Comisiones » Permanentes » Comisión Permanente de Obras Públicas »

OBRAS PUBLICAS

Comisión Permanente

Of. Administrativa: Piso P01 Oficina 136

Secretario Administrativo DR. GALLEGOS EMILIO

Jefe DR. DEL CASTILLO FRANCISCO R.

Martes 16.00hs

Of. Administrativa: (054-11) 6075-2143 Internos 2143/2137

copublicas@hcdn.gob.ar

PROYECTO DE LEY

Expediente: 2636-D-2006

Sumario: ACCESO AL AGUA POTABLE PARA TODOS LOS HABITANTES DE LA NACION.

Fecha: 18/05/2006

Publicado en: Trámite Parlamentario N° 53

Proyecto
ACCESO AL AGUA POTABLE PARA TODOS LOS HABITANTES DE LA NACIÓN
Artículo 1º.- A partir de la entrada en vigencia de esta Ley, y hasta tanto no se acredite fehacientemente que el agua corriente en todo el territorio de la Nación, cumple las características físicas, químicas y microbiológicas previstas en el artículo 982 del Código Alimentario Argentino (ley 18.284 y modificatorias), el Poder Ejecutivo abastecerá gratuitamente de agua potable a los habitantes de la Nación, en cantidad suficiente.
Artículo 2º.- No se tendrá por cumplida la condición señalada en el artículo 1º de esta Ley sin dictamen unánime que así lo declare emanado de, por lo menos, 5 (cinco) Universidades Públicas Nacionales, que serán designadas mediante sorteo.
Artículo 3º.- Los gastos que demanden la aplicación de esta Ley, serán atendidos con el presupuesto de los Ministerios de Salud y Ambiente de la Nación, y de Infraestructura, Inversión Pública y Servicios, en la proporción que fije la reglamentación.
Los gastos que demanden la aplicación del artículo 2, serán atendidos con el presupuesto del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación.
Artículo 4º.- A los fines de esta Ley, serán de estricta aplicación la ley 18.875, los Títulos VI y VII de la ley 24.156 y modificatorias, la ley 25.188 y su reglamentación, la ley 25.551, la ley 25.831, el decreto-ley 5.304/1963, el decreto 1023/2001, y el Anexo VII del Decreto 1172/2003.
Artículo 5º.- Invítase a las Provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a dictar normas análogas a la de la presente Ley.
Artículo 6º.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


Entre 1.100 y 1.500 millones de personas en el planeta (entre el 20 y el 25% de la población mundial) no tienen acceso al agua potable. La propia ONU afirma que para el año 2025 la demanda de agua potable será el 56% mas que el suministro. La mayoría de nosotros, no ya nuestros hijos o las generaciones futuras, no tendremos agua si no pertenecemos al selecto grupo que pueda pagarla a "Precios de Mercado".
No es necesario analizar demasiado para preguntarse si Bush fue a Irak solo por petróleo o también por el Eufrates y el Tigris, como tampoco para pensar que cada vez que hablan de terrorismo en la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), es probable que estén preparando la excusa para poder apoderarse del Sistema Acuífero Guaraní, una de las mas importantes reservas de agua subterránea del continente.
Tampoco puede ser casual que la mayoría de las bases militares de EE.UU. en otros países se instalen cerca de las principales reservas de agua.
La lógica es simple: si el Imperio necesita agua, la comprará vía privatizaciones, o invadirá, tarde o temprano los territorios que necesita, buscando algún pretexto de ocasión como lo fueron las inexistentes armas químicas de Irak.
Por eso no debemos dejar que el agua sea considerada una mercancía y los recursos hídricos del planeta sean gestionados según el modelo del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, gracias al cual hoy 30.000 personas mueren cada día por enfermedades debidas a la falta de agua potable y de servicios sanitarios.
A este de por sí escalofriante dato, podemos agregar otro que nos dan una cabal muestra de la magnitud del problema (1) :
1.100 millones de personas no tienen acceso adecuado al agua potable. Esta cifra, según la Organización Mundial de la Salud, asciende a 1.500 millones de personas. En el Tercer Mundo, el 55% de la población rural y el 40% de la población urbana carecen de acceso adecuado a fuentes de agua potable. Las proyecciones más optimistas establecen que en 20 años dos tercios de la población mundial no tendrá acceso al líquido.
2.600 millones de personas de los países más pobres del mundo carecen de instalaciones de saneamiento básicas.
3.100.000 personas murieron en 2002 por las enfermedades diarreicas y el paludismo. Cada año se podría salvar la vida de 1,6 millones de personas si tuvieran acceso a agua potable e instalaciones higiénicas. Por su parte, la OMS, afirma que 12 millones de personas mueren cada año en el mundo debido a enfermedades ligadas a la mala calidad o la carencia de agua, o a desastres hidrológicos.
Más de seis mil niños mueren cada día de enfermedades relacionadas con el agua no apta para consumo y con las malas condiciones de saneamiento y, en los países subdesarrollados, el 80 por ciento de las enfermedades se debe al consumo de agua no potable y a las malas condiciones de saneamiento. Entre las enfermedades relacionadas al consumo de agua no potable, se encuentran la diarrea, la enfermedad del legionario, la fiebre enterohemorrágica, trastornos renales, la hepatitis, úlceras estomacales, síndromes glandular, da daños fetales, llegando incluso a provocar abortos. (2)
La diferencia de consumo entre los países del primer mundo y el resto es de 20 a 1, pero un ciudadano de EE.UU. utiliza 600 litros diarios promedio, mientras que en África no alcanza a 10 litros.
En el 2005 la escasez de agua causó diez veces más muertos que todas las guerras juntas del planeta en el mismo período.
Los gobiernos deberán destinar 14 dólares de su ingreso en medidas de salud por cada dólar que dejan de invertir en proporcionar agua potable a sus habitantes. Esta escalofriante desproporción, nos hace pensar que la carencia de agua potable constituye un fabuloso negocio para los laboratorios medicinales, y empresarios de la salud en general.
El 20% de las especies del planeta se han extinguido o se encuentran en peligro de extinción debido a la falta de agua o a la presencia de agua contaminada.
La calidad del agua ha disminuido considerablemente en varias regiones del mundo en los últimos años, lo que hace que se deterioren los ecosistemas y las especies vegetales y animales de agua dulce, además de las consecuencias para la población, como ejemplo el lago Chad, en África, cuyo volumen de aguas ha disminuido el 90 por ciento desde 1960 a causa del pastoreo excesivo, la deforestación y la realización de vastos proyectos de regadío incompatibles con el medio ambiente.
En nuestro país, de acuerdo a estimaciones realizadas por el Sistema Permanente de Información de Saneamiento (SPIDES), dependiente del Ministerio de Infraestructura de la Nación, la población total al año 1999 era de 36.578.127 habitantes, de los cuales se encuentran abastecidos con sistemas de agua potable por red pública 24.590.651 habitantes, lo que implica un 67.23 % de cobertura.
Respecto a la situación general de cobertura con red pública de desagües cloacales, la población abastecida es de 17.667.789 habitantes, o sea, un 48.30%.
La población urbana cubierta con servicio de agua potable, considerándose "población urbana" a aquélla que se encuentra concentrada en localidades de más de 2000 habitantes, alcanza a 23.506.563 habitantes y teniendo en cuenta que la población urbana total alcanza a 32.650.272 habitantes (según estimaciones de la misma fuente); implica que el porcentaje de cobertura para este rango de población es del 71.99%.
Por otra parte, existen 4.126.650 habitantes con acceso a una "fuente pública de agua potable cercana", lo cual implica un 12.64% de la población urbana, que cuentan con un servicio realmente precario.
En cuanto a la población urbana cubierta con servicio de desagües cloacales, alcanza a 17.630.082 habitantes, lo cual implica una cobertura del 63.99%, del total del rango, y 10.925.380 habitantes, o sea, un 33.46% de la población urbana cuenta con sistemas "in situ", privado o compartido para la eliminación de excretas, lo cual demuestra la precariedad de la situación sanitaria.
De acuerdo a mismas estimaciones, la población rural total (entendido como la población que habita en localidades de menos de 2.000 habitantes, existiendo a su vez, una subdivisión en "Rural Concentrada" y "Rural Dispersa", considerándose a ésta como, a las poblaciones que habitan en localidades de menos de 500 habitantes), es de 3.927.855 habitantes, de los cuales se encuentran servidas por redes domiciliarias de agua potable 1.084.088 habitantes, lo que implica un 27.6% de cobertura, en tanto 94.269 habitantes, 2.4%, poseen acceso a una fuente pública de agua potable "cercana".
En cuanto a la cobertura de desagües cloacales por red pública, la población abastecida es de 37.707 habitantes, que se traduce como un 0.96%.
Sólo el 10% del volumen total de aguas residuales colectadas por los sistemas de alcantarillado reciben un tratamiento de depuración, en tanto que el volumen restante es vertido en cursos de agua, situación que deriva en serios problemas de contaminación de las aguas, agravado en los casos en que dichos cursos son utilizados también como fuente de abastecimiento de agua potable. Algunas capitales provinciales, tales como Mendoza, Córdoba, Tucumán, Neuquén, Jujuy, Salta y San Juan entre otras, tratan la mayor parte del volumen de excretas colectadas. En tanto, ciudades de la magnitud de Buenos Aires y Rosario, las mayores aglomeraciones urbanas del país y La Plata vuelcan sus efluentes cloacales sin tratamiento previo a los cuerpos de agua, o en el caso de realizarlo, sólo depuran un mínimo del volumen total colectado.
También en nuestro país, las diarreas son la enfermedad de origen hídrico más frecuente, evidenciando una incidencia de 0,067 episodios por año en los niños menores de cinco años, considerados como la población más vulnerable. Las muertes por enfermedades diarreicas en esta población son producidas, en general, por episodios de diarrea prolongados que dan lugar a deshidrataciones, que se agravan de acuerdo al microorganismo infeccioso, la intensidad de la infección, la edad y el estado nutricional e inmunidad del niño.
La problemática vinculada con la falta de acceso al agua potable para casi la mitad de la población del país se ve agravada con la innegable política gubernamental de incentivar la denominada mega minería. El agua es considerada con mucha razón como la víctima más común de esta actividad, ya que se utilizan grandes cantidades durante casi todas las fases de producción del mineral (en general se estiman unos 3 a 64 metros cúbicos de agua por tonelada de roca pulverizada). Al mismo tiempo, las actividades mineras pueden resultar en el desperdicio de enormes cantidades de agua, lo que significa la reducción de su disponibilidad para otros usos, causando problemas para actividades agropecuarias y para la población humana. Pero la mayor amenaza al agua por parte de la minería es definitivamente la posibilidad de contaminación de fuentes de agua, tanto a nivel de la superficie como subterráneas. El agua transporta los agentes contaminantes, a veces cientos de kilómetros más allá de la fuente de contaminación.
Una breve reseña sobre el impacto de la minería a gran escala sobre el agua lo tenemos en los emprendimientos de Veladero, Pcia. de San Juan y Pascua-Lama, en la provincia de San Juan y Chile. Cuando funcionen a pleno ambos proyectos, consumirán cuatro mil litros de agua por segundo. Cada vivienda del Gran San Juan promedia un consumo de 2,3 metros cúbicos por día, es decir, 2.300 litros por día (cada habitante del Gran San Juan consume diariamente 0,560 litros). El agua que consume una familia tipo en un día, Barrick Gold (consorcio canadiense responsable de ambas explotaciones) lo gastará en un segundo. Utilizará el agua que fabrica la cordillera, dejará sin agua a la provincia de San Juan, contaminará el resto que pueda escurrir laderas abajo y, además, no pagará lo que consuma ni la descomunal destrucción de los ecosistemas.
Cabe consignar que, en la actualidad, las actividades agrícolas en la Provincia de San Juan (incluyendo la viñatera), tienen permitido diariamente un hora de riego por hectárea.
Otro ejemplo lo tenemos con el emprendimiento Bajo La Alumbrera, en el Departamento de Belén, Provincia de Catamarca, operada por el consorcio Xstrata de Minera Alumbrera Ltd., que consume cerca de 100 millones de litros de agua por día, lo que ha determinado que, al día de hoy, los habitantes de los departamentos de Belén y Santa María, en Catamarca, no cuenten con agua potable. Incluso, se ha llegado al extremo de prohibirles a los vecinos de San Fernando del Valle de Catamarca el riego de las plantas de sus casas.
El 12 de abril del 2004, el río Hondo y el río Dulce de la provincia de Santiago de Estero fueron impactados por minerales pesados tóxicos derramados por Xstrata.
El 17 de septiembre del 2004, se produjo un corte de 20 centímetros en el mineraloducto por donde se derramaron grandes cantidades de mineral durante dos días generando la zozobra en el pueblo de Andalgalá. El río Vis Vis fue contaminado. Los sedimentos tienen hasta 15 centímetros de residuos minerales tóxicos. El servicio de agua de riego y el agua potable fueron cortados por varios días porque se encontraron altos niveles de cromo y cobre.
La empresa Minera Alumbrera Limitada fue denunciada además, ante los tribunales federales, por contaminar con metales pesados las aguas del Canal DP2. Las muestras tomadas por la propia Gendarmería Nacional así lo evidenciaron. Lo mismo que los estudios realizados por el Instituto Nacional del Agua en el que se determinaron que los parámetros de conductividad eléctrica y de sulfatos estaban por arriba de los límites establecidos por la legislación.
Los metales disueltos en agua para la actividad minera son uno de los más serios problemas ambientales de la minería, y son quizás el tipo de contaminación de agua más fatal.
Los metales se encuentran en las menas, en los relaves de las minas, en los escombros, el polvo y otras emisiones que flotan en el aire como resultado de los procesos de fundición y de refinamiento. El agua pura (con un pH de 7) puede disolver ciertos metales que se encuentran en ciertas rocas. Pero el agua ácida tiene una mayor capacidad de disolver porciones de roca y soltar metales al entrar en contacto con las menas, relaves o escombros. Este proceso puede ser extremadamente destructivo. Si las aguas contaminadas no son retenidas adecuadamente, los metales pueden ser transportados por el agua y escapar al medio ambiente natural por medio del descongelamiento de las nieves o si hay lluvias fuertes. Del mismo modo, los metales que son emitidos durante la fundición pueden ser transportados en el aire y depositarse en ríos y lagos.
Los metales también pueden penetrar corrientes de agua si hay derrames de concentrado durante el transporte.
A diferencia de los productos químicos que contienen carbono (orgánicos) y por lo tanto se desintegran con el tiempo, los metales nunca se desintegran. Por esta razón, constituyen un peligro a largo plazo para la calidad del agua. Los metales que penetran de un modo u otro en ríos y lagos se precipitan (se hunden al fondo) gradualmente y se acumulan, formando sedimentos. Los metales que se asientan en el fondo de ríos o arroyos pueden reactivarse si hay un cambio en el pH del agua o si aumenta la corriente. Con el tiempo, los metales pueden viajar cientos de kilómetros más allá de su fuente original. Los efectos a tanta distancia del origen de la fuga pueden no ser fatales, pero los organismos vivos o sus crías pueden resultar expuestos a estos metales, deformándolos o afectando su comportamiento y su capacidad para reproducirse.
En concentraciones bajas con contacto prolongado, la contaminación metálica puede causar graves problemas de salud que pueden no manifestarse sino hasta muchos años después, y puede causar la muerte debido a su acumulación en los órganos internos. Estas concentraciones sub-letales afectan el crecimiento, desarrollo, movilidad (o la habilidad de nadar de los peces), la respiración, circulación, comportamiento y reproducción de un organismo.
También la desidia de las autoridades ha llevado a que los vecinos de Ezeiza y zonas aledañas no sólo no cuenten con agua potable, sino que el agua corriente está altamente contaminada con desechos radiactivos. Así lo prueba el informe técnico elaborado por el perito Fernando Máximo Díaz en la causa 5452 del Juzgado Federal Criminal y Correccional Nº 1 de Lomas de Zamora, Secretaría Nº 1, por presunta violación a los artículos 200 y 207 del Código Penal contra el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Dr. José P. Abriata, y la presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), Diana Alicia Chelín. Allí se cita, como posibles fuentes de la contaminación registrada, a Conuar (fabricante de los elementos combustibles para las centrales nucleares de Argentina), al Campo 5, y a las tres trincheras donde se descargaban residuos radiactivos líquidos. Estas tres instalaciones están ubicadas dentro del Centro Atómico de Ezeiza.
El informe elaborado por el perito geólogo Fernando Máximo Díaz confirma que el Centro Atómico de Ezeiza operó sin controles. Según este informe, las aguas subterráneas están contaminadas con uranio en una superficie de 2500 hectáreas. Había uranio natural e incluso uranio enriquecido, este último solo producido por actividades humanas. El valor más alto de uranio hallado en la zona (56 ug/L = microgramos por litro) supera en casi tres veces el estándar de 20 ug/L. También hay un pico de radiactividad (actividad Alfa total) y de uranio en el llamado Campo 5, donde se descargaban antiguamente residuos radiactivos. El agua subterránea de la región muestra además altos valores de radón 222, un gas radiactivo derivado del uranio. El perito encontró asimismo trazas de estroncio 90 en un pozo de agua, material muy peligroso que se genera habitualmente en el interior de los reactores nucleares.
El experto considera que las actividades del CAE habrían aumentado la concentración de nitratos en el agua subterránea, un contaminante peligroso para los bebés y los adultos cuando su valor supera lo permitido en Argentina, que es 45 miligramos por litro (mg/L). Uno de los valores hallados quintuplica lo permitido por el Código Alimentario Argentino (242 mg/L). Lo grave es que el área afectada por la pluma de contaminación tiene unos 40 kilómetros cuadrados de superficie.
En su informe, el perito indica que "La diversidad y cantidad de evidencias, y la coherencia general de todas ellas me llevan a determinar la existencia de una importante contaminación proveniente de las actividades del Centro Atómico Ezeiza actuales o pasadas que ha afectado las aguas subterráneas de la región a nivel tal que impiden su uso como agua de bebida humana."
Por todas estas consideraciones, solicito el urgente tratamiento y aprobación de este Proyecto.
Proyecto
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
TINNIRELLO, CARLOS ALBERTO CIUDAD de BUENOS AIRES REDES
Giro a comisiones en Diputados
Comisión
OBRAS PUBLICAS (Primera Competencia)
PRESUPUESTO Y HACIENDA