Período:132 Reunion:12 Fecha:6/08/2014 MONUMENTO A CRISTÓBAL COLÓN


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Corresponde considerar los dictámenes de las comisiones de Cultura y otra recaídos en el proyecto de ley venido en revisión del Honorable Senado por el cual se aprueba el Convenio de Colaboración y Cooperación para la Restauración, Traslado y Emplazamiento del Monumento a Cristóbal Colón, celebrado entre el Estado nacional y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 26 de marzo de 2014.

aquí orden del día n°332

SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) En consideración en general el dictamen de mayoría.
Tiene la palabra la señora diputada por Neuquén, quien comparte su tiempo con la señora diputada Mazure.


SRA. PARRILLI, NANCI MARIA AGUSTINA (NEUQUEN): Señora presidenta: estamos ante un proyecto de ley que ya ha sido aprobado en el Senado. Se trata de un Convenio de Colaboración y Cooperación para la Restauración, Traslado y Emplazamiento del Monumento a Cristóbal Colón, celebrado entre el Estado nacional y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Indudablemente, la decisión que ha tomado en su momento el gobierno nacional de desmontar la escultura de Cristóbal Colón para su restauración y posterior traslado a Mar del Plata originó una serie de conflictos, de idas y vueltas, entre el gobierno nacional y el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
No voy a explayarme, porque lo hará la señora diputada Mazure. Sin embargo, me gustaría dejar en claro que estamos ante la presencia de un convenio en el que se han puesto de acuerdo dos poderes: el Poder Ejecutivo nacional y el Poder Ejecutivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dio su apoyo al mencionado convenio. Nosotros, como Congreso de la Nación, debemos expedirnos por “sí” o por “no”. Lo haremos por la afirmativa, porque consideramos que es una propuesta superadora ya que se ha llegado a un acuerdo entre los dos poderes, y porque nos toca la función de legislar y aprobar este convenio en lugar de incurrir en otro tipo de consideraciones, que implicaría avasallar la decisión del Poder Ejecutivo respecto de este acuerdo.
Dejar el monumento de Cristóbal Colón en el lugar original hubiera sido una contradicción para nuestra historia, que desde 2003 hemos venido recuperando, tratando de contar esta otra historia. Me refiero a la historia que ubica a Colón y a otros próceres, que durante nuestra niñez nos mostraron de una manera, en otro sitio. También sería una contradicción ante el hecho de que el gobierno desde el año 2010 recibió por primera vez en la fiesta del Bicentenario a todas las comunidades originarias del país en la Casa Rosada.
Sabemos que existen posiciones encontradas; pero no estamos anulando la historia sino poniendo las cosas en otro lugar; contándolas desde otra perspectiva. No puede pedirse al Congreso que establezca la oportunidad o conveniencia de dejar o sacar un monumento de su lugar original, porque hay dos estados –el nacional y el municipal que se han puesto de acuerdo.
Tampoco debemos perder de vista la función que tenemos hoy aquí y someter la decisión al poder de la Justicia para que se haga cargo. Mi abuela decía “zapatero a tus zapatos”. Como legisladores, no debemos perder de vista la función que nos toca desempeñar en este momento: aprobar este convenio que ha sido acordado por los poderes ejecutivos de la Nación y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SRA. MAZURE, LILIANA AMALIA (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: como ha dicho la señora diputada Parrilli, presidenta de la Comisión de Cultura, estamos tratando el traslado del monumento de Cristóbal Colón mediante el convenio celebrado entre el gobierno nacional y el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el 26 de marzo de 2014, firmado por el señor jefe de Gabinete de Ministros, Jorge Capitanich, en representación del gobierno nacional, y Horacio Rodríguez Larreta, en nombre del Gobierno de la Ciudad.
El convenio tiene por objeto la restauración y traslado del monumento, y acuerda realizar tareas conjuntas y coordinadas para relocalizarlo, dando intervención a la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, a cargo del arquitecto Jaime Sorín, y la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad. A estas instituciones recurrió la Justicia para recibir información, y están incluidas en este convenio que se firmó entre los dos Estados.
Ambas administraciones, electas democráticamente, representan a dos Estados soberanos y celebraron el acuerdo haciendo pleno uso de sus facultades constitucionales.
El acuerdo establece que el gobierno nacional se hace cargo de los gastos que representa la restauración, el traslado y el emplazamiento del monumento y se compromete a entregarlo con documentación y estudios técnicos realizados por especialistas. El Gobierno de la Ciudad determina el nuevo lugar de emplazamiento.
El gobierno nacional tiene potestad para intervenir en el parque Colón, ya que dicho predio tiene su origen en tierras ganadas al río de la Plata y son de dominio emergente del Estado nacional.
Cuando el gobierno nacional hace saber que el monumento iba a ser reubicado, atento a que la comunidad italiana de Mar del Plata había solicitado que sea trasladado y emplazado en esa ciudad, se sucede una polémica acerca de a quién pertenece la obra, y el Gobierno de la Ciudad vota una ley impidiendo que salga de los límites de la Ciudad. Esta determinación del Gobierno de la Ciudad quedaría automáticamente anulada al aprobarse la firma de este convenio, ya que este último aclara que el monumento quedaría dentro de los límites de la Ciudad de Buenos Aires.
El acuerdo tiene sanción de la Cámara de Senadores, donde fue aprobado por 40 votos a favor y sólo uno en contra, y en ningún momento de la sesión la oposición se manifestó en contra de este proyecto.
El 20 de mayo de 2014 se aprueba dicho convenio en la Legislatura con la abrumadora mayoría de 42 votos positivos, registrándose además 11 votos negativos y 4 abstenciones.
Me voy a extender un poco para hablar de la situación judicial del monumento. En lo referente a la conservación y puesta en valor, está autorizada por la Justicia la tarea de desmontaje que se realizó.
La Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal ratificó la decisión del juez de primera instancia, rechazando los recursos de apelación interpuestos por la Asociación Civil Basta de Demoler y la Asociación Círculo Italiano, por medio de los cuales se pretendía evitar el traslado del monumento.
La Justicia y todas las partes, junto con los consultores técnicos, realizaron una inspección ocular del monumento, de donde surgió que las tareas llevadas a cabo son para su preservación, tal como lo venía sosteniendo el Poder Ejecutivo nacional.
El fallo ratifica que la Nación acató la orden judicial y realizó todas las medidas necesarias de conservación y preservación, con la supervisión de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos.
En el marco de la presente causa judicial, el Poder Ejecutivo nacional, con fecha 23 de junio de 2013, presentó un informe con el fin de poner en conocimiento del tribunal el plan de trabajo a realizar sobre el monumento a los efectos de su restauración y puesta en valor, estimando un plazo de treinta días.
Además, se agregó el Plan de Desmontaje y Preparación para Análisis y Evaluación de cada una de las partes constitutivas del monumento a Cristóbal Colón y diversos informes técnicos, entre los cuales se destacaron los emitidos por la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata y profesionales independientes, los cuales son coincidentes con respecto a la imposibilidad de garantizar la estabilidad del monumento a tenor del nivel de deterioro que ostenta y la necesidad y urgencia de desmontarlo, a fin de garantizar su conservación, cuidado y puesta en valor. Asimismo, en ese plan se encontraban debidamente detalladas las etapas de las que consta la intervención y puesta en valor del monumento, entre otras tareas preliminares, desmontaje, disposición del terreno y análisis y evaluación de cada una de las partes constitutivas.
Todo este accionar no mereció reproche alguno de la parte reclamante, además de haber sido comunicado oportunamente al tribunal por parte del Poder Ejecutivo nacional, tal como lo estableciera el fallo de primera instancia.
En el marco de dichas causas judiciales se ha permitido al gobierno nacional, mediante sentencia firme, cumplir las tareas de conservación y restauración dentro del marco de la ley 12.665, con la intervención de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos. Han intervenido también las facultades de Ingeniería y de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata y la Dirección Nacional de Arquitectura, que depende de la Subsecretaría de Obras Públicas del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.
Como conclusión podemos decir que el Poder Ejecutivo nacional cumplimentó la tarea con informes técnicos, con la intervención de las áreas competentes en materia de preservación y restauración, y con el aporte de universidades con el objetivo de conservar el monumento que se encontraba en un estado de deterioro tal que era imperioso desmontarlo para su restauración, preservación y puesta en valor, quedando en cabeza del Ejecutivo de la Ciudad –conforme al convenio marco de colaboración suscripto entre las jefaturas de Gabinete de Ministros de la Nación y de la Ciudad la tarea de encontrar un lugar para su relocalización.
Veamos a continuación por qué son necesarios la restauración, el traslado y el reemplazamiento del monumento.
Según consta en los informes técnicos presentados por el reconocido escultor y restaurador de obras de arte Domingo Tellechea, quien está a cargo de la restauración de la obra, se deben considerar la restauración, el traslado y el reemplazamiento como tres momentos de un mismo proceso de puesta en valor.
Para su puesta en valor y conservación se realizó una tarea sumamente cuidadosa a cargo de especialistas verificada por la Universidad Nacional de La Plata, que sugirió su urgente desmonte. Esto ha sido reconocido por la Justicia.
Acto seguido, quiero explicar de dónde provienen los deterioros de este monumento. En parte tuvieron que ver con hechos de carácter bélico, como los destrozos que sufrió en ocasión del bombardeo del 16 de junio de 1955, tal como está documentado. Existe información objetiva que indica el lanzamiento de más de cien bombas de 110 kilogramos cada una –en total son entre nueve y catorce toneladas de explosivos, la mayoría de las cuales cayó sobre la Casa Rosada, la plaza de Mayo y la plaza Colón.
Además, la cripta sobre la que estaba asentado donde había un cofre en el que se guardaba lo que había quedado de la casa de Colón también fue afectada por una bomba de trotyl que estalló en ese lugar durante el levantamiento carapintada de 1987.
En ocasión de seguir las tareas de puesta en valor de la ex aduana Taylor, se determina que debajo de la plaza Colón –este es un elemento muy importante a tener en cuenta habría mucha más estructura y cimientos de dicha aduana. Por lo tanto, el peso del monumento está afectando esa estructura que aún queda por investigar, encontrar y sacar a la luz.
En definitiva, cuando se produce la discusión sobre el lugar donde se asentará el monumento, se determina que no podía ser ubicado en ese mismo sitio, porque eso pondría en riesgo la recuperación del patrimonio histórico de la ex aduana Taylor que aún queda debajo de la plaza. La recomendación es que en ese lugar haya algo más liviano y, desde el punto de vista visual, más bajo, ya que ha cambiado el entorno donde se encontraba el monumento.
También es importante tener en cuenta que los monumentos públicos, como cualquier obra de arte, no concluyen con su producción sino cuando el espectador pone sobre ellos su mirada. Los monumentos públicos, a diferencia de las obras de arte, que son expuestas en una sala donde el público puede asistir y elegir verlas o no, condicionan nuestra vida cotidiana y forman parte de los espacios en los cuales nos movemos.
El monumento a Colón fue emplazado en un parque de ocho hectáreas diseñado por el arquitecto Carlos Thays; hoy, está instalado en una plaza que tiene media hectárea. Dado que tiene 26 metros de altura, es imposible de ser observado con alguna perspectiva, ya que no puede ser visualizado ni desde los coches que transitan por la calle circular que corre detrás de la plaza, que ven el monumento de frente, y solo su base. Tampoco puede verse si uno va caminando porque no hay manera de pasar de a pie por ese lugar.
El tema de los monumentos y su relación con el público se viene discutiendo desde el siglo XVIII, y se le ha dado una progresiva y mayor importancia. Umberto Eco tiene escritos sobre la relación de la obra de arte con su público y de los monumentos con quienes transitan por la ciudad en la que están emplazados.
El traslado de la obra a un ámbito más extenso y abierto en términos espaciales permitiría recuperar su visibilidad y devolverle su condición de obra de arte público. Por eso decimos que la restauración, el traslado y el reemplazamiento son tres momentos de un mismo proceso de puesta en valor.
Corresponde agregar a esto el entorno que hoy tiene el monumento a Colón. En el Museo del Bicentenario, construido por nuestra presidenta y la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, se expone la historia de todos los presidentes que tuvimos en las democracias argentinas y en general sobre la historia de nuestro país, y el mural ejercicio plástico del mexicano David Alfaro Siqueiros, extraordinariamente reconstruido en ese ámbito.
Hasta pocos años atrás, antes de la llegada de nuestra presidenta, la Casa de Gobierno ostentaba en sus paredes maravillosas y extraordinarias obras de arte europeas. Hoy la Casa de Gobierno tiene la Galería de los Patriotas Latinoamericanos, el Salón de las Mujeres Argentinas, el Salón de los Científicos Argentinos y el Salón de los Ídolos Populares. Hoy es otro el entorno de la escultura y la plaza Colón, y tiene que ver con nuestra identidad. En este día tan particular y en este ámbito es importante decir que seguimos recuperando identidad y derechos: hoy nuestra Casa de Gobierno es lo que nos cuenta, lo que nos dice.
Consideramos que existe una comprensión marco de lo que está sucediendo en la transformación cultural de la Argentina. Fundamentalmente esa comprensión emana de nuestra presidenta, que en virtud de ello ha creado el Ministerio de Cultura de la Nación.
Este movimiento, este rearmado y este simbolismo que tienen estos nuevos relatos que hoy hay en torno de nuestra Casa de Gobierno y de la plaza Colón tienen que ver con la recuperación de nuestra identidad y nuestra historia. En nuestra opinión la recuperación y el traslado de la escultura es una puesta en valor del propio monumento a Colón.
En este marco proponemos apoyar y votar a favor de este acuerdo que ya está firmado y ha sido aprobado por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Honorable Senado. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Para informar el primer dictamen de minoría tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. CORTINA, ROY (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: el debate que genera este proyecto dispara una discusión que desde mi punto de vista abarca tres ejes o problemáticas. Según la mirada que se tenga de esos ejes hoy se votará en uno u otro sentido.
Un eje de debate tiene que ver con lo que muchos entendemos como el incumplimiento y los mecanismos por los cuales se ha llegado a este convenio firmado entre el gobierno nacional y el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Un segundo eje tiene que ver con la concepción de relacionamiento y de vínculos institucionales que tiene este gobierno nacional con los estados subnacionales, es decir, con las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
También hay un tercer eje que merece ser debatido. Me refiero a la discusión que tiene que ver con la historia y los símbolos que representan el sentir de los pueblos.
A lo largo de mi exposición se podrá advertir que esos tres ejes están entrelazados y que se vinculan entre sí. Además, aclaro que nuestro dictamen por supuesto que es de rechazo al convenio entre los gobiernos nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires.
A partir del primer eje que describí con anterioridad muchos entendemos que los mecanismos y procedimientos previos a la firma de este convenio han sido inapropiados.
La verdad –más allá del juego de palabras es que aquí el gobierno nacional se ha apropiado de la plaza Colón. En este sentido, cabe remarcar que se ha violado un convenio suscripto por la Jefatura de Gobierno en el año 2007 –en ese momento el jefe de gobierno era Telerman, que luego fue ratificado en 2008, cuando ya era jefe de Gobierno el ingeniero Macri. De acuerdo con dicho convenio el gobierno sólo podía utilizar la plaza Colón, con un aviso previo de 48 horas, en caso de que tuviese la necesidad de cerrarla como consecuencia de algún acto o de algún evento de similares características.
Como todos sabemos, la plaza Colón es un espacio público de la Ciudad de Buenos Aires, y la estatua es un bien cultural de la Ciudad.
Por otro lado –no digo esto en términos irónicos, no existe ninguna reserva de la ley Cafiero para esa plaza.
Los monumentos nacionales están emplazados en la Ciudad y es obligación de ella preservarlos.
También debo decir que la Legislatura no trató como corresponde el traslado de un monumento. Digo esto porque tiene que hacerlo con una doble lectura. Asimismo, el convenio desconoce los artículos 27 y 32 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, que ponen en cabeza de ella la obligación de garantizar, preservar y recuperar el patrimonio cultural.
Frente a eso se dice que existiendo un acuerdo entre el gobierno nacional y el de la Ciudad, es decir, si las dos partes se han puesto de acuerdo, no corresponde oponerse. Lo cierto es que el Congreso puede aprobar o rechazar el convenio en virtud de lo que considere más correcto y de los precedentes que pueda fijar.
Justamente, esos precedentes son muy malos. Aquí entramos en el segundo eje de la discusión, porque queda en claro que el gobierno nacional hizo caso omiso de los derechos de la Ciudad con argumentos antojadizos. Escuché con atención la intervención de las señoras diputadas preopinantes, pero el 70 u 80 por ciento de sus exposiciones tuvieron que ver con un enfoque artístico de la cuestión. Personalmente no digo que esto no sea importante, pero lo cierto es que esto no comenzó con la preocupación que tenían por el monumento a Colón o por el nuevo enfoque que le dieron a la plaza Colón.
También ha quedado en claro que el Gobierno de la Ciudad claudicó en la defensa, no de un monumento sino de una concepción de autonomía de la Ciudad frente a la prepotencia del gobierno nacional.
El gobierno nacional tiene que saber y recordar que sus derechos en los espacios públicos de la Ciudad de Buenos Aires terminan en la vereda donde están los edificios públicos que son sede del funcionamiento de la administración nacional o, en todo caso, en aquellos edificios que son propiedad del Estado nacional.
La tercera cosa obvia que uno se pregunta es qué pasó para que cambiara la actitud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, porque rechazó esta actitud arrogante y prepotente del gobierno nacional. Si claudicó o lo convencieron, se equivocó. Si pactó y acordó leyes en la Legislatura, traicionó a los porteños. Nosotros vamos a insistir en que este acuerdo es el fruto de la presión del gobierno nacional. El acuerdo se firmó con la plaza ya cerrada y apropiada por el gobierno nacional, y la estatua de Colón desmontada y a punto de ser retirada.
De esa manera negoció el gobierno nacional y presionó al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Este segundo eje que planteo, de la relación que tiene el gobierno nacional con las provincias y la Ciudad no es nueva. A las provincias se las tiene cortas, asfixiadas, con una coparticipación que nos ha convertido en un país unitario, y a la Ciudad se la considera un municipio.
Esto no es nuevo. Yo he escuchado al ex presidente del bloque del Frente para la Victoria, actual ministro de Defensa de la Nación, decir que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es un municipio. Ya en la comisión hemos discutido este tema. Recuerdo entre otros al diputado Pais, con quien tuvimos un intercambio de opiniones sobre este tema.
Yo sé que es muy difícil clasificar a la Ciudad de Buenos Aires porque es compleja desde la ingeniería constitucional. Nuestra Constitución, como muchas, es paradojal, y cada uno se aferra a su visión e invoca tal o cual artículo, según tenga una visión municipalista de la Ciudad de Buenos Aires o una visión como la que tenemos muchos, que es una visión que asemeja a la Ciudad de Buenos Aires a una provincia.
No me interesa discutir como discutimos con el diputado Pais si Chubut es más preexistente que Buenos Aires, porque la verdad es que cada vez la Ciudad es más similar a una provincia porque lo determina la realidad, no los pactos preexistentes, no tres artículos o cuatro de la Constitución, y mucho menos la obsoleta ley Cafiero.
Por eso en la década del 90 hubo que retroceder, y los porteños eligen a su jefe de Gobierno y tienen poder de legislación. Se les retacea la justicia, pero se tuvo que cambiar la ley Cafiero porque no se le quería ceder la Policía Federal, que era lo lógico, para que pueda tener su propia policía, y así iba avanzando la autonomía de la Ciudad.
Porque la autonomía de la Ciudad no se basa en artículos sino en la autonomía de los pueblos, que refuerzan permanentemente la idea del federalismo y de la democracia. Y esto es lo que el gobierno no entiende. No es una estatua lo que estamos discutiendo solamente sino qué es la autonomía en este caso para el pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y para todos los pueblos de todas las provincias de nuestro país.
El tercer eje es el relativo a los símbolos, el significado de Colón, lo que significó el proceso de la denominada Conquista de América: el sufrimiento de los pueblos, el avasallamiento de los pueblos originarios en nuestro continente.
Todo esto es real, pero creo que el enfoque del gobierno es equivocado. Todos los pueblos se dan un debate sobre el pasado, y nuestro país no es una excepción, no por el oficialismo ni por la oposición, sino porque después de treinta años de democracia se permite indudablemente reexaminar y mirar la historia con el aporte más plural de todos.
La nuestra es una sociedad multiétnica, de esto no cabe duda, somos el mestizaje de las etnias de los pueblos originarios, de las etnias de los pueblos sufridos y pobres de la Europa de fin de siglo XIX y principios de siglo XX, de las etnias de los pueblos hermanos de América Latina. Eso es la Argentina; cualquier sobreactuación es perniciosa.
La necesidad o lo necesario para el reconocimiento de lo multiétnico es la construcción de una cultura del diálogo para elegir entre todos los símbolos de nuestra historia. Los monumentos son mensajes de la historia. Probablemente no escape la estatua de Colón a eso. Lo que digo es lo siguiente: comenzar este debate con una polaridad entre un navegante –indudablemente hijo de la época de los descubrimientos y del Renacimiento- y el mundo de Juana Azurduy no es la contradicción central de nuestra historia. No nos van a correr por izquierda con Juana Azurduy.
Acabo de presentar un proyecto de ley para que el monumento cedido por el país hermano de Bolivia esté en la plaza de Mayo, porque Juana Azurduy fue una heroína en las guerrillas por la independencia de Latinoamérica. Es necesario que no esté escondida detrás de la Casa de Gobierno, sino que esté al lado del monumento de Belgrano, que era su general en las luchas por la independencia. (Aplausos.)
¡Somos defensores de Juana Azurduy y de su esposo Padilla, de Güemes y de todos los defensores de la emancipación americana!
Ni la estatua de Colón es la estatua ecuestre de Luis XIV ni la presidenta es una revolucionaria francesa. Es necesario que discutamos muchos símbolos en la Argentina, porque es necesario cambiarlos.
¿Por qué cerca de la plaza de Mayo está el monumento a Roca y no existe un solo monumento en la Argentina de French y Beruti? ¿Por qué el mausoleo de Rivadavia es más importante que el de San Martín? ¿Por qué el oficialismo me tiene cajoneado un proyecto de ley en relación a Castelli? Resulta que porque era ateo y porque era el revolucionario patriota más duro está castigado en la Iglesia de San Ignacio. Ni siquiera existe una mención a su nombre. Muchísimas cosas hay que discutir.
Sin embargo, ahora han descubierto que Colón era un genocida y han comenzado una absurda cruzada. El maniqueísmo populista va en contra de la historia, y la historia es indetenible. Si Colón fue un genocida, Juan Manuel de Rosas en su Campaña al Desierto, en 1883, ¿qué fue?
Charles Darwin en su Diario de viaje escribió parte de aquella campaña: “...Los indios formaban un grupo de unas 110 personas hombres, mujeres y niños-; casi todos fueron hechos prisioneros o muertos, pues los soldados no dan cuartel a ningún hombre. Los indios sienten actualmente un terror tan grande, que ya no se resisten en masa; cada cual se apresura a huir por separado, abandonando a mujeres e hijos. (...)Sin disputa, esas escenas son horribles, ¡pero cuánto más horrible aún es el hecho cierto de que se da muerte a sangre fría a todas las indias que parecen tener más de veinte años! Y cuando yo, en nombre de la humanidad protesté, se me replicó: ´Sin embargo ¿qué otra cosa podemos hacer? ¡Tienen tantos hijos esas salvajes!´".
Pero claro, el relato ha puesto a Rosas del lado nacional y popular: sus tratados de paz que consistían en donaciones de ganado y alcohol a los caciques son cuidadosamente excluidos de la historia.
Pues bien, la cruzada recién comienza y sus logros son más que modestos: el ya citado salón en la Casa Rosada, el traslado de este monumento, la destrucción del monumento a Colón que existía en Caracas y no mucho más por ahora.
Todavía tienen que rebautizar a las localidades de Colón en Entre Ríos y Buenos Aires; también tienen que convencer a “Los Sabaleros” para que le cambien el nombre a su club; renombrar al Teatro Colón y luego deberían extenderse las acciones a nivel internacional para renombrar diferentes países, regiones, ciudades y ríos. Tal el caso de la República de Colombia, Columbia en Carolina del Sur, Columbus en Ohio o el Distrito Federal de los Estados Unidos, la provincia canadiense de la Columbia Británica, la ciudad y la provincia de Colón en Panamá, etcétera. En Cuba también deberían cambiarle el nombre a la ciudad de Colón en la provincia de Matanzas. Tenemos Puerto Colón en Paraguay; ciudad Colón, en Costa Rica; Colón en México; San Marcos de Colón en Honduras. Asimismo el archipiélago de las islas Galápagos, perteneciente a Ecuador, que se llama “Archipiélago de Colón”.
¡No una, sino una titánica tarea tiene la presidenta de la Nación! Diría que si le quieren rendir un homenaje tangible, real y concreto a la nueva época que vivimos, debería empezarse por etnias que fueron olvidadas, en muchos casos destruidas y olvidadas. Debe preocuparse por el presente y por los descendientes de los pueblos originarios en las provincias del interior, como por ejemplo las de Formosa y del Chaco. Ese es el mejor homenaje, en lugar de cambiar una estatua o incurrir en una contradicción cultural en la Argentina, porque el nuestro es un país multiétnico. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quien compartirá el tiempo de veinte minutos con la señora diputada Ana Carla Carrizo y el señor diputado Lousteau.


SR. SANCHEZ, FERNANDO (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: son ciertos los argumentos expresados por el señor diputado Cortina, ya que este debate no fue iniciado hace poco. Tampoco comenzó en la instancia de tratamiento en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con este convenio. Por el contrario, se inició en un tiempo anterior, por lo que no voy a coincidir con la señora miembro informante, diputada Mazure.
Ninguna de las acciones llevadas adelante por el gobierno nacional en relación con el monumento a Colón, ninguna de las decisiones que se adoptaron y ninguno de los argumentos que se expresaron en las causas judiciales indicaban que se trataba de una restauración, es decir, de una puesta en valor del monumento, o de intereses arqueológicos, lo que hubiera permitido pensar que estaban sumamente preocupados por lo que había debajo de dicho monumento.
Por el contrario, se trataba de una visión -no diría maniquea, sino malintencionada- de la presidenta de la Nación. Ella podría ser genuinamente maniquea, con lo que estaríamos en un problema, pero creo que ni siquiera llega a eso.
Me parece que la presidenta de la Nación un día se levantó, como lo hizo durante tantos otros, y dijo: “¿Qué necesito el día de hoy para llevar adelante la política de mi gobierno? Encontrar un enemigo”. Así como lo encontró un día en el campo pero se sirve de la riqueza que él produce y así como un día lo encontró en la Iglesia pero ahora peregrina seguido a Roma para visitar al papa Francisco -al que cuando se llamaba cardenal Bergoglio dejaba plantado en todas las homilías porque no quería escuchar lo que ese mismo pastor le decía, no obstante lo cual ahora se toma de sus frases y allá va con las citas-, tampoco quiso esquivar la historia muy pasada pero que forma parte hasta hoy de nuestro presente y de nuestra cultura. Entonces dijo: “Necesito confrontar a alguien que fue protagonista de su tiempo como Cristóbal Colón, con alguien que también fue protagonista de su tiempo –no del todo reivindicado- como fue Juana Azurduy”.
La verdad es que si la presidenta de la Nación hubiese querido llevar adelante algún tipo de reivindicación o acto de justicia tendría que haber iniciado una campaña política de reparación de lo que históricamente estaba mal encaminado, que era la falta de reconocimiento de la figura de Juana Azurduy, sobre todo en el espacio público y en los libros de historia, pero no incurrir en una confrontación estéril.
Reitero que la presidenta de la Nación tiene una forma de hacer política que parte del invento de confrontaciones que no existen para los argentinos y los latinoamericanos. Pero allá va ella y hace uso de esa situación. Consecuentemente, este primer argumento queda desechado.
En segundo lugar y como segundo argumento quiero señalar que dispuso de un bien respecto del cual nadie duda que es propiedad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. No se discute si ese bien está alcanzado por la autonomía de la Ciudad. La presidenta de la Nación ni siquiera puede disponer de los bienes municipales, y con esto no estoy minimizando a los municipios. Tampoco puede disponer de los bienes de las provincias.
La plaza Colón y el monumento a Cristóbal Colón forman parte del patrimonio y, consecuentemente, de la decisión política institucional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La presidenta de la Nación, en su cabalgar sobre una confrontación que no existe para desarrollar una política que en el corto plazo no nos conducirá a nada, en realidad dispone ilegalmente de un bien del que nunca tendría que haber dispuesto.
La tercera cuestión es la siguiente. Quienes tenían que defender la historia y proponer la salida más coherente para nuestra cultura...


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Señor diputado: la diputada Parrilli le solicita una interrupción. ¿Se la concede?


SR. SANCHEZ, FERNANDO (CIUDAD DE BUENOS AIRES): No, señora presidenta. Cada uno tenemos nuestro tiempo, y creo que el debate en la comisión pudo haber sido mucho más rico si la diputada Parrilli hubiese expresado allí sus fundamentos. Entonces, cada uno aquí va a expresar el fundamento de su dictamen.
La Declaración de San Antonio dice: “Ninguna nación en las Américas tiene una única identidad nacional; nuestra diversidad forma la suma de nuestras identidades nacionales. La autenticidad de nuestros recursos culturales radica en la identificación, evaluación e interpretación de sus valores verdaderos como los percibían en el pasado nuestros ancestros y cómo los percibimos hoy, como una comunidad diversa en evolución.” Nada de eso se está haciendo acá. Por decreto y por atropello se quiere borrar una parte imborrable de la historia, queriendo en realidad hacer lo que la presidenta quiere.
Volviendo sobre el argumento, ¿quiénes debíamos estar enfrentando una posición de atropello cultural ilegal, decidido por la presidenta de la Nación y convalidado por el Frente para la Victoria? Todos aquellos que creemos que en la Argentina y en América la cultura es diversa y proviene de distintas fuentes.
El descubrimiento de América es el encuentro de dos mundos. Sucedió, y nuestra actualidad es el resultado del encuentro de esos dos mundos. Pensamos que muchos espacios políticos y organizaciones culturales, sobre todo aquellas de origen italiano y español, hasta el día de hoy íbamos a estar defendiendo la permanencia del monumento a Cristóbal Colón en la plaza Colón, respetando la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero no fue así.
Muchos nos sostuvimos hasta hoy resguardando esa multiculturalidad, esa síntesis, la ley de la Ciudad e incluso la ley nacional. ¿Quiénes en un principio actuaron de ese modo pero luego nos dejaron plantados en ese rol de enfrentar el atropello? El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, los bloques parlamentarios del PRO en la Legislatura de la Ciudad, en esta Cámara de Diputados y en el Senado de la Nación. Voy a decirles qué violaron, porque si no están convencidos de que en realidad tienen que defender la multiculturalidad, que es nuestro presente que proviene de nuestro pasado. La Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en su artículo 32 dice que la Ciudad distingue y promueve todas las actividades creadoras y garantiza la democracia cultural. Lo que está haciendo la presidenta de la Nación es un atentado contra la democracia cultural, no está poniendo en valor un monumento. ¿Quiénes contribuyeron a que se convalide este atentado contra la democracia cultural? Quienes hoy van a ratificar este convenio.
Dice el convenio: “El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se exime de responsabilidad por los daños que pudieren causar subordinados o terceros contratados por el Poder Ejecutivo nacional...”. Es decir que el gobierno del PRO, los diputados, senadores y legisladores de ese partido están delegando las facultades que juraron defender, las atribuciones que la Constitución de la Ciudad les otorga. ¿Acaso con eso no ganaron la elección?
Me pregunto qué les van a decir a los ciudadanos de Buenos Aires que confiaron su voluntad y su voto. ¿Que no les da el cuero y las convicciones para defender los intereses de la Ciudad de Buenos Aires y la cultura, que va mucho más allá de la Ciudad de Buenos Aires? Digamos la verdad: Colón no era porteño. La cultura americana, la cultura argentina, que incluye la Ciudad de Buenos Aires, sí merece ser defendida por la Constitución, por los legisladores de la Ciudad y por quienes fuimos elegidos en esta ciudad para representar y defender esa cultura.
Como hacen una ecuación especulativa y un poder -el de la Nación- que arrasa y atropella, y teniendo en cuenta que ellos no están en condiciones políticas ni tienen la convicción de defender lo que juraron defender, dicen: “Me voy a bajar por un ratito de esta pelea porque en realidad lo que me están ofreciendo es llevar el monumento a contrario de lo que se dijo anteriormente y a contrario de lo que defienden las leyes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, que entre otras cosas declararon al monumento como un bien integrante del patrimonio cultural de la Ciudad.
Al mismo tiempo sostienen que como hay un poder que es más poderoso -valga la redundancia- y en realidad me está obligando a hacer, entre comillas, lo que desde ningún punto de vista quiero hacer, “me bajo un ratito de esa pelea”.
Si no logran defender desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires lo que deben defender, ¿cómo pretenden hacerlo desde la Nación cuando en alguna circunstancia puedan llegar a tener algún tipo de decisión sobre la Nación? Así lo hicieron con el convenio sobre el juego, y entregaron la voluntad.
No pudieron defender la voluntad y el interés de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no ya contra el gobierno de la Nación sino contra un empresario en particular –Cristóbal López a quien entregaron los impuestos, que es el mayor negocio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por lo tanto, ¿cómo piensan defender a los ciudadanos de la Argentina?
Nosotros no creemos en el atropello. En realidad creemos que América va a ser civilizada no cuando se decida entre los europeos y las comunidades originarias, porque nosotros llegamos hasta acá siendo una mixtura de todo eso. No sirve la revisión de quinientos años hacia atrás; sirve la revisión de unos cuantos días atrás. Hay que hacer justicia frente al accionar de los que se están robando todo en el presente y a los que están maltratando a nuestros aborígenes en el presente.
Esto vale para el Frente para la Victoria, que ni siquiera se atreve a viajar a la provincia de Formosa por temor a que los hermanos aborígenes se presenten en sus actos oficiales y les reclamen por lo que están haciendo no con su pasado de quinientos años sino con su presente.
Lo mismo aplica para el PRO, que tiene que estar decidido a defender lo que hasta acá no sólo no defendió sino que en sus discursos nos dijo una cosa pero con este convenio está teniendo una actitud de entrega. Decídanse: van a defender lo que dicen a la sociedad o van a entregar, como en tantas otras épocas. En tal caso, déjennos actuar a nosotros, que estamos dispuestos a defender lo que nos corresponde. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SRA. CARRIZO, ANA CARLA (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: me parece que es importante mencionar dos cuestiones que pueden contribuir a reflexionar en relación con el debate de este convenio.
Primera cuestión: cuando hablamos de la coordinación gubernamental entre la Nación y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el Gobierno de la Ciudad nos está haciendo creer que este es un ejemplo de coordinación gubernamental entre la Nación y la Ciudad.
Desde UNEN queremos decir que creemos en otro concepto: la coordinación gubernamental entre jurisdicciones no es sinónimo de mendicidad ni de sumisión; en el federalismo argentino es sinónimo de paridad.
Obviamente, creemos en la necesidad de coordinar problemas jurisdiccionales en términos de políticas entre la Ciudad y la Nación pero desde otra concepción, es decir, no teniendo en cuenta la necesidad de coyuntura de los gobiernos sino básicamente reivindicando la necesidad de los ciudadanos cuando los derechos están en juego, que justamente son los que no tienen plazo.
La segunda cuestión es que se habló mucho del pasado, de la historia y de cómo los gobiernos democráticos en nombre de las mayorías pueden dar derecho a inventar o reinterpretar la historia, pero hoy aquí no estamos debatiendo sobre la historia, ni siquiera sobre los símbolos.
Acá estamos hablando del contenido de los valores de la democracia, que no es solamente un régimen político que estipula mayorías y minorías para dirimir los conflictos políticos. Es cierto que la democracia es eso, pero además constituye un sistema de normas y valores, y esos valores no son ambiguos.
Lo que está en discusión entre Colón y Juana es un dilema sobre cuáles son los valores de la dirigencia democrática. Hoy venimos a decir que la democracia es tolerancia o intolerancia, integración o división; eso es lo que está en juego. No se trata de mayorías sino de valores que no son ambiguos. Defendemos la tolerancia o apostamos a la intolerancia. La democracia es una estética, es una cultura, pero sobre todo, es un lenguaje. Como todos sabemos, la palabra es el primer recurso de poder. A treinta años de democracia, ¿cuál va a ser la que queremos escribir? (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. LOUSTEAU, MARTIN (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: cuando uno conversa con los ciudadanos acerca del temario que estamos discutiendo nadie puede creer que, en medio de los enormes problemas que padece nuestro país, particularmente en el frente socioeconómico para decirlo de manera abarcativa, estemos debatiendo esta iniciativa que tanta polémica ha despertado y que nos insume tanto tiempo. Recordemos que respecto de este asunto existe un dictamen de mayoría y dos de minoría. Aquellos que participamos en las reuniones conjuntas de comisión sabemos que hubo muchas intervenciones al respecto.
Debemos preguntarnos por qué en medio de tantos inconvenientes que estamos padeciendo, este asunto suscita tanta polémica y ganas de participar. Creo que tiene razón el señor diputado Sánchez cuando habla de atropello. Lo que está sucediendo es que por el capricho de una persona, por una voluntad individual, se incurre en cuestiones que debemos revisar. Precisamente, nos oponemos a esas cuestiones que deberíamos discutir de otra manera.
En primer lugar, me refiero a la tergiversación histórica de la que hablaron el señor diputado Sánchez y la señora diputada Carrizo. La Argentina tiene una historia en la que las tensiones del Atlántico y de los Andes intentan convivir desde hace mucho tiempo. Las dos partes son constitutivas de nuestra naturaleza y de nuestra identidad histórica. Eso es lo que debemos rescatar.
Por lo tanto, que se llame genocida a Cristóbal Colón, como ocurrió en la comisión, no sólo es una mala aplicación del término sino un insulto a nuestra historia, porque carece de toda veracidad. No estamos hablando de Pizarro o de Cortés sino de Colón y el descubrimiento de América, no de todo lo que vino después.
En segundo término, lo que objetamos a este convenio son precisamente aquellas cuestiones que tienen que ver con los principios, con la naturaleza formal, con la legalidad y con lo que uno intenta defender. En la Legislatura el tratamiento de este convenio fue espurio, no tuvo doble lectura. La Ciudad deslinda responsabilidades patrimoniales que no puede deslindar, se desdice de aquellas cuestiones que cree sostener y de principios que dice representar. Mientras tanto continúa incorporando acuerdos, en su mayoría ocultos, haciendo entendimientos con otras partes sin explicitar las verdaderas razones, y además de este acuerdo que representa simbólicamente lo que acabo de describir está presente –como dijo el señor diputado Sánchez el tema del juego, respecto del cual nos horroriza en un montón de dimensiones.
Para concluir debo aclarar que existe otra dimensión de este acuerdo que es inexplicable: por un capricho vamos a gastar como mínimo 10 millones de pesos en momentos en que habría utilizaciones mucho más inteligentes de ese dinero.
Por estas razones vamos a oponernos al presente proyecto de ley.


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. ASSEFF, ALBERTO EMILIO (BUENOS AIRES): Señora presidenta: en medio de los gravísimos problemas que tiene nuestro país y que sufre nuestro pueblo, nuestra gente, de la irrefutable situación de inseguridad que todos los días nos aterroriza, preocupa e inquieta, de las suspensiones de los trabajadores de la industria automotriz y sus derivadas autopartistas, y otras situaciones, como la de los frigoríficos –que están suspendiendo a trabajadores o cerrando literalmente sus puertas, o los problemas irresueltos que tenemos en materia de deuda externa –cuando se nos había dicho que era un asunto terminado, que el país podía vitorear el desendeudamiento, y resulta que estamos con el Jesús en la boca al borde de una situación extremadamente delicada, aparece en la agenda oficial –ni remotamente en la del pueblo, y lamentablemente en la agenda de esta Cámara de Diputados y del Congreso, un tema que no debería estar.
Hay una ley sancionada en 1907 que debería estar en plena vigencia y a la que tendríamos que atenernos. Esa ley fue producto de un movimiento que hizo la Sociedad Mayoritaria de Inmigrantes en aquel tiempo, junto con la española y la Societa Unione e Benevolenza. Se hizo una colecta popular no salió ni un centavo del erario, se buscó el mejor escultor y se erigió un monumento en una línea –como bien dice el diputado Sánchez en su informe que va desde el Monumento a los Españoles hasta frente a la Casa de Gobierno. Allí las colectividades española, alemana, francesa –esta última, con el monumento en Plaza Francia e italiana –con el monumento a Colón honraban a la tierra que los recibió. En ese entonces no venían sátrapas ni magnates: venía el pueblo más sufrido de la Europa más castigada por el hambre, dolores de todo tipo e injusticias inenarrables, y aquí encontró albergue e hizo de este país algo más completo.
El doctor Hipólito Yrigoyen, que fue el primer gran líder político popular del siglo XX, no puede haberse equivocado tan fieramente al honrar al descubridor, o al que llegó a estas tierras no me interesan las cuestiones semánticas. No voy a entrar en ningún falso o falaz debate de tipo étnico o histórico, porque por algo el doctor Yrigoyen impulsó el feriado del Día de la Raza; y cuando hablaba de la raza hablaba de todas las razas y no de una en especial.
Bien se dijo que nuestra integración social es multiétnica y que incluye, obviamente, a los pueblos originarios. Esto lo venimos resolviendo desde 1813, lo ratificamos en 1853 con una Constitución que nos da lugar a todos –comprendiendo por supuesto a los pueblos originarios y lo ratificamos nuevamente en 1994 con la Constitución reformada.
Aquí nadie está debatiendo el problema de la desintegración social. Es muy malo, pésimo, lamentable o deplorable que cuando algo está bien unido en la Argentina, o bien saldado por lo menos desde el punto de vista teórico, como es la integración social y la idea de que en la Argentina el sol sale para todos, queramos reabrir el debate del tema y dividir lo que está bien unido.
Realmente estoy sorprendido por esta situación, porque si algo faltaba acá no era trasladar la estatua de Colón. Las estatuas que están en un lugar deben quedar allí; no hay que trasladarlas. En todo caso, hay que construir las que faltan, y entre las estatuas que faltan no está solamente la de Juana Azurduy, que aclaro que fue compatriota nuestra. No fue latinoamericana; mejor dicho, lo fue por extensión. Juana Azurduy fue la heroína de nuestros antepasados, ya que el Alto Perú –donde ella nació y vivió era parte integrante de la gran nación naciente.
Reitero que está faltando su monumento, y quizás en el Centenario no pudieron construir otro que voy a nombrar ahora y que tampoco está en esa sucesión de monumentos que se extiende desde el Monumento a Los Españoles hasta el Monumento a Colón por el eje de la avenida del Libertador y Leandro N. Alem. Me refiero al monumento a los negros, a los indios y a los gauchos, que son quienes en verdad derramaron su sangre no sólo en las guerras internas sino fundamentalmente en aquellas que se libraron fuera de nuestras actuales fronteras para lograr la independencia.
En nombre del bloque Frente Renovador quiero recordar que es necesario ocuparse de los jubilados, ya que 6 millones de ellos cobran el haber mínimo. También es preciso ocuparse de la inseguridad y de las suspensiones obreras, que generan incertidumbre nada menos que en el trabajo de nuestra gente. Hay que ocuparse de un centenar de temas, menos de mover estatuas; menos aún cuando el origen de toda esta historia, por más que se lo pretenda embozar, es bastante lamentable –para emplear un término suave, por no decir verdaderamente rechazable.
Parece que un día, mientras el extinto presidente de la hermana República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez visitaba –como tantas veces lo hizo, y enhorabuena que así haya sido la Casa de Gobierno, miró hacia la plaza Colón y le preguntó a la señora presidenta de la República: “Ese que está ahí, ¿quién es?” La señora presidenta le respondió que era Cristóbal Colón, a lo que Hugo Chávez dijo: “¡Ah, por favor! ¿Cómo lo tenés ahí a ese genocida?” Así comenzó esta tan lastimosa historia, que es realmente una pérdida de tiempo y un factor de desunión en un país que necesita como el agua o como el oxígeno la unidad, una actitud más equilibrada y encontrar respuestas a una serie de problemas. No generemos cuestiones donde no las hay.
¿Cómo es posible que en esta tarde de agosto estemos hablando de este asunto? El bloque Frente Renovador rechaza la sanción de este proyecto por muchas razones; quizás no sea principalmente por ninguna de las que yo mismo he mencionado, pero sí porque es una medida insensata que constituye un factor de desequilibrio institucional frente a la gente que pide otra cosa a las instituciones. La gente quiere soluciones, no que se remuevan estatuas; pide, por ejemplo, que de una vez por todas se modifique el umbral del impuesto a las ganancias, que debería ser aumentado automáticamente por ley y no por el arbitrio caprichoso –valga la redundancia- de un presidente.
Estos son los problemas que debemos solucionar; no generemos cuestiones donde no las hay.
Por las razones expuestas votaremos decididamente en contra del proyecto en consideración. Lo haremos en nombre de una justicia, de un equilibrio, de una racionalidad y, por qué no decirlo, también de una emoción, porque la Argentina es de todos. Es multicultural y multiétnica; incluye a los pueblos originarios y a todas aquellas colectividades que vinieron a nuestro país y se integraron. Comprende a todas, y si vienen más serán recibidas; pero no puede ser que nos dediquemos a remover estatuas cuando deberíamos estar construyendo el futuro. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. GARRIDO, MANUEL (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: votaremos por la negativa el proyecto en consideración por varios motivos.
Esta iniciativa refleja cierta actitud respecto de la cosa pública y los límites de un gobernante, entre los cuales figuran los jurisdiccionales. En este caso el gobierno nacional está avanzando sobre el espacio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por supuesto con la aquiescencia de su actual gobierno, sobre lo cual volveré más adelante.
Existe un avance sobre los límites legales, pero esta decisión importa asimismo un avance sobre otras cuestiones que un gobernante debe respetar y que se relacionan con el legado de las generaciones. Ya se mencionó que el monumento fue un regalo que la comunidad italiana hizo al gobierno argentino en oportunidad de conmemorarse el Centenario de la Revolución de Mayo. Esa donación fue hecha con el aporte voluntario, peso sobre peso, de los inmigrantes italianos que vinieron a forjar la patria. Quizás muchos de nuestros bisabuelos aportaron para contratar al escultor que contruyó la obra y para su realización.
Esta decisión de algún modo implica ignorar el compromiso que en ese momento asumió el gobierno de la República Argentina. Al revisar los debates que tuvieron lugar en este Congreso en aquella oportunidad se observa que quienes nos precedieron en estas bancas manifestaron su agradecimiento a la comunidad italiana que contribuyó a enriquecer nuestro país, al que le expresó su reconocimiento por haberle brindado un lugar donde desarrollar su vida frente a la situación desfavorable imperante entonces en Europa.
La decisión de ir en contra de lo que se hizo cien años atrás y desconocer esa donación implica no respetar a quienes nos precedieron. Este Congreso muchas veces adoptó esa actitud al alzarse en contra del legado generacional que implica la Constitución, que también es un límite para las distintas generaciones. El oficialismo ha reaccionado reiteradamente frente a las decisiones judiciales que exhiben los límites de los gobernantes.
Este proyecto posibilita que la presidenta incurra en un exceso, que pase por encima del límite constitucional y jurisdiccional y que ignore el espacio público.
Se ha sostenido que de esta manera estamos reconstruyendo la historia y poniéndonos en sintonía con ella. Claro, pero la presidenta lo está haciendo con un espacio que no le corresponde: esa plaza es de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, no es un lugar para que el gobierno nacional intente reconstruir la historia. No estamos poniendo las obras en otro lugar porque el convenio ni siquiera dice en qué lugar se pondrán.
Si el Congreso no aprueba esta iniciativa no está avasallando una decisión de los Estados, porque además también es parte del Estado nacional. El Estado nacional no es el Poder Ejecutivo; el Congreso de la Nación debe evaluar el acuerdo, que no es entre Estados hasta que el Parlamento lo apruebe.
También se ha utilizado el eufemismo de que esta es una puesta en valor, una reparación. Es insólito que se sostenga que se está reparando algo cuando se lo está retirando de su emplazamiento. Todos los técnicos que han actuado han opinado que el desmonte no es un mecanismo idóneo para la reparación. En un monumento de esta envergadura el desmonte sólo tiene sentido para evitar un daño inminente, como sucedió con el río Nilo, en Egipto, donde tuvieron que desplazar monumentos históricos porque era imposible mantenerlos en su lugar. También se los puede desplazar para destinarlos a un lugar definitivo y seguro, que no es lo que sucede en este caso.
Se firmó un acuerdo en el que no queda claro a dónde mandarán esta estatua, al extremo de que han dicho que la van a enviar a Mar del Plata. En este sentido, mediante el decreto de acceso a la información pública solicité al gobierno nacional que me dijera quiénes eran los encargados de la preservación del monumento, a quién habían contratado y cuánto habían costado todos estos trabajos. De hecho en todo esto observo un despilfarro de los dineros públicos mediante la contratación de grúas por meses indefinidos que ha implicado una erogación absolutamente injustificable. A mi pedido el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios me respondió que le fuera a preguntar a la Municipalidad de Mar del Plata.
Además, hay que tener el cuenta que el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires firmó un convenio con el gobierno nacional en el que se señala que va a preservar el destino del monumento, pero lo cierto es que todo lo relativo a la reparación, desmonte y traslado está a cargo de la Municipalidad de General Pueyrredón, es decir, del gobierno de la ciudad de Mar del Plata. Esto me parece absolutamente desprolijo, injustificado e insostenible.
De alguna manera estamos convalidando un exceso. También vamos a dar pie a que las medidas cautelares dictadas por la Justicia carezcan de sustento. Digo esto porque el Congreso está sesionando para hacer caer resoluciones judiciales que justamente tenían por objeto preservar una decisión oportunamente adoptada por este Parlamento, cuando hace noventa años dispuso que en virtud de la recepción del obsequio de la comunidad italiana el emplazamiento se haría en la plaza Colón. Evidentemente, lo que estamos haciendo aquí es dar lugar a un capricho que hoy algunos trataron de explicar.
Todas estas cosas se están haciendo de manera contraria a las reglas del arte. El hecho de haber desmontado el monumento sin ningún tipo de consulta ni de evaluación previa es una verdadera chapuza. Tengamos en cuenta que los técnicos que analizaron las condiciones en las que se encuentra el monumento señalaron que el desmonte implicó daños en los bloques que lo conforman. O sea que aquí se está comprometiendo el patrimonio cultural e histórico de la Ciudad de Buenos Aires.
Por otra parte, me quiero referir a una cuestión que pone de manifiesto cuál es la actitud del Poder Ejecutivo frente a esta situación. El Ejecutivo nacional ha podido actuar de esta manera al tener el control sobre una plaza producto de un acuerdo que buscaba preservar la seguridad de la señora presidenta. En una de las cláusulas de ese acuerdo se establece que sólo puede impedirse la utilización de la plaza por razones de seguridad. Al respecto, desafío a cualquiera de los presentes que vaya a ese lugar e intente hacer uso del espacio público. Se van a encontrar con que la plaza está rodeada de una reja.
Justamente, ese es uno de los aportes estéticos de este gobierno. Recordemos que a la propia Casa Rosada la han rodeado de rejas y la adornaron con luces led. Sin duda ese ha sido un aporte muy reivindicador de nuestra historia latinoamericana.
El convenio bajo análisis tiene una contraparte, que es el Gobierno de la Ciudad. En este sentido, me interesaría que el bloque del PRO explique por qué firmaron el convenio. Me gustaría saber por qué frente a la posición anterior que buscaba preservar el espacio público y el patrimonio cultural de la Ciudad, finalmente terminaron cediendo y firmando un convenio en el que ni siquiera se indica cuál va a ser el destino del monumento. Sería bueno que sepamos cuál es esa cuestión tan importante en la que el Gobierno de la Ciudad ha “transado” para que la señora presidenta de la Nación se saque el gusto y quite de la vista de su ventana el monumento a Cristóbal Colón.
Esa es una verdadera falta de transparencia republicana, porque jamás se explicó en qué consiste el convenio y cuáles son las razones por las cuales el Gobierno de la Ciudad ha desistido de cumplir con su función de defensa del patrimonio de los vecinos de la Ciudad.
Como vecino de esta Ciudad me preocupa que el gobierno haya cedido en su posición y no explique cuáles son las razones por las que ha renunciado a sus importantes funciones en esta materia.
Por otro lado, algunos se han referido a los aspectos históricos que reviste el tema. Esto también es interesante de analizar, porque en definitiva los representantes del oficialismo han mostrado su visión maniquea de buenos contra malos: sacamos a un malo que es Cristóbal Colón y vamos a poner a alguien bueno, sin tener en cuenta que la historia es una acumulación geológica, que muchas veces hay contradicciones, que los conflictos no son unidireccionales, y esto es algo absolutamente ignorado por esta visión, por este discurso al cual nos tiene acostumbrados el oficialismo.
Lamento que hoy el Congreso vote esto, que no nos hagamos cargo de que hoy en día todos somos nosotros, no somos ni los unos ni los otros. Mal que nos pese, la realidad actual de la Argentina y de América Latina es el resultado de una serie de conflictos históricos de centenas de años; ha habido claramente un genocidio y también ha habido otros elementos que han abonado esa historia.
El hecho de ignorar esa historia, ignorar que hoy en realidad constituimos un nosotros en el cual convergen distintas realidades, y de hecho convergen también los inmigrantes que han sido quienes han donado este monumento, me parece también una muestra de infantilismo y de falta de justificación total. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. PINEDO, FEDERICO (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: si fuera por nosotros nunca estaríamos tratando este tema en la Cámara de Diputados, por varios motivos. El primero es porque estamos convencidos de que la comunicación entre los distintos pueblos no es algo negativo sino que es lo que hace a una actitud de civilización.
La civilización es el contacto, la interacción, la construcción común entre distintos pueblos, entre distintas culturas. Entonces, esta actitud infantil de decir que la historia siempre es unos contra otros, y que la historia de la Argentina vendría a ser algo así como pueblos originarios contra europeos, no obedece a la realidad y nos parece una visión reaccionaria de lo que es el progreso, de lo que es la cultura, de lo que es la civilización.
Tampoco creemos que estemos discutiendo este tema porque sea realmente una preocupación del pueblo argentino, ni que sea nuestra obligación en este momento ocupar todo este tiempo en esta cuestión y no en los temas dramáticos que enfrenta nuestro país.
Creemos, como varios de los señores diputados que se han opuesto a este proyecto, que esto es una lastimosísima historia, como mencionara el señor diputado Asseff.
La verdad es que nosotros creemos que la única justificación de este tema es un deseo personal, de una persona, por algún motivo, no sé si por la conversación con Chávez o por el deseo de construir una historia de divisiones y enfrentamientos. También pudo haber sido por un tema de afición personal, que creo que es compartido por todos nosotros, por alguien tan increíblemente valiosa como Juana Azurduy. Por el motivo que fuera decidió que no quería tener el monumento de Colón detrás de su despacho.
Una de las miembro informantes dijo que esto obedecía a que querían cuidar el monumento, pero otra dijo que esto obedecía a que desde el 2003 estamos relatando otra historia. Yo creo que lo segundo es la verdad. También creo que la Argentina es mucho más importante que cualquier gobierno y que es mucho más importante que el período que empezó en 2003.
Cuando se habla de pueblos originarios, con absoluta convicción puedo decir que la historia argentina constituye un homenaje a esos pueblos. Lo mejor de la historia argentina es el homenaje brindado a los pueblos originarios.
La Argentina se independizó en el año 1816 pero en 1813 ya había efectuado una Asamblea en la que reconocía el respeto a la libertad y a los valores culturales de los pueblos originarios.
Belgrano fue el jefe de Juana Azurduy. Estamos hablando de un hombre de origen similar al de Colón –si no igual-, quien proponía que el rey de la Argentina fuera un inca. Ésta es la historia de la Argentina. La historia de la Argentina es un homenaje a lo que somos, y somos todo. Somos parte de pueblos originarios y somos italianos y españoles. Tenemos todas esas culturas y estamos muy orgullosos de ser lo que es la Argentina y no otra cosa que quieran inventar, aunque la quieran inventar desde 2003 para acá. Somos esto, y es lo bueno que tiene la Argentina. También fue lo bueno que tuvo cuando se fundó, por eso lo queremos seguir rescatando.
Entiendo que esta situación se ha generado por una decisión personal que ahora forma parte de una agenda del país porque se está debatiendo en el Congreso de la Nación.
Me parece que esa decisión personal deja de lado lo más valioso que tenemos como cultura. Creo que no estarían de acuerdo con esto los americanos españoles como Padilla, marido de Juana Azurduy. Tampoco ella estaría conforme, como vasca que era, ni Belgrano ni tantos otros. Estoy hablando de “otros” que creyeron que la Argentina era un lugar de confluencia, de integración, de culturas y de pueblos, que es lo que es. Por eso no queremos renegar del contenido esencial de la nacionalidad argentina. Creemos que la idea de destruir el monumento a Colón fue por el camino contrario. Nuestro partido se opuso a lo que allí se quería hacer. Se presentaron en el lugar legisladores del partido que represento, intentaron impedirlo, pero no lo lograron. También la Justicia quiso impedirlo, pero el gobierno nacional desarmó el monumento y ahora da lástima verlo: tirado por el piso, destruido en veinte pedazos, la nariz por un lado y un dedo por el otro. En síntesis, un monumento destruido.
Algunos diputados han reconocido que el gobierno le dijo a la Justicia que hizo eso para proteger al monumento. No creo que fuera ese el fin, pero es lo que le dijeron a la Justicia.
En esa circunstancia el jefe de Gobierno de la Ciudad sometió el tema a discusión de los representantes del pueblo de la Ciudad. Ellos decidieron por 41 votos a 11 seguir un camino. Es el que estamos tratando ahora.
Insisto en que si fuera por nosotros nunca hubiéramos estado discutiendo este tema hoy. Por voluntad de los representantes del pueblo de la Ciudad y por lo que ellos creen que es lo mejor para la preservación de un monumento que identifica lo mejor para la Argentina, nosotros vamos a acompañar el convenio firmado por el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra el señor diputado por San Luis.


SR. SALINO, FERNANDO ALDO (SAN LUIS): Señora presidenta: en oportunidad del tratamiento de este tema en comisión dijimos que se trataba de una cuestión de una trascendencia muy relativa. Inclusive en esa reunión presenciamos algún griterío y registramos una invitación a la celebración de un debate histórico sumamente importante a partir del monumento a Colón. Estamos dispuestos a dar ese debate.
Como integrantes de este Parlamento tendríamos que efectuar una revisión, porque la mayoría de los legisladores que se han manifestado sobre este tema dicen que no deberíamos tratarlo y que no les interesa hacerlo. Sin embargo, sobre un total de veinte temas este es el que ha concitado el mayor número de oradores. Estamos hablando de cuestiones referidas a convenios internacionales, tropas extranjeras y población civil, es decir, una gran cantidad de asuntos que verdaderamente interesan. No obstante, el mayor número de oradores se da respecto de este tema.
Esta cuestión no tiene nada que ver con el federalismo. Los representantes de las provincias nos sentimos absolutamente fuera de ella. Nótese cuántas veces se dijo en el debate “intereses de la Ciudad de Buenos Aires”, “Constitución de la Ciudad de Buenos Aires” y “Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires”.
Este tema no nos es pertinente. Tendríamos que dejar un poco quietos los monumentos, los símbolos y los mausoleos, yendo, como bien se ha señalado aquí, a cuestiones concretas. En relación con estas últimas y en materia de comunidades originarias mi provincia reconoce por ley la preexistencia étnica y cultural.
El 14 de agosto de 2007 mi provincia restituyó al pueblo ranquel 68.500 hectáreas ubicadas en el sur de San Luis.
El 26 de noviembre de 2007 restituyó 6.800 hectáreas al pueblo huarpe.
Además, ha llegado a la instancia de la Corte Suprema de Justicia un litigio que mantenemos con la Nación para devolver a la comunidad huarpe el Parque de las Quijadas, ubicado en el límite de San Luis con San Juan y Mendoza.
Por otra parte, en el caso de la comunidad ranquel se construyeron 24 casas, un hospital, una escuela, una radio con todo el equipamiento técnico, un frigorífico y toda la estructura necesaria para asegurar su viabilidad económica.
En cuanto a la comunidad huarpe, se construyeron 30 casas siguiendo la modalidad de sus propias construcciones, un hospital, una escuela con luz y agua potable y una radio con toda la estructura necesaria.
Por otra parte, hay una ley provincial por la que se otorga, hasta que se encuentre un mejor formato, el rango de municipios y la consecuente coparticipación municipal a las comunidades ranquel y huarpe.
Está muy bien que desarrollemos hechos concretos y dejemos al almirante genovés en algún lugar, que siempre será de la Ciudad de Buenos Aires.
Por lo expuesto, el bloque Compromiso Federal solicita autorización para abstenerse respecto de este proyecto por considerar que no tiene nada que ver con este tema. Si seguimos en este camino en algún momento seguramente vamos a creer que los dramas del fútbol argentino se van a solucionar erigiendo un monumento a un dirigente recientemente fallecido y peleándonos por la calle en que deberá ser emplazado. Por supuesto, será una calle de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o a lo sumo, del conurbano bonaerense.


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra la señora diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SRA. CARRIO, ELISA MARIA AVELINA (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: en primer término, quiero señalar que esta no es una discusión intrascendente. Sólo una profunda ignorancia cultural puede quitar trascendencia a la casi demolición de un monumento a Colón.
En segundo lugar, deseo expresar que los que provenimos del Norte de nuestro país conocemos y amamos mucho a Juana Azurduy. Quizás los del Sur o los del centro del país, no. Pero ni Juana Azurduy, ni su esposo Padilla, ni el sacrificio que hicieron hubiera sido posible si Colón no hubiese descubierto América. En consecuencia, no es que estamos hablando de dos fuentes distintas.
Quienes estuvieron en México saben que ese país no es concebible sin La Malinche y Cortés, como así tampoco sin Moctezuma. No se trata de unos y otros o de unos contra otros. En el mismo lugar en que se encuentra ubicado el Templo a la Diosa Mujer está La Guadalupe. No es posible interpretar el Cuzco sin los incas y sin el Cristo Negro.
En consecuencia, desde el punto de vista cultural me parece grave que estemos discutiendo entre Colón o Juana Azurduy.
La modernidad se inició en Italia con el Renacimiento, pero en España el primer acto moderno de la historia fue el Descubrimiento de América. América es la hija y la heredera de Occidente y la heredera de esos valores judeo-cristianos.
Entonces, la ignorancia no puede sustituir a la cultura, porque en eso precisamente consiste la barbarie. La barbarie es la ignorancia absoluta de la cultura, es ignorar que Padilla y Azurduy fueron héroes de la independencia en el marco de una América constituida en esa raíz. La conquista de América, la cuestión del otro, que es el mejor libro de Todorov, marca de alguna manera lo peor de aquella matriz. Dice que en el fondo la matriz, sobre todo latinoamericana, es la matriz del idéntico o el eliminado. Esa es la peor matriz de la colonia, y eso es lo que se repite en el acto del gobierno nacional y del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Son los dos, ¿por qué no están juntos? ¿Por qué en vez de repetir la matriz colonial de idénticos o eliminados, no se ponen juntos en el mismo lugar? ¿Por qué se desconoce a la comunidad italiana? ¿Por qué se desconoce a la Argentina inmigrante?
No me vengan con el cuento de los indigenistas urbanos, porque los de izquierda que todo el día se la pasan hablando de los indígenas, cuando se suben a un colectivo en Resistencia no se sientan al lado de un toba. No se los digo sólo a ustedes sino a todos los de izquierda. Yo vi cómo la política trata a los indígenas. Yo vi cómo el peronismo, el radicalismo, tus padres, mis padres y tus tíos usan a los indígenas para el voto. Así que no me vengan con el cuento ideal de que son indigenistas.
Por último, el diputado Pinedo tendrá todas las razones, pero lo que no puede explicar el PRO es por qué desde hace un año y medio sigue votando todos los días con la Cámpora, pero se sienta como opositor al gobierno. (Aplausos.)


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra la señora diputada por Córdoba, que dispone de diez minutos.


SRA. VILLATA, GRACIELA SUSANA (CORDOBA): Señora presidenta: voy a ser muy breve. Solamente quiero pedir autorización al cuerpo para abstenerme. Con todos los problemas que tenemos hoy en esta Argentina, con un vicepresidente procesado conduciendo la sesión del Senado, con despidos que golpean día a día la casa de los trabajadores, con un impuesto a las ganancias que se está llevando el sueldo de los trabajadores, no podemos estar discutiendo dónde ubicamos la estatua de Colón. No podemos ridiculizar a las instituciones de esta forma. Ya se está ridiculizando al Senado con la presidencia de Boudou en esta sesión en la que brinda su informe el jefe de Gabinete. No podemos hoy, con los problemas que tiene la Argentina, estar discutiendo dónde ponemos el monumento a Cristóbal Colón. Por lo tanto, solicito a la Cámara que autorice mi abstención.


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra el señor diputado por Salta.


SR. LOPEZ, PABLO SEBASTIAN (SALTA): Señora presidenta: coincidimos claramente en que la discusión de este asunto no está entre las prioridades de los trabajadores y del pueblo argentino, pero tenemos que pronunciarnos concretamente ya que este es un proyecto que está en tratamiento de la Cámara.
En primer lugar, quiero señalar que aquí se ha defendido este convenio en nombre de la conservación de este monumento, pero no se ha tenido en cuenta la opinión de sectores especializados. Incluso algunos de ellos han anunciado en oportunidad de su tratamiento en la Legislatura porteña el enorme costo que acarrea el traslado del monumento a Colón.
En segundo término, quiero señalar que, como en tantos otros temas que hemos discutido en este recinto, aquí también hay un intercambio. El voto favorable del PRO en relación con esta iniciativa que habilita este convenio tiene como contrapartida el apoyo del Frente para la Victoria y de los sectores aliados al oficialismo al plan maestro de la Comuna 8 que quiere llevar adelante el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para la enajenación de tierras públicas a favor de empresas en detrimento de los trabajadores que habitan dicha zona, que necesitan infraestructura de vivienda, siendo muchos de ellos descendientes de pueblos originarios.
Otro aspecto que casi no ha sido defendido por el oficialismo -pero que se ha planteado en el debate público-es la idea de que el traslado del monumento a Colón forma parte de una política anticolonial del gobierno nacional. Esto simplemente es una pose.
Este gobierno ha firmado un acuerdo indemnizatorio ruinoso con Repsol, e hizo lo mismo con Chevron, por lo que tuvimos que entregar nuestros recursos naturales. Además, ambos acuerdos contienen cláusulas secretas. Asimismo, ha acordado con el Club de París y quiere pagar la deuda externa –que es completamente impagable- a costa del pueblo argentino, y aquí también tenemos que incluir a los fondos buitre. Reitero: esto es simplemente una pose.
Un gobierno que ha llevado adelante esta política de características coloniales, tal como implica la firma de todos estos acuerdos, se quiere colgar de Juana Azurduy, pero tanto ella como el general Martín de Güemes no solamente lucharon contra las potencias extranjeras que dominaban estos territorios sino también contra la oligarquía criolla.
Por ejemplo, esto dista mucho de lo que hizo en Perú el general Velasco Alvarado, quien reemplazó el nombre del salón principal del Palacio de Gobierno, anteriormente denominado “Francisco Pizarro”, por “Túpac Amaru”, pero tomó esta decisión luego de haber nacionalizado la International Petroleum, situación que en su momento desató una fuerte polémica en ese país hermano.
Por último, quiero señalar que aquí se ha dicho que este convenio se ha suscrito en nombre de la defensa de los intereses de los pueblos originarios, que hoy están siendo víctimas de una política de expansión de la frontera agropecuaria a favor de los monopolios exportadores que, con los desmontes, está produciendo la expulsión de miles de miembros de esos pueblos originarios y de comunidades campesinas criollas, en provincias como Chaco, Salta y Santiago del Estero en las que se está violando la ley de bosques con recategorizaciones por fuera de esta norma a favor de estos monopolios exportadores.
No mencioné la provincia de Formosa, que dejé para el final, pues ya hemos denunciado extensamente la masacre de ese gobierno contra la comunidad QOM. En este sentido, debo señalar que el campamento que organizó la Secretaría de Salud y Medio Ambiente de la Federación Universitaria de Buenos Aires en la localidad de Las Lomitas, provincia de Formosa, fue atacado por una patota mandada por el gobierno de Insfrán que tenía como objetivo robarse los videos que estos estudiantes habían hecho junto con la comunidad wichi para mostrar al país la discriminación y los ataques sistemáticos de los cuales son víctimas en dicha provincia. Tenemos pensado convocar a una audiencia pública y denunciar la semana próxima en el Congreso la situación que han vivido estas comunidades originarias y los estudiantes de la FUBA. Por las razones expuestas, adelanto que votaremos en contra de este proyecto de ley.


SRA. PRESIDENTA(ABDALA DE MATARAZZO) Tiene la palabra el señor diputado por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


SR. CABANDIE, JUAN (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Señora presidenta: escuchando a los distintos diputados de los diferentes bloques de este recinto, estoy convencido de que carecen de argumentos válidos para sostener una postura, ya que la discusión de este asunto no tiene por qué desarrollarse con el estándar que ha tenido a lo largo de su tratamiento en la presente jornada. Digo esto porque simplemente se trata de un convenio que respeta el reglamento de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Constitución Nacional.
Un diputado hablaba de la doble lectura, confundiendo dos hechos diferentes. Una cosa es el emplazamiento donde la Ciudad decidió ubicar el monumento de Cristóbal Colón –que necesita de esa doble lectura y otra, la aprobación del convenio suscrito entre el Estado nacional y el de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se trata de dos cuestiones diferentes. No sé si el señor diputado se refirió a esa doble lectura por desconocimiento o por tratar de confundir a este recinto.
Acatando el nivel constitucional y el reglamento de la Legislatura, aquí estamos dando una discusión formal, cumpliendo con todo lo que debemos. Por eso, nos abocamos al tratamiento de este convenio de traslado que fue suscrito –como dijeron las señoras diputadas informantes de mi bloque en el mes de junio de este año.
Obviamente, al Gobierno de la Ciudad le corresponde el emplazamiento en el nuevo lugar. Por su parte, el gobierno nacional está encargado del traslado posterior y de entregar en condiciones el monumento que fue desarmado para su reparación. Recordemos que el monumento a Cristóbal Colón estaba emplazado en la plaza Colón, detrás de la Casa Rosada, y que por debajo se encuentran los restos de la ex Aduana Taylor, por lo que sus cimientos y estructuras son insuficientes, dado que se trata de una escultura de 25 metros de alto. Diversos estudios, entre ellos el de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de La Plata, han llegado a la conclusión de que ese no es el lugar propicio para que siga instalado el monumento a Colón. De hecho, en el año 2008 –o sea, mucho antes de esta discusión, que es bastante reciente, la Dirección Nacional de Arquitectura realizó estudios sobre su estado y determinó que la estatua corría riesgo estructural y que peligraba su estabilidad. Por eso recomendó su desmontaje para realizar los cuidados pertinentes y su preservación.
Pero me parece que es menester decir que en este convenio firmado con la Ciudad incluso estamos dando cumplimiento a algo que era motivo de quejas, de críticas o de denuncias permanentes, como muchas veces hacen algunos legisladores. Siempre se criticó la poca articulación que existía entre el Estado nacional y la Ciudad de Buenos Aires. En este caso, no se trata de otra cosa que de trabajar mancomunadamente, que es lo mismo que reclamaban ustedes, señores diputados de la oposición, y planteaban en varios estudios televisivos. Bueno, ahora se está haciendo.
También quiero decir, como lo hice en una sesión pasada cuando alguien se refirió a los pactos, que para nosotros pacto fue el de Olivos. Este no es un pacto con la Ciudad sino un acuerdo de gobernabilidad. Nosotros como Estado nacional tenemos la obligación constitucional de tener acuerdos de trabajo mancomunado con 2.400 municipios y 24 distritos, es decir, 23 provincias más la Ciudad de Buenos Aires.
Entonces, es raro escuchar frases como “Ahora se ponen de acuerdo” o “Es un acuerdo entre La Cámpora y el Pro”. Para que todos se queden tranquilos, quiero aclarar que nuestra fuerza política en la Ciudad de Buenos Aires nunca votó a favor de un aumento presupuestario o un endeudamiento; aclaro esto porque es bastante serial el endeudamiento de la Ciudad de Buenos Aires en esta gestión.
Acá tenemos algunos representantes adalides de la democracia, que se creen representantes de la legalidad y de la verdad absoluta, que se la pasan denunciando y que piden investigar, investigar e investigar. Todos sabemos que constitucionalmente en la Ciudad de Buenos Aires existe un órgano de control, que es la Auditoría de la Ciudad de Buenos Aires, donde el Frente para la Victoria tiene tres miembros de los siete que la integran y el PRO también tiene tres.
Hasta el año pasado definía una actual legisladora, muy cercana a una diputada aquí presente que siempre levanta la bandera de la denuncia. Cabe aclarar que muchas veces cuando la voluntad del Frente para la Victoria era investigar la gestión PRO a partir de la auditoría y los procesos de la Auditoría de la Ciudad de Buenos Aires, era la representante del PRO –como dije, muy afín a una diputada aquí presente que viste de color naranja la que se negaba y pactaba con el PRO para que no se investigue a la Ciudad de Buenos Aires. (Aplausos.) Entonces, es llamativo. Por suerte, cambiaron de auditor y el que está hoy es un verdadero opositor al PRO, y me parece que esto sí es un proceso de crecimiento.
Pero más allá de eso, quiero aclarar lo siguiente, dado que alguien habló de la prepotencia del gobierno nacional y del avasallamiento de las instituciones. En este sentido, quiero recordar que hay un convenio, un acto administrativo. Entonces, ¿de qué prepotencia estamos hablando? Hay una votación en el Senado y una votación en la Legislatura porteña. Hay un convenio entre Ejecutivos. ¿De qué prepotencia, avasallamiento o interferencia entre Estados están hablando? Es irracional esa postura. No hay argumentos para poder estar en contra de este proyecto. Tampoco nosotros tenemos argumentos extraordinarios para poder defender algo que es un convenio. Se trata de un convenio; es un acuerdo entre Nación y Ciudad para emplazar el monumento a Colón en otro lado y para colocar el de Juana Azurduy, ya que muchos han destacado la tarea de esta última y han dicho que los argentinos necesitamos ponderar lo realizado por ella.
Algunos decían por ahí “quieren llevarse las banderas de los pueblos originarios”. Hace poco también decían que queríamos adueñarnos de las banderas de los derechos humanos. Muchos de los que criticaron a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo hoy dicen loas, pero no quiero profundizar en el tema porque en estos días es una cuestión muy sensible.
Nuestro gobierno no piensa que el emplazamiento de un monumento donado por nuestra hermana República de Bolivia es la panacea de la política llevada adelante respecto de los pueblos originarios. Muy por el contrario. Podemos dar cuenta de muchas tareas realizadas por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas; es cierto que todavía hay mucho por hacer, pero dicho organismo ha desarrollado un trabajo muy importante.
Fue la propia ministra de Desarrollo Social, la señora Alicia Kirchner, quien cuando era senadora llevó al recinto un proyecto de ley de emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras colectivas para las comunidades originarias. No nos quedamos en una mera iniciativa con un lindo nombre que después no tendría aplicación alguna sino que, por el contrario, a partir de la sanción de aquel proyecto de ley regularizamos cuatro millones y medio de hectáreas y otorgamos el título de propiedad comunitaria a los pueblos originarios. Un millón de esos cuatro millones y medio de hectáreas se ubican en la provincia de Jujuy.
Otra de las acciones llevadas a cabo durante el proceso de regularización y otorgamiento de títulos de propiedad comunitaria fue la expropiación de nueve mil hectáreas en la provincia de Salta a Patrón Costas, para ser entregadas a la comunidad kolla. A esto debemos agregar la creación de veinte radios comunitarias y del canal de televisión de los pueblos originarios a partir de la sanción de la llamada “ley de medios”.
Queremos avanzar en estas políticas. No es Juana Azurduy la panacea de la política de los pueblos originarios; a nuestro entender, es un símbolo muy importante y necesario para hablar de la diversidad que tenemos en la Argentina. ¿Quién puede desconocer que nuestro país fue fundado por los pueblos originarios pero también por las diversas inmigraciones que fueron elaborando este mestizaje que tenemos hoy día? Simplemente queremos poner en valor una escultura donada por la República de Bolivia, que aceptamos y nos sentimos orgullosos de poder emplazar en breve.
Entre las características de ese monumento construido en conmemoración de Juana Azurduy, están que su peso es muy inferior al de la estatua de Colón y que tiene tal sólo diez metros de alto.
No puedo dejar de mencionar un hecho que también justifica la acción que estamos llevando a cabo. Me refiero a lo que sucedió en el año 1987 durante uno de los intentos de golpe de Estado. En aquella intentona militar que atentó contra la democracia, una de las bombas afectó el monumento a Colón. Por supuesto, también debemos recordar los bombardeos de 1955. ¿Quién los puede olvidar?
El relevamiento efectuado por la Universidad Nacional de La Plata dio como resultado que muchas de las municiones provenientes de esos aviones de la Marina con cierta connivencia de la política en aquel momento, provocaron setecientas muertes y también afectaron el monumento a Colón. Esta es la razón por la cual estamos convencidos de que este es un hecho de gobierno.
Quiero hacer especial hincapié en algunas manifestaciones no basadas en las ideas sino en una crítica personal a la presidenta. Se dijo: “Se levantó con ganas de o se le ocurrió...”. Todos debemos respetar la figura presidencial y discutir sobre ideas políticas, no de cuestiones personales.


- Ocupa la Presidencia el señor presidente de la Honorable Cámara, doctor Julián Andrés Domínguez.

SR. CABANDIE, JUAN (CIUDAD DE BUENOS AIRES): Yo también podría hablar de la referente política de esos diputados que aluden a la presidenta en forma personal, de la selfie tomada con la muñeca “Republiquita” en déshabillé, y sin embargo no lo hago. Aquí discutimos políticas. (Aplausos.)


SR. PRESIDENTE(DOMÍNGUEZ) Tiene la palabra el señor diputado por Córdoba.


SR. SCHIARETTI, JUAN (CORDOBA): Señor presidente: el bloque Unión por Córdoba solicita autorización para abstenerse en esta votación.


SR. PRESIDENTE(DOMÍNGUEZ) Tiene la palabra el señor diputado por Buenos Aires.


SR. BROWN, CARLOS RAMON (BUENOS AIRES): También solicito autorización para abstenerme, señor presidente.


SR. PRESIDENTE(DOMÍNGUEZ) Tiene la palabra el señor diputado por San Luis.


SR. AGUILAR, LINO WALTER (SAN LUIS): En el mismo sentido, señor presidente, pedimos autorización para abstenernos.


SR. PRESIDENTE(DOMÍNGUEZ) Si hay asentimiento, se autorizarán las abstenciones.

- Asentimiento.

SR. PRESIDENTE(DOMÍNGUEZ) Quedan autorizadas las abstenciones solicitadas.
Se va a votar en general el dictamen de mayoría de las comisiones de Cultura y de Presupuesto y Hacienda recaído en el proyecto de ley venido en revisión por el cual se aprueba el Convenio de Colaboración y Cooperación para la Restauración, Traslado y Emplazamiento del Monumento a Cristóbal Colón, celebrado entre el Estado nacional y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el día 26 de marzo de 2014.


- Se practica la votación nominal.2014/132OE07_03_R12.pdf

- Conforme al tablero electrónico, sobre 200 señores diputados presentes, 128 han votado por la afirmativa y 62 por la negativa, registrándose además 9 abstenciones.

SR.(SECRETARIO (CHEDRESE)) Han votado 128 señores diputados por la afirmativa y 62 por la negativa.

AQUÍ VOTACIÓN NOMINAL

SR. PRESIDENTE(DOMÍNGUEZ) Ha solicitado que conste su voto negativo el señor diputado Negri.


SR. PIETRAGALLA CORTI, HORACIO (BUENOS AIRES): Señor presidente: solicito que quede constancia de mi voto por la afirmativa.


SR. PRESIDENTE(DOMÍNGUEZ) En consideración en particular el artículo 1°.
Se va a votar.

- Resulta afirmativa.

El artículo 2° es de forma.

SR. PRESIDENTE(DOMÍNGUEZ) Queda definitivamente sancionado el proyecto de ley. (Aplausos.)
Se comunicará al Poder Ejecutivo y se dará aviso al Honorable Senado.



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