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Reunión del día 11/05/2017

- CONJUNTA

-En Buenos Aires, a los once días del mes de mayo de 2017, a la hora 10 y 36:
SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Damos comienzo a la reunión conjunta de las comisiones de Obras Públicas y de Pequeñas y Medianas Empresas.

Hemos invitado a cinco cámaras empresariales que nuclean a distintos sectores que tienen que ver con el desarrollo de la economía y que nos están ayudando a tener la mirada del sector empresarial en cuanto a nuestro objetivo, que es modificar la actual ley de compras públicas, conocida como "compre trabajo argentino".

Ustedes ya saben que diputados de distintos sectores, tanto parlamentarios como políticos, han presentado proyectos de ley. Así que los invitamos para que no solo nos hablen de los pro y los contra que ven en cada uno de los proyectos, sino también nos indiquen cuál es la posición actual del sector y qué ven acerca de las herramientas que, según ustedes, pueden aún mejorar la propuesta final, la cual llevaremos adelante y empezaremos a trabajar la próxima semana.

En esta oportunidad, hemos invitado a la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones y Norte de Corrientes -Apicofom-, la Confederación de Pymes Constructoras de la República Argentina, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa -CAME-, la Federación Argentina Industria de la Madera y Afines -FAIMA- y la Fundación Observatorio Pyme.

Tiene la palabra el señor diputado Kosiner, presidente de la Comisión de Pequeñas y Medianas Empresas.

SR. KOSINER En nombre de todos los integrantes de la Comisión de Pequeñas y Medianas Empresas de la Cámara de Diputados, queremos agradecer a cada de una las organizaciones que hoy están presentes.

Como decía el diputado Ziliotto, para nosotros es muy importante esta etapa del debate, que implica escuchar, más allá de las iniciativas presentadas por cada uno de los diputados. Estamos muy preocupados por la situación actual, y confiamos que a partir de esta discusión podamos encontrar aportes para, por lo menos, poner herramientas a disposición de las pymes.

Sabemos que hay cosas que no dependen de estas herramientas, sino de la macroeconomía de la Argentina. En esta hora hemos recibido una noticia no muy feliz, que es una tasa de inflación que sigue demasiado alta; y creo que eso, sumado a la caída del consumo y de la actividad económica, genera un clima en donde estas herramientas pasan a tener importancia, pero asimismo un valor que depende mucho de la resolución de problemas estructurales.

Por ello, para nosotros es sumamente valioso conocer no solamente la opinión sobre los proyectos de ley sino la vivencia y la realidad actual.

Queremos agradecerles entonces su presencia, y también queremos agradecer al presidente de la Comisión de Obras Públicas la oportunidad de poder trabajar juntos.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Dado que otras comisiones están reunidas, algunos diputados tal vez tengan que retirarse.

Después de escuchar las exposiciones de los sectores invitados en el día de hoy, la próxima semana comenzarán a trabajar los asesores con representantes técnicos de las cámaras para ir consensuando un texto único. Es un trabajo que resulta necesario llevar adelante. A fin de mes, seguramente, nos reuniremos nuevamente los diputados para tomar una decisión.

En representación del Observatorio Pyme, tiene la palabra el señor Vicente Donato.

SR. DONATO Señor presidente: gracias por la invitación.

Presentaré rápidamente algunos datos estructurales, porque creo que justamente el tema que vamos a considerar es un asunto de organización industrial, de la producción nacional, y no de coyuntura.

El primer punto que quiero mostrar en el gráfico que se ve en la filmina es la diferencia de desempeño estructural que existe en la industria argentina, entre las industrias más grandes y las más pequeñas.

Lo que pueden ver en el gráfico es que hasta 2007 hubo una sustancial coincidencia de los ciclos de desarrollo y de la producción de las empresas más pequeñas y de las más grandes.

La línea anaranjada del gráfico muestra la producción industrial de las empresas más grandes, y la línea azul muestra el comportamiento de las empresas pequeñas y medianas, de menos de 200 ocupados.

Lo que podemos observar es que, desde que nosotros iniciamos el observatorio -hace veinte años- y hasta el 2007, el ritmo de producción de las empresas más chicas era igual al de las empresas grandes.

En el 2007 pasó algo en el mundo y en la Argentina, por ello es que notamos un quiebre muy importante, donde el desempeño de las empresas más chicas se empieza a diferenciar más del desempeño de las industrias más grandes.

Observemos cómo cambian las cosas en épocas de recesión y en épocas donde las cosas van mejor. Por ejemplo, en 2008 y 2009, que fueron años malos, no cayó la producción en las empresas grandes sino que quedaron igual, pero las pymes industriales tuvieron una importantísima caída.

Cuando la economía repunta, en el 2009 y más fuertemente en el 2010, las pendientes de las líneas son parecidas, casi iguales, diría yo. Eso quiere decir que el ritmo de las pequeñas empresas es exactamente igual al de las empresas grandes. Sin embargo, no recuperan el terreno perdido con anterioridad; retoman una línea de crecimiento, pero no pueden recuperar lo que perdieron en el pasado.

Cuando volvemos a entrar en un momento de enfriamiento de la economía, a partir de 2011 y 2012, vemos que otra vez estas empresas sufren los contextos de poca actividad económica y el diferencial de desempeño se va ampliando cada vez más.

En 1999 y 2001 vemos que también -aunque en forma mucho menor- las empresas más pequeñas sufrieron este contexto de enfriamiento.

SR. KICILLOF Perdón, pero ¿qué está midiendo?

SR. DONATO Producción industrial.

SR. KICILLOF ¿Volumen?

SR. DONATO Sí, volumen.

SR. KICILLOF ¿A precios constantes?

SR. DONATO Lo que vemos marcado en el gráfico, en las grandes empresas, es el Estimador Mensual Industrial -EMI-; lo otro es igualmente un indicador de volumen de las pymes. Son iguales.



SR. KICILLOF ¿Pero cuál es?

SR. DONATO El nuestro.

SR. KICILLOF Ah, es de ustedes.

SR. DONATO Es un indicador que construye la fundación, la cual invierte muchísimo dinero en hacer estas encuestas en todo el país desde hace bastantes años, justamente para poder comparar los datos de las empresas más chicas con las más grandes.

Lo que quiero decir es que el contexto de reactivación económica es fundamental para que estas empresas, que son más chicas, puedan crecer. En ese sentido, una ley de compre nacional o una norma que pueda proteger a la industria nacional, es siempre una ley bienvenida para tratar de acercar algún instrumento para que este diferencial comience a cerrarse y pueda ser menor. Pero no resuelve el problema macroeconómico, que evidentemente pasa por otro lado.

Por último, en el gráfico que vemos ahora, hay columnas y filas. En las columnas están las empresas industriales que tienen menos de 200 ocupados, clasificadas según la calidad y modernidad de la maquinaria de que disponen. Están las empresas que tienen maquinarias de punta, las que tienen maquinaria moderna, las que tienen maquinaria antigua y las que tienen maquinarias muy antiguas. Todas estas son empresas que la fundación viene siguiendo desde hace muchos años y que hacen al sector en su conjunto.

En las filas del gráfico podemos ver la tipología de problemas que poseen. Para ello, la fundación les pregunta cuáles son sus principales problemas y cómo los calificaría en una escala del uno al diez. Las empresas colocan una cruz y después nosotros reordenamos los datos en función de la modernidad y la maquinaria que poseen.

La conclusión a la que llegamos -que es el problema estructural de Argentina- es que independientemente del nivel de modernización tecnológica de las empresas, los problemas son exactamente los mismos, en la misma escala y en la misma intensidad.

¿Qué quiere decir esto? Que el problema estructural macroeconómico de Argentina es tan grande, que la inversión en maquinaria y equipo, que es la única decisión que una empresa tiene en sus manos, no soluciona el problema.

Independientemente del nivel de modernización de la tecnología, los problemas más importantes -como pueden ver- son la alta participación de los impuestos, la disminución de la rentabilidad y los costos directos de producción. Obviamente, la disminución de la rentabilidad y los costos de producción son dos caras de la misma moneda.

En conclusión, independientemente de la posibilidad de decidir de los empresarios, los problemas no cambian. Esto significa que la capacidad de gestión del empresario, la voluntad de modernización, es una voluntad que no resuelve la competitividad de las empresas. La competitividad de las empresas es un problema que trasciende la decisión individual.

La conclusión general es que hay problemas estructurales muy importantes en Argentina. En ese contexto, una buena ley de compre nacional -como tienen todos los países- por supuesto es un instrumento que tiene que ayudar, pero tenemos que ser conscientes de la gravedad de la creciente dualidad de la economía Argentina entre grandes empresas y otras más chicas, y que ninguna variable que el empresario pueda controlar resuelve semejante problema.

SR. KICILLOF ¿Me permite hacer una pregunta muy breve sobre una estadística, señor presidente?

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Sí, señor diputado, pero sea breve.

SR. KICILLOF Señor Donato, ¿usted dice que la producción de las pymes, en cuanto a volumen, fue menor en 2016 que en 1993?

SR. DONATO De acuerdo con el gráfico, es un 1 por ciento menos, pero que en 1997.

SR. KICILLOF No. Después vemos la estadística, pero no es así.

SR. DONATO ¿Cómo que no? Estos son estudios serios y usted los cuestiona.

SR. KICILLOF No los cuestiono, pero tengo otros números.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Vamos a continuar con la metodología del trabajo, señor diputado. Luego abriremos la etapa del debate.

Tiene la palabra el ingeniero Villanueva, de la Confederación Argentina de Pymes de la Construcción.

SR. VILLANUEVA Señor presidente: el sector de pymes de la construcción pretende dar una explicación de su posición en cuanto a las ventajas y desventajas de una norma de compre nacional.

Concretamente no creemos que una ley de compre nacional sea totalmente buena o favorable ni totalmente mala. Para eso voy a citar dos ejemplos que tienen que ver con situaciones de orden actual.

Por un lado, tenemos la construcción de viviendas a gran escala a través de empresas extranjeras, por ejemplo, de China. En este caso particular, el compre nacional es una herramienta muy interesante para poder encontrar el reemplazo de esa importación. O sea, en el país -fundamentalmente en el NEA- existen industrias muy desarrolladas que no crecen más por falta de demanda.

El Estado es un ente que puede impulsar una demanda concreta hacia un producto en el cual el país tiene certificado de aptitud técnica y certificados de INPRES-CIRSOC, es decir, tiene todos los elementos para fabricar un producto de buena calidad y de buen nivel, que además genera un incremento importante en la demanda de mano de obra local y en las fuentes de trabajo. En ese aspecto, el compre argentino es un elemento favorable.

Ahora bien, vamos a otro caso, por ejemplo, cuando una empresa tiene que comprar equipos, como pueden ser los encofrados que en algunos momentos se trajeron de España -hablo de vigas PERI, puntales y ese tipo de cosas-, o cuando una empresa tiene que comprar una grúa. Hay ofertas internacionales de grúas, hasta inclusive del mercado de usados. Sin embargo, a pesar de que una empresa puede tecnificarse y mejorar su productividad a través de esos equipos, resulta que no los puede comprar, y en el país no existen reemplazos confiables.

Lo mismo pasa, por ejemplo, con artefactos de iluminación: los que son de muy bajo consumo y de alta tecnología son difíciles de importar, a veces se complica ese tema y terminamos usando productos nacionales de baja tecnología.

En resumen, el compre argentino sirve cuando está direccionado a desarrollar una determinada industria que tiene un potencial preexistente. En el caso de la madera, existen la tecnología, la industria y la posibilidad de hacer viviendas de madera, panelizadas, de distintos tipos, y si le damos un impulso, eso se va a desarrollar rápidamente. En otros casos, lo único que hace la fijación de barreras es generar cotos de caza en donde los empresarios terminamos obligados a comprar lo que hay.

Considero que también hay que trabajar mucho sobre los impuestos internos, porque en las provincias -yo soy de Jujuy- tenemos problemas severos respecto de la superposición de impuestos, con los que fija la provincia y los que fijan las municipalidades. Cuanto más chico es el municipio, más fuertes son los impuestos que fijan, porque evidentemente, cuando hacemos una obra allí, es una fuente importante de recursos. Quiero decir que los impuestos internos a veces son mucho más severos desde el punto de vista de escala económica.

Entonces, cuando una barrera de protección apunta a un producto y a un segmento en donde genera desarrollo, lo vemos positivo. Por ejemplo, si en una determinada industria se establece una protección, pero con un programa de inversión que nos diga cómo salimos de esa tutoría del Estado, nos parece una medida adecuada. Es decir, establecemos una barrera, fijamos un tiempo y la vamos disminuyendo lentamente para que el sector nacional se desarrolle. No nos parece apropiada cuando la barrera actúa en contra del interés del empresario que quiere importar un producto.

Realmente creo que como ley no es un tema sencillo, porque evidentemente hay que ver caso por caso, pero consideramos muy interesante que se debata y se discuta. En el caso de las viviendas, vemos con mucha preocupación que se esté a punto de importar sistemas constructivos de fuera del país, siendo que dentro de la Argentina hay tecnología no solo para las viviendas de madera sino también para las industrializadas en general; hay tecnología, capacidad operativa y desarrollo como para alimentar esa producción.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO A continuación, tiene la palabra el señor Christian Lamiaux, en representación de la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes de la Madera de Misiones y Norte de Corrientes.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Tiene la palabra el señor Lucas Torres, de la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines.

SR. TORRES Señor presidente: en primer lugar, muchas gracias por la invitación.

En segundo lugar, y con respecto a lo que decía Christian Lamiaux, consideramos como ideal o virtuoso, para lo que es el margen de preferencia, un piso de 15 por ciento como mínimo.

Por otro lado, notamos que este proyecto mejora la instrumentación de lo que era la ley de compre nacional.

Nuestra federación, que abarca 27 cámaras de todo el país, desde el norte hasta el sur, ha notado que los pliegos y las licitaciones no llegan a todos. Entonces, es necesario mejorar la comunicación, desde el Ministerio de Modernización y desde nuestra Federación, para que llegue a todo el país, lo que permitirá acceder a las licitaciones en las que se pueda participar.

Como dijo Christian, el NOA y el NEA tienen capacidad para satisfacer la demanda de viviendas. En este caso puntual, consideramos que habría que mejorar el tema de la licitación en cuanto a su instrumentación.

Más allá de los incentivos en materia de financiamiento, sería bueno tratar de incluir en la reglamentación que, para proyectos de gran escala, se permita que las empresas se asocien para poder satisfacer el objetivo. Eso va a permitir un desarrollo de las economías regionales, desarrollar proveedores y hacer transferencia de tecnología, lo que va a tener un impacto en la sociedad y en la economía, y en este caso puntual que nos abarca, en las pymes.

Por otro lado, tenemos una inquietud sobre el artículo 17, inciso 3). Vemos que el artículo 12 no hace referencia a un porcentaje. No sabemos si ya está referido en el artículo 11 o si se omitió establecer algún criterio para incluirlo.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO ¿Relacionado con qué tema?

SR. TORRES El artículo 17, inciso 3).

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Perdón, pero ¿artículo 17, inciso 3) de qué texto? Así lo ubicamos todos.

SR. TORRES Ese es el inconveniente; no lo tengo acá. Después lo busco y se lo alcanzo, señor presidente. Creo que es de la ley vieja.

Por último, quisiéramos saber cuáles serían los criterios sobre los cuales se va a definir el peso de los distintos sectores, para ver cómo es el ranking que se arma y el valor agregado que genera en toda la industria.

Esas son las observaciones que tenemos en relación con el proyecto, que consideramos que es muy favorable y va a agilizar este proceso.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Todos estos puntos que mencionaban, como la protección de la industria, que puntualmente se planteó desde la federación, están siendo trabajados. En la reunión anterior, una de las cámaras presentó un anteproyecto de ley con las modificaciones que complementan las actuales iniciativas que tienen estado parlamentario, que tienen que ver con la reserva del mercado, la participación de la industria nacional y las pymes. De manera que se está trabajando en ese sentido.

También estamos trabajando en favorecer la innovación tecnológica, algo de lo que hablaba el presidente de la Federación de Pymes, para ver de qué manera propiciamos que se empiecen a fabricar en la República Argentina bienes que hoy no se están produciendo y que sí o sí hay que importar. Hay que trabajar en la sustitución de importaciones, para generar trabajo y mayor riqueza para nuestro país.

Tiene la palabra el señor diputado De Vido.

SR. DE VIDO Señor presidente: quería hacerle una consulta al señor Donato.

En la segunda filmina, figura el costo financiero y la dificultad de obtención del crédito. Me da la sensación que es un problema común, que si se sumaran, creo que junto con la cuestión impositiva serían los temas más importantes. Si bien son dos conceptos diferentes, en términos de lo que ustedes quieren manifestar, debieran sumarse, si les parece pertinente.

SR. DONATO Estoy de acuerdo, señor diputado. El tema financiero es un tema importante y estructural, porque también es significativo para el financiamiento de las compras nacionales.

La Argentina tiene un sistema de producción sin intermediación bancaria. Nuestro país tiene una participación del crédito en el PBI del 15 por ciento. Sin querer ofender las desgracias del continente africano, es un nivel de intermediación bancaria paralelo al de los países más desafortunados del planeta.

Tenemos un sistema de producción sin intermediación bancaria. De modo que toda la inversión tiene que ser autofinanciada por las empresas. Obviamente, lo poco que hay, se paga a precios locos.

SR. DE VIDO Y después rebota en la rentabilidad.

SR. DONATO Por supuesto. Ahí no estaban desagregados los componentes de la rentabilidad. Pero justamente el financiamiento es uno de los componentes más importantes.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Tiene la palabra el señor diputado Kosiner.

SR. KOSINER La consulta está vinculada a la referencia que hacían recién respecto de la hipótesis de importación de casas prefabricadas de China.

En ese sentido se han difundido diferencias de costos, de lo que sería más barato o más caro, pero eso siempre responde a determinadas realidades. Es muy difícil analizar los costos internos que hay en cada uno de los países, cómo se compone el precio final, etcétera.

En algún lugar leí -no sé si son declaraciones de las organizaciones de ustedes o de alguien de Misiones- sobre las diferencias en cuanto a la preservación de la ecología e incluso lo que implicaría el modelo que se desarrolla en nuestro país en cuanto al ahorro de energía. Sé que ya hay una experiencia en Misiones con este tipo de casas.

Quería saber si podrían profundizar ese punto de vista, es decir, en qué puede estar incidiendo la preservación ecológica o la exigencia de tomar determinados recaudos de preservación, en el costo o precio final, y dónde estaría radicada esa diferencia de falta de competitividad que hoy puede darse. Porque se sostiene que existe una amenaza en el sentido de construir más rápido y con menor costo para el Estado mediante la opción de traer casas de madera de China cuando en la Argentina tenemos un desarrollo forestal. Es el problema de las incongruencias que tenemos en nuestro país, donde lo que buscamos desarrollar termina siendo no competitivo frente a otra circunstancia.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Tiene la palabra el diputado Ziegler.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Gracias señor diputado, su aporte es muy importante y lo vamos a tener en cuenta.

Tiene la palabra el señor diputado Conesa.

SR. CONESA Señor presidente: con respecto a la competitividad de la industria, creo que hay un factor que se omite mencionar y que es decisivo, que es el nivel cambiario. Con el actual nivel cambiario de la Argentina, muy pocas o prácticamente ninguna industria es competitiva, porque conviene importar casi todos los productos. Creo que no alcanza con el 15 o el 25 por ciento de la preferencia nacional o del compre nacional.

Quiero recordar que en 1960, cuando era presidente Frondizi, el tipo de cambio de la Argentina, a los precios actuales, haciendo todos los cálculos econométricos que corresponden, era de 37 pesos por dólar. Esto a precios actuales y considerando también la inflación del dólar, etcétera. En 1964, en la época de Illia, estaba en el equivalente a 27 pesos actuales. En la época de Duhalde, en los 2002 y 2003, estábamos en 32 pesos, en relación al tipo de cambio de 15 pesos por dólar que tenemos en la actualidad.

Un tipo de cambio de 15 pesos por dólar es equivalente al de 1980, con Martínez de Hoz, y al uno a uno de los años noventa, con Cavallo.

En estas condiciones es muy difícil desarrollar la industria nacional, porque la importación y los bienes importados van a resultar siempre mucho más baratos.

El problema es que este tipo de cambio bajo requiere, como contrapartida, para poder verificarse, un fuerte endeudamiento externo. Después, viene el problema de que hay que pagar esa deuda y la única manera de pagarla, por supuesto, es por la vía de la exportación. Pero resulta que la exportación está tremendamente desalentada por el mismo tipo de cambio bajo. De manera que entramos en una contradicción de un sistema que es inviable.

Gran parte del problema de la rentabilidad y la competitividad de nuestras industrias, sean las de casas de madera o muchísimas otras, es una cuestión cambiaria. No es totalmente cambiaria, pero en buena medida sí lo es.

Recientemente hemos tenido algunas reuniones del Congreso donde los diputados de Chubut, de Neuquén y de Río Negro se quejaban porque las granjas donde se producen las peras y las manzanas están todas fundidas y están dejando la producción de lado. Lo mismo pasa en el Valle de Uco, en Mendoza, en los olivares de Catamarca y La Rioja, en la industria de la madera, de la yerba mate, etcétera. Todo esto, en gran medida, es un problema macroeconómico y de tipo de cambio.

Yo quiero llamar la atención sobre este punto porque veo que frecuentemente hay miedo a tocar este tema. Por supuesto que es complejo y para que el tipo de cambio se mantenga alto y sea estable, se necesita equilibrio fiscal y orden en las finanzas públicas. En definitiva, se necesita que el déficit del presupuesto sea cero o que incluso haya superávit fiscal. De lo contrario, el sistema de recurrir al endeudamiento externo parece muy fácil, pero la oferta de dólares de los préstamos del exterior lo único que hace es sobrevaluar nuestra moneda y matar a la industria nacional, y en definitiva es la causa del desempleo que estamos viviendo.

Nos olvidamos de que cuando se aplicó la convertibilidad, el uno a uno, de 1991 a 2001, terminamos con un 40 por ciento de desempleo más subempleo. ¿Cuál era la causa? Que no convenía emplear mano de obra nacional cuando el dólar estaba tan barato. Convenía importar todos los insumos y producir sobre la base de insumos importados, o directamente importar los bienes finales. Esto determina la caída, finalmente, de los salarios reales.

Mucha gente asocia los salarios reales con el nivel del tipo de cambio. Piensan que si el tipo de cambio es alto, el salario real es bajo. Eso es mentira. Lo que está bajo con el tipo de cambio alto es el salario en dólares, pero no el poder adquisitivo del salario en pesos, que es una cosa totalmente distinta. No hay correlación entre el nivel del salario en dólares y el nivel del salario en pesos. Yo tengo una cantidad de estudios econométricos al respecto que demuestran esto de manera categórica.

De manera que si queremos realmente promover la industria nacional, el empleo y el crecimiento económico, no tenemos más remedio que abordar el tema del tipo de cambio, que está íntimamente vinculado con el superávit fiscal, o por lo menos, con el equilibro fiscal, e íntimamente vinculado con las tasas de interés.

Es una ley matemática establecida en la macroeconomía: cuando el tipo de cambio está bajo, la tasa de interés está alta. De manera que, si ponemos el tipo de cambio alto, no solamente favorecemos la industria nacional, que se torna más competitiva, sino que bajamos las tasas de interés.

El tipo de cambio alto se corresponde con tasas de interés bajas, y viceversa. Esto es fundamental. El costo financiero es una parte fundamental del costo de producción. Este es un tema que lamentablemente en nuestro país se ignora frecuentemente, por la maldita costumbre de pensar que el salario está bajo cuando el dólar está alto. Lo que realmente está bajo, cuando el dólar está alto, es el salario en dólares. Pero el trabajador no viaja todos los años al Louvre a ver a La Gioconda o las magníficas obras de arte de Miguel Ángel. Al trabajador le interesa la vida acá, cómo alimentar a sus hijos, etcétera, necesidades mucho más pedestres que la exquisitez de los viajes al exterior.

Por eso yo creo que hay que plantear a fondo la cuestión del tipo de cambio, y hasta que no lo hagamos, la Argentina no va a arrancar en el crecimiento económico.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Quiero informales que está viniendo la gente de CAME que, por una mala interpretación no sabemos de quién, les avisaron que se cancelaba la reunión. Como estaban invitados, los vamos a escuchar también.

Tiene la palabra el señor diputado Masso.

SR. MASSO Señor presidente: en primer lugar quiero agradecer a los empresarios que están acá presentes.

Más allá de lo que planteábamos -todo está ligado a la situación económica-, me parece que nuestro país tiene que terminar de una vez por todas con la hipocresía.

Si en algún momento de la historia, nuestro país tuvo una industria nacional fuerte, por qué no volver a ser ese país.

Digo esto porque me parece que es válido todo lo que se está diciendo acá de la cuestión económica y la realidad de las pymes.

Siempre conversamos con el diputado Ziliotto que de alguna manera tenemos que terminar con esa hipocresía y discutir a fondo qué país queremos. De lo contrario, hay un problema con la industria láctea y se sale de apuro a prestar 450 millones de pesos, como sucedió en SanCor. Un préstamo, según los mismos funcionarios del gobierno y de la industria láctea, sirve solamente para seis meses.

Por esto creo que, en el fondo, lo que tenemos que discutir es qué país queremos, y a partir de ese país, debatir objetivamente cuál va a ser el rol de cada una de las partes que conforman la producción y la economía del país.

Cada vez que escuchamos hablar de China sabemos, por una cuestión de sentido común, que por su superproducción seguramente los precios de lo que importemos de allí serán menores que los de nuestras industrias. Lo que no dicen es que cuando se abre la importación, hay argentinos de carne y hueso que objetivamente se ven afectados por esa política y pierden su trabajo. Y esto sucede en un país como el nuestro, que tiene una pobreza y un desempleo altísimos. Pero además tenemos otro mal, que es la inflación. Ayer escuchamos que la inflación del mes de abril fue del 2,6 por ciento. Ese es el peor de los problemas que tenemos, sea cual fuere el país que queramos construir, porque afecta de raíz cualquier idea de país y de industria.

Me parece que contar con la presencia de los distintos empresarios en diferentes comisiones es un paso adelante. En primer lugar, debemos demostrar que el Congreso quiere discutir en profundidad algunas leyes beneficiosas para el país; y asimismo, que cuando se debatan esas leyes, quienes venimos de las distintas provincias sepamos lo que tenemos que defender, y también lo que muchos quieren defender y no pueden hacerlo por objetivamente pertenecer a un proyecto político que lejos está de sostener la industria nacional como un modelo rector de producción de cuestiones propias e incluso como fuente de trabajo.

Así que considero que es importante todo lo que venimos haciendo y planteando con la ley del compre nacional, y por ejemplo, con tratar de corregir una ley de obras públicas que tiene decenas de años. En el fondo tenemos que terminar con esa hipocresía y discutir en colectivo qué país queremos.

El diputado Conesa explicaba, desde un punto de vista estrictamente económico, cuál es la realidad económica con este tipo de cambio. Ahora, cuando lo decía, ponía énfasis en ciertos momentos de la Argentina: hacía hincapié en los años 90 y en la crisis de 2001. Sabemos qué ha pasado en esos tiempos en la Argentina y cuáles han sido las consecuencias.

Entonces, objetivamente, creo que si hay algo que la Argentina no quiere es repetir la crisis de 2001 y 2002. Desde mi humilde razonamiento, opino que hoy una crisis de 2001 o 2002 pondría a la Argentina en una situación bastante compleja. El problema es cómo hacemos para evitarlo.

Con respecto a eso, me parece que hay que discutir de fondo no solo el país que queremos sino la política económica, esa que algunos criticamos pero que queremos aportar para que esto cambie y que no nos vendan peras por manzanas.

Más allá de lo que pueda decir una encuesta o lo que han significado para la sociedad doce años de un gobierno, creo que en el fondo, utilizando esa realidad, en la Argentina hoy por hoy tenemos un proyecto económico muy similar al de los años 90. En este sentido, imagino que no somos pocos los diputados y diputadas a los que ese futuro nos aflige.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO Tiene la palabra la señora diputada Brítez.

SRA. BRÍTEZ Señor presidente: coincido en parte con lo que dijo el diputado preopinante. Creo que hay que terminar con las hipocresías y con el doble discurso.

Solamente quiero hacer un humilde aporte. Nosotros venimos trabajando desde hace un año con el tema de la madera en la provincia de Misiones. Tuvimos reuniones con integrantes de FAIMA, Apicofom y Amayadap, quienes nos contaron que el Poder Ejecutivo les sugería que, si no eran competitivos, debían reconvertirse.

Entonces, tenemos que terminar con ese doble discurso, en que se dice una cosa y después se hace otra. Si queremos salir del lugar donde nos encontramos, hay que corregir las políticas económicas y pedirle al presidente Mauricio Macri que cambie el rumbo, porque si hoy estamos hablando de este tema es porque algo ha pasado.

En Misiones se han producido muchísimos despidos por la apertura de las importaciones. Los misioneros estamos viviendo esta situación en carne propia y lo decimos con conocimiento de causa.

La semana pasada se hizo presente el ministro de Industria de la provincia de Misiones y dijo: "Nos están fundiendo". Esa fue la expresión que utilizó.

Por lo tanto, si queremos que terminen los despidos y que la gente comience a tener nuevamente lo que tuvo antes de 2015, habría que cambiar las políticas económicas.

SR. PRESIDENTE ZILIOTTO La Presidencia informa que finalmente la gente de CAME avisó que era imposible reorganizarse para estar presente aquí. Reitero que nos comunicaron que desde aquí les habían informado que este plenario se había suspendido. No sabemos realmente qué ha ocurrido y no queremos hacer elucubraciones. Les solicitaremos que nos hagan llegar su posición por escrito y la vamos a circularizar a los diputados de ambas comisiones.

Quiero agradecer a los miembros de las cámaras que nos han visitado. Hemos escuchado a distintos sectores y también a los diputados, y contamos con varias iniciativas presentadas sobre el tema. A través de los medios, tenemos la confirmación de que el Poder Ejecutivo está trabajando en un proyecto que modifica la actual ley de compre argentino. Públicamente nos ponemos a disposición del Poder Ejecutivo para aprovechar este espacio donde permanentemente venimos luchando para debatir estos temas. No es casual la presencia de tan pocos legisladores, porque pareciera que en este año de elecciones se termina el mundo y que virtualmente se esté cerrando el debate en el Congreso. Eso no ocurrió el año pasado, cuando dimos muestras de que todos tenemos ganas de trabajar, de garantizar la gobernabilidad del Estado nacional, pero también de los gobernadores y de los intendentes, y garantizar también la calidad de vida de nuestros habitantes.

De manera que vamos a seguir trabajando, abriremos espacios de trabajo a nivel de asesores y estaremos en contacto permanente con las distintas cámaras. Bienvenido sea el Poder Ejecutivo nacional si quiere trabajar desde la Cámara de Diputados como Cámara iniciadora del proyecto.

En varias oportunidades han anunciado por los medios que enviarán un proyecto, pero todavía no ha aparecido ninguna iniciativa. Reitero, en vísperas de las elecciones quizás no pretenden tratar este tema. Creo que este es uno de esos asuntos en los que no hay conflictos de intereses. No creo que nadie esté en contra de desarrollar la industria nacional.

Entiendo que hay leyes controvertidas, donde se ponen en juego distintas posiciones políticas porque benefician a un sector y no a otro, y entonces el gobierno trata de evitar los grandes debates y el ruido que pueda surgir en un año electoral. Pero creo que en este tema que nos reúne estamos todos del mismo lado del mostrador. Me parece que nadie puede estar en contra de que el Estado nacional transforme la compra pública en una gran herramienta de desarrollo económico y no solo en un mero gasto para satisfacer la necesidad de prestar servicios públicos.

Por lo tanto, cuando el gobierno plantea, a partir de su ideología y del derecho que le da haber ganado las elecciones -porque los argentinos le han confiado el Poder Ejecutivo nacional-, que debemos empezar a integrarnos al mundo, debo manifestar que el mundo está protegiendo su industria nacional. Si analizamos la legislación comparada, tenemos muchos elementos para emitir tal certeza. De modo que es un tema que nos tiene que unirnos a todos, para ver de qué manera sancionamos la mejor ley.

El diputado Masso planteaba la necesidad de contar con una nueva ley de obras públicas que apunte específicamente a la transparencia y al control de la aplicación de los fondos públicos. En ese sentido, y a pesar del anuncio que formulara aquí el año pasado el ministro Frigerio o el que hiciera el subsecretario Delgado en los medios, en el sentido de que enviarían un proyecto de ley, hoy la solución -según ellos- pasa por un decreto, o sea, a partir de la autorregulación.

Creo que de esa manera perdemos calidad institucional. Debemos empezar a transformar las decisiones de gobierno que todos compartimos en políticas de Estado, a partir del consenso.

Nunca estuve de acuerdo con las autorregulaciones porque tienen una mirada muy parcial. No creo que haya sector político que no busque la mejor aplicación de los fondos públicos, para asegurar eficiencia y eficacia en el fin buscado.

Nuevamente agradezco a los diputados del oficialismo que nos han acompañado. Entiendan que estamos aquí para construir una Argentina mejor, que no estamos buscando el mal de nadie, sino que queremos que el país empiece a desarrollarse. En ese sentido, creo que profundizar el desarrollo del consumo interno es un gran elemento reactivador.

De manera que vamos a seguir trabajando el tema con los asesores y seguramente para fin de mes convocaremos a una nueva reunión plenaria para empezar a tomar decisiones.

También agradezco a los invitados, que nos han planteado la posición de cada sector.

Queda levantada la reunión.

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