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Reunión del día 23/12/2020

- INFORMATIVA

SR. PRESIDENTE CASARETTO Buenos días a todos. Siendo las 10 y 11, damos inicio a la tercera reunión plenaria de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Previsión y Seguridad Social.

Conduciremos la reunión en forma conjunta con el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, diputado Carlos Heller, quien está conectado por el sistema Webex. Igualmente, nos acompaña presencialmente el señor diputado Ariel Rauschenberger, vicepresidente 2° de la Comisión de Presupuesto y Hacienda.

Respecto de la Comisión de Previsión y Seguridad Social, estamos presentes físicamente en el estrado: yo, como presidente, y el diputado Alejandro Cacace, como vicepresidente, además de otras autoridades.

El objetivo es continuar con el análisis de los expedientes vinculados a la movilidad previsional, tal como fuera indicado en las reuniones celebradas los días lunes y martes. La Secretaría tiene a la vista el proyecto de ley del Poder Ejecutivo, sancionado por el Senado, y en revisión en esta Cámara, además de los presentados por el señor diputado Contigiani y otros, y el señor diputado Enríquez.

También quiero mencionar que por Secretaría me informan que tenemos quórum en ambas comisiones. Hay diputados que están presentes en el recinto y otros que están conectados de manera remota, así que estaríamos en condiciones de comenzar el debate y de emitir luego los dictámenes.

De acuerdo con lo consignado por Secretaría, para pasar a la firma habría un dictamen del Frente de Todos, otro de Juntos por el Cambio, y otro más de Izquierda Unida, firmado por el diputado Del Caño. Consecuentemente, hasta el momento tenemos tres dictámenes.

Si hubiera alguna otra propuesta de dictamen, solicito a los diputados que lo hagan llegar a la Presidencia para tomarlo en consideración.

Tiene la palabra el presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, diputado Carlos Heller, para que haga una introducción al tema.

SR. HELLER Muchas gracias, señor diputado.

Seré muy breve porque desde luego usted está en el recinto y se hará cargo de la conducción, y yo solo lo acompañaré como corresponde. Sugiero que, sin más trámite, comencemos con el desarrollo de la reunión y tratemos de cumplir el cronograma planteado, lo que implica que hacia el mediodía el bloque del Frente de Todos pase a la firma su dictamen. De todos modos, aclaro que usted y yo nos quedaremos todo el tiempo que haga falta, como presidentes de las respectivas comisiones, hasta que se agote la lista de oradores. Gracias.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias, diputado Heller.

De acuerdo con lo pautado, les solicitamos a todos los diputados -los presentes en el recinto y los conectados de forma remota- que se logueen por el sistema VPN. Hasta el momento tenemos registrados 37 diputados y diputadas presentes de la Comisión de Presupuesto y Hacienda y 23 de la Comisión de Previsión y Seguridad Social. Por lo tanto, tenemos el quórum reglamentario para comenzar el trabajo en este plenario.

Comenzaré con el listado de los diputados que han pedido la palabra. Para ello, temporalmente abandona el estrado el diputado Alejandro Cacace con el objeto de fundamentar desde su banca el proyecto del bloque de Juntos por el Cambio.

Tiene la palabra el señor diputado Cacace.

SR. CACACE Gracias, señor presidente.

Tanto en la reunión de ayer como en la informativa del lunes, en la que participaron los funcionarios de la ANSES -entre ellos, la directora ejecutiva del organismo- y el ministro de Trabajo de la Nación, se habló mucho del pasado, de las jubilaciones de 2008, 2013, 2015 y 2017, y se hicieron comparaciones entre las distintas gestiones. Pero muy poco se habló del presente y del futuro de las jubilaciones, y creo que eso es lo que debemos analizar.

Primero, hablando del presente de 2020, el presidente Fernández llegó al gobierno con promesas de aumentos a los jubilados y de que iba a utilizar las LELIQ para pagarles. Él mismo acusaba al presidente anterior de que trabajaba para los bancos y aseguraba que él iba a hacerlo para los viejos, tal como lo dijo en campaña. Pero resulta que la primera medida que tomó cuando llegó a la Presidencia fue impulsar el proyecto de ley de emergencia económica que este Congreso votó en diciembre del año pasado y qué significó la suspensión de la movilidad jubilatoria. Entonces, arrancamos el año legislativo con esa discusión y estamos terminando las sesiones ordinarias con el mismo debate.

Acerca de la suspensión de la movilidad jubilatoria, en las reuniones celebradas, nadie del oficialismo dijo que el resultado es una pérdida para todos los jubilados de la Argentina, quienes recibieron menos de lo que les hubiera correspondido de aplicarse la ley de movilidad suspendida, que fijaba un incremento del 42 por ciento en los haberes para 2020. Sin embargo, ningún jubilado, desde el que cobra la mínima hasta el que cobra la máxima del régimen general, ha recibido esa cifra.

Todo el tiempo insisten con el aumento recibido por quienes cobran la jubilación mínima a partir del aumento diferencial determinado en el primer decreto, en marzo, que otorgaba una suma fija de 1.500 pesos más el 2,3 por ciento, sabiendo que dicha suma fija representa proporcionalmente más para quien menos recibe y menos para quien más cobra. Han insistido en ese aumento del 35 por ciento de aumento de la jubilación mínima, que está a 7 puntos de lo que les hubiera correspondido recibir por la ley de movilidad.

Asimismo, si analizamos la situación del resto de los jubilados, a medida que vemos el incremento de los haberes, cada vez es más lo que han perdido respecto lo que les tocaba por ley. Por ejemplo, quienes cobraban 20.000 pesos en febrero de 2020, tuvieron un aumento 11 puntos inferior al establecido por la ley de movilidad, es decir, 31 contra 42, lo que representa 2.000 pesos mensuales por beneficio. Quienes cobraban 40.000 pesos a febrero de 2020, están recibiendo 6.000 pesos menos por beneficio. Y, quienes cobraban 80.000 pesos a febrero de 2020, están percibiendo 13.800 pesos menos por mes y por beneficio.

Muestro estos datos porque nos llenamos la boca hablando de proteger a los más vulnerables y de las acciones realizadas para ayudar a los jubilados, pero la única razón por la que se suspendió la ley de movilidad fue para ahorrar recursos.

Un informe de IERAL de Fundación Mediterránea de esta semana muestra que en 2020 el Estado ahorró 100.000 millones por la suspensión de la movilidad jubilatoria. Esa es la única y la verdadera razón por la que tomaron esta medida; de ningún modo fue para ayudar a los jubilados. Entonces, señor presidente, ¿dónde quedó el 20 por ciento de aumento? ¿Dónde quedó la idea de usar las LELIQ? De hecho, el stock es más alto que antes. Lo que se hizo fue ajustar a los jubilados, al grupo de riesgo más vulnerable, y en el peor momento de la pandemia.

Como digo, todos perdieron. Quien recibe la mínima hoy cobra 19.035 pesos, mientras que por la ley de movilidad le corresponderían 19.995 pesos. Es decir que son 959 pesos menos por mes, por beneficio. A la vez, quien cobra el haber máximo, recibe 18.000 menos por mes.

Entonces, el año 2020 resulta ser un año de pérdida para los jubilados, porque dejaron de percibir entre 5.000 y 150.000 pesos anuales. Esto es lo que lleva a los jubilados a hacer juicios, como ocurrió, por ejemplo, con el fallo "Caliva", de la Cámara Federal de Salta, que incluso dispuso un índice ad hoc porque el Congreso no cumplió con su responsabilidad de asegurar el acatamiento del artículo 14 bis de la Constitución, que señala que las jubilaciones y pensiones son móviles, es decir, deben mantener el valor de las prestaciones en el tiempo. Además, es responsabilidad del Congreso reglamentar ese derecho y darle contenido, como marca nuestra Constitución al establecer que las leyes que reglamenten los derechos no pueden alterar su ejercicio. Es decir, no puede desnaturalizarse la vigencia del derecho. Se puede reglamentar por ley, lo hace el Congreso, y así es con la movilidad previsional. Hemos fallado con este mandato, porque aquella ley de emergencia decía que debíamos hacerlo en un plazo de seis meses. El Poder Ejecutivo tardó cinco meses en convocar a la Comisión Bicameral de Movilidad Previsional y luego prorrogó por decreto la suspensión de la movilidad jubilatoria.

No puedo dejar de mencionar que el presidente emitió el decreto de necesidad y urgencia 542/2020, que prorrogó la suspensión de la movilidad jubilatoria. Esta es una facultad delegada por el Congreso que vencía el 20 de junio de este año. Eso lo hizo luego de enviar un proyecto de ley al Congreso y observar que distintos bloques, como el nuestro, se oponían a esa iniciativa y que no había margen en la Cámara de Diputados para aprobarla.

No había necesidad ni urgencia porque el Congreso había sesionado dos días antes y lo hizo dos o tres días después. Esto podríamos haberlo deliberarlo perfectamente. Lo hicieron para saltear un procedimiento parlamentario y la expresión de la mayoría, tal como se manifestara en esta Cámara de Diputados.

Pero esto tuvo sus consecuencias, porque la Cámara Federal de Paraná, hace tan solo unas semanas, declaró inconstitucionales estos decretos del presidente Fernández, por considerar, primero, que afectaban el derecho de propiedad de los jubilados en función de que los aumentos eran insuficientes respecto de lo que marca la ley de movilidad y, en segundo término, razonaron que esta era una autodelegación de facultades legislativas; es decir que el presidente estaba apropiándose de facultades que solo el Congreso podía delegar. El Poder Ejecutivo por sí mismo no puede asumir esas facultades a través de un decreto de necesidad y urgencia. Esta es la realidad de lo que ha ocurrido este año con las jubilaciones.

Ahora vamos a la discusión de 2021. Han propuesto una fórmula que básicamente es la misma que rigió durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. No es que esto sea bueno o malo, pero durante 16 reuniones discutimos con la presencia de expertos, de abogados, de jueces, de fiscales y de economistas, la construcción de una nueva fórmula, y ustedes decidieron, a través de un comunicado de prensa emitido un lunes a las 11 de la noche, en la víspera de la visita del Fondo Monetario Internacional del martes, que unilateralmente fijaban una nueva fórmula, y así lo comunicó el Ministerio de Economía.

¿Qué es lo que más nos preocupa de la fórmula y es lo que hemos planteado en estos días? Que quita la inflación como variable del cálculo de la movilidad. La inflación, por definición o por concepto, es la medida para preservar el poder adquisitivo; la evolución del índice de precios al consumidor mide precisamente la capacidad de compra que tienen los haberes jubilatorios.

Ayer un diputado dijo durante su intervención que con la inflación queríamos poner un techo, en términos reales, a las jubilaciones. El problema es que, al sacar la inflación, ustedes están proponiendo que la caída de la jubilación no tenga piso.

Este año las jubilaciones han perdido en términos reales y, mientras más alto es el haber, más alta es la pérdida. Pero, además, la fórmula no establece ninguna garantía para que no haya disminución de haberes en términos reales para 2021. El ministro Guzmán vino a esta Cámara y dijo que habrá una actualización del 31 por ciento en las jubilaciones. En ocasión de considerar el presupuesto, la Oficina de Presupuesto del Congreso dijo que la inflación promedio para el año será del 32 por ciento; así, hay una leve caída de las jubilaciones en términos reales. Ahora bien, si la inflación, como marca el relevamiento de expectativas de mercado del Banco Central de la República Argentina, resulta ser del 50 por ciento para 2021, la caída de las jubilaciones sería del 20 por ciento en un solo año. Esto es lo que no quieren resolver ni asumir de ninguna manera.

Le preguntamos concretamente al ministro de Trabajo sobre este punto y él nos pide prácticamente una adhesión de fe, porque dice que esta es la iniciativa que combina con nuestro proyecto de crecimiento, con nuestra propuesta política, y dice que la economía va a crecer, que el empleo va a crecer, que la recaudación va a crecer y que la inflación será baja.

Ojalá que ocurra eso, señor presidente, porque es lo que todos deseamos. Pero tal vez eso no suceda. Este año los salarios estuvieron por debajo de la inflación durante siete meses, y la recaudación estuvo ocho meses por debajo de la inflación. Es sabido que hay períodos de nuestra historia donde los salarios están deprimidos. Creo que Perón dijo que los salarios van por la escalera y los precios por el ascensor. Ustedes, con esta iniciativa, eligen dar a los jubilados la escalera para subir.

Por eso pedimos que haya una garantía para que los haberes no pierdan, pero el ministro de Trabajo respondió que de ninguna manera habría una garantía ni ningún tipo de cláusula gatillo. Esto es lo mismo que decir que la caída de las jubilaciones en 2021 no tendrá piso.

Ciertamente esto no lo podemos consentir, porque la variable inflacionaria es la más utilizada en el mundo, y es una variable especialmente importante en un país como el nuestro, que hace dos décadas tiene la inflación en dos dígitos. Entonces, es claro hacia dónde va este problema si no se contiene la inflación.

Para terminar, quiero manifestar una sola cosa más respecto al proyecto enviado por el Senado y que se lo consultamos a los funcionarios que se hicieron presentes aquí. En la comisión bicameral que integramos junto al presidente de la comisión estuvo presente la licenciada Raverta, quien dijo que en marzo habrá un aumento del 11,9 por ciento con la fórmula que propone esta iniciativa. Además, dijo que se tomará en cuenta la recaudación del segundo semestre de 2020, que estaba estimada, y el RIPTE del segundo semestre de 2020, que estaba estimado, y que el aumento será del 11,9 por ciento. Luego comenzaron las idas y vueltas. Primero anunciaron que el 5 por ciento que habían indicado para diciembre no sería un aumento sino un pago a cuenta, y que cuando se pagara lo de marzo lo descontarían. Más adelante, el proyecto emanado de la comisión bicameral le agregó esa disposición transitoria que nunca había sido discutida.

El proyecto llegó al Senado y, tras los reproches del fiscal de la Seguridad Social, de distintos bloques, como el nuestro, y hasta de legisladores oficialistas, dijeron que darían marcha atrás. Pero eso no ocurrió, porque cuando uno observa la sanción enviada por el Senado, encuentra que cambiaron la fórmula de cálculo para marzo; antes, marzo se calculaba con un ajuste de todo el segundo semestre de 2020 -que es lo mismo que decir el tercer y cuarto trimestres- y ahora se calcula solo sobre el cuarto trimestre. Entonces claramente se roban un trimestre, que es lo que no quería admitir el funcionario.

El lunes le consulté una cantidad de veces cuáles eran las estimaciones que tenían, pero dijo que había perdido los números. Cuando estaba en la comisión, con el cálculo anterior, tenía todos los números y sabía perfectamente de qué se trataba, pero en esta ocasión no los encontraba.

El ajuste no será del 11,9 por ciento, como habían prometido, sino que será, como mucho, del 6,1 por ciento. O sea que el ajuste será de casi 6 puntos más de lo que dijeron que no descontarían de diciembre.

Asumamos la discusión con realismo y con los datos. Veamos lo que ocurrió en 2020 y lo que sucederá en 2021 y, en función de eso, analicemos esta iniciativa.

A nuestro entender, este proyecto claramente significará un perjuicio porque la iniciativa no contempla que nuestro país tiene una altísima inflación, que se está acelerando sobre el final de este año; además, prevemos que la inflación del próximo año será mayor. El perjuicio no solo será para los jubilados, y esto vale la pena mencionarlo, porque además de la movilidad jubilatoria, de la que siempre hablamos, hay muchos otros beneficios que se rigen por el índice de movilidad, como las pensiones no contributivas, las asignaciones familiares, las asignaciones universales por hijo, la pensión universal del adulto mayor, la pensión honorífica del veterano de guerra. Todos ellos están comprendidos en este aumento. Se trata de casi 18 millones de beneficios que están esperando la resolución de este Congreso sobre el tema.

En definitiva, señor presidente, no dejemos que los ingresos de bolsillo pierdan poder adquisitivo en 2021. Muchas gracias. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE CASARETTO Continuamos con la lista de oradores.

Tiene la palabra el señor diputado Ariel Rauschenberger, por La Pampa, quien temporalmente abandona el estrado para hacer uso de la palabra desde su banca.



SR. RAUSCHENBERGER Señor presidente: nos encontramos en este recinto en una reunión plenaria de comisiones debatiendo un proyecto de ley presentado por el Poder Ejecutivo que ya ha sido sancionado por el Senado.

El proyecto en tratamiento no es del Poder Ejecutivo ni del Senado, sino del Frente de Todos. En una de las últimas reuniones se dijo que era un proyecto del Senado, pero como nosotros somos un equipo, este proyecto fue trabajado en conjunto.

Esta iniciativa surge de una serie de reuniones. En ese sentido, quiero felicitarlo por la tarea que usted llevó adelante como presidente de la comisión especial mixta en la que han trabajado senadores y diputados de los distintos bloques, quienes han hecho sus aportes, al igual que especialistas, técnicos y funcionarios de la Justicia y de los gremios que dieron su opinión.

¿Por qué llegamos a este proyecto de ley? Hay algunos que a veces no quieren hablar del pasado, pero tenemos que hacerlo porque debemos saber de dónde venimos para saber hacia dónde vamos.

Cuando asumió nuestro presidente, Alberto Fernández, nos encontramos con un país cuyo sistema jubilatorio tenía un déficit de 250.000 millones de pesos y con una ANSES cuyo Fondo de Garantía de Sustentabilidad estaba totalmente devastado. También teníamos la inflación más alta de los últimos veintisiete años. Esta inflación, que quizás se está estigmatizando, según algunas expectativas y relevamientos fue del 54 por ciento. Esa fue la inflación que nos dejaron en diciembre de 2019.

En ese contexto la fórmula jubilatoria de 2017, que rigió durante los años 2018 y 2019, generó que los jubilados y las jubiladas, los beneficiarios de la AUH, los veteranos de Malvinas y todos quienes se encontraban relacionados con aquella, se vieran perjudicados particularmente. Es por ello que justamente una de las primeras medidas que tomó nuestro gobierno tuvo que ver con esto, puesto que se trataba de una preocupación central.

Estamos hablando del 54 por ciento del presupuesto, que es lo que representa la cobertura previsional. En nuestro criterio, no se trata de un gasto sino de una inversión y nosotros tenemos que trabajar para que ese porcentaje disminuya a través del aumento de otras finalidades, como la educación, la obra pública y la inversión.

Una de las primeras medidas adoptadas justamente fue la de sancionar la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en diciembre del año pasado. En ese momento se dijo que el Congreso iba a cerrarse porque estábamos aprobando nueve emergencias y que íbamos a ser una escribanía del Poder Ejecutivo. La experiencia ha demostrado que en este año que estamos terminando hemos tenido más del doble de sesiones que el año pasado. Además, todos los proyectos enviados por el Poder Ejecutivo han sido modificados; en buena hora que así sea puesto que eso es fruto del trabajo parlamentario.

Esa Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva nos indicó que teníamos que trabajar en una fórmula jubilatoria enfocada en los conceptos de redistribución y solidaridad. En ese sentido, se han llevado adelante las reuniones correspondientes y se arribó a esta fórmula.

Ahora bien, ¿cuál es la historia a la que podemos recurrir para decir qué ha pasado con la movilidad en la Argentina? Como bien se dijo en las exposiciones de los dos días anteriores, hubo una etapa en que las jubilaciones estaban congeladas. En 2001 se produjo una reducción del 13 por ciento de las jubilaciones en la Argentina. En ese mismo momento también se redujo un 13 por ciento la coparticipación a las provincias.

A partir de 2003 vino una etapa en la que, en aras de recomponer la situación de los jubilados de menores ingresos, se establecieron aumentos por decreto que superaron con creces el costo de vida en ese período.

Luego, a partir del fallo Badaro y de lo allí manifestado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y en función de una decisión política del entonces gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, se impulsó una fórmula de movilidad jubilatoria.

¿Cuál fue la historia de esa fórmula que rigió de 2009 a 2017? Permitió que haya un crecimiento real del 25,8 por ciento en los haberes de nuestros jubilados. Esta fórmula tomaba el 50 por ciento de la recaudación y el otro 50 por ciento correspondía al RIPTE, es decir, a la evolución de los salarios. Justamente su objetivo era el de acompañar el crecimiento y, por otro lado, hacer partícipes a nuestros jubilados y jubiladas del crecimiento de la economía y de la recaudación. En ese sentido, quedó demostrado que esta fórmula le ganó por lejos a la inflación.

¿Qué sucedió a partir de diciembre de 2017? Se previó una inflación del 10 por ciento, puesto que el gobierno entendía que ese era un problema muy fácil de resolver; sin embargo, la inflación terminó siendo del 28 por ciento.

En ese entonces, en una sesión maratónica se trató la reforma tributaria, el presupuesto de 2018, el Consenso Fiscal y la reforma jubilatoria. De esa sesión salió esta fórmula que de 2018 a 2019 -los datos concretos así lo demuestran- produjo una pérdida en el poder adquisitivo de los jubilados y las jubiladas del orden del 19,5 por ciento. Nosotros nos encontramos con esa fórmula.

Como entendemos que tenemos que empezar por los últimos para llegar a todos, nuestro gobierno decidió trabajar en una fórmula que realmente contemplase a los jubilados y a las jubiladas mejorando sus haberes, pero que, a la vez, hiciera sustentable el sistema. Como ya dije, recibimos un sistema jubilatorio con un terrible déficit, pero también nos encontramos con un deterioro en el poder adquisitivo de los jubilados de casi el 20 por ciento.

¿Qué habría pasado si entre 2009 y 2017 se hubiera aplicado esta fórmula que rigió de 2018 a 2019? Las jubiladas y los jubilados hubieran sufrido una pérdida leve, es decir, no le hubieran ganado a la inflación en ese período.

Como se cuestionaron los indicadores oficiales, hicimos un ejercicio tomando los índices de precios de las provincias. Este ejercicio también dio que la fórmula que rigió de 2018 a 2019 hubiera estado por debajo de la inflación en el período 2009 a 2017. O sea que, conforme a los datos concretos de la realidad, la fórmula del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner estaba por encima de la que la reemplazó.

Es por eso que también en las reuniones de comisión -y en esto destaco el trabajo de los expertos- se dijo que era importante tener en cuenta indicadores como el RIPTE y la recaudación.

En relación con la fórmula vigente de 2018 a 2019, debemos decir que el problema no era solamente el perjuicio ocasionado por sus componentes, sino también que, como aquí se dijo, en el empalme, al poner en vigencia la ley 27.426, se "comió" un trimestre.

La fórmula anterior tenía una movilidad semestral que se aplicaba en marzo y en septiembre. El último aumento de haberes por esta fórmula se produjo en septiembre de 2017 y fue del 13,32 por ciento. En marzo de 2018 correspondía otorgar un 14,5 por ciento, aproximadamente.

Cuando en diciembre de 2017 la ley 27.426 modificó la periodicidad de los aumentos, que pasaron a ser trimestrales, se otorgó en marzo el primer incremento, del 5,71 por ciento, a pesar de que, debido al cambio de periodicidad, debería haberse otorgado en diciembre de 2017, mes en el que hubiera correspondido un 5,36 por ciento.

La pérdida del incremento de ese trimestre generó un menoscabo en el poder de compra de los jubilados del orden de 7 puntos. Es decir, la fórmula ya arrancó mal, perjudicando a los jubilados incluso antes de entrar en vigencia. Luego, ya sabemos que la historia terminó con este 19,5 por ciento de menos.

¿Qué pasó en este 2020? La directora ejecutiva de la ANSES lo dejó muy en claro en su exposición. Nuestro gobierno otorgó distintos bonos para atender justamente a los sectores más vulnerables.

Ello así en función de los aumentos trimestrales que se dieron por decreto y de distintas medidas que también se tomaron en relación con 170 medicamentos para nuestros jubilados y la suspensión de los intereses de los créditos de ANSES. Creo que estas fueron medidas directas e indirectas que generaron que los jubilados tuviesen alrededor de 7.000 pesos más que con el modelo anterior.

Ahora bien, se habló en las reuniones anteriores de la importancia de los expertos, pero creo que no se los quiso escuchar o no conviene escuchar algunas cosas que dijeron. Por ejemplo, qué dice la Corte Suprema de Justicia respecto de los temas de inflación y movilidad. Lo que dijo la Corte fue muy claro: la movilidad no implica ajuste por inflación. No es su propósito ni su finalidad.

La Corte ha dicho en el fallo Sánchez que no es adecuado identificar la actualización monetaria con el principio de movilidad. El antecedente en el precedente Badaro ha sido todavía más claro aún, pues señala que la movilidad no es un reajuste por inflación. Por lo tanto, el máximo tribunal es el que ha dicho que la movilidad debe seguir la lógica evolución que experimentan los salarios de los trabajadores que están en la actividad, y en el fallo Chocobar aún han sido más claro en el sentido de que la jubilación debe ser un sustitutivo equivalente al salario.

Acá se ha dicho repetidas veces que no estamos contemplando la inflación. En los componentes de la movilidad jubilatoria, el 50 por ciento es la recaudación. En un contexto inflacionario, que me diga alguien si no tiene peso la inflación. Cuando hay un determinado aumento de la recaudación, ¿en un contexto inflacionario no hay un componente inflacionario ahí que genera aumento de recaudación?

Cuando hablamos del tema salarial, ¿sobre qué base se discuten las convenciones colectivas de trabajo? Uno de los elementos fundamentales es el costo de vida, y eso se contempla en el aumento salarial. Por lo tanto, entendemos que implícitamente la inflación está contenida tanto en la recaudación como en el otro componente, que es el RIPTE, la remuneración imponible a los trabajadores, o el índice salarial del INDEC que se va a aplicar.

Se cuestionó también la transparencia de los indicadores. Estos indicadores funcionaron durante el gobierno anterior, y uno de ellos -el RIPTE- funcionó en la fórmula que fue suspendida. Por lo tanto, decir que hay falta de transparencia en estos indicadores es querer confundir. El RIPTE fue pedido por los expositores, quienes destacaron que el RIPTE era uno de los elementos importantes y es un dato de público conocimiento, por lo que no hay cuestionamiento respecto del tema. Las negociaciones colectivas también son de público conocimiento y la recaudación se publica. O sea, creo que decir que hay poca transparencia no es procedente.

Se habló también que las decisiones de política tributaria podrían cuestionar o afectar el tema de la recaudación cuando se aplica la fórmula. Hay que destacar lo que consigna el anexo cuando se mide la recaudación tributaria de ANSES y la recaudación total por beneficio o lo que es el RIPTE. Es decir, se tienen que comparar períodos en forma homogénea. Este es el principio de legislación constante que quita la subjetividad que pueden tener determinadas decisiones de política económica que toma este gobierno y que altere esa recaudación. Eso también es darle previsibilidad a nuestra fórmula y proteger a nuestros jubilados.

Señor presidente: en aras a que seguramente hay muchos oradores y que tendremos la posibilidad de explayarnos sobre el tema en el recinto, quiero decir que en la provincia de La Pampa tenemos una fórmula jubilatoria que se basa exclusivamente en la movilidad salarial. Si hay un aumento de sueldo hoy, a los treinta días se aplica al haber jubilatorio. Tenemos el 82 por ciento móvil y nuestros jubilados están cubiertos ante el costo de vida y por encima. Así que entiendo que esta es una fórmula que protege a los jubilados, mejorando sus haberes. Esperamos que 2021 sea un año en el que tengamos crecimiento por encima del costo de vida en los haberes de los jubilados. Esta fórmula también da sustentabilidad al sistema, o sea que cubrimos las dos patas del sistema, los dos actores. Por lo tanto vamos a acompañar con nuestro voto positivo este dictamen.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Habiendo sido presentado los principales dictámenes y despachos, pido al resto de los colegas que tentativamente se mantenga en el entorno de los cinco minutos para las exposiciones.

Tiene la palabra la señora diputada Terada.

SRA. TERADA Señor presidente: en primer lugar, adhiero a todos y cada uno de los fundamentos dados por el señor diputado Cacace, en representación de nuestro interbloque de Juntos por el Cambio. Nosotros no vamos a consentir un nuevo despojo para todos nuestros jubilados y pensionados nacionales.

Recordemos que cuando se dictó en diciembre la ley de emergencia previsional se estableció específicamente la creación de una Comisión Bicameral Mixta para escuchar a los distintos expositores para llegar a un consenso para una nueva fórmula jubilatoria. Sin embargo, para esta movilidad jubilatoria no se llegó a ningún consenso. Si bien funcionó la Comisión Bicameral durante seis meses, no fue la conclusión de la Comisión Bicameral este proyecto que estamos tratando, con media sanción del Senado.

Esta fórmula que ya se presenta como nueva es la vieja fórmula utilizada durante la Presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Esto deja mucho que desear cuando nosotros mismos -que hemos aprobado una ley de emergencia previsional y que establecimos un sistema para llegar a una nueva fórmula jubilatoria- no lo obedecemos.

Por otro lado, destaco que esto ha tenido un trámite express e inconsulto, en una fecha totalmente inadecuada. Hoy es 23 de diciembre y estamos en vísperas de Nochebuena y de Navidad, fechas tan caras a los sentimientos de los cristianos. ¡Miren qué regalito de Navidad le damos a nuestros jubilados!

Por otra parte, cuando hablo de trámite express, me refiero a que, por ejemplo, en la reunión informativa -que no fue tal- hubo falta de respuestas concretas a preguntas que se formularon desde los diputados, por supuesto sobre todo de la oposición.

Dos preguntas básicas no se respondieron. En primer lugar, ¿cuál es el índice que se prevé para marzo del 2021? La licenciada Raverta en la Comisión Bicameral había establecido que tenía una estimación de alrededor del 11,9 por ciento, y resulta que ahora los funcionarios de ANSES no tienen la estimación para la fórmula en marzo de 2021 para saber a ciencia cierta de qué porcentaje puntual estamos hablando de aumento para nuestros jubilados nacionales.

Tampoco explicaron cuál es el motivo por el cual en el anexo del proyecto de ley se establece, en el primer ítem de la fórmula, la inclusión del cuarto cuatrimestre. Cuando se les preguntó concretamente cuál es el motivo de la quita del tercer cuatrimestre, no supieron dar respuesta.

Se utiliza nuevamente la discusión del aborto en el Senado para tapar y disimular una discusión importante que afecta no solamente a los jubilados y pensionados nacionales, sino también a quienes reciben las asignaciones familiares, la AUH, la Asignación Universal por Embarazo y las pensiones graciables.

Nosotros no tendríamos que ocuparnos de una ley parche y de un mal par parche como es que esta ley, que aunque sea aprobada no va a ser justa y es inconstitucional. Tendríamos que estar abocados a ver de qué manera tornamos sustentable el sistema previsional en general, que siempre decimos es deficitario y va a continuar siéndolo.

Por otro lado, tendríamos que estar abocados a la creación de empleo genuino, a la regularización del empleo en negro y a incorporar nuevos aportantes al sistema, para hacerlo sustentable. Ni hablar de todas las otras falencias que tiene, cuando utiliza un factor procíclico, como es la recaudación, que sabemos que en este año la recaudación para la ANSES ha sido totalmente negativa por toda la recesión que tuvo que ver con la pandemia y con la cuarentena.

En conclusión, señor presidente, este proyecto de ley realmente es un nuevo despojo para nuestros jubilados y pensionados nacionales.

Una vez más, por medio de esta iniciativa se generará una alta litigiosidad, justamente por los mismos motivos ocasionados por la ley aplicada desde 2008 hasta 2015, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Por todos estos fundamentos, sumados a los expresados por el señor diputado Cacace, el bloque Juntos por el Cambio va por un dictamen de rechazo ya que no va a permitir un nuevo despojo para nuestros jubilados nacionales. Muchas gracias.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias, diputada Terada.

Informo a los colegas diputados que a solicitud de los bloques presentes en el recinto ya comienzan a circular para la firma los despachos del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio. De la misma manera lo haremos con todos los diputados presenciales.

En el día de ayer el señor diputado Contigiani presentó el proyecto de su interbloque y, para referirse a él, tiene la palabra el señor diputado Sarghini.

SR. SARGHINI Señor presidente: solamente quiero señalar un par de aspectos que complementan la presentación realizada por el señor diputado Contigiani en el día de ayer.

El proyecto del señor diputado está avalado por el bloque Consenso Federal, el Frente Progresista, Cívico y Social y por el Partido Socialista y, en nombre de ellos, formulo esta consideración.

A nosotros nos preocupan varias cosas. La primera de ellas es que si bien hemos escuchado a los expertos durante el debate en comisión y entendemos la necesidad de discutir en este tiempo una fórmula, vemos que lo único que se está haciendo es postergar el debate de fondo.

No habrá fórmula que haga sustentable al sistema porque está quebrado; no habrá fórmula que a futuro pueda garantizar algo mejor o peor a nuestros jubilados y a todos los programas que se enganchan en esta fórmula de ajuste porque lo único que reina es la incertidumbre. Nadie sabe qué va a pasar con las variables económicas y, según sea lo que pase con ellas, será la suerte del ajuste de los jubilados.

Fíjense qué paradoja: el bloque Juntos por el Cambio defiende una fórmula de ajuste por inflación que solo se vuelve exitosa cuando fracasa la economía; en realidad, una economía sana se supone que crece y lo hace con estabilidad. Por lo tanto, en este caso, el hecho de ajustar solamente por inflación es dejar fuera de los beneficios del crecimiento a los jubilados. Se supone que si la economía crece todos nos apropiamos de parte de ese crecimiento y también los que menos tienen, entre ellos, los jubilados. Es decir, ajustar por inflación no es otra cosa que apostar al fracaso del funcionamiento de la economía.

Además, es absolutamente cierto que ir por la fórmula que propone el oficialismo -que en teoría, a nuestro criterio, va en el camino correcto-, que tiene precios a través de la recaudación -tal como lo mencionó el diputado por La Pampa- y a través del salario, que se supone que es un precio al que hay que asociar las jubilaciones, y que tiene el crecimiento a través de la recaudación y de la ANSES, que sabemos que no solo está marcada por los salarios y por el empleo, sino también por un conjunto de impuestos que acompañan el precio del crecimiento. Por eso, no estamos de acuerdo con la crítica anticipada que manifiesta que esa fórmula prevé la caída segura del salario.

De ninguna manera desconocemos el punto de partida de este gobierno -y aquí está nuestra otra preocupación- ni tampoco el impacto negativo que a lo largo del año trajo la pandemia sobre el conjunto de la economía mundial y, en particular, no lo descartamos en la nuestra. No obstante, no hemos visto a lo largo del año ninguna de las dos señales que a nuestro criterio son absolutamente necesarias e indispensables para tener una expectativa de una economía sana para la etapa que viene.

La primera de ellas es la búsqueda de los consensos necesarios para encontrar un diagnóstico común respecto de los problemas estructurales que tiene la Argentina. La segunda, ciertas medidas de política económica que dieran a entender claramente que cuando se vayan despejando -no sabemos cuándo- ciertos aspectos que sobre la economía trae la política sanitaria, iniciaremos un camino de recuperación por la vía correcta. Sinceramente, eso no lo vemos.

El ministro dijo en principio que el plan económico iba a estar absolutamente atado a la renegociación con los acreedores. Esto se demoró naturalmente por el surgimiento de la pandemia. Posteriormente, se dijo que el programa económico iba a ser el que se negociara con el Fondo Monetario Internacional, pero la negociación con dicho organismo se alargó. Luego se dijo que estaría escrita en el presupuesto 2021 pero vemos que es más de lo mismo. Es decir, no tenemos una sola señal que indique que el gobierno va en el camino correcto en la búsqueda de estabilizar la macroeconomía en primera instancia, y de encontrar un camino de crecimiento posteriormente.

Por lo tanto, me pregunto a qué apostamos. Nosotros hemos elegido un camino, que es el del proyecto que ha presentado el señor diputado Luis Contigiani. Lamentablemente, ninguno de los cinco diputados que firmamos este dictamen integramos ninguna de las dos comisiones, y solo nos quedará hacer una observación a los dictámenes de mayoría y de minoría por las razones que acabo de brindar, ya que no podemos elaborar un dictamen de minoría. Sin embargo, queremos dejar bien sentada nuestra posición.

En primer lugar, nos resistimos, y esto en alguna medida anticipa el debate de la reforma tributaria que han anunciado y que seguramente se vendrá, pero no sin discutir las cosas y sin ir al fondo de la cuestión.

La Argentina del 50 por ciento no cierra más. El sistema previsional no cierra con el 50 por ciento de los trabajadores privados en la informalidad. El aporte hace 15 años era de 2,4 a 1 por ciento. Ahora es 1,4 por ciento y ya no se sostiene más con este nivel de informalidad. De la misma manera, no hay forma de llevar a cabo una discusión tributaria seria si la presión tributaria, para quienes están dentro del corral, es del 50 por ciento con niveles de evasión como los que conocemos.

Considero que es necesario atacar la cuestión de fondo y ella es la gran informalidad de la economía. Ese es el talón de Aquiles. Hasta que no comencemos por allí estaremos discutiendo fórmulas todos los días.

Por supuesto, en relación con ellas queremos dejar señalado que a pesar de todo lo que anuncian respecto de qué es mejor o peor, ello dependerá de la resolución de las cuestiones básicas de las variables macroeconómicas. Sinceramente, no tenemos ninguna razón para observar que eso vaya a suceder.

Por eso, nuestra propuesta es que legislemos para una economía sana. En ese sentido, eso nos acerca a la fórmula oficial. Pongamos precios, salarios y crecimiento a la recaudación, pero también una garantía. Si eso no funciona -y es altamente probable que no lo haga- debemos dar una garantía a nuestros jubilados. Esa garantía es que. si la fórmula resulta menor al aumento del costo de vida. hay que incluir dicho costo y el aumento de la canasta básica. Por eso, la garantía se dispara si falla lo principal.

Si la economía entrara en el camino de crecimiento -algo que no vemos-, si bien hemos escuchado que el ministro de Economía anunció que pareciera que comienza a crecer, por favor, le pido que no lo repita porque me recuerda al crecimiento invisible. Por favor, pido que no lo repita.

Si fuera así, si estamos equivocados y la economía empieza a crecer, si hay estabilidad y bajan los precios, funcionará la fórmula y, por lo tanto, la garantía no se gatilla.

Pero sepamos que cualquiera sea la fórmula, el problema va a seguir porque el sistema previsional está quebrado debido a que el 50 por ciento de los trabajadores privados está en negro. No hay forma de resolverlo. Y si no se resuelve el problema del sistema previsional, no se solucionará el problema fiscal. Y si ello no ocurre, no hay estabilización posible de la macroeconomía. Y si eso no sucede, no estarán las condiciones mínimas y necesarias para empezar un proceso de crecimiento.

Esta es nuestra diferencia con el oficialismo, y además, nos diferenciamos de Juntos por el Cambio porque defiende una fórmula que solo puede triunfar si fracasa la economía. No queremos apostar al fracaso de la economía pero tampoco queremos apostar a la posibilidad de que si la economía no funciona, vuelvan a pagar los jubilados. Por eso, exigimos una garantía.

No ha sido entendido así. No podemos elaborar un dictamen pero haremos las observaciones correspondientes a cada uno de los dictámenes. Muchas gracias, señor presidente.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias, diputado Sarghini.

Para presentar el dictamen de minoría, tiene la palabra el diputado Nicolás Del Caño.

SR. DEL CAÑO Señor presidente: en el día de ayer hicimos una síntesis de nuestro dictamen de minoría, pero quiero agregar algunas cuestiones.

En primer lugar, voy a coincidir con lo que dijo recién el diputado Sarghini respecto a la cláusula de garantía vinculada a establecer un piso con respecto a la inflación, en caso de que la fórmula arroje un resultado menor a esa inflación.

Partiendo del discurso del gobierno en relación a que no quiere que los jubilados pierdan, realmente esto es inexplicable. En todo caso, lo único que explica la negativa es el hecho de que quieran ajustar a los jubilados y a las jubiladas como lo hicieron durante este año. Básicamente, se recortaron 98.000 millones de pesos del sistema previsional en función de lo que pautaba la ley de movilidad macrista.

Recuerdo que nosotros enfrentamos esa ley y tuvimos causas penales, producto de la persecución y la represión.

Ayer escuché a algunos diputados y diputadas que apoyaron la movilidad de Macri referirse a los problemas que había causado esa ley. Recuerdo perfectamente que le faltaban poquitos votos y que se sancionó gracias a los votos que le garantizaron los gobernadores y las gobernadoras de aquel momento al gobierno de Macri, ya que tenía minoría, y ni hablar en el Senado.

Entonces, en primer lugar, me parece que hay que aclarar estas cuestiones, y con esa coherencia tendiente a defender los intereses de los jubilados, las jubiladas y de quienes perciben la Asignación Universal por Hijo, nos opusimos en aquel momento y nos vamos a oponer ahora a esta movilidad. Insisto, es un proyecto que se dio a conocer unas horas antes de la llegada de la misión del FMI, además de la cuestión del robo del trimestre, que ya la explicamos en el día de ayer.

Me parece que el debate de fondo sigue siendo el problema del desfinanciamiento del sistema previsional, la rebaja constante de las contribuciones y de los aportes patronales, que desfinancia el sistema, sumada a la reforma tributaria impulsada por el gobierno de Macri. Asimismo, una parte del peronismo le garantizó sus votos en aquel momento para que pudiera avanzar en esa rebaja y reducción de contribuciones patronales.

También cabe resaltar la restitución al 33 por ciento de los aportes patronales -en ese porcentaje estaban antes de que los redujera Domingo Cavallo en el gobierno de Carlos Menem- y el blanqueo de las trabajadoras y de los trabajadores. Otro de los temas fundamentales es la registración, es decir, ese fraude laboral que hace que muchos trabajadores no completen la cantidad de años necesaria para poder jubilarse, y la mayoría son mujeres.

Este es otro de los temas que se va a debatir el mismo día que el Senado va a tratar el derecho al aborto que, por supuesto, apoyamos desde siempre y queremos que sea ley.

El mismo día de un debate tan importante se tratará este tema relevante que perjudicará a las mujeres que trabajaron durante toda su vida. En realidad, esta movilidad, sin esta cláusula de inflación, no solamente busca ajustar a las jubiladas sino también a quienes reciben la Asignación Universal por Hijo, que son las mujeres de los hogares más humildes.

Entonces, si hay una alta inflación y una recesión, como en el 2014, puede suceder lo mismo que aquel entonces, es decir, que pierdan 14 puntos. Además, es una fórmula que ahora tiene un techo, aunque digan que los que planteamos una cláusula inflacionaria de piso somos quienes queremos poner un techo. En realidad, quienes quieren poner un techo son los que dicen que la fórmula no puede aumentar más de un 3 por ciento de la recaudación. Está claro. Me parece que intentan reemplazar la falta de argumento para explicar lo inexplicable, tergiversando y dando argumentos completamente falsos.

Por eso, señor presidente, nosotros creemos que el tema de fondo -insisto- es resolver el problema del desfinanciamiento con estas cuestiones, además del impuesto a los grandes grupos económicos, para garantizar los recursos -que se menciona constantemente- o el desfinanciamiento del sistema.

¿Y qué se hace para resolver el financiamiento de la ANSES y para que la jubilación mínima se recomponga, en primer lugar, en función de lo que se perdió en los cuatro años del gobierno de Macri?

El presidente Alberto Fernández hizo una promesa en campaña que no cumplió. Las jubiladas y jubilados perdieron aproximadamente 19 puntos en el gobierno de Macri, y eso no se recompuso.

Tuvieron un criterio muy diferente con respecto a los especuladores de la deuda, a quienes se les garantizó bonos en dólares y en pesos atados a la inflación.

Entonces, señor presidente, me parece que es fundamental recomponer el haber, porque uno de los criterios centrales es el de la suficiencia, es decir, que satisfaga las necesidades básicas de las jubiladas y de los jubilados cuya jubilación mínima está muy por detrás de lo que establece la canasta básica.

Para nosotros, la jubilación mínima debería igualarse a la canasta básica de un jubilado, que tiene un valor de 50.000 pesos. Obviamente, no se llegará de un día para el otro pero, en primer lugar, pretendemos recomponer las jubilaciones.

Ayer, cuando realizamos un acto del Frente de Izquierda frente al Congreso en rechazo de esta movilidad jubilatoria, un jubilado me decía: "Nosotros, los de la mínima, cobramos 14.000 pesos más un bono de 5.000 en diciembre el año pasado. O sea, 19.000 pesos, y hoy seguimos cobrando 19.000 pesos." Este es un tema que acá no se está debatiendo, señor presidente.

Quizá se está muy lejos de pensar lo que realmente significa vivir con 19.000 pesos para todas esas trabajadoras y trabajadores jubilados que laburaron toda su vida y permanentemente son la variable de ajuste de todos los gobiernos. Cuando la movilidad va a dar un poquito más -como en el caso de la movilidad macrista, porque les salió todo mal y se les disparó la inflación-, se suspende y se ajusta a los jubilados. Ahora se sigue con esa misma lógica: la ridiculez de decir que son las jubilaciones y los salarios los que generan inflación, y que por eso hay que desindexar la economía y desligarlos de la inflación, pero si la inflación es alta y la movilidad da menos, que se jodan los jubilados y las jubiladas. ¿Ese sería el criterio? No, para nada. Por eso la cláusula no es poner un techo; es poner un piso.

Señor presidente: nosotros explicaremos el dictamen ampliamente en el recinto, pero quería dejar en claro que este dictamen está hecho por la fuerza del Frente de Izquierda en conjunto con organizaciones de jubiladas y jubilados, con la participación de Eugenio Semino, en representación de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, quien también está planteando la necesidad de una cláusula de garantía con respecto a la inflación. Es muy sencillo.

Estas organizaciones de jubilados y jubiladas no fueron recibidas. Recuerdo que en el 2017, junto a algunos sectores que hoy están en el oficialismo, hicimos peticiones para que en las comisiones se recibieran a representantes de organizaciones de jubiladas y jubilados, pero no se los recibió. Solo se recibió a Eugenio Semino, a quien nosotros habíamos propuesto y quien estuvo exponiendo; pero no se recibió a las organizaciones de jubilados y jubiladas, que son los perjudicados. No se los escuchó. Ahora hay un apuro por sacar esta ley.

Creo que es fundamental escuchar a las personas que van a ser afectadas. Con ellos elaboramos el dictamen que hemos presentado, en el que hemos planteado estas perspectivas y propuestas que hacen a la cuestión de fondo, por supuesto, haciendo una evaluación de la situación histórica y actual de los haberes jubilatorios del sistema previsional, etcétera.

Ahora hemos presentado el dictamen que desarrollaremos extensamente en el recinto. Muchas gracias, señor presidente.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias, diputado del Caño.

Tiene la palabra el señor diputado Bazze.

SR. BAZZE Gracias, señor presidente. La verdad es que nosotros venimos a este plenario de comisiones -como también dijo un diputado preopinante- muy preocupados.

Venimos preocupados porque sabemos que del resultado de esta reunión y, seguramente de la próxima sesión, dependerán los niveles de ingresos y, en consecuencia, la calidad de vida de millones de argentinos: 7.200.000 jubilados y pensionados. Si a eso sumamos los beneficios de otros programas, como la AUH, tenemos más o menos 16.800.000 personas cuyos ingresos van a estar vinculados a esta reforma de la fórmula de actualización jubilatoria.

Por eso es que estamos preocupados, señor presidente, y por eso es que pretendemos que este tema se trate con toda seriedad y responsabilidad.

Señor presidente: tal cual lo explicó muy bien el diputado Cacace, nosotros planteamos la necesidad de que la fórmula de actualización de las jubilaciones incorpore de alguna manera la inflación o, mejor dicho, la posibilidad de que la actualización de las jubilaciones no pierda con respecto a la inflación.

Claro está que esto se propone con el único objeto de que el ingreso de los jubilados no vaya perdiendo capacidad de compra o poder adquisitivo, que es -desde nuestro punto de vista- lo que va a ocurrir.

Por supuesto, se contestaron algunas cuestiones, que en mi opinión fueron un tanto superficiales. Se dijo que al asociar la fórmula a la inflación estábamos intentando poner un techo al aumento de las jubilaciones. Nada más alejado de la realidad.

Tal cual acaba de expresar un diputado de otro bloque, en realidad, estábamos planteando un piso, un nivel mínimo de aumento de las jubilaciones que nos permita garantizar que los jubilados no pierdan parte de sus ingresos como consecuencia de la inflación.

Los números que están a la vista este año demuestran que nuestra preocupación está acertada. Si la situación fuese igual a la de este año, es muy probable que el año que viene los jubilados terminen perdiendo capacidad de compra y disminuya su poder adquisitivo.

A nuestro entender, esto es muy grave, sobre todo porque estamos en este momento analizando el problema del poder adquisitivo de casi 17 millones de personas que pertenecen a los sectores vulnerables de la sociedad, los de menos ingresos.

Por lo tanto, debemos ser muy cuidadosos -justamente- con el ingreso de esos sectores si no queremos provocar una injusticia o situaciones que tengan consecuencias sociales realmente graves.

Desde ese punto de vista, señor presidente, planteamos este tema de la incorporación de la inflación a la fórmula. Tranquilamente, el oficialismo podría haber hecho una contrapropuesta que en definitiva garantizara al conjunto de la sociedad un piso vinculado con el aumento de precios.

Por eso, repito que nada más alejado de la realidad cuando se dice que estamos tratando de instalar un techo. En verdad, el que instala un techo es justamente el Poder Ejecutivo o el oficialismo, ya que no establece un mínimo al aumento de las jubilaciones, pero sí un máximo, con ese famoso 3 por ciento. Nosotros pretendemos que el aumento de las jubilaciones tenga un mínimo.

Por otra parte, se planteó el tema de la sustentabilidad del sistema previsional argentino. Nosotros estamos de acuerdo y estamos muy preocupados. Creemos que realmente hay que trabajar en la sustentabilidad del sistema previsional argentino, pero para eso hay que avanzar decididamente en otras cuestiones estructurales en las que no estamos progresando y en las que todavía el gobierno no ha hecho absolutamente nada.

Entre otras cosas, debemos tratar de ver cómo hacemos para resolver el nivel de desocupación y de trabajo en negro que tenemos en la Argentina. Para eso hay que trabajar muy seriamente en cuestiones que tienen que ver con un programa económico. Programa económico que todavía no conocemos y que todavía el gobierno no ha hecho explícito frente a la sociedad argentina.

De hecho, necesitamos más inversión, más trabajo, crecimiento económico y desarrollo si queremos resolver las cuestiones estructurales de la economía argentina. De esa manera vamos a poder resolver el problema de la sustentabilidad del sistema previsional.

Esta fórmula, además, está asociada al resultado del sistema tributario. No nos parece mal, el tema es que el gobierno ha planteado en reiteradas oportunidades que estaba trabajando en la reforma del sistema tributario argentino. Esta también es una deuda pendiente, que tiene que ver con la elaboración de un programa económico.

Por lo que podemos apreciar, si es cierto que se está trabajando en la reforma del sistema tributario argentino, no comprendemos cuánto tiempo va a durar esa fórmula.

Dicho de otra manera, ¿ninguno de los impuestos que tienen que ver con la elaboración o con el resultado de esta fórmula va a ser modificado en esa reforma del sistema tributario argentino? ¿O es que en realidad el gobierno no está trabajando en ninguna reforma del sistema tributario argentino?

Lamentablemente, desde el punto de vista económico, seguimos improvisando en forma permanente.

Creo que este gobierno improvisa en distintas áreas, todo el tiempo, y estamos en una situación muy compleja como para que el país esté asociado a la suerte de un gobierno que está improvisando demasiado.

En reiteradas oportunidades el diputado Pastori se refirió en las reuniones de comisión a la opacidad de esta fórmula. Acá se dijo que no era cierto, pero yo creo que sí.

Esta fórmula no es transparente, dado que no va a ser tan fácil determinar cuáles serán los ingresos tributarios. Por supuesto que será muy simple establecer cuál va a ser el RIPTE o el nivel de aumento de salarios, pero no va a ser fácil determinar con claridad cuál será el incremento de la recaudación tributaria vinculada al sistema previsional.

La verdad es que pareciera ser que esto va a quedar librado a la buena fe, es decir, a la confianza que pueda tener el conjunto de la sociedad en los datos que informa el gobierno.

En este sentido, debemos recordar que este mismo gobierno tiene un antecedente negativo en una gestión anterior. Este mismo gobierno, repito, en una gestión anterior, clausuró al Instituto Nacional de Estadística y Censos, el INDEC, para no mostrar la inflación que teníamos en la Argentina.

Entonces, nos parece que se nos debería dar mayor información al respecto. Por eso fue permanentemente planteado desde Juntos por el Cambio.

La otra cuestión, que muy bien planteó el diputado Cacace, es que es cierto que aquel famoso 5 por ciento que se otorgó por decreto termina siendo descontado hoy con creces del aumento que corresponde en el mes de marzo.

Es cierto que se van a pagar aumentos todos los trimestres, pero también es cierto que el tercer trimestre de 2020 no va a ser considerado para el aumento y justamente será absorbido por ese 5 por ciento. Por eso, advertimos con preocupación que se haya trabajado de esta manera.

Quiero decir con toda sinceridad que me parece que, lamentablemente, van a aprobar un fraude a los jubilados en la Argentina.

Nosotros no vamos a organizar ni a participar de ninguna manifestación para arrojar toneladas de piedras al Congreso. Tampoco vamos a hacer una crisis de histeria colectiva en una sesión de esta Cámara de Diputados, como ocurrió en recientes tiempos pasados. Pero desde este plenario de comisiones y en la sesión queremos advertir al conjunto de los jubilados argentinos y a la sociedad en general que -lamentablemente, de manera contraria a lo que se dijo a lo largo de la campaña-, este gobierno está impulsando por ley la concreción de una fórmula de actualización jubilatoria que inexorablemente terminará generando una importante pérdida para los jubilados. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE RAUSCHENBERGER Tiene la palabra el señor diputado Laspina.

SR. LASPINA Señor presidente: en primer lugar, quiero referirme al contexto de este debate, tanto en lo que respecta a sus formas como al fondo.

Recuerdo claramente el debate de 2017, cuando discutimos el cambio de la fórmula previsional en la Argentina. Asimismo, recuerdo el clima de violencia existente -dentro y fuera de este Parlamento-, para debatir una fórmula que hoy, a la luz de la experiencia, vemos que se comportó incluso mejor que la que ahora propone el oficialismo. Esta es una diferencia sustancial, pues la reunión conjunta de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Previsión y Seguridad Social, donde expuso el exministro Jorge Triaca, terminó prácticamente a las trompadas entre los diputados.

También recuerdo la vehemencia del diputado del Caño durante el tratamiento de este tema en la sesión, así como también la del diputado Moreau, a quien veo allí sentado. Es decir que se vivía otro clima, era la barbarie, y se intentó imponer una posición por la fuerza. Considero que los diputados de Juntos por el Cambio que estamos aquí damos prueba de que no apostamos a la barbarie sino a la civilización.

Sabemos que en la actualidad hay un oficialismo que hacía lo mismo cuando era oposición. Me refiero a que cuando no le gusta algo, agarra la pelota con la mano y se la lleva a la casa. Es decir que cambia las reglas de juego a nivel institucional, legal y tributario, según como les venga en gana.

Nosotros decidimos jugar con la misma ingenuidad intelectual e institucional -si ustedes quieren-, para hacer las cosas como corresponde, en una democracia civilizada y ordenada, y para gente que cree en el diálogo y en la diferencia de opiniones.

Marco este primer punto porque ahora discutimos las dos fórmulas y hemos tenido un panel de decenas de expertos que debatieron detalles sumamente técnicos, además de que puntualizaron diferencias, ventajas y desventajas entre la fórmula de 2017 y la de 2020, que ahora propone el oficialismo, que no es más que la restauración de la vieja fórmula de Amado Boudou.

¿Cómo puede ser que estas discusiones técnicas, casi matemáticas, en 2017 llevaron a la violencia dentro y fuera del Congreso por parte de muchos de los que ahora están mansamente sentados allí defendiendo la otra campana?

El diputado del Caño recién parecía una carmelita descalza defendiendo a los jubilados, a quienes están sacando un pedazo de su jubilación para el año próximo. Me cuesta entender eso. Somos ingenuos, pero apostamos a la ingenuidad institucional, que es la forma en la cual se construye una democracia y una república civilizada.

Nos pueden ganar alguna elección con la violencia o con la mentira, como cuando en 2017 les dijeron a los jubilados que esta fórmula era para despojarlos cuando, por el contrario, este año la fórmula les iba a hacer recuperar la jubilación real.

La primera medida del ministro Guzmán fue el ajuste sobre los haberes de los jubilados y la suspensión de la fórmula previsional. ¿Saben por qué estamos discutiendo hoy esta fórmula en el Congreso? No es porque les interese la fórmula, los haberes jubilatorios para el año próximo, la sustentabilidad fiscal o los jubilados. Se trata de una forma elegante de decir que van a suspender durante un año la movilidad de la fórmula de Mauricio Macri, que este año les iba a devolver a los jubilados entre el 5 y el 15 por ciento de sus haberes en términos reales, que es más de lo que les dio Papá Noel Alberto Fernández por decreto cada tres meses.

¡Todo esto nos obligó a la creación de esta comisión y a toda esta farsa, que nos lleva al mismo punto de partida, es decir, al año 2008! ¡Esta es la razón central; lo demás es puro cuento, verso y retórica!

Estamos discutiendo la restauración de aquella fórmula no porque sea mejor, sino porque había que fijar alguna. Se sentó el oficialismo -iba a decir el oficialismo y la oposición-, el Poder Ejecutivo con algunos sectores que actúan como contralor dentro del oficialismo y, en vez de elegir una fórmula más equilibrada, se terminó en la fórmula original. Si había alguna duda, se terminó de corregir en el Senado para volver a la fórmula original, y la discusión quedó muy clara.

Entonces, esta cuestión técnica -que es sumamente compleja y define el futuro fiscal de la Argentina y la solvencia fiscal de largo plazo, por sus implicancias-, se lleva al plano de una politización ridícula, tal como se hizo en 2017, al extremo de la violencia.

Ahora esta discusión nos enreda para ocultar el verdadero latrocinio que ocurrió este año con las jubilaciones, a las que no otorgaron lo que les correspondía por la fórmula de 2017, porque la suspendieron cuando operaba justamente la recuperación de las jubilaciones.

¡Es falso lo que dice la directora de la ANSES, María Fernanda Raverta, de que con la fórmula de 2017 las jubilaciones perdían con la inflación! Se lo dije cuando vino a exponer aquí. Eso no es así. La aceleración inflacionaria en cualquier fórmula -en esta que van a dictaminar hoy o en la de 2017, que opera con rezagos-, naturalmente rebaja las jubilaciones en términos reales para después recuperarla en el tiempo. Es más, cuanto mayor rezago tiene la fórmula, más prorrogada en el tiempo será la recuperación de las jubilaciones reales. ¡Esta fórmula que están dictaminando hoy aumenta el rezago promedio respecto a la de 2017, que podría haber sido menor! Esto quiere decir que, con tiempo, la fórmula de 2017 recuperaba las jubilaciones en términos reales, como sucedería en este año.

El ministro Guzmán dijo que teníamos que hacer un ajuste fiscal y mostrarnos más amigables con los inversores -no importan las razones-, y suspendió la fórmula previsional. En ese momento, en mi discurso pedí que, al menos, ese nuevo sacrificio a los jubilados fuese puesto en el altar de algún plan económico, y no simplemente para hacer un ajuste.

Estas son algunas de las cuestiones que hay que tener en claro, dado que una secuencia arbitraria y desordenada de ajustes no lleva a un mejor equilibrio. Una prueba de esto no solo la encontramos en la historia argentina sino en nuestro propio gobierno, que muchas veces secuenció correcciones económicas de manera equivocada. Pero debemos tener en claro que esas correcciones son hijas de los desajustes anteriores y no del que viene a corregirlos. Considero que el gobierno está cometiendo el mismo error.

El ministro Guzmán empezó este año un incipiente plan de ajuste, que además lo anunció para el año que viene, aunque ahora la vicepresidenta le acomodó un poquito las variables respecto de lo que él pensaba. Pero, paradójicamente, estamos discutiendo una fórmula hipercompleja que no existe en ninguna parte del mundo. Pero ya sabemos, porque lo dijo Cristina Fernández de Kirchner, que el año que viene supuestamente se van a alinear las jubilaciones con la inflación. Entonces, ¿para qué estamos discutiendo esto, si ya hay un plan económico alternativo que se impone desde el Senado?

Por supuesto que el ajuste por inflación quizá venga en septiembre. Tal vez en ese entonces demos a los jubilados algo de lo que les sacamos durante todo el año.

Para finalizar, quiero llamar a la reflexión respecto de la forma en la que estamos discutiendo en comparación con aquel 2017. En ese momento se dijeron muchas mentiras, mientras que hoy, si bien se vive un clima en el que también se están diciendo otros tipos de mentiras, ciertamente eso se da dentro de un plano de orden, respeto y discusión técnica. Me refiero al error conceptual del planteo de esta fórmula, que creo que también era un error en 2008.

En este sentido, lo que hizo el entonces presidente Néstor Kirchner fue dar un aumento a las jubilaciones mínimas y confiscar parte de las jubilaciones a quienes ganaban por encima de la media. Eso, obviamente, generó una catarata de juicios y un achatamiento de la pirámide previsional. Por eso, la Corte Suprema señaló que había que dar movilidad, no solo porque eso está contemplado en la Constitución, sino también porque se les estaba dando a unos y no a otros. La verdad es que eso estaba mal. Entonces, lo que pidió la Corte Suprema fue alguna forma de movilidad.

Es cierto que la Corte no se refirió a la inflación, pero estaba claro que lo que busca una fórmula de movilidad, acá y en el mundo, es dar un piso de garantía al jubilado -que tiene un contrato de por vida con el Estado- de que va a mantener el poder adquisitivo con esa prestación o ese haber a lo largo de su vida. Después, si este aumenta, si le dan más a ese jubilado -como cuando se da un bono de Navidad o cualquiera de las cosas que hemos inventado acá-, eso me parece extraordinario. Pero lo que uno tiene que garantizar es eso, que justamente no hace esta fórmula. Además, se dice que si la economía crece ese haber va a mejorar, cosa que tendremos que debatir.

Entonces, este es el primer punto que debemos tener en claro, y para eso hay que mirar la experiencia mundial.

Debo decir que no coincido con la visión del diputado Sarghini respecto de que todo es lo mismo, o que son todos malos y entonces no se puede hacer nada. Creo que no es así. En todo el mundo, justamente, se trata de aplicar fórmulas que garanticen un piso en los haberes y en el poder adquisitivo.

Por ejemplo, un estudio realizado por el Banco Mundial entre 86 países señala que el 70 por ciento ajusta por una combinación parecida -por no decir idéntica en algunos casos- a la fórmula que nosotros votamos en 2017. ¿Están equivocados esos 86 países?

También hay excepciones, entre las que se encuentra España, que ahora está volviendo al ajuste por inflación. Algunos combinan inflación con salarios; en el caso de Uruguay, se hace por salarios. Pero ninguno tiene esta fórmula inentendible que, además, no cumple con ninguno de los criterios que está llamada a defender. Después voy a referirme a eso, ya que tampoco garantiza sustentabilidad.

Entonces, el eje central del debate previsional no es -como quisieron hacer creer en 2017 y hoy, en 2020-, la discusión de esta fórmula. Esta fórmula debería ser sumamente simple para que nosotros, los diputados, demos a los abuelos -que están transitando los últimos años de sus vidas- garantía, estabilidad y tranquilidad de que las jubilaciones mínimamente van a mantener el poder adquisitivo a lo largo del tiempo, cosa que no estamos haciendo con esta fórmula.

Lo que hay que resolver -y en esto sí coincido con el diputado Sarghini- es el enorme descalabro previsional que tenemos a futuro. Para eso, debemos revisar las enormes inequidades existentes dentro del sistema previsional. La fórmula es un aspecto accesorio, y acá voy al segundo punto.

Cuando se señala: "Bueno, queremos dar el beneficio de la productividad", nadie dice que no se puedan dar aumentos jubilatorios por arriba de la fórmula. Lo que sí queremos es que haya un piso de garantía teniendo en cuenta la inflación para que los jubilados no pierdan. Si después los recursos sobran y por arte de magia la economía vuelve a crecer -como lo hizo durante el boom de commodities entre 2003 y 2011, hasta que ese boom se agotó, la economía se "estanflacionó" y se produjo una depresión crónica de la cual todavía no podemos salir, con inflación creciente y con un índice de pobreza que este año es del 50 por ciento, etcétera-, naturalmente se pueden ajustar las jubilaciones hacia arriba. Esto no está en discusión. ¿Qué gobierno con recursos no haría eso?

Es más, muchos dicen que el cálculo que opera desde 2008 se aplicaba para ir subiendo más de lo que la fórmula decía, simplemente porque estaba el FGS, que era la vaca sagrada que el kirchnerismo se comió entre 2008 y 2015. Hoy no tenemos más la vaca sagrada del FGS, que es como un tótem que está ahí, lleno de papelitos, que no sirve para mucho. De hecho, hace poco modificamos esa ley.

Entonces, me parece que este es el punto central. Hay un error de foco respecto de la discusión de la fórmula, que tiene que ver con hacer política sobre un tema sumamente sensible para el futuro de la Argentina, porque justamente está en juego no solo el nivel de vida de los actuales jubilados -si ustedes quieren, la parte más sensible en esta discusión- sino el futuro y la solvencia fiscal argentina, que es lo que probablemente dejemos a nuestros hijos, o a nosotros, que seremos jubilados en el futuro y que probablemente recibamos un sistema previsional quebrado.

Diría que esta norma tiene una característica única: es criticada de izquierda a derecha por igual. Por un lado, la critica Del Caño desde un lugar; por otra parte, si Espert o Milei estuviesen sentados en alguna banca, también la criticarían. Es decir, cualquier economista ultraliberal -o libertario, como se lo llama ahora-, o anarquista, como denominan algunos.

¿Por qué se da esta rara característica de estar acá y que un diputado diga "A" y otro diga "B"? Primero, porque la fórmula es inentendible; es un engendro que no existe en ninguna parte del mundo. Esto debemos decirlo. Además, en el futuro se va a revisar. No sé qué gobierno lo hará; no sé si ustedes serán reelectos, pero la fórmula tendrá que ser revisada por ustedes o por quien sea. Esto ya se sabe.

Probablemente ustedes, y quienes entienden de esto, sepan que esta es una fórmula para salir del paso y que no es más que una pieza del engranaje de la restauración populista que quiere imponer Cristina Kirchner. Es decir, lo hacen para repetir todo como si la historia fuese la misma, como si se tratara de 2003 a 2011, cuando empezó la decadencia argentina.

Entre 2003 y 2011 se dio el boom del commodity; después, la economía quedó en estanflación y quieren repetir la misma receta de 2011. No entiendo por qué lo hacen; además, no tienen recursos. Pero bueno, no importa...

SR. PRESIDENTE CASARETTO Señor diputado Laspina: por favor, vaya redondeando.

SR. LASPINA Señor presidente: todavía me quedan unos minutos.

¿Por qué hago esta crítica doble? Porque no se protege a los actuales jubilados frente a la inflación. Ese es el problema de la fórmula a corto plazo. Como no está incluida, en un contexto de aceleración inflacionaria como el que se espera para el año que viene -según manifiestan todos los analistas-, los jubilados van a perder.

Es decir que en un contexto de estanflación prolongada como la que vive la Argentina, que además es inestable, volátil y creciente -o sea, cada vez tenemos más inflación-, estamos aplicando una fórmula que justamente desprotege a los jubilados en el corto plazo. Si ustedes me dicen que esto va a cambiar en el futuro cercano, deberían al menos darme una razón por la cual eso vaya a suceder.

Es cierto que en medio de todo estuvo la pandemia, que es un problema gravísimo. En aras del combate a la pandemia, se dinamitó el equilibrio fiscal que había dejado el presidente Mauricio Macri y la emisión monetaria llegó a extremos nunca vistos. Todo esto está generando un gran problema fiscal y económico. Entonces, si alguien me dice que esto va a cambiar, podríamos considerar la virtud de esta fórmula. Pero seguramente no se va a modificar el año que viene, cuando se empiece a aplicar esta fórmula, y creo que ahí está un poco la picardía del gobierno de subirse a una fórmula que le garantiza más ajuste fiscal el año que viene y que tira el problema para adelante.

Todas las cosas lindas que se dicen de la fórmula eventualmente podrían pasar en una Argentina ideal: Argentina año verde con crecimiento, desinflación y todas esas cosas que nos venimos prometiendo desde 2011 hasta hoy y que no hemos podido lograr.

Ahí podría operar algún beneficio de la fórmula. En el corto plazo, los pobres jubilados de 70 u 80 años, tienen que imaginar que en el 2030 un gobierno va a poder estabilizar y hacer crecer esta economía.

El otro punto tiene que ver con el comportamiento procíclico. Estamos metiendo toda la volatilidad de la economía argentina en los pobres jubilados. Y es muy gracioso porque el ministro Guzmán lo único que dijo cuando vino al Congreso -habló dos horas- fue que el problema de Macri fue el ajuste procíclico. Bueno, si querés hacer ajustes anticíclicos decime cómo lo financiás, pero no importa. Este año lo financiaron con emisión monetaria; vamos a ver el año que viene con qué lo financian, pero no importa. Habla de keynesianismo anticíclico y envía un proyecto de ley que es el paroxismo de la prociclicidad del gasto público. Es decir, determina el 65 por ciento del gasto en la Argentina. De esta forma se generará una montaña rusa de gastos. ¡Pobre economía! Esto ya lo dije en la comisión. ¿Por qué no aprovechamos esta discusión para armar un fondo anticíclico como tienen los países serios?

¿Para qué es ese fondo anticíclico? Justamente es para que podamos ahorrar en las épocas de bonanza así cuando llegan las épocas de vacas flacas les podamos garantizar a los pobres jubilados que no se les caen las jubilaciones en términos reales. Esto no se hizo.

Entonces, si ustedes quieren esta es la crítica por izquierda, es decir, lo que sería la crítica del diputado Del Caño. No vengo acá a repetir mentiras ni eufemismos, estamos un poco cansados y esto le hace un gran daño a la sociedad. La oposición de aquel momento mintió en el 2017 diciendo cosas de la fórmula que no eran. Le adjudicaron todos los males de la patria a una fórmula que es la que usaban todos los países del mundo. Hicieron un desastre acá y, afortunadamente, no hubo víctimas. Pero podría haber ocurrido, incluso en el recinto, porque hubo violencia aquí.

¿Cuáles son los problemas técnicos de esta fórmula? Anticipo que dentro de un par de meses, años o vaya a saber cuándo, por decreto reglamentario seguramente, la fórmula se va a ir cambiando. El sesgo prodéficit de los impuestos está mal calculado. Ya lo dije en la comisión. Los aumentos de equis por ciento del impuesto al cheque generan un incremento en la misma proporción en el gasto, pero la representación del impuesto al cheque en el total del gasto previsional es menor. Por lo tanto, el aumento cuantitativo del gasto, ante un mismo gasto -perdón por la complejidad- proporcional entre el impuesto al cheque y el impacto de la fórmula, genera déficit fiscal y más aumento del sistema previsional. Este es un error de la fórmula. No tiene que ver con darle más o menos, sino que es un error de confección de la fórmula.

En el proyecto venido del Senado se agregó el empalme entre máximos y mínimos. A largo plazo, cuando uno empalma dos series -tomando siempre el máximo- eso genera una exponencialidad o una acumulación, y tiene que ser muy por encima de esas dos series. Por supuesto esto se da en el largo plazo. El piso desde el que se lanza la fórmula hoy -en el medio de una gran recesión- también implica que si la economía se normaliza en el futuro -no sabemos si eso va a ocurrir- generará una especie de bomba fiscal. Y esta es la crítica fiscalista a mediano y largo plazo. Es decir, desprotege a los actuales jubilados con una supuesta promesa a nosotros -que somos los futuros jubilados- de que si esta economía algún día sale adelante, la fórmula va a mejorar las jubilaciones. Es decir, les roban a los actuales jubilados y los desprotegen a cambio de una promesa incumplible a nosotros que somos los futuros jubilados. Esta es la paradoja de lo que estamos discutiendo acá y la complejidad de lo que se está debatiendo.

En este escenario -creo que lo digo el diputado Sarghini- ciertamente la fórmula del 2017 es mucho mejor. Y si a la economía le va bien podremos discutir mejoras a la fórmula del 2017. Esta fórmula que estamos votando en el actual contexto estanflacionario desprotege a los actuales jubilados, a cambio de una promesa -a nosotros, los futuros jubilados- que por supuesto va a ser incumplible.

Para finalizar, señor presidente, quiero darles un mensaje a los actuales jubilados, que son los que más nos preocupan pues están en la última etapa de su vida y no merecen el destrato que les hace la política, que juega -como lo hizo este año el ministro Guzmán- a cargarles el ajuste, sin siquiera hacerlo en el marco de un plan o de una idea. No solo estamos hablando de jubilaciones sino también de AUH, pensiones y muchos otros programas que se ajustan por AUH.

El gobierno arrancó con un objetivo muy claro, que es centrar la carga del ajuste en el gasto de ANSES. Esto representa más o menos -según como se compute- entre el 60 y el 65 por ciento del gasto primario total de la economía: jubilaciones, pensiones, AUH, etcétera. Por eso suspendió la fórmula vigente y no por otra cosa, justo cuando recomponía.

¿Qué pueden esperar los jubilados para el próximo año? Primero, este año ya les robaron entre el 5 y el 15 por ciento de su jubilación respecto de lo que les correspondía con la fórmula del 2017. De ahí arrancamos. El año próximo probablemente pierdan con esta inflación, sobre todo si esta aceleración inflacionaria que estamos viendo en el cuarto trimestre se mantiene. Ojalá no se acelere. Pero, hay una única excepción que la voy a anticipar acá antes de que estemos en el medio del fragor de la campaña electoral: el mes de setiembre del año que viene, justo antes de las elecciones, es muy probable que se produzca un aumento muy significativo. Es decir, les van a devolver una parte de lo que les robaron este año, otra parte de lo que les van a robar durante el año que viene, para después seguir robándoles luego de las elecciones.

Es un recurso típico de los populismos. A mi juicio es una manipulación inmoral hacia los propios jubilados. Pero es algo clásico en la Argentina. Lo vimos en el 2011 con el revoleo de aumentos salariales, jubilaciones, que luego llevó al cepo, a la estanflación y después empezó a caer todo. No es una sorpresa. Con los mismos actores, probablemente tengamos los mismos resultados.

Así que el próximo año ese va a ser el escenario. Es tan mala la fórmula para el próximo año que no descarto que papá Alberto emita algún decreto de necesidad y urgencia recomponiendo jubilaciones por encima de la misma. Con esta fórmula, las jubilaciones se masacran el año que viene si la inflación es del 50 por ciento. Y ahí estarán varios en el Salón Blanco, con el aplausómetro kirchnerista midiendo quién aplaude y a quién no lo hace.

Concretamente, esto es lo que puede llegar a pasar. Esta es la advertencia a los jubilados. La advertencia a los jubilados es que no se dejen engañar de nuevo. Los engañaron en el 2017 cuando les decían que les estaban sacando cuando en realidad les otorgaban una fórmula mejor. Obviamente, pueden decir que perdieron en el 2018 y en el 2019. Esto lo dije antes para que nadie me haga el contraargumento: cualquier fórmula que opera con rezago, como esta que aumenta el rezago o la nuestra que tenía casi seis meses de rezago, en aceleraciones inflacionarias las jubilaciones corren de atrás; cuando la inflación empieza a bajar -como pasó este año por la enorme recesión- las jubilaciones se iban a recuperar. Esa recuperación se las acaban de robar por el congelamiento de diciembre del año pasado y con esta nueva fórmula.

Creo que esta fórmula es un crimen de lesa sustentabilidad -lo he dicho varias veces-, sacrifica a los actuales jubilados y pone al sistema previsional en estado de quiebra virtual en el futuro, y por lo tanto, anticipa esta discusión, que parece ser el segundo capítulo y es apenas el comienzo de la historia. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE CASARETTO Tal como se comentó en las reuniones de los días lunes y martes, en determinado horario empezaríamos a poner los dictámenes a la firma. Los presenciales ya los han firmado, tanto el despacho del Frente de Todos como los demás. En un determinado momento vamos a tomar la votación de los que están conectados en forma remota por el sistema Webex. Si bien la lista de oradores sigue, porque tengo anotados a varios colegas de los distintos bloques, les informo que a las 13 horas vamos a realizar la votación remota. La lista de oradores seguirá hasta ese momento, luego haremos una pausa y vamos a tomar el voto de todos los diputados y diputadas que están conectados en forma remota. Luego vamos a continuar con la lista de oradores y, finalmente, cuando se agote la lista de oradores, por Secretaría se van a leer los resultados finales.

Tiene la palabra el señor diputado Wolff.

SR. WOLFF ¿Vamos a votar antes de terminar el debate y seguir debatiendo después de votar?

SR. PRESIDENTE CASARETTO Vamos a tomar el voto, como lo venimos haciendo desde hace una hora, a los diputados que están presentes en el recinto y están firmando de forma manuscrita los despachos, y a las 13 horas vamos a tomar los votos de los diputados que están conectados de forma remota. Luego, vamos a leer los resultados y el debate continuará, tal como lo anunciamos junto al diputado Heller. Todos tendrán la palabra para expresarse libremente.

SR. WOLF ¿Libremente? Quiero dejar manifestado que esto es un show: tratar el proyecto de manera exprés, votarlo a las 13 horas y luego seguir discutiendo.

La verdad que es vergonzoso tener que seguir con este show que propone el oficialismo. Quería dejarlo asentado. Muchas gracias.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Tiene la palabra el señor diputado Leopoldo Moreau, que fue aludido en las manifestaciones del señor diputado preopinante.

SR. MOREAU Señor presidente: cuando hay una exposición que es demasiado larga y está dictada por el resentimiento y el revanchismo, se incurre en enormes confusiones porque se pierde la capacidad de un razonamiento lineal que se fundamente en razones que tienen que ver con la realidad. Entonces, se confunde la realidad con los sentimientos y las pasiones.

Eso llevó a que el diputado preopinante mezcle cosas insólitas en su exposición. Dice que se viene una restauración populista impuesta por la vicepresidenta y a la vez sostiene que esta es una fórmula de ajuste. En general, el populismo no se caracteriza -precisamente por esa naturaleza- por promover fórmulas de ajuste sino, en todo caso, fórmulas de carácter demagógico que alimenten esa razón populista.

La verdad de fondo de todo esto -así lo manifestó el diputado Sarghini e incluso ayer escuché a un diputado de Juntos por el Cambio sostenerlo- es que no estamos discutiendo solamente la fórmula. En realidad, estamos discutiendo el conjunto del sistema de la seguridad social, y particularmente lo referido al régimen previsional.

¿Por qué estamos discutiendo esto? Porque efectivamente desde que asumió el gobierno de Cambiemos, por falta de convicción con respecto al sistema solidario y de reparto, empezó a desarrollar una política de vaciamiento y debilitamiento de ese sistema. En el fondo pensaban que el modelo era Chile, pero les costaba avanzar en esa dirección porque se había arraigado profundamente en la sociedad argentina una conciencia colectiva que abrazó fuertemente al régimen de reparto solidario, sobre todo a partir de la estatización de las AFJP, que fue una demostración de cómo un gobierno puede generar condiciones para que el ahorro o la rentabilidad de los jubilados no vaya a parar a manos de grupos económicos concentrados.

Como el gobierno no creía en eso, intentó desfinanciar el sistema y quebrarlo. De hecho, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, que en 2015 tenía aproximadamente 68.000 millones de dólares, en 2019, cuatro años después, pasó a tener 28.000 millones de dólares. Por eso es insólito tener que escuchar en este recinto que este gobierno vació el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. ¡Es de una desfachatez extraordinaria!

Ese fondo se descapitalizó entre el 2015 y el 2019, de 68.000 a 28.000 millones de dólares. Pero no solamente descapitalizaron el Fondo de Garantía, sino que en 2019 el déficit de la ANSES -que no tiene nada que ver con el Fondo de Garantía- era de 250.000 millones de pesos.

Varios señores diputados hablan a la vez.
SR. MOREAU Estoy en la cuestión, diputada, aguante un poquito.

Varios señores diputados hablan a la vez.
SR. MOREAU Diputado Iglesias: usted tiene la costumbre de interrumpir.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Está en uso de la palabra el señor diputado Moreau.

Varios señores diputados hablan a la vez.
SR. MOREAU Se lo hubiera dicho al diputado Laspina, señora diputada, que rompió las reglas haciendo menciones personales a los diputados.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Continúa en el uso de la palabra el señor diputado Moreau.

SR. MOREAU Creo que el problema es ese, señor presidente, no la fórmula. Por supuesto que la fórmula que se aplicó de 2009 a 2017 fue mucho mejor, eso es evidente y no hay que discutirlo. A lo largo de esos años significó un 26 y pico por ciento por encima de la inflación en favor de los jubilados.

Ese es un dato de la realidad, como también lo es que la fórmula aplicada de 2017 a 2019 significó una caída en los ingresos reales de los jubilados del 19 por ciento. ¡Ese también es un dato de la realidad!

Otro dato de la realidad es que dos millones de jubilados, durante el gobierno de Cambiemos, perdieron el beneficio de los medicamentos, que el actual gobierno restituyó. Este también es otro dato de la realidad y tiene que ver con el ingreso de los jubilados.

Entones, hay infinidad de datos que tienen que ver no sólo con la fórmula, sino con cómo se fue apuntalando en esta etapa de crisis la situación de los jubilados, que habían quedado en una indefensión absoluta durante el gobierno de Cambiemos, pero no solamente por la fórmula, sino porque vaciaron el sistema previsional de la Argentina y lo llevaron al colapso. Hubo que restituir esos derechos y generar un vademécum de 170 medicamentos gratuitos para los dos millones y pico de jubilados que los habían perdido con Cambiemos. Ahora lo recuperaron, incluso en el marco de la crisis de la pandemia. ¡Este también es un dato de realidad!

También es un dato de la realidad que se suspendió el cobro de los créditos absurdos que les daban a los jubilados con tasas de interés del 37 por ciento. Hubo que suspender el pago de esas cuotas y modificar el interés, señor presidente.

Entonces, no es solamente la fórmula. ¡Ustedes destruyeron a los jubilados con la fórmula, pero además destruyeron a los jubilados desde todo punto de vista!

Por último, señor presidente, quiero hacer referencia a lo que dijo el diputado Laspina. Tiene razón: en el trascurso de este debate y de esta discusión se cambió el criterio de la fórmula. Eso está a la vista y no se puede negar. ¿Pero sabe por qué se cambió? Porque se escucha. Incluso, porque escuchamos lo que ustedes mismos reclamaban referido a un pago trimestral del ajuste a los jubilados. Ese fue un reclamo que hicieron ustedes y que fue escuchado. Otros reclamaban que se corrigiera la fórmula incorporando las variantes no solo del RIPTE, sino también del ingreso salarial del INDEC, y también fueron escuchados.

Si ustedes hubieran escuchado en 2017, ¡no hubieran tenido que poner 1.000 gendarmes y prefectos a reprimir a la sociedad argentina en la puerta del Congreso! ¡No hubiera habido cientos de detenidos y heridos y ocho chicos no hubieran perdido la vista por balas de goma en la Argentina! ¡Ustedes no escuchaban nada más que a los grupos concentrados y por eso desataron la represión de ese día! Gracias, señor presidente.



SR. PRESIDENTE CASARETTO Tiene la palabra el señor diputado Martín Nicolás Medina.

Varios señores diputados hablan a la vez.
SR. PRESIDENTE CASARETTO Pido silencio en la sala.

Tiene la palabra el diputado Medina.

El diputado Medina cede el uso de la palabra al diputado Iglesias.
SR. PRESIDENTE CASARETTO Se altera el orden de expositores. En virtud de haber sido recientemente aludido, tiene la palabra el diputado Iglesias para dar respuesta y para exponer su discurso.

Varios señores diputados hablan a la vez.
El diputado Moreau se retira del recinto.
SR. IGLESIAS Hasta luego, Moreau. Que le vaya bien.

Varios señores diputados hablan a la vez.
SR. IGLESIAS Tenga cuidado, por favor, diputado Moreau, a ver si afuera del Congreso se encuentra con el "gordo bazooka" y le tira un morterazo.

Señor presidente: yo voy a ser respetuoso del reglamento que prevé que cuando uno es aludido, puede dar una respuesta en referencia a la alusión, pero no hace un discurso completo, metiéndose en el primer lugar de la fila en vez de respetar el orden. Esos son hábitos que tienen los que hablan mucho del proyecto colectivo y después se ponen primeros en la fila sin respetar a los demás.

Simplemente voy a responder un solo punto de los que manifestó el diputado Moreau. Efectivamente, hoy no es necesario tener a Gendarmería ni a la Policía de la Ciudad de Buenos Aires porque no hay nadie reventando una plaza, pagada con dinero público, haciendo piedras con las baldosas que pagaron los contribuyentes para tener un espacio público cuidado y que beneficie a todos. (Aplausos.) No es necesario porque hoy no está el "gordo mortero", perteneciente al partido de un diputado, que si bien en otras circunstancias lo vi más agitado, hoy estaba muy tranquilito, como si se hubiese tomado un Rivotril.

El diputado Moreau tiene razón cuando dice que el problema es que se están discutiendo muchas cosas hoy. Una cosa que se discute es cómo se hace oposición, es decir, cómo una oposición es oposición y no golpismo. (Aplausos.) Hoy se discute cómo una oposición no se transforma en un "club del helicóptero", al que hemos visto hacer cosas vergonzosas. Hemos visto un intento de hacer un golpe parlamentario, que no solamente fue tristemente encabezado desde los que tiraron catorce toneladas de piedras afuera de este recinto, sino también por los que estaban dentro de este recinto haciendo correr la bolilla mentirosa de que había muertos en la calle y en once oportunidades intentaron levantar una sesión que era regular.

Eso son ustedes, el "club del helicóptero". Nosotros somos una oposición. Lamento que el diputado Moreau se haya ido del recinto. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE CASARETTO Tiene la palabra el señor diputado Medina.



SR. MEDINA Señor presidente: hasta hace un ratito pensaba que las actitudes del oficialismo eran de hipócritas; ahora tengo que sumar que son cobardes, como el diputado Moreau. Él no fue a tirar piedras en la plaza en 2017 sino que mandaban a la gente a tirarlas. Ahora también habla y sale corriendo, como los cobardes, como las ratas. A la gente hay que llamarla por lo que es.

Hipócritas algunos porque hablan de necesidades y tienen casas en countries bastante exclusivos de la Costa Atlántica. Hablan de las necesidades del otro pero se la agarran con los más débiles, con los jubilados. Los jubilados no van a salir a la calle, de la misma forma que no salieron en 2017. Los que salieron a la calle fueron los partidos políticos, los barrabravas. Incluso hubo barrabravas dentro de este recinto, porque aquel que quiso golpear al presidente de la Cámara está en la calificación de un barrabrava, prácticamente un energúmeno que no entiende dónde está sentado.

Se meten con los más débiles y, para llamar a las cosas por su nombre, los chorean. Es lo que están haciendo hoy con los jubilados. Los están afanando porque no tienen lo que hay que tener, no tienen ovarios o cojones para enfrentar y hacer lo que tienen que hacer, entonces, se la agarran con los viejos y ajustan con ellos, total en un dogma de fe veremos cómo marcha la economía.

Luego de escuchar al diputado Laspina, decidí que a esta ley la voy a llamar la "Ley Papá Noel". La quieren dictaminar en esta época, aprobar la semana que viene, porque -como decía el diputado Laspina- el año que viene la economía va a estar difícil -ojalá que no, pero todo pareciera que va a ser así-, pero antes de las elecciones va a aparecer "Papá Noel" Alberto con un regalito para los jubilados, pensando que los jubilados son tontos, que sus familias son tontas.

Yo les digo que no son tontos los jubilados. Ellos no van a salir a marchar ni a tirar piedras o agredir al Congreso...

Varios señores diputados hablan a la vez.
SR. MEDINA ¡Shh! ¡Shh!

Varios señores diputados hablan a la vez.
SR. PRESIDENTE CASARETTO Está en uso de la palabra el diputado Medina. Pido al resto de los diputados que guarden silencio.

Un señor diputado habla fuera del micrófono y no se alcanzan a percibir sus palabras.
SR. MEDINA Diputado, cuando quiera lo invito a un banco en el conurbano bonaerense para ver cómo nuestros viejos cobran las jubilaciones. Después de eso, hable y haga gestitos. Cuando quiera, venga que lo llevo. (Aplausos.) No tenga miedo de venir al conurbano, no le vamos a hacer nada. Eso sí, sepa que les vamos a contar a los jubilados lo que ustedes les están haciendo. Quédense muy tranquilos.

Nos pueden acusar de lo que quieran, pero nosotros sí tuvimos lo que había que tener para venir al Congreso, para salir de nuestras casas y seguir estando en los mismos lugares de donde venimos; no nos escondemos.

Como no nos escondemos, en 2017 los ministros que vinieron a este Congreso a explicar y contestar preguntas se bancaron estar varias horas y unas cuantas agresiones. ¿Saben qué recibimos nosotros? La muestra de cuánto les importan los jubilados: a ustedes no les importan nada los jubilados; a ustedes no les importan nada los más necesitados.

Digo eso por dos razones. En primer lugar, por la actitud que tienen sus funcionarios. Se reunió con nosotros un ministro de Trabajo que parecía estar un poquito apurado, le molestaban las cosas, estaba nervioso. Por ahí está buscando un laburo y después de la reunión se tenía que ir a alguna entrevista. Desde el vamos estaba apurado. Quiso contestar rápido porque se tenía que ir a una determinada hora. No contestó una sola pregunta.

Yo le hice una sola pregunta, sin ninguna suspicacia ni chicana, y mire que tengo para hablar del Ministerio de Trabajo en la actualidad. Le pregunté cómo íbamos a hacer o qué políticas tenía planeadas desde su cartera para hacer realmente sustentable el sistema previsional. Porque no se trata de una fórmula rara, como esta que diseñó el oficialismo, donde hay que saber de matemática y otras cosas más. Es sencillo: cuántos aportantes hay al sistema y cómo vamos a hacer para que haya más aportantes. Esto es, en definitiva, cómo generamos empleo y cómo hacemos para que la gran cantidad de millones de argentinos que trabajan en la informalidad pase a la formalidad. Discutir el sistema previsional es también discutir cómo creamos empleo en la Argentina y cómo creamos formalidad.

Como al oficialismo no le interesa la creación de empleo ni los más necesitados ni los jubilados, hace una ley para ajustar ahora a los jubilados y en septiembre del año que viene darles un regalito pensando que son tontos y que en octubre los van a votar.

La segunda muestra de que tienen poco interés por los jubilados es la actitud de los funcionarios de la ANSES. Recuerdo que cuando vino el titular de la ANSES de nuestra gestión lo hizo con todo su equipo y se tomaron el tiempo de contestar todas las preguntas. Por el contrario se notaba que los dos pobres chicos de su gestión que vinieron el lunes a exponer -a los cuales yo no conocía- no tenían ganas de estar acá. Uno vino a hacer una demostración política, un discurso, porque ahora los retan, y cuando los retan se activan. La vicepresidenta los reta en público, entonces tienen miedo. Hay una diferencia grande, les cuento. Ser un servidor público no es un trabajo. Ni los funcionarios ni nosotros somos trabajadores, somos servidores. Ahora, como acá andan con el látigo, o si no mamá los reta, son trabajadores. Como los aliados del kirchnerismo le tienen miedo a la señora, saludo uno, saludo dos, y hacen la muestra rápida, que poco les importa. Necesitan hacer el ajuste con los jubilados.

Pido que de una vez por todas traigan a este Congreso el debate de cómo vamos a hacer sustentable de verdad al sistema previsional. Lamentablemente, muchos de los viejos ni siquiera van a llegar a ver cómo funciona esta fórmula. Por eso, al diputado que recién me hacía gestitos le digo que venga un día al conurbano. Los jubilados van a las 6 de la mañana al banco. Recién ahora hay algunos bancos que se dedicaron a poner baños químicos. Se viene el calor. Lo hacen en el medio de las fiestas.

Vuelvo a la actitud que confirma cómo se comporta el oficialismo ante estas cosas, al igual que como hizo recién el diputado Moreau. Trataron este tema en el Senado mientras que en la Cámara de Diputados tratábamos el aborto.

Y el martes que viene, mientras seguramente esta plaza va a estar llena de mujeres y hombres de un lado y del otro, defendiendo su posición ante el aborto, los jubilados se van a desayunar del "choreo" -a las cosas hay que llamarlas por su nombre, disculpen la expresión- que le están haciendo cuando en marzo vayan a cobrar su jubilación.

Y otra vez el tío Alberto, que les había prometido el 20 por ciento de aumento, les va a dar un 6 o 7 por ciento, la verdad es que no sabemos cuánto será. Después, en el otro trimestre les va a dar otro aumentito y la inflación va a seguir creciendo, lamentablemente, porque nadie en su sano juicio puede creer que la inflación va a bajar y que van a tener una recomposición mejor con inflación. Y en septiembre, como dijo el diputado Laspina, va a salir la ley "Papá Noel" de Alberto y va a aparecer el decreto.

Pero les anticipo que de acá a que ustedes le quieran dar el regalo por decreto del populismo argentino nosotros vamos a estar en la calle, sin tirar piedras y sin queriéndole pegar al presidente de la Cámara, sino acompañando a nuestros viejos y poniendo la cara como servidores públicos para tratar de revertir esta situación.

Por favor, vengan a discutir de verdad cómo hacemos previsible el sistema previsional argentino discutiendo cómo creamos empleo y cómo ingresamos al sistema laboral a todos los que están en la informalidad. Muchas gracias. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias, diputado Medina.

Pedimos a los diputados que traten de restringir su exposición a efectos de que podamos escucharlos a todos.

Tiene la palabra la diputada Carmen Polledo.

SRA. POLLEDO Señor presidente: finalmente, ante el incumplimiento del plazo establecido en el párrafo tercero del artículo 55 de la ley 27.541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, el Poder Ejecutivo decidió mandar este proyecto que propone un nuevo índice de movilidad jubilatoria para tratar de obtener un dictamen como es uso corriente últimamente, a las apuradas, en 2 minutos, en la víspera de Nochebuena.

Mientras tanto, el Poder Ejecutivo manejó de manera totalmente discrecional los aumentos que podían percibir los jubilados, estableciéndolos muy por debajo de lo que hubiese correspondido según la ley 27.426 sancionada durante la gestión del presidente Mauricio Macri en 2017.

Un diputado preopinante dijo que le gustaba hablar del pasado. Yo también voy hablar del pasado; yo también voy hablar de ese diciembre porque yo estaba acá, no todos, pero una gran cantidad de colegas estábamos acá. La verdad es que justamente el diputado que se acaba de retirar era uno de los que propelía gritos, empujones e insultos a todos los que estábamos acá mientras afuera había una batalla campal.

Quiero aprovechar este momento justamente para rendir homenaje a la Policía de la Ciudad, que para proteger a los diputados que estábamos sesionando y defendiendo la institucionalidad de lo que pretendió ser un golpe parlamentario, debieron soportar en sus cuerpos 14 toneladas de piedras.

También quiero insistir en la actitud del señor presidente de la Cámara de ese momento, el diputado mandato cumplido Emilio Monzó, quien resistió presiones a pesar de todo lo que sucedía, que fue cobardemente agredido y hasta su escritorio fue saqueado. Los que estábamos nos acordamos: se trepaban al escritorio a los gritos. Y hoy uno de ellos es un funcionario que defiende los derechos humanos. ¡Fíjese usted! Los mismos que protegieron a esos agresores ahora promueven este ajuste a expensas de los jubilados.

La verdad es que predicando el conocido paradigma de achatar la pirámide, lo que se hace es robar a los jubilados, lo que en buen romance significa realmente que aquellos que aportaron toda su vida van a ser castigados a expensas de millones de nuevos beneficiarios incorporados por las moratorias del kirchnerismo.

El efecto de la pandemia no es exclusivamente lo que ha dejado y lo que sigue torturando el COVID al mundo, sino en buena medida también las consecuencias de este gobierno, los horrores de la gestión y las políticas de venganza y persecución destinadas, como siempre, a desalentar la producción y expulsar a empresarios e inversores que sirven como excusa para subsidiar a algunos siempre con la plata de otros, un fenómeno al que insisten en llamar "solidaridad".

¡Dejen de usar la palabra "solidaridad" para esto! Solidaridad es otra cosa: es dar a cambio de nada; es amor y servicio por el prójimo. Así, mientras las pymes, los autónomos y muchas empresas familiares tuvieron que bajar sus persianas con un millón de nuevos desempleados, el gobierno nacional tuvo que salir a repartir subsidios, que tampoco alcanzaron, para cubrir las necesidades básicas de un país que llega a tener un índice de pobreza del 44 por ciento, una indigencia de más del 10 por ciento y con el 60 por ciento de los chicos que hoy viven en hogares que están por debajo de la línea de pobreza, según los recientes cálculos de la Universidad Católica.

En medio de esta crisis, como es la solución más fácil, se pretende castigar nuevamente a los jubilados y especialmente a quienes aportaron a lo largo de toda su vida. Este paradigma, vuelvo a insistir, además de ser injusto es ilegal, porque establece una desigualdad en la actualización de los haberes en perjuicio de quienes más aportaron.

La consecuencia de llevar a la práctica esta inequidad son centenas de juicios que el Estado no pagará hasta que aparezca alguien que, como el expresidente Mauricio Macri, intente saldar la deuda con los jubilados como se hizo con la ley 27.260, de reparación histórica para jubilados y pensionados, que puso fin a una gran cantidad de juicios. Esa ley vino a reparar, como lo dice su nombre, las injusticias cometidas por anteriores gobiernos, incluido especialmente el que se inició en 2003 porque había casi 2,3 millones de jubilados que estaban cobrando menos de lo que les correspondía, producto de la política de reducción de los haberes jubilatorios realizada entre los años 2002 y 2015 y que fue invalidada por la Corte Suprema de Justicia. Muchos de ellos habían iniciado juicios para actualizar sus haberes y durante décadas el Estado los enfrentó en la Justicia para impedir que cobraran lo que les correspondía y a la vez quedándose con su plata para financiar sus proyectos políticos.

En ese entonces los funcionarios de turno decían que los fallos de la Corte Suprema de Justicia en favor de los reclamos de los jubilados no tenían ninguna implicancia -repito, no tenían ninguna implicancia- y que los estudios jurídicos eran los culpables de la proliferación de juicios contra el Estado. Y mientras decían que iban a acatar los fallos continuaban con los recursos como las resoluciones previsionales y presionaban a los jueces para que se resguardaran los recursos del Estado.

Todos recordamos cuando el condenado exvicepresidente Amado Boudou presentó el acuerdo de solución amistosa. ¿Se acuerdan? Fue en noviembre de 2009 en el marco del caso Menéndez y Caride, prometiendo desistir de los recursos y pagar los juicios, lo que no solo jamás cumplieron, sino que aumentaron las denuncias y persecuciones contra los jueces previsionales Emilio Fernández, Luis Herrero, Néstor Fasciolo y Juan Carlos Poclava Lafuente por el contenido de sus fallos.

Lamentablemente ya sabemos cómo va a terminar este nuevo atropello. Pero existe una manera de evitar todos estos trastornos y cataratas de juicios, si es que de verdad creen que la nueva fórmula es mejor y va a lograr mantener el poder adquisitivo de los jubilados.

La fórmula votada en 2017 contenía un 30 por ciento de RIPTE y un 70 por ciento de inflación. Por supuesto que se puede charlar, debatir y modificar este porcentaje si fuera necesario. Lo que no es aceptable es eliminar directamente la inflación de la fórmula para atar los haberes previsionales en un 50 por ciento a la recaudación, de manera de convertir a los jubilados en socios de un gobierno que viene superando todo lo conocido en materia de ineficiencia.

Es decir, como creen que les puede ir mal, los hacen socios del riesgo pero, por las dudas, si llegaran a tener un inesperado golpe de suerte que mejorara la recaudación, a los jubilados le ponen un tope del 3 por ciento.

Esto es lo que mandó al Congreso el presidente que en su campaña electoral decía que iba a estar del lado de los jubilados. Este cambio en el sistema previsional no es ingenuo ni azaroso, sino que responde a un interés. Pero no al interés de los jubilados, por supuesto, sino al interés de un gobierno dispuesto a financiarse a costa de los más débiles.

Para terminar, quisiera decir que si tan seguros están de que esta fórmula financia y beneficia a los jubilados, hay una manera infalible de saldar la discusión. El año pasado presenté un proyecto de ley bajo el expediente 5753-d-2019 que era chiquito y muy fácil de entender y que proponía hacer constar en los recibos de los haberes de los jubilados y pensionados el importe que les hubiera correspondido percibir con la fórmula que estableció la ley 27.426, actualmente suspendida. Se trata de una ley del gobierno del expresidente Macri. De esta manera, cada jubilado podía constatar sencillamente, mes a mes y de forma fehaciente, cómo lo estaban beneficiando con esta "maravillosa" fórmula que propone el oficialismo o, por el contrario, cómo lo estaban engañando, es decir, cómo estaba siendo la variable de ajuste preferida de un gobierno populista. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE CASARETTO Tiene la palabra el señor diputado Martínez.

SR. MARTÍNEZ Señor presidente: complementando una intervención del día de ayer, quisiera decir algunas cosas que pueden servir para enriquecer el debate. O al menos pueden servir para generar más debate.

Ustedes últimamente me habrán escuchado hacer algunas críticas al formato que van asumiendo nuestras reuniones plenarias en el recinto de la Cámara de Diputados de la Nación. En esta dinámica que venimos asumiendo, da la sensación de que cada uno viene con su discurso y su aporte, pero negándose a la posibilidad de debatir para que haya un intercambio real.

Hoy estamos incurriendo en el mismo problema en esta reunión de comisión. La decisión en el día de ayer de prácticamente no hablar por parte del bloque opositor y la presencialidad en este ámbito nos están llevando a replicar en esta reunión de comisión la misma dinámica que estamos teniendo en las sesiones del recinto. Nosotros hemos dicho esto hasta el cansancio. A usted, señor presidente, ahora le toca conducir este plenario, pero hemos visto lo mismo en la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Acá hay diputados y diputadas que valoran muchísimo tanto su conducción como la del presidente Carlos Heller, porque han generado posibilidades de intercambio y de escucha que permiten la posibilidad de rebatir argumentos. Inclusive, desde el punto de vista reglamentario -y acá hay diputados con muchísima experiencia que lo van a entender-, en las comisiones hasta ni siquiera se estila mencionar a otro porque no está la posibilidad de intercambiar miradas. Qué sería de la dinámica parlamentaria si no hubiéramos permitido que, por ejemplo, Horacio Pernasetti y Oscar Lamberto debatieran entre ellos, como sucedió hace veinte años en este Congreso, en la Comisión de Presupuesto y Hacienda.

Quizás algún día podamos discutir la lógica con la que nosotros venimos a hablar acá, que creo tiene mucho que ver con las redes sociales, con subir los discursos a Youtube, tuitearlo o ponerlo en Facebook, lo cual no nos permite el intercambio. Si generamos esto mismo en el ámbito de las comisiones, nos estamos equivocando nuevamente.

Me gustaría decir dos o tres cosas más. Esta idea de fórmula inentendible, opaca, de poca transparencia y mal confeccionada creo que es un argumento que hay que cambiar, y lo pido humildemente, porque en julio de 2015 muchos de los diputados que están sentados acá -y que no voy a nombrar porque me van a pedir hablar después, aunque sí voy a nombrar a referentes políticos del bloque opositor que eran opositores en aquel momento en que estábamos a un mes de las primarias Macri-Scioli, Scioli-Macri- extendieron la vigencia de la fórmula que actualizaba los haberes de los jubilados a la totalidad del sistema de asignaciones familiares. Esto fue en julio de 2015. Ustedes dicen: "¿Existían críticas al INDEC en ese momento?". Y la respuesta es que sí. Por lo menos desde 2008 a 2015 existieron. ¿Existieron críticas en otro sentido? Sí.

Estábamos en un contexto electoral en el cual nuestro gobierno al mando de Cristina Fernández de Kirchner enviaba un proyecto de ley para extender al sistema de asignaciones familiares la vigencia de la fórmula de los haberes jubilatorios. Ese proyecto se sancionó con 231 votos afirmativos y ninguno negativo. Entre los que votaron había compañeros de bloque de ustedes. Entonces, cuando descalificamos esta fórmula nos estamos descalificando a nosotros mismos. A favor votaron legisladores como Oscar Aguad, Laura Alonso, Patricia Bullrich, Silvia Majdalani, Federico Pinedo, Federico Sturzenegger y Jorge Triaca.

Por tanto, no descalifiquemos una herramienta que -como recién dijo una compañera con quien siempre charlábamos tanto afuera como adentro de recinto- no dijimos que era magnífica. Nosotros reivindicamos una fórmula de actualización de los haberes jubilatorios que demostró, de forma sincera y con números, más eficiencia que otras. Eso es lo que venimos a plantear.

En ese sentido, quiero agregar algo más. Entiendo que garpa en términos discursivos decir cosas como "afanan", "chorean" o "roban". En su momento era el "Se robaron todo". Sí, garpa. Ahora bien, esto no tiene nada que ver con la forma en que nosotros estamos planteando este debate. Se hizo referencia a lo que pueda pasar en septiembre del año que viene.

Mire, señor presidente: yo hice campaña como militante político en 2017 y el diputado que hizo ese comentario era candidato a diputado nacional por mi provincia. Entre la primaria y la general de la elección parlamentaria de 2017 se multiplicaron como regueros de pólvora los créditos de ANSES para los jubilados. Le aseguro que en mi ciudad, Rosario, había candidatos a concejales que hoy son de la oposición que iban casa por casa a ofrecer esos créditos. Sabemos que eso terminó con un proceso de hiperendeudamiento que, como sistema de cobro, en general tiene poca capacidad de atraso de los pagos. Ahora tuvimos que acomodar esa situación con una ley del Congreso.

Con esto quiero decir que no tenemos que poner en los otros los aciertos o errores que nosotros pudimos tener en nuestro espacio político. Por otra parte, nadie está diciendo que esto sea una panacea. Por eso nosotros creemos sinceramente que este debate de la fórmula que actualiza los haberes jubilatorios es importante, con todo el impacto que tiene en el sistema de seguridad social que varios legisladores ya comentaron. Pero nosotros también pensamos que tiene que tener complementos. Lo mencionó el diputado Rauschenberger. Nosotros necesitamos tener un complemento de tarifas pagables para los jubilados y las jubiladas. Necesitamos tener incluso un vademécum más amplio en PAMI. Hemos dado un paso enorme este año, pero lo vamos a tener que seguir ampliando. Después tenemos que ordenar el lío que se armó con los créditos de la ANSES. Además, necesitamos fortalecer el sistema de crédito. Hoy en los comercios, en Navidad, lo que más se vende es lo que se puede comprar con el Ahora 12 y con los créditos de la ANSES. Vayan a preguntarle si no al diputado Medina, ya que lo nombraron. Esto está pasando hoy en los lugares que usted transita en el Conurbano y nosotros en otros espacios.

También vamos a necesitar fortalecer las prestaciones alimentarias; estoy de acuerdo.

Por su parte, cabe destacar que a aquellos jubilados que ganan hasta dos salarios mínimos se los incluirá en lo que es la nueva prestación básica universal, que abarca internet, telefonía móvil y televisión paga, lo que es importante.

Aclaro también que los funcionarios de ese momento del Ente Nacional de Comunicaciones hoy ya salieron a manifestarse en contra. En síntesis, venimos aquí hoy -como siempre digo-, como nos enseñó Néstor Kirchner, con nuestra verdad relativa a plantear esta fórmula que creemos va a ayudar a los jubilados y a las jubiladas.

Tenemos el compromiso de todo nuestro espacio político -no solamente de nuestro bloque, no solamente de quienes estamos acá- de seguir generando todas las iniciativas necesarias para que nuestros jubilados y jubiladas tengan las mejores condiciones de vida que sea posible.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Tiene la palabra la diputada Carla Carrizo.

SRA. CARRIZO (C.) Señor presidente: seré breve, ya que llevamos un tiempo escuchándonos, y este tema se discutirá el día 29 en el recinto. Sin embargo, quiero hacer algunas precisiones que me parecen importantes.

En primer lugar, entiendo la impotencia de algunos diputados, colegas y amigos. No es banal lo que estamos discutiendo; es muy concreto, por más que podamos hacer análisis más profundos. Lo que debemos evaluar es si esta fórmula afecta o no a millones de argentinos. Y lo cierto es que sí los afecta. Entonces, entiendo la impotencia, pero primero tenemos que nivelar el debate.

Si es verdad que vamos a marcar una diferencia con respecto a lo que fueron en su momento las piedras, no hace falta que nos denigremos a nosotros mismos diciendo que somos ratas. Eso no va. La intensidad del enojo no nos enaltece, no nos da más credibilidad. Necesitamos más argumentos.

Entonces, primero lo primero: nivelemos el debate.

En segundo lugar, adhiero a la presentación que hizo el diputado Cacace con respecto a la posición que tiene el radicalismo dentro de Juntos por el Cambio.

En tercer lugar, quisiera hacer algunas reflexiones del debate de ayer, que tuvo argumentos muy interesantes.

Hay algo que dijo el diputado Contigiani cuando comenzó a analizar la fórmula y a argumentar su dictamen de minoría. En esa argumentación nos interpeló a los partidos o a las coaliciones que somos partidos de gobierno, y dijo que este no era un problema de fórmula, sino de sustentabilidad.

Dijo que este era un problemón del sistema político, de los partidos de gobierno. Yo digo: "ni". Es un problema enorme de los sistemas que tienen responsabilidad de gobierno, es decir, de los partidos o coaliciones, pero también es una enorme responsabilidad de los partidos parlamentarios porque los partidos parlamentarios que forman gobierno -informalmente o no- tienen poder de veto y de quórum para inclinar la balanza a favor o en contra.

Entonces, entiendo el proyecto que presentó la oposición, en consenso; me pareció excelente, pero es necesario que los dirigentes políticos nos miremos a nosotros mismos. Hubo siete reformas del sistema previsional. Esta es la tercera vez que reformamos la fórmula. No hay una política de Estado.

Y no es que el sistema no sea sustentable por la informalidad. No es sustentable por la asimetría. Hay algo en lo que coinciden todos los partidos -el que está en el gobierno y los parlamentarios-: hay parlamentarios que inclinan la balanza y permiten una u otra dirección.

El sistema, dentro de la formalidad, es absolutamente inequitativo: el 70 por ciento de los que aportan financian al 30 por ciento que tiene privilegios. ¿Cuándo vamos a afrontar esto?

¿No importa? Ayer lo decía otro diputado. Sí, la fórmula del sistema previsional importa -aunque sea un poquito- porque da la visión que defendemos. En la Argentina el sistema previsional es inclusivo, pero es absolutamente distorsivo e inequitativo.

Si comparáramos el sistema previsional con el sistema tributario veríamos que es exactamente igual. Si aplicáramos el índice de Gini al sistema tributario argentino, sería una vergüenza. Los que más aportan menos cobran y sostienen a un tercio que cobra todo.

Entonces, no es verdad que importan los mismos juicios. El juicio del 70 por ciento de los jubilados no importa nada. El juicio de los jueces y del Poder Judicial importa todo. Y no lo podemos tolerar. No lo podemos admitir. Cuando hicimos ese gran debate en febrero para poder modificar las jubilaciones de privilegio, no avanzamos nada. Achatamos un poquito para diluir el privilegio y ensanchamos la base.

¿Cuándo vamos a dar las discusiones que importan en la Argentina?

Entonces, vuelvo un poco a ese rol que juegan los partidos parlamentarios. Hay un punto en el que hay que jugarse. Quiero recordar que, en 2018, en una sesión del 25 de octubre, el diputado que entonces era presidente del PRO pidió una alteración del orden del día para tratar el impuesto a las ganancias de los jueces y los empleados judiciales. Y, sorpresivamente, fueron los partidos parlamentarios quienes lo impidieron. No entiendo esa posición.

Cuando tratamos una fórmula -la de 2017 o la de 2020-, ninguna es la óptima; cuando tratamos el fondo, no es el momento. ¿Cuándo será el momento? Hoy debemos ver qué fórmula daña menos.

A mí no me gusta mucho la fórmula de 2017. Es más, lo plantee en el interbloque. Lo veo ahí al diputado Negri. En su momento le dije que no me parecía una propuesta óptima. Creía que había que hacer un aprendizaje.

Aquí y ahora, ¿cuál es la fórmula que daña menos? No es la del gobierno.

No es una fórmula hipotética que va a venir después de hacer un gran debate del sistema previsional argentino, que lo hicimos (Inaudible) y no se transformó en una política equitativa de la Argentina.

Entonces, debemos tener un poco más de responsabilidad política, aquí y ahora, y darnos cuenta de que la fórmula en discusión daña a millones de argentinos.

¿Qué cosas tenemos en común? La enorme visión conservadora de la dirigencia política -los partidos que gobernamos y los partidos parlamentarios- sobre el sistema previsional argentino. No es solamente lo que se aporta y cómo se reparte, es una visión conservadora sobre los adultos mayores en la Argentina. Se aporta un montón, y solamente miramos a los jubilados con un enfoque asistencial y en la emergencia.

Hablemos de las asimetrías que este sistema previsional silencia. Al sistema previsional que hoy sustenta la formalidad -a la que le exigimos todo para financiar un 25 por ciento de privilegios- también lo financian los niños y adolescentes de la Argentina, ya que lo que aportamos al sistema previsional representa un 11 por ciento del PBI, mientras que lo que aportamos a la infancia y a la adolescencia representa un 6 por ciento del PBI.

Es decir, el presente y el futuro que se posterga está ahí y financia a un sistema que distribuye mal. ¿Cuándo vamos a debatir esto? Es insólito. Ninguna democracia del mundo tiene esa asimetría. También tenemos entonces las asimetrías que no miramos.

Finalmente, acá se dijo que este sistema tenía opacidad, y es cierto. Esta es una interpelación a nosotros mismos. ¿Quién tiene los datos oficiales de cuáles son los números? ¿Solo la ANSES los puede calcular?

El Congreso tiene la Oficina de Presupuesto del Congreso de la Nación, lo que implicó un gran avance. Sin embargo, cada vez que sus informes salen mal para cualquier oficialismo, no sirven.

Resulta que, como la Oficina de Presupuesto del Congreso sostuvo que la distribución del presupuesto para los niños no estaba calificando bien, ese informe entonces no tiene validez y lo usamos en forma aleatoria.

¿Cómo puede ser que no lo hayamos usado para hacer un cálculo propio del Congreso de la Nación sobre el tema de la ANSES para debatir palmo a palmo, en equilibrio, con la administración pública de este oficialismo y de los que vengan? Entonces, no es que seamos modernos porque tengamos versión digital o discutamose) la presencialidad. Somos modernos si representamos bien. Y estamos representando mal porque tenemos un instrumento óptimo y no lo estamos usando.

Miren, los datos tienen poca épica, pero son los que consolidan derechos. No los estamos usando. Mirémonos a nosotros mismos.

Se ha dicho -y ha sido una palabra muy utilizada ayer, y se entiende- que esta fórmula tiene que ver con un proyecto económico y político: con el proyecto económico y político de este gobierno y de este oficialismo

Miren, en ninguna democracia que funciona bien, la ciudadanía se adapta a las necesidades del oficialismo: del que fue, del anterior, del que vendrá o del que está. No es que la ciudadanía debe adaptarse a las necesidades políticas, es el poder el que tiene que ser responsable frente a los derechos de la ciudadanía. Debemos cambiar el enfoque. Si es verdad que el sistema previsional argentino es la caja de la política argentina, esa es la reforma que tenemos que dar. Pero aquí y ahora se trata de qué fórmula daña menos; no de cuál daña más.

Entonces, les digo al partido de gobierno, a la coalición a la que pertenezco y a los partidos parlamentarios, que no es ni-ni; somos responsables colectivamente de las decisiones que tomemos. Lamento que no hayamos encontrado un punto en que podamos decir sin piedras, sin denigraciones, que dañamos menos a quienes más tenemos cuidar en este proceso.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Les recuerdo a los señores diputados y diputadas que a las 13 vamos a pasar lista a los que están presentes por Webex.

Tiene la palabra el señor diputado Heller.

SR. PRESIDENTE HELLER Señor presidente: escuchaba recién a la diputada Carrizo y adhiero a esa idea -que también planteó antes Germán Martínez- de que no solo tiene que ver con los tonos sino también con el uso de adjetivos.

En algunas intervenciones hemos escuchado "robo", "robar", "roban", "nos roban", "les van a robar" de una manera insoportable, que no es la forma de discutir. Insisto en que hay que discutir con argumentos y no con adjetivos, y que hay que hacer un esfuerzo, porque todos somos capaces de ponerle adjetivos a nuestras intervenciones.

Después de haber escuchado atentamente a muchos diputados y diputadas -de Juntos por el Cambio, fundamentalmente- sostener que esta fórmula de movilidad implica un ajuste para los jubilados, debo decir que siento que están tratando de construir una gran posverdad, que es una práctica que han llevado adelante de manera regular y que, en este caso, supongo que sirve para varios objetivos.

Uno de ellos, evidentemente -y lo han dicho en todas las intervenciones-, es tratar de desacreditar las acciones positivas de este gobierno. Otro objetivo es tratar de ocultar que la anterior fórmula sí evidenció un verdadero ajuste a los jubilados. En primer lugar, porque les eliminó un trimestre y, además, porque el desfase de seis meses, con las enormes cifras de inflación que generó la gestión del gobierno de Mauricio Macri, pegó muy duro en el poder de compra de los jubilados y de las jubiladas, así como a los perceptores de Asignación Universal y otro tipo de beneficios.

Para que no parezca que lo estoy fabricando ahora, busqué algunas citas. El diario Perfil del 16 de diciembre de 2018 dice: "Se requeriría un mes extra para compensar la pérdida en el poder de compra sufrida por los beneficiarios a lo largo de 2018 y posicionarlos en igual situación que el año pasado". Curiosamente, el diario Perfil cita al IARAF, Instituto Argentino de Análisis Fiscal, de la Fundación Mediterránea, al que el diputado Cacace hizo alusión hace un rato para tomarla como una fuente valiosa y fidedigna a tener en cuenta.

Otra nota del diario El Cronista, del 22 de diciembre del 2018 dice: "Este año los jubilados perdieron 12,9 por ciento en diciembre respecto a diciembre del año pasado". Presten atención a esto: "Para el año que viene... -se refería al año 2019 a fines de 2018- ...el rezago en seis meses en la actualización de la fórmula de movilidad generará que las jubilaciones sigan perdiendo durante todo el primer semestre". Y otra vez El Cronista vuelve a citar al mismo instituto IARAF, que establecía que recién en diciembre del 2019 las jubilaciones podrían crecer un 12,3 por ciento si la inflación del año era del 23 por ciento, o un 9,3 por ciento si la inflación era del 30 por ciento. Resulta que la inflación fue del 53,8 por ciento y, por lo tanto, el valor real de las jubilaciones se siguió reduciendo por imperio de esta cuestión.

Decía un diputado preopinante -el diputado Laspina- que las jubilaciones este año hubieran recuperado valor. ¿Sabe por qué hubieran recuperado valor? Porque cambió el modelo, porque bajaron 20 puntos de inflación, porque se incorporaron un montón de otros beneficios. Entonces, el arrastre que tenía una aplicación tremenda de una fórmula que ajustaba con parámetros que venían de atrás en un año con un 50 y pico por ciento de inflación, obviamente, si se frena la inflación, lo que viene de atrás va a generar un aumento.

Pero cambió el modelo, estamos hablando de otro modelo. Hace un año que no se aumentan las tarifas de los servicios públicos, y el no aumento de los servicios públicos es un aumento del ingreso real de todos los trabajadores y de los jubilados, porque la parte que dedican a pagar el agua, la luz y el gas, que se les quedó congelada, se les liberó para poder dedicarlos a otras cosas. Son aumentos reales.

Los remedios, cuyos precios aumentaban de manera exponencial por encima de la inflación -aumentos que fueron reducidos drásticamente-, sumado a la lista gratuita de medicamentos y demás, significan un aumento real del ingreso de los jubilados que hay que sumar a la nominatividad, a los aumentos nominales que se le dieron por los ajustes que se fueron aplicando con la fórmula.

Claro que no se podía cambiar de modelo y frenar la locura inflacionaria en la que estaba la Argentina, y seguir aplicando la fórmula de arrastre que había sido concebida de otra manera y que nunca iba a alcanzar. Porque la inflación del primer semestre de 2020, si ustedes hubieran seguido en el gobierno, hubiera seguido siendo del 50 y pico por ciento y, entonces, no se hubiera recompuesto la jubilación. La jubilación se recompone porque bajó 20 puntos la inflación y, entonces, se produciría esa hipotética recuperación.

Pero, además, la fórmula implementada en 2018 seguía un esquema que consideraba 70 por ciento de la variación del IPC nacional y un 30 por ciento por la variación del RIPTE, como ya dijimos, con un rezago en los parámetros tomados de seis meses. Claro que eso tenía que dar negativo, si la política del gobierno anterior era que los salarios fueran ajustados y perdieran contra la inflación. Al incorporar los salarios a la fórmula, estaban asegurando que, indefectiblemente, los ajustes fueran por debajo de la evolución de los precios, porque esa era la base de la política.

Yo discutí con el presidente del Banco Central, Sturzenegger, cuando iba a lanzar los créditos UVA y le dije: "Es una bomba de tiempo. Va a terminar en un escándalo". Se enojó conmigo. Me dijo: "¿Por qué?" Le dije: "Porque la política de ustedes es de ajuste. Federico, la política de ustedes es de ajuste. Los salarios van a ir por detrás de la inflación. Si vos hacés un crédito donde a la gente le vas a ajustar la cuota por la inflación, el salario le va a quedar cada vez más lejos y no van a poder pagar las cuotas."

Ahora, entramos a otra política, que plantea la recuperación del consumo interno vía la demanda. Esa recuperación del consumo interno vía la demanda -como dijo días pasados la vicepresidenta- requiere la mejora de los salarios y que la gente tenga mayor poder adquisitivo para utilizar la capacidad instalada.

Aclaro que esto mismo lo reiteró ayer el ministro Guzmán. Sobre todo, en el caso de los bienes no transables -es decir, aquellos que no se exportan-, tenemos una enorme capacidad instalada ociosa que, de incentivarse la demanda, nos permitirá que crezca la economía, que se generen nuevos empleos y, por lo tanto, que entremos en un círculo virtuoso, en un círculo con una mayor cantidad de trabajadores que aporten a la seguridad social y un círculo de mayor recaudación impositiva generado por una mayor actividad.

Hemos dicho hasta el cansancio que no es que no se quiera considerar la inflación porque no se quiere dar una garantía a los jubilados, sino porque la Argentina necesita salir de dos trampas en las que está metida desde hace mucho tiempo: la indexación y la dolarización. Necesitamos transitar por un esquema donde las variables no sean esas porque, de lo contrario, entraremos en un círculo vicioso que no tiene salida. Pero no hay ninguna duda de que la política que se viene implementando generará salarios que le ganarán a la inflación e incrementarán la recaudación a partir del crecimiento económico y de la reforma impositiva.

Entre paréntesis, quiero que las diputadas y los diputados que están tan preocupados por asegurar la remuneración de los jubilados se comprometan a acompañarnos cuando discutamos la reforma impositiva para asegurarnos de que realmente se generen mayores ingresos que den sustentabilidad a la fórmula y garanticen la mejora de los ingresos de los jubilados.

Eso es realmente lo que se está discutiendo. No hay ninguna opacidad ni ninguna de esas cosas que dijeron. No hay ningún misterio con la raíz cuarta, que está en cualquier maquinita que tengan a mano. Todos los asuntos con los que quisieron empalidecer y complicar la discusión no son ciertos. La raíz cuarta se pone simplemente porque se pasó al índice trimestral.

Quiero leerles lo que dijo el diputado Laspina cuando se trató la fórmula de 2017: "La fórmula que proponemos, al ser trimestral, protege a los jubilados mucho más de los vaivenes de la inflación y les da un componente asociado al salario que los coparticipa en las mejoras del crecimiento de la economía y del salario. Sobre todo, les da certidumbre y una movilidad cada tres meses". Reitero que este es el discurso del diputado Laspina defendiendo la fórmula de 2017. Claro que, en ese entonces, había un 70 por ciento de inflación y la fórmula no se ajustaba por salario porque, si no, hubiera sido peor, ya que los salarios se deprimieron durante esa gestión, y los jubilados habrían perdido aún más.

Entonces, hay que poner cada fórmula en el contexto de la política donde se aplica. No se puede aislar un tema sacándolo de contexto.

Por otro lado, hablan de 2020 y de lo que no se hizo, como si 2020 hubiera sido simplemente la continuidad de 2019. Este es un año de pandemia, y el mundo entero está atravesando una enorme crisis.

También hablan de la pobreza y de la indigencia, mientras se saltean la segunda página del informe de la UCA, que indica cuánto hubiera sido la pobreza y la indigencia si este gobierno no hubiera dedicado más de 4 puntos del PBI a paliar la situación.

Este gobierno, a pesar de haber iniciado su gestión fundido y de haber transitado por el marco de nueve leyes de emergencia, destinó fondos para aliviar la situación de los sectores más vulnerables a partir del IFE, de la ATP y de las diversas ayudas. Más del 60 por ciento de los gastos realizados a través del Ministerio de Desarrollo Social se destinó a garantizar la alimentación de la gente que, de otra manera, directamente hubiera estado en situación de hambre.

Entonces, ¿cómo pueden decir que Alberto Fernández no cumplió con lo que dijo en campaña? Realmente, es como si hubieran llegado en un cohete desde la Luna o desde Marte y no supieran lo que pasaba en la Argentina el 10 de diciembre del año pasado ni lo que pasó en el mundo en 2020.

Por otra parte, hemos dicho hasta el cansancio, y lo señala el informe de la ANSES, que la aplicación de la fórmula que estamos tratando de reponer, durante su vigencia, generó un crecimiento, en términos reales, del 25,8 por ciento de las remuneraciones del sector pasivo y de todas las otras que van encadenadas. Contrariamente, durante los dos años que se aplicó la fórmula implementada por el gobierno de Macri, se perdió casi un 20 por ciento: exactamente, el 19,5 por ciento.

Decidimos hacer el ejercicio al revés y analizar qué hubiera pasado si hubiéramos aplicado desde 2008 la fórmula reformada en 2017. Entonces, tomando como base 100 a diciembre de 2008, la jubilación hubiera sido de 99,8 en septiembre de 2017. Pero, ¿saben de cuánto fue realmente? Fue de 125, aplicando la fórmula que ustedes dicen que no sirve y que estamos tratando de reestablecer. Es decir que, midiendo al derecho y al revés, una fórmula y la otra tienen 25 puntos de diferencia. La que rigió desde 2008 tiene la diferencia a favor de los jubilados, y la que rigió desde 2017 la tiene en contra de los jubilados. A esa realidad no hay con qué darle.

También quiero mencionar que cuando hablaban de opacidad, preguntaban el significado de las comparaciones en forma homogénea. Esto tiene relación con la llamada "cláusula de legislación constante", que establece que las comparaciones entre períodos deben realizarse de manera homogénea, lo que implica que los cambios en política tributaria o en las condiciones de acceso a los beneficios no deberían tener efecto en la movilidad. A la vez, utilizar recursos tributarios y totales, así como beneficios, es un aporte importante a la sustentabilidad del sistema previsional, pero hace a la fórmula muy sensible en lo relativo a la composición de esos recursos que se pueden ver modificados por cambios impositivos, así como por la evolución de los beneficios.

Asimismo, blindar la movilidad de cambios en las condiciones de acceso a los beneficios o de decisiones que tengan otros objetivos de política económica es una virtud de previsibilidad que tiene la fórmula y no un tema de opacidad. Quiere decir que siempre se van a utilizar los mismos parámetros de manera homogénea para calcular la movilidad. No habrá un septiembre donde se van a cambiar los parámetros porque habrá elecciones en octubre.

Para ir finalizando, haré una reflexión general. Nos critican que la fórmula se modificó en el Senado y convierten virtud en defecto. Hay que valorar que el Poder Ejecutivo envía un proyecto y el Parlamento lo modifica a favor de los jubilados, bajando de un semestre a un trimestre el término de su aplicación. Además, lo que se quería incluir como un anticipo a cuenta, queda definitivo, y, a la vez, se contempla el índice más conveniente, ya sea el elaborado por el INDEC o el RIPTE.

Entonces, ¿por qué vamos a convertir eso en un problema y no en una virtud de un gobierno? Me refiero a un gobierno cuyos poderes aceptan que, a pesar de los objetivos comunes, puede haber matices, y pueden discutir y mejorar, como sucede en este caso. Específicamente, el Senado toma la iniciativa del Poder Ejecutivo, la mejora, este la hace suya y hoy la estamos tratando en esta Cámara.

No habrá trimestres perdidos, como acá se dijo. Eso es mentira. ¿Qué trimestre perdido? En cada uno de esos trimestres hubo ajustes por decreto. La actualización para el trimestre octubre-diciembre ya ha sido definida; es un 5 por ciento de aumento que no va a cuenta de futuros aumentos.

En cuanto a la reiterada cuestión de cómo no pueden decir cuál será el índice de marzo, debo indicar que este índice se calculará con los datos de octubre, noviembre y diciembre. Ayer se ha dicho aquí que solo se conoce el RIPTE de octubre. Ni siquiera está el dato del salario del INDEC de octubre, tampoco contamos con la recaudación impositiva de octubre, y mucho menos están los datos de noviembre y los de diciembre. Estos datos los tendremos con el índice objetivo y serán el resultante de las mejoras de octubre, noviembre y diciembre, la recaudación impositiva y la evolución de los salarios en el último trimestre.

No hay opacidad, no hay secreto, no hay ocultamiento. Lean el proyecto. No podemos establecer un índice de algo que está sucediendo, porque no llegamos al fin de diciembre, y todavía ni siquiera están todos los datos del mes de octubre. Por lo tanto, no construyan falacias de cosas que realmente no son ciertas y que ustedes, por decirlas de manera reiterativa, las quieren convertir en verdaderas.

Creo que nos encontramos considerando el índice de movilidad jubilatoria que tiene la ventaja de que ya ha demostrado su fortaleza. Ha permitido que las remuneraciones vinculadas a esa fórmula mejoraran un 25 por ciento en términos reales. No hay mejor demostración que esta. Por todas estas razones, creo que hay que apoyar este proyecto de ley.

Desde luego, debemos tener discusiones de fondo. También está pendiente el tema de la informalidad laboral. Este asunto hay que discutirlo en serio para crear condiciones para terminar con esto; no es solo una declamación sino un grave problema.

Los sistemas de previsión se sustentaban con cuatro trabajadores que aportaban contra uno que se jubilaba. La cantidad de trabajadores que aportan ha disminuido por diversas razones, entre otras, por la incorporación de tecnología y la sustitución de puestos de trabajos por máquinas. Estos son los desafíos que tiene el mundo entero con los sistemas previsionales. Nosotros también tenemos estos desafíos y debemos discutirlos seriamente.

Debemos trabajar para terminar con la informalidad. Pero no puede ser que los mismos que están proponiendo y han aplicado reformas en los aportes previsionales digan que el sistema no es sustentable. ¿Cómo puede ser sustentable solo con los aportes previsionales si ha disminuido la cantidad de trabajadores que aportan y disminuyeron las alícuotas de los aportes?

Por eso, el sistema se vuelve sustentable con el aporte de los impuestos coparticipables con la seguridad social; si no, no habría sistema previsional posible. Por eso, la reforma impositiva también impactará en el sistema previsional, porque en la medida en que haya impuestos que recauden más que forman parte de esa canasta, también tendremos una mayor coparticipación que hará más virtuosa la fórmula.

Esas discusiones son las que tenemos por delante y es lo que tenemos que pensar porque, efectivamente, nuestro sistema previsional y los del mundo entero están en crisis. Así como están, no son sustentables si no son sostenidos por el conjunto de la sociedad a través de los impuestos que se coparticipan.

En síntesis, para la salida de la situación, que es dejar la fórmula anterior que le hizo perder el 20 por ciento en dos años a los jubilados, esta fórmula es un gran avance. Invito a todas y a todos a pensar que esta sería una buena fórmula de transición, mientras nos tomamos el tiempo para discutir a fondo cómo mejoramos el problema del 50 por ciento que no tributa, cómo combatimos la evasión impositiva que hace que tengamos menos recursos impositivos de los que deberíamos tener, de las corporaciones que triangulan y no pagan impuestos en el país, de los que facturan en los lugares de menor facturación y eluden las leyes tributarias de la Argentina.

Todos esos son los desafíos que tenemos por delante y que, en la medida en que los encaremos, estaremos además defendiendo la situación de nuestras jubiladas y jubilados.

Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE CASARETTO Estamos en el marco de un plenario de comisiones conformado por la de Previsión y Seguridad Social y la de Presupuesto y Hacienda. La primera cuenta con 31 miembros y la segunda, con 49 miembros; o sea, en total hay 80 integrantes de ambas comisiones, si bien algunos diputados integran ambas comisiones.

Dado que ya han pasado a la firma los despachos, quiero decirles que hay tres despachos en consideración. En primer lugar, el dictamen elaborado por el Frente de Todos que propone la aprobación de la iniciativa sancionada por la Cámara de Senadores. En segundo lugar, contamos con el dictamen del bloque de Juntos por el Cambio que propone el rechazo de esa iniciativa y, en tercer lugar, contamos con el dictamen de la Izquierda Unida. En definitiva, los diputados y diputadas tendrán que expresar cuál de estos dictámenes apoyan.

Tal como he dicho, ayer el bloque de Consenso Federal presentó un proyecto de ley que no ha tenido la firma de ningún miembro de estas comisiones.

Sr. Contigiani.- Señor presidente: solicito una interrupción por la observación que está formulando.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Tiene la palabra el señor diputado Contigiani.

SR. CONTIGIANI Señor presidente: tal como dijo el diputado Sarghini, en algunos minutos presentaremos una observación parlamentaria. Si así lo dispone, lo enviaríamos a la Presidencia a fin de que puedan contar con la misma.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Señor diputado, envíe la observación por mail a cualquiera de las dos comisiones, de Previsión y Seguridad Social o de Presupuesto y Hacienda, a fin de que quede a consideración del presidente de la Cámara cuando se trate el asunto en el recinto, que estimo que será el martes 29 de diciembre.

De los diputados y diputadas que han estado presencialmente en el día de la fecha, ya tenemos registradas 51 firmas por uno u otro dictamen. Solo queda tomar la firma de los miembros restantes que están conectados por el sistema Webex.

A continuación cederé la palabra al secretario de la Comisión de Previsión y Seguridad Social a fin de que registre el voto de los que no lo han hecho de manera presencial porque están conectados por el sistema Webex.

Solicito al secretario que no brinde el resultado final porque lo daremos a conocer al final del debate.

Tiene la palabra el señor secretario de la Comisión de Previsión y Seguridad Social para pasar lista y que cada diputado exprese el sentido de su voto por alguno de los tres dictámenes que se encuentran en consideración.

Los diputados deberán enunciar si votan a favor del dictamen del Frente de Todos, del de Juntos por el Cambio, del de la Izquierda Unida o si se abstienen.

Tiene la palabra el secretario de la Comisión de Previsión y Seguridad Social.

SR. SECRETARIO Hay doce diputados de la Comisión de Previsión y Seguridad Social que se están conectando a través del sistema de videoconferencia, a quienes corresponde tomar el acompañamiento de algún dictamen. Por rigurosidad y respeto a las autoridades, en primer término, tiene la palabra la señora diputada Terada para indicar si acompaña el dictamen.



SRA. TERADA No acompaño el dictamen. Acompaño el dictamen del de Bloque Juntos por el cambio que rechaza el dictamen del Frente de Todos. Gracias, señor secretario. Sr. Secretario.- Gracias, señora diputada.

Tiene la palabra el diputado Mosqueda. Sr. Mosqueda.- Acompaño el dictamen del Bloque del Frente de Todos. Gracias, señor secretario.



SR. SECRETARIO Gracias, señor diputado.

Tiene la palabra el señor diputado Abdala de Matarazzo.

SRA. ABDALA DE MATARAZZO (Inaudible.) Frente de todos.

SR. SECRETARIO Tiene la palabra la señora diputada Aguirre.

SRA. AGUIRRE Acompaño el dictamen del Frente de Todos.

SR. SECRETARIO Tiene la palabra el señor diputado Arce.

SR. ARCE Rechazo el dictamen del oficialismo y adhiero a los fundamentos del dictamen de Juntos por el Cambio.

SR. SECRETARIO Tiene la palabra la señora diputada Ana Carla Carrizo.

SRA. CARRIZO (A.C.) Rechazo el dictamen del Frente de Todos y acompaño el dictamen de minoría de Juntos por el Cambio.

SR. SECRETARIO Tiene la palabra la señora diputada Cornejo.

SRA. CORNEJO Rechazo el dictamen de mayoría del Frente de Todos y acompaño el dictamen de Juntos por el Cambio.

SR. SECRETARIO Tiene la palabra el señor diputado Fernández Patri.

SR. FERNÁNDEZ PATRI Acompaño el dictamen del Frente de Todos.

SR. SECRETARIO Tiene la palabra el señor diputado Ferreyra.

SR. FERREYRA Acompaño el dictamen del Frente de Todos.

SR. SECRETARIO Tiene la palabra la señora diputada Hernández.

SRA. HERNÁNDEZ Acompaño el dictamen de mayoría del Frente de Todos.

SR. SECRETARIO Tiene la palabra la señora diputada Landriscini.

SRA. LANDRISCINI Acompaño el dictamen de mayoría del Frente de Todos.

SR. SECRETARIO Tiene la palabra la señora diputada Regidor Belledone.

SRA. REGIDOR BELLEDONE No acompaño el dictamen de mayoría, sino el dictamen de Juntos por el Cambio.

SR. SECRETARIO Eso es todo, señor presidente.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias, señor secretario.

Entonces, se manifestaron los 31 miembros de la comisión, ya sea firmando presencialmente el despacho o adhiriendo por el sistema Webex.

Por lo tanto, corresponde poner en consideración los dictámenes de la otra comisión.

Quiero destacar que nos encontramos presentes todos aquellos que estamos obligados a estarlo; quienes están participando en forma remota se encuentran exceptuados en virtud del protocolo. Se trata de diputados de los distintos bloques que están exceptuados de concurrir de acuerdo con las normas del decreto, por cuestiones de edad o de salud.

A continuación, el señor secretario de la Comisión de Presupuesto y Hacienda pedirá a los señores diputados miembros de esa comisión que participan de forma remota que manifiesten su acompañamiento a los dictámenes.

Tiene la palabra el señor secretario de la Comisión de Presupuesto y Hacienda.

SR. SECRETARIO (SEGUÍ) Si les parece bien, preguntaré a los señores diputados si acompañan el dictamen del Frente de Todos, el de Juntos por el Cambio o el del Socialismo y de la Izquierda Unida.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Así es. Se encuentran en consideración tres dictámenes y cada diputado debe expresar a cuál adhiere.

- Expresan su apoyo al dictamen del Frente de Todos los señores diputados Heller, Brue, Corpacci, Felix, Fernández (E.), Fernández Patri, Gioja, González (P.), Landriscini, Osuna, Pértile, Romero (J.A.), Sartori y Vallejos.
- Expresan su apoyo al dictamen de Juntos por el Cambio los señores diputados Pastori y Buryaile.
SR. SECRETARIO (SEGUÍ) Eso es todo, señor presidente.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Señor secretario: de los 49 miembros de la comisión, ¿cuántos se han manifestado?

SR. SECRETARIO (SEGUÍ) Se han expresado 48 señores diputados.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Es decir que del total de miembros de la Comisión de Presupuesto y Hacienda -que son cuarenta y nueve- se han manifestado 48 señores diputados, ya sea de forma presencial o remota.

Por lo tanto, se han expresado 79 señores diputados.

Continuaremos con la lista de oradores. Hasta el momento han hecho uso de la palabra catorce señores diputados y señoras diputadas. Hay anotados trece diputados más.

Tiene la palabra la señora diputada Scaglia.



SRA. SCAGLIA Señor presidente: en honor al tiempo de todos, debemos ser prudentes en nuestras exposiciones. Es por ello que le solicito que corte de igual manera a todos los diputados y las diputadas puesto que sólo lo hace con los miembros de nuestro bloque.

La verdad es que estamos aquí...

Sr. Presidente (Casaretto).- Señora diputada: sin ánimos de polemizar, quiero pedirle que cronometre el tiempo de las exposiciones de los diputados Cacace y Laspina y demás diputados que se excedieron largamente en el uso de la palabra. Como son los miembros informantes de los bloques, he tenido tal flexibilidad.

SRA. SCAGLIA Como usted diga, señor presidente. Simplemente le hice esta apreciación para que lo tenga en cuenta.

En este momento no nos encontramos en un debate porque ya han sido firmados los dictámenes de mayoría, de minoría y de rechazo; estamos sentando una posición.

No quiero dejar pasar la oportunidad de decir que para mí el dictamen de mayoría es un verdadero acto de fe; así debe considerarse a esta fórmula y a este proyecto de ley que se acaba de despachar.

Digo que es un acto de fe porque cuando expuso el ministro Moroni, lo único que escuchamos es que tenemos que creer en la idea de que el modelo de país y de desarrollo productivo de la Argentina nos permitirá -en un acto de fe- crecer, recaudar más y pagar más a los jubilados. Lo cierto es que ninguna de esas consignas pudo hacerse realidad este año, no sólo porque no tienen un plan económico, sino también porque en el marco de la pandemia la Argentina no creció ni recaudó más ni pagó más a los jubilados.

Si la Argentina quería pagar más a los jubilados, no se tendría que haber suspendido la fórmula de movilidad jubilatoria votada en 2017. Se debería haber sostenido esa fórmula ya que, a las claras, en este período hubiera pagado más a los jubilados que los aumentos que el presidente Fernández anunció en cada una de sus intervenciones y otorgó por decreto.

Pero cuando escuché a Moroni, que dio muy pocas respuestas -y coincido con los diputados que hablaron al respecto y de lo poco que nos vino a contar-, me quedó siempre la frase que repitieron algunos peronistas en los 90: "Síganme que no los voy a defraudar". Creo que ese es el mensaje más claro de Moroni: "Crean, tengan fe, la Argentina se va a recuperar, la Argentina va a estar mejor y los jubilados van a cobrar más".

Definitivamente eso no solo que no es así, sino que no es ninguna de las proyecciones que tenemos para el año que viene, donde la pandemia va a seguir estando, la economía va a seguir en crisis y además vamos a tener un escenario en el que los argentinos vamos a estar pasando por una situación de mucha inestabilidad.

Quiero dejar algo en claro: en su intervención el ministro Moroni habló de recuperación del empleo, pero ese no es un dato cierto, no es un dato de la realidad actual de la Argentina; tampoco es cierto lo que nos dijo en el sentido de que los salarios se ajustaron en un 37 por ciento. La verdad es que cuando escuchamos esas intervenciones lo único que tenemos por delante es una falsedad y una radiografía de la Argentina que no es el país que todos conocemos y que por lo menos tenemos en nuestros territorios o de donde venimos.

Por lo tanto, lo que siento es que esta fórmula es de inmovilidad e inmoralidad para los jubilados y que no van a fortalecer en nada el carácter retributivo y solidario de los haberes, porque incluso le ponen un tope a las jubilaciones en épocas de crecimiento. O sea, eso es inmoral. La verdad es que eso no ayuda en nada a nuestros jubilados cuando lo que queremos es que en esta época de retiro -que es de lo que se tratan las jubilaciones-, puedan tener un ingreso acorde con lo que tributaron durante toda su vida.

Por eso quiero dejar sentada la posición de mi bloque -me parece que la venimos diciendo, pero no está de más volver a insistir con el tema-, en el sentido de que no puede ser que en esta fórmula de movilidad jubilatoria no pongamos el índice de inflación. En una Argentina que espera mínimamente una inflación alta para el año que viene no puede ser que no tengamos el índice de inflación incorporado en la fórmula. La verdad es que esto es, aunque no les guste escucharlo, un robo directo a los jubilados. Todos sabemos que este año no pagaron con la fórmula de indexación porque no tenían los recursos para hacerlo.

Lo que están haciendo acá es un verdadero ajuste donde lo que están poniendo sobre la mesa es que como vamos a recaudar poco, vamos a crecer poco y la Argentina no va actualizar nada el año que viene -salvo a lo mejor un pequeño período-, lo que se va a hacer es seguir poniéndole la mano en el bolsillo a los jubilados.

Además, la fórmula no es transparente, y esto está a las claras porque ninguno de los ciudadanos argentinos podría, aunque ustedes quieran decir que sí, calcular la fórmula y la movilidad jubilatoria con los datos con los que contamos. Eso no es real; no lo va a poder hacer nadie, salvo el Estado y el gobierno.

Antes de terminar con un par de preguntas que me gustaría dejar sentadas, quiero decir que acá escuché hablar mucho del PAMI y de que a los jubilados les devolvieron los remedios. A los diputados que me están escuchando que son del bloque oficialista y a mis comprovincianos les quiero decir que el PAMI tiene recortados un montón de servicios, entre ellos, las cirugías y que muchos jubilados están queriendo llevar adelante cirugías programadas que están cortadas.

Esto es un problema enorme porque por el tiempo de vida que tienen no pueden esperar eternamente a que se dignen a operarlos y a prestar los servicios que tienen que brindar. Si analizamos muchos casos del PAMI nos vamos a encontrar con muchas situaciones de abandono hacia los jubilados. Conozco mucha gente que ya empezó con amparos al sistema jubilatorio y al PAMI, pero también con muchas denuncias que son propias de una no gestión de ese organismo.

Entonces, cuando hablen del PAMI les voy a pedir que realmente lo hagan con la información correcta, que entiendan que no lo están administrando bien y que a nuestros jubilados no les están dando el servicio que les corresponde.

Para terminar, me gustaría dejar sentadas algunas preguntas que no explicaron Raverta ni Moroni y que por lo menos, aunque el despacho ya esté firmado, quiero que queden sentadas en esta comisión.

Me gustaría saber cómo van a pagar los haberes por encima de la inflación si no se encuentra ese índice dentro de la fórmula. ¿Por qué no aceptaron la propuesta del diputado Pastori, en el sentido de agregar en el primer artículo, cuando se refiere al haber, la palabra "real"? Nos parece que la fórmula no debe tener ningún tipo de disminución si en el texto aparece la palabra "real"; los haberes tienen que estar en el marco de lo real, tienen que estar protegidos. Me parece importante que agreguemos esto. Sé que ahora ya tienen el despacho, pero no dejemos de pensar que estas son cosas básicas y que hacen bien a tener una ley razonable, como necesitamos los argentinos.

Además, quiero saber y dejar sentado qué previsibilidad creen que vamos a tener si en la ley de presupuesto para 2021, real y vigente hoy, la estabilidad y las metas que se proponían ya no se cumplieron.

Por lo tanto, quiero dejar sentado -y con esto termino- que este proyecto de ley es solamente un acto de fe para los argentinos, que les están pidiendo a los jubilados argentinos que tengan fe en un gobierno que no dio ninguna previsibilidad, que no creció, que no mejoró los ingresos y que lo que viene a hacer hoy es un ajuste enorme en el sector que probablemente más necesita de nuestro acompañamiento. Muchas gracias. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias, señora diputada.

Tiene la palabra el señor diputado Benedetti.

SR. BENEDETTI Señor presidente: en este tema serio y complejo donde están en juego los ingresos de prácticamente el 40 por ciento de nuestra población me parece que a días más de un año del gobierno de Fernández tenemos algunas cuestiones que podemos poner en blanco sobre negro y hacer alguna realidad versus relato.

Primera conclusión: no era cierto que el presidente Fernández iba aumentar un 20 por ciento el ingreso a los jubilados y que iba a utilizar las Leliq y recursos. Esto realmente no fue así.

Sí quedó en claro que en aquella ley de solidaridad y desarrollo productivo que votamos a fin del año pasado la supresión de la ley de diciembre de 2017 fue para un ajuste. Lo que operó en términos prácticos a partir de esa ley es lo que expresa con mucha claridad un cuadro que ha elaborado el diputado Cacace, que está a disposición y donde claramente marca no solamente un achatamiento de acuerdo con los ingresos de los jubilados, sino también que para febrero del año próximo va a haber un ahorro fiscal, es decir, un ajuste sobre los jubilados de aproximadamente 100.000 millones de pesos. Esto es un hecho concreto y demostrable absolutamente.

Así que yo realmente me sorprendo por qué los incitadores de la violencia, todos aquellos que tiraron tantas piedras, que atentaron contra el funcionamiento del Congreso en diciembre del 2017, incluido al gordo del mortero, no están acá; realmente brillan por su ausencia.

En lo que se refiere a la nueva propuesta, ella no tuvo en cuenta las recomendaciones de esa comisión creada para lograr la mejor fórmula. Esencialmente en las exposiciones realizadas en la comisión se determinaba que la mejor herramienta para preservar el valor adquisitivo de los ingresos de los jubilados era tener en cuenta el aumento del costo de vida, es decir, el aumento de la inflación. Sin embargo, la nueva fórmula no establece pisos, y en todo caso, es procíclica, tal como hemos escuchado en reiteradas exposiciones.

Por los datos de la realidad, no tenemos por delante buenas noticias. Cuando tratamos el proyecto de ley de presupuesto en este recinto y hablábamos de una inflación menor al 30 por ciento para el próximo año y de un crecimiento del 5 por ciento, parecía que clausurábamos la pandemia el 31 de diciembre, pero estamos llegando a 10 días antes de esa fecha con noticias realmente preocupantes.

En primer término, existe un rebrote de casos y aparecen nuevas cepas del virus; esto es algo que no sabemos si es cierto o no. Pero lo más grave es que la promesa de contar con 20 millones de dosis de vacunas para resolver los problemas de los ciudadanos y también de la economía parece estar cada vez más distante.

En los últimos dos o tres días hemos asistido a un espectáculo al mejor estilo Rambo, por el que parece que una misión ha partido a buscar 300.000 dosis de vacunas. Saqué la cuenta, y si en lugar de uno pudiéramos armar dos operativos como ese por semana precisaríamos aproximadamente siete meses para tener al menos las vacunas necesarias para ir sorteando los problemas de la salud y de la economía.

Por lo tanto, no hay noticias alentadoras respecto del comportamiento de la economía. En ese sentido, el hecho de atar la actualización de la fórmula de la movilidad jubilatoria a la recaudación puede significar muchísimos riesgos para nuestros jubilados.

Por otra parte, si el gobierno sigue con la idea de crear más impuestos -si se hace el balance de 2020 hemos se puede comprobar que hemos sido prolíficos en aumentarlos- eso no significa que vaya a haber más recaudación, sino que puede significar paralizar lo poco que queda en marcha de la economía.

Personalmente creo que en la economía sobran las dificultades como para atar una parte de la actualización de la fórmula de movilidad a la recaudación. En todo caso, lo que estamos logrando con esta suba de impuestos es ennegrecer las pocas actividades económicas que están sobreviviendo. Me refiero a esto porque en esa compleja fórmula compuesta por distintos factores -como por ejemplo, la recaudación por vía del impuesto al cheque-, si la economía se informaliza más, tendremos menos recaudación del impuesto al cheque.

Por lo tanto, no hay buenas noticias ni tampoco tranquilidad para nuestra clase pasiva, a la que precisamente debemos garantizar que no pierda el exiguo valor de compra que ya tiene, al igual que a todos aquellos que obtienen una prestación de la ANSES.

Si bien a lo largo de este debate ya se ha dicho mucho, quisiera agregar dos comentarios. Escuché decir a algunos señores diputados preopinantes en el día de hoy y también en las jornadas anteriores que esta fórmula encaja en un plan de desarrollo integral. En ese sentido, quiero decir que hasta ahora no salimos del enunciado porque no podemos saber cuál es el plan de desarrollo integral.

Además, el presidente de la Nación manifiesta que no tiene plan y tampoco lo tienen las autoridades económicas que hablan de un puente hacia el futuro. Realmente no podemos descifrar cuál es el plan de desarrollo integral que motorizará a la economía, ya que por el momento no tenemos noticias de él.

Otra reflexión que quiero hacer y que escuché en varias exposiciones se refiere a la necesidad de desindexar la fórmula de los jubilados, es decir, desindexar la economía. Realmente creo que estamos todos de acuerdo en que necesitamos resolver el terrible problema de la inflación que tenemos desde hace una cantidad de años en la República Argentina y que algunos han querido negar rompiendo los índices. Se trata de un problema recurrente que puede tener muchas causas, lo que daría lugar a toda una discusión.

También he escuchado que se quiere cargar con esta culpa a los empresarios. Me pregunto cuántas culpas asumirá el Estado por la desprolijidad en el manejo de las cuentas públicas, pero eso no es motivo de esta discusión. Sin embargo, no podemos endilgar culpas a los jubilados por el aumento de la inflación en la República Argentina. En todo caso, debemos protegerlos del flagelo del aumento inflacionario, del aumento del costo de vida.

En ese sentido, creo que debemos prestar mucha atención a estas propuestas para este momento tan particular de la vida del país y garantizar un piso del incremento inflacionario para preservar los ingresos de los jubilados.

Por último, se ha hablado mucho de la fórmula que tiene ese componente de recaudación impositiva complejo, difícil de entender y que tiene raíz cuarta. Probablemente para algunos sea algo muy sencillo, pero me parece que para la comprensión de quienes deben hacerlo no lo es tanto y tiene algunos defectos de construcción y efectos nocivos, como bien expresó el señor diputado Laspina.

En tal sentido, considero que daríamos certidumbre y tranquilidad a nuestra clase pasiva si incorporáramos la propuesta formulada por nuestro miembro informante, el señor diputado Pastori, en cuanto a que la fórmula mantenga el valor real, ya que ello significa incorporar para la actualización el deterioro de los ingresos por inflación.

Estimado presidente: quiero hacer una reflexión personal porque nos conocemos desde hace más de veinte años. Cuando usted asumía como joven ministro de Economía -de esto hace ya mucho tiempo- yo era intendente y deambulaba por los despachos -incluso por el suyo- e iba al del principal ministro, que era el ministro de Gobierno de la provincia de Entre Ríos. El despacho del ministro Schiavoni estaba presidido por un cuadro grande de Scalabrini Ortiz que decía lo siguiente: "Estos asuntos de economía y finanzas son tan simples que están al alcance de cualquier niño".

Por eso, hagamos que esta fórmula sea simple para garantizar los ingresos de nuestros jubilados y también de los niños que dependen de ellos. La frase de Scalabrini Ortiz terminaba diciendo: "Solo requiere saber sumar y restar. Cuando usted no entiende una cosa, pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende, es que están tratando de robarlo". Tratemos que no sea así.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Gracias, señor diputado. Si bien hace ya tiempo de eso, muchas de esas frases siguen vigentes.

Tiene la palabra del señor diputado Hagman.

SR. HAGMAN Señor presidente: quisiera agradecer el tono que ha retomado este debate con varias de las intervenciones recientes, ya que nos permiten volver a los argumentos respecto de lo que estamos discutiendo y no a las descalificaciones.

Además, quisiera agradecer al señor diputado Heller, que fue muy preciso al explicar punto por punto la naturaleza del proyecto que estamos discutiendo, la fórmula y el rol que tiene el sistema previsional dentro del conjunto de las políticas económicas. Como fue tan claro, se expusieron argumentos que no se han podido rebatir con otros argumentos o con datos. Cuando uno señala que tal afirmación no es cierta, no alcanza con un simple enunciado; hay que fundamentar, argumentar y brindar datos.

Todos esos argumentos que el diputado Heller ha dado, hasta ahora no han sido rebatidos en términos concretos; esto me exime de abundar en ellos -coinciden con muchos de los puntos que iba a tocar- y me permite hacer una intervención más breve, simplemente complementando y precisando algunas cuestiones más.

Algunas cuestiones concretas que estamos discutiendo -y que tienen que ser claras no solo para el conjunto de diputados y diputadas que presenciamos este plenario de comisiones, y que vamos a estar en el recinto, sino también para la sociedad toda-, se siguen repitiendo y me parece muy importante aclararlas. Es notable la estrategia argumentativa en algunos casos; por ejemplo, se ha señalado que supuestamente se saltea un trimestre.

Lo plantean los mismos que se saltearon un trimestre cuando cambiaron la fórmula hace dos años, y ahora voy a explicar concretamente cómo fue ese cambio; es decir que, quienes quitaron un trimestre, vienen a plantear que se saca uno. Quienes duplicaron la inflación pretenden explicar cómo se baja, y quienes nos endeudaron y llevaron al default quieren explicar cómo se maneja la deuda.

Es llamativo, porque cada espacio político tiene sus puntos fuertes y sus puntos flojos; siempre es así. Pero todos estos son puntos flojos, sobre los cuales sería bueno discutir con más humildad.

Por ejemplo, que los jubilados en los años 2018 y 2019 perdieron con la inflación, como bien señaló el diputado Heller, es un consenso de absolutamente todos los estudios económicos que elaboraron los centros de estudios de la Argentina, tanto aquellos que son ideológicamente más afines al espacio de la oposición, como los que son ideológicamente más afines al espacio del oficialismo.

No es una fórmula contra la otra, que es la discusión que se propone muchas veces, y que también es legítima; hablamos del haber de los jubilados con la inflación de los años 2018 y 2019. Entre otras cosas, en 2017 se pasó de un régimen de actualización semestral a otro de actualización trimestral.

Cuando se pasa de un régimen de actualización semestral a uno trimestral, naturalmente hay que hacer algún tipo de empalme. El último aumento fue en septiembre, y en diciembre se decidió cambiar la fórmula. Reitero: en diciembre se decidió cambiar la fórmula. Lo repito porque muchos se quejan de que estamos discutiendo un cambio de fórmula en diciembre y, si no recuerdo mal, la discusión de la fórmula en 2017 fue durante ese mismo mes.

Entonces, si hay una actualización en septiembre y se cambia la fórmula a fin de diciembre para aplicar en marzo, naturalmente hay que hacer algún tipo de empalme.

¿Qué se hizo en 2017? Se tomó solamente un trimestre y no un semestre, cuando veníamos de un régimen de actualización semestral. Ahí es donde se perdió ese famoso trimestre que implicó alrededor de 6 puntos de un saque, aparte de la aplicación de la fórmula, por ese trimestre.

Aquí, en el proyecto original también se volvía a un régimen de actualización semestral; entonces, se presentó la discusión sobre cómo contaba el aumento por decreto de diciembre para la actualización semestral de marzo. En el momento en que se decidió mantener el régimen de actualización trimestral -esta es una de las modificaciones que hizo el Senado-, esa discusión perdió sentido. Ya no hay que hacer ningún empalme porque seguimos actualizando las jubilaciones de manera trimestral, como es ahora, solamente que cambiando la fórmula. Sin embargo, varios insisten en que no está el tercer trimestre de 2020 en la fórmula de 2021. Estamos, reitero, manteniendo un régimen trimestral.

Respecto al rezago, al cual hizo mención un diputado preopinante, la fórmula vigente de 2018 tenía un rezago promedio de seis meses; la que se aprobó en 2017 lo elevó a 7,5 meses y esta fórmula tiene un rezago promedio de 4,5 meses. Es el rezago más bajo de todas las fórmulas que hasta ahora se han aplicado en la Argentina.

Entonces, quiero llamar la atención a los diputados y a las diputadas respecto al siguiente punto: esta fórmula no solamente retoma lo mejor de la fórmula de 2008, que asociaba las jubilaciones a la recaudación y los salarios, sino que incluso incorpora elementos positivos de la fórmula vigente hasta diciembre del año pasado; por ejemplo, la actualización trimestral.

Esta fórmula no es como la de 2008; es mejor, ya que toma un aporte de la fórmula de 2017. Diría que el único aspecto positivo de esa fórmula fueron las actualizaciones trimestrales; obviamente, siempre son mejor que las semestrales, como lo sabe cualquier persona que percibe un ingreso. Hasta podrían sentirse parte del mejoramiento de la fórmula tomando eso como un aporte propio.

La otra cuestión que quiero explicar, porque ayer quizá no quedó del todo clara, es la sustentabilidad. Me parece que en este aspecto hay un equívoco importante.

Nosotros hemos planteado como argumento fundamental para defender esta fórmula que tiene que ser sostenible. La sustentabilidad no tiene que ver con cuánto se gasta, con el monto que se invierte en jubilaciones. Por ejemplo, si uno extiende la fórmula vigente en 2008 y la aplica en el presente, y la compara con la fórmula de 2017, obtiene como resultado que los haberes jubilatorios serían mayores con la fórmula del 2008. Es decir, si todo este tiempo hubiera estado vigente la fórmula anterior -la de 2008-, hoy el Estado gastaría más en jubilaciones. Entonces, alguien podría decirme que, en realidad, nuestra fórmula es más insustentable porque se gasta más.

Me parece importante explicar que un gasto cualquiera -educación, salud, jubilaciones o el que a ustedes se les ocurra- no es sustentable si es más chico e insustentable si es más grande. Uno puede reducir un gasto y volverlo más insustentable si el resto de las variables económicas no permiten solventarlo. Asimismo, uno puede expandir un gasto y hacerlo sustentable si el resto de las variables económicas acompañan esa expansión. Eso es lo que estamos discutiendo acá.

La sustentabilidad de esta fórmula tiene que ver justamente con la vinculación con otras variables macroeconómicas que la hacen sustentable. La fórmula anterior, la sancionada en 2017, era insustentable no porque aumentaba el gasto. Por el contrario, lo reducía; pero, al asociarla a la inflación y no a variables que permitían la sustentabilidad de ese gasto, se volvió insustentable.

Es decir, no tiene que ver con que quienes apoyamos la sustentabilidad defendamos gastar menos, y quienes no, defiendan gastar más. Nosotros defendemos la sustentabilidad y una perspectiva expansiva en el gasto y en la inversión; no solo en jubilaciones y el sistema de seguridad social, sino en el conjunto de la actividad. Por estos motivos, sancionamos un presupuesto expansivo y sustentable.

Esa es la razón fundamental por la cual, en lugar de atar la fórmula a la inflación, la atamos a otras variables: la recaudación y los salarios. Eso es la sustentabilidad del sistema: que el Estado tenga la capacidad -en la medida en que la economía crece, y los salarios y la recaudación se recuperan- de financiar el sistema de seguridad social.

Si hacemos lo contrario, como con la fórmula anterior, desvinculamos absolutamente el sistema de la seguridad social de la economía real; o sea que siempre se iba a caer en una trampa y en un problema de insustentabilidad, ganara quien ganara las elecciones en 2019.

Es como con la deuda: cuando un país se endeuda de manera insustentable, independientemente del color político del gobierno, si no asocia esa deuda a variables que permitan sostenerla -es decir, pagarla-, se termina en una situación de default. Ganara quien ganara las elecciones en el 2019, la Argentina iba a tener que reestructurar su deuda. Lo mismo pasa en este caso, porque el problema es de sustentabilidad del sistema y no exclusivamente de la fórmula.

Quiero contestar a algo que también se ha dicho aquí -y cierro con este argumento- respecto a que tenemos un sistema previsional con una enorme inequidad interna, lo cual es cierto. Les quiero contar -todos los estudios avalan este dato- que, en los últimos años, con la fórmula anterior, empeoró la desigualdad interna del sistema previsional argentino por lo siguiente.

Por un lado, se aprobó la reparación histórica que permitió un aumento extraordinario para las jubilaciones medias y altas y, por otro, hubo una reducción del conjunto de las jubilaciones.

¿Que generó eso? Que las jubilaciones mínimas pierdan más que las jubilaciones medias y altas dentro del sistema. No solamente perdieron los jubilados; perdieron más todavía los jubilados que cobran los haberes más bajos. Por eso, el sistema previsional hoy es más desigual de lo que era antes de la reforma previsional de diciembre de 2017.

Cierro con esto, aunque tenía más para decir, porque no quiero hacer más larga mi intervención: nosotros creemos en un sistema previsional que no solamente pueda ser sustentable, sino que además cumpla una función redistributiva.

Existe una gran inequidad en la sociedad argentina. En el mercado de trabajo no es que están los que aportan y los que no aportan; el trabajador en negro, el trabajador informal, no aporta a la sociedad porque está en una situación de irregularidad; no porque no trabaja.

Lo mismo sucede con los millones de mujeres que se dedicaron al trabajo de cuidado, que fueron amas de casa y que se pudieron jubilar gracias a la inclusión jubilatoria.

Entonces, el rol redistributivo del sistema previsional argentino para nosotros es muy importante. Eso implica que el sistema previsional pueda corregir parcialmente las desigualdades que tiene el mercado de trabajo; no congelarlas, no reproducirlas, para que en la vejez no se reproduzcan las desigualdades que las personas sufren en el momento de actividad laboral.

Ese es el espíritu del sistema previsional que tiene la Argentina, que es un sistema que, con todas las falencias, justamente es mucho mejor y un ejemplo a nivel global de cómo se puede tener un sistema en pleno siglo XXI que tenga un nivel de cobertura casi del ciento por ciento, que incluya a todos los adultos mayores y que pueda llegar a toda la población que la necesita. Gracias, señor presidente.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias, señor diputado Hagman.

Seguimos con la lista oradores. Tengo anotados todavía a ocho más.

Tiene la palabra la señora diputada Lospennato.

SRA. LOSPENNATO Gracias, señor presidente. La verdad es que todos nosotros sabemos que la economía argentina tiene, desde hace muchos años, un problema de crisis recurrente; vivimos como en un loop entre crisis y crisis.

Crecemos por períodos cada vez más cortos de tiempo; pero ese crecimiento siempre trae aparejada una acumulación de desequilibrios: aumentamos el gasto público más que los ingresos; acumulamos déficit fiscal y para resolverlo aumentamos los impuestos, y como no alcanza nos endeudamos mayoritariamente en dólares. Así aumentamos el gasto en dólares por encima de lo que exportamos.

La consecuencia, por reiterada, no menos dolorosa, es una crisis fiscal de balanza de pagos, de balanza comercial; a veces, las dos juntas; otras, en forma secuenciada, pero siempre con la misma vieja, cíclica y repetida historia.

La consecuencia es un país que no crece, que genera cada vez menos empleos que el que necesita, en el que los niveles de pobreza son cada vez más altos y la clase media, que supo ser la más grande de América Latina está al borde de la desaparición.

La verdad es que si hubiésemos relatado esto hace diez, quince o treinta años, hoy veríamos que sigue teniendo la misma vigencia, porque esto es una espiral descendente de la que no podemos salir. Tal vez pensemos que de repetir tanto esta receta del fracaso, en algún momento va a funcionar. A esta altura deberíamos darnos cuenta de que no va a ser así.

Hace algunos años, a este fracaso argentino le agregamos otra idea: que una buena forma de ajustar el gasto público es mediante la regulación del sistema previsional. Se nos ocurrió que, en lugar de lo que hacen los países más serios del mundo, nosotros podíamos ajustar el déficit fiscal mediante cambios permanentes en el sistema previsional.

Así, un sistema que por definición está pensado en cualquier país del mundo para el largo plazo, la Argentina lo convirtió en una política cortoplacista de disminución del régimen fiscal.

En el medio de eso, nos fuimos olvidando cada vez más de que nosotros tenemos una obligación constitucional que surge del artículo 14 bis de la Constitución. Ese artículo -básicamente-, cuando habla de la movilidad de las jubilaciones y pensiones, ¿qué nos está diciendo?

Lamentablemente, este año hemos visto cómo se traen a este recinto propuestas que sabemos van a terminar judicializadas y declaradas inconstitucionales. Una de ellas es la quita de fondos a la Ciudad; otra, la doble imposición del aporte solidario; con esta fórmula jubilatoria, no tengo dudas de que ocurrirá lo mismo.

Parecería que la Constitución Nacional, para este gobierno es una larga lista de sugerencias no vinculantes. Nosotros no creemos eso; nosotros creemos que tenemos una obligación vinculante que es la del artículo 14 bis, con la movilidad. ¿Qué significa, en términos bien sencillos, la movilidad? La Constitución Nacional nos pide que cuando una persona pasa de su calidad de activo a pasivo conserve la condición de vida relativamente igual durante todo el tiempo que le quede de existencia.

Una forma sencilla que encuentra la mayoría de los países del mundo es adecuar el salario de los pasivos o haber jubilatorio según la inflación, el índice de precios al consumidor o la variación salarial.

Esta parte de la fórmula de la variación salarial, efectivamente, se ajusta a lo que pide nuestra Constitución Nacional. Por supuesto que, en países con alta inflación como el nuestro, generalmente los salarios corren de atrás.

Entonces, si bien se ajusta a esta manda constitucional, no es el ideal; mínimamente, deberíamos garantizar el piso de inflación. Por supuesto, en el deseo profundo que tenemos todos de algún día cambiar las condiciones de producción en este país, los aumentos de productividad también tendrían que ser trasladados, en parte, a la clase pasiva a través de una fórmula que contenga en un porcentaje las variaciones salariales.

Pero nos traen una fórmula que, en un país que hace diez años vive con alta inflación, elimina a esta del cálculo; ni siquiera la considera como un piso mínimo para después discutir si se puede mejorar. ¿Por qué tenemos que hacerlo? Porque hoy el haber de la mayoría de los jubilados alcanza, en el mejor de los casos, a cubrir solamente el 40 por ciento de su canasta básica. Estamos muy lejos de otorgar con nuestro sistema jubilatorio una jubilación digna.

Por supuesto, nuestro sistema jubilatorio tiene cosas buenas: la altísima cobertura. Esto a su vez nos dice algo: en un país con 40 por ciento de trabajo informal, tenemos una cobertura jubilatoria de un poco más del 90 por ciento. Eso quiere decir que hemos atendido esa situación, a través de las moratorias.

Eso está bien, porque no podíamos dejar a toda esa gente fuera del sistema; pero no resolvimos cómo se financiaba. Siempre lo resolvemos de la forma populista; resolvamos el hoy, el mañana, el pasado mañana y no dentro de un año vemos y dentro de diez años, ni te cuento. En el camino qué hago: cambiar la fórmula veinte veces más para atender la situación de emergencia del momento.

Con esta fórmula, ¿qué estamos diciendo a los jubilados? Primero, que la garantía constitucional no será cumplida, porque la fórmula solo incluye el 50 por ciento del cálculo de lo que debería ser el cien.

Además, les estamos diciendo: queremos compartir con ustedes las ganancias, como escuché a muchos diputados del oficialismo decir. ¿Por qué no les dicen que también esta fórmula comparte las pérdidas? ¿Por qué no ponemos una regla que diga que cuando aumenta la recaudación tributaria o el nivel salarial por encima de la inflación, la ganancia la compartimos con los jubilados, pero no cuando disminuyen las pérdidas?

Pongámosle un piso; si no, díganles la verdad: que los están asociando a un Estado fracasado y que, cuando esto ocurre, lo más probable es que los demás también fracasen. Esto es lo que no están diciendo a los jubilados y lo que ellos tienen que entender con claridad.

La fórmula que nos trae hoy el oficialismo, que elimina del cálculo a la inflación en un país donde la inflación es alta, asegura a los jubilados tres cosas: la primera, que sus derechos constitucionales no están garantizados y que esta fórmula se va a judicializar. ¿Por qué? Porque hay muchos fallos de la Corte que ya explicaron cómo tenía que ser la fórmula. No tenemos que inventar algo sobre lo que no sabemos porque la Constitución es clara y la Corte ya se expidió en reiterados fallos; sin embargo, nosotros hacemos otra cosa.

Otra certeza que tienen los jubilados con esta fórmula es que en épocas de crisis -que son recurrentes y cada vez más frecuentes, ya que una persona de 40 años ha vivido más de la mitad de su vida en crisis- las jubilaciones van a ajustarse a la baja. Esa es una certeza de la fórmula.

Les damos una esperanza con una altísima incertidumbre, porque se dice que, si se dan las condiciones, si todo mejora y el país crece, tal vez mejoren sus haberes jubilatorios, pero ¡ojo!, no tanto, porque incorporamos una fórmula "B" a aplicarse si ese crecimiento es demasiado grande y no lo queremos compartir con los jubilados. O sea que ni siquiera en esos casos les vamos a compartir el ciento por ciento de la ganancia.

Dicen que en la Argentina este año se ahorraron 100.000 millones de pesos. Bueno, señoras y señores legisladores, ¡ese es exactamente el número del robo a los jubilados en 2020! ¡Esos 100.000 millones de pesos no fueron de ahorro, sino de robo a los jubilados! Se trata de un robo por el cual el Estado argentino volverá a ser condenado y tendrá que pagar los robos anteriores a los jubilados, como tuvimos que pagar nosotros con el Programa de Reparación Histórica. Si algo tiene de coherente esta propuesta del oficialismo es que continúa la tradición del robo a los jubilados, que no es exclusivo de esta iniciativa.

La fórmula de 2008 surgió después de varios fallos de la Justicia porque, entre 2002 y 2008, los jubilados perdieron el 80 por ciento de lo que deberían haber cobrado. Ahí también se produjo un gran robo, dado que entre 2002 y junio de 2006 no hubo movilidad jubilatoria y las jubilaciones aumentaron un 11 por ciento contra el 91 por ciento de incremento de la inflación.

Cabe mencionar otro robo a los jubilados: el perpetrado contra la esperanza de ellos al vetarse el 82 por ciento móvil en 2010. Todos lo recordamos, porque muchos tenemos abuelos que se pasaron años litigando contra la ANSES, que apelaba en todas las instancias y cuando tenía un fallo definitivo tardaba entre tres y cuatro años para pagar a los jubilados. Se trataba de procesos que duraban entre cinco y diez años, como si el jubilado tuviera ese tiempo para esperar que se haga justicia con sus aportes y con lo que la Corte ya le había dicho a la ANSES. Sin embargo, se siguió robando a los jubilados.

Finalmente, este año, ya lo han dicho varios expositores, las jubilaciones aumentaron entre un 24 y un 35 por ciento, mientras que, con la fórmula del expresidente Macri, hubieran aumentado el 42 por ciento. ¡Otro robo más a los jubilados! Se trata de un robo más en una larga tradición de utilizar a los jubilados como el pato de la boda para resolver problemas de corto plazo, por no querer atacar los problemas de fondo del déficit fiscal en la Argentina. Les robaron a los jubilados entre 2002 y 2008 por no tener movilidad.

Asimismo, les robaron a los jubilados entre el 2008 y 2015 por no pagar los reajustes. En 2020 les volvieron a robar, entre un 5 y un 15 por ciento del haber jubilatorio que les correspondía, y les van a volver a robar, por lo menos, durante los próximos nueve meses.

La verdad es que siento que con la sanción de la iniciativa que contiene esta fórmula, el relato se cae a pedazos. Nosotros, durante el gobierno del expresidente Macri, pagamos a los jubilados parte de lo adeudado por esos robos anteriores y por la deuda kirchnerista. Nosotros les dimos un aumento promedio del 37 por ciento y llegó al 63 por ciento para los jubilados mayores de 80 años incluidos en el Programa de Reparación Histórica. Me refiero a 1,4 millones de jubilados a los que les devolvimos el dinero que irregularmente les retenía el Estado.

En el gobierno del expresidente Macri dejaron de cobrar la jubilación mínima quinientos cuarenta mil jubilados. ¡No fue por generosidad, sino porque les correspondía, porque era su derecho legal y constitucional, que ustedes durante años violentaron!

Les propusimos una fórmula transparente; es decir que cualquier periodista podía calcularla porque con antelación estaban publicados los índices -las variaciones del RIPTE o el IPC- y estaban disponibles para que cualquiera comprendiese una fórmula fácil.

Ahora sería bueno saber cómo es la fórmula y cuántos creen que es sencillo conocer cuánto recauda una serie de impuestos, así como también saber si se van a mantener en el tiempo o si ellos seguirán o no financiando a la ANSES. En un país donde este año hemos subido dieciséis impuestos y donde desde hace décadas brilla por su ausencia la estabilidad impositiva, incorporamos esos impuestos a la fórmula jubilatoria. ¡No sabemos cuánto va a dar, y esto lo que tenemos que decir con sinceridad! ¡Sabemos que no va a cumplir con lo que les corresponde, pero no sabemos cuánto va a dar -puede dar más o menos- y es una incertidumbre absoluta!

¡Ustedes hicieron campaña con un aumento que no dieron! Dijeron que iban a dejar de pagar las LELIQ para aumentar los haberes jubilatorios en un 20 por ciento; pero ¡no solamente no dejaron de pagar las LELIQ, sino que están pagando una fortuna -con tasas de interés absolutamente usurarias- a los bancos y a los tenedores de bonos argentinos! Esto es todo lo contrario a lo que dijeron en la campaña, pero fueron ustedes los que hicieron esa promesa y son ustedes los que están mintiendo.

Por eso, si algo vamos a sacar de positivo de este nuevo robo -si hubiera algo para rescatar como positivo- es que no va a ser tan sencillo volver a engañar a los jubilados. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE CASARETTO Tiene la palabra la señora diputada Cornejo.

SRA. CORNEJO Señor presidente: quiero formular una pregunta en relación con la reunión del día de ayer donde estuvo presente el ministro de Trabajo y donde he pedido que nos hiciera llegar esos datos a los que él hacía mención respecto del crecimiento del trabajo y del salario, que son tan importantes para la discusión que hoy estamos teniendo. Nuestra apreciación es totalmente distinta. Me refiero a la disminución del trabajo, la caída de fuentes laborales y un incremento del trabajo en negro. En ese sentido, voy a referirme a un tema que he escuchado con mucha atención.

Previamente, quiero felicitar a todos los expositores de mi sector político, de Juntos por el Cambio, por su precisión e inclusive la mención de datos recordatorios que los argentinos no vamos a olvidar. Me refiero, por ejemplo, a las pedradas que arrojaron al Congreso por sancionar una nueva fórmula para calcular el haber jubilatorio, que hoy se está modificando.

Señor presidente: he escuchado discursos muy interesantes del Frente de Todos que me han dejado mucha intriga. Por ejemplo, se ha dicho que vamos a tener una discusión muy importante sobre reformas impositivas y la reforma laboral. Esto ha venido de quienes han presentado proyectos y, por supuesto, han logrado su aprobación, como el del impuesto a la riqueza, por el cual van a lograr que no inviertan los argentinos que puedan hacerlo. Asimismo, van a provocar que no se generen nuevas fuentes de trabajo y no se recupere el trabajo en blanco. Me hacen pensar que protegen a sus gremios amigos y les entregan el destino del país, dejando cientos de puestos de trabajo impunemente librados vaya a saber a qué suerte.

Ayer mencioné el tema de El Palomar, por estas idas y venidas a las cuales nos someten a los argentinos, y nos rompen la conectividad. De esta manera, nos obligan, como sucede hoy, a no por poder estar sentados en ese recinto. Tenemos que estar dependiendo de la posibilidad de contar o no con un pasaje para cumplir con nuestras obligaciones y lograr la presencialidad que necesitamos en la Cámara de Diputados, para no hablar a una máquina sino a nuestros jubilados y desde el corazón.

Se han defendido y se han dicho muchas cosas que comparto desde mi sector político. Por ejemplo, se ha hablado de esta fórmula jubilatoria tramposa que hoy nos proponen, que no podremos calcular y que de alguna manera ustedes dibujarán como quieran y de acuerdo con las necesidades fiscales que tengan.

En 2020 se ahorraron unos 100.000 millones de pesos por no pagar a los jubilados lo que les correspondía, porque lo primero que hicieron cuando asumieron fue suspender su movilidad jubilatoria.

Por todo esto, por el cuidado de nuestros jubilados y por mucho más, realmente nos vemos en la obligación y en la necesidad de rechazar este dictamen de mayoría, que ya fue firmado y sobre el cual no se aceptó ningún tipo de modificación, como la propuesta por el señor diputado Pastori, que consistía en el agregado de una sola palabra.

¿Por qué tomo esta posición? Porque debemos defender la Constitución, la verdad y el estándar de vida de nuestros jubilados.

Defiendo la Constitución, porque la norma referida a la movilidad del haber jubilatorio allí establecida ha sido reiteradamente interpretada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el sentido de que se debe garantizar el mantenimiento del estándar de vida de los jubilados. El principio de progresividad de los derechos fundamentales significa que una nueva ley nunca puede modificar una ley anterior en detrimento del nivel de derechos alcanzados por la ley precedente. Por eso, no es menor lo que les estoy diciendo.

La fórmula de movilidad contenida en el proyecto que rechazamos impacta en el corazón mismo de este principio. Esto es así porque la fórmula que se pretende derogar -cuyo componente mayoritario es el sistema de ajuste según el IPC, es decir, la medición de la inflación- elimina completamente ese componente y lo sustituye por la recaudación tributaria.

Es decir que, en vez de atender el objetivo del estándar de vida de los jubilados, la nueva fórmula atiende principalmente las necesidades financieras del Estado. En lugar de mirar al jubilado, ahora se gira y se mira al Estado. El jubilado va en auxilio del Estado con sus recursos, lo que va en contra de sus principios, sus intereses y sus derechos.

Esta es una de las grandes razones por las cuales me opongo a este dictamen de mayoría. Ojalá que este no sea un dictamen de mayorías, sino solo del Frente de Todos.

Por eso, propongo y les pido -ya que todavía tenemos tiempo- que lo piensen y acepten nuevas modificaciones. Brego por que busquemos ese proyecto y esa forma de actualización de los haberes que los jubilados realmente merecen. Ellos han trabajado y aportado durante toda su vida para poder vivir con dignidad en su vejez. Hoy se la estamos cercenando con estas fórmulas y con estos manejos complicados, y también con esta falta de explicaciones ante las preguntas que se han formulado.

Se nos dice que confiemos en ustedes, que han venido para ser confiables; eso lo ha dicho el ministro de Trabajo en nuestra reunión anterior. Nos han dicho que así lo establecen ustedes, que acá el plan social y económico que están planteando es el que vale y que nosotros debemos confiar. Pero debemos recibir un número que nos dé la certeza de que vamos a poder cuidar a nuestros jubilados dándoles lo que realmente merecen. Cada día tenemos más dudas respecto de lo que ustedes plantean, y lo que nos queda cada vez más en claro es que un día dicen una cosa y al día siguiente dicen otra; es decir que no son confiables.

El país realmente merece ponerse de pie ante esta destrucción que le causan cada vez que toman medidas como el impuesto a la riqueza o la búsqueda de esta ley "Papá Noel" un 29 de diciembre.

Con este proyecto van a cercenar los verdaderos derechos de nuestros jubilados, que es recibir lo que les corresponde para vivir el resto de sus días con la dignidad que se merecen y por la cual han trabajado una vida entera.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Gracias, señora diputada Cornejo.

Tiene la palabra el señor diputado Iglesias.

SR. IGLESIAS Señor presidente: ¿en qué país vive el señor diputado Heller? ¿Está en la Argentina? No lo veo por acá; tampoco veo al diputado Itai Hagman, quien pedía números, pero se nos fue. También se nos fue Moreau. ¡Qué lástima!

Yo tengo miedo de que el diputado Heller se esté reuniendo con Guillermo Moreno, porque parece que consumen el mismo tipo de sustancias alucinógenas con respecto a la realidad y a los números.

Fueron un desastre. La economía es un desastre: 12 puntos de caída del PBI, y no es por la pandemia. En los países de Latinoamérica de los que se burlaban porque decían que eran neoliberales, como Brasil y Chile, cayeron la mitad. La pobreza en la Argentina ya subió 11 puntos aproximadamente, que es el doble de lo que creció en los demás países de la región que nos siguen. Es decir, no hablo de Uruguay, por ejemplo, sino de los que nos siguen.

O sea que, si yo no estoy equivocado, de estos 12 puntos del PBI y el aumento de la pobreza, la mitad es atribuible a la pandemia. La otra mitad obedece a la inoperancia de este gobierno, la inoperancia fatal de este gobierno, que arrancó diciendo: "Nos eligió el mundo por la gran política que estamos llevando adelante con respecto a la pandemia", y terminamos siendo el país con la peor performance en toda Latinoamérica, solamente superados por Perú. Llegamos a estar en el cuarto lugar en el mundo antes de que comenzara la segunda ola de contagios.

Hoy estamos con el barrilete cósmico transmitiendo un vuelo a Moscú -aclaro que los vuelos entre Buenos Aires y Moscú empezaron en 2018; me permito avisarle esto a Víctor Hugo Morales para que no haga papelones al transmitir eventos macristas-, que va a traer unas 300.000 dosis, aunque esto no se sabe con exactitud; tampoco se sabe si se trata solo de la primera dosis ni si los mayores de 60 años la recibirán o no. Mientras esto ocurre, ya hay 84 millones de vacunas en Chile, casi 300.000 millones de vacunas en Brasil y 200 millones en México.

¡Son un desastre, Heller! ¿De qué están hablando? ¿En qué país viven?

Sobre la inflación, dijo Heller: "Bajamos 20 puntos de inflación". Pero 20 puntos de inflación, con una caída del PBI del 12 por ciento, debe ser el peor score del mundo. Pasó Milton Friedman y dijo: "Aflojen un poco, muchachos".

¡Bienvenido al neoliberalismo, Heller! Para 20 puntos de inflación, 12 puntos abajo el PBI. ¡Horrible! Es horrible, inclusive, en los términos más estrictos de una economía ortodoxa. Comparan inflaciones que no son comparables.

Nosotros podemos hacernos cargo de no haber solucionado muchos de los problemas que nos dejaron, y ninguno generamos. Pero ¿saben cuándo empezó la inflación, muchachos? Y perdón que diga "muchachos"; ayer me observaron que tenía que incluir a las mujeres. Pero yo me baso en la doctrina oficial peronista, cuya marcha comienza diciendo "Los muchachos peronistas". Cuando cambien la marcha y le pongan "les muchaches", avísenme, así empiezo a llamarlos de esa manera.

Muchachos: después del ajuste monstruoso de Remes Lenicov y Duhalde, la inflación llegó a ser del 4 por ciento al inicio del gobierno kirchnerista. Alberto Fernández, entonces jefe de Gabinete, se fue en 2008, después de cinco años. En ese lapso, la inflación pasó del 4 al 25 por ciento. Es decir que sextuplicaron la inflación en seis años, con la soja volando y con el país creciendo. Remataron todo, y nos vienen a hablar del manejo de la inflación, dos inflaciones que no son comparables porque, como buenos menemistas que son, confunden el valor del PBI con atraso cambiario.

Durante nuestra gestión, es cierto, aumentó la inflación unos 10 puntos con respecto al pico que habían tenido ustedes. Pero nos tuvimos que sacar de encima un atraso tarifario que era el del Rodrigazo, donde las tarifas cubrían el 22 por ciento. Nos tuvimos que sacar de encima un atraso cambiario que era el de la convertibilidad: 1.72 y 1.75 en 2015 contra 2001.

Entonces, comparan inflaciones que no son comparables. Una cosa es tener una inflación con atraso cambiario, atraso tarifario, cepo y default, y otra muy distinta es la que tuvimos que bancar nosotros.

El diputado Heller dijo que se destinó el 1,6 por ciento del PBI para apoyar a las empresas. No, perdón. El diputado Heller habló del 4 por ciento. Perdón; se me mezcló el relato con la realidad. En general, me tira más la realidad, y entonces mencioné lo que pasa en la realidad.

El diputado Heller dijo 4 por ciento. Tengo en mi poder los datos de la CEPAL, que no me parece que sea el FMI. La CEPAL dice que en la Argentina el apoyo en porcentaje del PBI, del gobierno, fue del 1,6 por ciento. Es decir que la nacional, popular, keynesiana, revolucionaria y no sé qué más destinó el 1,6 por ciento del PBI de apoyo en la cuarentena. El neoliberal Uruguay destinó el 5,3 por ciento. El neoliberal Perú, el 7,6 por ciento. La neoliberal Colombia, 8 por ciento. El neoliberal Chile, 11,4 por ciento. ¿Quería datos, diputado Hagman? Aquí los tiene, y son de la CEPAL.

Entonces, ¡basta con el relato! ¿Saben cómo empezó esto? Empezó con un candidato a la presidencia que dijo que entre los jubilados y los bancos elegía a los jubilados y que el primer día de mandato, en diciembre, sin pandemias ni vasos ni agua, les iba a dar un 20 por ciento de aumento, que iba a pagar con las LELIQ. El aumento del 20 por ciento te lo debo. El asado te lo debo. La perilla para encender la economía te la debo. Y dale a la polenta. Todo lo demás te lo debo.

Lo que sí hicieron fue triplicar las LELIQ. ¡Las triplicaron, muchachos! No solo triplicaron las LELIQ, sino que se están endeudando a una tasa real del 16 por ciento en dólares. Se quejaban de esto en la época del expresidente de la Rúa; les parecía un escándalo. Repiten la hazaña que hicieron con el coronel Chávez: 16 por ciento en dólares.

Estos son los muchachos que venían a combatir la bicicleta financiera y que entre los jubilados y los bancos elegían a los jubilados. ¿Los jubilados? Te lo debo. ¿Los bancos? Una deuda al 16 por ciento en dólares. Además, hay una liquidación de los principales activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que son los activos en dólares. Hoy en la Argentina nadie vende dólares; Heller no vende dólares. Nadie vende dólares, excepto el Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que para bancar y bajar un poquito el vendaval del contado con liqui está liquidando sus activos en dólares.

Felicitaciones a los que venían a combatir la bicicleta financiera y decían que entre los jubilados y los bancos elegían a los jubilados.

La cuenta es fácil de hacer. Este año se ahorraron 98.000 millones de pesos, simplemente sacando la fórmula neoliberal y procediendo por el lado de ellos. No hay mucha discusión. Suspendieron la fórmula para eso: para recortar sobre los jubilados, y vuelven a hacer la misma hazaña; por supuesto, cantando la marchita.

Se equivoca también Heller diciendo que el populismo es siempre distribuir. Yo lo entiendo a Heller, que viene del PC y entonces no conoce la historia peronista, o a Moreau, que es otro converso. Pero yo les cuento la historia peronista. Miren, "a cada chancho le llega su San Martín"; así se llama la historia peronista. A cada Miranda le llega su Gómez Morales; a cada Gelbard le llega su Celestino Rodrigo; a cada fiesta menemista le llega su Remes Lenicov.

¡Cuenten la historia completa, muchachos! Claro que hay populismo con ajuste, porque las fiestas del populismo -con Perón, con Menem y con Kirchner- duraron tres o cuatro años y después nos dejaron un país devastado, sin infraestructura, con liquidación de activos y con aumento de la inflación. Dejaron un desastre que tuvimos que pagar durante diez años. Miranda estuvo tres años, después vino el plan de austeridad y llegó Gómez Morales.

La primera veda de carne vacuna fue en 1952 -le aviso a Feletti, que por Twitter andaba haciendo propaganda de no sé qué cosa-, sin olvidarnos del pan negro, porque había que exportar la producción para poder pagar la cuenta de la fiesta de Miranda.

Y lo mismo pasó siempre. Lo mismo pasó con Celestino Rodrigo, que volteó al país. Recién en 1990 pudimos volver al PBI que teníamos en 1975. Quince años de atraso nos costó Celestino Rodrigo. ¿Ese no era peronista? Gelbard era peronista, o algo así, ¿y Celestino Rodrigo no lo era? ¿Isabel Perón tampoco era peronista? ¡Por favor! ¿Y qué me dicen de Remes Lenicov, que hizo el mayor ajuste de la historia?

Les tengo una mala noticia, muchachos: no hay 2008. No pongan la fórmula de 2008 porque no hay 2008. Y tampoco hay 2003. No hay 2003 sin 2002. El 2003 y todo lo que se llevaron fue fruto de dos cosas. Una de ellas fue la suba extraordinaria de los precios de las exportaciones argentinas. Me refiero a los mejores tipos de cambio real multilateral y a los mejores términos de intercambio de la historia. Más que se duplicaron los precios. Imaginen cualquier negocio que, de repente, sin cambiar su producción ni lo que vende, recauda el doble. Ahí es cuando tenían que ser keynesianos. Ahí es cuando tenían que ahorrar para poder gastar en este momento de dificultad. Pero ahí la remataron toda, la rifaron toda, y la rifaron en un festival de consumo.

Hablan de Estado, muchachos, pero ustedes le sacaron todos los recursos al Estado y dejaron caer su infraestructura para que la gente se pudiera comprar el split. Entonces, la gente tiene el split pero sufre cortes de luz. La gente se compró el autito con la fiesta de consumo que armaron y después se mató en una ruta que se caía a pedazos.

Cuéntenla como quieran, pero ustedes destruyeron el Estado para estimular el consumo privado. Tuvieron doce años para hacer un frente anticíclico como hicieron los gobiernos de centroizquierda en serio, como el de Bachelet en Chile. Por eso ahora, en momentos de dificultad, esos países destinan el 11 o el 12 por ciento de su PBI y nosotros el 1,6 por ciento.

Así que salgan de la lógica de "volvamos al 2008" o "volvamos al 2003", porque no hay más soja a 650 dólares.

Y les tengo otra mala noticia: se terminaron las ventajas de la "tierra arrasada". ¿Se acuerdan de la "tierra arrasada"? La "tierra arrasada" era que el financiamiento del Banco Central al Tesoro en 2019 fue casi cero. Estamos en el 8,6 por ciento del PBI. Game over, final. Un año sin emitir. Por eso es que tuvimos una emisión monstruosa y no tuvimos inflación, porque la base monetaria estaba seca.

Les dejamos un 0,5 por ciento de déficit primario a quienes nos habían dejado más de 5 puntos. Se acabó, porque ya andamos volando, por los 6 o 7 puntos. Les dejamos entre 3 y 4 puntos de déficit fiscal, que es la mitad de lo que nos habían dejado a nosotros, ya que nos dejaron un 7 por ciento. Eso también se acabó, porque andamos por el 10 o por el 11 por ciento y no sabemos cómo va a terminar.

Se acabó el superávit comercial. Según la noticia de ayer del INDEC, subieron un 20 por ciento las importaciones y bajaron un 25 por ciento las exportaciones; espero no confundirme unas con otras. Díganle adiós al superávit comercial que les dejamos, porque se va. Otra vez, game over.

¿Y qué puedo decir del superávit energético? El barco, que en la gestión de ustedes nos traía el gas y después nosotros lo teníamos listo para exportar, ahora volvió en el mismo sentido: para importar energía. De manera que la soberanía energética se basa en ese barco que viene y nos inyecta el gas licuado en la red.

Dejamos tarifas que cubrían el 75 por ciento, después de haber llegado al 88 por ciento. Ya andamos en la mitad de eso, es decir, en el 40 por ciento. La inflación que tienen, y que sigue creciendo, la tienen con tarifas congeladas y con atraso cambiario. De allí el déficit comercial.

Por otro lado, hablan del dólar. El día antes de las PASO, el valor del dólar era de 45 pesos. ¿Se acuerdan? Y en un día, después de que ustedes dieran una indicación muy clara de que iban a gobernar la Argentina, pasó a costar 60 pesos. Y no fue solamente el dólar porque lo dejaron correr. Los activos argentinos se desmoronaron a menos de la mitad cuando los poseedores supieron que venían ustedes. Ahora lo bajaron a fuerza de una recesión monstruosa, como es la que estamos viviendo, y vamos a ver si logramos salir.

Y no hablemos ya de otros activos, como los 40.000 millones de dólares que teníamos de reserva y los 11.000 millones en reservas líquidas que se podían gastar y que ya no hay más.

¿Quieren cifras? Ahí tienen cifras. Se acabó, game over. Entonces, ahora hay que ir a lo que están haciendo: al ajustazo disfrazado de redistribución.

Voy cerrando, señor presidente. Cuando uno compara las fórmulas jubilatorias, encuentra ciertas curiosidades. Es cierto -como señaló el diputado Heller- que de 2008 a 2015 funcionó mejor la fórmula kirchnerista, pero eso fue en tiempos de bonanza, de tirar manteca al techo, en tiempos de un mundo que no existe más. Ahora tienen que gobernar como nos tocó gobernar a nosotros y como le tocó gobernar a Alfonsín y a de la Rúa: en tiempos de dificultad. La verdad, muchachos, es que no lo están haciendo bien, y los jubilados lo saben.

Tenemos una economía en pedazos como consecuencia de un año perdido inútilmente, porque tenemos un gobierno al que le parece razonable hacer velorios de un millón de personas -como el de Maradona- al mismo tiempo que mantenemos cerradas las escuelas durante un año.

Por la forma en que hicieron las cuentas, al ritmo que vamos con los aviones glosados por Víctor Hugo, tardaremos prácticamente un año en vacunar a toda la población. Hablaron de 10 millones de vacunados entre diciembre y enero, y ahora están mendigando 300.000 dosis, trayéndolas además en un viaje epopéyico ridículo que nos cuesta el doble de lo que nos costaría pagar un flete y listo. Para eso tienen tiempo.

En este fin de año tan triste, simplemente quiero decirles que nosotros seguimos acá. La única buena noticia que tiene este fin de año es que esta discusión sobre las jubilaciones se da en un marco democrático. Nosotros podemos tener discursos fuertes y denunciar al gobierno -justamente este año he acompañado cinco causas penales contra funcionarios de este gobierno-, pero siempre en el marco de las instituciones, sin el gordo mortero tirando piedras y sin agresiones al presidente de la Cámara.

Siempre actuamos dentro del marco institucional. Les pido solamente que no rompan eso, porque los veo muy intencionados en seguir a la vicepresidente de la Nación en la rotura de las instituciones y del marco institucional. No se metan ahí, muchachos, porque de ahí no se vuelve. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE CASARETTO Me pide una breve intervención el diputado Heller por haber sido aludido.

SR. HELLER Gracias, señor presidente. Por haber sido aludido, obviamente tengo derecho a hacer uso de la palabra. Pero no voy a hacer uso de ese derecho porque creo que el diputado Iglesias no merece que le conteste.

Solamente quiero decirle que lo escuché, ya que él pregunto dónde estaba. Escuché todos los disparates, inconsistencias y barbaridades que dijo, lo cual lo saca del juego, a mi juicio.

Yo le diría "Diputado Iglesias: game over para usted", porque la verdad es que con tantas barbaridades no se puede competir seriamente. No pegó una; todos los datos que dijo son inventados por él, rebuscados y mezclados de manera artificial: desde los datos de la CEPAL hasta los datos sobre la inflación.

Simplemente quería decir esto, señor presidente. No tiene nivel para discutir. Paso.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Tiene la palabra el señor diputado Álvaro González.

SR. GONZÁLEZ (A.G.) Señor presidente: antes de mi breve alocución, por respeto a los que están en el recinto -que son pocos- y a quienes están participando a través de las pantallas -que también son pocos-, quisiera preguntarle si ya se firmaron los dictámenes de mayoría y de minoría.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Sí, señor diputado.

SR. GONZÁLEZ (A.G.) De acuerdo. ¿Podemos saber cuál es el dictamen de mayoría? Es decir, si es el del Frente de Todos o el de la oposición.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Señor diputado: ¿usted quiere que le dé el resultado de la votación?

SR. GONZÁLEZ (A.) Se lo pregunto porque estoy hablando y en el mientras tanto ya se fueron firmando los despachos. Si no me lo quiere dar, no me lo dé. Solamente quería poner en evidencia que estoy hablando cuando la decisión ya está tomada, de un lado o del otro, ni bien ni mal.

Nada más quería resaltar el apuro que últimamente les agarró en esta Cámara por resolver temas tan trascendentes como este. Ya hice mención a esta cuestión del apuro cuando discutimos la coparticipación de la ciudad, y ahora se vuelve a repetir, nada más y nada menos, que en la discusión de la movilidad jubilatoria. Estamos hablando de dos temas trascendentes.

Para que veamos cómo van cambiando las cosas con los años, quiero leer -de la versión taquigráfica- lo que decía el exdiputado Agustín Rossi, mi amigo "el chivo" Rossi, santafesino, rosarino. Esto figura en el Diario de Sesiones del 19 de diciembre de 2017, es decir, no es algo que a mí se me ocurre. Decía: "Todo rápido; todo exprés; cuanto antes se termine, mejor, porque saben que el proyecto es tan horrible que están perdiendo la discusión en el conjunto de la sociedad..." Esto decía el exdiputado Rossi sobre la movilidad jubilatoria que queríamos tratar en 2017, con la calle llena de gente tirando piedras y la culpa era de los que queríamos modificar la fórmula.

Pregunto: ahora, ¿cómo lo estamos haciendo? ¿Nos dimos el tiempo, el espacio? No. Sin embargo, rescato que lo estamos haciendo de forma distinta. Hoy ni siquiera están presentes aquellos partidos, "tan efusivos" en aquel momento, que venían a defender a los jubilados. Estamos nosotros acá, solos. Seguramente aquellos que ahora nos están mirando por la televisión se deben estar preguntando: ¿y estos señores qué están haciendo?

Por eso, realmente quiero llamar a la reflexión sobre estos métodos. No puede ser que lleguemos así a fin de año, apurándonos para debatir temas tan trascendentes y poder entrecruzar los proyectos que se votan en la Cámara de Diputados y en el Senado. Porque en definitiva la sociedad nos mira y dice: "¿Muchachos: qué están haciendo? ¿Qué están discutiendo?"

¿Saben lo que estamos discutiendo? La movilidad. ¿Y saben por qué discutimos la movilidad? Les voy a contar. En 1958 -yo soy de ese año- se dictó la primera ley, o sea que ya cumplió 62 años. Esa ley, que tardaron dos años en reglamentar, establecía el 82 por ciento móvil. Ocho años después se modificó esa ley, porque el 82 por ciento móvil no era viable, y pasó al 70 por ciento.

En 1983, con el regreso de la democracia, volvimos al 82 por ciento móvil. Y hoy estamos discutiendo nuevamente la movilidad. ¿Por qué discutimos tanto la movilidad? ¿Nos hicimos esa pregunta? Discutimos la movilidad porque hay inflación; si no, la discusión no tendría sentido.

Yo tomo del CIPPEC -ayer tuve una reunión, y la cual agradezco muchísimo- dos conceptos básicos: que en un mundo sin inflación la movilidad no sería necesaria, y que el objetivo central de la movilidad es darle previsibilidad al sistema. Y este último necesita de dos partes: para los beneficiarios que tienen un contrato de por vida, saber que su capacidad de consumo va a ser afectada; y para el Estado, saber que el gasto esperado puede ser previsto y financiado.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que de acuerdo al lugar que nos toque es donde nos paramos y desde donde opinamos sobre este tema.

Quiero llamar a la reflexión en el sentido de que el sistema previsional argentino, a lo largo de los años, se ha ido toqueteando, y que más allá de los 6, 8 o 9 millones de personas que afecta, también es un cálculo actuarial. Es un cálculo actuarial entre aquellos que aportan y aquellos que reciben. Entonces, durante muchísimos años se fueron modificando esas ecuaciones y llegamos a esto.

Lo que sí tengo en claro, señor presidente, es que siempre fue en desmedro de los jubilados. ¿Por qué? Porque aquellos que hicieron sus aportes, hoy cobran lo mismo que aquellos que no los hicieron. ¿Es un derecho? Sí, es un derecho, y nadie puede estar en contra de otorgar un derecho. Pero también debemos saber que cuando uno tiene un derecho, también tiene una obligación; y, si no, tiene un Estado rico que puede pagarlo, ese día, ese tiempo o durante toda la vida.

Eso no está pasando en la Argentina. Lo que yo veo acá es que no hay ni una sola categoría que vaya a ser beneficiada con esta fórmula. Todos, absolutamente todos, van a cobrar menos. Quiero recalcar esto, además de agradecer al diputado Cacace.

¿De qué estamos hablando, entonces? Estamos hablando de un ajuste a los jubilados y, en el medio, la llegada de la Sputnik V. Este año, a los jubilados los vacunan con la rusa y también con el salario. Aunque en verdad hay que ver si permiten que la vacuna rusa sea aplicable a mayores de 60 años porque si no, tampoco vamos a poderlos vacunar.

Voy a guardar lo que resta de mi exposición para el día que discutamos este asunto en el recinto, porque esto es más una charla entre amigos que un debate en una comisión del Parlamento. Pero antes quiero reflexionar acerca de dejar de lado las fuerzas políticas de echarnos la culpa de las fórmulas. Detrás de las fórmulas está la gente, y detrás de la gente están aquellos que más nos necesitan, los adultos mayores.

En su versión liberal, el peronismo creó las AFJP. Después, en esta versión socialista moderna del Siglo XXI, las expropiaron, y ahora generaron otra modalidad. Muchachos, pónganse de acuerdo, pero no solamente ustedes, pongámonos de acuerdo toda la dirigencia política sobre qué queremos hacer con nuestros adultos mayores. Démosles la previsibilidad que necesitan, sin hipocresías. No les saquemos plata mientras les decimos que vamos a darles más.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Tiene la palabra el señor diputado Eduardo Fernández.

SR. FERNÁNDEZ (E.) Los miembros de mi bloque, Ariel Rauschenberger, Itai Hagman, Carlos Heller, ya han dado los argumentos suficientes. Pensé que iban a abordarse con contraargumentos los que ha rebatido con claridad Carlos Heller. Sin embargo, se ha insistido en las adjetivaciones y en esto de un lenguaje vulgar, utilizando expresiones como robo o "choreo", que pretenden transformar en un lenguaje popular y, de esa forma, reivindicarlo.

Persiste la idea de que la discusión de la fórmula pasa a ser, en muchos de los fundamentos, un anexo de la discusión, cuando en realidad lo que hay es un cuestionamiento sobre el modelo económico y social que está planteando el Frente de Todos. Esto no es una buena ni una mala noticia.

Hubo una noticia en octubre del año pasado. En aquel entonces no hizo falta una segunda vuelta, no hizo falta un ballotage, porque la inmensa mayoría de nuestra población repudió las políticas que perjudicaron a las mayorías. Es entonces que se confunden cifras económicas y se termina en un desbarajuste, como manifestó Heller recientemente. Yo empecé a anotar todas esas cifras para rebatirlas, pero la verdad es que no vale la pena, porque tienen una carencia de seriedad y una mezcolanza incluso histórica. Dicen que actúan en forma democrática, cuando el sector que representa a lo peor del neoliberalismo en la Argentina no fue el que puso su lucha ni su vida para recuperar la democracia. Creo que es hasta una falta de respeto para muchos de los que estamos acá.

Pero no era ese el objeto de la discusión de hoy. Nosotros sostenemos que esto forma parte de un proyecto económico y social, y lo vamos a seguir haciendo en el recinto. Acá insisten con si es un plan o no es un plan. Alguna diputada dijo que está lleno de falsedades -otra vez con la adjetivación- y que, en realidad, estamos ante una ficción. La verdad es que nosotros nos hemos hecho cargo.

Tal como solicitó el diputado Carlos Heller, lo único que voy a pedir es que en la discusión agreguen -como si estuviéramos en la casa de un jubilado-, el debe y el haber. Germán Martínez decía que en 2017 salían a ofrecer un crédito para los jubilados. Señalaban "que lo saque tu abuelo y después lo pagás vos, pero sacalo porque es un regalo". Ellos, que hablan de responsabilidad, salieron a regalar plata. Entonces, en el haber de los jubilados estaba el endeudamiento. Cuando yo recorría las calles entraba a la casa de muchos jubilados. No necesito, como algún diputado sugirió, ir al conurbano o a la provincia de Córdoba. En 2018, los jubilados nos decían "tenemos que elegir entre pagar la luz, comprar los remedios o comer". ¿De qué fórmula me hablan?

Lo que ha dispuesto este gobierno es que las tarifas no se coman el aumento de la jubilación. ¿Por qué no ponemos, en el cálculo, las tarifas que pagaban los jubilados en 2018? Esas que después, cuando había protestas, las transformaban en "tarifas solidarias" que ni siquiera alcanzaban a todos los jubilados, solo a los que eran dueños de propiedades. Hemos recorrido el llanto de nuestros jubilados. Tal como también manifestara el diputado Heller, ¿por qué no ponemos en el cálculo cómo los laboratorios aumentaban los medicamentos, y así sus ganancias?

Nos hablan del sistema financiero y mezclan todo, pero nosotros estamos tranquilos. En primer lugar, porque tenemos la comprobación histórica de esta fórmula. En segundo término, porque tenemos la convicción de que hemos votado un presupuesto idóneo, sobre cuyas variables un diputado o diputada dijo "ya no se están cumpliendo". Ahora también hacen futurología, nos acusan a nosotros cuando decimos que vamos a mejorar las jubilaciones y resulta que ya saben que no se van a cumplir las pautas. Más aún, creo que trabajan para que no se cumplan las pautas. Trabajan para que las vacunas no lleguen a tiempo. Tenemos que ayudar. Pongan en ayudar el mismo empeño que pusieron en pesar las piedras para contar las toneladas que había. Ya me conozco esta historia de memoria, aunque esta es mi primera vez ejerciendo el cargo de diputado y no lo era cuando sucedió el asunto de las toneladas de piedras. Hubieran contado los dólares que se iban del país cuando le agarró un berrinche al presidente. Desde las PASO, aquel día cuando el expresidente retó a todos los argentinos acusándolos de no saber qué es lo que habían votado, hasta que Macri entregó el gobierno y dijo que ya no gobernaba él, se fueron 23.000 millones de dólares. ¿Eso no lo deben los jubilados también? ¿No condicionan las políticas para la seguridad social, diputados y diputadas? Hablemos de todo. Hablemos de los pasivos que nos han dejado en lugar de adjetivar.

En este sentido, en pos de un debate serio, tenemos la tranquilidad de que no estamos fallando a los votantes.

Por favor, cuando den cifras no se olviden de que estamos en medio de una pandemia y de que el Estado estaba en condiciones deplorables. Cuando nos hablan de las vacunas -por eso, no podemos chicanear-, les recuerdo que los que dejaron vencer vacunas no fuimos nosotros; nosotros las estamos buscando. Hemos reconstruido el Ministerio de Salud Pública, mientras que ustedes desprestigiaban a nuestros científicos y a nuestras empresas.

Por eso, los llamo a hacer una discusión con responsabilidad. Yo sé que están apurados, porque vienen las elecciones. Nosotros nos vamos a hacer cargo, como orgullosamente lo sostenemos, con el Poder Ejecutivo, en medio de una enorme pandemia y una enorme crisis; pero hemos traído el problema del endeudamiento a discutirlo en Diputados. Eso también era una deuda de los jubilados, y condiciona todas las políticas, porque si no es muy difícil de hablar.

No vale la pena referirse a otras cosas; pero sí quiero defender la integridad del presidente de nuestra Comisión de Presupuesto y Hacienda que no toma; goza de buena salud porque tiene la tranquilidad de conciencia y los fundamentos y argumentos para hacerlo; el que siempre aparece alterado es "él", no nosotros que, con tranquilidad, pero con firmeza, vamos a defender lo que el pueblo argentino votó. Gracias, señor presidente.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias, diputado Eduardo Fernández.

Vamos quedando los últimos mohicanos. Estamos cerrando la lista de oradores.

Tiene la palabra el diputado Fabio Quetglas.

SR. QUETGLAS Señor presidente: estamos nuevamente ante un cambio importante en el sistema previsional. La primera gran pregunta que surge y corresponde hacerse cuando uno cambia sistemáticamente algo, es por qué ocurre eso. Evidentemente, hay una falla. Si no se puede consolidar un método, una política pública; si no se puede tener una maduración, una evaluación en el tiempo, hay una falla. Y en este caso, tiene que ver con una falla en los cálculos.

Es muy importante decir esto, porque generalmente cuando se discute este tema se pone en juego la cuestión de la sensibilidad. Cuando uno tiene un lugar de decisión, como el Parlamento, el nombre que adquiere la sensibilidad es responsabilidad. Por eso, el cálculo es muy importante, y hacer política pública, de este tipo, sin cálculos es un problema, un verdadero berenjenal.

Se han dicho cosas respecto de la relación entre el sistema fiscal y el sistema previsional, una especie del huevo o la gallina; si debemos ajustar el sistema previsional para tener consolidación fiscal o si debemos tener un modelo fiscal más consistente para lograr un buen sistema previsional. La verdad es que debemos poner los ojos en esto con mucha claridad y, sobre todo, en algunos temas que no han sido tratados.

El rango de erogaciones previsionales en los fiscos donde el sistema previsional es maduro y desarrollado, como en la Argentina, oscila entre el 40 y el 50 por ciento de lo que gastan los Estados -cabe aclarar que hay algunos Estados que por su pirámide demográfica gastan más, como Italia, Japón, etcétera-, y esto nos obliga a hacer lo contrario de lo que estamos haciendo. Tendríamos que tomarnos un tiempo para llegar a un pacto de Estado, como el Pacto de Toledo, en España. Todos los gobiernos no pueden manosear el sistema previsional, cambiar las fórmulas, las formas de acceso, las moratorias, etcétera. Deberíamos hacer lo contrario; tendríamos que tomarnos seis meses, convocar a equipos técnicos y llegar a un pacto de Estado.

La Argentina tiene un enorme déficit previsional, algo que un montón de países tienen, pero no sería tan problemático si no le agregáramos el dato que voy a dar. Estamos en déficit previsional, en situación de bono demográfico. Por diez o quince años más, en la Argentina, el pedazo de la pirámide demográfica -voy a explicarlo, porque esto se graba- que está en condiciones de trabajar por edad todavía es más ancho que la punta de la pirámide, o sea, la gente que es sostenida con el aporte de estos. Dentro de algunos años, por aumento de la expectativa de vida, en la Argentina, eso que se llama bono demográfico va a desaparecer, y si no tenemos este tema resuelto no sé de qué vamos a disfrazarnos, porque tendremos la pirámide demográfica invertida, como hoy la tiene un montón de países, y no habrá forma de cargar ese pico demográfico al sistema fiscal.

¿Por qué está mal lo que estamos haciendo? Por cinco motivos. Voy a tratar de ser claro. El primer motivo es que, si no hay un estudio sociodemográfico sobre la expectativa de vida, no sabemos si esta, la otra o aquella fórmula puede funcionar. No hay ningún estudio sociodemográfico que respalde esta fórmula; entonces, no sabemos.

La segunda cuestión que circuló acá y se habló mucho es el tema de la informalidad. En la pirámide demográfica que sostiene a los de arriba, los que están en situación de vejez, el 35, 40 o 42 por ciento, no paga sus aportes. Pero es muy fácil decir: "Acá no pagan sus aportes, deberíamos luchar, hagamos un blanqueo, veamos lo que hacemos", etcétera. El 90 por ciento de los que no pagan sus aportes son empleos de baja productividad, que si los pagaran desaparecerían como empleos.

Entonces, estamos en un problema estructural de la economía. No podemos tratar a todos los puestos de trabajo de la misma manera, porque un programador de software, un cirujano o un montón de empleos de alta competitividad pueden tener una carga; pero si no sostenemos un paquete enorme de empleo de baja competitividad nos transformaremos en un país dual, en un país segmentado.

Quiero decir una cosa: el éxito del programa previsional argentino de los 50, los 60, etcétera, se produjo porque éramos una sociedad salarial. El peronismo está empezando a batir el récord de festejar el paso de una sociedad salarial a una asistencial. Acá, en la mayoría de los debates, argumentan como un gran éxito el número de beneficiarios de planes sociales. Una persona en situación de necesidad tiene que ser atendida por el Estado, pero que aumenten los planes sociales es el nombre del fracaso argentino. (Aplausos.)

Tenemos que volver a ser una sociedad salarial. Todos los países que han hecho una experiencia económica interesante tienen una reflexión sobre los empleos de baja competitividad, con algún tratamiento fiscal benévolo o alguna visualización del mercado de trabajo específico. Pero esto no lo hacen por humanismo, sino porque saben que es más barato sostener los trabajos de baja productividad que el desempleo; tienen un principio ordenatriz de la vida social y económica más alta, y hay posibilidad de pasar de la baja productividad a la media productividad si se está dentro del sistema y no fuera de él.

¿Qué hace la Argentina con eso? Acá decimos que existe mucho vacío; pero si salimos a perseguir, es peor el remedio que la enfermedad. Tenemos que pensar en algo mucho más sofisticado que hacer una denuncia vacua, así que no me parece bien decir: "Bueno, el problema es...", etcétera, no es un problema de piedad.

El tercer punto es que el implícito de esta fórmula es controlar el déficit. Acá hay un costo que se está trasladando a los jubilados para controlar el déficit. Eso es muy aceptable si se pusiera arriba de la mesa. Ahora, lo hacen en paralelo a reabrir una moratoria. La reapertura de la moratoria no solo es un desestímulo enorme a los que pagan, sino que termina en un achatamiento de la pirámide, y el sistema previsional pasa de ser justo a injusto.

Entonces, ¿cuáles son los incentivos para construir un buen sistema fiscal? No nos ponemos de acuerdo en términos estratégicos, no luchamos contra la evasión en términos estratégicos, reabrimos la moratoria y generamos una equiparación de dos situaciones moralmente distintas.

Voy a agregar otro tema: la Argentina puede resolver el bono demográfico, puede abrirlo un poco más. Discutamos la política migratoria; se están yendo los jóvenes de alta productividad que podrían sostener el bono demográfico. Tendríamos que volver a abrir y ser muy benévolos, en materia migratoria, porque migran las personas en edad activa, no las personas en edad pasiva. Entonces, la Argentina tiene que poner en discusión eso, porque tenemos una tasa de natalidad baja, y la única forma de sostener algunos años más el bono demográfico es tener una poderosa política migratoria inteligente.

Por último, cuando discutimos este tema en 2017, con algún acierto, había mucha gente que decía: "Bueno, en cualquier caso, equiparan con la inflación", pero la inflación de la tercera edad es específica, porque su canasta de consumo es específica y mayor. Yo presenté un proyecto para que el INDEC haga la canasta de la tercera edad, para no discutir vacíamente, pero no prosperó, no fue tratado en las comisiones. Pongamos en discusión este tema, porque hay una canasta específica, y todas las cosas que se dijeron acá sobre tarifas, los beneficios para ingresos, etcétera, tienen sentido, pero no sabremos cuál es si no lo tenemos medido.

Entonces, señor presidente, esta discusión es bochornosa porque no va al fondo, porque quieren ocultar un verdadero ajuste en nombre de grandes ideales y porque usan instrumentos totalmente fuera de lugar. (Aplausos.)



SR. PRESIDENTE CASARETTO Tiene la palabra la señora diputada Ocaña.

SRA. OCAÑA Señor presidente: acá estamos los mohicanos.

Lamento que estemos dando una discusión tan importante que afecta no solamente a los más de 6 millones de jubilados y pensionados de nuestro país sino a todos los argentinos. Como he dicho en reiteradas oportunidades, todos en algún momento vamos a pasar por el sistema previsional. Me da una gran tristeza que seamos tan pocos los que estamos dando esta discusión.

No voy a acompañar esta fórmula que propone el Poder Ejecutivo, porque claramente es un despojo para los jubilados y pensionados. El presidente Fernández, como muchos de los diputados que me antecedieron en el uso de la palabra, en sus promesas de campaña había dicho a los adultos mayores que él iba a ponerse del lado de los jubilados, que iba a darles prioridad frente al sistema financiero y que iba a generar aumentos cuando pudiera llegar al gobierno. Esto seguramente debe de haber generado expectativas en algún sector de la población de adultos mayores. ¿Pero sabe qué? Esa expectativa duró muy poco porque, como los jubilados saben, una de las primeras medidas que tomó el presidente fue suspender la fórmula de movilidad jubilatoria. Esa fórmula habría implicado para este año -que fue un año muy duro- una recomposición de las jubilaciones y no una pérdida evidente como la que tuvieron. Solo en 2020, como ya dijo el diputado Cacace, los jubilados perdieron de cobrar 100.000 millones de pesos, en uno de los más fenomenales ajustes jubilatorios que se han visto en la Argentina. Esto va a quedar claro para todos: el ajuste no se hizo sobre los poderosos, los banqueros o la política; este año el ajuste se hizo sobre los jubilados, quienes perdieron entre 1.000 y 18.000 pesos, según el monto que cobran. En el caso de la jubilación mínima, son 1.000 pesos por mes; en el caso de las jubilaciones más altas, 18.000 pesos por mes. Los jubilados que más perdieron, que son los de más altos ingresos, en muchos casos son los que más años han aportado.

Acá estamos hablando de que la mayor parte de la pirámide jubilatoria está en haberes que llegan a los 30.000 pesos. Claramente, más allá de las estadísticas que elabora la Defensoría de la Ciudad de Buenos Aires para los adultos mayores, todos entendemos que bajo ningún concepto esas jubilaciones y pensiones pueden cubrir las necesidades básicas de nuestros jubilados y pensionados. Esto es una vergüenza. Si esto no es un robo, quisiera saber qué es un robo.

Este año ha sido muy duro para los jubilados y pensionados. Como muchos de ustedes saben, yo trabajo desde hace mucho tiempo con este sector. Es un sector que me ha conmovido desde que llevé adelante mi gestión en el PAMI, que me permitió volver a recuperar parte de mi historia, ya que en cada jubilado y pensionado pude recuperar mi relación con los abuelos que me criaron. Ellos me enseñaron mucho. Este año vi que tienen mucha fuerza, porque han sufrido las consecuencias de las recurrentes crisis en la Argentina, como ha dicho la diputada Lospennato. Imagínese, señor presidente, que si yo tengo 60 años y por lo menos contabilizo haber vivido al menos seis crisis, las que habrá vivido una persona de 70 u 80 años. Pienso que ellos tienen una resiliencia que les permite hacer cosas por sus pares, trabajando en conjunto en centros de jubilados y en distintas actividades. Sus acciones generan una cantidad de trabajo que aporta a la sociedad, mucho más de lo que muchas veces se contabiliza en las cuentas de nuestro producto bruto. Ellos son los que cuidan a los nietos y los que ayudan a los hijos. Eso tiene mucho valor.

Yo tengo un proyecto que justamente establece que haya estadísticas que consideren, así como ocurre con las mujeres, el rol y el aporte de los jubilados. Ojalá podamos aprobar todos estos proyectos para demostrar a los jubilados que este Congreso no solamente se ocupa de quitarles sino también de considerarlos.

Como decía, este año ha sido muy duro porque la pandemia los obligó, como a todos, a aislarse, pero también a vivir una situación de falta de contacto con sus familiares y sus seres queridos, y a perder sus consultas médicas, que para ellos son centrales, ya que hacen al cuidado habitual de su salud. Por supuesto que todo esto es entendible dentro de la emergencia sanitaria que se vivió debido a la pandemia, pero lo cierto es que ha traído un profundo deterioro sobre su salud y bienestar. El aislamiento les generó depresión. A esto se sumó el brutal ajuste que se ha hecho contra ellos.

Yo me pregunto por qué tanto ensañamiento del gobierno con nuestros mayores. ¿Por qué? Yo veo que es una decisión que se está discutiendo a escondidas. Tras una discusión tan importante como la de la interrupción voluntaria del embarazo, el otro día en el Senado estaban "dale que te dale" -y a distancia, además- para aprobar esta fórmula. Ahora queremos hacer lo mismo en la Cámara de Diputados. Vamos a discutir esto el día 29, mientras la sociedad está pensando cómo cierra el año. Pero este debate también es muy importante para la sociedad argentina. Hoy somos muy pocos los que, en vísperas de la Noche Buena, estamos discutiendo un tema tan importante como este. Además, no todos los diputados están presentes en las pantallas.

Durante las pocas reuniones técnicas que hubo -solo fueron dos- advertimos que, tal vez debido a la urgencia, las explicaciones que dieron tanto el titular de la ANSES como el ministro de Trabajo no han llegado a ser consideraciones técnicas. Yo creo que no han respondido a la mayor parte de las preguntas que les hicimos, por ejemplo, los diputados de Juntos por el Cambio. Nos propusieron una cuestión de fe. Nos hablaban de un plan económico que no conocemos, con variables que ignoramos a futuro. Es decir que todo es una cuestión de fe. Hay que tener fe de que los jubilados van a ver mejoradas sus jubilaciones y pensiones. Como diputada de la Nación, y como ciudadana, no estoy de acuerdo con que tengamos que votar una ley por una cuestión de fe, y con que un funcionario no pueda dar una explicación sobre la medida propuesta. La fórmula, por ejemplo, ha quedado sumamente oscura. El diputado Pastori pidió si nos podían dar precisiones sobre cómo se iban a homogeneizar las bases tributarias, pero todavía no tenemos en claro esa información porque no nos ha llegado. Pero creo que ni siquiera la tienen en claro los funcionarios que la han elaborado.

Quiero decir una cosa más. Es algo que también han planteado muchos de mis colegas. Nosotros estamos discutiendo esto sin tirar piedras y sin interrumpir las reuniones. Estamos dando una discusión democrática que creemos es muy importante, y que debería darse con la participación de jubilados, que lamentablemente no existió, como si existió cuando se trató la fórmula de 2017. Yo recuerdo -y Laspina puede corregirme- que se invitó a jubilados a instancias de varias fuerzas políticas que no eran la nuestra. Así que lamento que esto no se haya incluido en las reuniones de estas dos comisiones.

Para sintetizar, dada la hora -y teniendo en cuenta que vamos a dar un debate en pocas horas más-, solo quiero decir que no voy a acompañar el dictamen, ya que la fórmula actual -de 2017- garantiza que los jubilados mantengan siempre el nivel de compra, que es lo que le interesa al jubilado.

Al jubilado no le interesan las promesas de una posible mejora. Le interesa saber que dentro de uno o dos meses podrá vivir de la misma forma, que le va a alcanzar la plata que cobra para comprar más o menos lo mismo -sus medicamentos- y mantener su nivel de vida. Eso es lo que le interesa al jubilado, no que le prometan que se va a recomponer la fórmula en dos, tres o cinco años -sin saber si se va a dar o no alguna vez-. Esta iniciativa no los protege de la inflación, y creo que eso es clave.

De los informes de la comisión bicameral -participe de algunos; le agradezco, presidente, que nos haya enviado todas las intervenciones- queda claro que la mayoría de las fórmulas del mundo -más del 80 por ciento- toma en cuenta alguna variable que tiene que ver con salarios o inflación y no un cálculo rebuscado como el que aplicaba la fórmula de 2008 -la fórmula Boudou- y que trata de imponerse ahora nuevamente.

En su momento, en el informe que analizó la Comisión de Presupuesto y Hacienda, vimos que ya había una pérdida de un 1 por ciento respecto del aumento establecido por el presupuesto para los jubilados con relación a la inflación esperable por el Ejecutivo. Ahora, tengo una mala noticia que es peor todavía: lo que el Ejecutivo espera es una inflación mucho menor de la que fijan hoy las principales consultoras del país para el año que viene, que es del 50 por ciento. Entonces, estamos hablando del 32 contra el 50 por ciento. ¿Cuál es la pérdida? ¿Por qué no incluyen una cláusula que disponga que los jubilados no podrán verse perjudicados con esta nueva fórmula si la inflación resultara ser mayor a la prevista?

Ustedes están convencidos de que tienen que seguir haciendo un ajuste sobre los jubilados, como lo hicieron este año.

La fórmula no aporta previsibilidad, como lo han dicho otros diputados, y ese es el objetivo central de la movilidad: mantener el nivel de vida a largo plazo. Lo ha dicho la Corte. La fórmula que nos proponen es volátil.

En estas crisis que vive la Argentina -la diputada Lospennato explicó muy bien algo que yo siempre digo-, se da como un círculo de crecimiento durante cinco, seis o siete años; después, una caída y, luego, otra vez un proceso de crecimiento, pero siempre empezamos de más abajo, y esta fórmula va a perjudicar claramente a los jubilados.

Los jubilados pierden porque no se considera un trimestre, y esto es claro. Podrán decir que la fórmula de 2017 -muchos de nosotros también la criticamos por eso- tampoco lo hacía, pero la de 2018 hubiera recuperado en el tiempo lo perdido. Si no se hubiera suspendido, se hubiera calzado. Entonces, claramente acá se roba el aumento de un trimestre, y es mucho dinero para los jubilados.

Por último, creo que se va a judicializar nuevamente el sistema. Nosotros lo sabemos porque muchas veces dimos esa batalla cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner había decidido no pagarles a los jubilados que habían ganado juicios. Muchos murieron, 70.000. No podemos obligar a los jubilados a esperar diez años para ejercer sus derechos y cobrar lo que les corresponde. Eso no es de buenas personas, colegas.

No volvamos a judicializar el sistema que tuvo como consecuencia la pérdida de muchas vidas que no pudieron ejercer su derecho. Nosotros nos tuvimos que hacer cargo de pagarles a 1.400.000 jubilados, que pudieron recibir mejores jubilaciones y pensiones, y se cambió todo el esquema de la pirámide jubilatoria, ya que disminuyó la cantidad de jubilados que recibían la jubilación mínima y pasaron a las otras escalas. Es decir, se reconoció lo aportado, lo trabajado, lo que por ley es un derecho.

Estamos hablando de la movilidad jubilatoria, del aumento a los jubilados.

He escuchado también hablar de las tarifas, de los medicamentos y del PAMI. Pero quiero decirles que estamos discutiendo la movilidad jubilatoria. El congelamiento de las tarifas se puede realizar por un tiempo; nadie puede decir que se congelarán por siempre.

Y quiero darles una noticia: en el gobierno del expresidente Macri los jubilados tenían una tarifa social. Creo que es necesario también recordar esto.

Por otra parte, se habla de los medicamentos gratuitos. Ahora hay 175. En el gobierno de Cambiemos había 500, y todos aquellos que cobraban hasta un monto de dos jubilaciones mínimas y hacían el trámite correspondiente, los podían recibir. Por medio de la resolución 337 -que dicté yo en el PAMI cuando fui directora-, los jubilados empezaron a recibir medicamentos gratuitos que antes no recibían. Es una resolución muy buena porque les permite a muchos jubilados tener ese beneficio.

Y cabe decir también que el PAMI tiene problemas. Muchas veces la consulta -yo mencionaba que no tenían un especialista- los jubilados terminan pagándola de su bolsillo porque el PAMI no les da la prestación. El PAMI tiene problemas no solamente con los anestesistas, sino también con la prestación del servicio de diálisis -no se inscriben nuevos pacientes para diálisis-. Son prestaciones centrales para los jubilados.

Me parece que no tenemos que seguir con parches en el sistema jubilatorio, que no tenemos que poner ahora un parche más a los tantos que hemos puesto. Como bien decía el diputado Quetglas, es necesario discutir en serio un sistema sustentable. Lamentablemente, Cambiemos tampoco pudo dar esa discusión, a pesar de que la Ley de Reparación Histórica estableció que este año el Congreso debería tener la propuesta de un grupo de especialistas -senadores, diputados y, por supuesto, funcionarios- para cambiar el sistema. No lo tenemos. Lo que tenemos es un nuevo parche y un nuevo retroceso para los jubilados. Y eso es lo que no queremos.

Por todas estas razones, no he acompañado el dictamen de mayoría. Aprovecho este momento para saludar a todos por las fiestas. Que tengan una buena Navidad. (Aplausos.)

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias, diputada. Tiene la palabra el diputado Pastori.

SR. PASTORI Muchas gracias, presidente. Agradezco a la veintena de legisladores presentes, ya sea en forma presencial o remota, como es mi caso. Permanecemos por estas horas escuchándonos en un tema tan sensible, tan importante que abarca a mucha gente, no solamente al universo de jubilados y pensionados -que son más de 7 millones-, sino también a los 4.400.000 que cobran asignaciones universales por hijo, por embarazo. Otro tanto similar impacta en el cobro de las asignaciones familiares. Unos 800.000 perciben asignación por cónyuge -esto también lo cobran los jubilados-. Con estas cifras ya llegamos a 16.800.000, y a esto le tenemos que sumar las pensiones no contributivas, las pensiones a excombatientes.

Cuando sacamos la cuenta total, vemos que la fórmula que se hace para jubilaciones y pensiones en realidad impacta sobre más de 18 millones de compatriotas. No es un tema menor, ni para tomarlo a la ligera ni con las chicanas que a veces son tan frecuentes en nuestros debates -lo hemos visto hoy en varios momentos-.

Creo que uno de los temas que más se discutió fue si la fórmula de Macri era mejor o peor que la fórmula de Cristina.

No sé si se lo van a llegar a ver bien, pero acá tengo una publicación del diario "Ámbito", del día 31 de diciembre del año 2019. Son declaraciones del presidente Alberto Fernández, recién asumido -hacía pocos días que había asumido-, y decía: "La fórmula de actualización de las jubilaciones es impagable." Ya está ¿Qué nos vamos a poner a discutir? O sea, como la fórmula de Macri es impagable para el gobierno de Fernández, el gobierno de Fernández va a tener que inventar otra fórmula o traer una fórmula anterior que sea pagable. ¿Qué significa que una impagable y la otra no? Es impagable significa que va a pagar más, que va a erogar más; significa que lo que se va a asignar a jubilados, pensionados, AUH, etcétera, es mayor que esta otra fórmula que se trae ahora y que ha conseguido el dictamen de mayoría. Creo que no da para más seguir discutiendo cuál fórmula es mejor.

Las que referí son palabras del presidente Alberto Fernández. Si le vamos a creer al presidente Alberto Fernández o, al menos, si el oficialismo le puede creer al presidente Alberto Fernández, él ya lo ha definido, ya no hay más discusión posible: la fórmula de Macri es impagable y eso quiere decir que es una fórmula que mejora el haber de los jubilados; entonces, tenemos que buscar una que no lo mejore tanto. Esto es lo que quiso decir en otras palabras.

Estos días escuchaba al ministro Guzmán diciendo que en el año 2021 va a haber que anclar las expectativas inflacionarias. Y uno puede anclar por tres variables básicamente: se puede anclar por el dólar, se puede anclar por las tarifas o se puede anclar por los salarios. Dólar, tarifas y salarios es un triángulo donde cualquiera de esas variables impacta en los precios, y los precios, obviamente, alimentan la inflación.

¿Cuál va a ser el ancla inflacionaria del año 2021? Suena mucho a que los haberes de jubilados, pensionados y otros planes sociales que están vinculados a esta fórmula de movilidad, como explicaba recién, estarían en ese camino. Estos haberes explican bastante más que el 50 por ciento del presupuesto público de la Nación, o sea que es razonable pensar que con esta fórmula -al decir de Fernández, pagable, porque la otra era impagable- el ancla inflacionaria va a estar al menos fuertemente influida por el tema de salarios, incluidos empleados públicos y por supuesto jubilados y pensionados.

Ajustar jubilaciones por recaudación es una muy mala idea, muy mala idea. Casi todo el mundo lo hace por inflación, salario o una mezcla de ambas. Tengo un listado de 79 países, con información confiable -no lo voy a leer todo-, tanto sea de América como de Europa, y 60 de esos 79 usan la inflación o los salarios, o una mezcla de ambos. Uno de estos 79 países -España- incluye expresamente la recaudación en su fórmula de movilidad, pero fíjense que hace tres años que no la aplica. El Pacto de Toledo acaba de recomendar por unanimidad que se vuelva a usar solamente la inflación a partir de enero del año 2021, para mantener el poder adquisitivo de los haberes. El objetivo de la movilidad es proteger el poder adquisitivo de los beneficios dándoles previsibilidad.

Cuando yo me jubile, si al momento de jubilarme, mi jubilación me alcanza -hago un ejemplo burdo- para comprar un kilo de carne por día, lo mínimo que yo busco y espero es que cuando termine mi vida biológica y cobre mi último haber jubilatorio siga pudiendo comprar un kilo de carne por día. O sea, mantener el poder adquisitivo que tenía al momento en que me jubilé. Si la mejora de la economía da para que en vez de un kilo pueda comprar un kilo y medio o dos, será una decisión política por medio de la cual el gobierno tendrá que, no por aplicación de la fórmula, decidir aumentar la jubilación mínima o aumentar las escalas jubilatorias en un tanto por ciento, que es la otra parte que no estamos considerando.

La movilidad previsional es importante, pero ni siquiera es lo más importante de lo que podemos llamar una reforma previsional. Es una parte tan importante, al menos, como la movilidad -que es la que espero me permita comprar la misma cantidad de bienes y servicios desde el día en que me jubilé hasta el día que me muera-, el cálculo del haber inicial, que aquí no se ha tocado porque en su momento no fue objeto de debate en la comisión y tampoco lo toca el proyecto ahora porque esta no es una reforma previsional, sino simplemente un análisis de una nueva fórmula de movilidad.

Pero, ¿cómo se calcula el haber inicial, que es la otra parte que luego hay que multiplicar por el porcentaje de movilidad previsional? Acá estamos hablando del porcentaje, de la alícuota de la movilidad, pero alguna vez tendríamos que abordar como Congreso la otra parte, que es el cálculo de la movilidad inicial. Si lo que vamos a mantener con la fórmula de movilidad son 19.000 pesos, lo que vamos a mantener es la miseria a lo largo de la vida biológica de un jubilado; vamos a ver de qué manera podemos mantener la miseria, los 19.000 pesos de la mínima, que es lo que cobra la gran mayoría.

La información es poco trasparente y las reglas cambian seguido en función de las políticas tributarias. Además, hay una cláusula de legislación constante o lo que llama el proyecto homogeneidad en el cálculo, que solamente Dios sabrá cuáles van a ser las adecuaciones que harán para asegurar la homogeneidad.

Por ejemplo, estaba mirando la recaudación de IVA. Si tomo el primer semestre del año 2020 y lo comparo contra primer semestre del año 2019, vemos que cayó un 15 por ciento, real interanual. El impuesto PAIS, que aporta un 42 por ciento a la seguridad social -de toda la recaudación, un 42 por ciento-, es transitorio, es decir que algún día terminará, en cuatro años más, si es que se cumple con lo que dice la ley, y caerá de vuelta entonces la base de recaudación.

Cualquier cambio en la política cambiaria -porque el impuesto PAIS afecta la compra de moneda extranjera-, por ejemplo, una devaluación, o mayores o menores restricciones para operar en el mercado cambiario, impacta en la movilidad jubilatoria. ¿Tiene sentido atar la suerte del haber previsional con la política cambiaria? ¿Qué tiene que ver el sueldo de un jubilado con la política cambiaria que lleva adelante un país?

Estas son algunas de las cuestiones que -repito- hacen que esta fórmula sea muy mala. Voy a dar un ejemplo más, y voy terminando. Acá dice: 50 y 50 en función de la recaudación y en función de los salarios, pero en el último ajuste, que es en diciembre, se toma una fórmula B, que dice que no puede superar el 3 por ciento de la recaudación. Vamos a suponer que en un año -para hacer números redondos y fáciles de calcular- el índice salarial sube un 40 y la recaudación un 20 por ciento. Si tomamos mitad y mitad de 40 y 20, da un promedio del 30 por ciento. Ahora bien, no se podría ajustar en ese 30 por ciento porque hay que tomar la recaudación, el 20 más un 3 por ciento de techo, lo que daría solamente un 23 por ciento en vez de un 30. ¿Se dan cuenta qué techo fuerte le estamos poniendo y cómo en diciembre estamos llevando a la baja el haber de los jubilados y pensionados? Con esas formulitas A y B lo que estamos haciendo es llevarlo a la baja al ponerle ese tope.

Pongo otro ejemplo, ahora, con respecto a los salarios. El RIPTE mide los salarios promedios sujetos a aportes, pero no mide los conceptos no remunerativos. Entonces, por ejemplo, en octubre, los empleados de comercio llegaron a un acuerdo paritario con las patronales en el que lograron un aumento de 30.000 pesos que serían percibidos en seis cuotas de 5.000 pesos por mes.

Ese fue el acuerdo al que llegaron los empleados de comercio en el mes de octubre. Ello, más o menos, implica en total un aumento de un 31 por ciento sobre los salarios del mes de octubre. ¿Saben cuánto de ese 31 por ciento se trasladaría a la fórmula para los jubilados por el RIPTE? Cero. Porque al ser no remunerativo, no se toma en cuenta.

¿Acaso no es justo que los jubilados vayan siguiendo la evolución de los salarios de los activos? El aumento, al ser no remunerativo, no impacta en el RIPTE. Por lo tanto, no hay impacto en la fórmula.

Por último y para no seguir cansando, porque se hizo tarde, señor presidente, señalo algo en cuanto a la variable recaudación.

El proyecto dice: "dividido por la cantidad de beneficios". Pero, hasta hoy, no puede tener respuestas si se refiere a los beneficios con aportes o sin aportes.

En la fórmula anterior de 2008, interpretaron por decreto que se debía considerar solamente a los que eran con aporte, porque si tomaban todos, iba a ser tan baja la incidencia, que realmente sería ridículo. Entonces, tomaron solamente beneficios con aportes.

Este año, que felizmente termina dentro de poco, ha habido muy pocos jubilados y pensionados. Esto fue así porque había que cantar Bingo si te daban un turno en la ANSES para iniciar el trámite de jubilación o pensión. El número de jubilados de este año representa un 25 por ciento de los jubilados que normalmente se jubilan por año en los últimos tiempos.

Esto hace presuponer que el próximo año -ojalá sin ASPO ni DISPO mediante- el número de jubilados y pensionados puede aumentar en forma muy considerable, porque se van a agregar a los que se deben jubilar normalmente en el 2021 ese 75 por ciento que no se pudo jubilar en el 2020 porque la ANSES nunca abrió sus puertas para que lo pudieran hacer.

De manera que la cantidad de beneficiarios puede aumentar de una manera extraordinaria, lo cual va a tirar a la baja esta parte del cálculo de la fórmula que es la recaudación tributaria por beneficio.

Fíjense cómo estoy demostrando lo mala que es la fórmula que se pretende imponer con estos ejemplos tan claros, concretos y que se pueden contrastar con toda la información a la vista.

Muchas gracias por la atención a estas consideraciones, señor presidente. Obviamente, he votado a favor del dictamen de Juntos por el Cambio.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Muchas gracias señor diputado...

SR. CONTIGIANI ¿Me permite una aclaración, señor presidente?

SR. PRESIDENTE CASARETTO Ya cerramos la lista de oradores, señor diputado.

SR. CONTIGIANI Es solamente para informar que ya enviamos por correo electrónico la observación parlamentaria y me gustaría que pueda chequear si ha ingresado así nos quedamos tranquilos.

SR. PRESIDENTE CASARETTO Por Secretaría me informan que ya ingresó el mail.

Agradezco a todos la participación. Quiero hacer una pequeña reflexión final que tiene que ver con que estamos terminando el debate parlamentario previo a la sesión.

Tal como se ha dicho, este Congreso se refirió al tema un año atrás y en base a eso se creó una comisión bicameral mixta que comenzó a trabajar efectivamente en mayo.

En ese sentido, quiero destacar la presencia y la participación de los colegas diputados que integraron esa comisión, como la del compañero que me acompaña, Alejandro Cacace, que integró la comisión. También están participando Carlos Heller, Luciano Laspina -que está aquí presente en el recinto-, el diputado Pastori, que recién terminó de hacer uso la palabra, y la diputada Hilda Aguirre. Además, contabilicé en total 60 diputados que participaron de los debates de la comisión a lo largo de las 16 reuniones de debate y de la número 17, que fue la de votación.

De manera que hubo un intenso debate, sobre todo con la participación de especialistas, de los colegas diputados, de los senadores que la integraron, de los representantes del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, del Ministerio de Economía y de la ANSES que formaron parte de ese debate.

Además, ya se dio la discusión en el Senado, donde participaron legisladores de todos los bloques y lunes, martes y miércoles hemos tenido este debate.

Quiero destacar que estamos discutiendo este proyecto el día 23 de diciembre y también destaco las intervenciones de los diputados de todos los bloques.

Recién compartía con el diputado Cacace que, tal vez, el cierre de estas reuniones rondaría acerca de las convicciones políticas nuestras, los peronistas, los radicales, los socialistas, los comunistas, los liberales y todas las expresiones políticas que están en el Congreso de la Nación. Pero por ahí, me voy un poquito más atrás, y digo: "No comparto tu opinión, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarla".

Creo que, en esta casa del pueblo argentino, tenemos que permitir el debate y la participación, aunque coincidamos en algunos argumentos y no coincidamos en otros. A veces, en la discusión mediática o por redes sociales, no se tiene en consideración el trabajo de los diputados. Queda bien decir que el Congreso debatió tal cosa o que los legisladores discutieron tal otra. Pero algunos trabajamos mucho. Por ejemplo, veo acá presentes en el recinto o en forma virtual a diputados que han trabajado mucho a lo largo de este tiempo, como a la diputada Terada, al diputado Ruiz, al diputado Heller, a la diputada Pértile, a los diputados Fernández, Gioja, Mosqueda, Pastori, Germán Martínez, Laspina, a las diputadas Abdala, Landriscini, Rosana Bertone, Lospennato, a los diputados Benedetti, Quetglas, Suárez Lastra, a las diputadas Dolores Martínez, Ocaña, etcétera.

Hay de todo bajo la viña del señor, pero unos cuantos somos responsables y cuando lo ponemos a consideración de la gente tenemos una representación popular. Venimos y sostenemos nuestras ideas, seamos de la Capital Federal o de la provincia de Buenos Aires, seamos entrerrianos, santafesinos, fueguinos, puntanos o del lugar del país al que nos toque representar.

Habiendo dicho esto como una reflexión final, destaquemos el rol de este Congreso en representación del pueblo argentino.

Voy a leer el resultado de la votación, de acuerdo con lo que los secretarios de las comisiones me han informado. Muchos diputados de los aquí presentes firmaron el dictamen y otros expresaron su voto a viva voz.

Finalmente, en la Comisión de Previsión y Seguridad Social, sobre 31 miembros votaron los 31 miembros; 16 acompañaron el dictamen de mayoría, 14 acompañaron el dictamen de Juntos por el Cambio, que resultó ser el de minoría, y uno acompañó el dictamen de la Izquierda que propuso el diputado del Caño.

En lo que hace a la Comisión de Presupuesto y Hacienda, de los 49 miembros, 48 diputados expresaron su voto; 26 adhirieron al dictamen de mayoría del Frente de Todos y 22 firmaron el dictamen de minoría de Juntos por el Cambio.

En total, sobre 80 integrantes de las dos comisiones, votaron efectivamente 79 diputados y diputadas, de los cuales 42 firmaron el dictamen de mayoría del Frente de Todos, 36 firmaron el dictamen de minoría de Juntos por el Cambio y uno firmó el dictamen de Izquierda Unida.

Por lo cual, habiéndose emitido los despachos, se van a hacer las comunicaciones a las autoridades de la Cámara de Diputados para que confeccionen el orden del día de la próxima sesión.

Muchas gracias a todos. Queda levantada la reunión.

Es la hora 15 y 52.

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