyecto oficial estaría subestimando recursos públicos para 2011 en alrededor de 46 mil millones de pesos. Por eso este proyecto merece ciertas objeciones en particular para dotarlo de racionalidad y justicia en la administración de los recursos públicos, evitando así caer en maniobras de manejo discrecional.
Sin embargo, resulta necesaria la aprobación en general del proyecto para preservar la institucionalidad y no caer en una situación de gobierno sin un presupuesto parlamentariamente sancionado, herramienta que considero fundamental en la gestión financiera del sector público.
Para lograr transparentar la utilización que el gobierno hace de esos recursos, y a la vez comenzar a recomponer el federalismo, proponemos que esos excedentes de recaudación se distribuyan en una forma clara que esté apegada a las normas. Sugerimos que los fondos se distribuyan en parte mediante la aplicación de la ley de coparticipación federal hacia las provincias, y que otra parte esté destinada a hacer frente a la recomposición de los haberes de los jubilados.
Estos recursos deberían ser destinados, a nuestro juicio, a un fondo especial, para ser redistribuidos después según los parámetros de la ley 23.548, de coparticipación federal de impuestos, y sus respectivas leyes complementarias.
En ese aspecto, debemos dejar en claro que las provincias argentinas requerirían que una masa importante de esos recursos excedentes pasara precisamente en forma automática a fin de mejorar los índices de coparticipación federal en la relación nación-provincias que –como sabemos- hoy son los más bajos de la historia. Por eso creemos que debe crearse ese fondo.
De esta manera no estaríamos intercediendo ni generando ningún obstáculo a la gestión del Poder Ejecutivo, y mejoraríamos sustancialmente el funcionamiento de nuestras provincias.
Reitero nuestro compromiso con el bienestar y el respeto hacia nuestros comprovincianos. Por eso necesitamos generar un nuevo pacto federal en la Argentina, que realmente permita una mejor distribución de los recursos.
La recomposición de los haberes jubilatorios se estima que tiene un costo aproximado de 35 mil millones de pesos. El dictamen de Presupuesto de minoría propone una autorización al Tesoro nacional por dicha suma, como refuerzo del Programa 16.
En ese aspecto estamos de acuerdo, y si no se pudieran realmente asignar de una sola vez todos esos recursos, se podría acudir a la opción de hacerlo escalonadamente. En ese sentido, también estamos convencidos de que el escalonamiento es una forma objetiva de ir mejorando la calidad de vida de nuestros abuelos y, a su vez, de ir haciendo sustancial el compromiso sancionado por el Congreso.
Finalmente, creemos que es oportuno producir una modificación en el Fondo Federal Solidario creado por el decreto 206 de 2009, por el que se distribuye un 30 por ciento de los ingresos recaudados por el Estado nacional por derechos de exportación de soja en todas sus variedades y derivados. El monto para 2011 es de aproximadamente 24.362 millones, de los cuales aproximadamente 7 mil millones representan el 30 por ciento.
Creemos que las provincias productoras de soja y sus derivados son las que, en definitiva, aportan la totalidad de estos recursos, que luego son redistribuidos en todo el territorio nacional. Esto nos sitúa en una posición desventajosa al no existir ningún tipo de reconocimiento –aunque sea parcial- al esfuerzo productivo de nuestros comprovincianos.
En cambio, en la actividad de la minería, donde hay retenciones a las exportaciones, se encuentra estipulada una restitución del 12 por ciento de los recursos recaudados, que es lo que pretendemos respecto de las provincias productoras de soja.


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) La Presidencia solicita al señor diputado que finalice su exposición.


SR. FORTUNA, FRANCISCO JOSE (CORDOBA): Ya finalizo, señor presidente.
Propongo una asignación del 12 por ciento de esos recursos para las provincias productoras de soja. A través de una ley específica podrían ser perfectamente distribuidos.
Así dejo planteada la posición de aprobación en general al dictamen de la mayoría, con las disidencias que he formulado en el orden particular.


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. BONASSO, MIGUEL LUIS (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señor presidente: sinceramente habría deseado votar por la afirmativa el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo sobre todo por la situación dolorosa y trágica de la presidenta de la República. Pero su propia naturaleza me lo impide.
Como se ha señalado con argumentos muy sólidos por parte del señor diputado Lozano, este presupuesto es un dibujo; pero no uno con el trazo fino de Gustavo Doré o de Durero sino con el trazo grueso del ministro de Economía que, tal como lo ha dicho, piensa nada más ni nada menos que la inflación sólo afecta a las clases medias y altas y no a los sectores populares.
Tampoco voy a apoyar en nombre del bloque Diálogo por Buenos Aires el primer proyecto presentado por el grupo A, porque entiendo que el más adecuado a lo que pienso y a lo que sostengo es el dictamen de minoría de mi colega Claudio Lozano, participante del Interbloque Proyecto Sur. Lo creo así por varias razones: el presupuesto es la política, y la política que se define allí en los términos más trascendentales, más allá de los aspectos puntuales contables o técnicos, asigna al Estado nacional un papel muy importante de recuperación de la participación en la actividad económica. Este es un paso adelante, una palanca para lograr un desarrollo sustentable. Creo que debemos apostar a que en la República Argentina haya un desarrollo sustentable que reduzca los enormes niveles de pobreza y de marginación existentes.
Por otra parte, en el proyecto del señor diputado Lozano hay algunos actos de reparación histórica que conviene rescatar. Me refiero al restablecimiento del nivel de los aportes patronales eliminados en forma injusta, arbitraria y –diría- hasta canallesca por el ex ministro de Economía Domingo Felipe Cavallo. Creo también que hay un cálculo mucho más fino en el planteo de la subestimación de los ingresos y de los gastos en relación con el presupuesto oficial.
Asimismo, una medida muy importante es la determinación de que el uso de las reservas del Banco Central en ningún caso puede ser para el pago de una deuda. En este sentido, aquella con el Club de París en gran medida se utilizó para comprar misiles Exocet durante la dictadura militar. Recordemos que recientemente murió el genocida Massera, quien fue uno de los promotores de ese tipo de compras. La participación fundamental de ese endeudamiento público con el Club de París claramente tuvo que ver con la guerra de Malvinas y con la carrera armamentista para dicha guerra y para el anterior proceso bélico contra Chile.
Además hay un tema clave que mencionó el señor diputado Lozano y otros diputados, y que en mi caso, como presidente de la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, no puedo ni quiero dejar de lado. Me refiero a que existe un pedido de las provincias de Santa Fe, Salta y Tierra del Fuego para que se cumpla con lo establecido con la Ley de Bosques 26.331, de mi autoría. Cuando vino modificada por el Senado tras un larguísimo proceso de más de un año, que supuso que la sociedad civil tuviera que juntar más de un millón y medio de firmas para que se aprobara, esa ley dispuso la creación de un fondo para el enriquecimiento y conservación de los bosques nativos de la Argentina, severísimamente castigados por un proceso capitalista, voraz, depredador y miserable que nos dejó con 31 millones de hectáreas de bosques nativos de un centenario a otro. Es decir, entre el Centenario de 1910 y el Bicentenario actual hemos perdido el 71 por ciento de la superficie de bosques nativos de la República Argentina, contribuyendo de manera espectacular al cambio climático y a una serie de calamidades de carácter mundial.
A lo mejor algunos considerarán que estoy hablando de un tema menor, pero cuando hablo de bosques estoy hablando de la respiración, del aire de los argentinos y de un fenómeno que no solo nos compete como país sino como miembros de la comunidad internacional.
La ley de bosques no tuvo asignación presupuestaria. Recordemos que esa ley exigía que debía ser reglamentada en 90 días. Sin embargo, no solo tardó un año y medio en ser reglamentada por el Poder Ejecutivo, ya que recién se reglamentó en noviembre de 2009 cuando se produjo la catástrofe anunciada de Tartagal con dos muertes cuando la presidenta de la Nación visitó Tartagal descubrió que había pobreza estructural y barro en la República Argentina, sino que fue flagrantemente violada por el jefe de Gabinete de Ministros Aníbal Fernández.
Según el presupuesto anterior, le hubieran correspondido más de 800 millones de pesos al fondo de compensación creado por el Senado y aceptado por esta Cámara, e incluso por el autor de la ley. Sin embargo, solamente se le asignaron 300 miserables millones de pesos a ese fondo de enriquecimiento y desarrollo de los bosques nativos, de los cuales 144 millones de pesos fueron derivados de manera fraudulenta, en una verdadera malversación de fondos públicos, para el “Fútbol para todos”.
Obviamente no tengo nada en contra del “Fútbol para todos”, pero que nadie me diga que este gobierno tiene una política ambiental si destina un presupuesto de 658 millones de pesos al “Fútbol para todos”, luego le agrega 144 millones de pesos más, y le deja a los bosques nativos una suma irrisoria y miserable.
El artículo 30 de la ley de bosques establece que el fondo compensatorio para el enriquecimiento y desarrollo de los bosques nativos tiene que estar constituido con el 0,2 por ciento del presupuesto nacional y el 2 por ciento del total de las recaudaciones por retenciones forestales y agropecuarias. En este sentido, los cálculos varían entre 1.200 y 1.800 millones de pesos, según el monto total que tenga la ejecución presupuestaria; pero, evidentemente, estaríamos hablando de muchísimo más que los 300 millones de pesos otorgados para esta ejecución presupuestaria.
Reitero: esta libertad que el Congreso otorga al jefe de Gabinete de Ministros no es para reasignar partidas ni para sustituir una política de Estado, como debe ser el apoyo para el desarrollo de los bosques nativos tan severamente amenazados, por una política transitoria que busca demagógicamente conseguir apoyo, como es el “Fútbol para todos”; ello no puede ser consentido por el Parlamento, porque entonces el Poder Legislativo directamente no tendría razón de ser, no actuaría como el organismo de control de las acciones de la administración que la Constitución le ha fijado.
Si esto es lo que ha ocurrido con una ley que en su momento fue aprobada por el oficialismo, como es la ley de bosques, me pregunto –al ver que en la actual previsión presupuestaria no existe ninguna partida para la ley de glaciarescuánto van a destinar para la ejecución de la ley de glaciares y de uno de sus aspectos fundamentales, el inventario de los glaciares y de las áreas periglaciares que tenemos en la Argentina, cuando no ha sido promulgada la ley por el Poder Ejecutivo sino de manera ficta, ya que venció el tiempo constitucional para que pudiera vetarla.
Me pregunto qué va a ser de nuestros glaciares y por esta razón, insisto, porque considero que el proyecto de presupuesto de la mayoría es un dibujo, y no de Gustavo Doré, voy a votar claramente por el dictamen de minoría, que suscribe mi compañero de bancada Claudio Lozano. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.


SR. FAVARIO, CARLOS ALBERTO (SANTA FE): Señor presidente: para nosotros, los demócratas progresistas, la intransigencia en la política es la antítesis de la negociación y de los acuerdos. Y la democracia se sustenta en la negociación y en los acuerdos para unificar voluntades dispersas y diseñar la voluntad de la mayoría. Pero la voluntad de la mayoría no es la imposición de la voluntad de la mayor de las minorías, sino la suma de las voluntades de las minorías que, en conjunto, construyen esa voluntad de la mayoría.
El oficialismo, evidentemente, no es propenso a los acuerdos. Quiere únicamente imponer su voluntad, que es, en definitiva, la de una minoría más, y ello me parece que apunta a definir una peligrosa vocación hacia un pensamiento hegemónico. Si el gobierno pudiera gobernar sin presupuesto, creo que sería, para ellos, el estado ideal; con una caja única, bien guardada, opaca, para que no sea trasparente, con nadie que esté cerca para no ser controlado y, en definitiva, para usar los recursos del Estado como si fueran propios. Esta ha sido la realidad de la Argentina en los últimos años. Tanto cuando tenían la mayoría absoluta que se transformaba en automática, como ahora cuando no la tienen y continúan con la misma tesitura.
Por estos días hemos escuchado afirmaciones absolutamente inexactas que creo que tenemos la obligación de rectificar, por lo menos en lo que hace a nosotros.
¿Cómo puede afirmarse, con tanta ligereza, que desde la oposición se quiere dejar sin presupuesto al gobierno? Para mí, que soy opositor, la afirmación es falsa. Yo no quiero votar este presupuesto, pero tampoco quiero que le hagamos el presupuesto al gobierno.
Aspiro a que en la Argentina tengamos un presupuesto en serio, que no sea un dibujo y que se ajuste a la realidad. Pero esto no se puede interpretar como que queremos dejar sin presupuesto al gobierno, sino todo lo contrario. La verdad es que a veces llego a pensar que es el propio gobierno el que, en definitiva, no quiere tener presupuesto.
¿Se puede aceptar que los funcionarios nos pidan que actuemos con racionalidad? Se le pide racionalidad al Congreso, pero en mi opinión aquí no hay ningún irracional. Estas afirmaciones constituyen un agravio gratuito, propio de los que no respetan las normas elementales de la convivencia democrática.
¿Se pueden aceptar en silencio, como si fueran una suerte de verdad revelada, estimaciones económicas que, a nuestro juicio, en algunos casos son erróneas y en otros absolutamente falsas?
Nosotros no renunciamos a nuestra postura de opositores. Por esa razón adelanto que vamos a apoyar el dictamen de minoría que, con absoluta precisión, ya fundamentaron los señores diputados Prat Gay y Agosto.
Más allá de eso, en el corto tiempo del que dispongo tengo la obligación de hacer algunas consideraciones sobre ciertas cuestiones que, seguramente, voy a abordar de una manera un tanto deshilvanada.
¿Cómo se puede aceptar un presupuesto que prevé una tasa de inflación de algo más del 8 por ciento? Si lo hiciéramos sería lo mismo que otorgarle facultades extraordinarias a Guillermo Moreno para que después nos diga que los índices que hoy superan el 25 por ciento anual algunos estiman el 30 por cientopara el gobierno son del 8 por ciento, y de ese modo ajustarse a las previsiones votadas por el Parlamento.
¿Cómo podemos aceptar un presupuesto que estima el aumento del producto bruto interno en el 4,3 por ciento? No hay ninguna duda que ese cálculo está hecho en menos, tal como lo hicieron en el presupuesto del corriente año en el que se calculó un crecimiento del 4 por ciento, cuando ya se ubica en el 8 por ciento. Basta tener en cuenta lo que ocurre en Bolivia, donde el incremento del PBI se ubicaría en el 8 por ciento, o en Ecuador, donde estaría en el 7,9 por ciento. Aceptar esa afirmación implicaría aceptar que vamos a la saga de los países en crecimiento, cuando en realidad no estamos teniendo viento de cola sino un huracán de cola.
El dato incluido en el presupuesto, estimando un crecimiento del 4 por ciento, está falseado y no se compadece con la realidad.
Hay una afirmación dentro del proyecto de presupuesto que no alcanzo a entender, señor presidente. Es la que se refiere a un menor crecimiento de las exportaciones para el período 2009-2013 –se determina un aumento del 52 por cientofrente a un significativo aumento de las importaciones, que llega al 98 por ciento. Eso da un 53 por ciento menos en el saldo de la balanza comercial cuando, por el contrario, todo indica que las exportaciones estarán mucho más allá de lo calculado en el presupuesto.
No quiero dejar de hacer referencia a una cuestión fundamental, que es la inversión pública. En la página 29 del proyecto de presupuesto se afirma que la inversión pública es considerada una prioridad y se continuará con su impulso. Pero si vamos al cuadro que figura en la página 20, la variación para 2011 es inferior respecto de la de 2010 en valores nominales y reales. Sin embargo, en la página 28 se insiste en que hay que profundizar el modelo y que la inversión pública será mayor y mejor. ¿En qué quedamos? ¿Cuáles son los números que valen: cuando nos dicen que aumenta o cuando el cuadro numérico dice que disminuye?
Quiero hacer una referencia al endeudamiento público. Para el próximo año el endeudamiento será de alrededor de 151.000 millones de pesos. La deuda pública en la Argentina supera los 156.000 millones de dólares y está estatizada.
No es verdad que se está llevando a cabo una política de desendeudamiento sino que más bien se están sustituyendo los acreedores privados por los acreedores públicos, con las consecuencias que ello trae aparejadas.
Pido un minuto más para finalizar mi exposición, ya que mi tiempo se ha terminado. Por ello no puedo referirme a las omisiones del proyecto de presupuesto a las que hizo referencia el señor diputado Lozano, estimadas en 43.000 millones de pesos, ni al crecimiento del gasto público, ni a la política dañina de subsidios que distorsionan injusta e inequitativamente los precios, ni a la defensa de los intereses federales a que se refirió la señora diputada Fein.
Termino simplemente diciendo que no podemos votar este proyecto de presupuesto no obstante que su arquitecto haya sido el actual ministro de Economía, candidato al premio Nobel en la materia para el año 2011.


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.


SR. DE MARCHI, OMAR BRUNO (MENDOZA): Señor presidente: sinceramente, nos gustaría acompañar el proyecto de presupuesto que ha elevado el Poder Ejecutivo porque es lo que correspondería en un país normal y serio. El presupuesto es la herramienta principal de gestión que tienen los poderes ejecutivos, donde plasman los planes de gobierno y establecen las prioridades en el gasto.

- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Eduardo Alfredo Fellner.

SR. DE MARCHI, OMAR BRUNO (MENDOZA): Pero en los países serios los proyectos de presupuesto son serios y el trámite parlamentario de su aprobación en realidad dura muy poco, porque debaten mucho en los ámbitos previos, en comisiones y en ambientes técnicos altamente especializados. En los países serios y desarrollados del mundo normalmente las universidades se comprometen con sus pronósticos en la construcción de los proyectos de presupuesto.
En la Argentina toda esa etapa previa no existe y por esa razón estas sesiones de presupuesto duran mucho. Los representantes del gobierno tratan de decirnos lo que ellos creen que hay que hacer, sabiendo que es imposible que hagan lo que dicen que van a hacer, y a su vez nosotros, casi como en una respuesta obvia, en forma permanente tratamos de decir que es falso lo que se plantea. Y así se suceden todos los discursos.
Quisiéramos acompañar, pero como todos lo han dicho y yo reitero, no es posible acompañar un presupuesto que prevé un 8,9 por ciento de inflación y un 4 por ciento de crecimiento, cuando la sola inflación real empuja para arriba ese índice.
Todos los institutos privados serios que se dedican al cálculo del movimiento de los precios creen que no habrá menos de un 20 por ciento de inflación. Los prudentes hablan de un 25 por ciento, y algunos más osados ubican ese índice por encima del 30 por ciento.
Sobre esa base mentirosa del 8,9 por ciento de inflación que propone, el gobierno construye el resto. Es obvio, cae de maduro, no hay posibilidad alguna de acompañar semejante falsedad. A ellos mismos les cuesta explicarlo.
En segundo lugar cabe mencionar que en este proyecto de ley de presupuesto sigue presente un elemento que hemos destacado de manera central, que se viene discutiendo desde hace mucho y que fue motivo de tratamiento en esta Cámara, habiendo recibido aprobación: la eliminación finalmente de los famosos superpoderes o facultades que se otorgan al Poder Ejecutivo nacional para hacer lo que quiera con la herramienta presupuestaria. Es una contradicción sostener los superpoderes y, a la vez, presentar un proyecto de presupuesto, porque es la confesión más expresa de que lo que están enviando es mentira. Si tuvieran la certeza de que el cálculo de recursos no está subestimado, que es real, y de que lo que dicen que van a gastar lo van a gastar, no serían necesarios los superpoderes, salvo para algunos cambios de partida muy mínimos inter ministerios. Saben también que es mentira.
El tercer tema me parece que es central para este Parlamento, y en especial para la Cámara de Diputados. Este es uno de los presupuestos más unitarios del país –si no el mayor-; sólo compite con el presupuesto para 2010.
Se destina a las provincias sólo el 24 por ciento del total de los recursos, reservándose la Nación el 76 por ciento.
Sabemos que la Constitución fija una base mínima de distribución para las provincias del 34 por ciento, y se estableció en ese porcentaje porque es lo que se entendía como base de flotación a partir de la cual las provincias pueden respirar, y por debajo de ella las provincias no pueden respirar y están asfixiadas. No estamos discutiendo si en lugar de 34 les damos 33, 32,2 o 31. Se está robando a las provincias el 10 por ciento del total de la plata; una fortuna incalculable.
Esto lo contempla expresamente el presupuesto. Esta distorsión tan alevosa está clara y explícitamente referida sin ningún tipo de vergüenza, entre comillas, porque todos venimos de las provincias. Entonces, tampoco se entiende esta distribución y no hay cómo explicarla.
Este último tema que me parece central tiene un agravante aún mayor. Hay fondos que no se contemplan como provinciales sino como nacionales, por ejemplo, el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, conformado para asistir en forma directa a las provincias en las que nosotros vivimos y ayudar al desarrollo de su infraestructura económica. El año pasado se dotó a ese fondo de 11.870 millones de pesos. Es realmente una suma muy importante. ¿Saben cuánto dinero se ha quitado a ese fondo para otros destinos que nada tienen que ver con el desarrollo directo de la infraestructura de las provincias? La suma de 11.842 millones de pesos, lo que representa el 99,7 por ciento. Evidentemente, esto molesta e insulta la inteligencia del Congreso y de las provincias. Es una burla.
Esto se acordó a principios del año pasado cuando se dijo a las provincias que tenían que estar tranquilas y contentas porque se preveía una partida de casi 12.000 millones de pesos. ¿Saben a dónde fueron a parar esos casi 12.000 millones de pesos? A financiar a Aerolíneas Argentinas, los subsidios de energía, los subsidios del transporte y la ANSES.
Entonces, lo que tiene que decir el gobierno, cuando se llena la boca hablando de redistribución, jubilación y Asignación Universal por Hijo, es que las provincias están, en última instancia, desarrollando en serio esa redistribución de la que tanto hablan.
Esto plasma con absoluta claridad un concepto de perverso unitarismo que nos ha atrapado, y termina con una foto de la realidad que da pena: los gobernados de a poco se van acostumbrando a esta perversión. En el último tiempo se han transformado en delegados del poder central lo dijimos en algún momento; se han convertido en aplaudidores vip del Salón Blanco. Mientras más aplauden y más adelante estén sentados en ese famoso salón pareciera que mayor es la posibilidad de recibir algo.
Lo más grave es que esto no ocurre sólo con los gobernadores; el país también se está acostumbrando a este esquema unitario. Hasta la propia prensa en nuestras provincias pregunta cuánto le toca a la jurisdicción. En el caso de la provincia de Mendoza me preguntan: ¿cuánto le toca a Mendoza este año? ¿Cuánto nos van a regalar? Lo que los mendocinos tenemos que decir es que como mínimo estamos resignando dos mil millones de pesos por año en diferentes conceptos, desde impuesto al cheque, regalías mal liquidadas, coparticipación que perjudica a Mendoza y el 15 por ciento derivado a la ANSES. De esta manera, tenemos una ANSES rica frente a una provincia de Mendoza que ha estado mendigando.
Ayer, por ejemplo, se solicitaron 105 millones de pesos a la Legislatura provincial para pagar los sueldos de fin de año: es como pedir un crédito en el banco de la esquina para pagar la despensa. Esto es lo que hoy está haciendo la provincia de Mendoza y es el esquema al cual nos están llevando.
Entonces, no podemos acompañar esta iniciativa. No nos pidan que consintamos esta barbaridad, que implica el desconocimiento más expreso de todas las provincias y el desprecio más absoluto por la norma presupuestaria.
No podemos acompañar lo que no es serio y tampoco podemos acompañar lo que viene estructurado por una persona que no es seria.
Si el ministro de Economía dice que la inflación perjudica a los ricos y que la culpa de que haya inflación la tienen los empresarios porque aumentan los precios en lugar de producir más, puede deberse a dos circunstancias: nos está tomando el pelo o ese chico tiene que terminar el bachillerato. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Río Negro.


SR. SCALESI, JUAN CARLOS (RIO NEGRO): Señor presidente: me voy a apartar un segundo del tema para el que fuimos convocados en el día de la fecha.
Hoy mismo un diputado habló de la burocracia sindical. En este recinto yo juré defender a la CGT y, entre otras cosas, a mi organización gremial, la UPCN.
La CGT aglutina a más de tres millones y medio de trabajadores en nuestro país. No quiero pelearme con otras centrales obreras. Los trabajadores no nos debemos pelear, pero sí debemos defender a las instituciones. Si hay sindicalistas que no responden a los trabajadores deben ser castigados, pero nosotros vamos a defender a las instituciones.
Entrando en el tema presupuestario, quiero decir que soy uno de los diputados que no se ha expresado muchas veces en este recinto. He escuchado mucho y he estado sentado aquí largas horas. También aprendí.
Lo que está pasando en este recinto me trae a la memoria lo que sucede en las distintas provincias en relación a la discusión de sus respectivos presupuestos. Algunas ya lo están discutiendo y otras lo tienen que hacer.
También me viene a la memoria lo que significa oficialismo y lo que significa oposición. Estamos en una situación tan difícil que siempre ponemos en primer lugar la forma de hacer pagar los costos a uno u otro para ver cómo ganamos algunos votos.
He sido uno de los diputados que no ha votado la obediencia debida. Tampoco me amontonan para votar; tengo libertad de acción. Por eso, respeto a todo el mundo. Quiero decir aquí que he tenido la libertad de votar a conciencia, a veces tal vez equivocadamente, pero sin ninguna presión.
Mi provincia necesita un presupuesto pero no sé si la oposición le va a dar la oportunidad de tenerlo. Estoy pensando que el gobierno nacional también tiene que tener un presupuesto, ya que no puede existir un país sin presupuesto.
Por lo tanto, concretamente, voy a acompañar al oficialismo con mi voto afirmativo en general, absteniéndome en la consideración en particular en algunos puntos, porque no puedo borrar con el codo lo que alguna vez he apoyado.
En consecuencia, mi voto por el oficialismo tiene que ver con la gobernabilidad. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Tierra del Fuego.


SRA. FADUL, LILIANA (TIERRA DEL FUEGO): Señor presidente: en primer lugar, quiero reconocer el trabajo responsable y minucioso del grupo de asesores de los distintos señores diputados que suscribimos el dictamen de la primera minoría.
Hoy nos toca dar cumplimiento al mandato constitucional de votar, nada más ni nada menos, que la ley de leyes, como ha dicho el señor diputado Alonso.
En cumplimiento de ese mandato debemos defender celosamente las facultades exclusivas del Congreso de la Nación. Defenderlas no significa atentar contra la gobernabilidad, como muy bien explicó el señor miembro informante de nuestro dictamen. En todo caso, es reafirmar el principio de división de poderes, sabiamente plasmado por nuestros constituyentes.
Ante la responsabilidad que la hora nos demanda, debemos defender nuestras ideas; con mayor ímpetu, también debemos defender las instituciones, haciendo respetar los límites que la Constitución nos impone.
Debatir hoy la ley de presupuesto, entre otras cosas, implica debatir un tema que afecta el bienestar de la sociedad. Me refiero a la inflación, que es la que golpea día a día a los sectores más desprotegidos de nuestro pueblo. Presuponer una inflación del 9 por ciento significa subestimar los recursos, posibilitando distribuir los excedentes discrecionalmente, como ya lo han dicho muchos de los señores diputados. Además, significa desconocer la realidad que vivimos.
A la verdadera inflación se la ataca con un plan monetario, obviamente adecuado. Pero no con la utilización de las reservas del Banco Central de la República Argentina, sobre todo teniendo en cuenta que con estimaciones ajustadas a la realidad ni siquiera es necesario utilizarlas.
Sostener el valor de la moneda es una señal clave para generar confianza en el ámbito de la economía. Sostener su valor es dar previsibilidad al emprendedor y calidad de vida al trabajador.
Por otra parte, quiero decir que esta Cámara ya se ha expresado en relación con la derogación de los llamados superpoderes.
En ese sentido, el dictamen que apoyo reconoce en el Congreso de la Nación la facultad exclusiva de asignar el destino de los excedentes de recaudación, lógicamente no previstos en la estimación de recursos. De esta forma se recorta un poder excepcional que nunca debió haber sido concedido.
También tenemos entre nosotros la gran posibilidad de hacer efectivo un derecho que ha sido legítimamente reclamado desde hace mucho tiempo. Me estoy refiriendo a la recomposición de los haberes jubilatorios, tema que nos preocupa y ocupa en aras de la dignidad de todas las personas. La concreción de los derechos sociales se esgrime como uno de sus instrumentos principales.
Parece sobreabundante recordar lo establecido por nuestra Constitución y lo expresado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en numerosas sentencias.
En tiempos de crecimiento económico, como el que nos toca vivir, la aprobación de un presupuesto que prevea una partida con destino a recomponer las prestaciones previsionales, como lo hace el dictamen que acompaño, resulta constitucional, legal y, fundamentalmente, necesario, a fin de dar un paso más hacia la justicia social, brindando a nuestros mayores su merecido reconocimiento, aunque los montos que se les asignen no alcancen todavía para compensar una vida de trabajo y esfuerzo. El dictamen que apoyo fija pautas claras de transparencia para optimizar el uso de los recursos disponibles.
Por último, con respecto a mi provincia, Tierra del Fuego, se contemplan todas las obras incluidas en el presupuesto propuesto por el Poder Ejecutivo nacional, agregando la construcción, entre otras, de dos establecimientos educativos y un centro de rehabilitación, obras necesarias para sostener el bienestar de los fueguinos ante el constante crecimiento demográfico.
Para finalizar, desde el bloque del Partido Federal Fueguino apoyo en general el primer dictamen de minoría, con la convicción de que con su implementación es posible asignar los recursos públicos disponibles de la manera más adecuada para el beneficio del pueblo de la provincia de Tierra del Fuego y de toda la Nación Argentina.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.


SR. ASEF, DANIEL EDGARDO (CORDOBA): Señor presidente: en nombre del bloque Peronista Córdoba Ciudadana expreso mi acompañamiento al dictamen de mayoría correspondiente al proyecto de ley de presupuesto general de la administración pública para el año 2011.
Basta una elemental hermenéutica constitucional para expresar con economía los argumentos que voy a esgrimir. La Constitución Argentina delimita claramente las funciones administrativas y legislativas, otorgando al Poder Ejecutivo y al Congreso sus respectivas potestades.
Es el presidente de la Nación, en virtud del artículo 99, inciso 1, el responsable político de la administración general del país, delegando su ejercicio concreto en el jefe de Gabinete, por imperio del inciso 1 del artículo 100.
Dadas estas premisas básicas y explícitas de raigambre constitucional, surge a todas luces que las previsiones presupuestarias plasmadas en la ley correspondiente son un instrumento crítico para el desarrollo del plan de gobierno.
Por su parte, nuestra propia responsabilidad, en tanto representantes del pueblo, consiste en dar leyes que ordenen normativamente el ejercicio del poder político. Aquí reside el protagonismo del Congreso frente a las formulaciones presupuestarias, como resguardo de su adecuada legalidad. Sin embargo, no compete al Congreso cuestionar el plan de gobierno legitimado por la expresión oportuna de las urnas al conceder la responsabilidad ejecutiva a la señora presidenta. Lejos del espíritu de nuestro constituyente está convertir al Poder Legislativo en un obstáculo de gobernabilidad.
En tal sentido, máxime cuando el proyecto remitido por el señor jefe de Gabinete no permite objeciones formales, cumplido los plazos y las condiciones que el marco vigente exige, esta tarde corresponde a la Honorable Cámara convalidar con su sanción la propuesta del Poder Ejecutivo.
Las reservas conceptuales, ideológicas y programáticas permanecerán sin duda, pero deberán dirimirse en su ámbito natural y específico, que es el de la competencia electoral. Cuando la ciudadanía manifieste su voluntad colectiva en la conformación de un nuevo gobierno, habrá oportunidad para desarrollar esquemas de gestión alternativos al presente. En ese momento, desde este Congreso deberá establecerse un nuevo programa con justa coherencia frente a la matriz institucional que ha sido dada y debemos respetar.
Existe un Poder Ejecutivo encargado de la administración del gobierno, y la herramienta para su ejercicio es el presupuesto general que estamos debatiendo hoy. Negar esta herramienta sería ni más ni menos que negar una legitimidad y una legalidad francamente indiscutibles.
Por estas simples razones, ratifico mi voto afirmativo en general y en particular para el dictamen de mayoría. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Río Negro.


SR. CEJAS, JORGE ALBERTO (RIO NEGRO): Señor presidente: estamos tratando el proyecto de ley de presupuesto nacional. Es loable destacar que por octavo año se presenta en tiempo y forma. Se ha cumplimentado en la Comisión de Presupuesto y Hacienda la presencia de los funcionarios de cada una de las áreas de gobierno que explicitaron minuciosamente las propuestas del gobierno nacional en este presupuesto. Los funcionarios del gobierno nacional pusieron al alcance de todos los legisladores las propuestas que emanan de este presupuesto.
Señor presidente: el presupuesto de la Nación es el programa de gobierno que el Poder Ejecutivo tiene para toda la comunidad. Representa la seguridad jurídica y la certeza en lo internacional y en lo nacional. Digo esto porque desde algunas corporaciones se hacen menciones permanentes a la falta de seguridad jurídica en la República Argentina, lo cual está muy alejado de la verdad.
El año pasado, cuando el ministro de Economía de la Nación vino a este Congreso a explicitar las pautas del presupuesto anterior, algunos legisladores que hoy ya no están y otros que recién iniciaban su tarea como diputados de la Nación ninguneaban los números que el Poder Ejecutivo nacional oportunamente había presentado. Y parecía que se nos venían encima todas las plagas de Egipto. Lo que ocurrió fue que no estaban observando la gran crisis internacional que se había llevado puestas a las diez economías más poderosas de la tierra. Sin embargo, la Argentina, a partir de políticas económicas coherentes, pudo capear el temporal. Es difícil reconocer estas cosas.
Traigo esto a la memoria porque en oportunidad de tratar este nuevo presupuesto y brindar los números acerca de los cuales demandan algunas certezas los legisladores de la oposición, es necesario recordarles por qué el Poder Ejecutivo nacional debía tener un presupuesto armado con responsabilidad, equilibrio y certeza, teniendo en cuenta los remesones o la falta de solución en otros países centrales.
No olvidemos la problemática que sufrimos el año pasado cuando desde este gobierno nacional y desde esta bancada oficialista pretendíamos mantener el salario, el empleo y la obra pública. No se nos creía.
Invitaría a todos a recorrer el país para que vean lo que ha significado una propuesta de trabajo y un programa de gobierno de características federales, y para que vean también las obras de infraestructura básica, de saneamiento, de servicios, de agua, de luz, de viviendas, de escuelas, en lo que significa el desarrollo social en forma integral de la República Argentina; también la asignación universal por hijo, las pensiones no contributivas, los nuevos jubilados, los varios programas sociales que están en marcha, los aspectos económicos relativos a la producción, el desendeudamiento de las provincias.
Pareciera que algunos no se dan cuenta de lo que significa que van a tener un año y medio de gracia, donde ninguna provincia argentina va a desembolsar en función de las deudas que tenía, y una propuesta de trabajo a veinte años donde todas y cada una de las provincias argentinas van a poder readecuar su sistema productivo y el pago a sus empleados públicos.
Me gustaría invitarlos a mi provincia para que vean cómo sigue adelante la Universidad de Río Negro, los fondos para la Universidad del Comahue, los aportes a la Comisión Nacional de Energía Atómica y al INVAP, las rutas 22 y 23, etcétera.
Dados los pocos minutos que me quedan para hacer uso de la palabra, solicito autorización para insertar el resto de mi discurso en el Diario de Sesiones, ya que podría estar hablando más de tres horas sobre lo que ha significado la obra pública para la provincia de Río Negro que no es gobernada por alguien de mi signo políticoy para todos y cada uno de sus municipios.
He escuchado atentamente la exposición de muchos legisladores. Me da la impresión de que aquellos que no tienen la responsabilidad de gobernar tienen observaciones o puntos de vista disímiles a los nuestros. Y esto no está mal, señor presidente. Pero no es lo mismo hacer propuestas traídas de los pelos cuando no se tiene la responsabilidad de gobernar que hacerlo cuando se está gobernando un pueblo, una provincia o una nación. Cuando se está gobernando, la responsabilidad es total.
Como dice el tango, con la guita ajena cualquiera es taura. Y no es que la plata sea nuestra. Yo escuchaba el eje discursivo de algunos sectores del Grupo A respecto de lo que significan las propuestas supuestamente superadoras del dictamen de mayoría que hemos elaborado. Entre esas propuestas está el 82 por ciento.
Quiero recordar que hubo que irrumpir fuertemente con la nacionalización de las AFJP; muchos no estaban de acuerdo. ¿Sabe, señor presidente, qué diferencia habría hoy entre el mínimo que está pagando el Estado y un mínimo de las AFJP? Más del 50 por ciento. Entonces, hay que ser responsable cuando se dicen las cosas. ¿Quién no quiere que un jubilado argentino tenga un haber previsional más alto?


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Ha finalizado su tiempo, señor diputado. Por eso le pido que vaya redondeando su discurso.


SR. CEJAS, JORGE ALBERTO (RIO NEGRO): De acuerdo, señor presidente.
Con respecto a la ley de bosques, quiero decir que está llevándose adelante un ordenamiento territorial de cada una de las provincias. Por eso todavía no se puede llegar al máximo del presupuesto, porque tienen que firmarse leyesconvenio entre la Nación y las provincias.
En cuanto al tema de los superpoderes, empecemos por casa, es decir, desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y desde muchas provincias –como la míaque los tienen.
Con respecto al tema de la inflación, la única verdad es la realidad. Un ex diputado que no era de mi partido, que presidió esta Cámara y que fue ministro de Economía de la Nación, el maestro Juan Carlos Pugliese, decía que les hablaba con el corazón y le respondían con el bolsillo. Esto debemos tenerlo en cuenta. No seamos promotores de un proceso aún mayor de los precios, que seguramente tendremos que arreglar entre todos los argentinos. No es fácil la intervención del Estado en la libre oferta y la demanda. No es fácil arreglar este tipo de cosas.
Señor presidente: me quedarían por decir muchas cosas más pero las voy a insertar.
Tal vez este no sea el presupuesto ideal, pero es el presupuesto posible y real. Por eso, solicito a todos los diputados y diputadas que hagan un aporte patriótico y lo aprueben, no por el bien de este gobierno sino por el bien del pueblo de la Nación Argentina. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.


SR. ALVAREZ, JORGE MARIO (SANTA FE): Señor presidente: tal como lo planteó el presidente de nuestro bloque, venimos a ratificar el apoyo al dictamen que hemos firmado en la Comisión de Presupuesto y Hacienda junto a otros partidos de la oposición. También queremos explicar los motivos por los cuales hemos votado en disidencia dicho presupuesto.
Pero antes de eso, tengo que reiterar algo que ya he dicho en otros ámbitos, en el sentido de que era importante antes de debatir el presupuesto nacional que se hubiera terminado la votación inconclusa del mínimo no imponible de Ganancias, porque tiene una incidencia directa en el presupuesto que estamos tratando.
El dictamen del oficialismo viola la propia ley de administración en su artículo 20 e incorpora una modificación de la ley.
Además, fija valores distintos para los trabajadores y para los autónomos. Tendríamos que haber debatido el desendeudamiento de las provincias y particularmente el tema de los ATN. Asimismo, si bien con los valores establecidos en el dictamen de la Comisión de Agricultura y Ganadería que vamos a apoyar en el presupuesto de la Unión Cívica Radical, estamos planteando una disminución de los recursos, en realidad, con los ingresos que ha planteado y establecido el presupuesto del Ejecutivo, los valores no son acordes. Eso no invalida que podamos tratar con posterioridad las retenciones.
Indudablemente, no podemos dejar de reiterar la importancia que tiene el presupuesto nacional y la relevancia de que hoy estemos debatiéndolo. Sin ninguna duda el presupuesto es el plan de gobierno y nosotros no estamos discutiendo el plan de gobierno. Estamos discutiendo aspectos que atañen al exceso de facultades y de valores que tiene el presupuesto nacional.
El presupuesto fija las pautas de los ingresos, de los gastos y también cómo lo vamos a financiar. Pero hay algo que no podemos dejar de soslayar y que se viene reiterando en los últimos presupuestos, que es la subestimación de los recursos y la incidencia que tiene eso con esa cláusula gatillo que le da la ley de superpoderes.
Habría sido importante que el Senado de la Nación hubiese sancionado esa iniciativa para darle al presupuesto la seriedad y la trasparencia que le corresponden. Si como muestra basta un botón, vale citar las declaraciones escritas en el mensaje que acompaña al proyecto de presupuesto para el año 2011 enviado por la señora presidenta, quien explica cómo hubo una subestimación de recursos del año 2010 de más de 47 mil millones de pesos.
En otras palabras, el proyecto de presupuesto en debate establece que el 96,4 de las subestimaciones de ingresos del año en curso será destinado a financiar más gastos en forma discrecional por parte del Poder Ejecutivo.
El presupuesto es una herramienta importante y por lo tanto debe tener seriedad. El presupuesto que hoy se pone a consideración con el dictamen de mayoría, precisamente no es serio. En primer lugar porque hay una subestimación de recursos del orden de los 37 a 40 mil millones de pesos, que, como decía anteriormente, con esa combinación le permite que modifique lo que quiera.
Por otra parte, la propia redacción del artículo 37 habla de cómo se puede pasar de bienes de capital a recursos corrientes, algo que se está demostrando en los últimos presupuestos. Se viola la ley de administración financiera, se modifican leyes, como decía el impuesto a las ganancias, se dan facultades discrecionales.
Pareciera ser que el 28 de junio no cambió nada. Seguimos otorgando facultades discrecionales al ministro de Planificación y al jefe de Gabinete otorgándoles sumas siderales para manejar fondos de obra pública. De la misma manera que en el caso del INDEC, sería muy importante que lo tratemos y lo aprobemos en este recinto.
Si uno analiza los datos de 2009 se puede observar cómo los números del INDEC resultaron totalmente diferentes a la realidad.
Hay otro concepto que debatimos durante el tratamiento de los DNU. Al respecto, con esta subestimación de 48 mil millones de pesos, reconocida por el propio Poder Ejecutivo, ha quedado demostrado una vez más que el uso de las reservas no era necesario, porque existían los recursos para hacer frente a esa situación.
En ese sentido, en el propio presupuesto para el año 2011 se reconoce que las reservas giradas por el Banco Central durante 2010 fueron y serán utilizadas para financiar vencimientos de deuda, que bien se podría haber saldado con recursos corrientes.
En lo que va del corriente año el sector público nacional no financiero recibió del Banco Central casi 9.800 millones de dólares para saldar obligaciones en moneda extranjera. Sin embargo, los vencimientos de capital de la deuda pública en moneda extranjera ascendieron durante 2010 a 9.125 millones de pesos, y eso que todavía no ha finalizado el año, ya que al presente han transcurrido solo diez meses.
Por lo tanto, tal como lo establece el artículo 20 de la Carta Orgánica del Banco Central, reiterando lo que expresé en oportunidad de tratarse el tema de los DNU, ratifico que el pago con reservas, particularmente cuando se hace en moneda nacional, produce expansión monetaria. Por ello, me permito discrepar con algunos de los conceptos que se vertieron en este recinto.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) La Presidencia solicita al señor diputado por Santa Fe que redondee su exposición, dado que se ha agotado el tiempo del que disponía para hacer uso de la palabra.


SR. ALVAREZ, JORGE MARIO (SANTA FE): Indudablemente este proyecto trae aparejados algunos perjuicios, toda vez que se recorta el presupuesto de las universidades en aproximadamente 320 millones de pesos, y también el de obra pública, sobre todo el destinado a mi provincia, Santa Fe, que con esta medida se verá seriamente perjudicada. Hago hincapié en esta cuestión porque creo que le hemos demostrado a esta Honorable Cámara que existen los recursos necesarios para hacer frente, entre otras cosas, al pago de los jubilados y pensionados.
Además, con este presupuesto se castiga también a las provincias argentinas por el tratamiento que hace de los recursos, ya que mientras los recursos nacionales crecen en forma geométrica, los provinciales lo hacen en forma aritmética.
Tengo muchas más cosas para decir, pero voy a finalizar aquí mi exposición a fin de respetar el tiempo del que disponemos los señores diputados para hacer uso de la palabra. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.


SRA. BIDEGAIN, GLORIA (BUENOS AIRES): Señor presidente: quiero fundamentar mi voto afirmativo al dictamen de mayoría recaído en el proyecto de presupuesto general para el año 2011 oportunamente presentado por el Poder Ejecutivo.
En primer lugar, debo decir que todo presupuesto general de la administración general expresa, principalmente, un programa de gobierno. Por ese motivo, quiero introducir en la discusión aquellos pilares fundamentales del programa de gobierno que se inició en 2003. Se trata de un programa que prioriza el crecimiento de la actividad económica real, la generación de empleo genuino, la obtención de superávit gemelos, la generación de una mayor y mejor inversión pública en infraestructura económica y social y el fortalecimiento del mercado interno. Estos elementos se retroalimentan entre sí en un círculo virtuoso que deviene en mejoras para todos los argentinos en términos de calidad de vida y posibilidades de desarrollo.
El presupuesto general propuesto para el año 2011 continúa con el objetivo central de generar condiciones necesarias para lograr el desarrollo económico con inclusión social. Entre sus aspectos más significativos se encuentran el impulso de la inversión pública, sobre todo a través de un plan de obras de carácter federal dirigido a las áreas de vivienda, energía, transporte, redes de alcantarillado y rutas. Sin la inversión pública el desarrollo del sector privado se vería muy restringido. Esta inversión en infraestructura se complementará con el mantenimiento del estímulo a la producción, a través del prefinanciamiento de exportaciones y de capital de trabajo, elementos indispensables para el incremento de la oferta. Como último elemento macroeconómico estructural, el proyecto de presupuesto estimula los incentivos al consumo y a la demanda agregada. Por otro lado, el proyecto de presupuesto incluye políticas sociales que promueven mecanismos de inclusión social de familias en situación de vulnerabilidad. Entre estas políticas es insoslayable la mención del Programa de Asignación Universal por Hijo, creado en 2009, que implica no sólo la satisfacción de necesidades económicas apremiantes sino también la vinculación con las áreas educativa y sanitaria, indispensables para el desarrollo. Esta prioridad de inclusión social entraña indudablemente al área educativa, cuya importancia se verifica en el incremento sostenido de las asignaciones presupuestarias, alcanzando niveles récord en la historia nacional.
Estos dos pilares, el del desarrollo económico y la inclusión social, configuran el núcleo central de un programa de gobierno, que a su vez ha demostrado ser exitoso. Las cifras son elocuentes: la República Argentina transita en el 2010 su octavo año de crecimiento económico consecutivo, algo que no ocurría desde hace más de cuarenta años; la tasa de crecimiento de la economía promedió más de un 8 por ciento entre 2003 y 2008. Dicho crecimiento económico significó una drástica reducción del desempleo, hasta alcanzar una tasa del 7 por ciento en el 2008.
Del mismo modo, podría extenderme en el análisis de los indicadores sociales, expresados en los niveles de pobreza e indigencia. En cada uno de ellos se comprueba la mejora de las condiciones de vida del conjunto de los argentinos en estos siete años. El programa de gobierno también se mostró eficaz en responder a los efectos de la última crisis internacional desatada en el año 2008, sin que se alteren los fundamentos básicos del modelo.
Es por ello que afirmo mi voto positivo, que no sólo es un apoyo al proyecto estimado de gastos e ingresos públicos para el año 2011 sino que es fundamentalmente un voto de confianza a la conducción del gobierno nacional que representamos.
Por último, no quiero dejar de solicitar a mis pares, en especial a los diputados de la oposición, que en un gesto de madurez política e institucional acompañen la aprobación del presente proyecto, herramienta fundamental para la administración general de nuestro país.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. AMADEO, EDUARDO PABLO (BUENOS AIRES): Señor presidente: me ayudaría que se hiciera un poco de silencio en el recinto.
Imaginemos que un historiador dentro de cincuenta años intentara entender este país que nos toca vivir ahora. Seguramente se encontraría con una de las sorpresas que los argentinos hemos acostumbrado dar a los historiadores que han tratado de estudiar nuestra historia.
Tal vez ese historiador vería que la Argentina viene de siete años de crecimiento a tasas chinas, superávit constante y desendeudamiento. También leería los discursos de este gobierno que no para de decir que se trata de un gobierno progresista, que divide a la sociedad entre sensibles revolucionarios o reaccionarios y que dice que la sociedad está dividida en dos proyectos.
Pero al mismo tiempo ese historiador empezaría a hurgar en los datos sociales y encontraría que después de siete años de crecimiento a tasas chinas hay un 10 por ciento de indigentes que vive en la máxima miseria, un 20 por ciento de pobres y en conjunto una sociedad de vulnerables que cada dos o tres años caen nuevamente en la pobreza.
Vería que hay muertos por desnutrición en el país que ha vuelto a ser el granero del mundo. Vería que el 40 por ciento de los trabajadores trabaja en negro, esto es, son esclavos. Vería que hay 800 mil jóvenes que no estudian ni trabajan, no muy lejos de aquí; que el 77 por ciento de los pobres de la Argentina no tienen gas mientras sólo el 5 por ciento de los sectores medios no tienen gas. Vería que el 80 por ciento de los pobres en la Argentina no tienen cloaca mientras sólo el 10 por ciento de los sectores medios no la tienen.
Vería que la tasa de deserción escolar de los sectores medios y ricos es del 5 por ciento mientras que en el caso de los pobres es del 40 por ciento. Esto significa que están condenados.
Pero ese historiador, señor presidente, si siguiera viendo los datos de la Argentina se encontraría que ese gobierno ha tenido dos años con presupuestos con ingresos superiores a los planificados y que en conjunto suman 100 mil millones de pesos; que tuvo todo el poder por cuatro años y que hizo lo que quiso; que el Congreso fue solamente una escribanía de sus deseos y mantuvo impuestos regresivos, subsidios a los sectores medios, y recién después de cinco años de demanda de la oposición instauró la Asignación Universal por Hijo. Se resistió durante seis años y hoy está lleno de carteles que festejan el primer año de la Asignación Universal por Hijo.
Este historiador diría que está viendo dos países, y efectivamente la Argentina es dos países; es dos países entre los pobres y los ricos; dos países en el discurso político, y dos países en la manera de ver cómo salir de aquí.
Este proyecto de ley que nos remite el Poder Ejecutivo nacional es otra oportunidad perdida. Es por esas razones puramente sociales que hemos intentado armar un dictamen alternativo. Lo hemos hecho entre todos con el objetivo de intentar cambiar esta tendencia al desequilibrio social que ha caracterizado los últimos años de este gobierno.
Este proyecto de ley de presupuesto que nos envía el Poder Ejecutivo no reconoce por el contrario convalidala inflación, que es el peor enemigo de los pobres; no protege la Asignación Universal por Hijo; no relaciona gastos y necesidades, y da menos plata a las provincias que más la necesitan, como por ejemplo Misiones, Salta y Jujuy, donde hay desnutrición.
Además este proyecto no nos permite conocer los datos sociales y no cambia las prioridades. ¿Cómo se puede decir que tiene sensibilidad social un presupuesto que sigue priorizando los subsidios a los ricos y regala 2 millones de dólares por día a Aerolíneas Argentinas, una compañía quebrada e insensible, cuando podríamos utilizar ese dinero para cambiar la situación social, y gasta fortunas en el Fútbol para Todos o convalida obra corruptas e innecesarias como Cóndor Cliff? ¿Cuánto podríamos hacer para cambiar la historia de miles de argentinos con los 5 mil millones de dólares que se van a tirar en esa obra innecesaria y corrupta que se convertirá en otro ícono de la corrupción como en su momento fue Yacyretá?
Por eso esta noche intentamos plantear –y vamos a ganarotro presupuesto, un presupuesto que prevea los recursos para la Asignación Universal por Hijo, para los mayores y para cambiar algunos de los criterios que tiene este presupuesto –insisto- reaccionario desde el punto de vista social.
Pero para que no se vuelva a repetir esta historia sobre todo tenemos que trabajar políticamente para que el discurso y la acción sean coherentes, para que en lugar de seguir dividiendo a la sociedad entre reaccionarios y progresistas, pueda haber acuerdos como el que nos perdimos esta noche cuando el oficialismo no quiso discutir aceptado discutir un dictamen común que tomará en cuenta estos principios sociales cuya violación está condenando a la miseria a millones de hermanos nuestros.
Espero que esta noche ganemos la votación, pero tenemos que seguir trabajando para que haya coherencia en las decisiones y las prioridades, y de una vez por todas la Argentina deje de ser dos países. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SRA. REYES, MARIA FERNANDA (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señor presidente: nuevamente nos encontramos considerando un proyecto de ley de presupuesto que no ha variado su forma de presentación por lo menos desde que integro esta Cámara, y en rigor desde 2003 por la continuidad de los gobiernos.
A mi juicio hay varias cuestiones para resaltar. En primer lugar los aspectos jurídicos e institucionales. No es caprichoso que nosotros rechacemos el proyecto de ley de presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo nacional. En realidad el rechazo se vincula con el no cumplimiento de la Constitución Nacional y de la ley de administración financiera que en su artículo 20 establece con claridad que en el presupuesto nacional no se pueden incluir artículos que fijen términos permanentes y que perjudiquen o modifiquen leyes existentes. Esto lo vemos en muchos artículos.
En la Comisión de Presupuesto y Hacienda decían “parece que estamos jugando al Bingo”. El presupuesto no es un bingo; debe ser claro respecto de las normas que modifica o no. Concretamente, este presupuesto modifica los artículos del 24 al 29, del 32 al 35, 61, 70, 73 y 74. El problema no termina allí, y creo que esto es algo que el Poder Ejecutivo y el oficialismo deberían incorporar en las modificaciones de su presupuesto, porque están fortaleciendo las mismas instituciones a las que dicen defender.
El segundo punto son los súper poderes; no es uno solo sino que provienen de diferentes lugares. En primer término, en el presupuesto se delegan facultades que competen a este Congreso y no al Poder Ejecutivo. Ello está estipulado en los artículos 5°, 7°, 8°, 9°, 10, 26, 73, 74, etcétera. Sin embargo, la delegación de facultades no termina allí. También existe el artículo 37 de la ley de administración financiera que este Parlamento ha modificado para recuperar facultades que le corresponden.
¿Por qué nosotros quisimos modificar ese artículo 37? Voy a dar sólo dos ejemplos, aunque podría citar muchos más, de modificaciones de decisión administrativa del Poder Ejecutivo. Primero: en el año 2010 por decisión administrativa se dispuso una partida de 144 millones de pesos destinada al programa “Fútbol para todos”, que iba a autofinanciarse, pero el dinero provenía de la protección de nuestros recursos naturales, es decir, de la política ambiental.
Otro ejemplo: en 2008 necesitaron 475 millones de pesos para Aerolíneas Argentinas, porque la empresa tenía déficit. Este presupuesto sigue hablando del déficit de Aerolíneas Argentinas y, sin embargo, no establece los montos correspondientes. En ese caso los 475 millones de pesos salieron de la política ambiental. Otros ejemplos: “Techo digno”, 157 millones de pesos; “Infraestructura y Vivienda”, 50 millones de pesos; “Urbanización de villas”, 30 millones de pesos.
Los súper poderes y la utilización discrecional del presupuesto no terminan allí. Se utiliza la subestimación de recursos, que desde 2003 a la fecha asciende a 134 mil millones de pesos en términos nominales; pero en términos reales hablamos de más de 200 mil millones de pesos, casi un presupuesto nacional en concepto de manejo discrecional del Poder Ejecutivo.
¿Qué hacemos nosotros ante esta situación? ¿Nos rasgamos las vestiduras y no hacemos nada? No. Los señores diputados de Prat Gay y Gil Lavedra presentaron un proyecto que contempla que para el año 2010, por estimación que el propio presupuesto señala, hay 42 mil millones de pesos de excedente. Lo que se propone en esa iniciativa es que sea el Parlamento quien defina las prioridades, es decir, la Asignación Universal por Hijo y los jubilados. Este año podría haberse logrado el 82 por ciento móvil y la recomposición de los haberes jubilatorios sin ningún tipo de inconvenientes. Sin embargo, no existió la decisión política para hacerlo.
Por otro lado, según las estimaciones de las variables presentadas en el presupuesto para 2011, existen otros 37 mil millones de pesos que asignamos a los niños y a los jubilados. ¿Por qué hacemos esto? Cuando uno escucha al Poder Ejecutivo y al oficialismo decir todo lo que se ha logrado, hay que destacar que nos encontramos ante situaciones complejas.
La brecha del año 2003 al 2009 respecto del salario mínimo vital y móvil, y los haberes medios de los jubilados, se ha ampliado. Antes, un haber medio representaba el 75 por ciento del salario mínimo vital y móvil, en términos reales. Sin embargo, en 2010 representa el 60 por ciento del haber medio.
Si analizamos los valores del haber medio, en términos reales, tomando el IPC de Santa Fe, llegamos a la conclusión de que se encuentra en los mismos valores que en el año 1997. Olvidémonos de los números y hablemos de lo que le pasa a la gente. El 80 por ciento de los jubilados no puede vivir con mil pesos. No lo puede hacer. Este Parlamento tuvo la posibilidad, y por eso se sancionó una ley, pero el Poder Ejecutivo no la quiso implementar aun teniendo la posibilidad de llevarla a cabo.
Nosotros estamos estableciendo en este presupuesto los recursos necesarios para instrumentarla. He escuchado hablar sobre la distribución del ingreso en muchas oportunidades. Hoy en día, el coeficiente de Gini, que es un indicador de la desigualdad, nos muestra que la Argentina está en los mismos niveles de los años 90.
¿Saben cuál es la política menos distributiva que tiene este gobierno? En primer lugar, la política tributaria, que es regresiva y tiene una presión fiscal importantísima sobre aquellos impuestos que tienen que ver con el IVA y con aquellos tributos más regresivos, teniendo una presión mucho más baja sobre el impuesto a las ganancias. Por eso nosotros planteamos la renta financiera, las retenciones a la minería y el impuesto al juego.
Existe otro impuesto que es el más terrible: la inflación. El problema de la inflación no es que Boudou diga una cosa y Scioli diga otra sino que no se la combata. Si no se la combate, la inflación se come el salario y cualquier tipo de aumento de la asignación por hijo y la jubilación, y esto perjudica a la gente.
Para terminar, quiero hacer una breve referencia a la política ambiental. Se han destinado 300 millones de pesos a la ley de bosques, cuando en realidad deberían haberse asignado 1.800 millones. Si a eso le sumamos la poca ejecución 20 por cientode todo lo que tenga que ver con políticas ambientales nos encontramos con una absoluta falta de protección en este sentido.
Espero que el Poder Ejecutivo apele rápidamente a la suspensión de la ley de glaciares en la provincia de San Juan porque, de lo contrario, estaremos ante un veto judicial.
Nosotros tenemos responsabilidad, y aquí, cuando se rechaza un presupuesto, hay responsables. Se es responsable cuando se establecen cuáles son las cuestiones que a nuestro entender están perjudicando el desarrollo real de nuestro país.
Por eso nosotros planteamos que se respete la Constitución y la legalidad de las leyes. Planteamos que se priorice a los chicos y a los jubilados, que no se sigan saqueando nuestros recursos naturales y que, en definitiva, tengamos realmente una Argentina distinta y no solamente un país anunciado. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Tucumán.


SRA. DIAZ, SUSANA ELADIA (TUCUMAN): Señor presidente: las provincias se han visto favorecidas en todos los aspectos por los presupuestos que el gobierno nacional ha proyectado desde 2003 para lograr el desarrollo pleno del pueblo.
Desde ese año 2003 se ha iniciado un proceso de transformación y desarrollo con equidad y justicia social que hace que las provincias reciban los fondos en sumas considerablemente mayores en tiempo y forma.
Desde mi punto de vista no debería haber reclamos para obtener un mayor porcentaje ya que en años anteriores figuraban los presupuestos pero no llegaban los montos, y ese faltante que algunos mencionan ahora se ve compensado por obras públicas y planes con fondos federales que se ejecutan en todo el país destacándose la creación por parte del gobierno nacional del fondo federal solidario y transfiriendo a las provincias recursos provenientes de los derechos de exportación de la soja y sus derivados.
Nuestro país transita su octavo año de crecimiento consecutivo, situación que no ocurría desde 1964. Entre 2003 y 2008 la tasa de crecimiento de la economía promedió en un 8,4 por ciento, luego de la recesión que tuvo lugar entre 2001 y 2002.
Este crecimiento sostenido no es obra de la casualidad, sino consecuencia del nuevo esquema macroeconómico implementado desde 2003. La administración del tipo de cambio, y su sostenimiento en niveles competitivos, significaron un estímulo al aparato productivo. El mayor poder adquisitivo se tradujo en un mayor dinamismo del consumo interno, constituyéndose en un fuerte incentivo a la inversión y mejorando la recaudación de las arcas públicas.
La solidez de este esquema de crecimiento se evidenció mediante la fortaleza en el frente fiscal y la acumulación de reservas internacionales, que permitieron instrumentar exitosamente un proceso de paulatino desendeudamiento, poniendo fin a la intervención de los organismos financieros internacionales sobre las políticas económicas de nuestro país. También se evidenció en el fortalecimiento del sistema financiero, aun luego de haber soportado los embates de la crisis internacional, en un marcado incremento de la inversión privada, en una significativa reducción de la tasa de desempleo, que pasó del 20,4 por ciento en el primer trimestre de 2003 al 7,3 por ciento hacia fines de 2008 y en una sustancial reducción en los niveles de pobreza e indigencia.
Si comparáramos el primer trimestre de 2003 con el segundo semestre de 2008, veríamos que los hogares pobres pasaron de representar el 42,7 por ciento del total a un 10,1 por ciento, mientras que en materia de indigencia se pasó del 20,4 al 3,3 por ciento. Se crearon 2,79 millones de nuevos puestos de trabajo.
Frente a ese proceso de expansión económica, el gobierno nacional, mediante la implementación de políticas de gran impacto social, derramó hacia el conjunto de la sociedad los resultados del crecimiento, concretando así un proceso de crecimiento con inclusión social.
Entre las numerosas medidas implementadas se destaca la puesta en práctica, hacia fines de 2009, de la asignación universal por hijo; el plan de desarrollo local y economía social, que lo vemos cada vez más en cada una de las provincias, brindando apoyo económico, asistencia técnica y capacitación a emprendimientos productivos. Este plan ha posibilitado la creación de 34.200 nuevos emprendimientos, el apoyo a 16.926 cooperativas y mutuales, y la triplicación de la oferta de microcréditos en el país, alcanzando un total de 40.000 unidades económicas que reciben financiamiento, capacitación y fortalecimiento institucional.
Mediante el plan de seguridad alimentaria, se brinda asistencia nutricional, facilitando la autoproducción de alimentos y el desarrollo de redes prestacionales.
El plan de inclusión previsional ha permitido que casi 2,5 millones de personas puedan acceder a este beneficio jubilatorio, llevando la tasa de cobertura previsional desde el 57 por ciento en 2003 al 87,6 por ciento en 2010. Al respecto cabe añadir que en 2008 se aprobó la ley 26.417, que establece la movilidad de los haberes previsionales en forma automática, destacándose que las jubilaciones han aumentado desde su vigencia hasta marzo de 2010 en un 51,7 por ciento.
Merece destacarse el desarrollo de la obra pública en hospitales, escuelas, caminos e infraestructura de servicios a lo largo y ancho de nuestro país.
Finalmente, es preciso destacar que lo hasta aquí expresado constituye, ni más ni menos, que el programa general del gobierno, programa que es apoyado por la mayoría de los gobernadores, aunque algunos sostienen que no es tan igualitario. Sin embargo, ellos ven progresar a sus pueblos día a día, por lo que desean profundizar aún más este proceso de crecimiento e inclusión social. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Entre Ríos.

SR. VIALE, LISANDRO ALFREDO (ENTRE RIOS): Señor presidente: indudablemente, la visión de la diputada oficialista preopinante con respecto a la nuestra parecería referirse a un país distinto.
El progresismo de una gestión se expresa con la máxima claridad en sus prioridades presupuestarias, y año tras año debemos reiterar las mismas objeciones ante la discusión del proyecto de presupuesto nacional que envía el Poder Ejecutivo.
Las objeciones son las mismas, porque la voluntad política del oficialismo sigue siendo mantener el statu quo, pese a los discursos de transformación que se enarbolan desde el partido de gobierno.
Nuevamente, reclamamos que el presupuesto incluya los fondos para dar a los jubilados la movilidad que les corresponde. Respecto de los recursos tributarios, el oficialismo, después de siete años de gestión –aunque habla de la distribución de la riqueza-, sigue soslayando discutir la estructura tributaria del país, que es regresiva, conservadora y enemiga de la equidad. Este gobierno, nuevamente, como en cada año anterior, en lugar de abordar el tema, lo agrava y profundiza.
El proyecto de ley incluye aspectos tributarios que no sirven para modificar la regresividad del sistema impositivo argentino. Al contrario, los números del presupuesto vuelven a mostrar al IVA –el impuesto más regresivo de todos-, a los derechos de exportación –que no diferencia entre los productores grandes y chicos- y al impuesto a los débitos y créditos bancarios, los que en términos porcentuales crecen respecto del año anterior.
Precisamente, los impuestos que gravan el consumo y la producción son los ejes de la recaudación de un gobierno que se dice progresista y que manda al máximo responsable del ente recaudador a los medios y a la Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados a denunciar la evasión, como si fuera un periodista de investigación, en lugar de encarar una reforma tributaria integral, después de siete años de vacas gordas, que no fueron aprovechados para replantear la estructura de inequidad que existe en la Argentina.
En estos siete años hay otras materias pendientes del gobierno. Los fondos que corresponden por ley a las provincias les son sistemáticamente negados con el solo objetivo de manejarlas en forma discrecional, como premio o castigo para subordinarlas y disciplinarlas, en una violación notoria del federalismo que declama nuestro sistema institucional y que sólo en mi provincia representa casi mil millones de pesos menos, siendo Entre Ríos una de las jurisdicciones que más aporta en materia de retenciones.
Como conclusión, sería imposible para los socialistas apoyar un presupuesto de estas características, que sigue negando a las provincias lo que les corresponde en virtud de la Constitución Nacional. Se sigue soslayando la necesidad de replantear el esquema tributario y se mantienen las exenciones a la renta financiera, mientras al mismo tiempo se hacen discursos sobre la producción.
Se continúa desjerarquizando a las universidades nacionales y desobedeciendo la resolución de la Corte Suprema de Justicia que indica que debe garantizarse la movilidad de las jubilaciones.
Volviendo a mi provincia, diciendo prácticamente lo mismo que en años anteriores, siguen sin aparecer los fondos para el dragado del río Uruguay, del cual depende en gran medida la reactivación de un sistema productivo y el futuro de toda una región.
Seguimos reclamando que se cumpla la promesa realizada en 2006 en Concepción del Uruguay por el entonces presidente Néstor Kirchner y las reiteradas ratificaciones de esa promesa por parte de la actual presidenta de la Nación. Hasta el día de la fecha no se ha hecho absolutamente nada, y entre las excusas que se utilizaron está el tema de la planta de Botnia. No es progresismo seguir engañando a los entrerrianos y entrerrianas y dejar en ridículo a las autoridades provinciales que ven así los resultados de su alineamiento incondicional con el gobierno.
También hay que decir que hay aspectos que se modificaron. Sería necio negar que en el debate del presupuesto del año pasado afirmamos que lo prioritario en la Argentina era un ingreso ciudadano de la niñez que permitiera a cada niño que nace contar con un piso de ingreso monetario para colocarlo en igualdad de oportunidades, a cambio de lo cual la familia garantizará la tenencia de su documento nacional de identidad y la colocación de los calendarios de vacunas y de escolaridad obligatorios.
Dijimos entonces que todos –oficialistas, opositores, políticos y no políticossabíamos que los recursos estaban. Esto fue sistemáticamente negado por el oficialismo. Afortunadamente fue instrumentado y lo destacamos porque durante años lo reclamamos. Con errores, limitaciones y falencias pero se avanzó con una iniciativa que da un paso hacia el desarrollo de un Estado social de derecho que permita dejar atrás la pobreza y el clientelismo si se tiene en cuenta la propuesta de mejoramiento del sistema, y sobre todo si se institucionaliza la asignación por hijo mediante una ley, que la haga verdaderamente universal y que plantee una cláusula de ajuste automático que permita mantener el poder adquisitivo de los beneficios percibidos. Eso sería un presupuesto progresista.
Ahora en un sentido similar insistimos en que también están los fondos para que nuestros jubilados tengan un ingreso digno. El 82 por ciento no es un capricho ni una consigna; es un derecho. No es posible seguir teniendo una ANSES rica que financie todas las políticas de la gestión y al mismo tiempo jubilados pobres. La ANSES maneja un presupuesto de 100.000 millones de pesos anuales. Tiene un fondo de garantía que ya supera los 150.000 millones, arroja una rentabilidad anual de 8.500 millones y alcanza año a año importantes superávits. Mientras tanto, el 75 por ciento de los jubilados percibe jubilaciones que los colocan en situación de pobreza.
En este tema, también todos sabemos que los fondos están, que hay fuentes de financiamiento existentes y otras que pueden crearse, como las planteadas por nuestro bloque, que no sólo harían posible cumplir con lo proyectado sino que lo tornarían sostenible en el tiempo. Sólo mediante la restitución de los aportes patronales para las grandes empresas a los valores anteriores a 1993 podrían recaudarse más de 20.000 millones de pesos con destino al sistema de seguridad social.
También hay otras fuentes posibles de financiamiento, como el impuesto a la renta financiera, que permite recaudar un adicional de unos 10.000 millones de pesos anuales. Eso también sería progresismo. Esperamos que el oficialismo recapacite en este tema, como lo hizo con la asignación universal para la niñez, y se revise la tremenda injusticia e indignidad que sufren nuestros jubilados. Al mismo tiempo, pretendemos que esto se haga mediante una ley, como lo quiso este Congreso, y no ninguneando la institucionalidad o queriendo imponer en lugar de construir consensos transformadores. Vetar el 82 por ciento tampoco es progresismo.
Insisto en que no es grato tener que reclamar estos aspectos a un gobierno que dice ir en el sentido de la igualdad.
El presupuesto es el principal hecho político, la principal herramienta que revela el rumbo de las prioridades de un gobierno. Este presupuesto, una vez más, está muy lejos de ser progresista. Seguimos desperdiciando siete años de crecimiento económico sostenido sin reformas estructurales. Los socialistas no queremos consenso para dejar las cosas como están. Queremos el consenso de la transformación para avanzar hacia un país más equitativo y más igualitario.
Por suerte, después de casi tres años de discusión hemos conseguido que este Parlamento entienda que las retenciones a los granos deben ser segmentadas para no tratar como iguales a quienes no lo son. En el mismo sentido va nuestro planteo respecto de los jubilados.
Afirmando y consolidando lo expuesto por la presidenta de nuestro bloque, ratificamos nuestra oposición a este proyecto de ley de presupuesto. Gracias señor presidente. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Catamarca.


SRA. ACOSTA, MARIA JULIA (CATAMARCA): Señor presidente: en primer lugar, solicito autorización para insertar un informe más minucioso sobre este proyecto de ley, fundamentalmente para destacar lo virtuoso de sus políticas económicas en las áreas de Educación, Salud y Obras Públicas.
Venimos a explicitar las legítimas razones por las que queremos que se gobierne con un proyecto de presupuesto que se corresponda con un proyecto político de país. De no ser así, estaríamos exacerbando nuevamente las disparidades socioeconómicas que bien recordamos. ¡¿Cómo olvidarlas?!
No queremos el retroceso a proyectos ruinosos. Queremos la coherencia y el dinamismo que se construyó a partir de este modelo, porque estos ocho años significaron una luz intensa para la esperanza de millones de argentinos. Esta alternativa política y económica no quedó solo en un espacio conceptual. Después de décadas, se diseñó y aplicó un proyecto más humano, más justo, donde el propio pueblo desempeñó un papel central en la construcción de su propia historia.
Sin duda, señor presidente, los proyectos de país que parecen estar en pugna hoy en este recinto representan en realidad la modificación de un sistema político, económico y social y el avance sobre caminos que nos conducen adonde no queremos volver.
Por esta razón, y porque entendemos que los procesos sociales tienen racionalidad, hoy asumimos el compromiso de volver retóricamente sobre el pasado; esto es, la crítica situación institucional derivada de las renuncias de aquel comienzo de siglo, la triple crisis financiera, cambiaria y fiscal, el cuestionamiento de un pueblo hacia la dirigencia política, la desocupación, la marginalidad social. Y luego, la transición institucional y las significativas acciones económicas para superar la grave coyuntura, con suspensión del pago de obligaciones nacionales e internacionales.
Señor presidente: en 2003, frente a esa realidad el ex presidente Néstor Kirchner propone y ejecuta una política económica y social con esfuerzo de ahorro, con mejora en la eficiencia de la asignación de recursos, con políticas de gasto acordes a la recaudación, negociando pautas de pagos de servicios a la deuda pública. A partir de allí se inicia la recuperación de la economía, saliendo de la peor crisis de la historia económica del país, ya que estábamos hablando de una caída acumulada del 20 por ciento del PBI entre los años 1998 y 2002.
Estableció una regla básica, un país en desarrollo cuya relación entre su deuda y el PBI supera una cierta relación, la de autoimponerse la generación de superávit fiscal permanente para desactivar los efectos potencialmente negativos de un endeudamiento excesivo.
Hoy nuestro país, señor presidente, ha superado esta relación, se concretó la recuperación de la autonomía de su política económica, se inició el crecimiento sostenible, mejoró la situación social y hay una mejor distribución del ingreso nacional. Esto es lo que nosotros queremos defender.
La deuda pública bruta nacional representaba el 166 por ciento del PBI en el año 2002, 10 veces las reservas y 4 veces las exportaciones anuales. Se canceló la deuda con el FMI. En el año 2005 el stock de deuda externa total era del 57 por ciento del PBI y hoy es del 49 por ciento.

- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 2ª de la Honorable Cámara, doña Patricia Susana Fadel.

SRA. ACOSTA, MARIA JULIA (CATAMARCA): Hay un saldo positivo sostenido en el balance de pagos, superávit del Tesoro nacional, desendeudamiento global, reducción de la vulnerabilidad ante los mercados externos de crédito, mayor autonomía de la implementación de la política monetaria, prudencia fiscal, ocho años de expansión del PBI, acercándonos a la tasa de expansión económica de las más dinámicas del mundo, tasa de crecimiento del 8,8 entre el año 2003 y el año 2008, superior a la tasa promedio de crecimiento del PBI de Estados Unidos y Europa. También soportamos la crisis de 2009 con una mejor posición de fortaleza de la economía interna.
Hoy tenemos un significativo volumen de reservas internacionales, un importante superávit, un tipo de cambio competitivo, mantenimiento de los niveles de empleo con políticas activas, sistema financiero con niveles de liquidez, situación fiscal sustentable en el largo plazo y se estima hoy un crecimiento del PBI entre el 4 y el 5 por ciento con un crecimiento seguramente vigoroso entre el año 2011 y 2012. El proyecto de ley que hoy tratamos es este proyecto de país, este sistema político y este modelo económico.
Por todo ello, adelantamos nuestro voto afirmativo al proyecto enviado por el Poder Ejecutivo nacional, porque creemos que consolida nuestros aciertos y porque creemos además que estamos honrando lo que anhelaba hace mucho tiempo Octavio Paz, cuando decía un proyecto y un país con hombres que trabajan e inteligencias que piensan. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SRA. GIUDICI, SILVANA MYRIAM (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: hasta aquí compartimos muchas de las opiniones vertidas y nosotros queremos reforzar una idea. Desde el año 2007 vemos la subestimación de los recursos y los DNU de distribución de excedentes que han eludido sistemáticamente a este Congreso.
El Poder Ejecutivo ha gastado discrecionalmente recursos por más de 150 mil millones de pesos, lo que equivale a 3.300 millones por mes y 110 millones por día.
Por lo tanto, la discusión que se da hoy aquí tiene que ver con los que creemos en el Congreso, según lo establece la Constitución y nuestro sistema republicano, y si bien el poder que establece y planifica la hoja de ruta es el de la presidenta, en definitiva el que tiene que autorizar es este Congreso, aunque en los últimos años de gestión el gobierno se ha ocupado sistemáticamente de eludirlo. Por supuesto que esto antes lo hacían a través de la mayoría automática, y ahora mediante un argumento bastante complejo, con el que pretende dejar a la oposición del lado de la irresponsabilidad si es que el gobierno no llega a contar con una herramienta tan importante como es el presupuesto.
En ese sentido, debo aclarar que si el gobierno no llega a contar con un presupuesto para el año próximo es por exclusiva responsabilidad y decisión de la señora presidenta y del bloque oficialista, que sistemáticamente se han negado a cualquier posibilidad de negociación.
Hecha esa aclaración debo decir desde la Unión Cívica Radical que vamos a proponer modificaciones tendientes a eliminar la discrecionalidad y esa suerte de cheque en blanco que implica otorgarle al ministro De Vido autorización para contraer endeudamiento a efectos de atender necesidades como la de Aerolíneas Argentinas, que es una empresa deficitaria que en los últimos días fue un bochorno a nivel internacional por todo lo que sucedió en el aeropuerto de Ezeiza.
Frente a ese tipo de discrecionalidad decimos que ese no es el rol del Congreso; no vamos a avalar ninguna delegación de facultades, como no lo hicimos en todos estos años en los que votamos en contra de los presupuestos que contuvieran delegaciones de facultades extraordinarias o un dibujo de las pautas inflacionarias y de recursos.
Al respecto cabe señalar que a través de su propuesta el Poder Ejecutivo nos dice que la pauta inflacionaria es del 8,9 por ciento. Esto está en clara sintonía con lo que piensa el ministro Boudou, que evidentemente no va al supermercado, porque si no no podría decir que la clase media es la más afectada por la inflación. Si la inflación en realidad se ubica entre el 25 y el 30 por ciento, queda en claro que con esta pauta inflacionaria y con esta estimación de recursos nos están mintiendo.
Cuando decimos que venimos a sostener el dictamen de minoría –que nuestro bloque contribuyó a construirestamos señalando que el Congreso tiene que recuperar el rol que le asigna la Constitución Nacional. Por ello, estamos a favor de la eliminación de los superpoderes. Esta posición se manifiesta a través de la modificación de los artículos 24, 25, 26, 28, 30, 32, 33, 35, 61, 70, 73 y 74.
Nosotros queremos modificar este proyecto porque cuando hablamos de presupuesto estamos hablando claramente de prioridades, que nuestro espacio político ya ha definido. Por eso vamos a impulsar todas esas modificaciones, porque desde este bloque pretendemos que la prioridad sean los jubilados.

- Ocupa la Presidencia el señor vicepresidente 1º de la Honorable Cámara, doctor Ricardo Alfonsín.

SRA. GIUDICI, SILVANA MYRIAM (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Cuando le asignamos al sistema previsional los 35 mil millones de pesos que hacen falta para pagar el 82 por ciento móvil, queda en claro cuál es nuestra prioridad.
Por supuesto que también queremos modificar otro tipo de arbitrariedades. En este punto, si me permite, deseo hacer un paréntesis. El señor diputado Vargas Aignasse nos sorprendió a todos con una cuestión de privilegio en la que habló de desmanejos en la AFA por parte del señor Grondona. En este sentido, quisiera saber si el señor diputado Vargas Aignasse no se dio cuenta de que Grondona es el principal aliado del gobierno y también el principal beneficiado por este presupuesto que el gobierno nos quiere hacer aprobar. Tal como señaló el señor diputado, el 87 por ciento de los recursos del fútbol –que son manejados discrecionalmente por la AFA- van a los clubes de primera.
Ese dato también tiene su correlato en el presupuesto. En su momento el señor jefe de Gabinete manifestó que el fútbol para todos sería gratis y no les costaría un centavo a los argentinos. Sin embargo, de este presupuesto surge con absoluta claridad que el fútbol lo pagamos todos. Según este proyecto esas partidas se incrementan a 611 millones, pero además se prevé un aumento de 44 a 86 millones de pesos en gastos de producción.
Si analizamos los gastos en publicidad oficial, vemos que también hay un aumento en las partidas, ya que en este rubro se prevé para 2011 una erogación de 1 millón de pesos por día. Esta es la prioridad del gobierno: construir una base de medios tan importante que le permita, con su discurso, asegurar la hegemonía comunicacional y perpetuarse en el poder.
Por último, si a alguien le preocupa que el gobierno no tenga presupuesto el año que viene, es lo mismo. Hemos visto cómo todos los años el gobierno viola el presupuesto votado por este Congreso a través de los DNU por los que dispone de los excedentes.
Por lo tanto, no me queda más que repetir que votaremos en contra del presupuesto propuesto por el gobierno porque vamos a sostener nuestro dictamen de minoría y pretendemos que el Congreso cumpla el rol que le corresponde: recuperar el control sobre los gastos públicos y definir la prioridad de la asignación del gasto, sobre todo cuando la prioridad corresponde a los que menos tienen. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra la señora diputada por Jujuy.


SRA. BERNAL, MARIA EUGENIA (JUJUY): Señor presidente...


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Señora diputada: el señor diputado Vargas Aignasse le solicita una interrupción, ¿se la concede?


SRA. BERNAL, MARIA EUGENIA (JUJUY): Sí, señor presidente.


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Para una interrupción tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.


SR. VARGAS AIGNASSE, GERONIMO (TUCUMAN): Señor presidente: he solicitado esta interrupción porque fui aludido. La verdad es que la diputada Giudici es una sofista experta: parte de una verdad para llegar a una mentira. Es bueno que me hayan permitido aclararlo, porque es cierto que planteé una cuestión de privilegio porque fui insultado por el presidente de la AFA. En esta Cámara existe un proyecto sobre democratización del fútbol, que si logra consenso se va a tratar en algún momento.
Estoy a favor de “Fútbol para todos”, pero pretendemos que esos recursos del Estado lleguen más a los clubes del interior y no sólo a los que producen el negocio, que son los de primera división, pues esos recursos deben ser coparticipados.
Como dirigente del fútbol y hombre del interior que no vive a la vuelta del Obelisco sino en la Argentina profunda, puedo decir que los argentinos están sumamente agradecidos por esa decisión de la señora presidenta.
Estamos absolutamente de acuerdo con el convenio suscripto entra la AFA y el gobierno nacional. El fútbol dejó de ser elitista; el fútbol no es como el polo, no puede estar reducido a aquellos que pueden pagar una consumición en el bar o un abono adicional. Por eso sostenemos que debe ser popular y para todos, como es por la decisión de la presidenta Cristina Fernández, que apoyamos absolutamente.


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Continúa en el uso de la palabra la señora diputada por Jujuy.


SRA. BERNAL, MARIA EUGENIA (JUJUY): Señor presidente: el presupuesto general de gastos y recursos para el ejercicio 2011 pone absolutamente de manifiesto las prioridades de este gobierno en lo referente a políticas públicas para lograr un desarrollo con inclusión social.
Este presupuesto debe entenderse pensado en la continuidad y profundización de medidas para contener cualquier coyuntura nacional e internacional; pensado en el aumento de la actividad económica y en el logro de una mayor recaudación fiscal, la generación de más y mejor inversión pública en infraestructura económica y social y en el fortalecimiento del mercado interno.
Los presupuestos son planes de gobierno. En números, son la matriz de gestión de un gobierno y también la posibilidad de planificación en términos económicos en todo el Estado nacional.
Luego de haber escuchado algunos discursos esta tarde quisiera remitirme a lo que me parece sustantivo en este presupuesto y que resulta notorio para todos nosotros, que es la priorización que se da al gasto social.
El presupuesto destinado al área social presenta un aumento importante en términos absolutos y relativos. Desde el punto de vista nominal se plantea un aumento de más del 21 por ciento y en proporción al gasto total es la finalidad que más aumento experimentará, con un incremento del 1,5 en términos porcentuales. Por supuesto que este gasto tiene algunas particularidades que me parece conveniente resaltar. Por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo, que hacia fines de 2009 alteró la configuración de los programas sociales, implicó un avance en la unificación de los tres principales programas de transferencias condicionadas vigentes: el Programa Jefes de Hogar, el Plan Familias por la Inclusión Social y el Seguro de Capacitación y Empleo. Estos tres programas coexistían desde 2006 con el inicio del proceso de traspaso voluntario de los beneficiarios del primero el Programa Jefes de Hogara los otros dos.
Con la instauración de la Asignación Universal por Hijo culminó un proceso, al tiempo que los beneficiarios pasaron a cobrar la nueva asignación, y con la excepción del Seguro de Capacitación y Empleo, los otros dos programas también fueron reemplazados.
Por otra parte, dado que el cobro de la nueva suma es incompatible con la percepción de otros ingresos previstos en prestaciones contributivas o no contributivas, la introducción de este nuevo mecanismo impactó en otros programas sociales, como el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social.
Menciono estos ejemplos porque estoy convencida de que este presupuesto profundiza medidas de gestión pública y, además, es una consecuencia de un programa sostenido que se está aplicando desde 2003 hasta el presente. Por eso es fundamental recuperar algunas construcciones que desde los números se hacen en este presupuesto.
Todas estas modificaciones que mencioné respecto de cómo un programa puede reabsorber a otros y plantear una mejor unificación en términos económicos, están plasmadas de manera diversa en el proyecto de ley de presupuesto para 2011. Podemos mencionar, por un lado, la eliminación de las partidas del Programa Jefes de Hogar y la disminución del Plan Familias por la Inclusión Social. Este último sólo conserva en el proyecto en consideración una partida un 8 por ciento menor al gasto devengado en 2009, relacionada con el componente de promoción comunitaria a nivel local: los Centros de Integración Comunitaria, que en las provincias llamamos CIC.
Por otro lado, el Programa de Acciones Compensatorias en Educación también se ve sustantivamente disminuido a efectos de concretar el incremento presupuestario para la Asignación Universal por Hijo.
Dentro de otros programas vinculados a la promoción social -me referiré a los que están a cargo del Ministerio de Desarrollo Social- cabe resaltar en primer lugar el Programa Ingreso Social con Trabajo creado en 2009, que para 2011 prevé un sustantivo aumento de más de 3.345 millones de pesos.
Considero que todos los programas que se están trabajando tanto en Desarrollo Social como en Educación componen una matriz de gestión pública con un importante aumento, que además revela la convicción de este gobierno de resguardar la educación y el desarrollo.
Fundamentalmente quisiera mencionar algo que hoy estuvo en boga en virtud de que hubo una gran manifestación para recordarnos el tema del financiamiento educativo. La ley 26.975, de financiamiento educativo, sancionada en 2005, estableció un aumento progresivo de la inversión en educación, ciencia y tecnología por parte de los gobiernos nacional y provinciales con el fin de alcanzar en 2010 la meta del 6 por ciento del producto bruto interno. Esta norma fijó compromisos muy concretos de metas que han sido superadas con amplitud tanto por la Nación como por algunas provincias. Varias no han alcanzado el cumplimiento de las metas, pero muchas otras sí.
Entre 2006 y 2009 se cumplieron globalmente las metas del financiamiento educativo. En el último año la inversión consolidada en educación, ciencia y tecnología representó el 6 por ciento del producto bruto interno, superior a la meta establecida del 5 por ciento.
En relación con el cumplimiento de cada nivel de gobierno, la Nación ha realizado una inversión más importante en las metas financieras que se habían establecido por ley para el período comprendido hasta el año 2010.
Como en este año vencen los plazos establecidos, es importante destacar que este presupuesto contempla en sus números todas las metas de financiamiento educativo. No hizo falta una ley paralela que estableciera la prioridad que este gobierno tiene en materia de educación, pues ello está reflejado en los números que componen este presupuesto.
El proyecto de ley de presupuesto para el año 2011 se ha basado en estas definiciones para fijar una inversión de más de 29.000 millones de pesos. Esto significa un incremento aproximado del 38 por ciento respecto del crédito presupuestario actual.
Quería destacar estos programas en el presupuesto porque lo más importante es entender que apoyar la iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo implica la continuidad de las políticas públicas que se han establecido progresiva y gradualmente desde el año 2003 a la fecha, que reflejan, en términos de inversión social, muestras acabadas de políticas de profundo interés en materia educativa e inclusión social. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra el señor diputado por Entre Ríos.


SR. ZAVALLO, GUSTAVO MARCELO (ENTRE RIOS): Señor presidente: hoy pretendemos dejar en claro a la sociedad que en muchos aspectos las proyecciones del proyecto de ley de presupuesto para el año 2011 carecen de credibilidad y sustento.
En el proyecto de ley de presupuesto para 2010 que tratamos en este recinto hace un año, el Poder Ejecutivo estimó una evolución de los precios del 6,1 por ciento para todo el año. Las proyecciones, tanto de los organismos de estadísticas provinciales como de las consultoras privadas, coinciden en señalar que la inflación de este año será como mínimo de un 25 por ciento.
Lejos de reconocer el error y planificar seriamente, el gobierno insiste con la misma mentira. En el proyecto de ley de presupuesto para el año 2011 las principales proyecciones, como la inflación y el crecimiento de la economía, aparecen nuevamente subestimadas.
La inflación es una variable central de la economía que desde el año 2007 está siendo manipulada. Estimaciones públicas y privadas del índice de precios para el año 2011 se ubican en torno del 25 por ciento. Pese a lo que diga algún seudo experto, los aumentos que se registran en productos de la canasta básica de alimentos golpean de forma directa en la franja de la población de menores ingresos, que mes a mes pierde su poder de compra. No existe impuesto más injusto, regresivo y que afecte más directamente a los pobres que el impuesto inflacionario.
¿Tan difícil será para el señor ministro de Economía ver esta situación? Existen dos alternativas: una, reconocer y enfrentar el problema; la otra, negarlo o deslindar responsabilidades. El gobierno eligió el segundo camino y el INDEC ejecuta directivas en ese sentido. Subestima el valor de la canasta básica total. De esta manera, según el relevamiento del INDEC de septiembre de 2010, una familia tipo necesita 1.300 pesos para no ser considerada pobre. Esto es un 52 por ciento inferior a lo relevado por la Dirección de Estadísticas y Censos de la provincia de Entre Ríos. Según este organismo una familia tipo necesita 2.000 pesos para no ser considerada pobre.
Ello significa que la cifra relevada por el INDEC de 5.200.000 personas en situación de pobreza no es real. Es momento de dejar de esconder a los pobres debajo de la alfombra.
Voy a manejarme con números oficiales de la ciudad de Paraná, capital de mi provincia. La canasta básica de productos y alimentos -arroz, sal, carne, pollo y leche- aumentó un 30 por ciento en un año y un 9,2 por ciento desde septiembre de este año a hoy.
Por ejemplo, el litro de leche pasó de 2,80 a 4 pesos. El kilo de queso cremoso pasó de 15 a 24 pesos. El kilo de asado valía 14,30 pesos hace un año y ahora vale 28,60, es decir, el doble. El kilo de carne picada pasó de 10 a 17 pesos en tan sólo 14 meses.
Otro problema que genera esta situación es que todos los esfuerzos que se hacen en materia de inversión para atender a la población de mayor riesgo y vulnerabilidad social se licuan con el flagelo de la inflación.
Desde el Peronismo Federal proponemos eliminar del proyecto de presupuesto los artículos que facultan al Poder Ejecutivo a ejecutar partidas equivalentes a 37.000 millones de pesos de manera discrecional. Consideramos que esos fondos podrían tener un destino específico, como la recomposición de las prestaciones jubilatorias para lograr ese 82 por ciento vetado del salario mínimo, vital y móvil.
Por otro lado, en vista de que en la actualidad la ANSES registra superávit financiero, proponemos que el 15 por ciento de la precoparticipación vuelva a las provincias para atender su delicada situación financiera, ya que en este presupuesto no se modifica estructuralmente en nada la relación Nación-provincias.
Si bien el resultado primario y financiero del sector público será superavitario se están considerando las rentas de la ANSES y las utilidades del Banco Central, que ascienden a 17.000 millones de pesos aproximadamente. Sin esos recursos extraordinarios el resultado financiero sería deficitario.
Otro problema no menos grave es que se prevén utilizar 7.500 millones de dólares de las reservas para financiamiento, tal como lo explicaron los diputados Agosto y Prat Gay. El uso de las reservas para financiamiento es inflacionario, ya que los dólares se compran emitiendo pesos.
Muchas veces se piden propuestas a la oposición, y nosotros proponemos fuentes alternativas de financiamiento que no comprometan el uso de las reservas: hacer uso de los anticipos del Banco Central, liquidar a su vencimiento los títulos en poder del ANSES y recurrir al financiamiento a través de los recursos del tesoro en poder del Banco de la Nación Argentina. Esas tres fuentes de financiamiento alternativo generarían una masa de recursos de 30.000 millones de pesos equivalente a esos 7.500 millones de dólares que se prevén utilizar de las reservas.
Otro tema -del que no se habla y que perjudica a nuestras provinciases el financiamiento de la AFIP, que actualmente tiene el 1,9 por ciento de la recaudación neta total de los gravámenes y de los recursos aduaneros, pero sólo se retiene de la cuenta recaudadora del IVA que, casualmente, es la que se coparticipa en un 42,7 por ciento a las provincias.
El bloque del Peronismo Federal propone que la AFIP se financie con el 1,9 por ciento de la recaudación neta total de los recursos y, de esta manera, que no se comprometan sólo los fondos coparticipables en detrimento de los estados provinciales.
Por último, quiero remarcar otro error de lectura que estamos cometiendo. Seguramente estamos mirando la foto y no estamos viendo la película. La competitividad ganada por la devaluación de la moneda ocurrida allá por el año 2002 está en riesgo debido al proceso de inflación en dólares que viene acelerándose desde el año 2007. Para colmo, el gigante que tenemos de vecino a veces da señales de intentar devaluar su moneda.
La disminución del saldo de la balanza comercial que se viene dando en los últimos años constituye una clara señal al respecto. Entre enero y septiembre de 2010 el superávit comercial fue un 29 por ciento inferior al de igual período del año 2009. Ello se explica por la pérdida de competitividad de los productos fabricados en el país.
La dinámica de este modelo de crecimiento impulsado por el consumo y no por las inversiones está generando fuertes cuellos de botella en importantes ramas de la industria manufacturera.
En el sector agroalimentario se profundiza el proceso de sojización. La Argentina produce y exporta cada vez menos carnes y leche. Se acentúa el modelo de producción de monocultivo. En estos días ya hablamos de importación de carne y leche, justo en el país de los alimentos. ¡Qué paradoja!
Lo venimos advirtiendo desde hace más de dos años. Por eso pedimos mirar la película y no la foto. Es cuestión de reconocer, corregir y dar un golpe de timón para el bien de la Argentina y de todos los argentinos. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(ALFONSÍN) Tiene la palabra la señora diputada por Salta.


SRA. TORFE, MONICA LILIANA (SALTA): Señor presidente: hoy estamos debatiendo el proyecto de ley de presupuesto para el 2011, es decir, el instrumento de política económica y financiera que fija las prioridades que configuran un determinado modelo.
Es claro que desde 2003 existe un modelo de inclusión con desarrollo social que se sustenta en la transferencia de ingresos a las familias que están en la línea de pobreza, a través de la implementación de políticas sociales y del impulso y fortalecimiento de las pymes.
Ambos ejes consolidan un mercado interno que implica una movilidad social ascendente, con el fin de apuntar al logro sustentable de una mejora de la calidad de vida de los residentes de nuestro país.
Para las provincias es esencial un modelo que consolide ese mercado interno, porque simplemente hace a un desarrollo social y económico más equitativo en todo el territorio nacional.
Consecuentemente, debemos analizar si el proyecto de ley de presupuesto 2011 fija prioridades que hagan a este modelo de inclusión con desarrollo social tan necesario para las provincias.
Al respecto podemos decir que una de las prioridades es la inversión en obras públicas. No sólo mantiene su continuidad, sino que tiene un aumento interanual del 30,5 por ciento. Esta prioridad es esencial para las provincias, porque simplemente significa más rutas, más viviendas, más servicios de cloacas y más agua potable.
Otra prioridad es el tema de salud. Al respecto, se debe destacar que en el presupuesto 2011 se fija un aumento de las partidas presupuestarias del 18 por ciento en relación con el año 2010.
Analizando el destino de este aumento, es fundamental destacar que una de las previsiones incluidas es la consolidación del Instituto Nacional de la Medicina Tropical. Este instituto fue una lucha y un logro muy sentido desde la Comisión de Acción Social y Salud Pública de esta Honorable Cámara. En efecto, este instituto fue creado por una ley sancionada en octubre del año 2009, y fue impulsado especialmente por legisladores provenientes de las provincias del NOA y del NEA.
Continuando con el tema de salud, una de las previsiones presupuestarias que quiero destacar tiene que ver con el desarrollo de un programa de formación de recursos humanos en enfermería y epidemiología. Se trata de recursos humanos escasos en todas las provincias, con lo cual en este presupuesto 2011 se ha contemplado una de las inquietudes más urgentes de los legisladores y demás actores sociales y políticos vinculados con el tema.
Quiero mencionar dos ejes que mantienen su continuidad en el presupuesto 2011. Uno de ellos es el Programa de Médicos Comunitarios, que hace a la medicina social dirigida a los sectores sociales más vulnerables. El otro es el Programa Nacional de Producción Pública de Medicamentos, Vacunas y Otros Productos Médicos, que no sólo mantienen su continuidad sino que se contempla ampliar sus alcances.
En síntesis y en función de que soy miembro de la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Honorable Cámara, quiero remarcar que la política presupuestaria para el año 2011 en materia de salud es coherente con el modelo vigente, en tanto y en cuanto apunta a asegurar un mayor acceso a la salud como un derecho social al alcance de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.
Como legisladora salteña he seguido e impulsado con absoluta responsabilidad política la inclusión de obras públicas importantes para mi provincia. En este sentido debo hacer un reclamo: en el año 2009, cuando estábamos tratando el presupuesto para el año 2010, incluimos una obra destinada a la capital de la provincia de Salta. Se trata de un hospital de la zona sur de la capital, que se presupuestó para tres años, pero en el proyecto actual no encontré la obra. Este es el reclamo concreto que quiero hacer ante la necesidad imperiosa de contar con ese hospital. También quería comentar que la provincia, con recursos propios, ha iniciado la construcción del hospital, pero sabemos que necesitamos los fondos de la nación para poder concretarlo. Por ello solicito que se incluya en el presupuesto la terminación de la obra.
Para cerrar mi participación, quiero mencionar que se debe tener en cuenta el aumento de las contribuciones a la seguridad social, que crecerán en un 23,4 por ciento, como producto de los aumentos esperados en los salarios nominales imponibles y el número de trabajadores aportantes.
Estos datos económicos significan que se continúa impulsando una política de generación de empleo a través de las pymes como eje central, acompañada por una política pública de microcréditos y economía social.
Por otra parte, en cuanto a los gastos en seguridad social, aumentarán en un 20 por ciento, lo cual implica una segura financiación de aumentos de las jubilaciones y pensiones.
Finalmente, es dable destacar que el gasto destinado a educación, ciencia y tecnología tendrá un aumento de ocho mil millones de pesos, lo cual indica un indudable impulso a la innovación científica y tecnológica.
Por todas estas razones y porque se trata de dar sustentabilidad a la calidad de vida de nuestros ciudadanos, el presupuesto para 2011 merece un apoyo explícito y claro, más allá de la insistencia en la delegación de facultades legislativas al Poder Ejecutivo.

- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Eduardo Alfredo Fellner.

SRA. TORFE, MONICA LILIANA (SALTA): En ese sentido, adhiero a la propuesta hecha por el diputado Heller, del bloque Nuevo Encuentro, en cuanto a agregar el artículo 9° bis.
Por todas las razones que anteriormente expresé, mi voto va a ser por la afirmativa para el presupuesto del año 2011. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. DEPETRI, EDGARDO FERNANDO (BUENOS AIRES): Señor presidente: estamos abordando un tema trascendente para la política, no sólo del gobierno, sino de todos los diputados y sectores sociales, económicos, políticos y culturales del país, pues se vincula con la discusión acerca de la idea de país y de sociedad que queremos construir. Por supuesto que nosotros venimos a defender el presupuesto nacional porque es facultad de la presidenta de la Nación enviar el proyecto de presupuesto al Congreso de la Nación y fijar los lineamientos centrales para gobernar de acuerdo con el mandato constitucional y la legitimidad que tiene en su perspectiva de gobierno.
Pareciera que la política es solamente el debate alrededor de las leyes de presupuesto. Quisiera refrescar algunas posiciones que se vierten en esta Cámara porque a veces adentro del recinto se dicen algunas cosas pero después, cuando se abordan los multimedios, se dicen otras distintas. Aquí se ha dicho que, producto de la nueva situación política postelectoral, este gobierno tenía que devaluar la moneda nacional. Lo dijeron con todas las letras: dólar a 7 pesos para garantizar la rentabilidad de las empresas.
También se dijo que había que achicar el gasto público. Es más, esto fue eslogan de campaña electoral. Sin embargo, para nosotros esto es inversión social. Me refiero a la inversión social de la Asignación Universal por Hijo, de las cloacas, agua potable, de las trescientas mil viviendas construidas o de la escuela número mil que estamos por inaugurar en estos siete años de gobierno. Es más: se planteó a todos los trabajadores argentinos, ya sea que pertenezcan a la CGT o a la CTA, que había que ir a una política de congelamiento salarial porque había que discutir la rentabilidad de las empresas. Esto se indicó casi como un reclamo necesario. Más aún: se ha planteado con mucha fuerza que en nuestra política económica debíamos dejar de pensar en tener acuerdos con Lula, con Evo Morales o con Chávez, porque estamos “chavizando” la Argentina y restituir relaciones comerciales con los Estados Unidos.
Venimos a defender el presupuesto del gobierno nacional convencidos del rumbo y de la perspectiva del proyecto. Este gobierno ha instalado políticas públicas con las que ha hecho crecer la economía nacional. Recuerdo que en los 90 también creció, pero lo hizo destruyendo empleo y mandando a la desocupación y a la pobreza a millones de argentinos. Este gobierno ha hecho crecer la economía nacional sobre la base de la creación de empleo: más de cuatro millones y medio de puestos de trabajo creados durante este tiempo, derrumbando índices de desocupación.
Mis compañeros han expresado con contundencia y claridad el significado de las políticas públicas vinculadas al derecho. Hoy hemos visto a los docentes argentinos movilizarse por dos motivos: porque quieren discutir una nueva ley de financiamiento educativo pero también para expresar su acuerdo con el aumento del 30 por ciento del presupuesto de educación que registra este proyecto a fin de seguir garantizando el derecho a la educación. Y ni qué hablar del derecho central recuperado, que es el derecho a la dignidad, cuando se observa la Asignación Universal por Hijo y cuando derrumbamos los índices de indigencia y de pobreza.
Tal vez éste no sea el mejor proyecto de presupuesto que contemplaría las perspectivas de todos los bloques. Un diputado que me antecedió en el uso de la palabra recordó cuando Pugliese fue al Ministerio de Economía –quiero reiterarloy dijo: “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo.” Sería bueno que cuando hablemos del corrimiento de precios y de los problemas de inflación apuntemos a los verdaderos responsables que generan ese corrimiento, que son las doscientas empresas formadoras de precios y no el gobierno. Las responsables son las empresas formadoras de precios, que usan su escenario oligopólico y monopólico para aumentar los precios de los productos básicos de la canasta familiar y para capturar el salario de los trabajadores y el ingreso del pueblo argentino.
Sería bueno que en esta etapa o en este tiempo político tuviéramos un escenario de aportes para discutir las cosas que nos faltan pero reconociendo el piso importante de la gestión de este gobierno y, sobre todo, que le aprobemos este presupuesto a la presidenta de la Nación para continuar con este rumbo, que es de recuperación de la Argentina pero sobre la base de la integración de la mayoría de los argentinos al trabajo y a vivir con dignidad. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Corrientes.


SR. FERNANDEZ, RODOLFO ALFREDO (CORRIENTES): Señor presidente: este proyecto de presupuesto para el año 2011 se nutre del esfuerzo de todos los argentinos, porque todos pagamos impuestos cuando consumimos alimentos, cuando nos vestimos, cuando usamos los medios de transporte o cuando hacemos inversiones en la producción, en la construcción, en la industria o en los servicios.
Yo hablé de producción, y en este sentido realmente lamento que no estemos tratando la baja o la eliminación de las retenciones para el sector productivo, columna vertebral de la República Argentina, porque muchos de los recursos que hoy se están tratando en cualquiera de los dictámenes salen de lo que produce el campo. Lamento que en lo que va del año no hayamos dado ninguna solución a un sector tan importante, que se está salvando por los precios internacionales y no por nuestra actitud como políticos.
Como lo dijo el miembro informante, este dictamen de minoría es producto del esfuerzo de ocho bloques de esta Cámara, que integramos muchos diputados y que tenemos la misma representatividad que el bloque oficialista. En realidad, creo que estamos respetando el presupuesto oficial porque no se ha cambiado ninguna partida. Lo que decimos es lo siguiente: como según los parámetros que tenemos seguramente va a haber excedentes, estamos diciendo en qué podemos utilizarlos.
También apoyamos pautas que fortalecen la institucionalidad. Este Congreso tiene facultades que ha delegado, y ahora en nuestro dictamen decimos que se le deben restituir. Pero esto no es para poner palos en la rueda al gobierno, que evidentemente tiene su presupuesto y su plan. Nosotros estamos para controlar y también para aportar ideas. Podemos aportar ideas y también convicciones. Todos hemos jurado por la Constitución Nacional, y ésta especifica qué tiene que hacer este Honorable Congreso y qué debe hacer el Ejecutivo nacional, que es el que gobierna.
En el dictamen de la primera minoría hay tres artículos que se contraponen con el del oficialismo. Uno de ellos es el artículo 9º, que dice: “Será facultad exclusiva del Honorable Congreso de la Nación la asignación del destino de los excedentes de recaudación no previstos en la estimación de los recursos”. Es decir, estamos hablando de lo que podría exceder a lo previsto. No estamos diciendo que está mal lo que el oficialismo ha presentado. Simplemente, tenemos una postura distinta.
Otro artículo es el 41, que dice: “Autorízase al Poder Ejecutivo nacional a negociar operaciones de crédito público adicionales a las autorizadas por el artículo 38 de la presente ley, destinadas a financiar inversiones, cuyo detalle figura en la planilla anexa al presente artículo, hasta un monto máximo de 7.780 millones de dólares.” No le estamos diciendo que no tomen créditos para implementar algunas acciones, y así sucesivamente.
Pero si miramos la tabla general del presupuesto, comparando el dictamen de mayoría con el de la primera minoría, advertiremos por ejemplo que en la administración gubernamental el dictamen de mayoría habla de casi 26 mil millones de pesos y el de la primera minoría de 27 mil millones de pesos, o sea que hay una diferencia de mil millones.
En los servicios de defensa y seguridad se respetó la misma suma en ambos dictámenes. Con respecto a los servicios sociales existen diferencias: el dictamen de mayoría habla de 227 mil millones y el de la primera minoría de 262 mil millones. Es decir, le estamos dando más recursos al Ejecutivo nacional para los servicios sociales.
En los servicios económicos, el dictamen de mayoría presenta 61.293 millones de pesos y el de la primera minoría 62.800 millones de pesos, o sea que es superior, y en la deuda pública se mantienen los mismos parámetros, aunque con distintos financiamientos.
En definitiva, no disminuimos prácticamente ninguna partida presupuestaria del presupuesto oficial. Le estamos dando más recursos al gobierno. No se paraliza ninguna de las 7.400 obras en el país y aseguramos, por otra parte, el financiamiento de la Asignación Universal por Hijo y el 82 por ciento móvil para el mínimo de las jubilaciones.
Además, en los anexos ponemos cuotas presupuestarias para las provincias. En lo que hace a mi provincia, Corrientes, pedimos más equidad en cuanto a las obras públicas y fondos para la producción y para los servicios sociales. No queremos seguir siendo discriminados.
Si comparamos lo que reciben las provincias vecinas –está bien que lo reciban, porque podrán hacer más escuelas, más viviendas, más hospitales, tener mejoras en distintos rubros que hacen al desarrollo humanoadvertimos que la nuestra recibe menos.
Es nuestra función preguntar por qué los correntinos no podemos recibir lo mismo que las provincias hermanas vecinas. ¿Somos ciudadanos de segunda?
Cuando hubo que luchar en las Malvinas se acordaron de los correntinos. Queremos que se acuerden de nosotros cuando hacen los presupuestos, tanto el oficialismo como en este caso nosotros, que somos no oficialistas, porque no me gusta decir opositores.
En definitiva, nos hubiera gustado acompañar el dictamen de presupuesto de mayoría, pero lamentablemente no vemos que haya equidad con nuestra provincia. Por eso vamos a apoyar el dictamen de la primera minoría, porque contempla datos reales a nuestro entender, sin los superpoderes, como ya lo hemos votado aquí en esta Cámara, con más federalismo, y sin financiamiento inflacionario.
En resumen, el oficialismo gobierno y la oposición controla. Cada uno cumple con el rol que la Constitución establece y el pueblo nos otorga. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Misiones.


SRA. LEVERBERG, STELLA MARIS (MISIONES): Señor presidente: nos encontramos discutiendo este proyecto de presupuesto que nos envió oportunamente el Poder Ejecutivo nacional y creo que nos coloca hoy en un debate muy importante. Esta discusión se da, tanto para propios como para ajenos, en un momento especial: el reciente fallecimiento del ex presidente, compañero Néstor Kirchner, a quien con gran cariño recordamos. Esto nos llena de una tristeza enorme, pero también su pérdida nos ha unido a todos los que creemos en este proyecto nacional y popular.
Esta instancia nos lleva a poner en discusión un presupuesto que apunta claramente tanto a mantener en vigencia las políticas de inclusión social como a algo que ya resulta histórico, que es la Asignación Universal por Hijo. También se mantienen las partidas para obra pública que apuntan al desarrollo energético y de infraestructura de las regiones más postergadas del país, generando a su vez un aumento del empleo en esas poblaciones.
Por eso, resulta trascendental que el gobierno nacional cuente con esta herramienta básica de gobierno, como lo es el presupuesto nacional. Rechazarlo implicaría dejar de lado las mejores políticas que el gobierno nacional ha llevado adelante. No aprobar el presupuesto nos relegaría a una situación de atraso, al dejar de lado el norte que nos guía desde 2003, que es el norte del crecimiento, del desarrollo y del mejoramiento de las condiciones de vida.
De ninguna manera daremos un paso atrás ni seremos responsables de ese retroceso. Por eso, consideramos esencial aprobar el proyecto de presupuesto para el año 2011.
Mi provincia, Misiones, ha logrado incorporar al plan de gobierno las obras requeridas por nuestro pueblo casi en su totalidad. Son obras de pavimentación, accesos, desagües cloacales, puentes, etcétera. Esto representa de manera genuina el resultado del esfuerzo compartido. Este es el país federal que se construye desde la distribución equitativa del ingreso.
Todo esto se da justamente en el momento en el que el país viene de sortear de la mano de Cristina Fernández una crisis global de alcance pocas veces visto, que repercutió con tremenda fuerza sobre países que en otras circunstancias parecían invencibles o, al menos, económicamente sólidos. En el caso de la Argentina esa crisis nos otorga más incentivos para apoyar y profundizar el modelo que se puso en marcha en 2003.
A partir del trabajo, la producción y la expansión de las redes de contención social, junto con la revalorización de lo nacional, en alianza con los países de la región, hemos podido atravesar este proceso con menos secuelas que otros países que solían ser un ejemplo para las naciones de estas latitudes.
A partir de mi trayectoria como militante del gremio docente de mi provincia puedo dar testimonio de cómo se ha revalorizado en estos últimos años el rol del trabajador en la sociedad. Más aún, como docente puedo dar cuenta de la extraordinaria gestión en materia educativa de los últimos siete años. Desde mi perspectiva esta área constituye uno de los capítulos más exitosos del gobierno nacional desde el año 2003. La educación ha sido una temática que se abordó como una arista fundamental para el desarrollo productivo y tecnológico de un país que crece en base a la inclusión social. Por este motivo, no vacilo en afirmar que Néstor Kirchner fue quien recuperó la escuela pública, al asumir que es deber indelegable del Estado sostener la educación pública, popular y democrática.
Eso lo hizo con hechos concretos, porque no sólo posibilitó el rescate de la educación técnico-profesional absolutamente desnaturalizada por la política anterior llevada adelante a través de una ley federal que fragmentó a nuestro país y debilitó las posibilidades de muchos argentinos, sino que también permitió que la clase trabajadora fuera protagonista en el momento de definir las políticas públicas.
En ese marco las organizaciones sindicales pudimos dar el debate sobre un nuevo modelo de educación pública en este nuevo modelo de país que comenzaba a transitar con paso firme.
Con la mera intención de recordar los grandes avances producidos vale mencionar algunas de las medidas centrales en esta materia de los dos últimos gobiernos, como el Plan FinEs, las becas del Bicentenario, el programa “conectarigualdad.com.ar” –que gracias a este presupuesto continuará vigente durante el año 2011y la construcción de nuevas escuelas. En este sentido debo señalar que ya se han construido mil nuevas escuelas de un total de 1.100 planificadas, a lo que hay que agregar las 223 nuevas escuelas proyectadas para el año entrante.
Otra medida que no es propia del Ministerio de Educación, pero que redunda en un mejoramiento de las condiciones de igualdad de niños y jóvenes de nuestro país, es la Asignación Universal por Hijo. A un año de su implementación podemos afirmar con total orgullo que ha aumentado las matrículas de las escuelas primarias y secundarias entre un 25 y un 30 por ciento. Evidentemente, han ingresado a las escuelas chicos que el Estado antes había abandonado.
En materia legislativa es importante resaltar la sanción de la ley de educación nacional 26.206, que establece la obligatoriedad de la formación hasta los 13 años, un reconocimiento del nivel inicial como estructura pedagógica con salas de cuatro y cinco años y una secundaria obligatoria por primera vez.
Esto reconfigura el sistema educativo estableciendo las funciones de la jurisdicción nacional y provincial, el esquema de educación primaria y secundaria obligatoria, instaurando nuevas modalidades en la enseñanza.
Así también la ley 26.058 de educación técnico profesional vuelve a poner el eje en la enseñanza técnica y en la generación de profesionales técnicos que puedan ser actores claves en el desarrollo productivo y científico de la Argentina.
Todas estas importantes metas alcanzadas no hubiesen sido factibles si no hubiese mediado la sanción de la Ley de Financiamiento Educativo por iniciativa del Poder Ejecutivo. Dicha ley establece metas de financiamiento que implican un esfuerzo adicional por parte del gobierno nacional y de los gobiernos provinciales para lograr un piso de financiamiento para la educación primaria, secundaria y superior, y para ciencia y tecnología, equivalente al 6 por ciento del PBI.
Esta ley debe ser celebrada por varios motivos. En primer lugar, establece una estructuración de la inversión educativa y de las partidas por parte de todas las jurisdicciones, a partir de determinados cálculos y metas a cumplir. Esto significa que fruto del esfuerzo compartido y consensuado, el Estado nacional, los gobiernos provinciales y el de la Ciudad de Buenos Aires pueden lograr un objetivo común con un claro beneficio para toda la población escolar. La inversión en educación es inversión a futuro y esto lo vio este modelo político que gobierna el país por el voto mayoritario de los argentinos y argentinas.
En segundo lugar, debe ser observado como un hecho histórico que para el año 2011 el Estado nacional destine más de 30 mil millones de pesos a educación y cultura.
Pero el dato más sobresaliente es que el cálculo del gasto consolidado de todas las jurisdicciones –es decir, gobierno nacional, provincias y Ciudad Autónoma de Buenos Airespara estas mismas áreas es de 97 mil millones de pesos, cifra de una magnitud mayúscula, ya que desde 1991 hasta 2003 el gasto consolidado en educación permaneció estancado.
Debemos recordar que hasta 2002 la participación de la inversión en educación, respecto del total del país, representaba un promedio de 4,32 por ciento del PBI.
También debemos destacar la convocatoria a paritarias docentes, con la apertura de las discusiones en igualdad de posibilidades para la recomposición legítima, no sólo de los salarios sino también de las condiciones de educabilidad de los trabajadores. Esto también fue permitido por la ley de financiamiento.
Todas las hasta aquí mencionadas son políticas que tienen como objeto eliminar la brecha en materia de educación que existe entre los pibes, los changos, los guríses o como se los quiera llamar. Con ello no sólo nos referimos al acceso sino también a la calidad educativa, cuestión que sólo puede ser planteada una vez que se obtiene un piso de condiciones mínimas.
Hace unas horas se realizó una marcha federal donde junto a la CTERA y la Unión de Docentes de Misiones hemos traído la voz de las provincias del país para apoyar el financiamiento educativo, profundizar los objetivos de inversión y las metas para que la educación siga siendo la herramienta de transformación social y popular.
Habida cuenta de lo hasta aquí expuesto ratificamos que este es el rumbo elegido y que nos da una realidad de mejor calidad de vida para todos y todas.
Me gustaría cerrar mi exposición con una frase que he leído en una lámina y que me resulta muy significativa: “Se cerraron dos ojos pero se abrieron millones”. Sí, señor presidente, somos millones de trabajadores del movimiento obrero argentino que seguimos sosteniendo estas banderas de inclusión, de solidaridad, de respeto por el otro, de trabajo y de crecimiento, y las seguimos sosteniendo con el honor que nos dejaron aquellos que desde 2003 en adelante siguen transformando para bien la sociedad argentina. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Chaco.


SRA. DAMILANO GRIVARELLO, VIVIANA MONICA (CHACO): Señor presidente: antes de comenzar con mi intervención quería hacer una aclaración con respecto a una cuestión de privilegio planteada al inicio de la sesión por un legislador del Chaco y que creo que es improcedente. Como él la planteó en el recinto me siento en la obligación de aclarar la situación en honor a la verdad.
Se trata de un hecho que ha sido totalmente tergiversado, que sucedió ayer en Chaco, en un pueblo llamado Colonia Benitez, donde Lotería Chaqueña llamó a una audiencia pública.
La audiencia se realizaba con total normalidad, con la presencia de doscientos vecinos, el ministro de gobierno, el presidente de Lotería Chaqueña, diputados provinciales, el intendente y los ingenieros y arquitectos que presentaban la realización de un complejo recreativo, cuando un grupo minúsculo de treinta y cinco personas armadas con palos y otros elementos intentaron irrumpir para interferir su normal desarrollo. Sobre esta base el diputado sostuvo que hubo represión, y yo creo que estas cosas no le hacen bien al sistema democrático. Considero que como tantas otras veces acá se está pretendiendo poner palos en la rueda en una obra que es trascendental para esa comunidad. También se está adoptando esa misma actitud al impedir que se construyan un hospital público en la ciudad de Sáenz Peña, un hospital para niños en Resistencia y tantas otras obras.
No soy quién para juzgar, pero sí puede hacerlo el pueblo de la provincia del Chaco, que sabrá hacerlo en el momento oportuno.
En relación con el proyecto de ley de presupuesto, creo que todos los legisladores coincidimos en que es una herramienta indispensable para la gestión que todo Ejecutivo debe tener.
Entiendo que también coincidimos en que es un instrumento que un Ejecutivo elabora para desarrollar su plan de gobierno al año siguiente.
Si coincidimos en eso creo que así mismo deberíamos estar de acuerdo, tanto el oficialismo como la oposición, en que es nuestra responsabilidad institucional y política entregar a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, este instrumento indispensable para dar mayor previsibilidad y estabilidad a la economía de nuestro país.
Dentro de este proyecto de gobierno que se viene llevando adelante desde 2003, quienes pertenecemos al oficialismo tenemos la gran responsabilidad de sostener el gran plan de infraestructura o de obra pública que se viene desarrollando a lo largo de todo el país. En función de ello no podemos aceptar ningún tipo de modificación, pues queremos preservar las 7.400 obras que se vienen ejecutando en las distintas provincias e intendencias. Atentar contra ellas sería paralizar el crecimiento de nuestro país y perjudicar también a un 25 por ciento de la mano de obra de la construcción. Por eso vamos a rechazar todo tipo de modificación que pretenda paralizar al país o correr algún tipo de riesgo, como la oposición lo está planteando.
Año a año vivimos lo mismo. Hay un rol que la oposición no termina de entender, que es el de poder controlar el proyecto que el Ejecutivo lleva adelante, de acompañar o no, pero no el de elaborar proyectos alternativos de presupuesto. Esa es una función que netamente compete al Poder Ejecutivo nacional.
Más allá de todos los beneficios que se registran a nivel país, creo que para las provincias del Norte pertenezco a una de ellas- este proyecto de ley de presupuesto tiene una mirada especial. Me refiero a una reparación histórica que no sólo queda en una frase hecha sino que está reflejada en un 30 por ciento de aumento en la participación con respecto a 2010.
Este proyecto de ley de presupuesto permitirá realizar grandes obras para la región, como siempre lo reiteramos. Así lo hicimos el año pasado, cuando legisladores de la Alianza de la provincia del Chaco no votaron el presupuesto aduciendo que no se cumplía con las obras. Habiendo transcurrido un año tenemos la satisfacción de ver que las obras se están ejecutando, por lo que seguiremos apoyando para que se pueda continuar con la construcción del Gasoducto del NEA, el Electroducto del NEA, para que se pueda pensar en un segundo puente Chaco-Corrientes, en los programas hídricos y viales, el Corredor Bioceánico del Norte, la autovía Nicolás Avellaneda, la autovía Resistencia-Formosa, el Belgrano Cargas y para que el año que viene sigamos teniendo el Programa Gas para Todos. Gracias a ese programa incluimos a muchas familias que tiempo atrás debían cocinar con leña porque estaban imposibilitadas de comprar la garrafa a 45 pesos. Desde la creación de este programa los chaqueños pueden consumir garrafas a 16 pesos, mejorando su calidad de vida.
El Chaco recibe por este presupuesto 5.600 millones de pesos más que en 2010.
Este presupuesto sigue el mismo esquema de años anteriores con crecimiento económico, inclusión social, educativa y digital. También contempla el fondo solidario de retenciones a la soja, al que muchos se oponían y hoy todos los intendentes y gobernadores del país, sin banderías políticas, lo reciben y pueden invertirlo en obras en sus pueblos. En mi caso particular, el intendente de Las Breñas cortaba rutas, oponiéndose a este fondo solidario; hoy lo recibe y puede invertirlo en pavimento social para todos los breñenses.
Cómo no apoyar un proyecto de ley de presupuesto como éste, cuando tenemos una presidenta de la Nación que ha dado pruebas necesarias de que los dos proyectos anteriores ejecutados continúan el rumbo correcto del gobierno, admirado por muchos países del mundo.
Teniendo en cuenta que el año que viene no habrá una alternancia política sino una continuidad y profundidad del modelo, apoyo el proyecto de ley de presupuesto enviado por la señora presidenta de la Nación. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por La Pampa.


SR. GARCIA, IRMA ADRIANA (LA PAMPA): Señor presidente: el momento que nos toca vivir en nuestro país requiere que este proyecto de ley de presupuesto sea aprobado por unanimidad, fruto de un consenso para fortalecer el gobierno. Sin embargo, no es así, y hoy estamos brindando una nueva escena de enfrentamientos a todo o nada, sin ninguna necesidad, en la que la falta de diálogo sigue siendo el denominador común de todas las acciones del Congreso.
Se trata del plan del gobierno que este bloque desearía apoyar si fuera real y no un dibujo de cuentas fiscales y metas económicas. La ficción que plantea hace imposible acompañarlo. Por eso firmamos un dictamen de minoría, que fue acordado entre la mayoría de los bloques.
Estamos en un momento económico muy favorable para la Argentina en el contexto internacional, con altos precios de materias primas, tasas internacionales muy bajas y un constante aumento en la demanda de alimentos. Sin embargo, creo que nuevamente estamos viendo pasar el tren.
No se generan condiciones para inversiones productivas que incluyan a los argentinos en el trabajo, sacándolos del clientelismo y la dependencia, porque ello solo hará que el año que viene estén de la misma manera, si las condiciones internacionales siguen siendo favorables; de lo contrario, no sé que puede suceder.
Debemos fortalecer la gobernabilidad, pero eso no se hace delegando en el Poder Ejecutivo un manejo absolutamente discrecional de los recursos presupuestarios o permitiendo la reestructuración de sus partidas sin límite alguno; menos aún degradando el federalismo mediante un deterioro de las cuentas fiscales provinciales en detrimento de la concentración de recursos de la Nación con un manejo a todas luces discrecional.
El gobierno ha echado mano a fondos que son para atender emergencias provinciales puntuales, como fueron los ATN, y una situación de endeudamiento general, que ha mejorado las condiciones de las provincias. El poder central nada resignó frente a los gobiernos provinciales. No es casual el creciente número de reclamos judiciales de las provincias al Estado nacional. Aquellas provincias que no debemos al Estado nacional, nada recibimos.
En la actualidad, no creo aconsejable utilizar reservas, como plantea el presupuesto, para pagar deuda por 7.500 millones, ya que hoy no existe superávit fiscal y estamos pagando deuda con emisión monetaria que genera una gran inflación que día a día se come el salario y los costos de producción.
Por eso proponemos financiar el presupuesto con otros recursos intra Estado, sin decir que tiene que endeudarse en el exterior, que también en la práctica se hace. Me refiero a los fondos que puede aportar la ANSES y a las utilidades del Banco Central y del Banco de la Nación Argentina. Debido al cálculo subestimado de recursos el año próximo habrá un excedente de aproximadamente 35 mil millones de pesos, por lo que proponemos que con esto se financie el esperado 82 por ciento móvil para que finalmente sea un hecho real, mientras que el pago de la asignación por hijo y el programa Conectar Igualdad sea financiado por el Tesoro nacional.
La política tributaria sigue igual, y aún con una mayor presión, lo que hace que a las pequeñas y medianas empresas les resulte cada vez más difícil funcionar.
Hay que recorrer el interior del país para ver qué es lo que está pasando. Se esconde la inflación y se muestra una aparente mejora de la administración tributaria que sólo es fruto de la inflación que afecta a la política económica.
Para finalizar, quiero dejar una reflexión sobre el uso discrecional de los recursos y la creciente concentración en el poder central de los mismos, práctica que ha venido implementando el Poder Ejecutivo y que se repite en este proyectopero que en realidad no conduce a la redistribución de la riqueza, a la consolidación del valor de la moneda ni a la expansión del aparato productivo con mayor cantidad de puestos de trabajo. Sucede exactamente lo contrario.
El señor ministro de Economía sostuvo que la inflación la sienten los que más tienen. Esta expresión representa una ofensa que molesta demasiado a quienes nos dedicamos a la política, y para quienes la padecen a diario constituye una burla que creo que no hace falta soportar.
No hay redistribución de la riqueza con inflación de por medio. Nadie puede intentar vender ese discurso: el que no puede llegar a fin de mes y, mucho menos, el ministro de Economía.
Perón decía que la única verdad es la realidad, y es la realidad la que nos demuestra que hay una inflación creciente y que el gobierno sólo reacciona negándola. Lo digo con el ánimo de que creo que debemos enfrentar dicha realidad y buscar la manera de ponerle un freno. Desde este bloque hemos venido advirtiendo que no hay plan ni rumbo alguno, y quizá por ahí pase el denominado modelo de país.
Las políticas económicas actuales sólo logran concentrar la economía en niveles que nunca existieron. Necesitamos más institucionalidad y más federalismo, generando políticas para todos que sean integradoras e inclusivas y nos ayuden en el corto y mediano plazo. Eso sólo es posible mediante consensos básicos y no desde la óptica de amigo y enemigo.
Debemos abocarnos de una vez por todas a los temas que preocupan a la gente porque la afectan de manera directa, y creo que este presupuesto no lo está haciendo. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Chaco.


SRA. PILATTI VERGARA, MARIA INES (CHACO): Señor presidente: al igual que la señora diputada Damilano Grivarello -y por aquello de que “quien calla otorga“- voy a utilizar parte de estos siete minutos que me correspondan para referirme a la cuestión de privilegio planteada por el señor diputado Urlich al inicio de esta sesión.
Considero que dicha cuestión de privilegio tiene una motivación que se relaciona con la gran mayoría de los argumentos que esgrimen hoy los integrantes del Grupo A para no aprobar el presupuesto tal como ha sido enviado desde el Poder Ejecutivo.
Digo esto con cierta vergüenza ajena porque, en momentos donde no hay un solo medio de comunicación, casa, bar o lugar en el país donde no se hable de las grandes transformaciones políticas que ha vivido nuestro país en estos últimos siete años y cuando hoy en este recinto estamos tratando un presupuesto para el año que viene que tiene mucho que ver con esas importantes transformaciones que se han llevado a cabo, viene un diputado del Chaco –que gobernó nuestra provincia durante doce añosa traer un caso de aparente represión policial violenta en un barrio de una localidad pequeña de nuestra provincia. Como por supuesto una en estos días está inmiscuida en temas que son de mayor envergadura, sinceramente no tenía idea de lo que había sucedido en esta localidad de Colonia Benítez. Por eso fui a los diarios on line de la provincia. Estoy hablando de medios que fueron dirigidos por quien fuera jefe de Prensa de la Legislatura provincial cuando gobernaban los radicales. O sea que no es un diario oficialista.
Se cuenta que se trató de una asamblea pública en la que se iba a escuchar a los vecinos del lugar en cuanto a si estaban de acuerdo o no con la instalación de un centro recreativo. Esta es la noticia objetiva. Pero en el diario lo que más leemos son los comentarios de la gente, que casi toda es afín a la línea editorial del diario.
Voy a tratar de sintetizar los cometarios de la gente, aunque los ofrezco para ser incluidos en la versión taquigráfica. Me he dado cuenta de que en realidad, al decir de estos ciudadanos chaqueños, se trató de una audiencia pública donde un grupo de alrededor de 20 a 30 personas, con palos y manifestando violencia, quisieron entrar por la puerta de atrás a la asamblea, con el único fin de romper las cosas. Todos los que estamos en política sabemos que estas cosas ocurren en acontecimientos de este tipo cuando se quiere resolver algo. Obviamente que no los dejaron entrar con los palos, porque si no, las consecuencias podrían haber sido mucho más graves.
Lo importante es que esos ciudadanos dicen que no se reprimió a nadie; que no es verdad que se le haya impedido la palabra a nadie; sólo se impidió el ingreso de quienes querían entrar con palos, para evitar algo más grave. Además, nada tenían que ver con los pescadores que habitan en esa localidad, porque quien comandaba a las personas que de prepo pretendían ingresar a la reunión es una ciudadana chaqueña que se llama Marita Barrios. Hasta hace uno o dos años fue diputada provincial, y los mismos habitantes del pueblo dicen que no creen que luego de dejar su banca se haya dedicado a la pesca y a la venta de pescado. ¿Qué quiero decir con esto? Que se trae al recinto, con el mismo sentido de la ubicuidad, un tema minúsculo, porque son cosas que pueden pasar tantísimas veces en todas y cada una de nuestras provincias. Se lo hace solamente con la intención de ensuciar o enlodar la figura del gobernador Jorge Capitanich, porque se sabe que es uno de los gobernadores que estuvo dispuesto a defender en momentos muy difíciles este proyecto nacional que el Grupo A trata de denostar y descalificar en todas y cada una de las sesiones.
Ese y no otro ha sido el objetivo del señor diputado Urlich con la cuestión de privilegio planteada al inicio de la sesión. Para peor de males, no tiene la menor autoridad moral para hablar de política represiva durante nuestra gestión, porque sabe perfectamente que en las elecciones pasadas el peronismo de la provincia perdió votos de la clase media, o sea, de los ciudadanos del centro de la capital de nuestra provincia, porque justamente son los que se sienten molestos cuando los negros salen a la calle a manifestarse e impedir que lleguen a horario a sus trabajos.
Pero el gobernador Capitanich, siguiendo la misma política de derechos humanos del ex presidente Kirchner y de nuestra presidenta, corrió el riesgo de que se ocuparan las calles y de que la gente se movilice las veces que crea necesario antes de que un gatillo fácil nos dé un dolor de cabeza en la provincia, como sí ocurrió durante los doce años del gobierno al que pertenecía ese señor diputado Urlich.
Lo digo porque durante doce años fui oposición como militante política y como diputada provincial. He sido víctima de persecuciones, de camiones hidrantes, de gases lacrimógenos, de rejas, de patotas y de toda la estrategia represiva que ustedes se puedan imaginar.
Con lo expresado quiero decir que algún que otro diputado puede tener buenas intenciones con sus intervenciones en cuanto a la modificación del proyecto de ley de presupuesto. Pero luego de haber escuchado al diputado Urlich –porque uno conoce los bueyes con que ara- y de haber participado todos los miércoles en estas sesiones, me he dado cuenta de que por todos los medios han tratado de desfinanciar al Estado nacional para que no se pudiera seguir haciendo la cantidad de obras que dentro y, sobre todo, fuera de la General Paz se concretaron en estos últimos siete años. Se trataba sólo de la intención de impedir que se siguieran haciendo.
Quiero decirles que no se mientan: nunca nos vamos a poner de acuerdo en cuanto a si el presupuesto se corresponde con lo que ustedes desean o no. Cuando tuvieron oportunidad de gobernar, lo hicieron con su presupuesto. Ahora es la época de gobernar de este proyecto político, que no es cierto que enfrenta a los ciudadanos; sí hay dos proyectos políticos enfrentados.
Cuando ganen las elecciones, como decía el diputado Urlich, hagan el presupuesto de acuerdo con sus prioridades, pero no creo que las miles de personas y almas que salieron a las calles durante los días 27, 28 y 29 del mes pasado sean tan ciegos como para agradecer al unísono todas y cada una de las políticas públicas del gobierno, a no ser que digan que así como se movilizan por el choripán, ahora hablan y actúan porque les dimos clases de teatro con los distintos planes en vigencia.
Me parece que sería bueno que la oposición entienda que para ganar las elecciones no se necesita embarrar la cancha de los gobiernos que los preceden. Podrían tener en cuenta una de las tantas sabias frases del general Perón, cuando decía: “La política es un juego entre caballeros, donde debe ganar el que juega mejor y no aquel que tenga la perversa habilidad de hacer mejor la trampa”. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Santa Fe.


SRA. CICILIANI, ALICIA MABEL (SANTA FE): Señor presidente: solicito autorización para insertar mi discurso.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Oportunamente se considerará su solicitud, señora diputada.
Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.


SR. ALFARO, GERMAN ENRIQUE (TUCUMAN): Señor presidente: las políticas que se implementaron en 2010 se enmarcan en un plan de gobierno que no ha nacido hoy, sino en 2003, con el inicio del gobierno del doctor Néstor Kirchner.
Hoy la República Argentina transita su octavo año consecutivo de crecimiento, algo que no ocurría desde 1964. En el segundo semestre de 2002, un cuarto de la población se encontraba en situación de indigencia y un 54 por ciento en situación de pobreza.
A lo largo de todos estos años el gobierno nacional impulsó un conjunto de medidas que cambiaron el sistema macroeconómico. El tipo de cambio sostenido a nivel competitivo estimuló el aparato productivo y un continuo superávit de cuenta corriente dio lugar a un proceso de acumulación de divisas.
Todo ello se combinó con la aplicación de derechos de exportación de productos primarios, que tienen un papel importante en la canasta de consumo de los sectores asalariados.
La solidez de este esquema de crecimiento se expresó en una marcada reacción de la inversión privada. El crecimiento de la inversión no estuvo sólo en el comportamiento del sector privado, ya que el sector público debía atender necesidades de infraestructura económica y social, que había dejado la década pasada.
Esta articulación de lo privado y lo público a lo largo de los últimos años tuvo un impacto positivo sobre las condiciones de vida del sector asalariado. La política económica no tuvo una actitud pasiva frente al fenómeno de expansión económica.
Por el contrario, la política de ingresos se transformó en uno de los pilares del esquema macroeconómico. Las medidas derivadas de este nuevo pilar permitieron concretar un proceso de crecimiento con inclusión social.
El triunfo de este modelo económico no es de un gobierno, sino que han participado el actual gobierno nacional, los gobiernos provinciales y el sector económico privado. Todos han puesto su cuota de contribución. Estas medidas que se impulsaron desde el gobierno nacional son las que posibilitaron a la República Argentina hacer frente a la crisis mundial a la que estuvimos sometidos y que afectó de manera aguda a muchos países del primer mundo.
Esto nos lleva a que en el futuro debamos tener un piso de racionalidad y de equilibrio político con respecto a cómo vamos a mirar la Argentina hacia adelante en materia económica y de política presupuestaria.
La determinación del presupuesto es una prerrogativa reconocida por nuestra Carta Magna al Poder Ejecutivo nacional, que es el que determina los lineamientos generales de gobierno y de política económica que continuarán en el siguiente ejercicio financiero.
Puede decirse que después de la Ley Fundamental de nuestro país, que es la Constitución Nacional, la más importante es la del presupuesto porque sus partidas revelan el estado de cultura moral e intelectual del pueblo, sus adelantos o retrocesos materiales y su situación económica y financiera. Puede compararse el presupuesto al espejo donde se reproduce fielmente toda la vida de la Nación. El presupuesto es un verdadero plan de gobierno. En lo político debe rescatar su rol de instrumento de gobierno, y como tal debe expresar financieramente la orientación de la política económica y el programa de obras, servicios y cometidos estatales.
También podemos decir que es la expresión de un programa político, quedando la orientación y sus objetivos en la forma en que el Poder Ejecutivo distribuye los recursos en beneficio de la colectividad.
Señor presidente: por lo dicho anteriormente, la elaboración de este proyecto es responsabilidad del Poder Ejecutivo nacional en cabeza de la presidenta de la Nación. No puede pretender la oposición que nuestra presidenta gobierne con un presupuesto ajeno a su propia confección, porque nada tendría que ver con el plan de gobierno, con el modelo de país ni con el programa económico del Poder Ejecutivo.
La visión de la oposición es totalmente electoralista y de negarse a colaborar con este gobierno. Es la primera vez desde la recuperación de la democracia que ha ocurrido esta situación. Cualquier político responsable, ante su electorado y ante la Nación en su conjunto, es consciente de que la determinación de los ingresos y erogaciones es fundamental para el desarrollo del país y no de un gobierno.
El rol de la oposición no es otro que el de actuar como órgano de contralor de la utilización de los fondos públicos, pero nunca convertirse en una especie de gobierno paralelo. Deberían recuperar la seriedad, y por sobre todo la conciencia sobre la responsabilidad que tenemos todos los aquí presentes para con la sociedad que nos ha dado su voto de confianza y a la cual nos debemos, garantizando la paz social y la estabilidad política y económica. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por el Chubut.


SRA. CHIQUICHANO, ROSA LAUDELINA (CHUBUT): Señor presidente: he pedido la palabra para expresar mi confianza en la administración del presupuesto por parte de nuestro gobierno nacional y popular.
Hace apenas unos días, miles de argentinos decían: “¡Gracias Néstor! ¡Fuerza Cristina!” En ese “gracias” querían expresar la transformación que el ex presidente Néstor Kirchner logró para nuestra patria, y en la palabra “fuerza” querían decirle a nuestra presidenta que continúe en ese rumbo.
Señor presidente: aquí muchos legisladores se extendieron en tecnicismos de la economía, pero no creo que ellos hubieran estado ausentes en otro tiempo para contribuir con sus conocimientos a encausar la economía del país.
La verdad es que los gobiernos anteriores al año 2003 nos condujeron a un estado de postergación, de dolor y de pobreza que hizo que lo único que se escuchara a lo largo y a lo ancho del país sea la frase “Que se vayan todos”.
Aquí también se habló de la sustentabilidad. Nuestra Constitución consagra el derecho humano fundamental a un ambiente sano, que tiene que ver con la responsabilidad de proteger nuestros recursos naturales. Pero por “ambiente sano” debemos entender el derecho a la vivienda, a la salud, al empleo, a la educación, a las condiciones dignas para el ser humano. Eso es el ambiente sano: realizar actividades productivas para satisfacer nuestras necesidades y las de las futuras generaciones.
Desde el año 2003 la Argentina se transformó gracias a obras de infraestructura como hospitales y escuelas, obras viales y obras en materia de energía. Algunos han llegado a decir que íbamos a entrar en una crisis energética, pero no fue así.
También escuché decir en este recinto que la presidenta descubrió la pobreza cuando fue a Tartagal. Sin embargo, cuando la presidenta asumió dijo que mientras haya un solo pobre en la Argentina no se había ganado la guerra. Y hacía hincapié en la educación, señor presidente.
Yo soy una de las personas que padeció la falta de educación. En Chubut, los caciques tehuelches, Llanquetrú en Blancuntre, Ñancuche Nahuelquir en Cushamen justamente el lunes estuve en la comunidad Ñancuche Nahuelquiry Chiquichano en Yalalau Bat donaron tierras para hacer escuelas, pero el gobierno no mandaba maestros.
Cuando yo tenía dos años, al mismo tiempo que nos usurpaban las tierras, no nos mandaban maestros para poder seguir estudiando. Pero los salvajes, como les decían a mis padres y abuelos, comprendieron que por lo menos teníamos que acceder a la educación. Por eso, al perder la tierra nos fuimos al pueblo de Trelew. ¿Y sabe por qué pude ir a la escuela, señor presidente? Porque Perón construyó escuelas en todo el país, y la escuela era gratuita.
Hoy la política educativa la llevaron adelante el ex presidente Néstor Kirchner y la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, porque a pesar de estar en el siglo XXI, miles y miles de niños no podían acceder a la educación. Los marginados, los pobres de las décadas del 10, del 30, del 40, del 50 seguían siendo marginados y pobres, sin tener acceso a la educación, hasta que el presidente Kirchner y Cristina llegaron y trasformaron el país.
Sólo quiero agregar lo siguiente: últimamente se ha hablado mucho de la inflación y se dice que el INDEC no refleja el verdadero índice de inflación. Pero tendríamos que tener una herramienta para medir el índice de egoísmo, el índice de avaricia, el de querer acaparar la riqueza de todos los argentinos, referidos a los grandes grupos concentrados del país. Eso es lo que tenemos que medir para ver la verdadera inflación.
Por eso creo que este presupuesto que llevó a la Argentina al lugar en el concierto internacional en que hoy está y llevó a los argentinos a tener una mejor calidad de vida, merece ser apoyado para seguir consolidando el proyecto nacional y popular que todos los hombres y mujeres de buena fe defendemos. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.


SR. PINTO, SERGIO DAMIAN (MENDOZA): Señor presidente: quiero referirme a algunos aspectos puntuales de este despacho de mayoría que lógicamente no compartimos, en primer lugar por los fundamentos técnicos y políticos que han dado otros miembros de mi bancada. Pero también quiero marcar una contradicción en el discurso del oficialismo.
Escuché con cuanta vehemencia, con cuanta alegría, con cuanto beneplácito se habló de la Asignación Universal por Hijo, que compartimos porque es un derecho justo, pero también escuché que no se admite la posibilidad de la institución del 82 por ciento móvil a los jubilados. Es allí donde se incurre en una contradicción; pero sin embargo creo entender por qué cuando observo cuál fue el proceso de la institucionalización de la Asignación Universal por Hijo. Cuando en esta Cámara, desde distintos bloques opositores se propiciaba la instauración de este beneficio para nuestros chicos, desde el oficialismo se impedía la concreción. Eso ocurrió hasta el momento en que la presidenta, o el Poder Ejecutivo nacional, tuvo la posibilidad, en un acto demagógico, de decir que se instituía la Asignación Universal por Hijo.
Eso tiene que ver con una concepción, porque en vez de preferir que sea sancionada por ley como este Congreso seguramente hubiera aprobado, de acuerdo a lo que venían manifestando los bloques de la oposición, decidieron utilizarlo como una propaganda política tratando de obtener el beneficio del clientelismo para los sectores más bajos.
Entonces, cuando se analiza esta cuestión y se advierte que los recursos están, como se marcó durante el debate del 82 por ciento móvil, es cuando se entiende y toma alguna certeza aquella versión que circuló por ahí.
En ese sentido lamento mucho que se esté privando a nuestros jubilados de la restitución de un derecho con el que se estaría devolviéndoles la dignidad y la posibilidad de no tener que subsistir con el haber mínimo y andar mendigando en otros planes sociales o golpeando otras puertas para poder cubrir sus necesidades de alimentación y medicamentos, que son básicas.
Reitero que toma certeza la versión que indicaba que el enojo del oficialismo por la aprobación del 82 por ciento móvil en el Congreso de la Nación tiene que ver con que se estaba preparando el escenario para el año que viene, a efectos de que en tiempos electorales la presidenta pudiera anunciar, en otro acto demagógico, la restitución del 82 por ciento móvil para las jubilaciones mínimas.
Otra de las cuestiones a las que me quiero referir –esto es central en mi oposición al despacho de mayoríatiene que ver con el concepto de federalismo que manejamos quienes integramos este bloque. En este sentido, creo que a través de este presupuesto queda en evidencia una vez más el avasallamiento del federalismo en el que incurre el gobierno nacional. En su exposición el señor diputado De Marchi ya ha señalado que éste pareciera ser un proyecto unitario, porque más allá de la expropiación del 10 por ciento de los recursos que le corresponden a las provincias observamos una clara intención de seguir impulsando este modelo de manejo discrecional de los recursos con el objetivo de alinear a los gobernadores e intendentes.
Por otra parte, en este proyecto se habla de más de 7 mil obras, pero el dato es mentiroso. La mayoría de esas obras tienen un programa de ejecución de 2, 3 o 4 años. Muchas de ellas se justifican, pero hay otras –como la construcción de una planta potabilizadora, una repavimentación o la construcción de una red cloacal menorque si demoraran dos o tres años en hacerlas deberían considerarse unos incompetentes en cualquier lugar del gobierno en el que se encuentren, y lo mismo tendría que decirse de nosotros si es que las aprobamos.
Nada de esto me sorprende, porque incluso se publicita esa discrecionalidad. El señor diputado Cejas habló de lo bien que se deben sentir los intendentes por recibir tantas obras. Personalmente he tenido la suerte de ser intendente de mi pueblo en tres oportunidades. Fui intendente durante la última etapa de la presidencia de Menem, en plena época de recesión; durante la época de de la Rúa, cuando el país debió hacer frente a una crisis fenomenal y durante el gobierno del doctor Duhalde, cuando se empezó a recuperar el país. En ninguna de esas instancias vi lo que se observa en la actualidad. Me refiero al “ninguneo” al que son sometidos los intendentes y gobernadores. Esto lo podemos apreciar todos los fines de semana, durante la transmisión del programa Fútbol para Todos. Al respecto, y más allá de las consideraciones que se han hecho sobre la prioridad del gasto, permítanme un paréntesis. Creo que ya no podemos hablar más de “Fútbol para Todos”; digo esto porque el domingo pasado el partido de Boca se transmitió por Canal 9, y en Mendoza, quienes no tenían cable, no lo pudieron ver.
Retomando el tema que hoy nos ocupa debo decir que en ese programa se publicitaban obras energéticas y viales de suma importancia para el país, pero también la construcción de plazas y playones deportivos. Entonces, ¿para qué están los intendentes? Formulo esta pregunta porque pareciera que el gobierno nacional decide todo. Más allá de eso, los que deben estar contentos son los intendentes oficialistas, porque conozco a muchos otros que no responden a este modelo y deben hacer frente a grandes peripecias. Lo mismo ocurre con las provincias que no obedecen al gobierno nacional.
Volviendo al tema de las obras, si bien se proyectan aproximadamente 7 mil, sabemos que muchas de ellas no se van a ejecutar teniendo en cuenta lo que surge de este presupuesto. Además, hay obras que figuran en esta propuesta que ya habían sido incluidas en los dos presupuestos anteriores. Esto es lo que ocurre con dos obras proyectadas para la provincia de Mendoza, vinculadas con la construcción de dos diques que son muy importantes para la reactivación del aparato productivo y para la generación de energía; me refiero a Los Blancos y Portezuelo del Viento.
En el caso de la construcción de viviendas observamos que para Mendoza y San Juan se prevé la misma cantidad de plata para viviendas, cuando la diferencia de población es considerable. En el caso de La Rioja, que es más considerable, se otorga un 10 por ciento menos que a Mendoza y San Juan. Lógicamente, a San Luis le toca mucho menos porque no está alineada con el gobierno nacional.
Me sorprende la falta de inversión para viviendas en Mendoza porque reconozco que el kirchnerismo tiene figuras importantes de esta provincia en el bloque del oficialismo de esta Cámara.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Formosa.


SRA. DE LA ROSA, MARIA GRACIELA (FORMOSA): Señor presidente: después de tantos años de conformar la Comisión de Presupuesto y Hacienda y de discutir cada proyecto de presupuesto en la comisión y en el recinto tengo que decir que evidentemente en cada debate desde el año 2003 la oposición vino repitiendo sistemáticamente conceptos como que no estaban de acuerdo con los presupuestos macroeconómicos, que se subestimaba la recaudación, que no estaban comprendidos todos los gastos, que no era un presupuesto real, que era un presupuesto mentiroso, que no servía para nada.
Pero yo quiero señalar lo siguiente: en estos siete años que vinimos escuchando de la oposición exactamente lo mismo, el bloque del Frente para la Victoria y sus aliados votaron afirmativamente cada uno de esos siete presupuestos. ¿Se imaginan todo lo que nuestro gobierno nacional ha hecho en estos últimos siete años con esa herramienta fundamental de gestión económica y social, la ley de leyes que hemos sancionado en todos estos años?
¿Se puede considerar mentiroso un presupuesto que le dio a un millón ochocientas mil personas, nuestros viejitos, la posibilidad de tener una jubilación, que incluyó a un millón trescientos mil niños mediante la Asignación Universal por Hijo, y que permitió construir escuelas, caminos y rutas durante estos siete años?
Tenemos que decir que no son simplemente siete años de buenos presupuestos y de presupuestos reales en la Argentina. Debemos celebrar que son siete años de una Argentina desendeudada, una Argentina más soberana en lo político y en lo económico. Son siete años donde la economía y el presupuesto nacional se sustentaron con recursos genuinos generados por todos los argentinos. Son siete años en los que no se dispuso de más endeudamiento para financiar los gastos del Estado.
Son siete años donde se dejó de lado la tutela del Fondo Monetario Internacional con el pago que hizo el presidente Néstor Kirchner, logrando a partir de ese momento grados de libertad impensables antes en la Argentina para poder definir políticas económicas y sociales nacionales, lejos de esa relación de dependencia que se tuvo durante muchos años antes de 2003. Esa dependencia económica y política con organismos como el Fondo Monetario Internacional implicaba que estos dictaban y definían cuál era la política económica que debían aplicar los gobiernos de turno y que siempre fueron de ajuste sistemático a la población argentina. El ajuste fue la política que nos impusieron durante mucho tiempo.
Entonces, tenemos que celebrar que hoy no necesitemos el endeudamiento externo para sobrevivir, para vivir y para financiar este presupuesto; y que este presupuesto, como todos los otros que votamos en estos siete años, son tan reales que han transformado a la economía y a la sociedad argentinas. Por eso es real.
Este presupuesto que estamos considerando es tan real que están contenidos todos los recursos que se necesitan. Porque es muy fácil hablar y decir que voy a hacer esto y lo otro, pero para gobernar, hacer obras y llevar adelante programas económicos y sociales hay que saber gobernar y recaudar. Y este proyecto tiene la recaudación que se necesita, que como dije, es endógena, genuina de los argentinos.
En los gastos están contempladas todas las obras de infraestructura económica y social que se están realizando a lo largo y a lo ancho del país y que generan puestos de trabajo muy valiosos, fundamentalmente en nuestras provincias. Esto es así porque tanto en la obra pública como en los programas sociales y económicos existe una mirada auténticamente federal y una reparación histórica de nuestros pueblos de las provincias del Norte grande, olvidados durante tantos años.
Este proyecto de ley de presupuesto contiene todos esos programas que necesita y espera nuestra gente. No son números ficticios ni un presupuesto para discutir los supuestos macroeconómicos.
Al respecto debo decir que en verdad los supuestos macroeconómicos del dictamen de minoría ni siquiera se pueden discutir. No sé cómo se juntaron varios bloques para confeccionar un dictamen absolutamente mentiroso e inconsistente. Es tal el nivel de inconsistencia que sólo citaré un ejemplo.
Ese dictamen propone restituir el 15 por ciento de la precoparticipación a las provincias que desde el año 1992, por pactos fiscales hoy detenta el Tesoro nacional y se transfiere a la ANSES. Son 2 mil millones de pesos por mes con los que el conjunto de las provincias argentinas financia a la ANSES. Como esos recursos son de las provincias sostengo que la ANSES no es superavitaria; el 40 por ciento de sus recursos sigue siendo de las provincias por el 15 por ciento de la precoparticipación.
¿Cómo es posible que por un lado quieran devolver el 15 por ciento a las provincias, y por el otro aplicar el 82 por ciento móvil? Es absolutamente mentiroso. Si hacemos lo primero, la ANSES queda desfinanciada, y en vez de aumentar las jubilaciones habría que disminuirlas en un 20 o un 30 por ciento. Por eso mal se podría decir que el dictamen de la oposición contempla el 82 por ciento móvil. Insisto, es absolutamente mentiroso, es mentir a la gente, es mentir a los jubilados.
Por cierto el 82 por ciento móvil es un derecho que debemos conferir a nuestros jubilados pero por medio de un trabajo serio. Debemos sentarnos a analizar cómo se financia verdaderamente, lo que la oposición jamás hizo, ni en la Comisión de Presupuesto y Hacienda ni en este recinto. ¿Podemos decir entonces que el de la oposición es un presupuesto alternativo? Simplemente es un proyecto mentiroso. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por San Luis.


SRA. BIANCHI, IVANA MARIA (SAN LUIS): Señor presidente: el presupuesto nacional es un instrumento de la política económica esencial en todo país, ya que marca los lineamientos de acción del gobierno, establece las prioridades del gasto y estima los recursos con los que se financia.
Me dedicaré a analizar el presupuesto en materia de deporte. Quiero manifestar que obviamente el deporte implica un desarrollo social, intelectual y físico basado en valores como la igualdad, la inclusión y la integración.
Ya 300 años antes de Cristo, en La Política, Aristóteles otorgaba a la gimnasia léase deportela misma importancia que a las letras, la música y el dibujo como medio de educación.
Cabe señalar que los resultados deportivos obtenidos en los últimos años en competencias internacionales lamentablemente no son el resultado de una política deportiva nacional acorde a las necesidades de nuestro país y de nuestros atletas. Por el contrario, algunos logros que hemos obtenido solamente son fruto de esfuerzos individuales. Ejemplo de esto es que en los últimos Juegos Olímpicos de Beijing de 2008 hubo dos medallas de oro y cuatro de plata. Igual medallero se registró en 2004. En fútbol obtuvimos un quinto puesto en el mundial, en básquetbol nuestra selección también se ubicó en el quinto puesto, y en vóleibol se llegó a un meritorio noveno puesto. Sólo el jockey fue uno de nuestros únicos y mejores exponentes.
Conforme lo expresado precedentemente y en concordancia con ello, el primer punto que considero importante resaltar es que es inapropiado que la Secretaría de Deporte de la Nación dependa del Ministerio de Desarrollo Social.
Hoy, si nos ponemos a analizar, el ENARD maneja más presupuesto que la subsecretaría. Por eso he presentado un proyecto de ley para que se convierta a la subsecretaría en Ministerio de Deportes y Actividad Física. Esto nos dará mayor autonomía para la toma de decisiones y una mejor infraestructura y distribución equitativa y federal.
Entrando en el análisis del presupuesto, debo aclarar que me costó encontrar lo relacionado con deportes, porque solamente se refiere a esta materia a nivel cualitativo y no cuantitativo. Respecto del aspecto cuantitativo pudimos encontrarlo en una planilla anexa, y fue toda una odisea poder ubicarlo.
En el año 2010 el presupuesto de la Secretaría de Deportes era de 146 millones de pesos para toda la República Argentina; para el año 2011 será de 133 millones de pesos, es decir, el 1 por ciento del presupuesto del Ministerio de Desarrollo Social, que no llega a representar el 0,04 por ciento del presupuesto total proyectado. Estará distribuido de la siguiente manera: Deporte Social, 91,2 millones de pesos para todo el país; programas 17 y 18, Gastos de Infraestructura y Personal, 38,7 millones de pesos; programa de Asistencia Médica y Control de Doping, 2,75 millones de pesos. Observamos una disminución de 13 millones de pesos respecto del año anterior, lo que implica que la Subsecretaría de Deportes tendrá un presupuesto un 10 por ciento menor que el del año pasado.
Si comparamos lo que sucede en otros países, Chile destina 90 millones de dólares; en el año 2009, destinó 132 millones de dólares y, actualmente, 182 millones de dólares. De más está decir que es un territorio más pequeño y con menor población. Comparando estas cifras en dólares advertimos que Chile destina 182 millones de dólares y Argentina 37 millones de dólares.
Una cuestión aparte es el programa Fútbol para Todos. Acá no hay buenos ni malos. Es un contrato del Estado nacional con la AFA por diez años, y solamente los ha unido la conveniencia. No podría entenderlo de otra manera cuando veo que hay pobreza en la Argentina.
Puedo entender que se haya creado este programa y también una ley denominada Promoción, Federalización, Igualdad, Transparencia y Democracia del Fútbol. Permítanme preguntarme cómo puede ser que se financie con 700 millones de pesos algo que teóricamente, según el propio oficialismo, no es ni transparente ni democrático ni igualitario. La verdad es que no entiendo: fueron votos, voluntades y opiniones.
Los 690 millones de pesos destinados al programa Fútbol para Todos representan el 23 por ciento del presupuesto de la Jefatura de Gabinete, el 10 por ciento del presupuesto del área de Salud, el 27 por ciento del presupuesto del área de tecnología, el 37 por ciento del presupuesto de la Presidencia de la Nación, el 31 por ciento del presupuesto del Poder Legislativo, el 49 del presupuesto del Ministerio de Economía, Obras y Servicios Públicos y el 75 por ciento del presupuesto asignado al área de Industria. Además, estos 690 millones representan 100 millones de pesos más que el presupuesto que se destina al área de Turismo, y quintuplica el presupuesto asignado al área de deportes. Obviamente, no podemos dejar de mencionar el presupuesto del Poder Judicial, que asciende a 780 millones. Es decir, se trata de un importante recorte.
Con respecto a la pauta publicitaria oficial la misma se ha incrementado en un 38 por ciento en el presupuesto 2011 respecto al año 2010. Esto implica que se destinará un millón de pesos diarios para publicidad y propaganda de actos de gobierno durante 2011.
Cada fin de semana se gastan 18.150.000 pesos en los diez partidos que cubre el programa gubernamental Fútbol para Todos. Se esperaba que dicho programa pudiera haber sido financiado por las publicidades, pero lamentablemente esto no ha llegado a lograrse porque se recaudan 1.650.000 pesos por este concepto.
Quiero concluir diciendo que en el deporte hay dos opciones: se está dentro o se está afuera; no hay términos medios. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Mendoza.


SRA. FADEL, PATRICIA SUSANA (MENDOZA): Señor presidente: en este debate podría detenerme a hablar sobre los éxitos económicos alcanzados en estos años. Podría detenerme a enumerar los logros de gestión, el crecimiento de la economía, el aumento de los salarios y de las jubilaciones, y podría hablar horas sobre los 2.300.000 nuevos jubilados, sobre los 3.700.000 niños y adolescentes que reciben la Asignación Universal por Hijo y sobre los millones de usuarios de transporte automotor, subtes y trenes que reciben tácitamente un subsidio cada vez que pagan un boleto que les permite llegar a sus trabajos abonando un boleto de costo mínimo.
Podría señalar que el producto bruto per cápita es el más alto de toda la historia del país: 9.400 dólares por habitante. Podría hablar de todo esto pero la oposición ya lo conoce. Lo sabe y lo celebra, porque vemos que en los dictámenes alternativos se menciona la Asignación Universal por Hijo y observamos que están de acuerdo con la política que lleva adelante este gobierno.
Podría hablar sobre la recuperación del empleo, sobre las exportaciones récord, sobre el plan de obras públicas, sobre las escuelas construidas, sobre el nivel de vida que hemos alcanzado, sobre la reestructuración de la deuda, etcétera.
Tampoco olvidemos que este plan de gobierno rescató al Conicet del olvido dentro del aparato estatal. Esto es de público conocimiento, aunque leí por ahí que algunos de los dictámenes señalaban que este gobierno se había olvidado de los investigadores, pero nosotros fuimos quienes impulsamos la investigación y alentamos a nuestros investigadores.
Estamos frente a una coyuntura tan buena que, parafraseando a la señora presidenta, esta discusión es un debate sobre la abundancia.
Podría hablar toda la noche, con gusto, sobre este proyecto de país del que formo parte, que construimos día a día y que hoy merece especial atención porque precisa de la buena voluntad y de la conciencia de los legisladores para que se apruebe este presupuesto correspondiente al año 2011.
Sin embargo, no voy a detenerme en estas cosas. Creo que son tan evidentes que mencionarlas carece de sentido.
Vamos a detenernos en los tres dictámenes. Por un lado, tenemos un proyecto que avala el plan de gobierno. No estamos hablando de un año de presupuesto, sino de un proceso que lleva siete años de crecimiento y de superávits gemelos contra una postura cortoplacista de la oposición. ¿Qué proponemos nosotros? Continuar con este esquema de crecimiento e inclusión y con este modelo productivo que fomenta el empleo y la integración social. Se trata de un modelo que tiene en cuenta el rol del Estado en la economía.
Por un lado está el proyecto del oficialismo, y por el otro, los dos dictámenes de minoría.
El proyecto del grupo “A” peca de irresponsabilidad. Se prevé una inflación del 25 por ciento anual, pero el cálculo de ingresos y gastos estima un crecimiento de sólo el 10 por ciento respecto del proyecto oficialista. O sea que el Grupo A en el fondo está buscando una caída en el gasto real, un constreñimiento del aparato estatal y una caída real en el monto de las jubilaciones y en los recursos destinados a la asignación universal por hijo.
Nos encontramos con que esta vez no van a reducir las jubilaciones en un 13 por ciento en forma explícita, como lo han hecho cuando gobernaron, sino que lo harán con un incremento del gasto menor que la inflación. Es decir: ajuste. En su dictamen hay una sola palabra que resuena: ajuste.
Prever una inflación del 25 por ciento no hace más que convalidar un aumento futuro de los precios. Lo dije anoche. Los agentes económicos, previendo que la inflación va a ser del 25 por ciento, suben los precios un 30 por ciento para resguardarse. Esto provoca un ascenso de los precios.
Voy a contar una anécdota, porque usted sabe, señor presidente, que el mayor componente de la inflación es la especulación. La semana pasada fui a una librería acompañando a mi nieta a comprar unos útiles escolares. El librero de mi pueblo –Tunuyán, Mendoza-, radical acérrimo, que odia al peronismo, me dijo: “Por favor, Patricia, cuiden a Moreno”. La verdad es que no entendía nada. Le dije: “¿Qué me está diciendo?” Entonces me contestó que le están llegando los artículos de Navidad con un 30 por ciento de recargo por inflación, por la especulación que existe. Me volvió a pedir que lo ayudáramos y que le dijera a Moreno que siguiera firme en su puesto.
Veo a la oposición llevar irresponsablemente la inflación a un índice no real del 25 por ciento. ¿Para qué? Para que el comerciante termine aumentando el 30 o 40 por ciento los precios. ¿Acaso no hemos vivido esas épocas? Es un signo de irresponsabilidad.
Por otro lado, tenemos un tercer dictamen. Es algo curioso, porque el grupo que lo apoya reconoce que el plan de gobierno lo fija el Poder Ejecutivo, lo que obviamente se expresa en el presupuesto. Espero que se acuerden de esto a la hora de votar.
También asegura que en su grupo están convencidos de que el modelo de crecimiento que la Argentina ha venido siguiendo, asentado en el dispositivo de superávit fiscal y comercial desde mediados de 2002 en adelante, produjo resultados positivos. Entonces, acompañen este presupuesto.
No obstante, ese interbloque presenta un proyecto de presupuesto que es deficitario, por más que sostengan lo contrario. Si los ingresos son menores que los gastos, el presupuesto es deficitario. Eso lo sabe un niño de la primaria.
Solicito a los diputados que acompañan ese dictamen que se tomen el trabajo de analizar los ingresos y los gastos y vean que el resultado es de déficit, con lo cual no hay otra alternativa que endeudarse. Así se representa un déficit de 3.700 millones de pesos.
En ese dictamen tampoco se especifica cómo se va a pagar el vencimiento de la deuda. No quieren pagar la deuda, pero sí quieren endeudarse. La verdad es que no entiendo.
Los dos dictámenes difieren con el nuestro en que piensan en un país diferente. Daré un solo ejemplo: el dictamen del oficialismo prevé una obra del gasoducto del NEA, muy necesaria para el país, porque pensamos que nuestro país es viable, tanto en el norte, en el sur o en el este. Ningún dictamen de la oposición contiene esa obra. Esos son los países diferentes a los que miramos.
Tengo mucho más para decir, pero sé que el tiempo se agotó. Agradezco por la atención y espero en serio que con responsabilidad –pensando en el futuro y no en algo demagógico y coyuntural- podamos aprobar el dictamen de mayoría, que ha sido elaborado en base al proyecto enviado por el Poder Ejecutivo de la Nación, que lleva adelante un programa de gobierno desde hace más de siete años y ha logrado el crecimiento del país. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Formosa.


SR. DIAZ ROIG, JUAN CARLOS (FORMOSA): Señor presidente: ya dijo mi compañera de bancada que viene escuchando –por lo menos, a mí me ocurre- por quinta vez los mismos argumentos. En verdad sería un buen ejercicio releer esta misma discusión en los cinco años anteriores.
Me voy a permitir tocar sólo dos aspectos del presupuesto: lo referente a ciencia y tecnología y lo referente a previsión. Después haré un razonamiento general, vinculado con las palabras con que empecé.
Con respecto a ciencia y tecnología, escuché varias cosas y realmente me asustan. Además, están dichas por aquellos que mandaban a los científicos a lavar los platos e hicieron un plan en donde la solución económica para el país –la de López Murphy- era bajar el presupuesto destinado a ciencia y tecnología y a educación de las universidades en un 15, 20 ó 30 por ciento.
No sé si toman dimensión de los hechos. En 1999 ó 2000 le planteábamos al licenciado Caputo en el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología la ambición de que la inversión de ciencia y tecnología llegara al 1 por ciento del PBI, como se ha dicho varias veces en el recinto.
Recuerdo el discurso de Néstor, cuando hace cinco años vino a prometer que íbamos a llegar a la inversión del 1 por ciento del PBI en ciencia y tecnología. Así redactamos la ley de ciencia y tecnología. Hicimos las leyes raíces, y la de ciencia y tecnología se votó por unanimidad en la Cámara, con lo cual trajimos científicos y tecnólogos del exterior para que se volvieran a radicar en nuestro país. Así tenemos hoy una red de cinco mil científicos y tecnólogos.
¿Saben a cuánto asciende la inversión que prevé el presupuesto en el rubro de ciencia y tecnología, a la que hoy se quiso quitar valor? Se trata del 1,41 por ciento del Producto Bruto Interno, y con respecto al propio presupuesto, la inversión del área de ciencia y tecnología es del 1,67 por ciento: 6.100 millones de pesos.
En lo que respecta a previsión, debo detenerme bastante más. Ha sido una tilinguería y un mamarracho lo que la oposición votó. Quiero referirme solamente a los artículos 5°, 6° y 7°. Nadie que tenga la experiencia de administrar aunque sea una caja municipal para doscientos jubilados podría firmar eso que ustedes le hicieron firmar incluso a un precandidato a presidente. ¡Cómo pueden creer que en treinta días podemos recalcular la determinación inicial del haber jubilatorio de tres millones y medio de expedientes, que además los podemos actualizar durante ocho años y pagar eso a 120 días! ¡Cómo pueden creer eso ustedes, cuando en este momento la inversión en seguridad social representa el 41 por ciento de este presupuesto y el 33 por ciento del producto bruto interno!
Nosotros somos conscientes de que cuando la presidenta y Néstor tomaron la decisión de incorporar a 2.600.000 adultos mayores que estaban excluidos del sistema, se estaba postergando por un tiempo la posibilidad de efectuar un reajuste más equitativo hacia quienes hicieron aportes y estaban cayendo en la mínima. Y optamos por todos esos aumentos de la jubilación mínima porque la opción por los pobres y los humildes no se declama, sino que se ejerce y se ejecuta. Esta es la opción del peronismo porque para eso nació.
El 59 por ciento de los fondos con que se financia el sistema previsional corresponde a aportes y contribuciones porque ha crecido el trabajo en blanco, del mismo modo que disminuyeron la pobreza y la indigencia. Hoy se escandalizaban porque tenemos un 20 por ciento de pobres. ¡Por favor! Se olvidan que heredamos más del 53 por ciento de pobres, casi un 30 por ciento de indigentes, un 60 por ciento de trabajo en negro y un país en el cual la cantidad de gente que no tenía trabajo ni en blanco ni en negro estaba más cerca del 30 por ciento, mientras que hoy están por debajo de los dos dígitos.
Ignoran también los cinco millones de nuevos puestos de trabajo y los siete años consecutivos de superávit presupuestario, fiscal y comercial. Esto es algo simple, es lo que nos enseñaron nuestros abuelos, es decir, gastar menos de lo que se gana. Es una lógica muy elemental macro y microeconómica. Este es el gran milagro y no el viento de cola. Es una férrea y firme política heterodoxa, keynesiana y peronista que entiende que hay que poner el capital al servicio de la economía y ésta al servicio del hombre. Esto es lo que nos enseñó Juan Domingo Perón y lo que está reflejado en este presupuesto.
Por otra parte, piden que se devuelva a las provincias el 15 por ciento de la coparticipación federal que va a seguridad social, que representa el 18 por ciento del financiamiento de la seguridad social.
Se tendría que haber debatido tal como este diputado lo propuso en la comisión, cuando pedí que suspendiéramos el tratamiento y analizáramos por separado sólo la asignación de la mínima, porque ninguno de ustedes puede calcular cuánto va a significar el reajuste de tres millones y medio de jubilados. El cambio de la determinación del haber inicial y encima la actualización según el fallo Badaro aplicadas indiscriminadamente a todos, requeriría contratar a cincuenta mil empleados, capacitarlos en la ANSES y hacerlos trabajar durante tres años. ¿Ustedes quieren que esto se haga en 30 o 120 días? ¡Dejen de mentir! Buscaban el veto de la presidenta. Y como tenemos una presidenta que tiene coraje, asumió el costo político de haber incorporado a esos 2.600.000 adultos mayores que no tenían previsión social. Por esto no podemos pagar a los jubilados el 82 por ciento, y menos aún con retroactividad.
Además ustedes, señores diputados, son los que votaron en contra de la movilidad, en contra de devolver al Estado los fondos de las AFJP. Son los que votaron en contra de la libre opción jubilatoria. No existe coherencia. Son los que les quitaron el 13 por ciento a los trabajadores y a los jubilados. Son los que durante catorce años tuvieron inmovilizadas las jubilaciones.
Quizás hubiéramos podido discutir la jubilación mínima; yo les presenté una propuesta. Señores: ustedes discutieron durante menos de una hora en la Comisión de Presupuesto y Hacienda un dictamen firmado, que lo debe haber hecho no sé quien, porque estoy seguro de que no tiene la más remota idea de lo que es administrar una caja de previsión.
Quiero terminar con lo siguiente. Cuando ustedes dan algunas de esas argumentaciones, desde mi humilde criterio cometen lo que en filosofía se llama una petición de principios. Es decir, dan por cierto aquello que en su razonamiento debieran concluir. En este caso, dan por cierto que el año que viene va a haber un superávit de tal porcentaje o de tantos miles de millones de pesos.
Les pido que revean el debate de diciembre de 2008, cuando estábamos tratando el presupuesto para el año 2009. ¡Miren si les hubiésemos hecho caso! ¿Qué le hubiera pasado al país cuando de pronto, en enero, apareció esa crisis internacional que ninguna de esas consultoras privadas a las que ustedes acuden advirtió?


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Ha concluido su tiempo, señor diputado.


SR. DIAZ ROIG, JUAN CARLOS (FORMOSA): Disculpe, señor presidente. Ya termino.
Cuando esas consultoras aparecen en televisión, suelen equivocarse feo. Son las mismas que decían que el dólar iba a estar a diez pesos. Podríamos decir que erraron todos los pronósticos.
Pero yo quiero que hagamos un esfuerzo, más allá de este debate y de esta votación. El país necesita que el conjunto de los sectores empecemos a tender puentes para trabajar en serio.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Señor diputado: le reitero que ha concluido su tiempo.


SR. DIAZ ROIG, JUAN CARLOS (FORMOSA): Con esto termino, señor presidente. Un diputado dijo que si hubiéramos hablado, las cosas podrían haber sido distintas. Pero esto es mentira, porque cada vez que propusimos hablar, no nos acompañaron en nada. Nunca nos dieron quórum. Pero está bien, porque son las reglas de la democracia. Lo que no se admite es que haya un presupuesto de un Poder Ejecutivo nacional que no sea acompañado respetuosamente por la oposición esto nunca sucedió en democracia, con el mismo respeto que el otro día mostraron los opositores que se quedaron mientras le rendíamos un homenaje a Néstor Kirchner. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.


SRA. GONZALEZ, GLADYS ESTHER (BUENOS AIRES): Señor presidente: quiero expresar mi preocupación por la asignación del gasto social que está previsto en el presupuesto para el año que viene, en dos sentidos. En primer lugar, por la inequidad que se evidencia en la distribución geográfica de ese gasto social, es decir, la distribución hacia las provincias; y en segundo término, por el sesgo electoralista que tiene la asignación de ese gasto al concentrarse en programas de transferencia de egresos monetarios y no monetarios en detrimento de los programas destinados a la infraestructura social básica, como los de vivienda.
En el primer sentido, sabemos que el 61 por ciento del presupuesto del año que viene está destinado a lo que son los servicios sociales, lo que significaría un aumento del 37 por ciento del gasto. Pero como se ha dicho, si uno tiene en cuenta las estimaciones de la tasa de inflación para el año que viene del 20 o 25 por ciento, en definitiva ese gasto social se mantendría constante, con la gravedad que esto significa, porque todos sabemos que la inflación afecta fundamentalmente a los sectores más pobres.
Si ese es el contexto y eso es lo que refleja el presupuesto, aún más grave es cuando vemos la distribución de ese gasto social en las provincias. Por lo que se evidencia, pareciera que solo se tiene en cuenta un criterio de cantidad de población y no como debiera ser la prioridadlos índices de pobreza y de desempleo, la indigencia, la desnutrición y el déficit habitacional de las provincias.
Para mencionar algunos ejemplos, podemos citar el Programa de Atención a la Madre y al Niño, que justamente es un programa destinado a bajar los índices de mortalidad materno infantil. En la distribución geográfica de ese programa tan necesario, que además se incrementa, la asignación que se le da a provincias como Formosa, Chaco, Corrientes y Jujuy, que son las que tienen los más altos índices de mortalidad maternoinfantil, es del 1 o del 2 por ciento, muy por debajo de otras provincias que no tienen esos índices.
Lo mismo cuando repasamos el Programa de Seguridad Alimentaria, que se incrementa en un 42 por ciento, destinado a comedores, a tickets para la compra de alimentos y a la distribución de alimentos, y cuando vemos las provincias que tienen los mayores niveles de pobreza, como son Formosa, Santiago del Estero, Misiones, Jujuy y Salta, resulta que los fondos que reciben son del 1 y del 2,3 por ciento.
De igual manera si pensamos en el programa Argentina Trabaja, que se incrementa en un 123 por ciento. Está concentrado casi en su mayoría, en el orden del 96 por ciento, en la provincia de Buenos Aires.
Si repasamos el programa Conectar.com.ar, directamente el proyecto presupuestario no explicita cómo se va a distribuir entre las provincias. Lo mismo pasa con el excedente del 13 por ciento en el presupuesto de este año. No sabemos a qué provincias va a ser asignado.
En cuanto al sesgo electoralista, debo decir que me preocupa que la concentración del incremento del gasto social sea en programas que significan ingresos directos al bolsillo de la gente. Está bien que existan, por supuesto, pero no en detrimento de los programas de infraestructura social básica, como por ejemplo el Programa de Techo Digno, que es el programa de viviendas más importante, que cae el 9,5 por ciento, o el programa Más Escuelas Más Educación, que se reduce en un 13,6 por ciento. En este sentido, lo que uno piensa es que si el efecto y el objetivo es la distribución equitativa, debemos tener en cuenta para la distribución hacia las provincias en esto coincido con la expresión de mi compañero De Marchi, quien decía que estamos frente a un presupuesto unitariocriterios que recojan las prioridades sociales de esas provincias en un contexto donde la pobreza, la indigencia y la desnutrición nos preocupan enormemente a todos, en provincias que hoy tienen esta asignación tan baja de fondos en programas tan importantes para paliar la indigencia y la desnutrición.
En resumen, lo que quisiera expresar es que si en efecto hay voluntad política de distribución de la riqueza, si esa voluntad no es un mito, es decir que a este gobierno le importa la pobreza, entonces deberíamos distribuir de manera más equitativa a las provincias; debemos hacer que el presupuesto sea realmente federal y que se concentre en programas y políticas que tengan en cuenta un mayor impacto social y no un mayor impacto político. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por San Juan.


SR. GODOY, RUPERTO EDUARDO (SAN JUAN): Señor presidente: en primer lugar, solicito autorización para poder insertar el discurso que pensaba pronunciar porque, como decía la diputada Fadel, podemos pasar un largo rato enumerando los logros, las realizaciones y las concreciones de este gobierno desde 2003 hasta la fecha.
Pero en verdad escuchaba a algunos diputados de la oposición y quien está aquí desde el año 2003 ha escuchado las mismas calificaciones a los presupuestos que ha estado presentando este gobierno: que es un dibujo, que es falaz, que es un presupuesto mentiroso.
Sin embargo, los resultados están a la vista. Y hay otra cuestión que me sorprende, que es que no se haya puesto en contexto internacional y en escenario nacional este presupuesto para poder discutirlo. Este instrumento y las proyecciones macroeconómicas íntimamente vinculadas con él las debemos analizar en este contexto.
En ese sentido, el proyecto en análisis nos dice que 2011 será el octavo año consecutivo de crecimiento en la Argentina. Este proceso se inició en 2003 con la presidencia de Néstor Kirchner, a partir de la implementación de un proyecto de desarrollo con inclusión social, y ha tenido continuidad durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Lo cierto es que en promedio hemos alcanzado un porcentaje de crecimiento que se ubica en torno al 8,4 por ciento. Este dato reviste mayor importancia si tenemos en cuenta que es uno de los promedios de crecimiento más importantes de la región, que se asemeja a los niveles de crecimiento registrados en los países asiáticos.
Muchos dicen que nos vimos favorecidos por el contexto internacional, pero nadie señala que en la Argentina se tomó la decisión política de impulsar fuertemente la producción y el empleo para darle consistencia a la macroeconomía. Después de mucho tiempo nuestra generación no registra antecedentes de estas característicashemos logrado que la economía registrara superávit fiscal y comercial y, al mismo tiempo, pudiera avanzar en un proceso de desendeudamiento y de acumulación de reservas. Todo esto nos ha permitido impulsar el desarrollo de la economía argentina y cerrar un círculo virtuoso que redunda en mejores condiciones de vida y en mayor dignidad para muchos sectores de la sociedad.
Nuestro país debió hacer frente al impacto de la crisis internacional –la más importante desde el año 30y también padecimos las consecuencias de la seguía que asoló a la gente de campo. Pero gracias a la consistencia de la macroeconomía se pudieron impulsar políticas contracíclicas que permitieron mantener el nivel de actividad económica y de empleo.
Desde 2003 el gobierno se preocupó por mantener al trabajo como el centro ordenador de la vida social. Por eso pudimos sortear la crisis manteniendo la actividad y el nivel de empleo.
Por otro lado, hay una cuestión que siempre nos preocupó a los argentinos, sobre todo pensando en las futuras generaciones. Me refiero al nivel de endeudamiento que tenía la Argentina. Bajo nuestra administración hemos desendeudado al país. Recordemos que la deuda externa representaba el 165 por ciento del producto bruto interno; hoy esa relación se ubica entre el 46 y el 47 por ciento. Esto fue posible a partir de la decisión que tomó el gobierno de desendeudar al país y estimular las políticas que apuntaban al aumento del consumo interno. Paralelamente, esa política nos permitió mejorar el nivel de nuestras reservas, que hoy se ubican en una cifra cercana a los 52.000 millones de dólares.
Además, debo decir que esa política de desendeudamiento que se impulsó a partir de 2003 incluyó también a las provincias argentinas. Digo esto porque las provincias se encontraron con la mano solidaria del Estado nacional a fin de que pudieran ordenar sus deudas. De este modo las provincias pudieron destinar mayores recursos a la aplicación de políticas de crecimiento y de desarrollo regional.
Otro tema que nos preocupa es el del contexto internacional. Personalmente considero que es muy sabio que el gobierno haya planteado un crecimiento del 4 por ciento. Ya lo explicó correctamente el señor diputado Heller, cuando se refirió a la volatilidad de los mercados financieros y de capital. Como consecuencia del desbalanceo global que se observa en las cuentas corrientes de los países centrales, éstos inyectan dinero con la finalidad de inducir una devaluación, porque hoy advierten que han dejado de ser competitivos para convertirse en países deficitarios. Estas medidas buscan afectar las economías de los países emergentes, es decir, de los países que en la actualidad registramos saldos comerciales y fiscales claramente superavitarios. Entonces, debemos tener cuidado porque están planteando la guerra de monedas a fin de que ellos puedan devaluar, e impulsan la apreciación de nuestras monedas para que nosotros dejemos de ser competitivos. Este es un tema que debemos tener muy en cuenta.
De allí la necesidad de impulsar este presupuesto que mantiene la consistencia de la macroeconomía, el desendeudamiento y la acumulación de reservas. Es el único camino que permitirá defendernos e integrarnos regionalmente para establecer políticas que nos posibiliten sobrevivir a ese impacto fuerte que pretenden los países centrales sobre los países periféricos.
Este es un presupuesto muy consistente que asigna los gastos fundamentalmente al sistema de seguridad social y a la infraestructura económica y social de las provincias. La semana que viene la señora presidenta visitará San Juan para inaugurar la escuela número mil. Muchos decían que era mentira pero las escuelas están, las viviendas están, las obras de infraestructura de agua potable y cloacas están y este es un presupuesto absolutamente federal.
Tengo mucho más para decir porque estos números se traducen en la gente, en la baja del desempleo, la pobreza y la indigencia, y en la mejora de los ingresos de los trabajadores, quienes pueden discutir sus salarios.
Por eso, señor presidente, nosotros queremos apelar a la oposición. Todavía tienen tiempo para que el día de mañana la sociedad conozca sus ideas, porque hoy no conoce qué es lo que piensan, qué país pretenden. Si ganan mañana pueden impulsar su presupuesto, pero que hoy nos dejen gobernar, que no obstaculicen ni impidan que nuestra presidenta pueda gobernar en la Argentina profundizando este modelo de crecimiento e inclusión que muchos beneficios ha generado a la sociedad argentina. Nosotros orgullosamente hemos podido elevar el piso de las demandas sociales, fundamentalmente de los sectores más desprotegidos.
Por eso nuestro bloque va a apoyar este presupuesto, que es la herramienta de gobierno para profundizar este proyecto nacional, y apelamos a que la oposición contribuya a que nosotros en 2011 podamos gobernar y desplegar toda nuestra política y podamos defendernos de los vaivenes de la política internacional. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por La Pampa.


SR. FORTE, ULISES UMBERTO JOSE (LA PAMPA): Señor presidente: es indudable e indiscutible que por una responsabilidad institucional nos gustaría estar acompañando el proyecto de la mayoría. Es obvio que cualquier Poder Ejecutivo tiene que trazar las líneas gruesas del presupuesto para llevar adelante su propuesta de gobierno.
Pero cuando esa responsabilidad institucional no tiene la necesaria reciprocidad y tenemos la experiencia de que durante tantos años viene sistemáticamente violando y bastardeando la independencia de los poderes, ninguneando, agrediendo e insultando a quienes piensan diferente, y que en los últimos siete años nada más ni nada menos que 25.500 millones de pesos fueron manejados vía DNU y superpoderes ignorando prácticamente al Congreso de la Nación, obviamente tenemos que desconfiar. No sé por qué tendríamos que cambiar ahora. Cuando no hay confianza, no hay más cuenta corriente y ahora sólo es contado. Por lo tanto, no podemos acompañar este proyecto.
No podemos acompañarlo porque estamos convencidos de que un presupuesto no puede ser una mentira volcada en un papel para un país que no existe. Tenemos el tremendo flagelo de la inflación, que un ministro dice que ataca a los ricos y otro ministro dice que ataca a los pobres. Pero la realidad nos indica que cuanta más inflación hay más pobreza hay, aunque también que en parte es cierto que la inflación la generan los grupos concentrados. Eso es porque se deja que el mercado decida, y porque en los 90 –ahora lo heredaronpermitieron que la concentración fuera cada vez más escandalosa, siendo los grupos concentrados los encargados de proveer los alimentos a los sectores más vulnerables.
Por todo esto claramente vivimos dos países. Uno es el país de Aníbal Fernández y el secretario Moreno. Seguramente cuando piden que lo salven están hablando del glaciar Perito Moreno y no del secretario de Comercio. Estoy convencido de eso. Ese es un país en donde no hay inflación, indigentes ni pobreza, en el que todo va bárbaro.
Pero hay otro país real donde el presupuesto, que es el que distribuye la riqueza, no permite que los jubilados cobren el 82 por ciento móvil.
En este país real la brecha entre unos pocos que tienen demasiado y demasiados que tienen poco se hace cada vez más grande.
El efecto inflacionario en este país deja a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo cobrando miserias en vez de poca plata, porque la inflación se la come, y encima no tienen la capacidad ni el coraje de encarar una reforma impositiva en serio para sacar el impuesto al consumo y que empiecen a pagar los que nunca lo hacen.
Este es un país en el que los recursos no alcanzan para pagar el 82 por ciento móvil a los jubilados, pero sí hay plata para seguir subsidiando desde la ONCCA a los que cometen un tremendo ternericidio para que haya más carne en la Argentina y sean muchísimos menos los que coman carne.
En este país algunos funcionarios de la ONCCA se confunden cuando les hablan de agricultura familiar y creen que tienen que subsidiar y financiar a sus parientes.
Hay dos realidades muy diferentes. Es mentira que se distribuye la riqueza. Es más, estamos convencidos de que cada vez estamos más fuertes en ese capitalismo de amigos.
Hay cosas que no se pueden negar ¿Quién puede negar que hemos crecido a tasas chinas? ¿Quién puede negar que hay un crecimiento real de la macroeconomía, aunque ciertamente por factores internos y externos?
La verdad es que por mucho tiempo y también ahora se cortó la sequía en plena época de siembra, explotaron los precios de Chicago en plena época de siembra, y entonces vamos a tener cien millones de toneladas con unos precios supervaluados, y no lo que figura en el presupuesto. Son dos cosas distintas.
Es imposible hablar de un crecimiento sin desarrollo, no tiene sentido, y si dejamos que el desarrollo lo provoque el mercado, progresarán quienes tienen más espalda económica. Todos sabemos que esta es una carrera de obstáculos y muchos nos vamos mancando, quedando en el camino; son pocos los que están llegando a esa meta final.
Siguiendo con la inflación, esa carrera de obstáculos y ese desarrollo, hoy hay un reconocimiento real, tal como aquí se expresó. Muchos hemos escuchado que los banqueros seudo oficialistas están planteando que la inflación no es tan importante ni real, pero por otro lado tenemos los descubiertos en los bancos, en las tarjetas de crédito o en los créditos que se otorgan a la gente que compra un lavarropas o un electrodoméstico y paga tasas de interés entre el 40 y el 50 por ciento; o la inflación es más alta o la patria financiera está intacta. Como no hay coraje para cobrar una renta financiera, como no hay coraje para romper con la patria financiera, seguimos especulando y no podemos pagar el 82 por ciento móvil a los jubilados, generar salarios dignos, ni mejorar la Asignación Universal por Hijo que cada día es más chica porque se la come la inflación. El sistema impositivo recesivo es un problema mucho más grave.
Por todo lo expuesto, tenemos que ir hacia un presupuesto realmente federal y volver a que la coparticipación federal sea del 54 por ciento y no del treinta y pico como es ahora. No es posible que los gobernadores tengan que venir de rodillas y gasten sus pantalones; mi gobernador jamás gastó un par de zapatos para venir a Buenos Aires. Cuanto más alineado está un gobernador, más cobra; cuanto menos alineado está, menos cobra.
Nos preocupa que se hable de profundizar el modelo porque ello implica hablar de más autoritarismo, más resentimiento, menos tolerancia por el que piensa diferente, menos Congreso, más capitalismo de amigos, más poder central, y que los jóvenes deban emigrar del interior para ubicarse en los grandes centros urbanos. Se sigue hablando del clientelismo político por encima del verdadero desarrollo y crecimiento de las pymes.
Por eso no podemos acompañar este proyecto de ley de presupuesto; con una patria financiera intacta, con un capitalismo de amigos, con un crecimiento económico para unos pocos, con semejante marginación y crecimiento económico sin desarrollo, hablar de este presupuesto es exactamente lo mismo que le sucede al pobre que vive al lado de un banco, tiene la plata a medio metro pero no la puede tocar. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Misiones.


SRA. PERIE, JULIA ARGENTINA (MISIONES): Señor presidente: el razonamiento que pretendo seguir es el de llegar a explicar por qué los argentinos necesitamos de este presupuesto; aclaro que no hablo del Poder Ejecutivo nacional sino de todo el pueblo argentino.
Lo que suceda durante el próximo año dependerá de lo que hoy decidamos en este recinto y de lo que después decida el Senado de la Nación.
El pueblo nos observa atentamente; de este Poder Legislativo dependen, en esta época, la gobernabilidad, las instituciones y el futuro de los argentinos. Estamos viviendo nuevos tiempos políticos no previstos hasta hace tan sólo unos días, cuando la tristeza nos embargó a millones de argentinos. Todos los mensajes recibidos del espectro político hablaban de asegurar las instituciones y acompañar a la señora presidenta en la gestión.
Creo que es hora de mostrar esas buenas intenciones. Además, para ser sincera con nosotros mismos, con el pueblo argentino y con el de la provincia de Misiones a la que represento, el proyecto de ley de presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo no contiene cifras desmesuradas y continúa con la línea trazada en estos años en relación con la atención del gasto social, que no es un tema menor.
Sólo quiero dar algunos ejemplos. En el área de educación y cultura se experimentó un incremento del gasto del 37 por ciento, cumpliendo con la Ley de Educación Nacional, como expresó inteligentemente la diputada Leverbeg, en línea con la Ley de Financiamiento Educativo; la Asignación Universal por Hijo, que han destacado muchos compañeros de bancada; las actualizaciones en las jubilaciones; los incrementos en agua potable y saneamiento. En este aspecto escuché a varios diputados de la oposición hablar de la necesidad de contar con agua potable y cloacas. Dentro del 66,5 por ciento de incremento están contempladas las cloacas para El Dorado, Aristóbulo del Valle y un montón de localidades de nuestra provincia. El que tiene cloacas seguramente sabe de lo que estamos hablando.
También se prevé un incremento del 91,5 por ciento en comunicaciones, por la implementación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Entonces, nos preguntamos qué pretende la oposición con sus dictámenes. Simplemente creo que pretende paralizar la administración presupuestaria durante todo el año 2011, reservando para el Congreso la autorización de gastos financiados con recursos propios remanentes de ejercicios anteriores.
El Poder Ejecutivo está atendiendo las necesidades en todo el país. Sabemos que este camino es largo y por ello pretendemos desde nuestro bloque seguir recorriéndolo para no desandar lo andado y no regresar a viejas recetas económicas que nos llevaron al final de un túnel del que sólo pudo sacarnos quien nos dejara hace pocos días, nuestro querido y siempre presente Néstor Kirchner.
Quiero detenerme aquí sólo unos minutos para hablar de la Universidad Nacional de Misiones, que tiene un déficit estructural originado en los años 90 por una decisión de su Consejo Superior que liquidó un adicional bonificable por zona desfavorable, medida que tuvo marchas y contramarchas, idas y venidas.
La Universidad Nacional de Misiones planteó a los diputados de la provincia la necesidad de contar con un refuerzo de partida, y hoy podemos decir que gracias a las gestiones realizadas por todos los legisladores –menos uno, debo señalarhemos conseguido destinar cinco millones de pesos para el presupuesto de dicha universidad.
Sólo espero que el dictamen de la oposición no nos quiera privar a los misioneros de este logro. Quizá, en función de los temas que hoy estamos tratando, esta cuestión no resulte muy importante para algunos, pero es fundamental para los misioneros. En el artículo 73 del dictamen de la mayoría se hace referencia al fondo fiduciario GNEA y a los gasoductos regionales. Esto es muy importante para nosotros. Esto se ha eliminado en ambos dictámenes de la oposición, aunque en uno de ellos se crea un fondo nacional para el desarrollo con los recursos provenientes de las reservas del Banco Central, a diferencia del proyecto del Poder Ejecutivo por el que se crea una fuente genuina de recursos para el financiamiento de dicha iniciativa.
En este recinto he escuchado a varios diputados de la oposición llenándose la boca al hablar del gas, pero aquí proponen que no se haga el gasoducto.
Nuestra provincia piensa que va a poder disfrutar de estas obras. Por eso, me parece que no es necesario reiterar la importancia que tiene el servicio de gas natural para los argentinos.
Estamos hablando de obras que benefician la calidad de vida y el acceso igualitario al servicio de gas natural por red.
Estamos en el umbral de un año electoral. Por lo tanto, mi voto es favorable para el proyecto de ley presentado por el Poder Ejecutivo nacional. Es mi deseo que todos podamos seguir construyendo nuestra Argentina. (Aplausos. )


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. OBIGLIO, JULIAN MARTIN (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señor presidente: cuando se analiza el presupuesto en cualquier país del mundo y el oficialismo esté en minoría en el Parlamento sucede que la oposición le hace propuestas y sugerencias de modificación. Se busca un acuerdo, se consensúa, se incorpora lo que pide la oposición en esa negociación y después todos votan a favor. Esto lo vimos en el Parlamento español hace dos semanas cuando se votó el presupuesto: hubo una negociación entre oficialismo y oposición. Creo que la sesión duró una hora aproximadamente: cada uno de los bloques expuso su posición y luego todos votaron a favor de ese presupuesto.
Me gustaría que en la Argentina sucediera lo mismo, es decir que en la Comisión de Presupuesto y Hacienda la oposición hicieran algunas propuestas y el oficialismo incorporara las convenientes desde el punto de vista político. De esta manera, hoy podríamos estar aquí votando a favor de un presupuesto, dándole al Poder Ejecutivo de la Nación una herramienta tan necesaria.
Lamentablemente eso no ha sucedido, lo que nos obliga a generar un nuevo presupuesto alternativo, donde no se toca ninguna partida. Recién escuchaba a algunos señores diputados decir que algunas obras no se iban a hacer. Yo no vi en el dictamen de los grupos opositores que se quitara alguna de las obras que se iban a hacer. Por eso no puedo entender esto.
Hay dos temas que me preocupan del presupuesto. Voy a aprovechar este corto tiempo que tengo para referirme a ellos. Uno tiene que ver con la facultad con que cuenta el Poder Ejecutivo para cambiar las partidas, no sólo de un distrito a otro sino también de un ministerio a otro.
El dictamen que nos hemos obligado a elaborar junto con otros bloques propone quitar o restringir esa facultad. En verdad no es justo que luego de que el Congreso de la Nación aprueba cierto gasto para ser aplicado en una provincia, posteriormente una sola persona -titular del Poder Ejecutivo- pueda quitar todos los fondos de esa provincia y destinarlos a otra. Incluso puede haber casos extremos, como destinar fondos a la provincia de Salta, en el norte, y luego enviarlos a Tierra del Fuego, en la otra punta del país.
Lo mismo sucede con la reasignación de partidas de un ministerio a otro. No puede ser que se asignen para Salud y de un día para el otro pasen a Acción Social.
En las provincias en general hay un límite para reasignar partidas. Por supuesto que todo se hace dentro de una misma jurisdicción, porque es una misma provincia. Pero tampoco se permite que pasen de un ministerio a otro, sino que si ese dinero se destinaba a Salud, se puede cambiar el destino, pero dentro de esa área. No se puede pasar de Salud a Deportes. Es uno de los temas que me preocupa; de ahí las modificaciones que hemos propuesto en el dictamen de la oposición.
Estos son temas que se podrían haber discutido e incorporado con moderación en este dictamen conjunto, pero lamentablemente no se ha logrado.
Otra cosa que me preocupaba tiene que ver con qué se hace con el excedente de recaudación. Según cálculos privados, ese excedente podría generar un incremento en el presupuesto que varía entre el 25 y el 30 por ciento. Ese dinero luego es utilizado en forma discrecional, porque el sistema de control realmente no se puede ejecutar. El Poder Ejecutivo dicta un decreto reasignando todos esos fondos excedentes; luego viene a la comisión bicameral que controla esos decretos, y sé perfectamente –porque la he integrado- que se tratan meses después, luego de haberse ejecutado el presupuesto. Por eso ese control no existe.
Lo que se podría haber hecho, de manera más eficiente, es haber acordado qué se hacía con los excedentes de recaudación. Si se calcula que va a haber 30 mil millones de pesos de excedentes, podríamos urbanizar todas las villas de la Argentina, hacer todas las carreteras, los pasos a Chile que tanto piden las provincias limítrofes, la red de trenes que está frenada hace años y cloacas y agua corriente para todo el país. Todo eso se podría hacer con esos más de 30 mil millones.
¿No hubiera sido más lógico ponernos de acuerdo todas las fuerzas del país para hacer esas obras de infraestructura? Hasta podríamos haber hecho un plan quinquenal, que incluso afectaría al gobierno que viene, sea del color que fuere. En vez de esto, nos obligan a una posición en la que hay que decidir entre blanco o negro; nos obligan a todo o nada. Creo que esto definitivamente es malo para la política, para el país y para los ciudadanos, que en este momento podrían estar presenciando un debate en el que se discutieran todas las obras que en este momento necesita el país para acortar la brecha entre ricos y pobres, para que haya movilidad social ascendente, para sacar a mucha gente de la pobreza y definitivamente para lo que nos debe interesar a todos: igualar las oportunidades para todos los ciudadanos de la Argentina.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Tucumán.


SR. VARGAS AIGNASSE, GERONIMO (TUCUMAN): Señor presidente: a lo largo de este debate, que ya lleva muchas horas, hemos escuchado a la oposición sostener sus dictámenes de minoría. En verdad, ingresando en el mundo de las hipótesis tomé una perspectiva de uno o dos años y me imaginé una Argentina gobernada por la oposición; por ejemplo, por Alfonsín.
Vislumbraba un debate similar a éste, con un presupuesto presentado por ese partido y por un ministro de Economía ideológicamente de acuerdo con el modelo de país y con el plan de gobierno propuesto por el eventual presidente.
También me imaginé a un diputado como yo, del peronismo, con alguna mayoría circunstancial, proponiendo un presupuesto alternativo y logrando algunos acuerdos con la oposición, decidiendo avanzar no sobre el dictamen de presupuesto enviado por el presidente electo, sino sobre el inciso 1 del artículo 99 de la Constitución, que determina clara y contundentemente que el presidente de la Nación es el responsable político de la administración del país.
También pensé que podría ser presidente la doctora Carrió. Seguramente, el presupuesto que enviaría Alfonso de Prat Gay debería naturalmente ser aprobado, a menos que algún diputado de la oposición, con algún acuerdo con otros bloques, decidiera ir contra el mandato popular para el que fue elegido el presidente durante cuatro años. Así se determinaría que ella debería gobernar el país no con el presupuesto que propondría como responsable política, sino con una iniciativa armada por un opositor, que tomó el presupuesto, modificó partidas, determinó alegremente montos y propuso que ese fuera el plan de gobierno de quien fue electo para gobernar la Argentina.
Eso es lo que está pasando en este momento, como nunca ocurrió desde 1983 a la fecha. Todos los presidentes desde 1983 a la fecha gobernaron a la Argentina con su propio plan de gobierno, que se traducía en el presupuesto nacional.
Por primera vez en la corta historia de la nueva democracia, la oposición ha tomado una decisión que traduce así: es una ley más; vamos a modificar el presupuesto y proponer un plan alternativo. En el fondo, lisa y llanamente, es como si dijeran: vamos a violar la Constitución.
Nosotros tenemos un sistema claramente presidencialista. Estudiando la legislación comparada y buceando en los debates parlamentarios de otros países con un sistema como el nuestro, advertía que, si bien el proceso de discusión y aprobación del presupuesto presentaba el mecanismo de la ley, también mostraba una característica adicional, que lo hacía totalmente diferente a cualquier proceso de discusión y sanción de una ley.
¿Saben cuál es la diferencia? Siempre se lo aprueba, por lo menos, en general. Obviamente, se lo discute, ya que la oposición lo es porque no concuerda ideológicamente con el partido oficial y tiene un rol que cumplir, según la Constitución y la ley de los partidos políticos. Sin embargo, esa misión tiene un límite que marca la propia Constitución: no podemos avanzar sobre la voluntad popular expresada en el apoyo al presidente, que dura cuatro años. La presidenta fue elegida en el año 2007 hasta el 2011. Por lo tanto, en estos cuatro años es la responsable política de la administración del país.
Imaginen que Cristina Fernández, si prosperara esta locura constitucional, tuviera que empezar a gobernar el país en el último año de su gestión sin presupuesto o con un presupuesto apoyado por la oposición. Realmente sería un escándalo y un disparate desde el punto de vista político y constitucional.
Además, lo haría con la grave pérdida de su compañero de toda la vida y su sostén político; y sin el vicepresidente de la Nación, que no sólo no la acompaña –porque la ha defraudado-, sino que es el jefe político de la oposición y ya es un virtual candidato para disputarle desde su cargo el espacio al Frente para la Victoria. Todo esto es una comedia de enredos de carácter surrealista, que si alguien la hubiera escrito hace diez años, realmente hubiera parecido una novela.
Sostengo que estamos cometiendo un grave error. Si uno repasa los debates del año pasado, cuando discutíamos el presupuesto, uno puede leer lo que decía el señor diputado Lozano. Estoy seguro de que si el año que viene Pino Solanas resulta electo presidente, el presupuesto lo va a elaborar Claudio Lozano, y le va a parecer un disparate que venga Vargas Aignasse con una mayoría de diputados de su bloque y decida que ese no tiene que ser el plan de gobierno de Proyecto Sur sino otro elaborado por el peronismo. Todo un disparate.
Al leer las versiones taquigráficas del debate del presupuesto para el año 2010, se puede observar que nos basábamos en tres ejes fundamentales. No olvidemos que veníamos de una crisis muy complicada.
Primero, que íbamos a crecer; no mucho, pero íbamos a crecer.
Segundo, que las medidas anticíclicas tomadas por la señora presidenta nos habían permitido surfear la crisis con meridiano éxito, que los niveles de actividad económica se iban a mantener, fundamentalmente que no íbamos a perder empleo, lo que sí había sucedido en el resto del mundo. Las postales diarias del mundo mostraban a gente haciendo cola para buscar empleo en los países más importantes.
Tercero, que en 2010 –y esto es lo importanteíbamos a recuperar la senda del crecimiento.
Obviamente, mi amigo Claudio Lozano desbarataba todos los argumentos oficialistas sosteniendo que esas tres hipótesis eran de imposible cumplimiento. Decía que no íbamos a crecer; crecimos poco, pero crecimos. Decía que iban a fracasar las medidas anticíclicas; le demostramos al mundo que no fue así. Decía que no tendríamos posibilidad de crecer; crecimos un 9 por ciento.
El presidente de la bancada de la Unión Cívica Radical decía lo que normalmente manifiesta: que el modelo estaba agotado. El señor diputado Aguad afirmaba que no íbamos a crecer, que íbamos a tener déficit fiscal y más de 10 por ciento de desempleo.
Resulta claro, y es palmariamente demostrable, que ambos diputados –uno de los cuales encabeza uno de los bloques más importantes del grupo A, mientras que el otro propone un presupuesto alternativose han equivocado. Si se equivocaron el año pasado, me pregunto por qué debemos tomar por cierto que el presupuesto que ahora proponen es razonable o, más allá de que constitucionalmente es un disparate, que sería lo mejor para el país.
Finalmente, quiero decir que nos da mucho miedo lo que está pasando porque no estamos hablando de una norma que no tenga un efecto importante. Me pregunto qué pasaría si fracasa el plan de gobierno propuesto por la señora presidenta Cristina Fernández de Kirchner, porque tenemos autoridad política para decir que dicho modelo realmente ha sido satisfactorio. Desde hace siete años la Argentina experimenta un crecimiento que es el más importante de sus doscientos años de historia. Me preocupa porque los presupuestos de las provincias –la suya, señor presidente, la mía y las de todos los que estamos aquí reunidosse van armando sobre la base del presupuesto que deberíamos estar próximos a aprobar en este momento.
Si ello no ocurre tendremos muchos conflictos en las provincias, sobre todo para cumplir las metas y sostener los compromisos laborales que naturalmente se desprenden del shock de obra pública que venimos manteniendo en los últimos años. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por San Luis.


SR. MERLO, MARIO RAUL (SAN LUIS): Señor presidente: no estamos de acuerdo con el proyecto de presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo nacional porque sigue los lineamientos de los de años anteriores. Insiste con violar la Constitución y no respetar el federalismo. Insiste en el uso de los superpoderes. Insiste en ir contra la ley de administración financiera. Insiste en incorporar una tasa de inflación lejos de la realidad. Insiste en subestimar los recursos. Insiste en no reconocer la actualización de las jubilaciones que con sus fallos estableció la Corte Suprema de Justicia. Insiste en no coparticipar el ciento por ciento del impuesto al cheque. Insiste en la retención del 15 por ciento de los ingresos a la coparticipación sin un nuevo pacto Naciónprovincias.
Todos estos temas que sigue conteniendo el presupuesto para el año 2011 son los que nos preocupan.
Es imperioso atender a lo que nos fija nuestra Constitución Nacional en el artículo 75, inciso 8). Este proyecto de presupuesto para 2011 sigue siendo discrecional porque deja librado a la voluntad del Poder Ejecutivo lo que se refiere a la inversión pública, a la distribución de los fondos federales y a la asistencia de las provincias. En lo que va del año 2010, el jefe de Gabinete incrementó los gastos corrientes y de capital en 18.250 millones, únicamente con su decisión y la de los ministros. No puede ser que sigamos dejando en el jefe de Gabinete esa total libertad de asignar las partidas, que por otro lado son subestimadas.
Además, en este presupuesto es sistemáticamente violada la ley 24.156, de administración financiera y control del Estado, ya que se establecen disposiciones que no son inherentes a la materia presupuestaria.
La diferencia entre la tasa de crecimiento y la inflación estimada en el presupuesto 2011 por el Ejecutivo nacional y la que estimamos con los técnicos del Peronismo Federal alcanza un monto de 36 mil millones de pesos, dejando un margen de reasignación de estos excedentes que nosotros creemos deben asignarse de la siguiente manera: en primer lugar, a la recomposición de los haberes jubilatorios; en segundo término, a cumplir con la ley 26.331, de protección ambiental de bosques nativos; y en tercer lugar, a cumplir con el Fondo Nacional de Resarcimiento a los ex Trabajadores de YPF.

- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 2ª de la Honorable Cámara, doña Patricia Susana Fadel.

SR. MERLO, MARIO RAUL (SAN LUIS): Señora presidenta: no coparticipar el ciento por ciento del impuesto al cheque, no distribuir los ATN con el criterio que establece la ley de coparticipación y continuar con la retención del 15 por ciento del impuesto a las ganancias genera dependencia en las provincias, y genera dependencia de sus gobernadores.
Por último quiero dejar constancia de que, tal como viene ocurriendo en los años anteriores –precisamente a partir de 2003, nuestra provincia de San Luis sigue siendo discriminada, absolutamente discriminada. En primer lugar, en cuanto a las obras públicas y a la asignación de inversiones que no alcanzan al 0,5 por ciento.
En segundo lugar no se nos paga la deuda que la Nación tiene con la provincia de San Luis y que alcanza la cifra de 4.571 millones de pesos.
En tercer lugar rechazamos el artículo 67 de este proyecto de presupuesto en cuanto a la reprogramación de deuda de la provincia ya que San Luis sigue siendo perjudicada. Según el acuerdo firmado en 2002 nos asignan una partida de 4.031.000 pesos. Nosotros reclamamos una partida de 15 millones de pesos mensuales, lo que hace que haya una diferencia de 11 millones de pesos por mes solamente en este rubro y que alcanza a la vuelta del año 2011 la cifra de 131 millones de pesos nada más que por este concepto.
Esto no sólo le ocurre a San Luis sino también a La Pampa, Santa Cruz, Santiago del Estero y Santa Fe. Esta discriminación se sigue prolongando en el tiempo y esta demora también puede observarse en la puesta en funcionamiento del juzgado federal y la Universidad Nacional de Villa Mercedes, en la que llevamos 4 años y un año respectivamente.
Por todo lo expuesto, rechazamos el proyecto de presupuesto del año 2011 enviado por el Poder Ejecutivo nacional y apoyamos el dictamen de nuestro bloque del Peronismo Federal. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. CORTINA, ROY (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: mi intervención, que será corta, en realidad es para reafirmar algunos conceptos y apoyar y coincidir con la meticulosa y detallada exposición de la diputada Mónica Fein, que es la presidenta de nuestro bloque. En primer lugar, quiero decir algo instrumental, que no es menor. Aquí yo escuchaba en la última parte de la intervención del señor diputado Vargas Aignasse, que se ha instalado una discusión con un relato acerca de qué es el presupuesto, donde el gobierno, con toda buena voluntad, prepara un presupuesto, su plan de gobierno, lo presenta en el Congreso, en este caso en la Cámara de Diputados, y es esta Cámara de Diputados la que lo impugna, lo rechaza, lo quiere trasformar para desvirtuar totalmente el plan de gobierno que presenta el Ejecutivo o incluso dice que no quiere que se trate.
Y con cualquiera de estas situaciones, por supuesto el gobierno en este relato se perjudica y se convierte en una víctima de esta picadora de carne que es el Congreso de la Nación.
En verdad, un presupuesto es un plan de gobierno, explicitado en números, que por supuesto lo debe presentar quien gobierna. No es un dato menor que quien lo trata y aprueba sea el Poder Legislativo. En este sentido, seguramente vamos a coincidir en que “tratarlo y aprobarlo” implica mucho más que esas dos palabras; significa que hay que estudiarlo, que hay que hacer comparaciones, que hay que citar funcionarios, que se puede corregir, que se puede sugerir y que se pueden intercambiar y consensuar ideas. Lo que seguro no significa es que este Congreso extienda un cheque en blanco o se vuelva a convertir en una escribanía ante el proyecto más importante que debe tratar en el año, como lo es el del presupuesto.
Sin embargo, en esta discusión, como en todas las discusiones, el gobierno quiere establecer una relación binaria de conflicto, que se limita a decir “esto es blanco o negro”.
¿Qué determina la elasticidad de esa negociación parlamentaria cuando se considera un presupuesto? Por supuesto que uno de los elementos a tener en cuenta es la representación de las distintas fuerzas políticas que componen el Poder Legislativo. Al respecto, existe una teoría que es concomitante con todo este relato que se ha construido en torno al presupuesto; podríamos decir que es una nueva teoría política, según la cual las únicas elecciones que valen en la Argentina son las que se realizan cada cuatro años para elegir cargos ejecutivos, mientras que las de medio término no sirven, por más que el 70 por ciento de la población haya castigado electoralmente al gobierno señalándole la necesidad de corregir el rumbo o se haya arrepentido de votarla dos años atrás.
Entonces, como no tienen en cuenta lo que sucedió en esas elecciones traen un presupuesto a este Congreso a matar o morir –como se dice entre bambalinas, y si no es aprobado la crisis de gobernabilidad o los perjuicios que pueda acarrear ese rechazo serán culpa del Congreso y más específicamente de la opción.
Lo cierto es que hoy nos encontramos ante esta situación porque últimamente –por no decir que se viene dando a lo largo de los siete años de este ciclo políticoel presupuesto tiene las mismas características. Estos son los motivos del rechazo por parte de la mayoría de la oposición. No voy a reiterar lo que aquí ya se ha argumentado en el sentido de que aquí se ha subestimado la recaudación, el nivel de crecimiento y el porcentaje de inflación –por ende el presupuesto resulta un dibujo, porque esto lo decimos siempre. Simplemente quisiera que se diga la verdad, porque más allá de la retórica lo cierto es que este es un presupuesto tacaño y conservador.
Este proyecto se basa en una fuerte regresividad fiscal después de haber crecido durante años a tasas altísimas; tengamos en cuenta que no se ha reducido ni siquiera un punto el IVA, que es la columna vertebral de nuestro sistema impositivo.
Este proyecto se basa también en una fuerte centralidad fiscal, con una Nación rica y provincias pobres y un gobierno que se comporta como patrón de estancia. Así, muchas veces hemos escuchado que se dice: “Te doy en función de cuán disciplinado seas conmigo”. Así funciona el sistema. Se utilizan las reservas del Banco Central para pagar la deuda externa. En un país con un 25 por ciento de pobres el presupuesto en materia de asistencia social no aumenta en términos reales; más bien, ha disminuido, ya que lo calcularon con una inflación del 9 por ciento, cuando todos sabemos que el índice de precios se va a ubicar entre el 21 y el 28 por ciento. Si suponemos que la inflación va a ser del 25 por ciento tendríamos que preguntarnos dónde quedan los 16 puntos de diferencia. Esos 16 puntos los encontramos en la pobreza que se consolida en la República Argentina, en los chicos que se mueren de hambre en Misiones y en los pibes que revuelven los tachos de basura en todas las ciudades del país. Ahí vamos a encontrar la irresponsabilidad del ministro de Economía, que a pesar de saber que esa realidad existe nos dice que la inflación golpea a las clases altas de la República.
Por eso digo que más allá de la retórica este es un presupuesto conservador.
Se habla también de las políticas activas y de generación de empleo, pero los gastos destinados a la finalidad “trabajo” se mantienen casi sin variaciones entre 2010 y 2011. Además, las acciones de empleo que dependen del Ministerio de Trabajo caen en términos nominales un 14 por ciento y, sin embargo, en esta Cámara continúa cajoneado un proyecto de promoción del empleo joven.
Entonces, la limitación de este modelo salta a las claras cuando en los últimos dos años no hemos avanzado nada en los indicadores de desarrollo humano, aun cuando seguimos creciendo. Sinceramente, esto es más de la teoría del derrame, con más crecimiento pero con más concentración de la economía, más extranjerización de ésta y con índices que desde el año 2001 a la fecha no han modificado la brecha entre los argentinos más ricos y los más pobres.
A nosotros nos hubiera gustado poder consensuar y discutir un presupuesto razonablemente presentado por el gobierno nacional y corregido y consensuado por este Congreso, tal cual es su potestad. No lo hemos podido hacer y es culpa de quien ha presentado este proyecto de presupuesto.
Por eso, los socialistas vamos a votarlo en contra. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Tierra del Fuego.


SRA. CALCHAQUI, MARIEL (TIERRA DEL FUEGO): Señora presidenta: la verdad es que la oposición no deja de sorprendernos con los planteos que realiza, además de denostar permanentemente a cada legislador que está en estas bancas cada vez que nos dicen que avalamos mentiras y se refieren a este presupuesto nacional como si fuera una mentira más. Creo que hay muchísimas mentiras pero nosotros no somos sus artífices.
El diputado Prat Gay decía en su exposición: “venimos con un presupuesto mejorado, nosotros mejoramos el presupuesto.” Tendríamos que contestarle que nosotros mejoramos la realidad de este país durante siete años.
También nos decían “vienen con mentiras, es un presupuesto mentiroso”. Nosotros deberíamos decirles que trabajamos con la verdad, cumpliendo con los jóvenes, que van a tener más y mejor educación, con nuevos programas de educación y con una partida presupuestaria para educación que alcanza el 6 por ciento del PBI. Cumplimos con los niños, que antes no tenían una asignación universal.
Nosotros no mentimos. Lo que decimos lo hacemos realidad, lo que nos divide sustancialmente de la oposición, que ni siquiera puede tener un dictamen común para mostrarles a los argentinos un proyecto político alternativo. La verdad es esa: ni siquiera pueden consensuar entre los bloques de la oposición una alternativa política diferente.
Dicen que vienen con un mejor presupuesto sin suspender los pagos jubilatorios. Nosotros jamás suspendimos ningún pago jubilatorio como hicieron otras gestiones desde la época del radicalismo en adelante. Incluso hemos reconocido por ley la movilidad jubilatoria con más de ocho aumentos a los sectores pasivos e incorporando a más de 2 millones 600 mil jubilados al sistema previsional.
Es decir que no suspendimos pagos e incorporamos a muchos más beneficiarios a un sistema previsional que antes estaba en manos de las AFJP, es decir de los sectores privados, de esas mismas aseguradoras que hasta hace muy poco tiempo el diputado Prat Gay defendía. El decía que había 10 millones de aportantes que habían optado por un sistema contra un millón que estaban en el sistema de reparto. Ahora el miembro informante de la oposición nos viene a hablar de cómo debemos aumentarles a los jubilados y pagarles el 82 por ciento móvil con recursos que antes ni siquiera él defendía pero bien puede despilfarrar en el discurso.
Digo en el discurso porque no creo que sea intención de estos nuevos neoliberales redistribuir esos ingresos en beneficio de los jubilados. Sinceramente pienso que la intención es desfinanciar a la ANSES. Hoy en esta discusión del presupuesto se toca a la ANSES porque se sabe que es uno de los motores de la economía interna del país.
Nos dicen que somos autistas, y no lo somos. El proyecto presentado como presupuesto está mejorado sustancialmente y ha demostrado que tiene casi un 40 por ciento asignado a las transferencias económicas a los sectores sociales más vulnerables. Tal como lo decía el diputado Díaz Roig en su discurso, pensamos en los otros, no en nosotros.
Sostienen que la inflación está para corregir el gasto público y nos achacan que minimizamos el presupuesto, pero en verdad no es así. Todos sabemos que en nuestra economía –también en la actualla inflación tiene otro origen, y justamente no es generada por el gasto público ni por el desarrollo económico que se ha dado en nuestro país.
La inflación también tiene que ver con los comportamientos sociales de algunos sectores económicos que determinan y estipulan los precios.
Así mismo la inflación se vincula con el escenario que permanentemente presenta la oposición de que inevitablemente este país nunca saldrá de la inflación, sosteniendo que no crece, y que en caso de que lo haga será con inflación. La oposición afirma que no hay desarrollo porque hay inflación; es decir que en vez de brindar ciertas condiciones de garantía y estabilidad a través de un discurso que promueva la discusión en otros términos, genera inestabilidad. Esa inestabilidad también genera inflación.
En la Argentina los sectores económicos concentrados, que son los que estipulan y definen los precios, tienen un histórico comportamiento de modificarlos sistemáticamente, más allá de que personalmente creo que hoy por hoy el problema de la inflación no es estructural.
Los argentinos saben que hay muchísima capacidad de producción y que el empleo se ha recuperado. Recientemente la presidenta dijo que en este tercer trimestre tenemos el 7,6 por ciento de desocupación. Hemos mejorado sustancialmente los índices de meses atrás.
Nosotros recibimos un país que tenía más del 50 por ciento de la población en condiciones de pobreza y con todos los capitales que se fugaban en 2001. Los argentinos habían perdido el futuro. La clase media y los trabajadores habían perdido sus ahorros y la posibilidad de educar a sus hijos.
A través de un presupuesto como el que hoy se discute este gobierno recuperó y saneó –por supuesto sabemos que lo hace con el esfuerzo de los argentinoslas cuentas de muchísimas empresas recuperadas, como Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas y tantas empresas que estuvieron en manos privadas y que este modelo pudo recuperar en manos del Estado.
Hay una sistemática mentira que proviene de la oposición, que no quiere revelar cuál es su plan siniestro para esta Argentina. No son capaces de decir en qué teoría se encuadran. No soy técnica ni especialista en economía, pero la verdad es que escucho cosas que no cierran con las teorías de Milton Friedman ni con las de Keynes. Todavía no encuentran el camino ni la teoría ideológica que sustenten las barbaridades que aquí se han escuchado y que sistemáticamente tienden a negar el progreso económico del país. Los jubilados no están como en la década del noventa colgados de la reja de la Casa de Gobierno pidiendo un aumento salarial o que se los incluya en un sistema de previsión. No es esa la Argentina que hoy se debate, y sepan que vamos a sentir muchísimo orgullo de saber que nuestro país tiene hijos educados, que no serán analfabetos ni ignorantes y que tendrán comida en sus mesas.
No creo que la inflación de la que hablan sea estructural sino más bien discursiva. Si fuera así, pierdan cuidado que esa inflación se está combatiendo con trabajo y mucha transferencia de recursos económicos hacia los sectores más vulnerables. En la década de los 80 y de los 90 la inflación no se combatía con trabajo ni con asignaciones universales; había millones de argentinos que no tenían absolutamente nada. Hoy hay inflación y trabajo en negro y en blanco, y nuestra tarea será desactivar con seguridad ese trabajo en negro.
Esta propuesta de proyecto económico supera altamente, en mi opinión, a otras alternativas. Escuché aquí cosas insólitas sobre mi provincia de Tierra del Fuego. Es impresionante lo que ha recibido mi provincia en obras de infraestructura: el gasoducto transmagallánico que une Santa Cruz con Tierra del Fuego; las inversiones en energía; obras, servicios, cloacas y demás por más de 60 millones de pesos...


SRA. PRESIDENTA(FADEL) La Presidencia solicita a la señora diputada que vaya redondeando su exposición.


SRA. CALCHAQUI, MARIEL (TIERRA DEL FUEGO): ...más todos los planes y programas nacionales que se transfieren en forma directa con una población cercana a los 130 mil habitantes. Los fueguinos no podemos decir absolutamente nada de lo que hemos recibido de parte del gobierno nacional por medio de sus políticas.
¿Quién puede hablar de la verdad con hechos concretos de cara a la gente? Nosotros podemos mostrar que trabajamos con hechos concretos y, sin ninguna duda, dejaremos a las futuras generaciones un país mejor que el que promueve la oposición con políticas de achique y de ajuste.


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Río Negro.


SR. ALBRIEU, OSCAR EDMUNDO NICOLAS (RIO NEGRO): Señora presidenta: desde mis épocas de universitario, de estudio de derecho constitucional, derecho económico y política económica, he escuchado la importancia que tiene para el Congreso de la Nación, según nuestra Constitución Nacional, el tratamiento del presupuesto.
En nuestro ordenamiento constitucional el trabajo legislativo adquiere mayor importancia con las opiniones y aportes que debemos hacer los legisladores al proyecto de ley de presupuesto. Como se ha dicho aquí, el presupuesto es la expresión del plan de gobierno que propone el Poder Ejecutivo al Congreso para el año 2011, si se cumplen, como se han cumplido, con los tiempos previstos por la legislación.
Este plan de gobierno que viene a proponernos el Poder Ejecutivo contará con el voto afirmativo de nuestro bloque. Se ha dicho con razón que el plan de gobierno que marca por un año el presupuesto debe encuadrarse en un contexto temporal más amplio; esto significa que el año en el que se trata específicamente no puede quedar aislado de lo que sucedió en los anteriores y en los posteriores. Esto es así porque existe una continuidad en el accionar del gobierno debido, en algunos casos, a políticas de Estado que van más allá de los gobiernos, y en otros casos porque existe una clara vocación política de un gobierno tendiente a perseguir determinados objetivos en los campos económico, político y social que van más allá del estrecho límite de un año.
Es por ello que la ley permite que en algunos casos se traten previsiones que van más allá de un año. Por este motivo en la Convención Constituyente de 1994 llegó a proponerse la posibilidad de discutir presupuestos que vayan más allá del límite estrecho del año, tal como establece nuestro ordenamiento constitucional.
Este es un tema que debemos tener en cuenta porque, si este presupuesto es la continuidad de lo que ha venido haciendo este gobierno de 2003 a la fecha, indudablemente el análisis de las previsiones de este presupuesto sin tener en cuenta lo que se ha hecho hasta ahora sería insuficiente.
No solamente al definir el presupuesto y el plan de gobierno el Poder Ejecutivo debe definir entre intereses contrapuestos y algo más -porque no se trata simplemente de un hábito de intereses contrapuestos- sino que en la dinámica política actual es el propulsor de políticas activas en todos los campos promoviendo determinadas actividades y protegiendo otras para su debido desarrollo.
Es necesario que este análisis tenga en cuenta el plan de gobierno y la política financiera que excede el año estricto del presupuesto para entender lo que se ha hecho en la Argentina en los últimos años.
Voy a apoyar este presupuesto porque refuerza la continuidad y la profundización de las políticas vigentes durante el período 2003-2010, que se ha caracterizado por el crecimiento de la actividad económica real, la generación de empleo genuino, el saldo favorable en las cuentas externas, el resultado fiscal positivo y un gasto público orientado a la promoción de la educación, la salud, el desarrollo social y cultural de los ciudadanos y la inversión en infraestructura.
Esto que decimos hoy aquí, al igual que los objetivos políticos que orientan este presupuesto, constituye una realidad que vemos a diario en la calle y que sentimos cuando cada uno de nosotros recorre la geografía de nuestras provincias.
Como hombre de la provincia de Río Negro tengo que decir que este presupuesto prevé la continuidad de los fondos suficientes para que la Universidad Nacional de Río Negro siga creciendo, realidad educativa que ha venido a favorecer el futuro de tantos jóvenes de mi provincia.
Asimismo, se continúa con las obras fundamentales: la pavimentación de la ruta nacional 23 -que recorre los sectores más postergados de la provincia- y la ampliación de la autovía de la ruta nacional 22.
También se continúa con la política de pleno apoyo a los municipios. Hoy por hoy en mi provincia la mayoría de los intendentes que han tenido la debida capacidad de gestión cuentan con una imagen altamente positiva. Es una realidad que va más allá de las banderías políticas porque han contado con el permanente apoyo del gobierno nacional.
Por todas estas razones vamos a votar afirmativamente este proyecto de presupuesto. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Chubut.


SR. PAIS, JUAN MARIO (CHUBUT): Señor presidente: en este ámbito en el que estamos debatiendo el programa general de gobierno para 2011, también llamado presupuesto general de gastos y recursos de la Nación, es importante –como lo hizo el señor diputado Vargas Aignasse- recordar lo que prevé nuestra Constitución Nacional, en un juego armónico, tanto en las potestades del jefe de Gabinete de Ministros como fundamentalmente en el artículo 75 incisos 2 y 8.
El artículo 75 inciso 8 modificó sustancialmente el texto primigenio de 1853. El anterior artículo 67 inciso 7 expresamente disponía que era competencia del Congreso de la Nación fijar anualmente el presupuesto de gastos de la administración de la Nación y aprobar o desechar la cuenta de inversión.
La reforma de 1994 introdujo una modificación sustancial, expresando en el artículo 75 que compete al Congreso fijar anualmente, conforme a las pautas establecidas en el tercer párrafo del inciso 2 de este artículo, el presupuesto general de gastos y cálculo de recursos de la administración nacional, en base al programa general de gobierno y al plan de inversiones públicas.
¿A quién le compete elaborar el programa general de gobierno y el plan de inversiones públicas? La competencia constitucional es del Poder Ejecutivo. Emerge con claridad tanto de la norma de la atribución de potestades del Poder Ejecutivo en su condición de jefe de gobierno, como también de la atribución del jefe de Gabinete de Ministros de la Nación.
Pero inclusive una norma anterior –una norma infraconstitucional pero trascendente, como la ley de administración financiera-, le asigna un título y varios capítulos al procedimiento de elaboración del presupuesto de la Nación.
El Poder Ejecutivo tiene una potestad y nos remite el proyecto al Congreso, donde no somos una mera escribanía. Como legisladores tenemos una potestad amplia para ejercer y modificar el proyecto, pero siempre respetando los lineamientos del programa general de gobierno y del plan de inversiones públicas. Podemos reclamar o incluir obras; podemos sugerir que obras que están previstas en un año se hagan en más tiempo; podemos asignar más o menos recursos, e incluso podemos crear más tributos. Es más, durante nuestra labor legislativa en el año, siempre que prevemos gastos, por la ley de administración financiera, debemos tener en cuenta la previsión presupuestaria específica para afrontar esos gastos. Este es el rol del Congreso de la Nación.
En ese marco, podemos decir que el proyecto elaborado por el Poder Ejecutivo ha sido elaborado no caprichosamente ni tampoco presentado de esa manera. Se lo hizo conforme manda la ley de administración financiera. También fue presentado en término por el ministro de Economía de la Nación, quien inveteradamente viene a brindar un discurso y a entregar el proyecto, poniéndolo a disposición de los legisladores de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Allí concurren luego los funcionarios para explicar ese programa general de gobierno y el plan de inversiones públicas.
Violentar ese programa general de gobierno y el plan de inversiones públicas podría generar que esto que llamamos ley de leyes violente el principio de reserva de la ley y, en algunos aspectos, pueda ser considerado inconstitucional.
A mi criterio, cualquiera de los proyectos elaborados por la oposición, que no respetan y alteran sustancialmente el programa general de gobierno y el plan de inversiones cuya elaboración compete al Poder Ejecutivo –incluso violentan las previsiones del artículo 75 inciso 2, tercer párrafo, de la Constitución Nacional-, podrían ser inconstitucionales en algunos o en todos los aspectos.
Desde el oficialismo se exhorta a la oposición a ejercer un rol responsable, ya que el presupuesto es una herramienta de gobierno sustancial, pues va a permitir el movimiento financiero del Estado durante el ejercicio 2011.
Fundamentalmente, el presupuesto también es una herramienta de control de gastos y recursos, que incluso acota a la administración y a los poderes del Estado, ya que por ejemplo el presupuesto contempla al Poder Legislativo y a sus gastos y recursos. Es una herramienta de control previo a través de la sanción. También asigna el presupuesto a los órganos de control del Estado, como la Auditoría General de la Nación y la propia Sindicatura General de la Nación.
En este marco, los proyectos de la oposición alteran sustancialmente las dos previsiones que en forma taxativa determina el inciso 8 del artículo 75 de la Constitución Nacional: respetar el programa general de gobierno y el plan de inversiones, que competen al Poder Ejecutivo.
Se han reiterado hasta el cansancio los discursos del oficialismo pidiendo que en lo sustancial se respete el programa general de gobierno y el plan de inversiones que elabora quien tiene la responsabilidad de administrar la nación y ejercer la jefatura del gobierno, palabra que aquí es equivalente a administración. Incluso, ello debe hacerse conforme con el mandato de la ley 24.152, que es anterior a la reforma de 1994.
Dicha norma la podemos modificar, pero ella se ha cumplido inveteradamente desde la década del 90, como con los gobiernos de De la Rúa, Kirchner y Cristina Fernández. Allí se determina que desde el oficialismo y la oposición debemos consensuar los gastos y recursos, respetando las pautas que prevé el inciso 2 del artículo 75 de la Constitución, sin alterar en lo sustancial el programa general del gobierno y el plan de inversiones. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Entre Ríos.


SR. BARRANDEGUY, RAUL ENRIQUE (ENTRE RIOS): Señor presidente: mi enfoque hacia este proyecto, que es vital para la buena marcha de la administración del gobierno nacional en todo el territorio del país, tratará de evitar la perspectiva economicista, a fin de intentar reflexionar sobre un aspecto que en verdad, con su habitual brillantez, el diputado País ha expuesto desde la perspectiva provincial.
Esta circunstancia, en verdad inteligente y lúcida, que el convencional constituyente incorporó en el inciso 8ª del artículo 75 se propone no amordazar a la oposición.
Tenemos oposición y está bien que la tengamos. Nuestra oposición persigue sus propósitos y está bien que quiera ganar las próximas elecciones, pero hay un límite que desde los intereses provinciales y, concretamente, desde la provincia de Entre Ríos, se me impone destacar.
La circunstancia de que debemos mantener intangible el proyecto de gobierno y el plan de inversiones tiene, en el caso del que me ocuparé, el propósito central de preservar zonas largamente postergadas en la distribución de los recursos federales de nuestro querido país. Hoy, por fortuna, aparece entre las preocupaciones centrales del Poder Ejecutivo nacional se mantengan de este modo. Aquí no puede caber ninguna duda de que alterar el plan de gobierno y el programa de inversiones significará reorientar recursos y dejar sin atender algunos créditos presupuestarios a los que me voy a referir y que tienen que ver con estas reivindicaciones provinciales que vengo a sostener después de años y años de postergación de nuestra querida provincia de Entre Ríos. Esto tiene que ver con mantener el financiamiento de la ruta 14, que tiene más de 300 kilómetros en construcción y que cruza toda la provincia de Entre Ríos para vincularla con la de Corrientes.
Tiene que ver con mantener el financiamiento de la ruta 12 y el acceso sur a Paraná, para vincular definitivamente nuestra querida capital también por medio de la ruta 168 con la ciudad de Santa Fe, poniendo un coto definitivo a esta incomunicación que durante tantos años nos afectó.
Tiene que ver también con la ruta que va de Nogoyá a Villaguay, que ha de vincular ciudades que lamentablemente muchos legisladores de la ciudad de Buenos Aires no conocen ni van a conocer nunca, ni tienen la menor idea de la significación que para nosotros tiene el financiamiento de esta obra.
Tiene que ver con el nuevo hospital de Gualeguaychú y con la autovía ParanáConcordia: más de 300 kilómetros longitudinales que habrán de vincular dos importantes ciudades del este y del oeste de la provincia de Entre Ríos.
En definitiva, tiene que ver con un proyecto de gobierno que desde este federalismo de la distribución de los recursos ha puesto a la provincia de Entre Ríos donde debe y quiere estar, y le hace notar a los legisladores entrerrianos que por lo menos es un compromiso permitir que estas financiaciones se concreten.
Aquí se ha dicho que se falta a la verdad, que este presupuesto oculta más de 50.000 millones de recursos porque la pauta de crecimiento prevista con seguridad va a ser menor y la pauta de la inflación tenida en cuenta será muchísimo mayor.
A quienes piden sinceridad, nosotros desde aquí les pedimos que nos digan de qué manera hay que enfrentar este fenómeno tan masivo de la inflación. Queremos que aquellos legisladores que han dicho que el impuesto inflacionario es el más injusto de todos los tributos –con seguridad esto es asínos expliquen cuál es la manera de encarar la carestía de vida y el alza sobre todo de los productos de la canasta familiar.
Quiero decir a esos legisladores que en la provincia de Entre Ríos –comentábamos esto recién con algunos legisladores amigos, ante los fríos que tuvimos en julio y agosto el ministerio del ramo salió a pedir presupuestos para comprar frazadas, y telefónicamente le pasaron un precio de aproximadamente 40 pesos por unidad. Pero resulta que cuando desde el ministerio les aclararon que necesitaban unas 15.000 frazadas, entonces les dijeron que el precio era de 90 pesos. Queremos que aquellos abanderados de la sinceridad haciendística y presupuestaria nos digan cuál es la manera de enfrentar esto, porque si la receta es achicar el gasto público y enfriar la economía, nosotros claramente desde nuestra provincia les queremos decir que no estamos de acuerdo.
En definitiva, entendemos que estamos ante un presupuesto absolutamente equilibrado y que, como viene ocurriendo desde hace siete años, privilegia los intereses de provincias postergadas como la nuestra, la querida provincia de Entre Ríos.
Por este motivo vamos a votar afirmativamente con entusiasmo este proyecto. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Formosa.

SR. BURYAILE, RICARDO (FORMOSA): Señor presidente: vengo a disentir con el dictamen de mayoría, y espero que disentir no sea interpretado como descalificar.
Voy a fundamentar mi disenso diciendo que estamos cumpliendo como decían los diputados preopinantescon la obligación que nos impone el artículo 75, inciso 8), de la Constitución Nacional, que es aprobar o desechar el plan de gobierno del Poder Ejecutivo.
No estamos haciendo un plan de gobierno sino que estamos transparentando los fondos que plantea el Poder Ejecutivo en su plan de gobierno. Esto es, ni más ni menos, que la obligación que nos impone nuestro sistema de gobierno, que es representativo, republicano y federal.
Yo provengo de la provincia de Formosa, y lo que nos planteamos sistemáticamente es que en el interior, amén de las obras que uno debe valorar –y coincido con muchos diputados en que ha habido un crecimiento importante de la obra pública, y resalto esto, no han existido las políticas activas para que muchas provincias que están fuera de la zona central del país puedan desarrollarse.
En mi provincia, el 95 por ciento de los recursos proviene de la coparticipación federal, y solamente el 5 por ciento se generan en Formosa, razón por la cual a veces la obra de infraestructura no alcanza y por eso estamos planteando políticas activas que puedan generar empleo. Los planes sociales son solamente un remedio para paliar un problema serio, como es la pobreza que tenemos en toda la región del NEA y del NOA.
¿Por qué discrepo con el dictamen de mayoría, señor presidente? Porque solamente prevé transferencias automáticas a las provincias del 25 por ciento cuando constitucionalmente se habla del 34 por ciento. El resto de las transferencias son discrecionales, afectando lógicamente el federalismo y la independencia que tienen nuestras provincias.
Así, en el presupuesto estamos previendo transferencias automáticas por 119.743 millones, lo cual está muy lejos del 34 por ciento que se prevé ya que estamos hablando solamente del 25 por ciento. Por eso lo que debemos hacer, sin importar el signo político de quien gobierne en cada provincia –aclaro que en mi provincia soy de la oposición, es que los gobernadores de las distintas provincias puedan tener los recursos que les corresponden y no tener que depender de la potestad y de la voluntad del gobierno nacional.
Aquí se ha dicho que este gobierno es presidencialista, pero nosotros también surgimos de la voluntad popular, razón por la cual debemos cumplir con nuestro mandato de legisladores, y es función de esta Cámara controlar las acciones del gobierno y del Poder Ejecutivo. Esto es lo que estamos haciendo.
No estamos recortando potestades al Poder Ejecutivo. Estamos ampliando los fondos que tiene el Poder Ejecutivo, que como mínimo están subvaluados producto de una inflación prevista del 8,4 por ciento cuando todos sabemos que, según todos los índices que hoy plantean algunas provincias y algunas consultoras privadas, está en el orden del 25 o 27 por ciento anual.
Estamos sincerando las variables de la economía para poder controlar. Si no las sinceramos, no podemos controlar. Decimos que tenemos que transparentar porque entre 2004 y 2009 ha habido excedentes por encima del gasto por 104 mil millones de pesos; y si tomamos las partidas no ejecutadas, estamos hablando de 160 mil millones de pesos. Estos son fondos que el Congreso debería haber aprobado y sin embargo surgen por decretos de necesidad y urgencia; es decir que pasan por la bicameral con el hecho consumado.
Lo que pretendemos es poder asignar y aprobar esa cuenta de fondos y esa cuenta de inversión, que vienen del plan de gobierno –como bien se dijo acáy que bien han sido elaborados por el Poder Ejecutivo, pero estoy cumpliendo mi obligación como diputado nacional de controlar la cuenta de gastos que me impone la Constitución.
Se ha preguntado acá de qué modelo estamos hablando, y se ha hablado del keynesiano. Quizás cuando hablamos de keynesianismo sólo vemos cómo incide el gasto público. Y por supuesto que valoro la incidencia y la intervención del Estado en la economía, porque es el rol del Estado, pero no nos olvidemos de que el keynesianismo planteaba tres bases: el gasto público, la inversión privada y la demanda agregada.
Valoro que el nivel de inversión que tenemos para sostener un crecimiento sea a tasas chinas, pero no valoro que ese crecimiento a tasas chinas no se condiga con una caída del nivel de la pobreza. Esto es lo que nos debe afligir y preocupar.
El nivel de inversión que deberíamos tener para sostener un 7 u 8 por ciento o un 5 por ciento de crecimiento es un nivel del 25 por ciento del producto bruto, y estamos en el 21 por ciento.
Tendríamos que preguntarnos por qué, cuando las tasas mundiales están cercanas al 0 por ciento, no tenemos esa inversión que en el mundo están buscando. La respuesta es muy simple, porque en la Argentina no estamos siendo sinceros, no estamos siendo un país previsible, pues decimos que vamos a tener una inflación del 8 por ciento, y me pregunto cómo vamos a sostener la competitividad de la Argentina con una inflación del 25 o del 27 por ciento y con una devaluación del 2,5 por ciento.
Esto es lo que me preocupa de cara al futuro y no estoy haciendo ningún análisis apocalíptico. Estoy manifestando una sana preocupación por la competitividad de la Argentina y analizando por qué la Argentina no tiene el nivel de inversiones que está teniendo el mundo, cuando todos sabemos cuáles son los índices de crecimiento que ha tenido América latina.
Bienvenido sea el que América latina haya crecido y está creciendo al 5, al 6 o al 7 por ciento, como el caso de Paraguay, Uruguay, Brasil -no estoy hablando de ningún otro país lejano-, pero con tasas de inflación compatibles con el desarrollo de esas economías que rondan el 5 por ciento.
Debemos señalar que cada punto de inflación representa cien mil pobres más. Entonces, claro que me preocupa. No coincido con el ministro de Economía cuando dice que la inflación no afecta a los pobres: afecta al tejido social de la Argentina, nos afecta a todos, y esto es lo que yo vengo a plantear.
Por lo tanto, afirmo que, como diputado de la Nación, no estoy para descalificar el presupuesto. Voy a disentir del presupuesto porque lo que sostenemos es que esos 37.500 millones de pesos en que está subvaluado –no es exactamente la palabrao mejor dicho está disminuido este presupuesto, no nos van a permitir controlar como corresponde.
Para finalizar, quiero decir que nuestra función es colaborar para que la Argentina pueda crecer en un clima de armonía, y a veces da la impresión de que la crítica o la opinión divergente es tomada como una oposición o como una obstrucción.
Vengo sanamente a imponer una opinión distinta y a ejercer mi rol como diputado y, por lo tanto, adelanto mi voto negativo al dictamen de mayoría. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Misiones.


SR. ZIEGLER, ALEX ROBERTO (MISIONES): Señora presidenta: hoy estamos discutiendo, como ya se dijo tantas veces, el presupuesto nacional para el año 2011, que seguramente refleja y debe reflejar, y no solamente desde los términos numéricos -el modo en que se van a generar los recursos y cómo se van a asignar esos recursos hacia los gastos-, sino que claramente refleja las decisiones políticas e ideológicas que se vienen llevando adelante desde este gobierno y desde los gobiernos provinciales, sobre todo aquellos como el de la provincia de Misiones, que acompaña este modelo de desarrollo.
En mi corta historia en la política creo que es válido recordar la manera en que ingresé a esta actividad. En este sentido cabe señalar que en 1999 se conformó un movimiento político que le prometió a los argentinos que íbamos a tener la posibilidad de identificarnos en el nuevo libro que se iba a escribir de la historia argentina. Nos decía que eso era posible porque se había cerrado el último capítulo de la historia anterior.
Entre quienes me ilusionaron para ingresar a la política muchos son autores de la teoría que hoy debí escuchar nuevamente en esta Honorable Cámara. Esos autores son los mismos que se repiten en varios espacios políticos opositores. Por ello, creo que es muy relativa la capacidad que pueden tener para expresar esa nueva política, sobre todo teniendo en cuenta que a quienes nos sumamos en su momento –en mi caso a los doradenses, pero también a los misioneros en su conjunto y a todos los argentinosnos prometieron que podríamos empezar a escribir ese libro nuevo. Lo cierto es que sólo pudimos escribir aquel último capítulo de esa vieja historia que los argentinos no queremos volver a vivir.
Ese último capítulo se cerró allá por 2001 con fuertes turbulencias, hasta que en 2003 llegó a la Argentina ese nuevo proyecto político que buscó integrar socialmente al país, incluyendo a todos en una sociedad más justa.
Es obvio que en siete años no se pueden revertir las políticas que a lo largo de más de 30 años buscaron destruir y desarticular nuestro aparato productivo.
De ninguna manera quiero entrar a analizar aspectos vinculados con los números o con los supuestos económicos, porque cada vez que el gobierno nacional intenta modificar una variable aparecen los sectores fuertemente enraizados a las corporaciones y a los capitales concentrados diciendo que esa decisión es errónea. Esto lo tuvimos que escuchar hace muy poco en este recinto cuando tratamos el tema de los decretos de necesidad y urgencia, cuando nos pronosticaron la catástrofe que se registraría en los mercados si seguíamos adelante con nuestra decisión. Obviamente, nada de eso sucedió.
Entonces, cuando escucho a quienes desarrollan esas teorías me siento en la obligación de señalar que muchos de ellos eran funcionarios nacionales allá por los años 2000 y 2001. Recuerdo que cuando se desató la crisis vinimos en busca de ayuda y no encontramos a nadie. Tuvimos que volver a nuestra provincia, a nuestras ciudades y a nuestros pueblos –esto lo conté hace poco en la comisión y causó graciay dije que teníamos que alimentarnos a zapallo y mandioca. Así ocurrió y de ese modo debimos reconstruir el aparato productivo para integrar a nuestra gente a una sociedad más justa.
Personalmente relativizo lo que puedan decir en este recinto, porque este es el modelo de desarrollo que reivindicó a las regiones históricamente marginadas; este es el modelo que puso nuevamente sobre la mesa la idea de que el trabajo, la educación y el conocimiento son las mejores herramientas para luchar contra la pobreza.
En Misiones nos encontramos en su momento con una sociedad que tenía el 70 por ciento de las personas en condiciones de pobreza o indigencia; hoy ese valor se ubica en el 16 por ciento. Pero la reconstrucción nos va a llevar mucho más tiempo y es la motivación que tenemos, con mucho dolor, para seguir trabajando y acompañando este modelo.
Por eso venimos a pedir una cuota de sensatez a la oposición para que nos acompañe y nos dé la posibilidad de seguir trabajando en este proyecto. El año que viene habrá elecciones y podrán discutir con la sociedad argentina en su conjunto cuál es el modelo de país que proponen. Pero venimos a pedirles que nos acompañen y ayuden a terminar esta etapa de gobierno, porque seguramente nos tocará prolongarla ya que la sociedad argentina confía en este modelo de desarrollo.
Digo esto porque claramente uno puede recorrer toda la sociedad misionera y ver todos los beneficios que se han logrado en esas regiones marginadas por años, que ni siquiera en algún tiempo nos permitieron unirnos físicamente desde la Mesopotamia al resto de la Argentina. Hoy no solamente nos unimos sino que también nos integramos a los países del Mercosur. Y el dinero que cobran los asalariados no se lleva a Brasil o a Paraguay sino que se reinvierte en el desarrollo de todas nuestras ciudades de frontera.
Además llegan inversiones de Brasil que se radican en la Argentina y se incorpora la ciencia y la tecnología a los procesos productivos para que la competitividad de la que muchos hablan no se base solamente en las variables macroeconómicas sino en la capacidad e inteligencia de los argentinos, mediante el desarrollo de nuevos métodos y procesos tecnológicos que nos permitan ser competitivos e innovativos, y así insertarnos en los mercados.
Por eso este gobierno, y no el que mandó a los científicos a lavar los platos o el que le recortó 300 millones de pesos a las universidades, es el que permitió repatriar a más de 700 investigadores y científicos. Es el que permitió dar autarquía y autonomía al INTA y refinanciarlo para generar tecnologías agropecuarias ajustadas y adecuadas, para así mejorar la competitividad y ser más innovativos en nuestros productos para insertarnos en los mercados mundiales y exportar cerca de 70.000 millones de dólares este año. Todo esto no es casual, es producto de esas políticas.
Por eso quiero pedirle al arco opositor que entienda que es necesario permitirnos aprobar este presupuesto y gobernar como corresponde en el año 2011. El año que viene se discutirá en todos los ámbitos que corresponda para que la sociedad argentina decida lo que quiere hacer y cómo quiere continuar. Nosotros estamos convencidos de que va a elegir este modelo y por eso venimos a pedir que acompañen este presupuesto nacional que refleja el modelo de desarrollo que tanto los misioneros como los argentinos estamos buscando. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por Salta.


SRA. DAHER, ZULEMA BEATRIZ (SALTA): Señora presidenta: una vez más venimos a tratar el presupuesto, como lo hacemos todos los años. La verdad es que cuando uno viene a esta Cámara piensa que existe la posibilidad de discutir, disentir y escucharnos. Precisamente estuve prácticamente todo el día sentada en mi banca escuchando que podíamos aprobar el presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo.
Yo les digo que, como decía el señor diputado Obiglio, hubiera sido positivo tener la oportunidad de discutir el presupuesto y llegar a un consenso, sin sentir descalificaciones permanentes.
Todos saben que la oposición no es una sola, por lo tanto no se puede emitir un solo dictamen. Pudimos alcanzar un dictamen de minoría con la firma de ocho bloques y realmente ha sido un trabajo muy importante.
También es importante conocer algunos datos que no tenemos y que nos plantean dudas que enseguida voy a señalar.
¿Qué tenemos que hacer? Cuando uno analiza el presupuesto observa que sin duda se esconden cifras, que existen una cantidad de recursos excedentes no declarados de manera que posteriormente puedan ser distribuidos por medio de decretos de necesidad y urgencia y delegación de poderes. Esto es algo que se repite desde hace mucho tiempo, y precisamente lo que tratamos de hacer es acotar esa delegación de facultades, porque nosotros existimos en este Congreso de la Nación.
Pretendemos fortalecer a este Parlamento en su capacidad de monitoreo y control de toda la gestión. Este es nuestro rol, no queremos quitar el rol absolutamente a nadie. El Poder Ejecutivo tiene las funciones que le corresponden, pero nosotros también tenemos obligaciones.
Uno de los temas puntuales a los que me quiero referir es el de Aerolíneas Argentinas. Fui miembro informante en oportunidad de considerarse su recuperación. Defendí con mucha convicción y gran ahínco este tema. Confiaba plenamente en que existiría una gestión transparente que permitiría superar el déficit de Aerolíneas Argentinas, logrando mayor eficiencia y la consecución de las metas propuestas por el gobierno nacional.
Debemos señalar que la estatización todavía no ha sido formalizada. Aerolíneas Argentinas no es del Estado argentino, sigue siendo propiedad del grupo Marsans en un 94 por ciento de su capital accionario.
El artículo 18 del proyecto remitido por el Poder Ejecutivo establece que para el ejercicio 2011 se prorrogan las disposiciones del artículo 22 de la ley 26.546.
Así mismo, en el programa 60 del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios se prevé para 2011 un gasto de 2.496 millones. El 99,81 por ciento de ese monto se destina a financiar gastos corrientes y 300 millones para gastos de capital.
El artículo 50 del proyecto de ley de presupuesto autoriza al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios a realizar inversiones prioritarias, entre otras, 300 millones para la compra de aviones para Aerolíneas Argentinas.
Por su parte, el artículo 51 autoriza la contratación de endeudamiento en varios ejercicios fiscales.
En total, Aerolíneas Argentinas nos costaría en 2011, 2.800 millones de pesos.
Leyendo sobre Aerolíneas Argentinas encontré que oh casualidaden agosto del 2010 el doctor Mariano Recalde decía en el Senado de la Nación: “En el 2011 Aerolíneas Argentinas pegaría el gran salto en términos de resultados económicos, con pérdidas de 200 millones de dólares producto de la incorporación de la nueva flota, y se abaratarían mucho los costos de la operación, y en el 2012 ya el resultado es positivo.”
Si el plan va igual o mejor a lo previsto, en 2011 ya contarán con treinta y dos aviones nuevos, y si Recalde afirma que tendrán un déficit de 800 millones de pesos, ¿por qué en el presupuesto enviado al Congreso de la Nación piden 2.193 millones de pesos para gastos operativos?
Por otro lado, antes de aprobar el presupuesto para el tercer año de gestión estatal deberíamos conocer el balance real de 2009, que nadie ha visto, y el estimado para 2011. Por eso decimos que el déficit de Aerolíneas Argentina no deja de crecer y la calidad del servicio tampoco mejora.
En el presupuesto que nosotros planteamos y que votaremos, establecemos en el artículo 61 que el monto total de transferencia a las empresas Aerolíneas Argentina S.A., Austral Líneas Aéreas, Cielos del Sur S.A. y controladas, para financiar gastos corrientes y de capital, no podrá superar el monto devengado durante el ejercicio 2010.
Otro aspecto que tampoco puedo soslayar como ciudadana de la provincia de Salta, de la zona norte que es fundamentalmente maderera, es que en el artículo 16 del proyecto de ley de presupuesto del Poder Ejecutivo se asigna al Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos un monto de 300 millones de pesos. Se ignora que este fondo debería estar integrado, según la ley 26.331, por una cifra aproximada de 1.820 millones de pesos.
Escuché con estupor lo que dijeron algunos diputados en el sentido de que se estipula eso porque hay provincias que no hicieron el mapa territorial. Quiero aclarar que la provincia de Salta hizo el mapa territorial, lo que nos significó una pérdida de trabajo muy importante en materia maderera, una paralización y un reclamo por parte de todos los forestales.
Por eso, oportunamente solicitamos al señor presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, diputado Marconato, que se ampliara la partida de dicho fondo.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) La Presidencia sugiere a la señora diputada que vaya redondeando su exposición.


SRA. DAHER, ZULEMA BEATRIZ (SALTA): Todos los diputados, fundamentalmente los de su partido, se excedieron en el tiempo, señor presidente.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Usted ya se ha excedido dos minutos, señora diputada.


SRA. DAHER, ZULEMA BEATRIZ (SALTA): Entonces, me faltan otros dos.
De todos modos, no voy a desoírlo, señor presidente. Sólo solicitamos que se asigne al fondo que mencioné anteriormente una partida de 1.800 millones de pesos.
Podríamos decir muchas cosas más, pero lo importante es dejar constancia de este tema. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.


SRA. NEBREDA, CARMEN ROSA (CORDOBA): Señor presidente: hace nueve horas que en nombre de la convivencia, consenso y buenos modales, hemos sufrido toda clase de agravios y descalificaciones, desde ser poco claros, oscuros, opacos, mentirosos y hasta patoteros.
La oposición pretende hablar de consenso, institucionalidad y democracia sólo si el oficialismo cambia el programa de gobierno y cumple con el que ella quiere desarrollar. Para la oposición el consenso es hacer lo que pretende y no puede, porque no es gobierno. Esto es lo que pasa.
Si bien no formaba parte de esta Cámara, durante quince años sufrí presupuestos votados por muchos de los que hoy niegan este proyecto, y que son los ideólogos de los dictámenes de minoría con presupuestos que contemplan recortes sin aumentos salariales, sin paritarias, con cierre de escuelas y hospitales y baja de cortinas de miles de fábrica y desempleo. No tuvieron ningún prurito ético y a ninguno le dijeron que no; muchas veces estos gobiernos, que tendrían que haber dicho que no, contaron con presupuestos que iban decididamente contra los trabajadores y contra los intereses de los sectores populares.
Parece que hoy se escandalizan ante un presupuesto que habla de un programa de gobierno que todos los años aumenta su preocupación por llevar mayor inclusión. Así, luego hablan de otros países, de nuestra inflación y de nuestros problemas de pobreza, pero no tienen la grandeza moral de reconocer lo que los organismos internacionales dicen en el sentido de que la Argentina y Chile, en América latina, son los dos países que más han avanzado en materia de inclusión. Creo que estas cuestiones también hay que señalarlas.
Tampoco tienen la honestidad intelectual de decir que este país avanzó porque hubo un programa económico y una decisión política que fue llevada a cabo. Hablan de vientos de cola, pero parece ser que siempre estuvieron atravesados por ellos porque permanentemente les ha ido mal. Sucede que tomaron las decisiones políticas y económicas equivocadas, que los llevaron a los fracasos absolutos.
Tendríamos que dejar de ser tan cínicos, hablar con la verdad y decir lo que pensamos. Es necesario decir: queremos ganar las elecciones y pretendemos que al gobierno le vaya mal para ver si podemos quitarle algunos votos y así poder gobernar.
Nosotros, los trabajadores y los pobres, hemos aprendido. Sabemos y tenemos memoria. Reconocemos quién nos da y quién nos quita, quién nos excluye y quién nos incluye. No hay ninguna duda. Hemos aprendido muy duramente la lección.
Quiero hablar fundamentalmente de lo que a mí me toca como representante social de la educación. Se llenan la boca diciendo que la educación va a salvar al país, pero es la primera vez que, a lo largo de siete años, vemos cómo el gobierno día a día ha ido mejorando un presupuesto que llega con un año de anticipación a lo previsto. Me refiero a los seis puntos para educación.
En el 2011 se establece un 6,4 por ciento sin ciencia y técnica, lo que constituye casi un 2 por ciento más de lo que teníamos el año pasado pero, fundamentalmente, para los trabajadores de la educación se mantiene el fruto de una conquista a raíz de una lucha que nos llevó 1003 días en la Carpa Blanca: el incentivo docente. Los gobiernos de Néstor y de Cristina fueron los únicos que lo honraron permanentemente y cumplieron mes a mes con esa conquista, que nos costó mucho.
Los mismos que nos decían que éramos unos vagos y que queríamos destruir la educación, ahora hablan de educación. En realidad, en ese momento, cuando estábamos en la Carpa Blanca, defendíamos la apertura de las escuelas técnicas y el mantenimiento de las escuelas especiales, rurales y de arte. Es decir, pretendíamos que se mantuviera le educación como el motor de la movilidad social.
Hoy, con un presupuesto del 6 por ciento, con una ley de Educación que habla del conocimiento como un derecho social, la Argentina empieza a generar un programa que tiene que ver con el desarrollo, con el trabajo, con el valor agregado, con el consumo y con trabajadores dignos.
Creo que, por lo menos, deberíamos tener la honestidad intelectual de reconocer que día a día vamos mejorando, que tenemos trabajo y que seguimos incluyendo a los sectores más marginados.
Tenemos que pensar que la Argentina se transforma y debemos reconocerlo. Si no se admite que la Argentina se transforma, soy escéptica en reconocer que van a tener la grandeza intelectual de darnos un presupuesto para que nuestra presidenta pueda gobernar todo el año 2011 con la tranquilidad de contar con un instrumento basado en su propio programa de gobierno, en su propia ideología y en su propio pensamiento, para llevar adelante una Argentina más inclusiva, más libre y más soberana. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.


SR. MARTINEZ, ERNESTO FELIX (CORDOBA): Señor presidente: antes de comenzar mi exposición, sin cinismo alguno debo advertir a la señora diputada Nebreda –tan preocupada por el tema educativo como nosotros- que en lo que tiene que ver con los fondos nacionales la provincia de Córdoba fundamentalmente su universidad- está especialmente postergada en este proyecto de ley de presupuesto del Poder Ejecutivo nacional, como demostraré posteriormente.
Dejando de lado este introito, debo decir que siempre escucho con respeto a todos los diputados del oficialismo, con especial atención a alguno de ellos cuando se trata de temas jurídicos y constitucionales. Hago muy bien en nombrar a los diputados Pais, Varias Aignasse, Yoma y Albrieu.
El señor diputado Pais, con altísimo nivel, ha dicho que estaríamos incurriendo casi en una violación constitucional al rechazar el presupuesto que nos ha enviado el Poder Ejecutivo nacional. Por parte del señor diputado Vargas Aignasse hubo una actitud que no le conocía, al tildar de escándalo, disparate y locura institucional el hecho de que la oposición vote en contra el proyecto que ha enviado el Poder Ejecutivo.
Conforme ellos lo presentan, sería muy difícil gobernar sin presupuesto. Lo que se oculta es que es mucho más fácil gobernar sin presupuesto, que en definitiva es en lo que se incurre cuando las cifras a recaudar se ponen por debajo de la realidad, y las partidas se mueven de un lado al otro por parte del señor jefe de Gabinete de Ministros.
Según un informe de la Auditoría General de la Nación, durante 2009 los recursos extrapresupuestarios excedieron el 40 por ciento de la cifra presupuestada. Entiendo que hasta nosotros podríamos estar incurriendo en una violación de la tradición parlamentaria argentina en dos cuestiones: en el presupuesto de cálculos y recursos que envía anualmente el Poder Ejecutivo nacional y en la ley de ministerios que cada gobierno remite al comienzo de su mandato. La oposición en tales casos, de un modo u otro, siempre ha prestado su anuencia para que el Poder Ejecutivo pueda gobernar conforme al proyecto que entienda se ajusta a sus prioridades.
Pero la formulación del presupuesto no puede transformarse –lo entiendo así verdaderamente, siendo honesto y descartando todo tipo de cinismo- en el montaje de una maquinaria electoral, donde algunos son más iguales que otros según los votos que se puedan recolectar.
Existe una inobservancia de la tradición parlamentaria argentina que, como bien adelantara en nombre del bloque el señor diputado Alonso, nos duele y es la respuesta a ocho años de violación serial de los preceptos presupuestarios, por deliberada falta de claridad en los proyectos enviados. Es más: hubo diputados que se desafiaron por cuestiones numéricas. Por eso advierto que la serie de cuentas nacionales serán irrescatables para la investigación futura. Existe una falta de estadística en la Argentina. Por eso autorizan a aceptar cualquier desafío, porque nadie podrá ganar.
Al carecerse de precisiones, se trata de una apuesta que no se podrá cobrar por carecer de reglas de juego.
La subestimación de ingresos realmente insulta nuestra inteligencia, porque no nos permite el control. La distribución electoralista de mover las partidas por parte del jefe de Gabinete de Ministros como también los excedentes es algo casi obsceno.
Por eso vamos a votar en contra del proyecto del Poder Ejecutivo nacional, ratificando lo ya dicho por nuestro bloque al principio de la intervención del señor diputado Alonso. Quedo a la espera de una sola cosa que nos permita apoyarlo: reformular la recaudación conforme a índices confiables.
Si se quiere, se puede tomar el índice con el cual se discutiría en paritarias cualquier actualización salarial de una organización gremial. Se trata de que los sobrantes tengan un destino cierto y no estén sujetos a una mera discrecionalidad.
Puede elegirse cualquier destino, porque ello es resorte del Poder Ejecutivo nacional, pero debe ser preciso. No se puede hablar de un crecimiento a tasas chinas que después no se refleja al enviar el proyecto de presupuesto.
Se trata verdaderamente de una caja china y oscura, donde en vez de claridad sólo se perciben sombras. Un presupuesto que se pretende aprobar en forma oscura, sin precisión y claridad, verdaderamente deja hasta la posibilidad de malversar fondos públicos.
El funcionario que carece de un presupuesto antes de gastar, le alcanza con pedir un refuerzo a la jefatura de Gabinete de Ministros para hacer movimientos que no estaban previstos.
Del reparto electoralista brindaré un solo ejemplo. En la planilla anexa que se ha incorporado al artículo 12 del proyecto de presupuesto nacional figuran los refuerzos de crédito para las universidades nacionales, que tomaba especialmente en cuenta la señora diputada Nebreda.
En 2011, en concepto de refuerzo, le tocarán a la Universidad Nacional de Córdoba dos millones de pesos; a la Universidad del partido de General San Martín del Gran Buenos Aires, cinco millones; a la Universidad del partido de La Matanza, 27 millones; a la Universidad del partido de Lomas de Zamora, 12 millones; a la Universidad Nacional de Luján, 7 millones y medio; a la Universidad de Santiago del Estero, 8 millones 600 mil; a la Universidad Nacional de Lanús, 5 millones; a la Universidad del partido de Tres de Febrero, dos millones; a la Universidad de Chilecito –que seguramente lo merezca por algún hijo ilustre que es legislador y está en esta casa-, 7 millones, frente a los 2 millones que le toca a la Universidad de Córdoba, de la que hemos egresado muchos de los que integramos la Cámara.
No discuto la subjetividad de las asignaciones de estos refuerzos, pero sí las prioridades, y todavía no hemos entrado en la discusión en particular.
Finalmente, reclamo igualdad y no el montaje electoralista del cual estaba hablando. Aquí ha quedado claramente reflejado que el conurbano bonaerense –sea bienvenido-, a través de sus universidades, está favorecido, porque es verdaderamente el lugar donde se obtiene la mayor cantidad de votos.
Entonces, tiene que haber grandeza y sinceridad para reformular un presupuesto en base a cifras que coincidan con la verdadera recaudación, sin subestimarla. Si se llega a ese punto de equilibrio, reveríamos nuestra posición original y votaríamos favorablemente el proyecto del Poder Ejecutivo, con la simple modificación de las cifras, pues así corresponde a una tradición parlamentaria que -una vez más y dolorosamente- hoy dejaríamos de lado. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Porque ha sido aludida, tiene la palabra la señora diputada por Córdoba.


SRA. NEBREDA, CARMEN ROSA (CORDOBA): Señor presidente: las universidades en general han aumentado su presupuesto en un 600 por ciento. Además, debemos recordar a un ministro que duró 48 horas, porque su primera medida fue reducir el presupuesto de las universidades en 300 millones de pesos.
Le digo a mi coterráneo, el diputado Martínez, que puede votar este presupuesto porque en la página 23 del Orden del Día del dictamen de mayoría se dice: “Córdoba, 6.250.734 pesos”, y no 2 millones como él ha dicho.


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. DIAZ BANCALARI, JOSE MARIA (BUENOS AIRES): Señor presidente: a pocos días de que se cumplan veintisiete años de la recuperación de la institucionalidad argentina –el 10 de diciembre, nunca pensé encontrarme en un debate como el que se está llevando adelante, discutiendo una facultad que es esencial del Ejecutivo, cual es el establecimiento de un instrumento de gobierno que promueva una política económica sustentable.
La elaboración del presupuesto es materia del Ejecutivo, no porque lo diga el nuevo artículo de la Constitución de 1994, que establece que compete al Ejecutivo fijar el programa general de gobierno y el plan de inversiones, sino porque siempre fue así.
Algunos diputados han dicho que existe imposibilidad de control y falta de posibilidades de intervención por parte del Congreso. No veo por qué dicen esto, ya que existen todas las posibilidades de intervención. Si se aprueba la iniciativa propuesta por la oposición, éste va a ser el primer gobierno nacional que no tenga facultades delegadas. Desde 1983 hasta la fecha, absolutamente todos los gobiernos nacionales han tenido facultades delegadas. Pero permítanme decir que ello no significa que sean superpoderes; tienen todos los controles de la Constitución. La facultad delegada es aquella para compensar o transferir partidas. Es decir, cuando existe un superávit en un ámbito y un déficit en otro, lo lógico y natural es que haya una compensación. Entonces, las facultades delegadas existen desde 1983 y hubo una sola excepción en que hubo superpoderes. Esto ocurrió cuando a un gobierno que presidía un señor llamado Fernando de la Rúa –no sé si recuerdanse le ocurrió una cosa demasiado inteligente: traer a Nerón para combatir el incendio de Roma, como dijo aquí alguna colega. Lo trajo a Cavallo. A él sí le dieron superpoderes y todo tipo de facultades absolutamente inconstitucionales y violatorias del artículo 29. Pero fuera de eso, ningún otro gobierno tuvo superpoderes. Entonces, no se puede descalificar a la institución parlamentaria ni al sistema institucional argentino sembrando dudas, sospechas y sombras. ¿Dónde hay sombras? En ningún lado. Absolutamente todos disponen de las facultades para ejercer el control que corresponda.
Aparte de esto, la crítica que más he escuchado es aquella que dice que este presupuesto es más de lo mismo. ¡Dios así lo quiera, si vamos a mantener los niveles de crecimiento, desarrollo, inversión y generación de empleo! ¿Alguien ha mantenido esos niveles durante siete años? ¿Algún otro gobierno ha tenido un crecimiento sostenido?
Puedo comprender que algunos que nunca supieron crear nada ni generar recurso alguno observen la existencia de recursos y se les ocurra tener alguna injerencia en su distribución. Esto es lógico y natural. Puede participar. Pero querer fijarle el plan de gobierno al Ejecutivo es algo totalmente inconstitucional. Tal como lo dijo alguien aquí, frente a una circunstancia de esa naturaleza, el Ejecutivo tiene dos opciones: o detiene todo o sigue para adelante. Si para todo, es claramente porque le quieren poner trabas. No se hagan ilusiones. Este gobierno tiene la decisión, la voluntad y el coraje político de avanzar a toda máquina, porque cada día que pasa se suman millones de seres humanos a los niveles de dignidad.
¿Quién puede desconocer esto? No sé cómo pueden desconocer esto que está frente a nuestros ojos. Vayan a mirar. Yo pertenezco a una zona que fue la capital nacional de la desocupación, donde prácticamente había desaparecido toda actividad industrial –éramos industriales, ahora volvemos a serlo, y donde ni siquiera se podía pensar en la adquisición de un puesto de trabajo. Hoy está funcionando todo a plena máquina. Cuando a alguno se le ocurrió tratar de poner un freno, generar alguna dificultad o sembrar alguna duda diciendo “Porque pasa esto vamos a tener que despedir tantos empleados”, este gobierno nacional dijo “No se olviden de lo que pasó; nosotros estamos dispuestos a defender el trabajo argentino, el ingreso de los argentinos y el patrimonio de los argentinos”. Así se salvó esta circunstancia, y hoy la actividad industrial está funcionando a plena máquina.
En economía no hay milagros, señor presidente, sino que hay decisiones políticas. Cuando en 2003 se asumió la conducción de los destinos de la Nación, se tomó la decisión política de llevar adelante una propuesta, un programa, un proyecto de Nación. Acostumbrémonos a hablar de proyecto nacional.
¿Cuál es el proyecto nacional? Es un proyecto original, propio, autóctono y soberano si me permiten, diría que también es peronista, porque también está integrado fundamentalmente por el peronismo donde el Estado toma las decisiones sobre la economía.
Recuperó la calidad de lo que significa la función del Estado y de lo que es la institución presidencial.
Ese es el proyecto que llevamos adelante y es el que venimos a defender en esta sesión. No tenemos ninguna otra intención que no sea la de ver alguna vez el pleno empleo y la integración de todos los sectores que todavía falta incluir para que de una vez por todas recuperen su dignidad. Pero no somos necios y no desconocemos que todavía falta mucho por hacer. Confiamos en la buena voluntad y en la buena fe de la oposición para colaborar, no interferir y sumar fuerzas, porque realmente se necesitan.
Les voy a comentar una novedad. En un país del Norte, muy poderoso, se ha constituido una fuerza de tareas no sé si les suena el nombrepara escarmentar a la Argentina por sus desafíos económicos. No olviden que un ex presidente, que hoy desgraciadamente ya no está, en su última visita –última porque estaba próximo a cumplir los cuatro años de mandatofrente a los organismos financieros del poder internacional les dijo con todas las letras: “Nuestra presencia aquí y ahora en las condiciones en que está la República Argentina es la prueba más evidente de que hay vida después del Fondo”, como diciéndoles que hay cosas distintas a las que se proponen.
Eso es lo que queremos: cosas distintas a las que les proponen a la pobre España, a Portugal o a Grecia. Les dicen: “¿No les gusta la sopa? Tomen tres platos”, “Vayan allá, desregulen”, “Frenen la economía”, “Ajusten”.
¿A eso queremos volver? No, señor presidente; no queremos dar ni un paso atrás. Por eso vamos a votar a favor de este proyecto de ley de presupuesto. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Mendoza.


SR. MANSUR, RICARDO ALFREDO (MENDOZA): Señor presidente: a veces uno se pregunta qué hace acá tratando el presupuesto si algunos piensan que, como tiene que venir del Ejecutivo, solamente puede opinar pero no puede modificar nada ni tiene responsabilidades. Me parece que en este recinto debemos discutir, observar, proponer y encontrar el mejor presupuesto para los argentinos.
Ya se fundamentó mucho y bien por parte de mis correligionarios por qué vamos a votar en contra el dictamen de mayoría. Pero yo quiero agregar algo que me parece importante: en el presupuesto hay un error que afecta a las economías regionales. En la Comisión de Economías y Desarrollo Regional, que presido, hemos hecho un seguimiento. En esto tuvo mucho que ver la señora diputada Susana García con la presentación de un pedido de informes, porque allá por el año 2008 se dictó la resolución 496, que crea el Programa de Desarrollo de las Economías Regionales. Cada uno de los que estamos acá pertenecemos a alguna región. Pero no todos entienden lo que significa el Programa de Desarrollo de Economías Regionales. Algunos creen que el desarrollo regional es la agricultura y no es así. No solamente es agricultura, sino también el turismo, los servicios, el comercio, emprendimientos culturales. Y cuando se dictó la resolución en el año 2008, en el presupuesto del año 2009 se le dio una partida de 220 millones de pesos en este programa de desarrollo regional.
La diputada Susana García pidió un informe. Lamentablemente, el Ejecutivo no lo contestó, porque queríamos saber en el año 2009 cuánto se ejecutó, cómo se ejecutó y cómo se distribuyó ese dinero. Porque esta resolución establece que los fondos indicados en el artículo anterior, esos 220 millones de pesos, tienen que ser destinados a la ejecución de las políticas específicas vinculadas con las cadenas de valor regionales, especialmente destinadas a financiar y realizar aportes directos no reintegrables. Por ejemplo, para el fomento, promoción y financiamiento de proyectos de infraestructura y logística orientados al desarrollo de la industria y comercio de productos regionales.
El Poder Ejecutivo no contestó y entonces también preguntamos por qué en el presupuesto de 2010 se colocaron 110 millones de pesos. Esto sí lo contestó el Poder Ejecutivo, y al 15 de julio de este año todavía no se le había tocado un peso a ese fondo.
Quiero resaltar la importancia que tienen las economías regionales. Debe señalarse que este país es completamente asimétrico y no le vamos a echar la culpa al radicalismo o a De la Rúa por la asimetría del país, porque también en los últimos 20 años el radicalismo gobernó tres años pero el peronismo gobernó casi 18.
Entonces, si analizamos esa importancia, debemos señalar que en 2001 se estableció que el 89,3 por ciento de nuestra población estaba en zonas urbanas y el INDEC –y en esto no puede mentir ni pretenderá mentirnos dice que en 2015 vamos a tener el 94 por ciento en zonas urbanas.
Son importantes las economías regionales porque en nuestro país cinco provincias producen el 85 por ciento del producto bruto geográfico de la Argentina y esas cinco provincias sólo ocupan el 20 por ciento de la superficie del país. En esas cinco provincias está el 65 por ciento de nuestra población.
Por eso para 2011 en este presupuesto no aparece partida alguna para ese programa de desarrollo regional. La actividad industrial en nuestro país registra que el 72,3 por ciento está en la región centro y en Buenos Aires.
En cuanto al financiamiento industrial bancario, el 85 por ciento lo tiene la región pampeana: Buenos Aires, Capital y parte de La Pampa, seguramente muy poca. El 82 por ciento de los depósitos de la Argentina están en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Entonces, tienen que reconocer que este presupuesto tiene errores, porque las mismas partidas que en el presupuesto 2009 y 2010 destinaban 220 y 110 millones no aparecen en este presupuesto. Porque hay un error en el Programa 36, de la jurisdicción 52, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, donde dice: “Promoción de actividades agrícolas regionales, 211 millones de pesos”.
Entonces, si la actividad bancaria financiaba el 85 por ciento en la zona pampeana y centro del país, el gobierno seguramente debe haber suplido esa deficiencia a través de la Sepyme, ya que como todos sabemos esa es la sigla de la Secretaria de la Pequeña y Mediana Empresa, en cuyo nombre también incluye la expresión “y Desarrollo Regional”.
Por ese motivo invitamos a nuestra comisión al licenciado Roura, para que nos explicara los alcances de los distintos programas. Así, nos enteramos que uno de los programas que más dinero reparte es el régimen de bonificación de tasas. Por este régimen el industrial o el productor puede recurrir a un banco porque el Estado subsidia parte de la tasa. En este sentido, entre 2009 y 2010 la Sepyme repartió 411 millones de pesos. De ese monto, el 72 por ciento lo distribuyó en Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Santa Fe.
Siguiendo esa asimetría continuamos investigando para ver entre quiénes se había distribuido. Hoy podemos decir que el comercio y la industria se llevaron el 70 por ciento de esos 411 millones de pesos. Supusimos que esos recursos se habían destinado a las mini y pequeñas empresas, pero tampoco fue así, ya que lo recibieron empresas que tenían más de 21 empleados y en algunos casos hasta más de 50 empleados.
Lo que quiero señalar con esto es que en el presupuesto en análisis no figura la partida para el programa de desarrollo regional, y esta asimetría la vamos a revertir en la medida en que podamos introducir esta modificación. Así se lo solicité a mis correligionarios que integran la Comisión de Presupuesto y Hacienda, pero me dijeron que el oficialismo no va a aceptar ninguna modificación. Entonces, reitero mi observación para que se modifique esa partida y las economías regionales del país reciban el financiamiento y apoyo necesario para terminar con las asimetrías sociales y económicas que tiene la República Argentina. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Buenos Aires.


SRA. PUIGGROS, ADRIANA VICTORIA (BUENOS AIRES): Señor presidente: adelanto mi voto afirmativo al proyecto contenido en el dictamen de mayoría. Además, dejo constancia de que voy a insertar en el Diario de Sesiones el análisis más detallado del presupuesto, por lo que en este momento me voy a limitar hacer dos o tres aclaraciones.
En primer término, hago míos los fundamentos de los señores diputados Vargas Aignasse y Pais, sintetizándolos en que acá existe la clara intención de faltarle el respeto a las funciones que le corresponden al Poder Ejecutivo Nacional, vulnerando el principio de división de poderes.
Para no ahondar en conceptos que ya se han vertido, solo quiero decir que me preocupa que haya una oposición que siempre está en el borde del orden constitucional en esta y en otras circunstancias que hemos vivido. Reitero que esto me preocupa, pero al mismo tiempo no me extraña que haya una postura diferente, porque evidentemente se defienden intereses distintos.
Hemos escuchado atentamente lo que han manifestado los diputados que representan al pueblo de las distintas provincias argentinas enunciando lo que se ha construido en infraestructura, lo que se ha avanzado en el orden social, lo que ha llegado a cada provincia y cómo cada una de ellas ha ido saliendo de la miseria en que estaba. Agradezco a los diputados preopinantes de la oposición que lo hayan reconocido.
Al mismo tiempo vemos que la oposición presenta otros proyectos de gobierno, otros proyectos de ley de leyes. Me he tomado el trabajo de revisar antecedentes de otros países y no he encontrado en ninguno de ellos donde la oposición, en lugar de entender que tratándose de la ley de leyes sólo tiene que plantear diferencias, lo que haga sea oponerse totalmente, oponerse a la gobernabilidad, poner inconvenientes para que el gobierno pueda tener este último año de gobierno ordenadamente.
Como dijo hace un rato la diputada Nebreda, la oposición no puede tratar de imponer a la presidenta una concepción totalmente distinta a la que ella tiene. La presidenta tiene una concepción nacionalista, popular y democrática que ha sacado adelante al país y que junto con el ex presidente, nuestro querido Néstor Kirchner, ha colocado a la Argentina en un camino que acompaña a aquellos países que integran la UNASUR. La oposición quiere imponer un proyecto neoliberal, retrógrado, que lleva las cosas para atrás.
Por todas estas razones voy a votar favorablemente el dictamen de mayoría.
Por otro lado, quiero informar que en mi carácter de presidenta de la Comisión de Educación este mediodía vinieron a verme casi todas las agrupaciones docentes del país, públicas y privadas, para saber cuál era el tratamiento que se le daba a la educación en el proyecto de presupuesto. De allí salieron para anunciar a los miles de docentes que estaban en la calle que se habían contemplado todas las cuestiones que ellos planteaban y que puedo sintetizar en dos puntos: en este proyecto de presupuesto se sostiene lo que está planteado en la ley de financiamiento educativo y además se destinan fondos equivalentes al 6,4 por ciento del PBI para educación, cifra que está por encima de lo que la UNESCO exige. Con lo cual, después de Cuba la Argentina es el país de América latina que más invierte en educación.
Creo que la oposición sabe perfectamente que de todas maneras vamos a gobernar. Nuestra presidenta va a gobernar de todas maneras.
Cuando el pueblo escucha estas cosas no entiende el porqué de esa oposición de la oposición. No se entiende, salvo cuando se piensa en el fondo y se comprende que están defendiendo otros intereses, no los que defendemos nosotros, que son los intereses del pueblo. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Neuquén.


SR. QUIROGA, HORACIO RODOLFO (NEUQUEN): Señor presidente: en primer lugar, como repetida y acertadamente se ha dicho, un presupuesto es la verdadera herramienta de planificación y desarrollo que tiene un gobierno, que obviamente le da un valor fundamental como es la previsibilidad.
Creo que no hay ninguna duda de que el Poder Ejecutivo tiene el derecho de contar con esta herramienta. Lo peor que puede pasar en un sistema republicano es no contar con un presupuesto, así sea no tan bueno como el oficialismo quisiera ni tan malo como el que pueda llegar a salir en contra de los deseos del gobierno.
Francamente, de acuerdo al proyecto elevado a este Congreso de la Nación, me gustaría compartir algunas esperanzas que encierra este proyecto de presupuesto. Por ejemplo, me gustaría tener la esperanza de que en la Argentina tengamos un 8,4 por ciento de inflación, pero solo aplicando cuestiones de fe religiosa esto podría suceder. Creo que en el fondo esta es una estrategia para subestimar recursos, y que a la hora de los resultados habrá una sobreejecución en materia de ingresos.
Esto tiene por objeto contar con recursos por fuera del presupuesto que después se destinan de acuerdo con las conveniencias políticas que el Ejecutivo entienda que debe llevar adelante en ese momento.
No soy de los que me asusto cuando se habla de la discrecionalidad de los gobiernos, porque estos manejan cierto margen de discrecionalidad a los efectos de determinar prioridades, pero una cosa es la previsibilidad y otra la arbitrariedad. Creo que no es conveniente para la salud de las instituciones que esos recursos se manejen de manera arbitraria, muchas veces doblegando voluntades de intendentes y gobernadores para adherir de manera casi fanática a la política del gobierno.
El diputado Buryaile habló del régimen federal de acuerdo con la ley de coparticipación, y no me refiero a la que se sancionó en 1989, que preveía una distribución de los recursos para las provincias del orden del 54 por ciento y del 46 para la Nación. Mediante sucesivas modificaciones introducidas por pactos fiscales se llegó a un piso del 34 por ciento, y hoy en realidad tan solo el 25 por ciento de los recursos va a parar a las provincias.
Obviamente se trata de llevar adelante esta decisión enumerando una serie de obras, cuando en definitiva, si hubiera una verdadera descentralización de recursos, las mismas provincias podrían establecer este régimen de prioridades. Recordemos que nuestra Patria nació federal, que no hay Nación sin provincias, y que este régimen de distribución de recursos, que también contiene este proyecto, no es para fortalecer el régimen federal sino para debilitarlo.
Mi comprovinciano y colega diputado Brillo efectuó una serie de consideraciones respecto del tratamiento que se da a los valores en boca de pozo tanto del gas como del petróleo, y yo agregaría a las retenciones que se aplican al petróleo que se exporta, que ya es escaso. Tal vez en algún momento, si no mejoran las condiciones de exploración, deberemos empezar a importar cada vez más.
En este proyecto de ley de presupuesto se reconocen de manera explícita algunos desfasajes que se producen por el régimen tarifario de la generación de energía. En este caso el Estado nacional se compromete a atender las obligaciones emergentes de las diferencias que se produzcan entre la tarifa reconocida a la Entidad Binacional Yacyretá y el valor neto que cobra en el mercado spot liquidando por la comercialización en el Mercado Eléctrico Mayorista conforme a la normativa vigente.
Este es un ente binacional, pero se trata de la explotación de recursos no renovables para las provincias productoras que ponen a disposición de la Argentina recursos sumamente importantes. En el caso de Neuquén esto ha devenido en reclamos judiciales.
Creo que estas cuestiones deberían contemplarse con un subsidio explícito en el presupuesto, y no de manera implícita. Porque las provincias productoras aportan sostenidamente de manera subsidiadarespecto de las políticas tarifarias que está llevando adelante este gobierno.
Mi comprovinciano, diputado Brillo, hizo una serie de consideraciones que yo comparto absolutamente. Lo que no comparto es su decisión de votar a favor del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo. Considero que expuso los argumentos especiales para votar en contra. Sin riesgo a equivocarme diría que puedo adherir a lo dicho por el propio diputado, pero cambiando el sentido del voto, porque me da los fundamentos para votar en contra.
Se ha mencionado tangencialmente la virtualidad del régimen de desendeudamiento a las provincias, cuando en realidad se está cubriendo, en gran parte, con los ATN no ejecutados durante varios años. Este plan de desendeudamiento exige a las provincias renunciar a cualquier cuestión litigiosa que tengan con la Nación.
En la Argentina, insistentemente cada fuerza política se ha acostumbrado a atribuirse algunas expresiones como si fueran patrimonio exclusivo y formaran parte de sus propios genes. Permanentemente se ha mencionado la preocupación por la pobreza; este tema no es patrimonio de ningún partido político como tampoco lo son la ética y el respeto por la Constitución Nacional. En todo caso, estas cuestiones deberían ser motivo de esmero para cualquier partido político que deba gobernar.
Si esto no fuera así, pobre los pobres de otros países que no tienen un partido peronista que se ocupe de ellos. A la luz de las expresiones vertidas, habría que poner un cartel que dijera: “quédese tranquila la pobreza que los peronistas estamos trabajando para resolverla”. Quiero recordar que de los últimos veinte años, como decía el señor diputado Mansur, dieciocho han sido gobernados por gobiernos peronistas. Desligarse de los gobiernos peronistas buenos y malos, como si no formaran parte de una misma voluntad política es una tergiversación de la historia reciente de la Argentina.
En los momentos difíciles todos hemos gobernado. A los radicales también nos ha tocado gobernar durante momentos difíciles: lo hicimos en el año 2001; cuando nos hicimos cargo de la democracia, después de la dictadura militar, y de la segunda década infame del peronismo menemista. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Salta.


SR. YARADE, FERNANDO (SALTA): Señor presidente: nuevamente tenemos la oportunidad de tratar el proyecto de ley de presupuesto de la Nación, algo que es absolutamente importante porque brinda a la ciudadanía la posibilidad de conocer el destino de los recursos, compartiendo o no su origen.
Es interesante saber lo que pasó en las últimas décadas. En la década del 80 prácticamente no hubo presupuestos. En el año 1984 el presupuesto se aprobó en octubre; en el año 1985 se promulgó en octubre, en el año 1986 también se promulgó en octubre; en el año 1987 se promulgó en julio; en 1988, en diciembre, y en 1989 no hubo presupuesto y se prorrogó automáticamente. Se trataba simplemente de rendiciones de cuentas.
Luego en la década de los 90 el estilo era sobrestimar los presupuestos. Se proyectaban presupuestos generando un nivel de algarabía económica que naturalmente terminaron en un endeudamiento sucesivo y altísimo. Ese déficit fiscal llevaba al país a un alto grado de endeudamiento.
Actualmente estamos ante una serie consecutiva de superávit fiscales con presupuestos que permiten establecer, incluso en este año, que el superávit proyectado para 2011 será superior a los 2 mil millones de pesos.
Es interesante analizar cuál es el coeficiente de inversión pública que establece este presupuesto. Este proyecto sostiene una presencia del Estado en la economía del 35 por ciento, pero además la educación tendrá una participación en el PBI superior al 6 por ciento; recuerden que en el año 2002 era sólo del 2 por ciento.
Hubo un gran impulso de la inversión y estímulo a los ingresos de la gente en 2010. Respecto de las políticas económicas hubo un fuerte impulso en la demanda y en la oferta.
Desde el punto de vista de la demanda, la política fiscal expansiva es sustentable porque está basada en el superávit fiscal con una fuerte inversión social y con un altísimo número, superior al 90 por ciento de la masa de jubilados potenciales, que es seguramente la más alta de toda América Latina -como todos lo saben-, con un grado de movilidad que se establece dos veces por año, con la Asignación Universal –que fue una gran solución en el aspecto socialy con una inversión pública que está en el 4,3 por ciento del PBI.
También es importante destacar que la participación del Estado en el PBI es del 38 por ciento. Obviamente, ahí incluimos el aporte de la Nación, de los gobiernos provinciales y de los municipios. Cabe destacar que antes de 2003 estaba en el 28 por ciento.
La política monetaria convalida la relación del crecimiento con el M2, es decir, la base monetaria más los depósitos, que se encuentra en el 16 por ciento y se mantiene esa situación. Por eso, quienes dicen que hay un exceso de base monetaria están equivocados porque se están respetando esos niveles.
Respecto del impulso a la oferta –que yo también mencionabase creó un exitoso programa financiero para el 2010 a través del uso de reservas. Además, se atenuó la salida de capitales y se abordaron los problemas residuales que teníamos a raíz del default.
Asimismo, se recuperaron la inversión y los depósitos, y se frenó la salida de capitales. Ni hablar de la solución que esto representó en función del spread que tenemos en relación con los bonos del Tesoro de los Estados Unidos. El riesgo país ha bajado de manera notable y estamos en los niveles más bajos de los últimos tiempos.
Por otro lado, en los años 90 la tasa de inversión pública era del 1,3 por ciento. Hoy estamos en el 4,3 por ciento del PBI y esto representa un 20 por ciento de la inversión privada.
La relación deuda-PBI es una de las mejores de los últimos tiempos -incluso una de las mejores de Latinoamérica- ya que estamos en una relación del 48 por ciento. Cabe mencionar que Estados Unidos tiene una relación deuda-PBI del 130 por ciento.
Ni hablar del nivel de reservas: estamos por encima de los 50 mil millones, y además tiende a converger con la deuda.
Cabe destacar que se resolvió el 91,7 por ciento de la deuda en default. Además, en el canje 2005 se resolvió el 76,15 por ciento y, en el canje 2010, el 66,82 por ciento del resto de la deuda que quedaba.
En el día de hoy en este recinto se puso como ejemplo el caso de España. Tuve la oportunidad de estar allí la semana pasada y quiero decir que encontraron consenso porque tenían un déficit fiscal del 11 por ciento y lo redujeron al 3 por ciento.
España se encuentra en una situación compleja, muy parecida a la que nosotros teníamos en 2001: tienen un 20 por ciento de desocupación. Ustedes saben que la mejor política social que hemos tenido en los últimos tiempos es no haber perdido puestos de trabajo. No los perdimos en 2009 ni tampoco los estamos perdiendo ahora. Por el contrario, estamos generando puestos de trabajo.
Es interesante observar dentro de este contexto cómo se ha establecido un criterio de prudencia dentro del presupuesto. El mundo está muy complejo. Europa está en una situación muy compleja. Por eso, acepto y avalo el criterio de ser muy prudentes a la hora de establecer la proyección de recursos.
Quiero destacar algo realmente muy importante: las provincias han salido del ahogo que representaban sus deudas. En el caso particular de la provincia de Salta en el año 1995 la deuda ascendía al 70 por ciento de su presupuesto, y hoy oscila en el 20 por ciento gracias al apoyo de la Nación en los servicios de la deuda de este año y del próximo.
Este fue un desahogo importante que se traduce en un altísimo grado de inversión pública, como también lo fueron los fondos derivados de la soja. La provincia de Salta, como todas las del país, recibió un 30 por ciento en concepto de coparticipación, pero el gobernador Urtubey le asignó el 50 por ciento a los municipios.
Es interesante destacar lo que pasa en otros países, como España. Hace muy poco cambiaron al vicepresidente. Acá no solo tenemos al vicepresidente que es el jefe de la oposición, sino también candidato a presidente. Lo muy curioso es que además pretende dejarnos sin presupuesto, o con un presupuesto armado por la oposición.
Vamos a seguir apoyando esta iniciativa y no vamos a bajar los brazos. Vamos a apoyar este presupuesto porque estamos convencidos de que genera crecimiento, desarrollo e inclusión social para el país. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por el Chaco.


SR. MORANTE, ANTONIO ARNALDO MARIA (CHACO): Señor presidente: una vez más nos toca reunirnos para debatir el proyecto de presupuesto general de gastos y recursos en esta Cámara de Diputados.
Es el tercer año que integro esta Cámara en representación de mi provincia, además de formar parte de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. En dicha comisión se debatió durante bastante tiempo la iniciativa elevada por el Poder Ejecutivo. Fueron invitados muchos funcionarios del Ministerio de Economía y del Ministerio de Planificación. Se escuchó la opinión de todos los diputados de los distintos bloques parlamentarios. Entiendo que en esos días se pudieron evacuar todas las dudas, porque los funcionarios pudieron contestar las preguntas, además de remitir informes por escrito a cada uno de los diputados que así lo requirieron.
El presupuesto de gastos y recursos es la herramienta fundamental y el programa general de gobierno de una gestión elegida constitucionalmente.
Esa herramienta fundamental pretende plasmar un proyecto político que se inicia en 2003, durante la gestión de Néstor Kirchner. Produjo una revolución extraordinaria en el país.
Las provincias del Norte hemos podido recepcionar en esos años un flujo importante de dinero. Muchas de ellas tenían gobernadores de distinto signo político, como aconteció con mi provincia. El jefe político del gobierno de aquel entonces visitó en dos oportunidades el Chaco. Nunca nos recortó flujos de dinero; se construyeron miles de vivienda; se construyeron muchas escuelas, y se generó inclusión social a partir de las propuestas de su gobierno.
No pretendo hacer un análisis técnico de esta cuestión, pero sí político, porque los chaqueños me votaron para representarlos y para definir políticamente algunas cuestiones.
Hoy vemos que algunos partidos de la oposición no van a acompañar el proyecto de presupuesto, sino que han presentado dictámenes de minoría. O sea que de alguna manera se pretende cogobernar o gobernar desde el Congreso.
Entendemos que el pueblo soberano votó un gobierno y un proyecto. La gestión de Néstor Kirchner nos permitió que los chaqueños volvieran a mirarnos de otra manera a los justicialistas. Después de veinte años han elegido a un gobernador justicialista. Hemos obtenido un triunfo electoral importante, a pesar de que el gobernador de entonces no era de nuestro signo político. Nunca se discriminó por tener otro signo político. La propuesta y el proyecto general de ese gobierno eran de inclusión y de respeto a todos los signos políticos. Por eso hoy de alguna manera pretendo destacar esta cuestión.
Quiero preguntar con absoluto respeto a todos los bloques qué van a pensar los habitantes del Norte postergado, cuando vean que los recursos que estaban asignados en el proyecto de presupuesto que envió la señora presidenta no serán tales.
En el proyecto del Poder Ejecutivo estaba estimado que iban a recibir un incremento del 22,7 por ciento de la composición de gastos por la ubicación geográfica, cuando la media del mismo proyecto elevado por la presidenta para todas las provincias era del 18 por ciento.
¿Qué van a pensar los chaqueños que hoy, a partir de este proyecto general de gobierno, vislumbran una obra extraordinaria, como la repotenciación del acueducto Barranqueras-Saénz Peña, que fue esperada durante muchos años?
¿Qué van a pensar cuando vean que no se puede iniciar la obra de la autovía Resistencia-Sáenz Peña, que se puede paralizar la obra del electroducto NEA-NOA de 500 kilovatios, que no se puede iniciar la obra tan esperada del gasoducto del NEA y que se puede postergar una obra tan esperada para la provincia, como la construcción del segundo acueducto del centro oeste chaqueño, que tiene casi 500 kilómetros de extensión y que va a llevar agua a 26 localidades? Esta última obra le dará la soberanía a la gente del interior, que necesita tener agua potable.
Entonces, ni hablemos de lo que significó este modelo y este proyecto, generando una universidad autónoma en la provincia del Chaco, que hoy tiene más de once carreras. También se puede mencionar la reparación del ramal C-34, que permitió que el Belgrano Cargas disminuya casi el 40 por ciento de lo que se pagaba por flete a los productores de Salta, Santiago del Estero y Chaco.
Si vemos las cifras estimadas en el proyecto de presupuesto que envió la presidenta, encontramos en programas de vivienda, infraestructura habitacional y obras complementarias la suma de 156 millones de peso; en programas de apoyo de infraestructura para municipios, 15 millones; en escuelas e infraestructura escolar, 41 millones; desde el Ministerio de Agricultura, 50 millones; desde el Ministerio de Planificación para proyectos y obras, 1.172 millones. En esto último están incluidos lo que tiene proyectado Vialidad Nacional por 261 millones de pesos, 200 millones en aportes para sanear las finanzas de la caja jubilatoria, etcétera.
Me parece que hoy estamos por romper una tradición parlamentaria de permitir al gobierno de turno, electo por el pueblo, seguir llevando adelante su programa general de gobierno.
Apelo a la racionalidad de los diputados presentes. Dejemos gobernar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que tiene mandato hasta el 10 de diciembre de 2011. El año próximo el pueblo argentino decidirá quién lo va a gobernar.
Cuando llegue ese momento, los justicialistas seguramente vamos a estar acompañando al futuro gobierno, porque tenemos como lema, emblema y objetivo el beneficio del pueblo y la grandeza de la Nación. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Tucumán.


SRA. CASTALDO, NORAH SUSANA (TUCUMAN): Señor presidente: el entusiasmo que se pone para tratar este tema se contrapone con el cansancio físico de tantas horas que llevamos en el recinto, pero a mí me alegra la pasión y el entusiasmo que hemos puesto todos en analizar el presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo para el ejercicio 2011.
Sin embargo, muchos integrantes del bloque oficialista parecen sentirse un poco agraviados por los cuestionamientos que desde la oposición se hacen al proyecto del Poder Ejecutivo. Esto causa extrañeza porque no discutir el programa de gobierno significa de alguna manera habilitar un manejo clientelar que nada tiene que ver con el funcionamiento prolijo y ortodoxo de una república.
Por ello debemos seguir avanzando en este análisis del proyecto de presupuesto que ha enviado el Poder Ejecutivo, con cuya formulación por supuesto no estoy totalmente de acuerdo, motivo por el cual voy a adherir al dictamen que ha suscripto mi bloque.
La Casa Rosada no ha tenido mucho prurito en hacer públicos sus números. En primer lugar, prevé recaudar 150.000 millones en concepto de seguridad social, y por otro lado dice que sólo ejecutará 104.000 millones en beneficio de los jubilados. Entonces, cabe preguntarse a dónde irán a parar los 46.000 millones restantes. Justamente, tampoco tiene inconvenientes en señalar que cuenta con un ahorro de 49.600 millones previsto para el año que viene. Mientras tanto, en la Argentina se les niega a los viejos el 82 por ciento móvil. O sea que ese contraste entre el superávit primario y la cifra de hambre de los abuelos, evidentemente no puede menos que agraviarnos.
Quiero detenerme en lo que respecta a lo que va a recibir la provincia de Tucumán, a la cual tengo el honor de representar. Por supuesto, ante todo quiero hacer la salvedad de que las consideraciones que voy a formular dejan de lado la cajita feliz –llamémosla asíde los ATN. Es decir que los datos que voy a aportar no son ni absolutos ni definitivos.
Evidentemente, la provincia de Tucumán es un Estado que no ha sido privilegiado por el presupuesto para el año 2011. No obstante ello, el gobernador pareció estar entusiasmado con el diseño del presupuesto y recomendó a sus legisladores su aprobación definitiva, cosa que hicieron con absoluta prolijidad, como corresponde.
Lo que es importante señalar es que el gasto que la Nación destina a las provincias, esto es, todo lo que gasta en cada distrito, incluyendo los salarios universitarios, los tribunales federales, las obras de infraestructura y los subsidios, da un promedio nacional per cápita –es decir, una media por habitantede 8.783 pesos. Sin embargo, la provincia de Tucumán sólo va a recibir 6.253 pesos por cada habitante. Debemos comparar esto con otros muchos argentinos que van a ser mimados, privilegiados y agasajados por este presupuesto nacional. Por ejemplo, un chubutense o un rionegrino percibirán un promedio de 9.000 pesos, mientras que un riojano recibirá 10.000 pesos, un santacruceño 16.800 y un porteño 42.000 pesos.
Cuando se sigue analizando ese gasto total, la cosa se pone peor. El gasto total se compone de los gastos corrientes y de los de capital. El gasto de capital tiene como contrapartida la creación de un activo, o sea que se destina a la generación de obra pública, mientras que el otro no. Y resulta que del gasto total, que asciende a 6.253 pesos, sólo el 14 por ciento corresponde a gastos de capital; el 86 por ciento va a parar a jubilaciones, sueldos de personal y los muchos subsidios y planes sociales.
Por otro lado, la media nacional en materia de gastos corrientes asciende a 7.535 pesos por habitante. En cambio, en la provincia de Tucumán va a ser de 5.360 pesos, esto es, una vez más por debajo del promedio.
La cuestión se torna aún más lamentable si se tiene en cuenta cómo se invertirá en la media, que en la Nación va a representar 1.248 pesos y en Tucumán, 893 pesos per cápita. ¿A quiénes les va mejor? A los habitantes de otras catorce provincias argentinas, que van a estar por encima de esa media. Por ejemplo, un jujeño con 1.650 pesos, un santiagueño con 1.700 pesos, un santacruceño con 5.900 pesos.
Por supuesto que hay otro argumento en contra de esto que hemos señalado: que si se toma un análisis de crecimiento interanual en relación con el período anterior, se va a advertir que en la provincia de Tucumán hay un incremento de un 22 por ciento, que está por encima del promedio nacional, que es del 20 por ciento. En este ítem no está sola sino que la acompañan otros doce distritos, pero hay muchas otras provincias que crecerán más que la mía. Por ejemplo, Catamarca lo hará en un 25,1 por ciento, y Tierra del Fuego en un 32,7 por ciento.
Quiere decir que en definitiva el presupuesto nacional encierra un diseño proyectado por el kirchnerismo teniendo en cuenta las elecciones del año próximo. Lo que se prioriza es sustentar la empleomanía, el populismo clientelista.
Hay otros estados, tanto del NEA como del propio NOA, donde el gasto del capital per cápita de la Nación duplica al de Tucumán.
En definitiva, este sistema asistencialista hace agua por todos lados. Se violenta totalmente lo que es el federalismo argentino y no se tiene en cuenta que la marginalidad y la criminalidad, parientes de la miseria, tienen una familia numerosa en nuestras tierras.
Por todo eso, señor presidente, voy a votar favorablemente el dictamen del bloque que contempla en forma muy especial que los excedentes de la recaudación de la subreactivación sirvan para fortalecer el sistema previsional y reconocer de una vez por todas una jubilación digna para los trabajadores argentinos. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Jujuy.


SR. LLANOS, ERMINDO EDGARDO MARCELO (JUJUY): Señor presidente: la situación en la que venimos a tratar este presupuesto no es común. Todos sabemos lo que ha sucedido recientemente con la desaparición física del ex presidente Néstor Kirchner, quien además era presidente de nuestro partido.
El hecho de que el presupuesto luego de ser elaborado por el Poder Ejecutivo de la Nación tenga que ser discutido en primer lugar en la Cámara de Diputados tiene su razón de ser, porque se entiende que en esta Cámara están los representantes directos del pueblo argentino, que por su inmediatez y su trato cotidiano tienen una representación menos aristocrática que quienes integran el Senado de la Nación.
En los días siguientes a la desaparición física de Néstor Kirchner el pueblo argentino se ha expresado con muchísima claridad, y el mensaje que ha dejado fue que la clase política tiene que acompañar a la señora presidenta. Quizás sin tanto análisis técnico ni tanto contubernio político, el pueblo vislumbra y percibe la lucha de una mujer valiente que ahora está más sola, a pesar de las manifestaciones de cariño y del acompañamiento y lealtad que le pueda brindar el Partido Justicialista.
Reitero que no es casualidad la situación especial y delicada que estamos atravesando. Pareciera que los argentinos estamos condenados a la emergencia y a un drama permanente.
Realmente he escuchado con mucho beneplácito las manifestaciones de algunos líderes de la oposición que han hecho conocer su voluntad de acompañar al gobierno nacional y a la presidenta de la Nación. Pero los hechos no se traducen en este sentido, señor presidente, cuando vemos que es la primera presidenta de la etapa democrática iniciada en 1983 que va a gobernar sin facultades delegadas, que va a gobernar, como decía un diputado compañero que me precedió en el uso de la palabra, no sin vicepresidente sino con un vicepresidente…


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Señor diputado: al existir un problema con su micrófono, la Presidencia le solicita que se pase a otra banca para poder escucharlo como corresponde.


SR. LLANOS, ERMINDO EDGARDO MARCELO (JUJUY): Señor presidente: los hechos que hemos estado observando no se condicen con esas manifestaciones de solidaridad y de acompañamiento que expresaron algunos líderes de la oposición hacia la presidenta de la Nación. Le toca a Cristina Fernández ser la primera presidenta que desde 1983 gobierna sin facultades delegadas.
También es una presidenta que tiene un vicepresidente que no sólo no la acompaña sino todo lo contrario: no es que solamente expresa sus disidencias con el gobierno, con el cual ha llegado con el voto popular adhiriendo a su programa, no sólo disiente en un hecho aislado sino que ha manifestado su oposición en todas y cada una de las medidas que ha tomado este gobierno, y se ha convertido en el líder de la oposición.
Claramente las manifestaciones que se escuchan en la calle y lo que se ha hecho sentir en los últimos días permiten advertir que la gente denota sin duda una actitud de deslealtad y de traición que le van a truncar cualquier posibilidad política.
Sumado a eso hasta se escucha en los pasillos de este Congreso, o mejor dicho de esta Cámara de Diputados, que el 10 de diciembre también van por la Presidencia de esta Cámara. En verdad, si la oposición quiere ayudar no lo está haciendo mucho ni bien.
Habría que preguntarles cómo, cuándo y de qué manera van a colaborar con el gobierno nacional. A eso se suma que en un punto tan sensible como el tratamiento del presupuesto, que es un instrumento político valioso de gestión, también pretenden imponer sus ideas y obstruir la posibilidad de que el gobierno cuente en tiempo y forma con esta ley fundamental.
Esperamos que esto no se cumpla porque sería de muchísima gravedad. Hemos escuchado muchas veces los discursos de responsabilidad republicana. También los discursos de dar previsibilidad, se habló muchas veces de gobernabilidad y en verdad nada de esto se estaría cumpliendo si hoy avanzamos en el sentido que pretende la oposición de restarle al Ejecutivo el hecho de poder gobernar con un presupuesto.
Aquí está claramente delineado de quién es la facultad de establecer la política del gobierno. Después acusan muchas veces al peronismo y a los peronistas de que no sabemos convivir en democracia y que no somos lo suficientemente democráticos.
Creo que a lo mejor pecamos porque no tenemos una terminología muy académica y muchas veces decimos las cosas de manera muy pasional, pero creo que hay oscuros intereses que se esconden detrás de elegantes discursos y que realmente no ayudan en nada a este proceso de consolidación económica y democrática que está atravesando la República Argentina.
Hemos escuchado cómo aquí se desvirtúa este proyecto de presupuesto con diagnósticos económicos. Hasta hoy han acertado muy poco, por no decir nada en todos los diagnósticos que ha hecho la oposición en materia económica.
Hemos escuchado diagnósticos apocalípticos: se habló de que la República entraba en quebranto, que iba a haber disparada cambiaria, de que la Argentina era imprevisible y que se derrumbaba la economía.
Nada de eso se cumplió. Espero y hago un llamamiento a la oposición para que asuma la responsabilidad que en esta hora le demanda la República y que acompañe este proyecto de presupuesto. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por Entre Ríos.


SRA. CREMER DE BUSTI, MARIA CRISTINA (ENTRE RIOS): Señor presidente: en primer término, deseo dejar asentado que como integrante del bloque Peronismo Federal voy a rechazar el proyecto de presupuesto contenido en el dictamen de mayoría.
Queremos que nuestra presidenta tenga el mejor de los presupuestos, sobre todo en un año tan difícil. Conocemos la situación por la que está atravesando la República Argentina y, por eso, queremos que el presupuesto sea el reflejo de todo lo que estamos viviendo. Queremos que este instrumento sea un símbolo de la lucha contra la pobreza y que se implemente una auténtica distribución de la riqueza. Aspiramos a que las provincias reciban los fondos que les corresponden, porque de ese modo vamos a sentir que estamos haciendo algo por los argentinos.
También queremos darle trasparencia, para que tenga la tranquilidad de que podrá seguir haciendo las obras que quiera. Independientemente de ello es necesario que las provincias reciban los fondos que les corresponden para que sean ellas las que decidan qué obras hacer. No todas las provincias necesitan solo rutas; algunas necesitan centros de rehabilitación, hospitales o escuelas.
También deseamos que este instrumento sirva para darle estabilidad y fortaleza a las instituciones.
Para finalizar, estoy convencida de que en caso de registrarse superávit es necesario correrle vista a este Parlamento, para que todos los argentinos sepamos en qué se gasta la plata de los ciudadanos. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. PLAINI, FRANCISCO OMAR (BUENOS AIRES): Señor presidente: en nombre de los compañeros del movimiento obrero quiero llevar nuestro saludo en el día de hoy, 11 de noviembre, al personal legislativo que está celebrando su día. (Aplausos.)
Voy a iniciar mi exposición casi con una obviedad, que por más obvia que resulte es bueno repetirla, y no solo para los legisladores –muchos de los cuales llevan más años que yo ocupando una banca, sino de cara a la sociedad, que quizá no llega a comprender en qué consiste el presupuesto para el año 2011.
En ese sentido, debo aclarar que este presupuesto es el reflejo de la política económica y no de la economía política. Con esto creo que se rompe una lógica matemática, que dice que el orden de los factores no altera el producto; en este caso sería el resultado. Esa pareciera ser una diferencia semántica, pero en realidad no lo es. En nuestro país esa diferencia en el orden de los factores es aun mucho más significativa.
Recordemos qué pasaba hace unos años cuando en la Argentina renunciaba un ministro de Economía. Temblaba el país, y cuando el país tiembla en algún sector se puede romper algún plato o alguna cacerola, pero a los más humildes y a los trabajadores se les destruye la vida, porque se los arroja al vacío de la pobreza, de la exclusión y de la marginación.
Así dejo el país gran parte de ese conglomerado que está ahí deliberando en un sector del recinto y que se denomina “Grupo A”. (Aplausos.) Por eso, arrastrado por ese publicitado “Grupo A”, el Parlamento sigue enredado en discusiones estériles para nuestra sociedad.
Sería largo recordar cada una de ellas. A modo de ejemplo quiero traer a la memoria de los señores legisladores la pantomima que significó la designación de las autoridades y de los integrantes de cada una de las comisiones. Desde ese mismo grupo se plantearon una serie de falacias, como por ejemplo que ese era un problema interno de funcionamiento que se presenta todos los años.
Ese mismo grupo sigue intentando detener este modelo de inclusión que se inició el 25 de mayo de 2003. Estoy convencido de que no los empuja la discusión por una sociedad mejor, más equitativa, justa e igualitaria; solo los disciplina Héctor Magnetto y el grupo Clarín, que les susurra al oído y los adoctrina. (Aplausos.)
Con aciertos y con errores, con luces y sombras, el oficialismo representa a la mayoría del pueblo argentino. No fuimos ni somos portavoces de corporaciones financieras y mediáticas y mucho menos sus gerentes, como fueron otros. No lo somos ni por acción ni por omisión. Tampoco somos de aquellos legisladores que me hacen acordar a los coches nuevos –allí hay muchosque se manejan por la izquierda y llenan el tanque por la derecha.

- Varios señores diputados hablan a la vez.

SR. PRESIDENTE(FELLNER) ¡Por favor, diputado Plaini!
Es muy difícil seguir así la sesión. Pido a los diputados que tomen asiento para continuar con la sesión.


SR. PLAINI, FRANCISCO OMAR (BUENOS AIRES): ¡Estamos acostumbrados a la falta de respeto, pierda cuidado, señor presidente!
Muchos pueden decir que este debate es una cuestión técnica, pero no lo es. El presupuesto de un país está materializado en datos técnicos pero es la expresión de la orientación política y social de una Nación.
En este punto los debates se clausuran, las palabras sobran. Gran parte de la oposición debería asumir sus errores históricos y colaborar para que podamos seguir avanzando como lo estamos haciendo desde 2003.
Según he escuchado y leído, este debate tiene un final abierto: se podrá aprobar o no el proyecto, no lo sé. Después de tantas trabas que nos pusieron para gobernar, es casi anecdótico. Es una traba más. Lo que no podrán parar es este proyecto de país que parimos con mucho dolor y esfuerzo el 25 de mayo de 2003 y que se llevó la vida de un gran hombre y líder, el compañero Néstor Kirchner.
Podrán poner un palo más en la rueda pero no podrán parar esta locomotora de la reconstrucción del tejido social argentino. ¿Saben por qué? Porque nuestra militancia no termina cuando se levanta la sesión en el recinto. Para los militantes este es un lugar más para expresar nuestras convicciones y reflejar nuestro compromiso, pero no es el único lugar donde se resuelve la calidad de vida de los argentinos. Nuestro deber ser está allá afuera, en cada barrio, en cada esquina, en cada fábrica, en cada sindicato, concientizando a los trabajadores para que la máquina de confundir no los atormente.
Hemos hecho una gran tarea pero todavía nos falta. Es cierto, siempre falta, pero seguramente hoy falta menos que ayer y mañana faltará mucho menos que hoy.
En este recinto se puede tomar cualquier determinación, es parte del libre juego de la democracia y así lo hemos aceptado siempre. Pero quiero recordarles a quienes hoy no están de acuerdo con este modelo que pueden presentarse en el 2011. Ese será el momento en que la sociedad pondrá en la balanza qué hizo cada uno. Podrá elegir entre los 5 millones de puestos de trabajo que hemos generado hasta 2010 o los 34 muertos que nos dejaron en la Plaza de Mayo en 2001; entre la Asignación Universal por Hijo o los bolsones de comida; entre los convenios colectivos de trabajo o la precarización laboral; entre una patria grande latinoamericana o las relaciones carnales con Estados Unidos; entre la UNASUR o el ALCA; entre las mil escuelas nuevas o los comedores escolares; entre el agua potable, las cloacas y las viviendas o los bolsones de pobreza; entre el blindaje y el megacanje o el desendeudamiento. En definitiva, se podrá elegir entre la política como instrumento transformador de la realidad o las grandes corporaciones manejando un gobierno.

- Ocupa la Presidencia la señora vicepresidenta 2ª de la Honorable Cámara, doña Patricia Susana Fadel.

SR. PLAINI, FRANCISCO OMAR (BUENOS AIRES): Por eso pido a todos los legisladores que dejen gobernar a nuestra presidenta y no pongan más palos en la rueda. Todos saben que vive un momento de mucho dolor pero también de mucha firmeza y convicción producto de sus años de militancia, su extraordinaria capacidad y el apoyo de millones de argentinos que hoy más que nunca estamos junto a ella. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra la señora diputada por la Capital.

SR. BERTOL, PAULA MARIA (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: la verdad es que escuchar al anterior orador más que conmoverme me indigna. ¡Me indigna el maltrato permanente a que nos someten a la oposición! ¡Me indigna que nos intenten acoplar como si fuéramos empleados de una corporación olvidando que su propio jefe durante años formó parte de la mesa de decisión de esa corporación! ¡Realmente es indignante la falta de respeto!
En este clima de tensión que se vive en este recinto es una falta de respeto que nos digan a nosotros “los opositores”, porque no somos una sola oposición. Somos muchos los opositores que la gente votó, y somos muchos más que los que representan al gobierno en este momento a cargo de nuestro país.
En realidad siento lo mismo que lo que dijeron muchos sobre esta falta de respeto por la Constitución, y que siempre el oficialismo está al borde de la Constitución. No es cierto que esta presidenta esté gobernando sin facultades delegadas. Este presupuesto está pidiendo facultades delegadas, y muchas, muchísimas. Este presupuesto está pidiendo también que nosotros nos hagamos los distraídos con los excedentes. Este presupuesto está pidiendo cosas que nosotros creemos que no debemos permitir bajo ningún punto de vista.
Esto es la constitucionalidad. Todos nosotros en nuestra plataforma de gobierno dijimos a nuestro electorado que íbamos por la institucionalidad.
Cuando la señora presidenta asumió el 1º de marzo nos hizo ilusionar, la aplaudimos de pie, realmente creímos que iba por la institucionalidad, y creo que este Congreso de la Nación ha dado muestras certeras de que no ha ido por tal institucionalidad, porque uno en la vida es lo que hace, no lo que dice.
Por eso, quiero decir que nuestro dictamen de minoría respeta la institucionalidad y finalmente deja de lado los artículos que se consideraron improcedentes por las facultades delegadas que pide la iniciativa oficialista.
Creemos que es una facultad exclusiva del Congreso manejar los excedentes de la recaudación, excedentes que hemos dicho de dónde creemos que podrían provenir. Hay 36.700 millones que…
Pido disculpas por la tensión, señora presidenta, pero la verdad es que esta noche…


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Pido silencio, por favor.


SRA. BERTOL, PAULA MARIA (CIUDAD DE BUENOS AIRES): ¡No estoy pidiendo que hagan silencio mis compañeros! ¡Estoy diciendo que es una noche de muchísima tensión, y pido disculpas por el nerviosismo con el que estoy hablando!

- Varios señores diputados hablan a la vez.

SRA. BERTOL, PAULA MARIA (CIUDAD DE BUENOS AIRES): También quiero decir que no vamos a aceptar un presupuesto con superpoderes. No estamos dispuestos a aceptar los superpoderes; creemos que son facultades que quedan reservadas al Congreso Nacional.
En este momento vuelve a ocupar el debate parlamentario el uso de los DNU, que en muchas oportunidades se han dictado decidiendo sobre los excedentes. Es por eso que nosotros queremos transparentar el presupuesto y decir la verdad acerca de las sumas que nosotros creemos que se están evitando.
Hoy tenemos la oportunidad de cumplir con la recuperación de esa institucionalidad que tanto prometimos. Para resguardarla nos vimos en el deber de eliminar las facultades delegadas y los superpoderes.
Creo que combinar las facultades delegadas, subestimar los recursos tributarios y además permitir su consiguiente asignación discrecional por la vía de los superpoderes y el dictado de DNU, desvirtúa el presupuesto de la Nación, una de cuyas principales funciones es la de ser un instrumento de control de este Poder Legislativo, que tiene el deber de controlarlo. No es sólo una atribución de la presidenta. Todos deberían leer el inciso 8) del artículo 75 de la Constitución Nacional.
Finalmente, creo que si eliminamos estas desviaciones presupuestarias estaremos en presencia de una tan deseada y nueva etapa institucional de la Argentina. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(FADEL) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. MACALUSE, EDUARDO GABRIEL (BUENOS AIRES): Si no les molesta a los diputados que están hablando que yo los interrumpa con el discurso... (Aplausos.)
Quisiera plantear algunas cosas, pero no desde un punto de vista técnico, porque el discurso de Claudio Lozano expresó la decisión de nuestro bloque. La Constitución Nacional es clara y otorga al Poder Ejecutivo la tarea de elaborar un plan general de gobierno y un presupuesto; a su vez, otorga al Congreso la potestad de aprobarlo o no.
El hecho de que haya tres dictámenes diferentes es una situación que no se ha dado muchas veces en otros países. Cuando esto sucede, el Poder Ejecutivo presenta y elabora un proyecto, y el Congreso, oficialistas y opositores, proponen modificaciones racionales sin desdibujar el diseño original del plan trazado por el gobierno. Finalmente se incorporan algunas de esas propuestas, se trata de llegar a un consenso o se aprueba la iniciativa, pero queda claro que es el Congreso el que realiza las incorporaciones. Lo difícil es que quien no esté de acuerdo con un presupuesto termine aprobándolo sin que se le corra una coma, un artículo o un renglón, o se le incorpore alguna propuesta.
- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Eduardo Alfredo Fellner.


SR. MACALUSE, EDUARDO GABRIEL (BUENOS AIRES): La situación es la siguiente: hay tres dictámenes y ninguno de ellos reúne la mayoría de votos. Si ninguno reúne la mayoría en esta Cámara de representantes del pueblo es porque estamos expresando lo que el voto de la población nos ha mandado hacer dentro de este Congreso.
Para evitar la situación de que a la hora de la votación ninguno de los dictámenes obtenga mayoría de votos, todos nosotros –opositores y oficialistas tenemos la obligación y responsabilidad de intentar un consenso sobre la base del plan general de gobierno elaborado por el Poder Ejecutivo a través de este proyecto de ley de presupuesto, introduciéndole modificaciones. Esto es lo que hemos intentado hacer en la Comisión de Presupuesto y Hacienda y no hemos podido.
Por ese motivo, pedimos una semana más de tiempo para analizar la posibilidad de introducir algunas modificaciones respetuosas y racionales. Coincidimos con lo señalado por el señor diputado Díaz Bancalari al final de su discurso, cuando dijo “no queremos un paso atrás”. Nosotros hemos acompañado muchas iniciativas de este gobierno, algunas parlamentarias y otras políticas, fuera de este ámbito. Lo hicimos sin ninguna segunda intención, de buena fe, y porque creímos que eran buenas iniciativas y logros para el conjunto de la población.
En la alternativa que planteamos de este presupuesto no queremos ni un paso atrás, pero sí es necesario consensuar algunas cuestiones que nos permitirían avanzar algunos pasos en la discusión, por ejemplo, la construcción de vías férreas para integrar el país y dar mayor mano de obra a fin de bajar los costos de flete y generar una producción con mayor valor agregado. También planteamos el tema de las universidades y del Conicet; el Fondo del Incentivo Docente para asegurar que el cálculo inflacionario acompañe este presupuesto, y mejoras en el sistema de salud, que creemos que es uno de los puntos flacos de este gobierno, que ha hecho muchas cosas buenas. Pero no sólo estamos planteando un gasto social sino también dando instrumentos para tener mayor recaudación e ingresos.
Por eso plantamos el impuesto a la renta financiera, la eliminación de exenciones impositivas en ganancias para las grandes empresas y la restitución de los aportes patronales a las grandes empresas a los niveles de los años 90, de manera que pueda ser viable el 82 por ciento de jubilación que creo que todos nosotros queremos aprobar.
Por eso, estas propuestas racionales no dan un solo paso atrás en cuanto a los logros que este gobierno ha conseguido –nosotros se los hemos reconocidoy sí plantean algunos pasos adelante. Si pudiéramos incorporar en este presupuesto algunos de esos pasos adelante podríamos ayudar a generar una mayoría que hoy, aparentemente, no está. De esa manera, creo y entiendo que un gobierno que acepta que el Congreso incorpore racionalmente con cálculos de ingresos y responsabilidadalgunas modificaciones al presupuesto, no se debilita sino que se fortalece.
Nosotros lo hemos planteado y hemos pedido una semana más para ver si podemos discutir esto. No hemos conseguido hacerlo y hoy estamos discutiendo sin aparente posibilidad de llegar a una solución.
Por eso, cuando se agote la lista de oradores –no ahora, para que todos puedan hacer uso de la palabray antes de que se vote, vamos a pedir que se pase a un cuarto intermedio para intentar avanzar en esta posibilidad de llegar a un acuerdo dando pasos para adelante -y ninguno hacia atrás- de manera que el gobierno se pueda fortalecer teniendo un presupuesto aprobado que ayude a muchos sectores sociales que están generando una demanda que hoy, si se aprobara tal cual está redactado, sí estaría insatisfecha.
Podemos dar una demostración de racionalidad y de madurez a la sociedad, que está esperando un acuerdo y no un disenso. Por lo tanto, no nos chicaneemos con cuestiones del pasado ya que tenemos que resolver este presente que hoy está bastante difícil. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Tiene la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SRA. ARGUMEDO, ALCIRA SUSANA (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señor presidente: no voy a agregar demasiados elementos a lo que ya han fundamentado mis compañeros de bloque, diputados Lozano, Bonasso y Macaluse.
Sí quiero hacer algunas reflexiones y cálculos para tener en cuenta la situación en que nos encontramos. En primer lugar, nuestro régimen es presidencialista, pero esto no significa que sea una monarquía absoluta. Precisamente, las elecciones intermedias hablan de una cierta orientación que da el pueblo para que se busquen correcciones y aportes en función de lo que quisiéramos hacer.
Creo que uno de los ejemplos más importantes de los aportes que se pueden hacer cuando el oficialismo escucha a la oposición es, precisamente, el ingreso universal por hijo.
Como todos sabemos, durante muchos años Alberto Morlachetti junto a Los Chicos del Pueblo, y también la CTA, vinieron reclamando ese ingreso universal por hijo, así como una parte importante de las fuerzas políticas también lo venían proponiendo. Hubo una gran inteligencia por parte del oficialismo, a pesar de que durante seis años pensó que no había recursos para dar ese ingreso, al haberlo tomado como propio y poder concretarlo.
Creo que hay algunos elementos que debemos tener en cuenta porque, efectivamente, estamos en una situación en la cual existe un cambio de época histórica que presenta serios desafíos y tal vez esto no esté suficientemente contemplado.
Por ejemplo, nos parece muy bien la existencia de casi 50.000 millones de pesos en ingresos de obras públicas que, como señalaba el diputado Morante, van a favorecer a grandes sectores de los pueblos del interior.
Pero nosotros planteamos también –esta es una reflexiónla necesidad de efectuar una auditoría de la deuda externa ya que, como todos sabemos, es absolutamente fraudulenta e ilegítima en una alta proporción. Nos encontramos con que mientras se destinan a estas obras 50.000 millones de pesos, a la amortización del capital de la deuda y al pago de intereses se destinan 66.500 millones de pesos, es decir, bastante más de lo que se utiliza para el desarrollo de las obras públicas.
A eso debemos agregar que no se ha querido restituir a los niveles correspondientes anteriores a 1993 los aportes patronales que este año significan aportes por 34.000 millones de pesos.
Cuando se dice que el presupuesto pretende promover la generación de empleo y la inclusión social, nos preguntamos a quién se está favoreciendo con este presupuesto. Fíjense que se están dando 34.000 millones de pesos, que significan unos 8.650 millones de dólares, a corporaciones como Ford, Repsol, British Petroleum, Techint, Aluar, Barrick Gold, Bunge & Born y compañía. Entonces nos tenemos que preguntar qué tipo de trabajo se está creando, porque sabemos que la tecnología de la revolución científica tecnológica que atravesamos en el mundo requiere de un 75 por ciento menos de trabajo humano. Acá se está favoreciendo a aquellas empresas que efectuaron la modernización mediante una reconversión salvaje. Tengamos en cuenta esto: 75 por ciento menos de trabajo humano.
El presidente de Ford Argentina señalaba con orgullo en una entrevista que en la actualidad, con 2.500 trabajadores y robots, produce más que lo que producía en los años 70 con doce mil trabajadores. Ahí tenemos un 75 por ciento.
Otro elemento a tener en cuenta para preguntarnos qué tipo de trabajo se está creando tiene que ver con el hecho de que el 50 por ciento de los trabajadores no aportan a la ANSES. Es decir que sobre 16.900.000 trabajadores que conforman la población económicamente activa, solamente 8.200.000 aportan. Sólo esos están en blanco. El resto está en negro o desocupado. El problema se agrava aún más cuando se trata de jóvenes.
Gracias, señores diputados por escuchar mis palabras…


SR. PRESIDENTE(FELLNER) Más allá de las decisiones que se tomen, les solicito a los señores diputados que guarden silencio y respeten a la oradora.
Continúa en el uso de la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SRA. ARGUMEDO, ALCIRA SUSANA (CIUDAD DE BUENOS AIRES): El 75 por ciento de nuestros jóvenes entre 18 y 29 años está “en negro”, tercerizado o desocupado. Es decir, no aporta a la ANSES. Esos jóvenes tercerizados no tienen futuro, porque sabemos que están en condiciones muy precarias para calificarse. Uno de esos jóvenes era Mariano Ferreyra.
El tema es que esta situación laboral se agrava dada la forma como se produjo el censo de población. Por eso pensamos que es necesaria la reestructuración del INDEC. Esto lo digo después de haber trabajado en la preparación y análisis del censo de 1970.
Como ustedes saben, en el de este año se preguntaba si se había trabajado una hora la semana anterior. El censo de población, tal como ha sido hecho, no nos va a dar ninguna idea de cuál es la situación de nuestra población económicamente activa, salvo en el caso de la educación. Reitero que había una pregunta absolutamente absurda, en el sentido de si se había trabajado o no una hora la semana anterior.
De alguna forma, en el dictamen que elaboramos nosotros hay propuestas que para nada van para atrás en un modelo determinado sino que significan un gran avance, como lo señaló el diputado Macaluse.
Estamos planteando la reconstrucción del sistema ferroviario, que no requeriría más de cinco mil millones de dólares en cinco años. Sería una reconstrucción de 18.000 kilómetros de vías, con producción propia de locomotoras, vagones, rieles y todo el instrumental necesario. Ello actuaría como un efecto multiplicador dentro de las industrias proveedoras, y ni hablar de lo que significaría para las economías del interior del país en términos de disminución de fletes, articulación y sistema de transporte no contaminante.
Otra propuesta que hacemos en el dictamen es la reconstrucción de la industria naval. Cada año la Argentina paga tres mil millones de dólares en concepto de fletes por haber desarmado la flota mercante del Estado. La construcción de un barco de 30.000 toneladas en el astillero Río Santiago cuesta sólo 25 millones de dólares. Es decir que con 2.500 millones de dólares reconstruiríamos cien barcos de 30.000 toneladas, lo que nos permitiría dejar de pagar durante cada año 3.500 millones de dólares en fletes.
También sería la base para la reconstrucción de la industria aeronáutica, cuando Aerolíneas Argentinas realmente vuelva a ser una empresa estatal. En vez de comprar aviones Airbus, que además se caen a cada rato, podríamos crear un sistema de leasing con el que en tres años reconstruiríamos la industria aeronáutica. No me parece que estos sean elementos de retraso en un proyecto nacional.
En cuanto al desarrollo en ciencia y técnica, si no hacemos la reindustrialización que permita un desarrollo científico y tecnológico autónomo vamos a terminar como productores de carretas y diligencias.
Respecto del Conicet, hablé personalmente con su presidenta, la doctora Marta Rovira, quien me expresó su preocupación y me dijo que había hablado con las diputadas Puiggrós y Giannettasio por su preocupación por la disminución del presupuesto del CONICET en 230 millones de dólares, lo que iba a afectar seriamente el desarrollo de las tareas de investigación y la incorporación de 500 nuevos investigadores al sistema científico tecnológico.
Aquí se ha hablado de que estamos cumpliendo el octavo año de un gobierno. Ello me lleva a confrontar con otro gobierno de ocho años –entre 1946 y 1954-, que también hizo su proyecto a partir de una crisis.
En esos ocho años –luego de salir de la década infame, que también había sido una gran crisis- se dieron estos aspectos; no estamos inventando nada, sino inspirándonos en los aciertos de un gobierno de ocho años, que en ese período impulsó las industrias de base y el desarrollo científico y tecnológico.
Sabemos que ese gobierno no hubiera permitido que murieran de hambre 200 de los únicos privilegiados en la provincia de Mendoza, ni que los jubilados no cobrasen el 82 por ciento móvil, debido a que los fondos se dan a las grandes corporaciones. Tampoco habría permitido un sistema de concentración y polarización de la riqueza como el que observamos.
Estamos presenciando un momento histórico, en el cual los dos principales polos de poder que durante 500 años actuaron como potencias imperialistas –la Unión Europea, con sus sucesivos centros imperiales, y Estados Unidos- están en una acelerada decadencia. Además presenciamos la emergencia de nuevos polos de poder, como China, India, el vecino Brasil y algunos países de América latina, que eran antiguas colonias de estos sectores.
Pero no nos tenemos que equivocar: los imperios en decadencia suelen enviar ejércitos para evitar perder las áreas periféricas. Este es el caso de Estados Unidos; el caso que afrontó España en su momento a través de las bases militares; en Colombia, el Plan Puebla Panamá, la base de Manta, la base de Mariscal Estigarribia; en Argentina, la megabase de Malvinas y así sucesivamente.
Pero las potencias emergentes empiezan a imponer su poder a través del comercio y las inversiones. Por eso consideramos que no es bueno –y damos un consejo fraternoque mientras sea posible reconstruir el ferrocarril con decenas de miles de puestos de trabajo en la industria y los servicios, se opte por hacer una compra a China de 10.000 millones de dólares de material ferroviario que podría ser construido en este país. Son estos aspectos que queremos señalar al oficialismo para decirle que la Argentina tiene un desafío muy grande, y en este sentido no queremos poner palos en la rueda sino llamar la atención acerca de algunos errores y aportar a un desarrollo, que en todo caso está inspirado en un gobierno –reiteroen el cual ellos dicen inspirarse. (Aplausos.)



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