DEFENSA DEL CONSUMIDOR, DEL USUARIO Y DE LA COMPETENCIA

Comisión Permanente

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Reunión del día 04/04/2017

- PRODUCCIÓN PÚBLICA DE LOS MEDICAMENTOS

- En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los cuatro días del mes de abril de 2017, a la hora 13 y 28:
SRA. PRESIDENTA GAILLARD Damos comienzo a la reunión conjunta de las comisiones de Acción Social y Salud Pública y de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia.

Agradecemos la presencia de los invitados. Esta reunión ha sido convocada para comenzar el tratamiento de distintos proyectos que tienen que ver con el tema de los medicamentos.

Al ser una reunión conjunta con la Comisión de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia, se encuentra presente su presidenta, la señora diputada Liliana Schwindt. Esta reunión es conjunta porque, si bien hemos planteado la necesidad de iniciar el tratamiento del tema de los medicamentos con sus distintas aristas y de realizar tres reuniones, en ésta la idea es abocarnos a la consideración del proyecto que modifica la ley de genéricos para evitar la sugerencia de la marca comercial en la prescripción médica.

En la siguiente reunión vamos a tratar el tema de la producción pública de los medicamentos. Tenemos previsto invitar a los distintos titulares de los laboratorios de producción pública en nuestro país, así como a la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos, para conocer cómo está funcionando este organismo y los resultados de la efectiva aplicación de la ley de producción pública de medicamentos.

En la tercera reunión, que va a ser conjunta con la Comisión de Comercio de esta Cámara, vamos a hablar sobre el precio y la estructura de costos de los medicamentos. A tales efectos hemos hablado con su presidenta, la señora diputada Liliana Mazure, quien está aquí presente.

Esas son las tres reuniones que hemos previsto.

Hoy empezamos por el asunto de los genéricos porque entendemos que el medicamento es un bien social y que, como tal, su accesibilidad debe estar garantizada por el Estado. La formación del precio del medicamento no puede quedar liberada a la ley de la oferta y la demanda. Por el contrario, tiene que haber una regulación por parte del Estado.

En tal sentido, entendemos que la ley de genéricos del año 2002, si bien es muy importante porque establece la prescripción obligatoria por nombre de droga por parte del médico, deja la puerta abierta para sugerir la marca comercial del medicamento. De esta manera, lo que era la regla pasó a ser la excepción y, en la actualidad, muchas de las recetas son mal confeccionadas por los profesionales médicos y la ley tiene un bajo nivel de aplicación.

Antes de comentar el proyecto y escuchar a los invitados, quisiera dar la palabra a la señora diputada Liliana Schwindt, quien rápidamente se plegó a esta iniciativa -es una alegría que nos acompañe- porque entiende que debatir sobre esta problemática es fundamental para garantizar el acceso de la población a medicamentos más baratos, seguros y de calidad. Este es el objetivo de la comisión.

Tiene la palabra la señora diputada Schwindt.

SRA. SCHWINDT Gracias a todos por acompañarnos hoy.

Voy a ser muy breve porque, de más está decir, comparto todas y cada una de las palabras de la señora diputada Gaillard, a quien felicito por el proyecto presentado y por el coraje de llevar adelante esta pelea. Quienes trabajamos de cerca en el área de la salud -en la que yo me desempeñé mucho tiempo- conocemos perfectamente cómo es la problemática del acceso a los medicamentos sobre todo para aquellos que menos tienen, quienes muchas veces son los que más los necesitan y más dificultades encuentran a la hora de adquirirlos.

Si bien no vamos a descubrir nada mirando todo lo que ha venido sucediendo, cabe señalar que la dirección del PAMI ha quitado medicamentos que eran de acceso gratuito y que los medicamentos han aumentado de precio en el último año, algunos casi en un ciento por ciento. Por lo tanto, desde mi lugar como presidenta de la Comisión de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia brindo todo mi apoyo para lograr que se recete por genéricos. Esta es la única forma de poder acceder a los medicamentos y conseguir una baja en su costo.

Reitero, señora presidenta, que cuenta con todo nuestro apoyo para este fin y vamos a estar presentes en la reunión que se va a realizar en la Secretaría de Comercio con el objeto de discutir, justamente, el tema de los precios, ya que es el que más interesa en nuestra comisión.

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Quisiera comentar que el proyecto en consideración, que es de la señora diputada Gloria Bidegain y fue reproducido por mí el año pasado, tuvo dictamen de la Comisión de Acción Social y Salud Pública en 2016 pero no fue considerado en la Comisión de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia. Prevé la modificación del artículo 2° de la ley de genéricos que establece que el profesional médico debe prescribir por nombre de droga, pero puede sugerir una marca comercial. La propuesta consiste en eliminar la posibilidad de sugerir una marca comercial.

Por otra parte, se incorpora la obligación del farmacéutico de: "asesorar, facilitar y brindar al adquirente la información que le requiera sobre todas las especialidades medicinales que contengan el mismo principio activo..."

El artículo 3° del proyecto dispone que se entenderá como no prescripto el medicamento que no cumpla con los requisitos formales en su receta. Es decir, aquel medicamento donde haya sugerencia de marca comercial no será abonado por el Estado ni por las prepagas ni por las obras sociales.

Estos son los tres puntos que abordamos en la iniciativa porque advertimos que la ley se incumple. Uno de los motivos, reitero, es la posibilidad que brinda el artículo 2° de la ley, que si bien establece como regla la prescripción por nombre de droga, en la práctica permite sugerir alguna marca comercial. Luego, la reglamentación de la ley de genéricos del año 2002 abre aún más esa posibilidad al disponer que, si aparece solo la marca comercial y no el nombre de la droga y ello está justificado por el profesional médico, el farmacéutico debe dispensar esa receta. En consecuencia, no solamente la ley abre la puerta a la trampa, sino que además la reglamentación da una justificación al médico para incumplir la ley de genéricos sugiriendo directamente la marca comercial.

Por otra parte, en la ley actual hay ausencia de sanciones para el profesional que no cumple con la norma. Es decir, aquel profesional médico que no prescribe por nombre de droga hoy no recibe ningún tipo de sanción.

Otra cuestión por la que no se cumple con la ley es la complejidad de la jurisdicción en materia de salud, ya que la sanción o el poder de policía corresponde a las provincias y, en tal sentido, también se dificulta el control.

Por último, otra de las cuestiones que advertimos cuando estudiamos el proyecto es la falta de información de los consumidores. Esto hace que muchas veces, por la confianza en el profesional médico, el paciente no se anima a desoír lo que éste le sugirió en materia de marcas. Si el médico propone una marca, que es la que considera mejor para una droga en particular, el consumidor no se anima a pedir otra por una cuestión de confianza. Además, la publicidad y el márketing que realizan determinadas marcas generan que el consumidor o paciente se oriente hacia ellas.

Este es un tema que hay que debatir, más allá de que hoy estemos abocados al tratamiento de medicamentos genéricos. Por eso, lo abordaremos en la comisión junto con distintos proyectos que tienen que ver, entre otras cuestiones, con la publicidad de los medicamentos. Es interesante abordar estos temas para que el paciente pueda acceder a los medicamentos, que son un bien social. Es importante lograr que el costo en la cadena de producción no sea elevado como lo es hoy, producto de la falta de regulación y de cumplimiento de la ley.

Tiene la palabra el señor Rubén Sajem, en representación del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal (Cofybcf).

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Antes de dar la palabra al doctor José Carlos Escudero, médico sanitarista diplomado en Salud Pública por la UBA, quiero hacer mención de las personas que han sido invitadas a esta reunión.

Están presentes representantes de la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos -Cooperala-, que nuclea a laboratorios pequeños y medianos, y de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales -CAEME-, que comprende a los laboratorios multinacionales.

Hemos invitado a autoridades de la ANMAT, quienes avisaron por nota que no iban a asistir, así como también a Isabel Reinoso, presidenta de la Confederación Farmacéutica Argentina.

Además, están presentes la subsecretaria de Transferencia Tecnológica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, doctora Silvia Lucangioli; el secretario general de la Academia Nacional de Medicina, doctor Antonio Raúl de los Santos; el secretario general de la Asociación de Empleados de Farmacia, señor Víctor Carricarte; el exadministrador de la ANMAT, doctor Leonardo Verna; el titular del laboratorio Domínguez Lab, doctor Mario Domínguez -quien va a hablar sobre la bioequivalencia, tema que hay que tener en cuenta cuando hablamos de genéricos-; la secretaria general de la Fundación Grupo Efecto Positivo, Lorena Di Giano -quien tocará el tema de las vías de patentabilidad y las cuestiones que se están suscitando a raíz de la resolución del INPI que favorece las patentes internacionales-; los representantes de la Asociación de Agentes de Propaganda Médica y el doctor Constantino Touloupas, médico especialista en farmacología clínica.

Tiene la palabra el doctor José Carlos Escudero.

SR. ESCUDERO Señora presidenta: por un pequeño vicio narcisista, quiero aclarar que después de haberme jubilado la Universidad Nacional de Luján me nombró profesor emérito y la Universidad Nacional de La Plata, profesor consulto. Es una palmadita en la espalda al narcicismo que todos tenemos.

Como dijo el doctor Sajem, hay dos cuerpos de conocimiento diferentes. Por un lado, el cuerpo de conocimiento del método científico, que está absolutamente probado, nos indica el valor de la ciencia para solucionar problemas. Por el otro, el cuerpo de conocimiento que surge de los focus groups y de otras formas de hacer márketing, indican lo que hay que hacer para aplicar nombres de fantasía.

Una visión macro de lo que pasa con la salud en la Argentina nos permite saber que los medicamentos constituyen un tercio del gasto total en salud. Es decir que uno de cada tres pesos que se gastan en salud en la Argentina va a medicamentos. Esto es, más o menos, el 3 por ciento del producto bruto de nuestro país.

Como hablar de producto bruto es una especie de abstracción, voy a hacer una comparación. Todas las universidades públicas de la Argentina, que son más o menos cuarenta, consumen -esto es, todos sus docentes, auxiliares, no docentes, alumnos de grado, alumnos de posgrado, investigadores, etcétera- un punto del producto bruto, mientras que en medicamentos estamos gastando tres veces más.

De todos los gastos que se hacen en salud en nuestro país, el más racionalmente reducible, si nos manejamos por el método científico, es el de medicamentos. Lástima que la realpolitik hace que lo que es técnicamente elemental sea políticamente muy difícil de realizar.

En mi carrera me he desempeñado muchas veces como epidemiólogo. Los epidemiólogos usamos el concepto de "experimento natural": sucede un fenómeno, que el epidemiólogo no provoca, y éste lo analiza.

Por ejemplo, un tsunami: no se puede modificar un tsunami, pero sí describir sus efectos sobre la salud humana.

Propongo dos experimentos naturales haciendo comparaciones entre países. La primera es entre Canadá y Estados Unidos, cuya frontera en gran parte de su trayecto es una línea recta trazada en un mapa; no hay diferencias ecológicas de un lado de la raya y del otro. Es interesante comparar un país como Canadá, que defiende enérgicamente la salud como derecho humano, y un país como Estados Unidos, que defiende muy fuertemente la salud como subproducto de funcionamiento del mercado, observar los tipos de medicamentos que venden unos y otros, y fijarse cuánto cuestan.

La otra comparación que podemos hacer es entre Cuba y Argentina. Anualmente, Cuba gasta en salud más o menos la misma suma por habitante que la Argentina. Cuando analizamos las estructuras de gastos de ambos países, observamos que Cuba gasta en medicamentos muchísimo menos que la Argentina. Si comparamos resultados en materia de salud, con el mismo gasto anual en salud por habitante Cuba tiene una mortalidad infantil menor de la mitad respecto de la Argentina; si tuviéramos la mortalidad infantil de Cuba, se nos morirían más de la mitad de los chicos que se nos mueren todos los años. En Cuba, la esperanza de vida al nacer es de tres años más que en la Argentina. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Agradecemos a los expositores y a los señores diputados que se encuentran presentes en el debate.

Tiene la palabra el doctor Hugo Caivano, presidente de la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos. También se encuentra presente el doctor Juan Carlos López, director ejecutivo de Cooperala.

SR. CAIVANO Señora presidenta: muchas gracias por esta invitación que nos permite hacer conocer nuestra opinión sobre el tema.

En primer lugar, creo que hay que hacer una aclaración, porque en alguno de los discursos que escuché recién no quedó muy en claro la gran diferencia que existe entre genérico y prescripción por Denominación Común Internacional. Lo que existe en la Argentina es la prescripción por Denominación Común Internacional; así fue redactada la ley 25.649 y eso es lo que se quiere modificar. Esta ley, concebida en 2002 por uno de los sanitaristas más grandes de la Argentina, tuvo y tiene muy buen resultado.

En caso de querer modificarla, tendríamos dos opciones. La primera de ellas sería ir hacia una ley de genéricos, lo que significaría llevar a cabo estudios de bioequivalencia en seres humanos sobre productos que han estado en el mercado por más de veinte o treinta años sin reclamos de farmacovigilancia alguno, con las consiguientes consecuencias: inversiones difíciles de afrontar para las empresas nacionales -especialmente para las pymes representadas por nuestra cámara-, la posible desaparición de dichas empresas, y el aumento de precios por amortización de los costos -los costos de una bioequivalencia son muy altos- y por la eliminación de la competencia.

Además, en la Argentina no existen centros para hacer dichas investigaciones en la cantidad y con la calidad que harían falta para llevarlas a cabo en todos los productos que hay en el mercado.

Por último, hay estudios hechos por algunas empresas en la India y en otros países, donde la autoridad sanitaria los acepta -en la Argentina, la ANMAT no tiene control sobre esos países donde se acepta la bioequivalencia-, a costos muy inferiores. Nos parece que la situación sería totalmente asimétrica.

Otra cuestión a considerar es la ética relacionada con los distintos experimentos. Como cámara consideramos que hay muy pocas moléculas que tienen reales motivos para hacer dichas equivalencias, en función de su estrecha ventana terapéutica, mala disolución o absorción. Por lo tanto, Coperala siempre propuso que haya bioexención en función de la clasificación biofarmacéutica y su permanencia en el mercado, y bioequivalencia exclusivamente para las moléculas imprescindibles.

Ahora bien, en caso de que se obligue a prescribir por Denominación Común Internacional sin los estudios de bioequivalencia y biodisponibilidad, la dispensa debería ser hecha, indudablemente, por un farmacéutico y no como se hace hoy, que hay un farmacéutico por cada farmacia y diez empleados que venden. Si hablamos de dispensa sin estudio de bioequivalencia, indefectiblemente en una farmacia cada vendedor debería ser farmacéutico.

Otro tema a tener en cuenta es la responsabilidad final ante un problema. ¿De quién va ser la responsabilidad, del médico o del farmacéutico? El médico conoce al paciente, su problemática y su historia clínica; el farmacéutico, no.

Me llama la atención que algunos profesionales que hablaron antes desconozcan que un medicamento no está constituido solamente por el principio activo. Además, lleva excipientes y no todos son iguales. Es más, hay productos donde se exige la bioequivalencia no por cambiar un excipiente sino solamente por modificar el lote productivo; por ejemplo, a un laboratorio que le fue muy bien y en lugar de fabricar un millón de comprimidos fabrica tres millones, le pueden exigir que haga una nueva bioequivalencia. Entonces, ni hablar lo que implica cambiar un excipiente.

Para nosotros, la responsabilidad final entre el médico y farmacéutico es un tema a dilucidar antes de que pase algo. De lo contrario, pasará como siempre: quien paga las consecuencias es el consumidor. Acá está presente la señora presidenta de la Comisión de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia, que lo sabe bien.

Hay un punto más que me gustaría aclarar. Escuché que es un derecho del paciente cambiar de producto y, en última instancia, también del farmacéutico, aunque a veces quien atiende es un empleado. Es una lástima que no esté presente la autoridad sanitaria, la ANMAT, porque los laboratorios, si tienen que cambiar un excipiente, no están en condiciones de hacerlo automáticamente. No sé si ustedes lo sabían, pero si un laboratorio quiere cambiar un excipiente, forzosamente debe hacer estudios de estabilidad y presentarlos a la autoridad sanitaria para su aprobación. Con lo cual me parece un poco raro este sistema legal según el cual un farmacéutico en su farmacia y un paciente que desconoce lo que es un medicamento, tengan mayor capacidad para cambiar un excipiente que el laboratorio que lo produce.

Por último, quiero aclarar algo que escuché recién. Dijeron que la ley de propiedad intelectual había beneficiado a las empresas nacionales. Obviamente, no las benefició; está de más decirlo. Por ejemplo, la ley vigente en Brasil, para dar la propiedad intelectual a una empresa que ha descubierto una molécula, la obliga a fabricarla en el país. En la Argentina no pasa eso; de hecho, las multinacionales casi en un 70 por ciento levantaron sus plantas y se fueron a Brasil. Entonces, lamento decir que no es así. En Cooperala representamos a cien laboratorios farmacéuticos, todas pymes de capital nacional.

Obviamente, siempre estamos preocupados por la defensa de la competencia.

También quiero hacer una aclaración con respecto a algo que se mencionó recién y que, a mi entender, está equivocado; a veces, uno puede no digo mentir pero sí no decir toda la verdad. Me tomé el trabajo de traer como ejemplo una de las moléculas que más venta tienen en el PAMI. No hace falta que diga los nombres, pero si quieren, lo haré.

Voy a comparar el precio de un genérico y del producto que más se vendía en el PAMI a diciembre de 2016. El enalapril genérico de 10 miligramos por 60 comprimidos costaba 238,80 pesos, mientras que el producto que más se vendía valía 207,03 pesos; en cuanto al losartán, el que más se vendía costaba 361,79 pesos, el de un producto de nuestra cámara -que también tiene marca- 308,99 pesos y el genérico 357,18 pesos; la levotiroxina de un laboratorio de nuestra cámara que más se vendía llegaba a 112,45 pesos y el precio del genérico ascendía a 120,98 pesos; finalmente, el clonazepam que más se vendía estaba en 107,52 pesos, mientras que el de nuestra cámara costaba 88,72 pesos y el genérico 112,13 pesos. O sea, un poco por encima del producto que más se vendía.

Se ha creado una fantasía en el sentido de que los genéricos son más baratos. Tengo ejemplos con nombre y apellido, pero no los quiero decir porque me parece que no es el ámbito. De todas maneras, si la señora presidenta necesita el detalle, los puedo brindar. Simplemente he querido demostrar cómo es la realidad. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra el farmacéutico Claudio Ucchino, presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal.

SR. UCCHINO Señora presidenta: en principio, quiero agradecer esta invitación a usted y a los demás diputados miembros de las comisiones.

Los farmacéuticos somos los profesionales más expertos en medicamentos. Desde la fabricación en el laboratorio, pasando por la distribución y la dispensa de los medicamentos, hay un profesional al frente que con su estudio y su matrícula pone en forma segura los medicamentos en manos de la gente.

Tal vez hay una confusión que la cámara intenta instalar cuando dice que no hay farmacéuticos en las farmacias. Cada una de las farmacias, para poder funcionar, tiene que contar con un farmacéutico. De la misma manera, se podría pensar que los laboratorios no tienen farmacéutico y no es así, porque cuentan con un director técnico. En cada caja de medicamento figura el nombre de un director técnico farmacéutico que lo avala con sus conocimientos; es el responsable de toda la parte operativa y técnica de los cambios de excipientes que recién manifestaron que se deben hacer; es el responsable de todo lo que ocurre.

Incluso debemos trabajar juntos, porque no estamos discutiendo si le estamos quitando la prescripción al médico, que es la confusión a la cual se está queriendo llevar. Los farmacéuticos estamos en condiciones de colaborar con el médico porque somos especialistas en cada una de las etapas que mencioné anteriormente. El médico prescribe el medicamento y el farmacéutico acompaña con la dispensa.

En 2002, cuando se declara la emergencia sanitaria, la única forma para que la gente tuviera acceso a los medicamentos era a través de la prescripción por nombre de droga. No hablo de genéricos porque en la Argentina están vencidas las patentes de los laboratorios, con lo cual todos los laboratorios son genéricos. Para no serlo, un laboratorio argentino tiene que contar con investigación, desarrollo y patente en el país, lo cual no ocurre.

Es muy importante que los señores legisladores sepan que en la Argentina todos los laboratorios, desde los más conocidos hasta los menos conocidos, fabrican medicamentos genéricos. En la última sesión de 2016 del Parlamento Europeo se recomendó a los países que componen la Comunidad Económica Europea que la competencia se haga por nombre genérico. En Estados Unidos, la prescripción por nombre genérico de la droga es del 68 por ciento; en el Reino Unido, del 78 por ciento y en España, del 54 por ciento. Con esto queremos demostrar que el mundo tiende a que el paciente no quede cautivo de una marca y a que se prescriba por el nombre de la droga. El paciente debe tener la posibilidad de que un profesional farmacéutico responsable le explique todas las opciones que tiene a su alcance en el mercado.

Queremos dejar en claro que en el país hay catorce mil farmacias, que a su vez son catorce mil derivadores de pacientes a centros de salud. Los farmacéuticos estamos muy capacitados para dar distintas opciones a los pacientes que no tienen acceso a una determinada marca. Sabemos muy bien, ya que estamos muy presentes desde el inicio del proceso de su fabricación, cuáles son aquellos medicamentos que tienen un estrecho margen terapéutico. Para los que no son médicos o profesionales de la salud, se trata de aquellos medicamentos cuyo margen entre su acción beneficiosa y su acción perjudicial es muy estrecho. Sabemos muy bien qué medicamentos pueden tener reemplazo y cuáles no. Si el paciente puede acceder a la marca que le recomendó el médico, que siga utilizándola. Ahora bien, entre que el paciente no pueda continuar con un tratamiento y lo tenga que interrumpir porque no puede acceder a la marca que le pidieron, y que continúe con el tratamiento hasta completarlo pero con un medicamento al que sí tenga acceso, elegimos lo segundo.

Voy a diferir con algunos de los datos que dio la Cámara Empresaria de Laboratorios Farmacéuticos. Nosotros manejamos información permanentemente y la que paso a exponer es de ayer. No voy a nombrar laboratorios, pero sí quiero dar algunas cifras.

Tomé cuatro patologías como para que se vean las diferencias. El omeprazol de 20 miligramos por 14 cápsulas de determinado laboratorio cuesta 83 pesos, mientras que el de otro cuesta 195 pesos; esto es, un 134 por ciento más. El enalapril de 5 miligramos por 60 comprimidos de un laboratorio cuesta 79 pesos y el de otro, 144 pesos. El famoso y ya mencionado clonazepam de 0,5 miligramos por 30 comprimidos cuesta 90,52 pesos, mientras que el precio de otro de primera marca es de 158 pesos. La atorvastatina, que es un medicamento para el colesterol, cuesta 226 pesos contra 503 pesos.

¿Qué significa esto? Existen diferencias de precios entre los laboratorios más conocidos -por llamarlos de alguna manera- y los menos conocidos. La única forma de sacar adelante una ley superadora es trabajando en conjunto y dejando las mezquindades de lado. Por encima de todo está el paciente que no tiene acceso a los medicamentos. Nosotros lo vemos en el interior del país y en los barrios: el que no tiene una prepaga o acceso a la seguridad social, está fuera del sistema.

Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal entendemos que este proyecto de ley es superador. Queremos dejar en claro que nosotros no queremos prescribir. Nosotros somos los que queremos participar en la dispensación dando al paciente todas las posibilidades para que elija en caso de no tener acceso al medicamento.

Gracias por escucharnos. Estamos a disposición de ustedes para trabajar en conjunto con los médicos y las cámaras de laboratorios. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra el doctor Constantino Touloupas.

SR. TOULOUPAS Señora presidenta: gracias por la invitación.

Las tres reuniones que la presidenta de la comisión ha anunciado son relevantes. La Argentina es uno de los pocos países del mundo que permite la publicidad de los medicamentos por canales no sanitarios.

Estamos en un ámbito legislativo. La Constitución de la Unión Europea -para decir su nombre correctamente- prohíbe la publicidad de medicamentos y productos sanitarios en canales que no sean sanitarios. Respecto de estos canales, debo recordarles que el medicamento es un bien social o un producto de mercado, de acuerdo con la política que marque este conflicto de intereses. Creo que hay que tener en cuenta esto.

Si nosotros pretendemos que el medicamento adquiera la dimensión de bien social, podríamos elaborar un proyecto por el que se derogue la mitad del decreto 150 que todavía rige en la Argentina, a través del cual el paciente es considerado -yo diría en forma revolucionaria para el año 1964- un consumidor. Ustedes saben mejor que yo que un consumidor es un sujeto activo con derechos.

Otra cuestión es discutir el precio de los medicamentos. Pido por favor que cuando se realice la reunión para tratar el tema nos avisen con más tiempo, para que podamos traer información profusa que demuestre, por ejemplo, que los medicamentos para el mieloma múltiple valen en la Argentina cinco veces más que en Canadá y en el Reino Unido y el doble que en los Estados Unidos. Podríamos mostrar también lo sucedido en los últimos veinticuatro meses con la lenalidomida, medicamento que tiene en la Argentina un original comercializado por un laboratorio local.

Quisiera derrumbar algunos mitos que existen respecto de la industria y otros que esta quiere sostener. Lamentablemente, en nuestro país no se elaboran muchos medicamentos y, tal como aquí se dijo, la industria multinacional produce cada vez menos e importa con una relación monetaria ampliamente favorable -lo cual mejora claramente su rentabilidad en euros y en dólares- sin la exigencia siquiera de transferir tecnología, capacitar, ocupar y demás acciones pertinentes de la materia.

La reunión que se lleve adelante sobre precios será determinante porque hay organizaciones de la seguridad social muy importantes, empezando por el PAMI, las obras sociales provinciales y las empresas de medicina prepaga, que tienen un grave problema de costos por el precio de los medicamentos. En este sentido, el Estado, principal comprador, mira al sudeste; hace muchos años que el Estado mira al sudeste.

Debo recordar que el artículo 7° de la ley 25.649 obligaba al Ministerio de Salud de la Nación a publicar todos los productos, especialidades medicinales y marcas de cada medicamento, para que todos conociéramos las diferencias de precio entre los elegidos por el farmacéutico y la cámara.

Insisto en que dicha reunión sobre precios deberá contar con un marco y una convocatoria análogos, además de que tendrá que anunciarse con mucha antelación.

Yendo al tema de genéricos, quisiera hacer referencia a tres o cuatro mitos. La ley de patentes fue una ley vergonzante para este Congreso por actos explícitos de corrupción y lo único que dio a la industria nacional fue un plazo mayor para el pago de royalties o regalías; pero no garantizó el desarrollo salvo, como sucede en la Argentina, que ese desarrollo fuera pactado libremente por las empresas. En consecuencia, creer que hoy en la Argentina no hay acuerdo entre las multinacionales y la industria nacional es no saber dónde vivimos. Ustedes van a encontrar laboratorios cuyo ibuprofeno es desconocido, pero que vende medicamentos oncológicos de primera línea, y es prescripto por todo el mundo en nuestro país. Entonces, la industria se gobierna a sí misma.

Luego, quiero recordar dos cosas. Primero, el medicamento es un producto tutelado por ley. Segundo, lo fabrica una empresa pública o privada, que necesariamente debe contar con un profesional farmacéutico -de lo contrario, no lo podría hacer-, lo prescribe un médico o un odontólogo y lo distribuye un almacén de drogas; hoy, la mayoría de las droguerías son de la propia industria.

Claramente, un paciente analizado como consumidor, como sujeto de derecho, debería poder elegir el medicamento de su preferencia. El problema con la ley 25.649 es que, como bien dijo la señora presidenta de la comisión, la reglamentación fue más allá de la propia norma: el decreto 987/03, ante la posibilidad de sugerir una marca, prácticamente impedía la sustitución o la elección. Entonces, los planteos que hizo Cooperala hay que atenderlos y discutirlos.

La Argentina no tiene una norma de medicamentos genéricos y está muy bien que no la tenga. Si para ello hay que definir qué es un medicamento genérico fuera del sistema de bioexenciones, como hizo España, para que no bajen los precios y oligopolizar, es preferible no tenerla. Lo que hay en la Argentina es un concepto de similitud o copia, algo natural en un país que fue, en el mejor sentido del término, "pirata" durante muchos años porque no pagaba royalties o regalías.

Para modificar la prescripción por marca, no hay que agitar el fantasma de que hay que sancionar una ley de medicamentos genéricos. Olvídense, porque en primer lugar sería derrumbar cuarenta años de desarrollo de la industria local, algo que ya se dijo acá.

Otra cosa es que, al no sugerir la marca, nadie está imponiendo que una empresa cambie un excipiente, la formulación o lo que la farmacopea tiene registrado para poder elaborar determinado fármaco. Vamos a una prescripción por Denominación Común Internacional, como ya tenemos. Lo que hacemos es quitar al lobby la trampa que impuso de: si me sugerís la marca yo no hago más nada. El consumidor queda preso de un nombre de fantasía.

Otro tema es que la calidad de medicamentos en la Argentina debería potenciarse y ser mucho más estricta con todos: con los productos originales y con los productos de acuerdo comercial para comercializar. Ustedes saben que los laboratorios internacionales usan a los laboratorios nacionales, que tienen un gran canal comercializador, para introducir sus productos porque a veces es más rentable ese acuerdo que tener un ejército de agentes de propaganda médica.

Como docente y farmacólogo quiero decir que queremos prescribir como se nos enseñó en la Facultad de Medicina o en la Facultad de Odontología; solamente eso.

Si lo hacemos, tendremos que empezar a fiscalizar alguna vez en este país. Algún día, la industria deberá irse del PAMI. Ya han pasado demasiados gobiernos como para que la industria siga administrando el convenio con el PAMI por el cual se prescribe por nombre genérico y no opera la elección de marca.

A raíz de este convenio hubo presentaciones judiciales. Este es el único país en el mundo donde las cámaras de la industria farmacéutica están a cargo del principal comprador de medicamentos gestionando la cobertura. Ni en el lugar más recóndito de este planeta -incluyendo los Estados Unidos- van a encontrar un país donde suceda esto. Acá está la gente de la Cámara Argentina de Medicamentos Genéricos y de Uso Hospitalario (CAPGEN), que no sé cuánto peregrinó para entrar en el convenio con el PAMI.

Entonces, lo que digo claramente es que, si legislamos, la autoridad de aplicación cumpla el rol de fiscalizar. Si yo leo en la ley 25.649 que una receta que no tiene el principio activo identificado por su Denominación Común Internacional -por ejemplo, una receta que no diga "amoxicilina"- se dará por no prescripta -ya que sería una recomendación ilegal-, no hay que hacer nada. Es la normativa vigente y solo hay que hacerla cumplir.

Uno lee todo el tiempo que en 2005, como decía un compañero antes, había un 57 por ciento de medicamentos prescriptos por nombre genérico.

Si los convenios de la seguridad social no pagaran aquellas recetas que carecen de prescripciones por nombre genérico, se terminaría ese porcentaje. Lo único que hay que hacer para no pagar una receta que no tiene la Denominación Común Internacional es ver qué le falta, porque hoy el marco regulatorio no sugiere sino que impone ese control.

Dicho esto, me parece que las tres modificatorias a la ley 25.649 son pertinentes y legales, y no alteran ningún rol institucional; no alteran el rol de dispensador del farmacéutico ni el de prescriptor del médico. Mis colegas tienen una profunda desinformación sobre las marcas que recomiendan; o sea que habría que preguntarles cuál es el motivo por el que recomiendan marcas de las que desconocen prácticamente todo. No les puedo explicar qué ocurre si entramos a nivel de excipientes. Me parece que acá hay un conflicto de intereses.

Soy médico farmacólogo y me acompaña la farmacéutica Guadalupe Soulages, con quien hace muchos años trabajamos en seguridad social y en el sector público defendiendo los intereses y los derechos del paciente. Me parece que esta es una buena oportunidad para que el paciente sea un sujeto activo, que así como tiene que esperar que una estrella -entre comillas- de la televisión argentina ponga en sus manos un producto de marca para ver qué tiene que usar o pedirle al médico, entienda que hay una legislación que lo cuida y le permite elegir. Nada es mejor que poder elegir.

No puedo dejar pasar la recomendación de Cooperala de que haya farmacéuticos en las farmacias ni puedo dejar de decir a esa institución y a todos los miembros de la industria farmacéutica que ha cambiado la distribución de medicamentos a partir del correo. Me gustaría saber con cuántos farmacéuticos cuenta el correo, que remite medicamentos a todo el país. El Correo Argentino y el correo privado están facultados, como operadores logísticos, a tomar un medicamento en condiciones técnicas complejas y llevarlo a una farmacia, a un hospital o a una farmacia hospitalaria de una clínica privada.

Para terminar, quiero decir que es muy importante convocar al Cosspra, a las obras sociales provinciales, que hoy representan a casi ocho millones de personas, siendo todas ellas empleados del Estado. De dichas obras sociales depende fuertemente el acceso a la salud, no solo a los medicamentos, de estas personas.

Me parece muy importante tener una profunda discusión sobre la posición que debe tomar la Argentina con respecto a regular el precio de los medicamentos. Es absolutamente vergonzante que se haya vetado el artículo 7° de la ley 25.649, que imponía la elaboración de un listado oficial de precios en la República Argentina a cargo del Ministerio de Salud de la Nación y de la ANMAT, porque permitía entrar por nombre genérico a ver todos los certificados y especialidades registradas y comparar por precio. De esto se trata.

Ese veto explícito del entonces senador Duhalde, para decirlo claramente, impidió derogar el Manual Farmacéutico y el Kairos, que es el listado oficial de precios que tiene la República Argentina. Esto es un chiste. Los invito a ver cómo un medicamento publicado a 234.000 pesos, estoy dando un ejemplo de hoy por la mañana, se vende a 75.000 pesos. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD La Presidencia informa que la reunión se está llevando a cabo con quórum, porque tanto la Comisión de Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia como la de Acción Social y Salud Pública, cuentan con el tercio de miembros presentes requerido por el reglamento para funcionar. Estamos considerando el proyecto de ley contenido en el expediente 0770-d-2016, por el que se modifica el artículo 2° y se sustituye el artículo 3° de la ley 25.649, sobre utilización de medicamentos por su nombre genérico.

Sr. Solanas.- Si se me permite, señora presidenta, dado que contamos con el quórum necesario sugiero que se pase a la firma el dictamen.

SRA. SCHWINDT Estoy de acuerdo, señora presidenta.

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Este tema ya fue tratado en una reunión anterior de la Comisión de Acción Social y Salud Pública. Al haber sido girado también a la comisión que preside la señora diputada Schwindt y siendo ésta una reunión conjunta entre ambas, la Presidencia entiende, si no se formulan objeciones, que se puede proceder a la firma del dictamen.

- No se formulan objeciones.

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Se pasará a la firma del dictamen.

Tiene la palabra la doctora Silvia Lucangioli, subsecretaria de Transferencia Tecnológica de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

SRA. LUCANGIOLI Señora presidenta: muchas gracias por la invitación.

Coincido ampliamente con la observación de que en la Argentina no tenemos una ley de medicamentos genéricos como en España o incluso en Brasil. Sí tenemos una ley de prescripción por Denominación Común Internacional.

También coincido con la idea de que es muy difícil instalar el tema. De acuerdo con las normas internacionales sobre medicamentos genéricos, cuando se vence la patente hay que efectuar estudios de bioequivalencia y de disponibilidad, así como bioexcepciones. Esto debe ser acompañado por la autoridad regulatoria, que considero debería estar aquí presente.

Nuestra posición, en lo que se refiere a la parte académica, es de apoyo a la prescripción por nombre genérico. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Para hacer algunas aclaraciones respecto de la intervención del doctor Touloupas, tiene la palabra el licenciado Juan Carlos López.

SR. LÓPEZ Señora presidenta: como bien señaló, quiero hacer algunas aclaraciones relacionadas con la brillante exposición del doctor Touloupas.

En primer lugar, hay doscientas cincuenta droguerías en la República Argentina. Por lo tanto, es absolutamente imposible que la industria farmacéutica tenga la mayor parte de esas droguerías bajo su tenencia accionaria. Eso no es así.

SR. TOULOUPAS ¿Por qué distribuye a altos costos con tres droguerías?



SR. LÓPEZ No; distribuye con más de tres droguerías, doctor Touloupas.

SR. TOULOUPAS ¿Con cuántas?

SR. LÓPEZ Con más de doce droguerías. Está la información a su disposición.

La segunda cuestión se vincula con la calidad de los medicamentos. La Argentina integra un selecto grupo de treinta y cuatro autoridades sanitarias de primer nivel mundial -el sistema PIC/S-, y es el único país latinoamericano que ha logrado que la ANMAT ingrese a ese sistema. Este es uno de los elementos más importantes que le permiten exportar medicamentos a todas partes del mundo. La Argentina exporta a ciento veintidós países por algo así como 920 millones de dólares, cuando hace diez o doce años exportaba menos de 50 millones de dólares a poco más de catorce países.

El tercer tema, que no solo tocó el doctor Touloupas, fue el de los precios. En este punto hay un elemento no menor para discutir. Muchas veces se comparan los precios de la República Argentina con los de otros países. Existen dos elementos centrales en la economía. La economía es un sistema de precios y cada país tiene el suyo. En la Argentina hay un elemento central que distorsiona el sistema de precios de los medicamentos que tiene que ver con la faz impositiva. Mientras en los principales países del mundo los medicamentos tienen gravamen cero, en la Argentina están gravados con un 21 por ciento. Además, cargan con tributos provinciales y municipales. Por lo tanto, es muy difícil hacer una ponderación matemática exacta de cuál es el precio en la República Argentina en relación con otros países.

Entonces, cuando se habla de precios hay que hacerlo con sutileza, porque las comparaciones no son lineales.

Discutir los precios en la Argentina implica detraer del precio que aparece en el manual farmacéutico un montón de impuestos que hacen que el precio quede al 60 o 65 por ciento.

En cuarto lugar, tenemos los vademécums. La autoridad sanitaria, a solicitud de la Secretaría de Comercio, detenta el Vademécum Nacional de Medicamentos, información de dominio público a la que se accede mediante un link desde el sitio de la ANMAT. Cualquier habitante de la República Argentina puede ingresar y conocer todos los precios de la industria farmacéutica. Cabe señalar que en este momento está en proceso de actualización.

El último punto que me parece sustancial que sea diáfano es que, en nuestro país, la prescripción de medicamentos no es igual en toda la seguridad social. El IOMA -el doctor Touloupas conoce este tema en profundidad porque trabajó muchos años y muy bien al respecto- prescribe hoy -no hace diez años- más del 49 por ciento de sus recetas por nombre genérico. En consecuencia, decir que la seguridad social no prescribe por nombre genérico es falso. Tengamos cuidado con los términos que utilizamos y con las aseveraciones que formulamos porque hay información que es de dominio público; no es una información que solo poseen las cámaras.

En este marco, otro aspecto que hay que analizar es que desde que la República Argentina entró en la severísima crisis de 2002, la industria farmacéutica ha apoyado a muchas obras sociales provinciales y al PAMI con numerosos descuentos. Entonces, el nivel de precios que estamos discutiendo implica también el aporte a la seguridad social para que el sistema funcione. (Aplausos.)

SR. CAIVANO Si la señora presidenta me permite, solo quiero aclarar que yo no dije que no había farmacéuticos; a lo mejor se entendió mal o yo me expresé mal. Si así lo hice, pido disculpas.

Lo que yo afirmé es que en las farmacias generalmente solo hay un farmacéutico. Con una ley que dispone la prescripción por nombre de Denominación Común Internacional, cada despachante de farmacia debería serlo. Un farmacéutico no puede atender a treinta personas; no me lo imagino. ¿Cómo va a hacer para explicar los excipientes que tiene cada producto cuando tiene cincuenta personas esperando? Cuando uno entra a farmacias comunes -no quiero dar nombres, pero podemos citar el caso de Farmacity-, hay cincuenta personas y no creo que haya cincuenta farmacéuticos; hay uno. Siendo así, tendríamos que pensar en ir a la farmacia con seis o siete días de anticipación; es decir, si para el lunes que viene necesito un medicamento, voy hoy a buscarlo.

Yo no dije que no había farmacéuticos; es más, sé que es obligación que haya uno.

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra el doctor Jorge Rachid, médico sanitarista, a quien le solicito que sea muy breve para que puedan hablar todos los expositores antes de finalizar la reunión.

SR. RACHID Señora presidenta: seré muy breve.

Dos aspectos centrales que motivaron esta reunión, el impacto de la medicalización y el rol de la industria, merecen respuestas más allá de las precisiones finitas porque tienen que ver con la política.

Como bien dijeron algunos de quienes me precedieron en el uso de la palabra, hay elementos suficientes como para abonar que el mercado es absolutamente contrario a las políticas sanitarias. Si estamos hablando de salud, no podemos hablar de mercado. Este es un dato que va a tener que resolver la política; no podemos hacerlo los médicos ni los farmacéuticos ni las cámaras. O es el Estado el que establece, a través de la política, que el mercado no existe más en el ámbito de la salud y que la salud es un bien social que debe proteger integral y totalmente tanto a nivel de precios como de prestaciones, o vamos a estar siempre ante el dilema de qué fue primero, si el huevo o la gallina.

Me parece que esta es una discusión política, señora presidenta, que tiene que ver con la medicalización.

A partir de la publicidad de los medicamentos y del impacto que tienen en todo el país los estímulos directos e indirectos, no solo sobre la prescripción sino también sobre mis colegas, de la industria farmacéutica, indudablemente la distorsión de precios es absoluta.

Esto tiene que ver con el ciclo que estamos viviendo y también con la liberación de las patentes, que va a hacer aumentar los precios de los medicamentos. Quiero aclarar que no estamos en contra de la industria nacional. Es más, fue Ramón Carrillo quien inició la industria nacional; también fue Ramón Carrillo quien creó la EMESTA. A partir de allí empezó la industria nacional en la Argentina, una industria que tiene 100.000 trabajadores y una excelencia que todos saludamos; pero no saludamos la multiplicidad de precios que aplica a partir de copiar los modelos multinacionales de gestión que condicionan, lesionan y desfinancian los sistemas solidarios de salud en la Argentina.

Este es el impacto que tiene la medicalización. Quería dejar esto planteado porque en las próximas reuniones me voy a referir a otros asuntos.

Reitero que no somos un sistema de precios; somos un pueblo que necesita un sistema sanitario y un plan estratégico de salud, con políticas de Estado que protejan a los 42 millones de argentinos. Para eso se sancionó la ley de producción pública de medicamentos y para eso se establecieron precios testigos. Gracias a ello tenemos la posibilidad de atender a nuestros enfermos crónicos sin que les cueste un peso. A partir de políticas exactas se evita el impacto en el segundo nivel de internación de ingentes masas de recursos que, obviamente, están poniendo las mangueras de la solidaridad hacia fuera, porque esto tiene más que ver con un sistema de lucro que con un sistema solidario. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Antes de escuchar a la Asociación Agentes de Propaganda Médica, para una breve intervención tiene la palabra el señor diputado Castagneto.

SR. CASTAGNETO Señora presidenta: es muy enriquecedor el debate y lamentamos mucho la ausencia del bloque Cambiemos, especialmente en las comisiones referidas a la salud. Además, cada vez que citamos al ministro de Salud y a la ANMAT tampoco se hicieron presentes. Hubiera sido importante que hoy estén acá para debatir no solo este proyecto sino también otros cuyo tratamiento está parado.

Asimismo, hay explicaciones que tiene que dar el ministro de Salud a esta comisión. Por eso reitero la necesidad de citarlo, porque éste es un tema que hay que debatir a fondo. Si bien existen distintas posturas, más allá de los criterios de las diferentes federaciones entiendo que se puede unificar una posición.

En su oportunidad, cuando estuve en la gestión, quisimos hacer un convenio único donde se integraran las cuatro federaciones con un precio único. De esa forma, el Estado nacional podía comprar al mismo valor ya fuera en el PAMI, en la ANSES, en el área de salud o bien en la de desarrollo social.

Quiero que quede en claro que estos son debates profundos, no triviales, y que el bloque Cambiemos no está participando, como tampoco lo hacen el ministro de Salud y la ANMAT.

SRA. PRESIDENTA GAILLARD La Presidencia rectifica lo que dijo al inicio porque son dos, Coooperala y CAPGEN, y no una las cámaras de la industria farmacéutica que se hicieron presentes.

Agradezco su presencia y, más allá de que tengan observaciones para hacer al proyecto, la idea es que estén todas las voces y podamos trabajar desde distintos aspectos teniendo en cuenta su opinión.

Tiene la palabra el señor José Charreau, en representación de la Asociación Agentes de Propaganda Médica.



SR. CHARREAU Señora presidenta: los agentes de propaganda médica, conocidos como visitadores médicos, sabemos de qué trata este tema porque somos parte de la industria farmacéutica. Como tales, podemos aportar algunos datos que me parecen interesantes.

La producción de medicamentos genéricos, en la Argentina no existe. Todos los laboratorios los venden y no tengo problema en mencionar algunos: Roemmers, Gador, Elea, Casasco y Baliarda. Los fármacos genéricos que comercializan, expliquémoslo bien, son comprados a la India. Esto no lo digo en forma metafórica: vienen en barriles desde ese país y acá lo único que se hace es el packaging del producto.

Lo que dicen los miembros de Cooperala sobre los precios es una verdad a medias; las comparaciones a veces no corresponden porque la Argentina tiene un sistema impositivo diferente. Si fuera como ellos afirman, cómo puede ser que haya laboratorios que vendan una droga a 10 y otros a 20 pesos, por así decirlo, si la traen del mismo lugar con el mismo costo. Por lo tanto, el precio en la Argentina está al libre albedrío.

En el país no existe efectividad, me hago cargo de mis palabras, en la Secretaría de Comercio ni en la ANMAT ni en el Ministerio de Salud. Contamos con una gran cantidad de denuncias con respecto al precio de los medicamentos y a la publicidad engañosa. La publicidad engañosa es real, todos la vemos en televisión; hay un gran número de mediáticos publicitando fármacos que mienten, engañan y falsean porque dan a los medicamentos propiedades que no tienen y tiempos de curación que no existen. Puedo decir fehacientemente que no hay organismo de control alguno que actúe. Esto lo hemos presentado en forma personal y por nota ante el Ministerio de Salud, la ANMAT y la Secretaría de Comercio.

En la Argentina, nadie nos ha discutido que el medicamento tiene un costo fijado en forma independiente. Nunca nadie nos ha discutido esto. Hemos hecho las denuncias por escrito y es falso que esto no sea cierto. Ninguna cámara de laboratorios farmacéuticos ha dicho lo contrario ni ha rebatido lo que indicamos.

El mismo medicamento con igual presentación tiene diferente valor en Europa -en el país de origen de la droga- y en Argentina. Hay una diferencia importante, no del 5 o 10 por ciento sino del ciento por ciento, del 80 por ciento o del 70 por ciento.

En el transcurso de esta reunión alguien manifestó que los medicamentos genéricos tienen el mismo valor que los de origen. Esto es cierto. En cualquier listado de droguería los medicamentos -sobre todo los de alto costo- tienen el mismo precio o uno parecido, pero el descuento es muchísimo mayor. Por ejemplo, un producto que tiene un valor de 100.000 pesos, igual que el genérico, de pronto tiene un descuento del 70 o del 80 por ciento, lo que es realmente significativo.

Creo que correspondería a la Secretaría de Comercio fijar el precio del medicamento ya sea por el costo real, por la diferencia que hay respecto del efecto terapéutico del tratamiento anterior o por el comparativo de precios con otros países. No hay una voluntad política de fijar los precios de los medicamentos como corresponde, aun cuando hay muchísimas herramientas disponibles para hacerlo.

En la Argentina se venden aproximadamente 75.000 millones de pesos en medicamentos, aunque probablemente la cifra sea mayor. Hay una cantidad de medicamentos que figuran en los manuales farmacéuticos -según IMS, que es una consultora de la propia industria-, y otra correspondiente a medicamentos ocultos. ¿Cuáles son? Son aquellos que no aparecen en los manuales farmacéuticos. Como no existen allí, no suman al valor general. Desde hace un tiempo empezaron a incluir una cantidad determinada de productos, pero no porque sean gente buena y generosa que quiere dar toda la información posible sino simplemente por las denuncias, que evitan el ocultamiento del precio del fármaco. Pero el precio del fármaco es producto del libre albedrío y lo fija la propia industria. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Antes de dar la palabra al doctor Leonardo Verna, que es médico psiquiatra y fue subadministrador de la ANMAT, quiero indicar que están anotados para hacer uso de la palabra a continuación el doctor Mario Domínguez, quien ha venido desde Paraná, Entre Ríos, y es titular del laboratorio Domínguez Lab, dedicado a bioequivalencia; la doctora Lorena Di Giano, de la Fundación Grupo Efecto Positivo y, por último, el doctor Antonio Raúl de los Santos, secretario general de la Academia Nacional de Medicina.

Tiene la palabra el doctor Leonardo Verna.

SR. VERNA Señora presidenta: agradezco esta invitación.

Voy a ser breve porque suscribo las palabras de casi todos los colegas que han expuesto. Discrepo parcialmente con algunas preocupaciones de los representantes de Cooperala y quiero aclarar algo que me parece fundamental que todos puedan terminar de entender, porque tal vez ha habido falta de información o, incluso, cierta desinformación. Me refiero a qué son los genéricos. En esta misma reunión se ha dicho que en la Argentina no existen los genéricos, que habría que hacer algo con ellos, que en realidad hay prescripción por nombre genérico, que no se sancione una ley al respecto, etcétera. Es decir que se han dicho muchas cosas sobre los genéricos. También se han nombrado los medicamentos que podrían ser similares, como establece la disposición de la ANMAT, o medicamentos copia o multifuente, como propone una definición de la Organización Mundial de la Salud.

En principio, lo que me parece importante resaltar es que los medicamentos que vamos a seguir llamando "genéricos" -porque así los ha denominado todo el cuerpo normativo al sacar la terminología "similares"- son aquellos que han pasado todas las evaluaciones requeridas por la ANMAT. La ANMAT, y en esto coincido con los representantes de Cooperala, es un organismo del Estado reconocido internacionalmente como una agencia reguladora de referencia. Todo medicamento -innovador, genérico o como prefiera llamarlo cada uno- registrado ante la ANMAT ha superado las pruebas de seguridad, calidad y eficacia.

En consecuencia, el temor ante la sustitución o la menor eficacia de algunos medicamentos genéricos -o de segundas marcas dentro de ellos- son infundados. Si hubiera algún tipo de evidencia al respecto, debería estar bien documentada y reportada por todos los colegas y pacientes ante la ANMAT a través de los respectivos formularios de denuncia.

Hay casos en los que, ante una denuncia, se hicieron diversos estudios -recuerdo uno especialmente sobre el midazolam, un hipnótico inductor de la anestesia- y no se encontraron diferencias significativas en la eficacia del medicamento al comparar los innovadores con los genéricos o copias.

Por otro lado, quisiera resaltar que no hay una definición de genérico cerrada o única. Si revisamos la normativa de los distintos países de la región, no hay una sola coincidencia. Algunos dicen que es un medicamento cuya patente venció y que puede entonces comenzar a ser producido por otra empresa; otros exigen que a ese medicamento se le hagan pruebas de bioequivalencia y, para otros, ninguna de estas acciones es necesaria. En todo caso, tendremos que redefinir qué significa para nosotros un genérico.

Los representantes de Cooperala expresaron su temor ante la posibilidad de que se empiecen a exigir pruebas de bioequivalencia en medicamentos que tienen más de veinte años en el mercado, cuando no ha habido ningún reporte de falta de eficacia ni de problemas de seguridad. Estoy de acuerdo en este punto, aunque no creo que sea algo necesario cuando es la propia ANMAT el organismo que ha definido, a través de distintos comités de expertos, cuáles son los medicamentos que sí requieren tener pruebas de bioequivalencia -que fueron hechas- y cuáles no.

Respecto de la bioequivalencia -de la que hablará el siguiente expositor-, no hay tampoco una normativa única ni una verdad indiscutible sino diferentes criterios de las distintas agencias regulatorias. Hay países en los que, de noventa y seis medicamentos, en setenta se practicaron pruebas de bioequivalencia; otros donde tan solo se hicieron en treinta y seis medicamentos y otros en los que apenas se efectuaron en quince o veinte. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra el señor José Luis Tombazzi, de la Cámara Argentina de Productores de Medicamentos Genéricos.

SR. TOMBAZZI Señora presidenta: a mi juicio, y al de la cámara que represento, esta convocatoria se basa en un incumplimiento. Es decir, hay una ley vigente y un incumplimiento evidente. Este es el punto sobre el que quisiera poner el énfasis.

Si bien los expositores que me precedieron demostraron y explicitaron claramente distintas situaciones -mencionaron los precios, porque el interés común hace que exista una evaluación comparativa entre los medicamentos-, yo quisiera hacer una referencia específica para poner en blanco sobre negro lo que ocurre con la comparación entre los precios de los medicamentos, en particular con los genéricos, en los denominados concursos públicos o licitaciones. Es allí donde queda claramente establecido dónde el requerimiento por denominación común internacional evidencia las diferencias de precio.

Las compañías que agrupa CAPGEN, que son más de veinte, históricamente han representado al segmento proveedor básicamente de la seguridad social a todo nivel -nacional, provincial y municipal-, caracterizado por su participación, como todos sabrán, en los grandes concursos públicos a nivel nacional, como el Remediar y el Plan Materno-Infantil. Nosotros entendemos que es francamente positiva la situación superadora que representa contar con esta iniciativa.

Desde ya que no existe la solución total, que es la que uno siempre busca; pero, a nuestro entender, la situación de fondo no está resuelta de esta manera. Sería necesario, sin lugar a duda, avanzar en una ley de genéricos; una ley que sea capaz de regular ampliamente la situación y la problemática del medicamento en la Argentina. No hay ninguna duda de que ese es el camino si uno compara con países de alta vigilancia sanitaria, donde los porcentajes son abrumadoramente positivos a favor del medicamento genérico.

Miren ustedes a los países escandinavos, al Reino Unido y a los Estados Unidos. El verdadero aporte del medicamente genérico es efectivamente a solventar los ya jugosos presupuestos de salud en lo que tiene que ver con medicamentos y ahí está la verdadera contribución de la industria y del medicamente genérico en particular.

Quiero detenerme un minuto en dar una explicación y, en alguna medida, contradecir lo dicho aquí con referencia a la industria nacional. La industria nacional farmacéutica es reconocida mundialmente. Simplemente refiéranse al nivel exportador que tenemos y a los países a los cuales les exportamos. No solamente hacemos la manufactura; hacemos investigación y desarrollo local.

En lo referente a la cadena profesional, el farmacéutico está involucrado en absolutamente toda la línea, desde la concepción misma del API farmacéutico, del activo farmacéutico, hasta la dispensa. Esto garantiza una calidad uniforme, que está respaldada siempre a través de la normativa, del control de la ANMAT, agencia sanitaria -insisto- que ha logrado un galardón pocas veces reconocido, como son las PIC, que solamente 34 países del planeta son destacados de esta manera.

La Pharmaceutical Inspection Convention es una convención entre agencias inspectoras de los países más exigentes en esta materia y que dan una comparabilidad de alta calidad en los medicamentos que se producen.

Finalmente, para terminar, quiero explicar también una necesidad que tiene esta cámara, y por ende nuestros asociados, que es la de poder participar en el sistema de seguridad social, porque nos sentimos excluidos de él a través de, por ejemplo, la obra social más grande del país, me refiero concretamente al PAMI. Nosotros, por el sistema y la mecánica que existe, lamentablemente nos vemos obligados a comercializar por un canal independiente.

Pero sin lugar a dudas, traducimos nuestra ventaja de productores locales a toda la geografía del país, porque con un gran esfuerzo logramos llegar a todo el país. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra el señor Mario Domínguez, titular del Laboratorio de Bioequivalencias DominguezLab.

SR. DOMÍNGUEZ Señora presidenta: agradezco la invitación. Este debate ha sido muy bueno.

Ante todo, me quiero presentar. Yo soy farmacéutico, soy bioquímico, especialista en bioquímica clínica y me dedico al campo de la investigación clínica para demostrar equivalencia terapéutica en los medicamentos genéricos.

Estamos autorizados por más de diez autoridades sanitarias del mundo para garantizar la eficacia y seguridad de los medicamentos. Desde esa óptica es que si bien me parece muy rica la charla, ya que con la denominación de los medicamentos por el nombre genérico lo que se está tratando de buscar es que haya más acceso a la salud pública, el problema que tenemos en la Argentina es otro y es grave.

Hay que levantar la alfombra y ver qué hay debajo porque estamos hablando de precios de mercado, pero lo más importante es que los medicamentos tienen que garantizar la eficacia y seguridad, sea un original, un similar o un genérico.

Recién los colegas decían que hay una gran confusión. En la Argentina, ¿tenemos genéricos o no? ¿Tenemos similares? ¿Tenemos originales? Existe una confusión generalizada sobre cómo denominar a estos medicamentos.

En la filmina que se muestra en pantalla se observan todos los tipos de medicamentos que coexisten en nuestro mercado. Están los originales, que son los que se inventaron y obtuvieron la patente, y con estudios clínicos demostraron que ese principio activo que se quiere prescribir es seguro y eficaz para una determinada terapia. Los originales tienen los estudios clínicos realizados y cuya patente tiene un período de vencimiento.

Luego aparecen diversos tipos de medicamentos. En realidad el principio activo siempre es el mismo, en algunos casos hay genéricos que son intercambiables, aparece el concepto de similar de marca, el cual no ha demostrado intercambiabilidad y el similar que tampoco ha demostrado intercambiabilidad.

Si nosotros queremos que en la farmacia se pueda elegir libremente el medicamento que prescribió el médico, primero tienen que ser intercambiables, porque si no estamos hablando de un paso futuro. Si no son técnicamente intercambiables, y por lo tanto intercambiables y seguros, de nada sirve modificar la ley, porque nos está faltando el paso previo.

Es incorrecto lo que se decía que sobre registrar un medicamento genérico. Obviamente es distinto según los países, pero en un país desarrollado no puede entrar un medicamento genérico si no ha demostrado eficacia y seguridad. Esto se hace con dos tipos de pruebas reconocidas: bioequivalencias y bioexcepciones; uno es un estudio in vivo y otro, in vitro.

Actualmente en la Argentina tenemos pocos genéricos porque son muy pocos los medicamentos los que han demostrado intercambiabilidad, bioequivalencia, y por lo tanto, muy pocos los que están comprobados que son eficaces y seguros.

La gran mayoría de los medicamentos que tenemos en la Argentina son similares, como también se habló. Hay algunos que son de marca reconocida y otros que son de laboratorios no tan conocidos. Todos tienen el mismo principio activo.

El 70 por ciento de los medicamentos que consumimos en la Argentina no han demostrado eficacia y seguridad, y ese el problema. ¿Qué quiere decir? ¿Que no son eficaces y seguros? No, no sabemos. No lo han demostrado. Nosotros, que nos dedicamos a esto, estimamos que posiblemente un tercio de ellos no sea intercambiable con el original.

No es correcto lo puntualizado en relación con que la ANMAT no ha recibido quejas sobre los medicamentos. En 2016 la directora de farmacovigilancia de la ANMAT señaló que el 32 por ciento de los reclamos fueron por la eficacia.

Por otro lado, en la Argentina no existe una ley que obligue a demostrar la calidad de los medicamentos por medio de estos estudios de equivalencias. Cabe mencionar que la ANMAT está trabajando para garantizar esto desde 1999, pero a un ritmo inconstante.

No es cierto que en América Latina no se exige nada. Por ejemplo, todos los medicamentos que consumamos en México o Brasil son intercambiables. Es decir, podemos tomarlos de la farmacia, y está garantizada la eficacia y la seguridad de todos ellos. Si miramos la escala de los distintos países de Centro América encontraremos que en algunos casos están peor que nosotros y en otros casos están mejor.

En los países de alta vigilancia sanitaria -que nosotros conocemos como de Anexo I- todos los medicamentos que están en el mercado genérico son eficaces y seguros.

Periodísticamente se habla de la falta de eficacia de los medicamentos genéricos. Tal como siempre digo, el nombre es confuso, porque no sabemos cuáles son genéricos y cuáles son similares.

A continuación, les voy a demostrar qué es lo que se hace y cómo se demuestra que un medicamento es eficaz y seguro. Cuando tomamos un medicamento, se empieza a absorber en el organismo. En la filmina que estamos proyectando se puede observar la curva de la concentración del medicamento en nuestro cuerpo -en este caso, en la sangre-, tomamos un tiempo cero y el medicamento se comienza a absorber, cuando llega al pico máximo es cuando empieza a ser eficaz y cubre la terapia. Por ejemplo, baja la fiebre, el colesterol, la presión, cura una enfermedad. Sin embargo, si no volvemos a medicar, lógicamente, este principio activo comienza a desaparecer, por eso las terapias se van medicando cada ocho horas.

En la filmina que estamos observando se grafica la similitud de la curva de un medicamento original y la de un medicamento de estudio, tal como le llamamos nosotros. La curva de la concentración del medicamento que está dentro del organismo es similar y eso garantiza indirectamente que si el medicamento genérico que fue realizado en nuestro país llegó al organismo en esa concentración va a ser tan eficaz y seguro como el otro. Es decir, esto le garantiza al médico, al farmacéutico y a todos los actores de salud que ese medicamento será tan eficaz y seguro como el que se inventó.

En la siguiente diapositiva se grafica una curva que muestra qué ocurre cuando un medicamento no cumple con todo lo expuesto anteriormente. Es decir que tiene un principio activo, tiene exactamente la cantidad de miligramos que pide la farmacopea y cumple con los controles de calidad, pero en su formulación la concentración de producto de estudio es mucho más baja respecto del original.

Entonces, no es real que no haya eficacia. Aquí se puede ver un hipoglucemiante, que es un producto que se comercializaba en la Argentina, que ganó más de diez licitaciones del Plan Remediar, cuya finalidad es bajar los niveles de azúcar en la sangre.

Le consultamos al laboratorio si no tenían reclamos y nos dijeron que a veces había algunas consultas en ese sentido. Entonces, les preguntábamos qué pasaba con los médicos. Ellos medicaban directamente con insulina, es decir, no causaba el efecto terapéutico y tenían que buscar un medicamento distinto al hipoglucemiante oral para que esto pase. El problema aquí no es prescribir medicamentos genéricos con marca sino que tenemos que saber cuáles son eficaces y seguros -y que esos permanezcan-, y cuáles no.

El problema es anterior. Lógicamente, la industria nacional argentina está preparada para producir estos medicamentos, y de hecho los produce. Tenemos medicamentos muy buenos de marca reconocida, otros que no; y también hay medicamentos que no son eficaces y seguros de marca reconocida, y otros que no lo son.

La ley señala la posibilidad de la intercambiabilidad en la farmacia. Pero es una intercambiabilidad de papeles y no una intercambiabilidad real técnicamente. Simplemente, con un "papelito" prescrito con una marca, el farmacéutico lo puede cambiar. Podría hacerlo si todos fueran intercambiables, y no hablaríamos de marcas sino simplemente del principio activo, como se propone en la modificación de la ley. Pero hoy no tenemos esta herramienta, y hay medicamentos seguros y eficaces, y otros que no.

También se discutió que tenemos mal definido el concepto de medicamento genérico. Hay muchas opciones en el mundo, pero sigamos a la OMS y al FDA, es decir autoridades de prestigio; no vayamos a pedirle a África que nos defina qué es un medicamento cuando no lo produce.

En primer lugar, la ley debe asegurar la intercambiabilidad para luego obligar a prescribir por nombre genérico. Ese es el gran desafío que tenemos en la Argentina. Parte de las personas que vinieron a esta sala está informada y alertada. La autoridad sanitaria lo sabe y está trabajando, y ese es el punto que yo considero central. En todos los debates se habla de esto, aunque no ha quedado claro.

¿Cómo se soluciona esto en la mayoría de los países? Cuando vence el registro de cinco años, se deben presentar los estudios que apliquen tanto in vitro como en vivo -de acuerdo con cómo se puede desarrollar- para volver a registrar su producto. De esa manera, se va escalando y se van teniendo medicamentos eficaces y seguros. Así no habría problemas para la farmacia, para el médico ni para nadie.

Por su parte, hay que modernizar algunos procesos en la ANMAT, y ya está trabajando. Sería factible prescribir obligatoriamente por nombre genérico, porque todos los medicamentos podrían ser intercambiables en la farmacia. Habría que informar bien a la población para que pueda decidir libremente cuál es el medicamento, pero las personas tienen que ir seguras a la farmacia y saber que el medicamento es eficaz y seguro para su salud. No puede elegir por precio con esta duda. Es un solo medicamento, es un solo principio químico y tiene que actuar de la manera para la cual se lo investigó y autorizó. Estas reglas van a generar un mayor acceso a la salud pública de calidad, que es lo que está buscando esta norma.

Contrariamente a lo señalado aquí, también se va a fortalecer a la industria nacional. Nosotros nos estamos quedando afuera de esta industria porque los medicamentos que producimos no son aceptados en ninguna parte del mundo puesto que no son intercambiables. Para eso hay que hacer los estudios, y recién ahí los podremos exportar.

Asimismo, esta iniciativa va a permitir el desarrollo de la investigación teórica en la Argentina para desarrollar medicamentos nuevos. Somos productores similares, de copias; muy poco innovadores se desarrollan en la Argentina y estamos atados a lo que inventa en otras partes del mundo. También se va disminuir el déficit comercial porque vamos a exportar más medicamentos. Además tendríamos una independencia de medicamentos esenciales, eficaces y seguros, sin depender de productos seguros de otros países.

Así que yo valoro este proyecto, pero claramente quiero dejarles mi preocupación dado que soy un técnico, y no voy a resolver esto. Es el Congreso el que tiene esta responsabilidad, y es la autoridad sanitaria quien debe hacer cumplir la ley.

Ese es simplemente el aporte que vengo a trasmitirles para que entre todos podamos llegar a tener una terapia eficaz, segura, a bajo costo, para un bien esencial como es el medicamento, pero si no nos ponemos de acuerdo todos juntos vamos a seguir trabados, como estamos hoy, con esta ley que fue muy buena, que se quiere mejorar, pero le falta, a mi entender, agregar que la eficacia y la seguridad primero tienen que estar garantizadas para que se pueda intercambiar en la farmacia. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Vamos a tener en cuenta esta cuestión de la bioequivalencia.

Tiene la palabra el ex administrador de la ANMAT.

SR. VERNA Señora presidenta: si está aprobado y fue aprobado por la ANMAT no hay manera de decir que ese medicamento no es eficaz, no es seguro y no es de calidad.

En segundo lugar, las exposiciones que acabamos de escuchar inducen a pensar que todo medicamento genérico debe pasar por estudios de bioequivalencia in vivo, por las curvas que han mostrado, es decir, estudios en personas, hacer ensayos químicos en personas para demostrar que el medicamento es seguro y es eficaz. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra el señor Touloupas.

SR. TOULOUPAS Señora presidenta: la intercambiabilidad queda subsumida por un concepto previo que es el del estrecho margen terapéutico de los fármacos. Esa intercambiabilidad es la que importa. Me ha tocado dirimir en INCUCAI claramente inmunosupresores genéricos. Entonces, decir que el 70 por ciento de los medicamentos en la Argentina no tiene seguridad y eficacia es desconocer lo que es un certificado de una especialidad medicinal.

En segundo lugar, parece ser que exportamos al mundo medicamentos que no están debidamente probados. Asumir equivalentes farmacéuticos como copias, similares o genéricos es un problema jurídico, no me importa, pero debemos tener en claro que la calidad de los medicamentos argentinos es un problema muy resuelto, que todavía le falta, pero está muy resuelto; que la calidad de la industria nacional y multinacional en la Argentina es de referencia, esto hay que decirlo.

Lo que la industria tiene es una capacidad de cooptar con estrategias de mercado la posibilidad de elegir, que es lo que estamos discutiendo. Ahora, después yo quiero intercambiabilidad, como dice la FDA, como acá se ha dicho, para moléculas que no tienen bioextensión. Con esto se termina el tema, es así. Son el 7 u 8 por ciento del mercado de fármacos. Digo esto porque si no nos vamos con una idea equivocada.

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra el señor Caivano.

SR. CAIVANO Señora presidenta: no cabe duda de que en la Argentina la calidad de los medicamentos producidos -sea en empresas nacionales o multinacionales- es de referencia en el mundo y de eso no cabe ningún lugar a dudas.

Creo, y fue lo que yo intenté decir en mi exposición, que muchas veces medicamentos con un muy buen principio activo -acá disiento totalmente de la opinión del representante de los visitadores médicos, porque no son de China, yo fabrico mis medicamentos o los mando a fabricar a un tercero, y el 90 por ciento son así, tengo a disposición de quien quiera las materias primas compradas y la producción- pero no siempre se utilizan excipientes y no siempre la disolución usando diferentes excipientes es la misma. Por ejemplo, en un caso concreto, una droga muy buena que se creó en el mercado, el Rofecoxib que, lamentablemente, fue sacada del mercado, por otro problema, yo la vendía muy bien y mejor inclusive que la competencia. ¿Sabe por qué? Por un pequeño detalle, había conseguido un proveedor que tenía un tamaño de partícula más chico, que es lo mejor, con lo cual mi producto no era el equivalente sino que era mejor que el original.

Quería aclarar que además de hablar del principio activo hay que ver los excipientes y la producción.

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra el señor Domínguez.

SR. DOMÍNGUEZ Señora presidenta: primero, no puede haber un medicamento que sea mejor que el otro, son iguales, la eficacia es la misma.

De todos modos, para responderle al colega, les comento que lógicamente ANMAT hace un esfuerzo enorme por lograr medicamentos eficaces y seguros, pero eso no quiere decir que sea la realidad.

Las curvas en los gráficos que mostré son de medicamentos que están en el mercado y que ANMAT está regulando y controlando, pero de lo que no se mide no se sabe y ANMAT no mide todo. Está en camino a hacerlo, es un proceso lento pero lo está haciendo.

Que el medicamento esté autorizado por ANMAT y por cualquier otra autoridad sanitaria no quiere decir que sea eficaz y seguro.

Tampoco dije que el 70 por ciento de los medicamentos no es eficaz y seguro, sino que no lo ha demostrado.

SR. TOULOUPAS Es lo mismo.

SR. DOMÍNGUEZ No es lo mismo, porque puede demostrar ser eficaz y seguro si se hace el estudio.

SR. TOULOUPAS Lo puso en duda, es lo mismo.

SR. DOMÍNGUEZ No, justamente. Y dije que de ese 70 por ciento un tercio seguramente no es intercambiable. O sea, no lo estoy poniendo en duda, estoy diciendo que el 70 no lo hizo y que un tercio sí, con lo cual los dos tercios restantes sí son intercambiables y sí son eficaces y seguros.

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra la señora Lorena Di Giano, secretaria general de la Fundación Grupo Efecto Positivo.

SRA. DI GIANO Señora presidenta: agradezco por la invitación y que nuestra voz se escuche acá.

Represento la Fundación Grupo Efecto Positivo. Somos una organización de la sociedad civil que trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas con VIH y Hepatitis C y en el tema de acceso a medicamentos. Quiero aclarar, como acá se dijo, que los consumidores de los medicamentos tienen que ser activos y justamente eso es lo que nosotros estamos haciendo, porque nuestra organización está liderada por personas con VIH y Hepatitis C.

Contamos con un programa de acceso a medicamentos en el que trabajamos el tema de las barreras que generan las patentes farmacéuticas y proponemos remedios legales para superarlas, la competencia de precios y la producción local, ya sea privada o pública, en un mercado mixto, pero queremos hacer hincapié en el rol que tiene la producción pública.

Celebramos que la Comisión de Acción Social y Salud Pública esté analizando el acceso a medicamentos en forma integral porque no solamente tenemos que ver el tema de este proyecto sino también la producción nacional y su rol en bajar los precios.

Este programa de acceso a medicamentos cuenta con un observatorio de medicamentos donde estudiamos la disponibilidad, es decir, si hay o no medicamentos y el grado de asequibilidad de los tratamientos; es decir, nos interesa el precio. Porque el precio es limitante para el acceso. Entonces, desde el punto de vista del sector que nosotros representamos el precio termina siendo un determinante para saber si se va a poder realizar el tratamiento.

También nos interesa la participación de los productores nacionales, que están presentes acá y que vemos que tienen diferentes intereses que habrá que discutir.

Asimismo hacemos informes para influir en las políticas públicas.

El cuadro que pueden ver en pantalla muestra los precios de distintos medicamentos que provee la Dirección Nacional de Sida; estos son precios oficiales, del Ministerio de Salud. Se trata de un grupo de medicamentos que elegimos porque son los más consumidos, pero hay más. Hay una lista más extensa de medicamentos que provee el Ministerio de Salud a través de la Dirección de Sida.

En principio, nos llama la atención cuánto estamos pagando, por ejemplo, por un medicamento que se llama Atazanavir y que consumen 8.420 personas en el país. Estamos hablando de personas que son beneficiarias del programa público de Nación, no están incluidos los pacientes de las obra sociales, de las medicinas prepagas ni aquellos que los compran directamente, que son muy pocos ya que el precio de estos medicamentos hace que una persona con ingresos salariales medios no los pueda comprar. Por eso, estos son medicamentos que proveemos a través de los programas públicos, de las obras sociales y de las empresas de medicina prepaga.

Les pido que lean en esta filmina cuántos millones invertimos en un año para comprar Atazanavir, que es uno solo de los medicamentos que integran el cóctel que se debe tomar con el VIH-SIDA. Estamos gastando más de 139 millones para esa cantidad de personas. Asimismo, se pueden observar ejemplos de otros medicamentos sobre los que no voy a dar detalles por una cuestión de tiempo.

Me parece relevante mencionar, porque están presentes algunos de los productores nacionales, cómo y dónde compra la Dirección de SIDA y ETS. El 64 por ciento de los medicamentos que compra son de origen multinacional. Entonces, el debate deriva hacia otro aspecto que no ha sido tratado en esta reunión que tiene que ver con los motivos por los cuales solamente el 21 por ciento es de origen nacional puro, siendo que tenemos la capacidad para producir.

Voy a dar malas noticias en relación con una cuestión que fue señalada previamente por la cual se expresó que las patentes ya están expiradas. Esto no es así. Las patentes no están expiradas. Luego me referiré a ese tema.

¿Por qué es este 64 por ciento? Porque se trata de medicamentos que tienen un solo proveedor, porque están bajo un monopolio legal a causa de las patentes farmacéuticas.

El observatorio realizó una comparación de los precios de los mismos medicamentos. En las filminas podemos observar que se señala que, por ejemplo, el Abacavir, es mucho más caro en la Argentina que en el resto de los países de la región. Lo mismo ocurre con Etravirina y con Retrovir, que es una combinación de drogas muy utilizada.

La siguiente filmina, cuya fuente es Médicos sin Fronteras y data de 2012, es muy famosa en el mundo. Allí se muestra la real competencia de los genéricos. En la Argentina aquellos medicamentos que no están patentados, los cobran 5 o 10 pesos menos que el medicamento original que viene de afuera.

Por ello, les pedimos a los productores nacionales que hagan un esfuerzo, porque esto demuestra que un medicamento que en 2001, en el mercado internacional, valía 10.000 dólares, con la entrada de genéricos en Brasil pero también en la India, pudo bajar a 80 dólares en agosto de 2009.

Acá también aparece otra discusión que tenemos que dar referida al precio. Hay una norma de la ANMAT que establece que los medicamentos para SIDA son de alto costo y de baja incidencia. Deberíamos cambiar lo de "alto costo" por "alto precio", porque cuando uno analiza el costo de producción observa que entre el precio y el costo existe un gran margen de especulación, y esto es lo que queremos mostrar.

En esta filmina se muestra la comparación entre el precio de antirretrovirales que paga la Argentina y los valores a los que se venden en el mercado internacional siendo la India el más económico que encontramos. La barra verde de la diapositiva grafica lo que pagamos nosotros y la barra violeta señala a cuánto se vende en la India. Tenemos que discutir el tema del costo y tiene que haber una regulación, porque los productores nacionales deben hacer un esfuerzo.

Todo lo que he puntualizado conforma un antecedente de lo que voy a presentar ahora, que es lo que más nos preocupa y sobre lo que queremos llamar la atención. Me refiero al Instituto Nacional de Propiedad Industrial, que es a quien le corresponde analizar las solicitudes de patente y decidir si las otorga o no en nuestro país.

En relación con este tema quiero hacer alusión a la ley nacional de patentes. Aquí se dijo que dicha norma trajo algo bueno, pero otros expositores dijeron que no fue así. La verdad es que las leyes de patentes y las relacionadas con los productos farmacéuticos son producto de los años 90. Se trata de un proceso que se dio a nivel global con el Acuerdo sobre los Aspectos de Propiedad Intelectual vinculados con el Comercio.

Cuando se creó la Organización Mundial del Comercio se dio una discusión entre países desarrollados y países en vías de desarrollo. ¿Saben quiénes ganaron? Los países desarrollados; los países que tenían industria.

Entonces se firmó este acuerdo que le impone a la Argentina por primera vez en su historia dar propiedad intelectual a los medicamentos, y esto hace que transformemos los medicamentos -que son bienes sociales- en mercancías. Esto es lo que hace la ley de patentes, por eso no puede traer nada bueno, porque la salud pública no puede solamente estar sujeta a negocios.

Las Guías de Patentabilidad adoptadas en 2012 son una herramienta legal muy importante que tenemos en la Argentina. Es un modelo en el mundo que da pautas para el examen de patentes farmacéuticas. Es decir, cuando el examinador tiene que analizar la patente en el INPI o en la Oficina de Patentes, tiene estas pautas que le indican qué es patentable y qué no. El antecedente de estas Guías es una reunión de ministros del Mercosur donde se reflexionó sobre la cantidad de solicitudes de patentes que hay en el mundo y sobre cambios meramente incrementales. Esto no es solamente un problema de la Argentina.

Para darles un ejemplo, se juntan tres drogas separadas, se hace una composición y se pide una patente cuando ya esas tres drogas por separado tuvieron su patente, y como resultado se extienden los monopolios. Por todo esto, las Guías son muy valiosas, y además fueron analizadas y valoradas por Naciones Unidas. El secretario General saliente, Ban Ki-moon, llamó a un panel de alto nivel el año pasado y se hicieron ciertas recomendaciones. Las Guías de Patentabilidad son un ejemplo en ese informe.

Estas Guías se convirtieron en una política de Estado, porque fueron adoptadas en 2012, y el año pasado el actual gobierno nacional las defendió en un juicio que inició la CAEMe para pedir su nulidad. Por supuesto, esto se hizo porque la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales tiene intereses económicos en juego, porque si la Argentina entrega menos patentes, se pierden algunos negocios.

Como decía, existe este juicio para pedir la nulidad de estas Guías donde nuestra fundación está interviniendo para defenderlas como tercero interesado porque nos parece que son muy importantes en términos de salud pública. Hay que evitar el otorgamiento de patentes, la extensión de monopolios sobre los medicamentos y el abuso del sistema de patentes. Tiene que haber calidad en las patentes que otorgamos nuestro país, porque es un derecho según ADPIC que cada país pueda definir qué es lo que es va a patentar, qué se considera nuevo, y si es una nueva molécula y no un pequeño cambio como la modificación de una cápsula que necesita heladera a un comprimido. Es bueno para el consumidor no tener que conservar el medicamento en heladera, pero no es una ventaja en términos de la ley nacional de patentes. Estos términos de las Guías de Patentabilidad están sido atacados judicialmente, pero reitero que han sido defendidas por el gobierno anterior y el actual.

En cuanto a la situación actual, los productores nacionales tienen que estar alerta. El 3 de marzo entró en vigencia un acuerdo que firmó la Oficina de Patentes, el INPI argentino, con la oficina de patentes de Estados Unidos a fin de implementar la denominada Autopista para el Procedimiento de Solicitudes de Patentes.

SR. TOULOUPAS ¿Se va rápido si es una autopista, no?

SRA. DI GIANO Claro, los autos van muy rápido por las autopistas.

Varios participantes hablan a la vez.

SRA. DI GIANO Hubo muy poca difusión de este acuerdo y solo tomamos conocimiento quienes venimos siguiendo el tema. El texto es muy escueto; solo puedo destacar que hubo un acuerdo y que se analizará la posibilidad de que alguien que tiene una patente en Argentina pueda beneficiarse de la búsqueda y el examen que se hizo previamente en los Estados Unidos.

Nos pusimos a ver de qué se trata, revisamos a la página web y vimos una guía de preguntas y respuestas sobre qué es esta autopista. Encontramos que es para evitar la duplicación de esfuerzos, que es para reducir los costos de procesamiento de solicitudes, que sirve para beneficiar a los solicitantes de patentes para obtener patentes eficientemente alrededor del mundo, que reduce además la carga de búsqueda y mejora la calidad, pero no habla nada del examen de fondo, que es el contenido de las guías de las que yo les hablaba recién. ¿Qué es nuevo? No es solamente la celeridad.

Todos estamos preocupados para que una patente se resuelva, porque durante el período en el que la patente no se resuelve, que nosotros decimos "está pendiente", los productores nacionales no van a invertir. No vamos a pensar que alguien va a arriesgar y estamos tardando alrededor de diez años promedio sobre cada patente. A todos nos interesa la celeridad, pero la celeridad, ¿bajo qué costo? Esto que yo veo, que son los objetivos del programa que tiene Estados Unidos con la mayoría de países de Europa y Japón, que son países industrializados, es que lo único que buscan es el beneficio de los solicitantes de patentes. Esto va a traer proliferación de patentes, algo que no nos conviene, no nos conviene desde el punto de vista de la salud pública, no nos conviene desde el punto de vista de los productores nacionales, nos peleamos por la marca pero veamos que en estas cuestiones hay que estar atentos y por eso venimos a alertar.

Además, la guía de preguntas y respuestas lo que dice es que en cuanto al examen de fondo se van a aplicar guías que están vigentes en Estados Unidos, esto es una manera de decir que las guías de patentabilidad, los estándares nacionales que tenemos a favor de la salud pública evitando el abuso de patentes, se va a dejar de lado.

Para cerrar, quiero decir que este acuerdo que ha salteado el debate no solamente afecta la ley de patentes y las guías, sino que además ha salteado al Congreso. Se dice que es un piloto, pero se va a quedar perpetuo, se va a ir aplicando; tiene que haber un monitoreo y desde la Comisión de Salud se debe solicitar el informe sobre la implementación y más detalles que todo lo que encontramos está en inglés y en español no hay información.

Para finalizar, quiero decir que nosotros estamos a favor de este proyecto de ley que se está debatiendo, por supuesto. Como notarán, también estamos a favor de que se traten otros aspectos y las otras audiencias y nos parece que esta iniciativa cuida los presupuestos públicos. Nos parece que este proyecto de ley, además, favorece el acceso a la población, no solamente de aquel que va a la farmacia y compra, que fue de lo que más se habló acá, sino que también de los presupuestos públicos de las obras sociales para que los sistemas puedan seguir proveyendo medicamentos.

También nos parece que cuida la industria nacional. Hay que ver esta veta, hay que reflexionar sobre eso, y también sobre desarrollo tecnológico, porque en la medida en que más patentes haya que son extranjeras, no son nuestras las patentes, menos posibilidades vamos a tener de desarrollarnos tecnológicamente. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra el último expositor, el doctor Antonio Raúl de los Santos, secretario general de la Academia Nacional de Medicina.

SR. DE LOS SANTOS Señora presidenta: voy a hablar muy poco porque es muy difícil ser el último y tener algún rasgo de originalidad o tener algún aporte que no se haya dicho.

Creo que, de todas maneras, ha sido muy rico el planteo. Las contradicciones, algunas son bien polares y obligan a que se reflexione y se analice cuidadosamente lo que se va a disponer como ley.

Si ustedes me permiten voy a tener una posición un poco distinta de los expositores que me han antecedido, porque acá ha habido representantes de las cátedras, de las cámaras, del Congreso y yo soy un médico clínico, que ha trabajado toda la vida en contacto con pacientes.

Me formé en el Hospital Eva Perón, cuando se llamaba Policlínico San Martín, que fue una gran creación del doctor Carrillo en su momento. Después estuve viviendo en Chacabuco y formé una unidad hospitalaria en el Hospital Belgrano en la provincia de Buenos Aires, a 30 cuadras de la avenida General Paz. Esto no lo digo como autobombo, aunque realmente valoro mucho esta experiencia que he vivido, sino para dar una idea de que yo he estado en contacto con los pacientes más que con la industria o con las cámaras y que, en alguna medida, yo voy a ser la voz de los pacientes.

Lo que quiero pedir es que tengamos cuidado porque cuando se pone una restricción absoluta que en la receta tiene que estar el nombre del genérico y no una marca registrada, es muy posible que ese viejito -digo "viejito" porque es el mayor consumidor de medicamentos- reciba una receta mal hecha por el médico, vaya a la farmacia, no se lo dispensen y empiece a vagar entre Herodes y Pilatos, y que habiendo querido beneficiarlo con este proyecto se lo termine perjudicando. Me parece que ese es un punto importante.

La otra cosa que me parece fundamental es que tanto el médico como el paciente deben saber de qué se trata de una forma simple y sencilla, y que no pase lo que mostró muy bien el doctor Domínguez que con dos medicamentos aparentemente semejantes, uno tiene una curva biocinética plana y otro tiene una curva de gran absorción. Eso lleva a tres conclusiones: una es la falta de eficacia del medicamento; otra es la necesidad de aumento de la dosis, con lo cual lo barato sale caro porque en lugar de un comprimido habrá que darle dos o tres; y por último, y lo más nefasto, es que en lugar de darle un hipoglucemiante oral habrá que prescribirle insulina, que es una medicación parenteral.

De manera que creo que lo que debemos tener en cuenta -si bien estamos de acuerdo con muchas de las cosas que se dijeron, incluso antagónicas que merecen un análisis y una especie de limado y redacción final-, es que todo lo que estamos haciendo en última instancia tiene que ver con el bienestar de los pacientes y que ninguna de las medidas que queremos tomar desde el punto de vista económico, de la producción, exportación, etcétera, se vuelva en detrimento de ellos.

Esa es mi visión como médico clínico. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Quiero agradecer a todos los invitados presentes.

Antes de terminar esta reunión quiero informarles que el debate sobre medicamentos va a continuar en las próximas jornadas.

En la próxima reunión hablaremos sobre producción pública de medicamentos. Vendrán los titulares de los laboratorios públicos de las distintas provincias de nuestro país. Aquí está presente la vicepresidenta de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, la diputada Berta Arenas, que es médica y ha sido la directora de Laboratorios Puntanos de San Luis. Los representantes de ese laboratorio estarán presentes en la próxima reunión, así como de otros laboratorios y de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos que fue creada por la ley 27.113.

También trataremos el tema de precios donde se abordará la cuestión de los medicamentos de alto costo y baja incidencia, entre otras cuestiones.

Por otro lado, quería informarles una cuestión administrativa. Si alguien quiere presentar un dictamen de rechazo, algún diputado que estuvo presente y no firmó el dictamen de mayoría, tendrá la posibilidad de acercarlo a la Secretaría de la Comisión dentro de las tres horas posteriores a esta reunión.

Tiene la palabra el señor diputado Binner.

SR. BINNER Señora presidenta: primero quiero reflejar un pensamiento de una de las personas más importantes que ha tenido el país en materia de medicamentos como fue el farmacéutico Antonio Somaini, quien se cansó de dar conferencias a lo largo y ancho del país, ya que a sus cien años seguía hablando sobre el tema de los medicamentos. Creo que es uno de los referentes dentro de la salud pública para decir que la Argentina es un país que tiene historia, que tiene muchas raíces puestas en la realidad y que por lo tanto puede aprovecharse de ella para conseguir caminos de superación.

El doctor nos enseñaba que hay dos temas fundamentales en la cuestión de los medicamentos, y que si nos ceñimos a ellos vamos a encontrar que están los temas fundamentales para la construcción de ese servicio nacional del medicamento que necesitamos, por todo lo que ello implica.

No hace falta que hablemos de la seguridad. Aquí se ha explicado lo que es la accesibilidad también, pero hay temas que todavía hay que resolver como el caso concreto de los medicamentos huérfanos, que como sabemos no son huérfanos porque no tienen padre y madre sino porque no están dentro de la mecánica o interés comercial que tiene su producción. Por lo tanto, es el Estado el que tiene que ayudar a dar respuesta a esta necesidad.

Creo que estas reuniones son muy importantes porque permiten integrarnos. Hay muchas opiniones porque hay mucha gente que ha estudiado y se ha preocupado por estos temas.

En honor a la verdad, considero que hay que dar el lugar necesario para que vuelquen sus experiencias y poder construir una mesa amplia -como lo es la que se está desarrollando ahora-, con las ideas y las propuestas que permitan dar una clara definición de que en la Argentina nos interesa la salud y que creemos que hay que acondicionarla a los elementos que dejemos en marcha, para construir ese mañana que nos merecemos todos.

Por estos motivos, vamos a acompañar con nuestra firma esta posición y quiero decirles que me siento muy contento por estar aquí con todos ustedes. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra la diputada Arenas.

SRA. ARENAS Señora presidenta: en primer lugar quiero decirles que desde el bloque Compromiso Federal festejo y acompaño el dictamen de esta modificación a la llamada Ley de genéricos.

Actualmente, estamos viviendo una situación en la cual los índices de la pobreza y la indigencia son muy elevados. Como diputados, esto nos tiene que hacer pensar en la sanción de leyes que favorezcan, en primer lugar, a las personas que están en mayor situación de vulnerabilidad.

Hemos repetido que el medicamento es un bien social y repito que el acceso al medicamento es un derecho humano.

Durante la crisis de 2001, comenzamos con la fabricación de medicamentos en laboratorios puntanos y simultáneamente surgió la ley de genéricos sin la opción de colocar ni sugerir ningún nombre comercial, tal como lo señala el dictamen que está en tratamiento.

Coincido con quien dijo que esto debe ser una política de Estado y no debe ser una política manejada por los mercados.

Otro concepto que quiero señalar es que nosotros tenemos la suerte de tener una institución de fiscalización como la ANMAT, que ha ido creciendo y mejorando en su investigación y tiene credibilidad, no solamente a nivel nacional sino también internacional. Esto nos debe dar tranquilidad respecto de los medicamentos que se fabrican, tanto en laboratorios públicos como en los privados, es decir, seguridad por el medicamento que estamos otorgando.

Junto con esta ley, las políticas públicas deben acompañar la investigación. Considero que esta reunión ha sido enriquecedora y nos ha permitido conocer toda la información que han brindado los profesionales y todos quienes han hablado, con quienes quizás podemos tener algunas diferencias pero vale el debate.

Reitero que en este momento, el tema de los medicamentos tiene que ser una política de Estado, porque quienes no tienen ninguna posibilidad son quienes conforman este grupo de hermanos argentinos que están en situación de pobreza e indigencia. Estoy dispuesta a acompañar los temas que seguramente se abordarán en las próximas reuniones. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra la diputada Sandra Mendoza.

SRA. MENDOZA (S.M) Señora presidenta: vengo de una formación en la Fundación Favaloro y quiero mencionar con orgullo que mi jefe académico es el doctor Elías Hurtado Hoyo, quienes muchos de los médicos presentes lo deben conocer.

En primer lugar, tengo un concepto de Estado con diferentes partes. No puedo creer que estemos discutiendo esto de nuevo, les soy sincera. Lo más interesante, sin menospreciar ninguna opinión, fue lo que ha dicho la doctora Di Giano sobre las patentes en cuanto a que estamos mezclando un poco los temas.

En la Argentina y en Latinoamérica venimos luchando por los remedios genéricos, como se usan en todo el mundo, y en particular en Estados Unidos, donde que tienen un precio mucho más accesible que en la Argentina.

En cuanto al tema concreto de hoy, el Remediar o el medicamento genérico, es un programa que sirve exclusivamente para dar mayor trabajo en los laboratorios nacionales, y también cuantifica y cualifica todos los aportes que puedan llevar a cabo empresas extranjeras, porque esto es un debate continuo, tanto en lo público como en lo privado. Por lo tanto, me parece que es muy bueno.

No separemos tanto el Estado de lo demás. Todos tenemos que prevenir, el medicamento es importante. De aquí en adelante, el gran problema no serán los medicamentos sino el mal hábito de comida que se está teniendo por la falta de trabajo y por el alto costo de los alimentos. No quiero echarle la culpa a nadie, pero lamentablemente tenemos que prepararnos porque, si seguimos así, en diez años tendremos muertes que ya habíamos tratado de superar. Estamos hablando de prevención, de medicamentos preventivos para el colesterol, de vitaminas.

Hoy estamos ante un sistema de salud complejo, cuando el sistema debería estar integrado entre lo público y lo privado para luchar por la prevención de la salud. A esto debemos sumar que los organismos nacionales de salud -PAMI, ANSES y demás- no están entregando los medicamentos a sus pacientes. Fue un error de todos no luchar por la prevención de enfermedades. El medicamento llega cuando lo indica un equipo de salud, y si encima es caro, falla nuestro sistema.

Para finalizar mi opinión personal sobre el sistema de salud de la Argentina, creo que es muy importante que se debata y que se escuchen todas las voces que hoy estuvieron presentes.

Vuelvo a decir -y Hermes yo creo que va a coincidir conmigo- que el problema más reciente hoy es el de solucionar el problema del costo del medicamento, pero el problema principal es que estamos teniendo un sistema de salud en el cual los costos aumentaron terriblemente y que no hacemos prevención de toda la familia. No hacemos prevención en parte por la política pero tampoco para que, aunque sea, llegue el ciudadano a los hospitales.

No está mal lo privado, pero el Estado tiene un rol, que es el de proteger a los argentinos. Yo he sido ministra de salud y he sentado a las partes y hemos podido conseguir acordar. El privado quiere hacer su negocio, pero ahora el tema es que el Estado tiene que comprar, tiene que competir con un privado con el tema de los genéricos, porque si no uno depende demasiado de empresas privadas. Para mí la libre competencia es fundamental para evitar la corrupción.

Quiero agradecerles a todos ustedes, a la presidenta de la Comisión de Salud, a la diputada Liliana Schwindt -que ya se ha retirado- y sigamos para adelante. Pensemos para adentro nuestro, todos los sanitaristas, los que somos sanitaristas, cuál es el problema principal y cómo va a quedar esta sociedad en 10 años, en la que no toman leche los chicos, que las madres no son cuidadas. ¿Qué sociedad vamos a tener dentro de 10 años? (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra la señora diputada Rossi.

SRA. ROSSI Señora presidenta: creo que ha sido sumamente importante haberlos escuchado y me llevo de aquí tres o cuatro puntos importantísimos. Lo hago pensando únicamente en la gente, porque nosotros acá podemos discutir mil cosas como legisladores, y es nuestra responsabilidad, pero a la gente, al final, como decía el doctor, tenemos que llevarle la solución.

Recién decían que el farmacéutico tiene que explicar y cuando intervino el representante de una confederación, él decía que a veces no hay farmacéuticos. Sé que detrás de cualquier farmacia hay un titular farmacéutico, pero a veces atiende el empleado y entonces, cuando uno va, qué le puede explicar el empleado sobre la receta que le dio el médico. Entonces, ahí nos encontramos con un problema que tendremos que solucionar para no complicarle la vida al paciente, que además de tener su problema de salud, tiene que ir a ver quién le puede decir, porque no le alcanza, qué medicamento tiene que comprar.

Cuando hablamos de dinero, cuando hablamos del precio me preocupa porque también la gente hoy tiene que ir a buscar el fideo de menor precio y encuentra el de peor calidad, y no quiero que eso pase con los medicamentos, porque lo que veo aquí también, por lo que dijeron muchos de los expositores excelentemente, es que el Estado tampoco controla a veces. No sé por qué motivo, pero no controla.

Decían que están los correos privados y el estatal llevando los medicamentos y me consta, porque en mi provincia -Córdoba- un correo privado reparte los medicamentos. Me pregunto: ¿en las condiciones que corresponde y con la cadena de frío que corresponde?

Me contaron, y lo comprobé, que llevaban algodón -¡menos mal que era algodón!-, que había estado en un galpón y estaba húmedo y que con eso se iba para limpiar la herida de un paciente.

Entonces, ¿cuántas discusiones nos debemos como legisladores para lograr el consenso que necesitamos y sancionar una ley que sea en beneficio de la gente? ¿Qué tenemos que hacer? La cuestión de las patentes a la gente no le importa porque es un tema del gobierno, del Estado que tiene que controlar.

Por eso hoy me han enriquecido. Creo que de aquí saco dos cosas importantes: que no se controla lo suficiente y que los medicamentos a veces no son tan eficaces como debieran serlo. Cuando se sancionó la ley de prescripción de medicamentos genéricos le creamos al paciente un problema porque hasta el médico le decía: "Mirá, si podés, compra tal medicamento porque este otro no está comprobado científicamente". (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD Tiene la palabra la señora diputada Raverta.

SRA. RAVERTA Señor presidente: simplemente quiero agradecer la presencia de los expositores y poner en valor la voluntad de dos comisiones que decidieron realizar esta reunión conjunta. El proyecto original sobre este tema perdió estado parlamentario porque una de las comisiones no pudo dictaminar. Por eso celebro que hayamos realizado una reunión conjunta para que se pueda lograr un dictamen. Desde el Frente para la Victoria esperamos que sea un proyecto positivo para poder trabajarlo en el recinto y que el Senado lo convierta en ley.

Por lo tanto, quiero poner en valor el trabajo de quienes vinieron a exponer y el esfuerzo de las presidentas de ambas comisiones que pudieron realizar esta reunión conjunta. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA GAILLARD No habiendo más asuntos que tratar, damos por finalizada la reunión.

Es la hora 16 y 02.