• CULTURA

Reunión del día 19/08/2010

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- En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los diecinueve días del mes de agosto de 2010, a la hora 18 y 30:
SR. PRESIDENTE CORTINA Damos comienzo a la reunión de la Comisión de Cultura, a pesar de que todavía sigue ingresando mucha gente a esta sala del Anexo, entre ellos, representantes de instituciones y Organizaciones No Gubernamentales.

En primer lugar, me voy a presentar. Mi nombre es Roy Cortina, soy el presidente de la Comisión de Cultura de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Junto a mí se encuentra la vicepresidenta segunda de la comisión, la señora diputada Norah Castaldo, y colaboradores de la comisión.

Voy a expresar unos breves comentarios, porque los protagonistas de esta reunión son ustedes, tal cual lo hemos planteado en la invitación que les enviamos.

En la Comisión de Cultura de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación hace aproximadamente dos meses nos propusimos iniciar un debate sobre una futura ley nacional de cultura, que es una asignatura pendiente del Congreso de la Nación. Todos los bloques coincidimos en que es una gran oportunidad para tratar esta iniciativa e intentar sancionarla, a través de una metodología participativa, donde se escucharan la mayor cantidad de voces posibles, sabiendo que nuestro país tiene una inmensa riqueza en cuanto a la cantidad de instituciones y organizaciones vinculadas al mundo de la cultura. También nos propusimos constituir foros participativos en cada una de las provincias de la Argentina.

El lanzamiento de esta iniciativa se produjo la semana siguiente al 25 de Mayo y de la conmemoración del Bicentenario en la Sala Capitular del Cabildo. En dicha ocasión se invitó a organizaciones de carácter nacional y les informamos sobre esta metodología, que es un aprendizaje para todos, es decir, tanto para los que participan como para los diputados.

El plan consistía en realizar estas reuniones en cada una de las provincias, porque les queríamos dar una impronta federal. En primer lugar, en las dos provincias más alejadas entre sí, en los extremos geográficos del país, y luego se iba a ofrecer un calendario de reuniones en todas las provincias.

Les quiero informar que ya se realizaron las dos primeras reuniones, y la que estamos desarrollando ahora es la tercera. La primera de ellas se realizó en San Salvador de Jujuy, la segunda se desarrolló la semana pasada en Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, y la tercera reunión la estamos realizando en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Luego continuaremos con otras provincias. Si no recuerdo erróneamente, continúa en el orden Chubut, provincia de Buenos Aires, San Luis, etcétera.

La idea es compleja, pero al mismo tiempo sencilla, si hay voluntad política y paciencia para escuchar todas las voces. Queremos realizar estas audiencias o foros participativos, invitando a la mayor cantidad de instituciones y organizaciones vinculadas al mundo de la cultura. De todos modos, siempre faltan, porque nos llaman y nos dice que nos olvidamos algunas invitaciones. Esto ocurre, pero consideramos que se sancionará una ley superior o mucho más trascendente y profunda, con muchas organizaciones participando y con muchas voces a las cuales podamos escuchar.

Les quiero comentar cómo se arma el listado de las invitaciones. Nosotros tomamos como base, las organizaciones que están registradas en la página Web de la Secretaría de Cultura de la Nación, establecemos un contacto con ellas y les pedimos que agreguen más organizaciones, aunque no figuren en esa página. Además, les solicitamos a los diputados de cada distrito una devolución de las organizaciones que estén faltando.

También hablamos con una gran cantidad de representantes de organismos públicos y de los gobiernos provinciales de cada una de las provincias a las que vamos. De esta manera, se va armando el listado y se conforma una red que por supuesto no será de las organizaciones a los diputados y de los diputados a las organizaciones, sino que nuestra expectativa es que se produzca una relación entre las propias organizaciones lo más horizontal posible.

Les quiero comentar que todas estas reuniones son grabadas, para que el cuerpo de taquígrafos de la Honorable Cámara de Diputados luego las pueda desgrabar. En esta ocasión, realizando la reunión en la Ciudad de Buenos Aires y en el edificio de la Cámara de Diputados, tenemos la suerte de que un equipo de taquígrafos esté aquí presente. Les pedimos una semana o diez días de plazo, para que pueda estar lista la desgrabación o, en este caso, la versión taquigráfica. Cada una de esas desgrabaciones, que cuentan con las participaciones de todos, se incorporara en el link de la Comisión de Cultura de la página Web de la Honorable Cámara de Diputados.

Les solicitamos que nos dejen todos sus datos, a pesar de que el trámite es engorroso, porque tienen que esperar un poquito más. Luego, se los enviaremos a ustedes para que también se puedan contactar y lograr un tratamiento a nivel nacional.

Nuestra idea es que la iniciativa se vaya enriqueciendo con el transcurso de las reuniones. Tal como señalé en las provincias de Jujuy y Tierra del Fuego, probablemente las primeras reuniones son las más lindas dialécticamente, porque son las primeras que se realizan, pero la verdad es que a medida que va pasando el tiempo, este tipo de reuniones se va enriqueciendo mucho, como en todo proceso de participación.

Nosotros hemos definido ejes temáticos, que a ustedes les habrán llegado por mail. De todas maneras, aquí les hemos facilitado estas cuatro o cinco hojas por escrito en una carpeta, donde proponemos ejes para debatir, que no son definitivos. Quizás del propio proceso de debate surjan nuevos temas importantes que pueden constituir nuevos ejes o pueden formar parte de los temas que están propuestos en ellos actualmente.

La idea es enriquecer el debate y establecer ideas fuerza de lo que luego será el articulado de una ley. Les aclaro que los diputados, integren o no esta comisión, tienen todo el derecho reglamentario de presentar proyectos, incluso creo que ya han presentado algunos.



Quiero aclarar que el gobierno nacional también está trabajando en una propuesta, desde el Ejecutivo, con una visión y con una óptica gubernamental que va a enriquecer -por lo menos desde mi punto de vista- el debate que hagamos en el Parlamento. Todas esas propuestas más todos los insumos de todas las ideas que se vayan generando en todos estos debates serán tenidas en cuenta para elaborar el dictamen del proyecto de ley nacional o federal de cultura.

Se está acercando el diputado Claudio Lozano, que también integra la comisión.

Por supuesto tenemos la expectativa de poder dictaminar en la Comisión de Cultura antes de fin de año.

Tenemos una agenda apretada de aproximadamente dos reuniones por semana, los lunes y los viernes. Afortunadamente el país es grande y la verdad que no podemos reunirnos los martes y miércoles o jueves porque es cuando hay más trabajo propio del Congreso. Así que por lo general estas reuniones serán lunes a viernes. Esta va a ser la última reunión que hacemos un día jueves.

También les habrá llegado el parcial acumulado de algunas cosas que se han discutido en las reuniones de Jujuy y de Tierra del Fuego, ordenadas por cada uno de los diez ejes temáticos. Insisto con que éstos son borradores. La idea es que esto se enriquezca con la propia participación de los protagonistas.

Les expliqué que esto se graba o, como en el caso de la Ciudad de Buenos Aires, se toma la versión taquigráfica. Un colaborador de la comisión nos va ayudando con las cosas que se van planteando, que se van escribiendo en un rotafolio que también sirve como guía o como ayuda. Lo único que les pedimos es que cuando hagan uso de la palabra digan su nombre y la organización a la que pertenecen.

Se encuentran presentes las siguientes organizaciones: la Biblioteca Argentina para Ciegos, la Casa de Historia y Cultura de Mataderos, el Centro Cultural Macedonio Fernández, el Centro Cultural Volpe Stessens, Federación de Bibliotecas Populares, Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi, Asociación Argentina de Luthiers, Furturo Transgenérico, Cámara Argentina del Libro, Centro Cultural Resurgimiento, Federación Argentina de Fotografía, Espacio Templún, Coreógrafos Argentinos Contemporáneos, Wikimedia Argentina, Corriente Popular Cook, Unión de Músicos Independientes, Museo de la Ciudad, Asociación Argentina de Actores, Grupo de Teatro Comunitario de Pompeya, ARTEI, Asociación Amigos de Flores, Ateneo Cultural Haroldo Conti, Centro Cultural la Casita de la Selva, Centro Cultural La Paternal, Circuito Cultural Barracas, Conservatorio de Música Manuel de Falla, Grupo de Teatro Comunitario El Épico de Floresta, Teatro La Máscara, Teatro por la Identidad, Museo Argentino del Títere, Instituto Histórico de la Ciudad, de Estudios Históricos de Boedo, La Nube Biblioteca, No avestruz, Vera Vera Teatro, Zoótropo Argentina, Asociación Cultural Alberdi, Amigos del Tranvía, Artistas Plásticos de Villa Luro, Asociación Civil y Cultural El Fisgón, Centro Cultural Colegiales, Centro Cultural Raíces, Centro de Investigaciones Precolombianas, Biblioteca Popular Tristán J. González, Grupo de Teatro Comunitario de Parque Patricios, Grupo Señales, Instituto de Cultura Indígena, Museo de Arte Popular José Hernández, Pablo Alabarces, Teatro Dante León, Teatro El Bhúo, Centro Cultural San Martín, Cámara Argentina de Publicación, Red Panal, Sala de Teatro Entretelones, Junta de Estudios Históricos de Flores, Junta de Estudios Históricos de San Cristóbal y Junta de Estudios Históricos de Villa Ortúzar, Paternal Teatro, Principio Identidad, Cultura y Educación, Velma Café, Círculo Unidos, Mesa Cultura Buenos Aires para Todos, Trabajadores de Cultura ATE, Centro Cultural Amerindia, Sindicato Argentino de Músicos, FECOBA, Asociación Artistas Plásticos Villa Luro, Asociación de Gestores Culturales de Argentina, Prodanza, El Espión, Grupo Señales, Duero, Oscar, escultor, Asociación Ucraniana de Cultura PROSVITA de la República Argentina, Centro Cultural Lino Spilimbergo, Espacio Cultural Urbano, Momusi, Museo Argentino del Títere, Asociación Estímulo de Bellas Artes, Centro Cultural El Fortín, Gleducar, Plasma, Asociación Argentina de Actores, Asociación Las Heras, Palermo, Teatro Cabildo, Fundación Vía Libre y Sociedad Argentina de Artistas Plásticos.

Podemos disponer de la sala todo el tiempo que queramos. Nos vamos ubicando colectivamente en cuanto al tiempo de que disponemos para hablar. Los dejo en uso de la palabra para dar comienzo a la reunión.

SR. GORIS Soy Diego Goris, pertenezco a la Federación Argentina de Músicos Independientes y estoy con Cristina Aldana, que es presidente de la Unión de Músicos Independientes.

Desde ya festejamos el proceso participativo de la ley. Queremos hacer hincapié sobre algo que estaba anotado en el tercer eje del foro inaugural. El Estado debe garantizar la salud, educación, alimentación, trabajo y acceso a la producción cultural. Ahora bien, la generación de arte es un fenómeno más complejo que abarca más que lo que cualquier Estado o mercado puede contener o fomentar. Las sociedades generan anticuerpos culturales y artísticos que no son contenidos ni por el Estado haciendo política cultural en forma directa o en forma convencional ni mucho menos por el mercado.

Estamos en un tiempo en que debemos discutir los sistemas de circulación que el mercado le propone al arte en cuanto a producción, distribución, difusión y comercialización. Lograr instituciones que tengan en parte una pata en el Estado y una pata en lo privado, pero que tengan una mística tal que permita que miles de realizadores culturales que no se acercarían a nada que huela a oficial se incorporen y logren producir difundir y distribuir sus creaciones, generará un punto de equilibrio más alto entre la relación de mercado y soberanía cultural.

La idea es confiar en esos anticuerpos que genera una sociedad en cuanto a la cultura que, en definitiva, no es otra cosa que confiar en el pueblo.

El concepto que proponemos es el siguiente. Es lógico que exista una política cultural que hace el Estado en forma directa y también, en el tiempo que nos tocó vivir, es aceptado que el mercado realice política cultural. Pero también creemos que es necesario que el estado dé herramientas a la sociedad para que la sociedad realice política cultural a través de sus artistas.

Para que esto sea posible es necesario organizarse. Los planteos que hacemos nosotros, por ejemplo, en la ley de la música, que está desde hace poco en tratamiento en el Senado, es que existen entes públicos no estatales con participación de la actividad -en este caso de la música- y con la participación del sector que representa a la gente a través de sus representantes políticos.

Esa es la idea que venimos a proponer, es decir, que el Estado brinde herramientas a la sociedad para que ella realice política cultural a través de sus artistas.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. ALABARCES Señor presidente: no represento a ninguna asociación. Soy Pablo Alabarces, soy sociólogo, investigador del CONICET y profesor de la UBA, especialista en cultura popular y cultura de masas.

Como no pertenezco a ninguna organización ni particular de productores ni de la sociedad civil sino que mi visión es más la de un especialista -dicho entre comillas-, permítanme hacer una intervención de conjunto que se basa por supuesto en los documentos previos que nos distribuyeron.

Creo que el punto de partida para la discusión de una ley nacional o federal -donde evidentemente está en disputa la categoría- debería ser una teoría general de lo cultural, que para mí es indispensable, porque a su vez es una teoría de lo social. Esto es lo que nos permite pensar cuál es el horizonte al cual se debe dirigir esta ley, que debe ser democrático, pero había que discutir qué se entiende por horizonte democrático.

Una cuestión que me llama mucho la atención es que se habla de una ley de cultura y sin embargo a lo largo de los enunciados en los documentos, cada tanto aparece algún adjetivo. En el habla cotidiana y en el habla técnica abundan los adjetivos adosados a la palabra cultura. Para no hablar de que hay decenas de definiciones respecto de lo que es la cultura, estos documentos sólo toman una. Hay una breve definición al comienzo, pero es meramente acumulativa. Es muy interesante que a pesar de que tiene que asumir adjetivos, esa existencia en el habla cotidiana y técnica respecto de cultura no hace otra cosa que acumular los adjetivos. Es decir, hay cultura y otra cosa. Esa acumulación de adjetivos nos habla fundamentalmente de diferencias, desniveles y jerarquías, que nos demuestra que no hay una cultura.

Voy a enumerar lo que se me ocurrió mientras iba tomando estas notas. Se habla de cultura erudita, culta letrada, hegemónica, académica, oficial, popular, subalterna, obrera, femenina, étnica, indígena, nacional, regional, local, urbana, rural, juvenil, contracultura, cultura contrahegemónica, transgresora, herética, para no hablar de culturas de masas, que es una categoría más o menos conocida y con cierta presencia.

Creo que esa panoplia de adjetivos nos remite a una pluralidad que no es meramente acumulativa, porque en realidad si pensamos los términos nos daríamos cuenta de que esos adjetivos nos remiten justamente a desniveles, jerarquías y desigualdades. En consecuencia, nos hablan de relaciones de poder y esa es la clave que ordena el mapa de todos esos adjetivos.

Por decirlo de una manera rápida y para utilizar solamente algunos de esos ejemplos, entre cultura culta, cultura subalterna y cultura de masas, hay diferencias que no son solamente de grado sino también de jerarquía.

En el primer eje planteado en la discusión que nos han propuesto se observa de manera clara que se refiere a culturas de minorías, a culturas indígenas, locales, etcétera. Sin embargo, por ejemplo, la perspectiva de clases está desplazada, a pesar de que en el mismo texto la palabra cultura se reemplaza con culturas. Entonces, se está aceptando la pluralidad que yo estoy proponiendo.

Por ello, a partir del reconocimiento de que no se trata de otra cosa que de relaciones de poder y de pluralidades culturales, vuelvo a la pregunta que planteaba al comienzo de mi exposición sobre cuál es el horizonte de esta iniciativa. Considero que ese horizonte debe ser de una cultura democrática o común. No me refiero a la palabra "común" como un adjetivo peyorativo sino como un adjetivo igualitario, que cobra nueva urgencia.

Creo que el horizonte de una cultura realmente democrática y común se logra solamente con la acción coordinada de la regulación, la administración y el patrocinio, entendido como financiamiento estatal. Asimismo, con una participación muy extendida de la sociedad civil. Por ello, la presencia de tantas organizaciones en esta reunión está demostrando que esa es una buena dirección.

En consecuencia, la ley tiene que tender a una poderosa y vigorosa acción afirmativa sobre todos los grupos que estén en posición de algún tipo de subalternidad. El concepto de minoría es un concepto muy debatido -y ha sido objetado en alguno de los foros-, pero me refiero a las relaciones de subalternidad que cualquier mirada un poco más aguzada puede reconocer en nuestra sociedad.

También puede existir el caso de algunas minorías, que pueden tener mayor legitimidad en términos sociales o de acumulación de capital cultural, y que sin embargo necesiten apoyo.

En este momento particular de la cultura argentina -a pesar de que mi especialidad son las culturas populares, subalternas y de masas-, estamos en un momento en que los grupos minoritarios son las vanguardias estéticas, que son a la cultura lo que las ciencias básicas son a las ciencias. Es decir, es el lugar donde se puede producir un mayor nivel de innovación.

Hoy las vanguardias estéticas en todos los campos -la música, la literatura, la plástica, etcétera- se encuentran en una situación, no digo de deslegitimación pero sí de profunda indefensión. Lo digo como hermano de dos músicos.

El primer eje plantea un panorama general, pero quiero hacer dos observaciones sobre cada uno de los ejes. Respecto de las disciplinas que la ley debiera contener creo que es necesaria la articulación con las leyes particulares. Recién se hacía referencia a la ley de la música, pero también hay una ley del libro, una ley del teatro, una ley del cine, etcétera. La ley de la música debe ser la ley de las músicas y no hay nada respecto de las danzas, artes plásticas, las artesanías, etcétera, y hay una ley de medios que acá no figura.

Esta cuestión me parece muy preocupante y por eso hice la apelación a la cultura de masas en el primer párrafo. La futura ley de cultura tendría que tener una fuerte relación con la ley de medios. No vamos a decir que la cultura de masas y el escenario mediático deciden la cultura argentina pero nadie puede negar su importancia.

La ley de medios tiene muchas debilidades y entre ellas se encuentra la falta de avance respecto de la cuestión de contenido, salvo como cuota, de pantalla, de audición, etcétera, pero nada más que eso. La ley de medios no se preguntó por el horizonte cultural democrático.

Respecto del tercer eje, que es el institucional, enhorabuena que la Argentina cree un Ministerio de Cultura, pero sería bueno que incorpore también la administración de los medios de comunicación.

Considero muy bueno que exista un Consejo Federal pero creo que también es bueno obligar a las provincias a duplicar estos organismos, en el sentido de que también se creen ministerios de Cultura provinciales y consejos regionales o provinciales culturales. Una forma de incentivar esto es regular esa creación para favorecer el financiamiento. Es decir, con la adhesión a la ley nacional se debería exigir la creación de los organismos plurales, con una alta participación de la sociedad civil en todas las provincias.

El cuarto eje creo que es un tema clave y por eso aparece nuevamente la ley de medios así como también la cuestión de las industrias culturales. Recién se dijo acertadamente que hoy no se puede hablar de cultura por fuera de problemas de producción, circulación y consumo, donde las industrias culturales son cruciales. Se encuentran presentes representantes de la Cámara del Libro y de Músicos Independientes que pueden hablar largamente sobre los problemas de la producción nacional que el libro y la música están sufriendo, por la fagocitación a cargo de las empresas transnacionales.

El quinto punto se refiere al patrimonio. Yo no soy patrimonialista, pero hoy en día existe una serie de trabajos muy avanzados sobre el patrimonio cultural que le dan un sentido muy antropológico y que hace explotar el concepto de patrimonio, que está contenido en este primer documento. Creo que lo atinente al patrimonio no puede limitarse simplemente a la cuestión arquitectónica.

El sexto punto se refiere a los derechos. El texto se pregunta por los derechos de los productores pero no se pregunta por el derecho de la comunidad en general a la condición de productor. Aquellos que accedemos a la condición de autores y productores culturales, la ley nos regula más mal que bien pero nos regula. El problema es cuál es la forma de garantizar de una manera más popular y democrática el acceso a la comisión de productor por parte de la población. De manera rápida: ¿cómo se hace para ser músico, escritor o artista?

Respecto del punto siete, que es la producción de información, creo que algo se ha hecho a nivel nacional, pero no federal. Es decir, a nivel centralizado. Todos los que trabajamos en estos temas conocemos los terribles problemas que tenemos para acceder a la información provincial o regional en cuanto a la producción cultural.

Con respecto al octavo eje -financiamiento-, estoy totalmente de acuerdo con la idea de establecer un piso mínimo del presupuesto nacional. Creo que las experiencias de sociedades más avanzadas en ese sentido son más que notorias, pero creo que es fundamental también el trabajo sobre el patrocinio privado. La experiencia brasileña ha sido bastante fructífera, pero muy especialmente la regulación de esos modos de administración.

Éste es otro de los problemas que ha generado la ley de medios en la constitución de la administración federal. La administración de ese financiamiento debe ser muy plural, muy democrático y muy riguroso, con una alta participación de la sociedad civil.

Salteo el punto noveno y termino con la referencia al punto décimo, que es la convergencia con los otros países de América latina. Creo que este también es un punto fundamental sobre la cual no se ha hecho absolutamente nada, más allá de los esfuerzos particulares. Por ejemplo, los académicos tenemos la tendencia de converger en congresos y encuentros regionales y lo que encontramos ahí es justamente la falta de políticas comunes entre nuestros países.

Creo que es fundamental converger en políticas culturales, fundamentalmente con América latina. Eso exige nuevamente la atención, por un lado a la cuestión de las industrias culturales y las políticas de medios. Es increíble que en América latina no se han creado todavía agencias latinoamericanas y consorcios de producción cinematográficos, editoriales, discográficos, etcétera.

La última cuestión a la que habría que prestar atención es respecto de las políticas lingüísticas, por el caso brasileño.

SR. PRESIDENTE CORTINA Los que tengan documentos pueden acercarlos para incorporarlos a la página.

SR. VOLPE STESSENS Soy Jorge Omar Volpe Stessens, presidente de la Fundación Volpe Stessens, sita en Parque de Los Patricios.

Voy a dar un pequeño testimonio en base al cuarto eje: "Diseño de herramientas destinadas a incentivar a las industrias culturales, en especial las desarrolladas por pequeñas y medianas empresas que contribuyan a una oferta cultural de carácter plural, generen empleos y sean potenciales exportadores de bienes culturales." Éste es un testimonio desde una organización que funciona en el Parque de Los Patricios. En el barrio se ubica un importante conjunto de equipamientos, fundamentalmente de salud: el Hospital de Pediatría Garrahan, el Pena, el Muñiz y la Maternidad Sardá. En cuanto a equipamientos, el Club Deportivo Huracán. También se encuentra en su radio de acción la futura urbanización de la ex cárcel de Caseros y el Distrito Tecnológico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La línea H de subterráneos que conecta el barrio del Parque de Los Patricios con plaza Once integró al sur con el resto de la ciudad. Las tres kilómetros de vías que se inauguraron hace dos años y medio permiten hacer la combinación de todas las líneas hasta la línea E y la línea A en Once. En el corazón del Parque de Los Patricios se encuentra la estación Caseros-Julio De Caro, emplazada sobre la avenida Jujuy entre las calles Rondeau y avenida Caseros; la Fundación Volpe Stessens está a dos cuadras de la estación.

Los museos de Parque de Los Patricios. Tenemos once museos en el barrio: el Museo de Arte Contemporáneo del Mercosur, el Museo Naval Tomás Espora, el museo de la fundación Naum Knop, el Complejo de Museos del Instituto Félix Bernasconi, que son el Museo Geográfico y el Museo de Ciencias Naturales Ángel Gallardo, el Museo de los Corrales Viejos, el Museo de Humor Gráfico Diógenes Taborda, el Museo de Fotografía Fernando Paillet, el Museo Doctor Genaro Giacobini y el Museo del Hospital Muñiz.

La función social de los museos del Parque Patricios. Los museos son espacios públicos de especial valor, significado político y cultural en el mundo moderno. A través de ellos se presentan obras y documentos de valores éticos e históricos, se cultiva la sensibilidad estética y la memoria. Se incentiva la calidad, la innovación y la crítica -sin museos nuestras ideas de la belleza y del pasado serían muy pobres- y por su dinámica dan cuenta de la riqueza de la esfera pública.

Propuesto por el Consejo Internacional de Museos, el Día Internacional de los Museos, 18 de mayo, contribuye a que la sociedad reflexione sobre estas instituciones emblemáticas de nuestra época. La iniciativa es importante porque a través de los museos se promueve la democratización de la cultura, posibilitando el encuentro con las disímiles manifestaciones del arte y de la historia.

En este momento los museos del Parque de Los Patricios presentan diversas realidades. Hay museos sin sedes, como el Museo de Fotografía Fernando Paillet, hay otros con escaso personal, con deterioro en su infraestructura y sin suficientes medidas de seguridad. Ahí sedes que no son usadas con eficiencia y hay otras que son verdaderas usinas culturales.

Hay obras en marcha que generan enormes expectativas como el distrito tecnológico, y también una fuerte concentración de capital artístico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la provincia, en el entorno del barrio.

Este cuadro indica la necesidad de mejorar el funcionamiento de los museos del Parque de Los Patricios y, fundamentalmente articular una estrategia entre las organizaciones, el Estado y el municipio destinada a preservar el patrimonio existente, ponerlo a disposición de la sociedad, recuperar las entidades con problemas y diversificar territorialmente la oferta cultural de una institución pública de gran relevancia.

Los museos cumplen una importante función social en el campo de la historia del arte. Es necesario incorporar una estrategia auspiciada y con ayuda económica desde la Nación y desde la Ciudad para fortalecer las entidades y diversificar el territorio y la actividad.

La Fundación Cultural Volpe Stessens. La fundación tiene bajo su órbita los museos de Humor Gráfico Diógenes Taborda, el ITI Museo, Museo Itinerante de Arte Contemporáneo del Mercosur, y el Museo de Fotografía Fernando Paillet. La fundación integró el Foro Asociativo Barrial de la Comuna IV y desde hace tres años organiza el día 12 septiembre, en homenaje al día de implementación del nombre del Parque de Los Patricios al barrio, un recorrido por los once museos del Parque de Los Patricios, donde participaron en el último año unos 120 vecinos.

También participa activamente de la Noche de los Museos de Buenos Aires, donde en el último año recibimos la visita de 1600 vecinos y turistas, la mayoría vecinos del Parque de Los Patricios.

SR. PRESIDENTE CORTINA Veo que es un documento interesante pero largo. Para una economía de tiempo, sugiero que aproveche este tiempo para expresar las ideas fuerza que ustedes quieren plantear, ya que el documento en su totalidad va a subirse a la página web.

SR. VOLPE STESSENS Nosotros queremos dar testimonio de un montón de actividades que consideramos muy interesantes para las industrias culturales, que no se pudieron desarrollar en el año del bicentenario, como por ejemplo un festival en la estación de subte de la línea H de cómicos, danza contemporánea, teatro, donde podrían intervenir más de 700 artistas. Y en tres o cuatro ministerios, tanto a nivel nacional como municipal, hemos hecho presentaciones. Hoy usted se toma un subte y ve que el Plan Cultural de Subtes promueve en el año del bicentenario en todas las líneas de subte espectáculos y eventos, menos en la línea H. Sin embargo desde el museo Diógenes Taborda de Humor Gráfico, donde trabajamos con artistas de 40 países, estamos capacitados para desarrollar un proyecto que se puede adaptar dentro del marco del distrito tecnológico, museos de Parque Patricios y descentralización cultural Comuna 4. Éste es uno de los eventos que quisimos desarrollar y no pudimos.

También desarrollamos otros, como es la recuperación de la memoria del Zoológico del Sur, donde van a intervenir 20 mil alumnos de 47 colegios y que ahora se quiere llevar a toda la sociedad, y quizás el próximo año podamos seguir con esta temática, recuperando la historia de los barrios sobre otros barrios, pero siempre nos encontramos con que todo este tipo de eventos no cuenta con ningún tipo de apoyo económico, por más que lo tramitaremos.

Veo que están los gestores de la ley de mecenazgo, pero es una ley que no funciona o funciona para pocos o para amigos, porque no llega a las organizaciones barriales, y los trámites son muy costosos, ya que nuestros presupuestos en base a todas las cosas que realizamos son mínimos. Es casi ridículo para lo que es la gestión cultural el dinero con el que contamos para desarrollar los proyectos. Igualmente lo hacemos.

Yo trabajé en la gestión de la descentralización cultural que hubo en Francia y luego en España, y veo que hay gestores culturales que ocupan cargos públicos y se enriquecen, y son los que manejan también la cultura desde lo privado, y las organizaciones, los artistas estamos en una soledad terrible en los diferentes barrios, y ni imaginemos lo que sucede en el gran Buenos Aires y en los pueblos del interior.

Les dejo todo este material.

SR. PRESIDENTE CORTINA Muchas gracias. Se encuentra presente también con nosotros la diputada Ferrrá de Bartol, que es la vicepresidenta de la comisión.

Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. PELÁYEZ Mi nombre es Daniel Peláyez, soy presidente de la Asociación Amigos del Museo Histórico de Flores.

El Museo Histórico de Flores funciona desde el año 2004 y tiene una particularidad.

Además de ser un museo privado que se está abriendo a la comunidad, es un museo que funciona en un departamento.

Nuestro museo, en Flores, participó por primera vez en la última edición de la noche de los museos realizando exposiciones en la Casa de la Cultura, gracias a la buena voluntad de su director.

Nuestra problemática radica en no tener el espacio adecuado para desarrollar toda nuestra actividad cultural, a pesar de que en Flores tenemos varias casas históricas.

En este sentido, el quinto eje se refiere a la elaboración de planes de infraestructura. Por ello, entendemos que al existir la posibilidad de acceder a casas históricas que en este momento le pertenecen y son administradas por el gobierno nacional -antiguamente era ONABE, ahora es otra institución, que tiene otra denominación que no recuerdo en este momento- de alguna manera se podría instrumentar, a través de esta iniciativa, que ellas se puedan adaptar, para ser utilizadas en el desarrollo de la actividad cultural. A partir de enero de este año, hemos formulado reclamos por algunas de ellas, pero todavía estamos esperando contestación a nuestra solicitud de entrevista por ese tema.

Concretamente y para finalizar quiero decirles que la actividad que desarrollamos -obviamente, con un esfuerzo tremendo- no ha tenido hasta el momento ningún tipo de financiamiento ni de apoyo del Estado. De todas maneras, seguimos adelante.

Por estas razones, se entiende nuestra presencia aquí, a fin de aportar alguna idea para solucionar el tema de la infraestructura. Creo que no somos los únicos que tenemos este grave problema, que no nos permite desarrollar toda la actividad que queremos y que tenemos preparada en carpetas.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente orador.

SR. MEDINA Señor presidente: mi nombre es Pablo Medina y represento a la Asociación La Nube, Infancia y Cultura.

La temática central de nuestra institución es la concentración, la preservación y la difusión de toda la producción cultural en torno a la infancia. Entiéndase esto por libros, revistas, discos, fotos, afiches, en una palabra, toda la producción cultural a partir del año 80 está concentrada en La Nube, con más de 60 mil piezas entre discos, libros y juguetes. En este momento, nuestra asociación está cumpliendo treinta y cinco años.

Este espacio está pensado no solamente para niños sino para el adulto que investiga y le interesa la infancia como el eje y basamento de toda la cultura del país.

Reitero que es un espacio para adultos que creen que pueden enriquecer su mundo, facilitando la aparición de iniciativas creativas en quienes se comprometen en las distintas formas de hacer, leer, escribir, dibujar, actuar, cantar o tocar un instrumento, jugar, en fin, lo relativo al mundo que nos rodea.

La Nube alberga la más importante y original biblioteca y centro de documentación de la Argentina, especializada en la producción cultural destinada a la infancia. Es más que una biblioteca, porque además de 60 mil libros y revistas, tiene discos y otros objetos.

La Nube es una organización con más de treinta años de trayectoria al servicio de la infancia y de quienes se dedican a la investigación y a estudiar este tema.

En este momento nuestro gran drama es la digitalización de todo el material. Curiosamente la mayor cantidad de investigadores que hemos tenido en este último tiempo provienen de la universidad, del Internado de Bogotá, Colombia y de la Universidad de San Pablo, Brasil, y la mayoría de los temas son vinculares a la infancia. Por ejemplo, recientemente se realizó un estudio paralelo de la producción de libros en Brasil y en la Argentina en los años 60.

Por último, quiero mencionar que estamos trabajando intensamente en todo lo que se prohibió durante el período de la dictadura en la Argentina. Todas estas cuestiones están concentradas en La Nube.

Haciendo un paneo y una lectura rápida de estos documentos se observa que la infancia no está presente y me parece que es la base de toda cultura. Como decía Martí: "Primero los niños, porque los niños son los que saben ver con el corazón".

Por todo lo expuesto, me parece que en el espíritu de esta ley debería contemplarse una mirada atenta a cómo ha funcionado la cultura de la infancia en los últimos doscientos años.

A raíz del bicentenario, preparamos una exposición itinerante que se llama Doscientos años de cultura de la infancia, para lo cual hemos juntado afiches, libros, discos, juguetes, etcétera.

Por todo lo antedicho, quiero significar la importancia que debería tener en este proyecto la presencia de la infancia. Esto me parece fundamental para pensar el futuro, porque sin los niños, no hay futuro.

SR. PRESIDENTE CORTINA Les pido una interrupción para comentarles que se encuentra presente la Casa Argentina Chilena de Cultura y Recreación, la revista Isquitipe, la Liga Argentina de Esperanto, y Diversa.

SR. MISRAJI Señor presidente: mi nombre es Guillermo Misraji y vengo en representación del Museo Argentino del Títere, de la Fundación Mane Bernardo-Sara Bianchi. Nuestra presidenta, Sara Bianchi, lamentablemente ha fallecido recientemente, el 6 de julio de este año.

Pablo Medina también es miembro de nuestra comisión, además de estar en La Nube, y además trabajó muchos años con Sarah Bianchi, quien fue una gran titiritera.

El Museo del Títere y la Fundación Mane Bernardo-Sarah Bianchi es la primera vez que participa y queremos continuar trabajando en estas cuestiones, es decir, colaborando con el Poder Legislativo.

Noto en estos ejes de trabajo que no hay ninguna referencia a los títeres, que van unidos a los niños y también a los grandes. Si ustedes alguna vez tienen la experiencia de ver un espectáculo de títeres de grandes, les puedo asegurar que es una verdadera obra de teatro.

Me centré en cuatro ejes. Ellos son el primero, el cuarto, el quinto y el noveno. Me parece que son importantes y de alguna manera abordan los aspectos de los demás ejes, que también son fundamentales.

Considero que la cultura es muy amplia, porque -tal como dijo el sociólogo-, la cultura incorpora los alcances sociales pero también ciertas materias. La cultura también es el deporte, porque es parte de la cultura de un pueblo: mens sana in corpore sano. Estos lemas son de toda la vida.

El esparcimiento en general es cultural pero para que esto tenga vigencia tiene que tener un apoyo social, político y económico. Se trata de tres grandes campos que han sido señalados, sobre todo el referido a la necesidad del apoyo económico. No hay que tenerle miedo al capital, porque no es terrorífico sino que hay que saber vincularse con él, y para ello no tiene que haber corrupción. Si hay corrupción no es culpa del capital sino del corrupto. Esta es la realidad.

No hay cultura sin fondeo. Aquí se han mencionado los ejemplos de países como Brasil o Francia. Efectivamente, en Europa nadie tiene vergüenza de cobrar en los museos o aportar dinero al desarrollo de la cultura. Claros ejemplos de todo esto es el gran desarrollo de España, el permanente desarrollo de Francia, y por supuesto el caso de Brasil, que tiene aspectos importantes.

Una ley sobre la cultura, además de estar relacionada con las leyes de cine, teatro, medios y demás, tiene que estar íntimamente vinculada a algún capítulo sobre mecenazgo y patrocinio. ¿Cómo se activa esto? Seamos realistas: el mecenazgo se activa si dan alguna ventaja impositiva. Si no les dan ninguna ventaja, para qué van a invertir allí.

La conciencia cultural es un proceso que nace en la escuela primaria y si esto no ocurre, no se va a convencer a la gente si no les dan algo a cambio. En cierto modo, esto sucedió en Francia respecto de la preservación de los frentes de los edificios. Les dijeron que si preservaban el frente tenían ventajas impositivas o de impuestos municipales.

Entonces lo preservo porque gano plata. Este es un fin que pareciera contrario a la cultura pero es complementario de lo que nosotros venimos a buscar acá.

Pero voy a poner un ejemplo que viví en carne propia hace varios años atrás. En época de la intendencia de Grosso vino a Buenos Aires un intendente de una ciudad de Israel a buscar la marca y la estructura de Caminito. Quería la marca; Israel es un país que vive muy vinculado al tango porque hay muchos argentinos. Entonces se conecta con el Gobierno de la Ciudad, en ese entonces Municipalidad, y pide la posibilidad de llevarse la marca Caminito.

Yo tengo una debilidad, hace 25 años que desarrollo franquicias y doy una gran importancia a la marca del producto. Y la cultura tiene que tener marca. Si nosotros somos hacedores de la cultura sin marca, no sirve para nada porque esto no trasciende y no trae ingresos para la cultura.

Este señor no sólo se llevó la marca Caminito sino que también se llevó una maqueta prolijamente preparada para poder desarrollar en esa ciudad un Caminito parecido, en medidas reales.

Me enteré de esto, mandé una carta al diario "La Nación" y me llamaron de la Municipalidad pero fue un acto de gatopardismo, es decir, todo pasó para que no pase nada. Éste es uno de los ejemplos de lo que pasa en la cultura en la Argentina.

Pienso que los que estamos acá demostramos que nos interesa la cultura, que consideramos que es parte de la educación, que queremos ayudar.

En este papel no he visto ninguna referencia a los títeres. Propongo colaborar y ayudar en esta área.

Estoy verdaderamente asombrado y felicito a todos los que están aquí presentes. Creí que iba a encontrar menos gente pero esta concurrencia nos da fuerza a todos los demás. Gracias por la atención.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. LENI BRUNO Soy Matías Leni Bruno, de la Red Panal, que es una comunidad on line de creación de música.

Sé más de la parte de música que de las otras disciplinas, pero una cosa que queríamos dejar claro desde nuestra postura es que las nuevas tecnologías están teniendo un impacto positivo en la música, al contrario de lo que se suele decir, y que en realidad lo que tenemos que hacer es repensar la industria, repensar cómo es que hay grandes corporaciones y artistas pobres. En general la parte de grandes corporaciones es de afuera, pero supongamos que también pudieran ser de acá.

En ese sentido, lo que creemos que tiene que aparecer en una ley de cultura es algún nivel de replanteo sobre el esquema de derechos autorales con dos objetivos: por un lado, garantizar la justa remuneración de los artistas y que cada vez haya más producción de arte. En esto supongo que estamos de acuerdo con el sindicato. Y por otro lado, permitir el acceso a la cultura de toda la comunidad, que no deja de ser un factor muy importante para una ley de cultura.

Hay alternativas en el caso de la música, como es creative commons, o la licencia de música libre, que habría que estudiar en parte para ver cómo son las alternativas reales que están funcionando, entre otras cosas financieramente. Esta es una de las cuestiones que nos parece importante plantear.

La otra cuestión es que desde nuestra postura también hay que abolir el tema del dominio público pagante. En la Argentina, por lo menos en la música, el dominio público hay que pagarlo y esto nos parece una aberración porque es patrimonio cultural de la Nación.

En relación con el décimo eje, que es la coordinación con países de Latinoamérica, los países más progresistas de Latinoamérica están planteando debates en este sentido. Brasil ahora está con la ley de derecho autoral, Venezuela avanza en el mismo sentido, Ecuador también. Una forma de compartir y aliarse con los hermanos latinoamericanos es poder plantear este tipo de discusiones y ser un poco de avanzada a nivel global en relación con lo que está sucediendo.

SR. PRESIDENTE CORTINA Quiero informar que también se encuentra con nosotros el diputado Eduardo Macaluse, del interbloque Proyecto Sur.

Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. DÍAZ Mi nombre es Carlos Díaz. Pertenezco a la Asociación Mutual Homero Manzi, un espacio social, cultural y artístico que abrió sus puertas en el año 90. Estamos en el barrio Boedo, más precisamente en Belgrano y Boedo.

Esta asociación brinda cursos, talleres, charlas, debates, ciclos de cine, encuentros de cultura popular, y una de las actividades en la que más trabajamos desde hace años, más precisamente desde el 95, es el tema de las murgas y el carnaval.

A su vez, soy presidente de la Agrupación Murgas que reúne a la mayoría de las agrupaciones de carnaval de la ciudad de Buenos Aires y también delegado de las agrupaciones de carnaval en la Comisión de Carnaval de la ciudad que está integrada por representantes del Ejecutivo, del Legislativo y de las agrupaciones de carnaval.

Y una de las reivindicaciones que venimos haciendo hace años es justamente el tema de los feriados de carnaval, de la fiesta del carnaval. Hoy en día sigue vigente el decreto 21.329 del año 76, de la última dictadura. Nosotros hemos trabajado mucho este tema. Hemos fundamentado la importancia que tiene la murga, el carnaval y las agrupaciones de carnaval a lo largo y lo ancho del país, no sólo aquí en la ciudad.

Quiero aclarar también que aquí en la ciudad de Buenos Aires desde el año 97 tenemos una ordenanza. En el año 2004, a través de una ley el carnaval porteño fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad. Pese a la rica historia que tiene el carnaval porteño, siempre somos ninguneados y bastardeadas, más en estos momentos. Es más, hay un presupuesto para el carnaval que no llega al 0.3 por ciento del presupuesto total de Cultura de la Ciudad, teniendo en cuenta que el carnaval porteño es la fiesta de cultura popular donde más gente participa, porque según datos oficiales participan más de un millón y medio de vecinos en todo el mes de febrero en 40 corsos barriales con identidad barrial. Pese a todo esto, seguimos luchando y reivindicando estas cuestiones.

En función de los ejes, no sé si considerar a las murgas como una disciplina. En realidad, la murga está atravesada por muchísimas disciplinas: el teatro, el baile, la música, la danza. Por eso creo que en una ley de cultura debe figurar la palabra murga, agrupación de carnaval, la fiesta del carnaval.

Por otro lado, aquí en la ciudad somos patrimonio cultural y lo que pedimos es que sean declarados patrimonio cultural de la Nación todas las agrupaciones de carnaval de todo el país, respetando el género típico de cada región: carnaval jujeño, carnaval de Córdoba, carnaval correntino, de Entre Ríos, de Misiones, del Sur. Hay muchas agrupaciones de carnaval a lo largo y ancho del país.

Además, debemos considerar a la murga no sólo como una cuestión artística sino también social, porque muchos pibes de los barrios son contenidos dentro de las murgas y hace que estén participando de algo colectivo y creativo, porque la murga es una creación constante.

El quinto eje hace referencia al surgimiento de espacios para personas con discapacidad. Todas las murgas o su gran mayoría tienen personas con discapacidades dentro de sus elencos.

No traje nada escrito pero hemos escrito muchas cosas sobre el carnaval, sobre la murga. Hemos organizado hace dos o tres años un congreso de carnaval aquí en la ciudad, en la Manzana de las Luces. Tenemos todo ese material. Hay un montón de cosas que podemos acercar y creemos que es importante que formamos parte de esta ley.

SR. PRESIDENTE CORTINA Les quiero aclarar a todos los que han planteado el tema de las disciplinas, como el caso de los títeres o de la murga, que el objetivo no era enumerarlas en los ejes, porque están universalmente contenidas en el segundo eje, que precisamente se refiere a este tema. Les menciono este punto, para que tengan la tranquilidad de que no estaban excluidos en los ejes.

Tiene la palabra el siguiente participante.

SR. TALENTO Señor presidente: mi nombre es Ricardo Talento, del Circuito Cultural Barracas y de la Red Nacional de Teatro Comunitario.

Quiero retomar lo que ha mencionado el sociólogo que expuso anteriormente en cuanto a pensar un horizonte para la futura ley. Considero que sería bueno que pudiéramos llegar a una definición de cultura donde no tuviéramos que agregar adjetivos, porque evidentemente cuando hablamos de cultura no hemos definido de qué estamos hablando. Nos referimos a las culturas comunitarias, de artistas, de arte, etcétera, y por eso siento que el concepto de cultura es muy amplio. Entonces, si establecemos un horizonte se incorporarán todas las particularidades.

Quiero que esta futura ley nacional de cultura sea una gran oportunidad para que la Argentina pueda definir de qué habla cuando se habla de cultura. Hablamos de producciones culturales, de trabajadores de la cultura, y yo desde la comunidad me pregunto ¿si hay trabajadores de la cultura significa que hay otros que no lo son?

Considero que es un buen momento y una buena oportunidad, para que en estos foros podamos definir a nivel nacional de qué hablamos cuando hablamos de cultura, para no adjetivarla de la forma que lo estamos haciendo, porque siempre quedarán afuera distintos sectores, por ejemplo, los títeres, los niños, etcétera. Es importante que acordemos un amplio horizonte en lo atinente a la iniciativa referida a la ley de cultura.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. TRIÑARO Señor presidente: soy Ángel Triñaro, soy de la Junta de Estudios Históricos de San José de Flores y expresar una propuesta concreta.

No trataré de analizar el concepto de cultura, qué es la cultura, si debe ser gratis o hay que pagar por ella, como he escuchado hoy aquí. Hay teorizaciones sobre la gratuidad que existe en la cultura en Buenos Aires. Considero que esta es una cuestión sobre la cual nos tenemos que enorgullecer, porque es un espíritu que tiene esta ciudad. Voy a hablar desde mi condición de porteño y quiero decir que nos enorgullece la gran actividad amateur, a la gorra o reuniones que se hacen porque sí, porque nos gusta, como es el caso de la Junta de Estudios Históricos, a las que yo pertenezco.

No voy a hacer un relato memorioso de lo que es nuestra Junta, de que se fundó en 1938, que tenemos setenta y dos años de actividad en el barrio o que fue la primera Junta de Estudios Históricos que se fundó en la ciudad. Creo que la actividad de nuestra institución es muy conocida. Tenemos una biblioteca muy importante en la Casa Marcó del Pont, en Flores, que fue recuperada precisamente por la labor de sus miembros durante treinta años.

El problema que venimos a plantear es el hecho concreto de la historia, tema al cual nos dedicamos nosotros. El punto es qué puede señalar la futura ley sobre los hechos culturales -en este caso el libro, folleto o fascículo que pueda producir una institución- para que llegue al vecino.

En primer lugar, hay problemas para publicar. Generalmente estas instituciones, tipo ONG, no tienen apoyo oficial y no manejan dinero. Entonces, tenemos que hacer publicaciones sencillas, quizás no de buena calidad, buscar precios, y después el propio autor que escribe la historia de un barrio, alguna historia de la vida cotidiana o algún tema de Buenos Aires, tiene que lidiar con la distribución. Insisto que estoy hablando desde mi perspectiva porteña, tenemos dificultad para publicar, distribuir, vender y recuperar el dinero para seguir publicando.

Por ello, los autores tenemos que ir a las librerías, dar nuestros libros en consignación, esperar que el librero se digne a decirnos que ha vendido tantos ejemplares, llevarle la reposición, esperar a que nos diga cuándo nos puede pagar lo que vendió, y cuando nos dice una fecha, vamos y nos dan un cheque a treinta días. Eso es una cuestión insoportable, que es lo que vivimos actualmente los que tratamos de escribir y no estamos en el circuito grande de la edición y la publicación.

Por todo lo expuesto, considero que la futura ley nacional debería puntualizar "en apoyo o promoción de la cultura", porque aquí dice "Ley nacional de cultura" y no creo que la cultura deba regirse por ninguna ley.

Cuando oigo a funcionarios públicos hablar de democratizar la cultura y llevarla a los barrios, me da mucha vergüenza, porque creo que la cultura está y se produce en los barrios. Creo que tiene que desaparecer de todos los documentos y de todo discurso oficial esa actitud paternalista de decir que llevan la cultura al pueblo.

Considero que la autoridad tiene que ir a apoyar en los barrios, que es donde se produce la cultura. Tiene que ayudar económica y financieramente, y no tiene que meterse en los contenidos. Yo creo que tiene que haber una política de Estado que apoye económicamente, es decir que permita aflorar esa cultura popular, pues ella por definición es contraria a la oficial. Hay que permitir que aflore todo tipo de cultura y no hacer ningún tipo de apreciación si esta cultura puede o no difundirse. Tienen que dejarla aflorar, independientemente de sus contenidos. Eso es democratizar la cultura y dar un paso atrás en cuanto a los contenidos, es decir, se tiene que difundir todo.

La ciudad tiene un subsidio que otorga, que se llama Cultura BA, que es un incordio y las instituciones oficiales que publican tienen sus staff de escritores.

En la futura ley debería producirse la creación de un Instituto Nacional de Distribución de Publicaciones, quiere decir que no es sólo hacer sino ver cómo llega a la gente, a las bibliotecas, al público.

A veces uno con mucho esfuerzo logra publicar algo, pero no puede hacerlo llegar a la mayor cantidad de gente porque no tiene una organización que distribuya la producción del trabajo, en este caso, de historia o literatura en general.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el señor González Podestá.

SR. GONZÁLEZ PODESTÁ Señor presidente: mi nombre es Aquilino González Podestá, y soy presidente y fundador de la Asociación Amigos del Tranvía y ahora también de la Biblioteca Popular Federico Lacroze, que forma parte de ella.

Yo vengo con cultura tocando la campana de un tranvía. La verdad es que el hecho de viajar en ese vehículo ha sido parte de la historia de nuestra ciudad y de la vida de muchos de ustedes. Por eso, la quisimos preservar.

Me quiero referir al eje relativo al patrimonio en cuanto a la conservación de las cosas que valen la pena, a tiempo y en cantidad razonable, porque si no tenemos que dejar la ciudad tal cual está y eso es ilógico.

En su momento, nos encontramos con que ni siquiera teníamos un vehículo, hasta que empezamos a reconstruirlos de a pedazos. Piensen en nuestro Cabildo, que es un retazo de lo que fue, lo que quedó, con una torrecita más petisa, de hormigón armado. Piensen que la Casa de Tucumán tiene que haber sido así, gracias a una fotografía que sacó un fotógrafo antes de que la demolieran.

De manera tal que si tenemos esa cultura anterior, empecemos a activarla ahora seriamente.

Cumplimos 30 años de trabajo. No creíamos que podíamos haber llegado adonde hemos llegado ahora. Estamos muy contentos de eso y quisiéramos también que el Estado, sean los municipios o quiénes fueran, apoyaran estas obras al estilo de la nuestra, que aquí hubo muchas, como los chicos de la murga o los de los títeres, cosas que parecen que son superfluas y no lo son.

Ya nos reconocieron como museo para la Noche de los Museos. Y ahora venía a pedir algo que ya nos dio la municipalidad la semana pasada, al declararnos de interés cultural de la Ciudad. Por fin algo hemos conseguido, y seguiremos consiguiendo cosas, pero por favor pedimos que se tome en serio la cuestión patrimonial y que se den las cosas mientras están, no como nosotros que tuvimos que ir a buscar "cadáveres" para volverlos a restaurar a través de fotografías, pedazo por pedazo, pero así los hemos vuelto a circular. Y queremos que también defiendan la infraestructura que tenemos y no tenemos por qué perder.

SR. PRESIDENTE CORTINA Quería anunciar que también se encuentra presente el secretario de Cultura de la CTA, Roberto Gonzalo.

Tiene la palabra el siguiente expositor.

SRA. ROJAS Mi nombre es Liliana Rojas, Soy presidenta de la Asociación Argentina de Jazz. Estoy muy feliz porque veo que hay mucha tracción a sangre en la cultura, en esta ciudad y en este país que nos queda por recorrer. Siempre creemos que estamos solos con la lucha cultural. Cuando vienen los extranjeros dice cuánta cultura hay en este país. Pues está aquí, traccionando a sangre todo el tiempo, lamentablemente.

Anoté algunas cuestiones que me interesa poner sobre la mesa. Nuestra asociación fue creada con un objetivo muy claro, que fue conseguir la jerarquización del trabajo del músico, del artista en general. Realmente hicimos un trabajo muy fuerte y logramos invertir el concepto de que el artista tiene que pagar para trabajar. Soy mamá de artista, mamá de músico, y hablo con mucho conocimiento de causa sobre el tema.

En esta misma casa llevamos adelante una gran pelea con el señor Jaime, secretario del sindicato SADEM, cuando trataron de llevar adelante de la ley del músico, que era una aberración cultural, realmente era vergonzoso, venían por la plata de los músicos y por la plata de los restaurantes. Y fue tal la movida que se armó entre los artistas, entre los músicos que se alinearon sobre esta protesta que realmente -tengo que decirlo con orgullo- pateamos el tablero en esta casa y en veintiocho días el presidente Kirchner tuvo que dar marcha atrás con la ley.

Esto quiere decir que cuando nosotros peleamos por nuestros derechos, sobre todo por el derecho a la cultura, y nos plantamos, no tenemos que pedir sino que tenemos que exigir. Esa es la posición que tengo frente a las cosas: sigamos adelante, y cuando exigimos lo que son nuestros derechos, las cosas se pueden lograr.

Entonces planteo esto que comento a los legisladores. La ley de mecenazgo aborta por dos puntos. Aborta cuando desde la Legislatura la oposición al PRO plantea la aberración de la formación de esta comisión, que va a ser una especie de viaducto donde van a dirigirse los capitales y los intereses que ponen las empresas para la cultura. Todos nos opusimos a este manoseo permanente de los fondos públicos, aunque en este caso sería de los fondos privados, pero la empresa no tiene derecho a decidir a quién va a subsidiar un proyecto cultural. Cuando la oposición dijo: "Señores, no estamos de acuerdo" dieron marcha atrás. Y también cuando vieron que las arcas del Estado en el tema impositivo se podían vaciar porque necesitan el dinero para otras cosas.

Les voy a contar una anécdota. Nosotros pedimos un subsidio de 4000 pesos. Invertimos 15.000 en el mismo período. Nos dieron 4000 pesos al año siguiente de haberlo solicitado. Entonces, pido operatividad en la gestión del dinero del erario o de donde fuese, y transparencia cuando se habla de subsidios. Es fundamental que la ley contemple esto, que sea operativo y que no tarde un año, porque en un año una entidad se muere, y se muere todo el trabajo que hicieron durante años los que llevaron adelante el proyecto o la entidad.

En cuanto a la transparencia, la incorporación del capital privado es fundamental para poder sostenerlo, porque si el Estado no lo puede hacer, por qué no puede hacerlo el capital privado. Si no, miren cómo se sostiene Tinelli con el capital privado. En ese caso ¿podemos hablar de cultura? Soy publicitaria y "marketinera", así que de esto sé un poco.

En cuanto a la incorporación de lo social, la ley de mecenazgo tiene que ser nacional, no provincial. Proponemos la recuperación de todos los espacios que estén al servicio de la cultura, la jerarquización de los trabajadores culturales, y que desaparezcan los monopolios culturales que sobre todo están en esta ciudad. Cómo lo hacemos, no sé, pero dejo planteada la inquietud. Y agradezco muchísimo la iniciativa de llevar adelante este proyecto.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. BECERRA Soy Martín Becerra, profesor de la Universidad nacional de Quilmes, investigador del CONICET y profesor de la UBA.

Sobre el documento que nos enviaron, básicamente quería hacer dos comentarios. El primero tiene que ver con asimilar el documento a una concepción de la política cultural que yo creo que es predominante en la gestión de las distintas administraciones de gobierno, no es patrimonio de esta gestión, que tiene que ver con la escala de ejecución de las políticas culturales.

En general del Estado asume la protección de lo artístico, ya vemos -por mucho de los testimonios que escuchamos esta tarde- de manera incompleta, incorrecta, poco transparente, etcétera, con todos los calificativos que podamos añadirle, mientras que el plano de lo masivo, como decía Pablo Alabarces, y el plano de lo comunicacional en general es cedido o era cedido graciosamente a las fuerzas del mercado.

Me voy a permitir disentir con la persona que opinó anteriormente. Creo que en realidad el mercado no se autosustenta. Si vamos a hablar del ejemplo de Tinelli, puedo decir que la plata del programa de Tinelli sale de todos nosotros. Tanto por la publicidad comercial como por la política del Estado, que es generosa, y por los subsidios y condonaciones de deudas recurrentes que el Estado argentino, en distintas administraciones, ha hecho hacia todos los espacios públicos masivos en los que Tinelli ha tenido programación. Esto no es dinero privado.

Pero, en general, lo comunicacional y masivo ha sido conducido por el mercado.

Me parece bienvenida a la idea de discutir una ley nacional o federal de cultura para asumir que esta disociación no toma en cuenta que las políticas culturales tienen que hacerse cargo también de lo masivo.

En ese sentido, la alusión a la ley de servicios de comunicación audiovisual también es bienvenida porque, con todos los beneficios que creo que tiene esa ley, sin dudas no tiene resuelto el modelo de financiamiento.

La prueba del advenimiento de la televisión digital, la falta crítica de contenidos y de un modelo de financiamiento para producción de contenidos masivos, con nuevas tecnologías es de notar en relación con la ley de servicios audiovisuales. Creo que una ley de políticas culturales debería claramente asumir este tema. Esto es lo que considero en relación con la escala.

La segunda idea tiene que ver con los soportes. En general, las políticas culturales han estado fuertemente orientadas hacia lo artesanal y poco orientadas hacia lo industrial, y considero que ninguno de los soportes que mencionaré se excluyentes entre sí. Desde luego, se jamás han considerado, por lo novedoso, los soportes digitales. Varios de los representantes músicos en esta reunión se han referido a este aspecto, que se vincula con varios de los ejes del documento que nos mandaron. Me refiero a los ejes primero, séptimo, cuarto, quinto y octavo.

Hay un modelo o política de financiamiento que es la de servicio universal sobre las plataformas tecnológicas de todos los servicios digitales que el Estado argentino ha regulado retóricamente pero que nunca ha cumplimentado, me refiero al pago de una reserva de los beneficios que tienen las empresas que tienen cautivos los mercados de tecnologías digitales. Si se hubiera aplicado esta política, al día de la fecha sería una gran cantidad de dinero que podría ser utilizado para financiar políticas culturales, porque buena parte de lo que hacemos los argentinos con los servicios divergentes digitales es acceder a bienes y servicios de la cultura.

Entonces, no sería mala idea que se utilice parte de los beneficios de las empresas que explotan esas redes para financiar actividades de la cultura.

En segundo lugar, quiero mencionar el tema de los derechos, cuestión que aludieron algunos de los músicos. El documento presenta una perspectiva del acceso -a mi juicio- limitada, porque el acceso no es sólo acceso a bienes y servicios, tampoco significa sólo acceder a condiciones de producción sino acceso para usos.

Por ello, creo que una ley nacional o federal de cultura haría mal si cerrara los derechos autorales consagrados hoy en la Argentina, con el riesgo de marginar buena parte de los usos que hacemos los argentinos con los bienes y servicios de la cultura, a través de las redes digitales.

Quiero decir que una ley nacional de cultura no puede escaparle a la muy controversial cuestión de que esos derechos están minando el derecho a los usos de la cultura, a través de plataformas que no son ni las artesanales ni las industriales.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. ILDEFONSO Señor presidente: le agradezco esta reunión.

Soy Ildefonso y pertenezco a la Red de Cultura Boedo. Les quiero comentar que venimos funcionando desde el año 2004. Se trata de un conjunto de instituciones donde la toma de decisiones se realiza en forma horizontal y por consenso. La red la conforman alrededor de cincuenta instituciones barriales. Hemos participado en diferentes actividades y hemos compartimos espacio con mucha gente que hoy está aquí.

Queremos decir algo muy concreto que nos viene pasando desde el año 2004 que se refiere al no reconocimiento de las redes como una estructura formal.

Entonces, para nosotros es fundamental que nos reconozcan como red, porque si bien el funcionamiento es de cincuenta instituciones que pueden tener o no asociaciones civiles y un instrumento jurídico, al convertirnos en red de todos modos para tramitar cualquier cosa tenemos que volver a ser una institución y no nos reconocen un trabajo de construcción colectiva que lleva siete años. Realmente se trabaja con diferencias, en la diversidad y con todo lo que les pueda ocurrir a ustedes en una mesa de cuarenta personas, que nos reunimos casi mensualmente, para llevar adelante actividades en el barrio.

Entonces, proponemos concretamente el fortalecimiento de las redes y el reconocimiento formal de ellas como forma de trabajo de los barrios.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SRA. WAYAR Señor presidente: mi nombre es Marlene Wayar, coordinadora de Futuro Transgenérico.

Agradecemos la invitación y el haber tomado la iniciativa de hacer participativa toda esta cuestión.

Quiero retomar el tema relativo al título, es decir, Hacia una Ley Nacional de Cultura, y la enumeración de los adjetivos. Nosotras proponemos que se pluralice la palabra cultura, porque más allá de haber muchas facetas de una misma cultura -que es la cultura hegemónica, en la cual más o menos todos ustedes se pueden encontrar- hay otras culturas. Por ejemplo, en el caso particular de la comunidad travesti, se podría parangonar únicamente con los indigentes y los pueblos originarios, porque somos radicalmente diferentes a la cultura hegemónica.

Por otro lado, nos parece importante la cuestión de la clase. Yo también gestiono cultura, porque tratamos de trabajar en ello, ya que entendemos el arte como vía regia para la educación. En nuestra organización creemos que hay que focalizar en este punto, porque sufrimos la falta de educación de todos ustedes. Queremos potenciar este tema, porque lo sufrimos nosotras, en las escuelas, etcétera, porque no se nos presenta un mundo con un horizonte donde nos podamos construir.

Sabemos dónde no queremos pertenecer pero no hay nada sobre la propia construcción y sí, por ejemplo, sobre el odio, como en el caso de los fundamentalismos religiosos, las morales particulares, los microfascismos en la escuela, las cuestiones piramidales donde un niño o una niña no tiene cómo sostener el deseo, la curiosidad y el ansia creativa, sino que se tiene que apegar a los reglamentos, a las bajadas de línea y a todo lo que los adultos ejercemos en los pequeños lugares de poder.

Desde aquí quiero reflexionar sobre la responsabilidad, como gestora, pues no soy artista -he dejado atrás mis costados artísticos-, pero sí conozco muchos artistas, en muchos espacios donde se hace murga, donde se generan espacios culturales y sé que hay muchísimas variantes.

También quiero reflexionar sobre lo que nadie reflexiona acá como artista y es la responsabilidad. Se refiere a entender la cultura con la complejidad que implica, sobre todo por lo que exige ser financiada por el Estado, pues tiene que estar complejamente fundamentada, cualquiera sea el producto artístico. No es un deseo de vanidad el que el Estado deba solventar económicamente sino que deben ser proyectos explicados desde lo político, lo social, lo económico, lo cultural, porque siempre terminan siendo financiados los grandes artistas o los artistas más conocidos o los familiares de quienes están gestionando esas políticas públicas.

Respecto de la cuestión de la clase, es importante reconocer las producciones en las usinas artísticas como fuerza de trabajo y de conocimiento en los microespacios culturales que se van gestando, que no son reconocidos, y que en las grandes ciudades cada vez van teniendo menos lugar.

Debemos tratar de concebir al espacio público como lugar específico para la circulación de la cultura, que está siendo privatizado para todas y todos. El ejemplo paradigmático es la ciudad de Buenos Aires, pero lo mismo sucede en todas las grandes ciudades.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SRA. ALMADA Soy Almada, del Centro Cultural La Paternal, dependiente del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Como trabajadora del Estado, que es un hecho casi de militancia, lo que me preocupa es que en todos estos ejes no se menciona la obligatoriedad del Estado de sostener aquellos espacios estatales donde se generen actividades artísticas o culturales, que nada más son una mera actividad para que sucedan otras cosas.

No podría diagnosticar todo el territorio nacional pero sí el de la Ciudad de Buenos Aires, donde nosotros como gestores del Estado tenemos que pensar hacia el futuro, porque en realidad vamos a tener grandes problemas con las inmigraciones, con las desigualdades económicas, con lo cual me parece que el Estado no puede correr esta obligación de estar a la vanguardia de sostener espacios gratuitos. Yo no he visto esto aquí.

Por otra parte, coincido con el compañero que habló al principio. Tampoco veo aquí que se protejan las escuelas de artes. Las escuelas de artes en la Ciudad de Buenos Aires han decaído. Incluso los proyectos nacionales como el IUNA se han convertido en espacios teóricos, donde la parte del taller, que es tan importante para el artista, ha quedado de lado y los chicos tienen que alquilar o pagar a los docentes para poder tener taller. Entonces, estamos hablando de producción, cosa que me parece fantástica. Lo del mecenazgo también, pero me parece que para poder pensar en un proyecto futuro de una Nación tenemos que pensar en proyectos culturales que no tienen que ver sólo con la protección de la producción o de los espacios privados sino sobre qué paradigma queremos crear para el futuro como sociedad.

En este sentido, no veo en ninguno de los ejes contemplada la acción fundamental del Estado en cuanto proyecto cultural desde donde quiere trabajar a futuro.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SRA. LLAMERA Mi nombre es Verónica Llamera, del Centro Cultural Macedonio Fernández. Quería volver a los ejes cuarto y quinto del documento que nos propusieron, cuando se habla del diseño de herramientas destinadas a financiar. Me preocupa mucho que en general se hace foco en bienes y servicios culturales con un valor económico. Quizás el elemento para financiar esto sea el mecenazgo, pero pienso que el eje tiene que estar en líneas de crédito blando o subsidios, no necesariamente a pymes sino a emprendedores culturales, que serían los artistas en este caso. Esto podría ser para la compra, adecuación, equipamiento o asesoramiento en cuanto a la regularización de los espacios, y no restringirlo solamente a los que tienen un valor económico.

Sabemos que los bienes y servicios culturales tienen un valor intrínseco que no necesariamente reconoce el mercado. Por eso me parece que el eje tendría que volver a ser la gratuidad y la equidad, no sólo el concepto económico. De lo contrario estamos regulando solamente las actividades económicas de la cultura, y la cultura es mucho más.

En relación con el quinto eje, cuando se habla del patrimonio histórico y cultural, creo que aquí se debe incluir lo tangible y lo intangible. Aquí debemos incorporar los recursos humanos, y me parece que también tendríamos que hablar de la accesibilidad.

En el último punto del quinto eje se habla concretamente del desarrollo de actividades culturales y la integración de personas con discapacidad, y yo me quedé pensando en las personas fuera del sistema educativo, porque muchas veces se toma a la cultura como una hija tonta de la educación formal, cuando en realidad cultura es otra cosa que no necesariamente tiene valor económico. O sea, a nadie se le ocurriría hablar de la salud como una pyme. Me parece que hablar de la cultura como una pyme es quedarnos con una parte y dejar afuera otra parte importante.

Hablo de accesibilidad de todos y quiero mencionar también las personas fuera del sistema educativo, jubilados, beneficiarios de planes sociales, que son gente que por naturaleza se la tiende a considerar para los espacios formales del Estado. Se piensa en la educación, se piensa en la salud y no se piensa en la accesibilidad a la cultura.

Después, si vamos a enumerar en esta ley a las actividades, tengo miedo que esa enumeración se vuelva taxativa y me pregunto cuáles quedarían afuera. Por ejemplo, hoy aquí se habló de murga. No podemos negar que la murgas una expresión cultural.

En cuanto a las formas, el avance de los soportes tecnológicos nos lleva a que cada día cambien y haya más actividades, y todas son artísticas. Entonces, por favor cuando se hagan enumeraciones debe quedar claro que no son taxativas, porque esto va a ir cambiando.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. PRADA Soy Derli Prada, del Centro Cultural Raíces. Soy actor y me gustaría poder decirles cómo en los últimos 30 o 40 años hemos participado de esta lucha cultural en la Argentina. Todos los hechos históricos fuertes, tanto nacionales como internacionales, han ido marcando que se desatara una gran porción de ese movimiento cultural que existe de punta a punta en todo el país y que siempre pelea por esa identidad que no está cristalizada y es una identidad en lucha.

Para empezar quería decir que hay una cultura dominante y una cultura dominada. Así es como está dividida nuestra economía, nuestras clases sociales, nuestro pueblo y el antipueblo. Hay dos culturas, una que lucha por liberarse, así como sucede con la economía y en general con nuestro país.

En la década del 70 fuimos marcados por las luchas de la clase obrera, las luchas en Córdoba, en El Chocón, en muchos otros lugares, que hicieron que surgieran miles y miles de poemas, obras de teatro, películas. Cada vez que un hecho de ese tipo se produce aparece una gran producción y salen a la luz infinidad de artistas. Los intelectuales aportan conclusiones y pareceres que a su vez vuelven otra vez a alumbrar la práctica, y así nos vamos elevando entre todos.

Luego vivimos la época de la dictadura y recién en el 84, con movimientos como el Movimiento por la Reconstrucción y Desarrollo de la Cultura Nacional, logramos juntar todo lo que se había creado durante la dictadura y que no se había podido mostrar: obras de teatro, cine, pintura y los grandes debates que se hicieron durante una semana en el centro cultural General San Martín.

Luego, en el 92, con motivo de la conmemoración o no de los 500 años de la llegada de los españoles, ahí tomamos contacto con multitud de etnias y grupos indígenas de todo el país y realizamos ese gran acto en la 9 de Julio entre indios, negros, criollos, inmigrantes, diciendo "No" a los festejos del quinto centenario. Esa fue una gesta, quizás la tercera en América latina en cuanto a concurrencia y profundidad, con muchas organizaciones indígenas participando, cuando todos no hablábamos el idioma de los pueblos indígenas y todavía no estábamos cerca de ellos.

Uno de los temas es que a veces estamos muy lejos de ellos y no sabemos lo que pasa con la lengua quechua, no sabemos lo que pasa con la copla, no sabemos lo que pasa con la baguala y desde Buenos Aires no podemos expresar todo lo que se crea.

El "argentinazo" significó una cantidad de lugares y espacios que se crearon en todo el país, con ese "¡Qué se vayan todos!", producto del cual había que revisar todo e impedir que se prohibiera lo que se había hecho en nombre de la extranjerización y la privatización.

Hoy estamos a doscientos años de la Revolución de Mayo y es una oportunidad para repensar qué queremos hacer y a dónde queremos ir en relación con esta segunda y definitiva independencia, que nos reclama una verdadera cultura en contra de la dependencia y al servicio de la liberación.

Voy a terminar con una frase que expresa nuestro documento, por la segunda y definitiva independencia. El texto dice que los argentinos queremos recobrar los resortes claves de nuestra economía y de la política, y en cada una de las batallas que libramos en este camino debemos rescatar el espíritu de Mayo y evitar que sea nuevamente desviado de su objetivo. Recuperar la verdadera historia implica que el debate y el balance estén en manos del pueblo para concretar lo que hasta ahora no se hizo, ser duro con los extranjeros que vienen, como señalaba Moreno, a comprar por cuatro para luego vender por ocho, y recordando con San Martín que para los hombres de coraje se han hecho las empresas. Hacer realidad el lema artiguista de que los más infelices sean los más privilegiados.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SRA. FERNÁNDEZ Señor presidente: soy María Esther Fernández, del Teatro del Búho. Los teatros independientes recibimos un apoyo muy importante de parte de PROTEATRO y del Instituto Nacional de Teatro, pero llega un momento en que estamos muy solos a la hora de difundir nuestro trabajo.

La prensa escrita, y he hablado con muchos periodistas, no tiene espacio para nosotros. Entonces, nuestro trabajo queda ahí. Creo que tendríamos que formar un grupo de trabajo para ver cómo solucionar esta problemática, cómo llegar a la gente, cómo hacer para que todo el dinero que destina el Estado obtenga resultados positivos.

Hablé con "Tito" Cossa hace tres años. La Ciudad de Buenos Aires iba a ser nombrada Ciudad Mundial del Teatro de Habla Hispana, pero no se volvió a mencionar el tema, y ese es un medio que el gobierno tiene que aprovechar para difundir aquello que promueve.

Es una lástima que se destine tanto dinero y nosotros no podamos seguir adelante por tres o cuatro meses, porque no tenemos dinero para hacer promoción dado que llegamos "a gatas" a producir el espectáculo. Hoy una prensa sale cuatro o cinco mil pesos y, como les dije, tampoco nos sirve demasiado, porque no hay espacio para los teatros independientes.

Conozco bastante el tema porque hace cuarenta años que trabajo en esto y conozco el interior, donde hay valores increíbles, tanto en lo que respecta a actores como a autores.

Desde hace siete años en el Teatro del Búho organizamos concursos de autores nacionales y han ganado autores de Misiones, de Santa Fe, etcétera. Mañana yo estreno una obra de un autor argentino que vive desde hace veinte años fuera del país y que gracias a este concurso, ahora estrena su obra en Buenos Aires.

Creo que hay mucho para hacer. Reitero que las provincias están llenas de valores, pero hay que organizarse. Hace cuarenta años que hablo de este tema. Trabajé en Tucumán, en Necochea -dirigí el teatro cuatro años-, en Misiones, en Rosario y todo queda en la nada, porque tengo la impresión que al teatro lo maneja gente que de teatro no sabe nada.

SR. PRESIDENTE CORTINA Quiero mencionar a dos organizaciones más que se suman a esta jornada. Se trata del Proyecto IMPRO y República de Villa Crespo. Con la participación de estas dos organizaciones hemos llegado a los ciento diez participantes en esta reunión de la Comisión de Cultura.

Tiene la palabra el siguiente expositor.

Sr. Masluk.- Señor presidente: mi nombre es Pedro Masluk, pertenezco a la Asociación Ucraniana de Cultura "Prosvita" en la República Argentina. Me acompañan Natalia Hucaluk y Stephan Danylyszyn.

Nuestra institución cumplió 85 años de vida. Tiene una sede central en Palermo y tiene diez filiales en el Gran Buenos Aires. Puntualmente se encuentran en San Martín, Villa Adelina, Villa Caraza, Lavallol, Avellaneda, Wilde, Berazategui, Hudson, Berisso y Zárate. Además, tenemos cuatro sedes en el interior del país. Ellas se ubican en Rosario, Neuquén, Presidente Roque Sáenz Peña -provincia del Chaco-, y San Bernardo.

Nos dedicamos a la educación, a la danza, a la música, a la cultura, al teatro y a la artesanía. Este año creo que vamos a poder inaugurar una biblioteca, para mostrar la historia y la cultura de Ucrania.

Tenemos un periódico mensual, que cumplió 82 años de vida, con un tiraje de 3 mil periódicos. El ballet prosvita tiene cincuenta años y está conformado por setenta jóvenes. También tenemos una organización de mujeres, una organización de jóvenes y una audición "La voz de Ucrania". Todo lo hacemos a pulmón, a tracción a sangre, lo que no sabemos es hasta cuándo, porque realmente cada vez se nos hace más difícil mantenernos. No sé si alguna vez ustedes han visto un ballet ucraniano como para apreciar los trajes. Es por ello que mantener el vestuario de esos setenta chicos es muy costoso y todo lo hacemos nosotros, no compramos ni nos mandan nada de Ucrania.

En una reunión en Brasil en la cual estuvimos con nuestros colegas supimos que las empresas los apoyan y financian a las instituciones, porque a esas empresas luego se les descuentan impuestos.

Entonces, nos preguntamos por qué nosotros no podemos hacer cosas así, tener subsidios y seguir manteniendo esta cultura, que han traído nuestros padres desde hace muchísimos años. No me refiero solamente a la colectividad ucraniana, porque hay muchísimas más.

Gracias por invitarnos a participar del tratamiento de este proyecto, a fin de lograr una ley nacional de cultura.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SRA. COSIN Señor presidente: mi nombre es Alejandra Cosin y estamos representando al grupo que está proyectando una ley nacional de danza. Vamos a dividir el tiempo que tenemos entre dos expositoras.

Lo principal que queremos decir es que es muy buena la iniciativa respecto de una futura ley federal de cultural, pero también sería importante sancionar una ley nacional de danza con sus particularidades, como lo es la de teatro y como lo será la de música.

Este proyecto de ley es nacional y eso es tal vez lo más importante. En realidad estamos representando distintos estilos o grupos de la actividad de la danza y las artes del movimiento, y sin embargo estamos trabajando todos juntos, trascendiendo las especificidades.

Es decir, estamos hablando de danza y artes del moviendo a nivel nacional como actividad cultural, dándole importancia al acervo cultural no sólo ancestral sino también a futuro.

Entonces, aprovechando la pluralidad existente en esta reunión nos interesa que los gestores y funcionarios culturales conozcan mejor la actividad que nos ocupa, es decir, la danza y las artes del movimiento. Se trata de una actividad muy denostada, dejada como la prima menor o tonta de las artes, y sin embargo todo el mundo habla de danza, desde Tinelli hasta Bocca, pasando por la fiesta del bicentenario en la que el show más importante fue el de Fuerza Bruta. El lenguaje corporal trascendió el lenguaje articulado y fue el que posibilitó un encuentro más presencial entre los que participaban en vivo.

Es decir que la danza promueve el encuentro en vivo, y es algo que por ahora, a pesar del desarrollo tecnológico, no ha muerto. Por eso es importante. Y porque es una actividad muy vulnerable por el hecho de trabajar con el cuerpo, que este sea su material, su depositario, y es también el referente al que apela: el cuerpo del espectador.

Paso la palabra a mi compañera.

Mi compañera va a completar la exposición.

SRA. RUGGIERI Además, es un arte efímero. Mi nombre es Mariela Ruggieri, forma parte del grupo y, fundamentalmente, quiere decir que soy pampeana. Entonces, al problema que más o menos describió mi compañera y el del arte en general que estamos tratando, esto se magnifica en el interior, y lo digo con conocimiento de causa. Y esto también depende de qué interior, porque no todos los interiores son iguales. Y usando las palabras de la señora que dijo que ellos estaban solos, nosotros estamos como en el desierto prácticamente. La danza en el interior está en el desierto.

Quería hablar un poco de responsabilidad, cuando se habla de políticas públicas, políticas de Estado, políticas culturales, y me baso en la palabra responsabilidad porque pienso en una contradicción. En los años anteriores ha habido un crecimiento notable de los institutos de nivel terciario, universitario o privados con títulos donde se desarrolla el arte de la danza. Si hacemos un pequeño relevamiento vamos a ver la cantidad de personas que van a salir a trabajar en el arte de la danza, sea en educación, investigación o creación.

Entonces, considero que hay una falta de responsabilidad si no se observa una política que contemple las personas que van a salir de esos institutos oficiales. Ahí ya tenemos el primer problema. También consideramos fervientemente que es necesaria una ley nacional de danzas, por todo lo que dijo mi compañera y por muchas cosas más que están expuestas en el trabajo que estamos realizando.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. CERBELLI Mi nombre es Pedro Cerbelli, soy presidente de la Federación de Bibliotecas de Capital Federal. Abarcamos 72 bibliotecas federadas y soy secretario de la Confederación Argentina de Bibliotecas Populares, con 24 federaciones provinciales y 2500 bibliotecas populares.

Nosotros hace 40 años nos dimos cuenta de algo muy positivo: nada podemos esperar -discúlpeme diputado-, de los funcionarios ni de nadie, porque siempre íbamos a estar pidiendo. Entonces, lo fundamental era unirnos. Era la época en que creíamos que podríamos llegar a unirnos y que del pueblo hacia arriba se podía lograr todo. Así creamos la Federación de Bibliotecas Populares de la Provincia de Buenos Aires, la Federación de Bibliotecas Populares de la Ciudad de Buenos Aires, y con varias otras federaciones creamos la Confederación Argentina de Bibliotecas Populares de la Ciudad de Buenos Aires, que en aquella época abarcaba siete federaciones del país.

Hasta allí fue todo muy bien, el pueblo se unía y nos dábamos cuenta de una cosa importante que era que cada biblioteca, tanto sea de Jujuy como de Tierra del Fuego, de la cordillera como de Entre Ríos, tenía sus propias actividades culturales. Sólo estaban unidas por el hecho de tener libros y prestarlos a la gente. En Jujuy las bibliotecas organizan cualquier cantidad de carnavales. En Salta, funciona un taller literario en cada biblioteca, y hay poetas a rajatablas. En Corrientes y en Entre Ríos también las bibliotecas populares están insertas en actividades culturales. Cada biblioteca tenía su forma de ser. Lo mismo sucedió en la provincia de Buenos Aires. Quiere decir que cada biblioteca era un centro cultural para ese pueblo, para esa gente determinada. En Tandil las bibliotecas generaban grandes obras de teatro.

Pero después de unirnos entre nosotros en Federación necesitábamos algo que es importante para no depender de nadie: una ley. Así es como colaboramos en la redacción de la ley 23.351 en el orden nacional, que presentamos al diputado Galmarini y al senador Cafiero. Esta ley era válida para más de 2000 bibliotecas de todo el país.

Luego nos quedaba pendiente en cada federación convencerlos para que presionen para que saliera una ley específica para las bibliotecas y que fueran tenidas en cuenta como centros culturales. No es lo mismo la Biblioteca Cornelio Saavedra que la Biblioteca Sánchez Viamonte o la Biblioteca del barrio Piedrabuena. En el barrio Piedrabuena está la cumbia villera, que es el tema de ellos. No es lo mismo la Biblioteca de La Boca o la Biblioteca Argentina para Ciegos, que también está federada, o la Biblioteca Federico Lacroze, cuyo representante, el ciudadano ilustre González Podestá, se acaba de ir.

Es decir que cada una tenía su propia idiosincrasia pero había algo que nos unía: ser bibliotecas populares formadas por el pueblo, creadas por la gente, y que no dependíamos de nadie. Ya teníamos una ley nacional pero necesitábamos una ley de la Ciudad de Buenos Aires. Desde hace 20 años veníamos peleando por este tema y hace cuatro años logramos la ley de protección a las bibliotecas populares. De manera tal que desde hace 40 años estábamos detrás de las leyes, porque sabemos que eso es lo que nadie nos puede sacar. Y la ley nos da en este momento importantes subsidios para que las bibliotecas sigan subsistiendo. Las 70 bibliotecas de la Ciudad de Buenos Aires reciben ese subsidio.

Quiero agradecer el gran aporte del diputado Laporta, que trabajó muchísimo por esa ley, y también Héctor Bidonde y la señora Irma Roy, que nos acompañaron siempre en esas reuniones. Fueron tres años que luchamos en la Legislatura, peleando firma por firma, para obtener la ley. Luego fue vetada por Ibarra, cosa que me extrañó muchísimo, porque a Ibarra les prestábamos las bibliotecas -sin participar en política- en el año 94, cuando nadie le daba lugar para hablar.

Esta fue nuestra experiencia: unirnos, tener una confederación argentina fuerte, tener una Federación de Bibliotecas Populares de la ciudad de Buenos Aires fuerte, luchar por la ley, y con la ley somos patrones, es decir, podemos exigir que se cumpla.

Esto puede servir como experiencia y podemos coordinar las 2400 bibliotecas de todo el país, para realmente lograr un trabajo federal con respecto al tema que nos convoca.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SRA. CAVALLINI Mi nombre es Isabel Cavallini. Yo no tengo ninguna asociación, sólo pertenezco a la música clásica. He sido pianista, concertista, profesora de música y he sido crítica musical por más de 20 años en el diario "La Prensa" y corresponsal del diario "La Nación". Siempre me he dedicado a la música clásica y he visto en todos estos años cómo se ha venido abajo la enseñanza de la música clásica.

En el año 83 se derogó la obligatoriedad de la enseñanza musical en las escuelas y los coros en las escuelas. Eso era algo muy importante porque en los coros se enseñaba a los niños a tener disciplina. De allí surgían los líderes.

Me parece que está bastante claro que estamos hablando de un proceso de producción social, que es el proceso cultural, y ciertamente en esta convocatoria, que es la cuestión de la ley nacional de cultura, la idea de social no aparece. Hay un primer contenido, que es la cuestión social, que debería estar ahí presente.

En segundo lugar, me parece que es importante dejar de hablar de cultura y hablar de culturas. El tema del ley social de culturas tiene mucho más que ver con lo que en todo caso surge de lo que estamos discutiendo, que es la historia de tratar de encontrar algún absoluto que de alguna manera permita definir de qué estamos hablando cuando hablamos de cultura.

Por otro lado, hay otro desafío que también tenemos, que es entender que estamos hablando de mercado, de Estado, estamos hablando de una idea de armar una legislación, es decir, estamos hablando de crear herramientas para intervenir en una realidad que existe. Hoy funciona el mercado y también funciona el Estado en el ámbito de la cultura. No es que no funciona y va a empezar a funcionar a partir de que nosotros promulgamos la ley. Hoy está funcionando de determinada manera. Y las cosas que están apareciendo aquí indican que no está funcionando del todo bien. Por lo tanto, de lo que estamos hablando es de una norma que debiera crear mecanismos que nos permitan intervenir para modificar el statu quo que tenemos en el ámbito de la producción y reproducción de la cultura o de las culturas en nuestra sociedad.

Hemos escuchado algunas cosas interesantes: lo planteado por el doctor Alabarces, lo planteado por Becerra y otros planteos que se hicieron aquí. En ese sentido, habría que profundizar e invitarlos a que acerquen un poco más a nosotros los diagnósticos de cómo está funcionando esta historia hoy. Porque me parece que en el diagnóstico de cómo está funcionando y en la idea de qué horizonte queremos está el secreto de la norma o las normas que tenemos que producir. Esas serían de las cosas que deberíamos tener con mayor detalle. En este sentido, cuanto más material tengamos, más rico será lo que podamos garantizar para la producción legislativa.

Esto, además, nos permitiría resolver un tema que aquí está presente, que es el papel de lo general con el tema de las especificidades. Porque aquí también aparece la necesidad de leyes específicas. El planteo que hicieron sobre el tema de la danza, y también aparece la triste historia en este Parlamento respecto a lo del tema de la ley de música, tan triste que esta ley de la música ya tiene financiamiento del instituto que crea pero todavía no tenemos la ley que crea el instituto. Entonces, ese tipo de cuestiones que suelen recurrir, que son un poco complejas, hablan de que hay que revisar algunas cosas. Del mismo modo, hay leyes que están, como la del cine o el teatro y quizás también es el momento de revisar cómo están funcionando y en qué medida en este debate deberíamos volver a replantearlas.

Entonces, el primer elemento es la idea de social y de culturas. El segundo es el tema de diagnóstico y horizontes, y lo general y lo específico.

El tercer punto es el tema de que lo que estamos propiciando es la creación de herramientas de intervención en las diferentes áreas o especificidades de las que estamos hablando. Lo que sí habría que tratar de evitar es la idea de que la intervención en el plano de lo cultural supone solamente el plano de la distribución, es decir la difusión. Debe haber una intervención en el plano de la difusión pero es imprescindible la intervención en el plano del proceso de producción, y no sólo eso sino de la construcción de aquellos que tienen que tener capacidad de poder producir. Es decir, me parece que hay que tratar de encontrar mecanismos que nos permitan intervenir sobre la distribución, intervenir sobre el proceso de producción cultural e intervenir sobre el acceso a la construcción de capacidades para participar del proceso de producción cultural. Debemos tener un Estado no solamente concentrado en difundir procesos culturales, que se supone que ya están dados o que existen en algún lugar, sino un Estado que tenga capacidad de dotar de herramientas que potencien la producción cultural con el grado de diversidad que corresponde.

El cuarto elemento que también apareció aquí y que es importante es de qué institucionalidad estamos hablando para poder llevar a cabo esto, interviniendo de un modo distinto a lo que aparece hoy. En este sentido, me parece que hay que tratar de sortear la idea de Estado y privado para ver cómo se construye la idea de lo público. En alguna de las formulaciones que se hicieron se planteó la idea del ente público no estatal que permita combinar la participación del Estado con los que en concreto funcionan en la actividad. Y la idea del ente público no estatal no sólo debe tener dimensión nacional sino también regional, local, barrial. La posibilidad de encontrar mecanismos públicos de intervención, no sólo estatales, no sólo privados, me parece que es otra cuestión fundamental a la hora de discutir lo que estamos discutiendo.

Por último, me parece que es clave el tema de la cuestión de lo masivo. Y me pareció muy claro en la reflexión sobre la cuestión del teatro el planteo que hizo Martín Becerra. Me parece que el tema de la relación con los medios en esta problemática aparece como una clave fundamental, dada la envergadura que esto tiene no sólo en la difusión sino en la producción misma del fenómeno cultural.

Así que me parece que hay cinco o seis cuestiones muy fuertes para nuestra tarea legislativa sobre las cuales habría que profundizar.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SRA. RUCKER Mi nombre es Úrsula Rucker. Represento, por un lado a la Asociación de Gestores Culturales de la República Argentina y, por el otro, como asociación nosotros formamos parte de una iniciativa que se está llevando a cabo muy recientemente, que nuclea a más de 30 organizaciones, que denominamos "pueblo hace cultura".

Por un lado, queremos recalcar que en los ejes temáticos que se habían planteado para la discusión de hoy se puso como décimo eje analizar y diagnosticar, de alguna manera, con lo que ya contamos, tanto en Argentina como en Latinoamérica. Nos parece fundamental empezar con ese diagnóstico, que es un poco lo que estaba diciendo ahora el diputado Lozano. Es fundamental poder encontrar toda la legislación dispersa.

Se habló de muchas legislaciones particulares, danza, teatro, CONABIP, música en formación, un montón de leyes, incluyendo la nueva ley de radiodifusión, que tienen mucho que ver con la cultura y que en general se toman como ejes aislados. También está el tema de los derechos de autor, donde contamos con una ley sumamente antigua que no prevé ninguna de las nuevas tecnologías, por ejemplo, con lo cual hay que hacer una revisión profunda. Y si nosotros queremos hablar de una nueva ley de cultura es fundamental cruzar todas estas leyes ya existentes, tanto para tomar lo que es válido de ellas como para impulsar las modificaciones necesarias en cada una.

En cuanto a la legislación internacional a la cual adscribe la Argentina, aquí en el documento se habla básicamente de la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales de la UNESCO ratificada por la Argentina, pero hay muchos otros documentos que ya están ratificados en la Argentina como, por ejemplo, la Agenda 21 para la cultura, aprobada por la ONU y también la Carta Cultural Iberoamericana, que fue lanzada ya hace unos años, que son todos parámetros que también habría que tener en cuenta para esta nueva ley de cultura.

Algo que no he escuchado en todos estos discursos es la evocación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, norma que nos rige desde diciembre de 1948 y que desde 1994 está incorporada a nuestra Constitución, es decir que la Declaración Universal de los Derechos Humanos es una norma de jerarquía constitucional. Quiere decir que toda norma que se dicte debe sujetarse a sus principios. Y los principios fundamentales en la materia que nos convoca son la libertad de expresión, el derecho de reunión y el acceso a la cultura.

Hay algo muy interesante en esta norma, que es el artículo 27, que habla del derecho de toda persona a gozar de los beneficios de las artes y las ciencias. El inciso segundo habla de los derechos de los creadores, habla de la tutela del autor. Esto es importante porque se ha difundido en el mundo la expresión para este tipo de leyes de propiedad intelectual.

No me voy a extender demasiado en esto porque me pasaría del tiempo pero hablar de propiedad intelectual es un oxímoron. El intelecto no puede ser objeto de propiedad. La propiedad es algo que recae sobre objetos tangibles. Entonces, este es un concepto que habría que clarificar. Hablamos de derechos de autor, de derechos de los creadores.

Por otro lado, creo que es tiempo de revisar en profundidad el impacto de las nuevas tecnologías en la producción y la distribución de la creación intelectual, y es tiempo de empezar a asimilarlas, cuestión que las empresas que hoy manejan la cultura en el mundo no parecen dispuestas a aceptar tan fácilmente.

Creo que Europa es un ejemplo contundente de lo que no hay que hacer: canon digital, la ley de los tres avisos para los pícaros que utilizan las redes, la persecución por parte de las empresas generando a través de la publicidad la conciencia en la población, intentando inculcar la idea de que eso es un delito, cuando los tribunales se cansan de decir que no lo es.

Todo esto es algo que debe ser muy tenido en cuenta para hacer que esta ley, que la veo como el tronco de un árbol, para que luego sus ramas sean, por ejemplo, los ejes de trabajo que se han propuesto, y de ahí se desprenderán las normas particulares que interesan a cada uno de los colectivos que han estado expresando acá sus necesidades, sus ideas y sus propuestas.

Hay algo que es importante. Cuando hablamos de estos temas generalmente se dice que estamos en defensa del acceso a la cultura, la cultura para todos, y que estamos en contra de los autores. Desde las corporaciones interesadas se ha creado una división tajante: los autores por un lado, como una casta separada, y el resto de todos nosotros como un rebaño siempre dispuesto a ser ordeñado económicamente. No es así. Somos todos creadores, todos podemos usarlo. El músico va al cine. El artista va a escuchar música, todos ellos leen. Entonces, también son creadores y son usuarios de la cultura. No hay una división, por un lado un grupo y por el otro los que usamos la cultura.

Es importante tener en claro esto porque se dice que todo lo que queremos nosotros es musiquita gratis. No es así. Creo que hay que reformar toda esta normativa. En muchos casos los músicos se han acostumbrado -alguien mencionó aquí que el músico paga para ser escuchado- a alimentarse con las migajas que caen de la mesa del banquete: a la mesa del músico llega el 10 por ciento del valor de tapa de un disco.

Otra cuestión es el dominio público. Recientemente hemos tenido el ejemplo de la ley que protege a intérpretes y productores en la industria fonográfica, con una extensión del plazo de vigencia de su protección de 50 a 70 años. Creo que esto es una inmoralidad. En estos días ha salido en el diario la noticia de un señor que cobra 60.000 dólares porque su papá apretó el clic de su cámara fotográfica entre los años 1917 y 1933 y sacó una foto a Gardel. Creo que esto hay que erradicarlo, porque el músico, el artista o el creador en general deben ser hoy gratificados y remunerados con lo que su trabajo vale, no con la expectativa de que sus nietos dentro de 70 años cobran unas regalías. Es importante que hoy se remunere al artista y el dominio público no sea presentado, como se lo presentó en la prensa en estos días, como el agujero negro donde todo se pierde. Los agujeros negros están en las corporaciones que se guardan los derechos de autor, y si no es remunerativo, no se publica. Eso es perder la cultura. Llevarla a ese gran repositorio de cultura que es el dominio público es conservar la memoria de un pueblo, su tradición y su cultura.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. BIDONDE Mi nombre es Héctor Bidonde, vengo en representación del Paternal Teatro y voy a tratar de ser lo más sintético posible. En principio pido disculpas por no haber leído antes de llegar el material que se distribuyó pero es que tuve acceso a él cuando llegué, lo hojeé apenas pero quería señalar algunas cuestiones que para mí son fundamentales. Algunas ya fueron mencionadas con mucha claridad y otras no.

En principio lo que querría decir que hay una cierta preocupación -tal vez es un prejuicio mío- de que no se repita el mecanismo de construcción de lo que es una norma que es la ley de cultura de la Ciudad de Buenos Aires, que ya tiene cuatro años de vigencia. Digo esto porque, con respecto al tema de la ley de cultura de Buenos Aires sancionada en 2006, lo que ocurrió es que había un plan estratégico cultural que empezó en el año 2001 en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que tenía que ver más que nada con la infraestructura, con el patrimonio, y con cierta proyección.

Se hicieron doce reuniones de una cantidad de personalidades de la cultura muy ricas, aprovechando además la brevedad geográfica de Buenos Aires, y luego esas reuniones prometían una continuación y una repetición, en el marco de ese plan estratégico cultural. Lamentablemente se diluyeron y se transformaron en algo insustancial y luego desaparecieron.

Ahora estamos frente a este anhelo de una ley nacional de cultura. Cuando transcurrió mi mandato en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires -esto no es ningún mérito ni le asigno un valor particular- fui el único diputado que votó en contra de esa norma e hice un despacho de minoría que tengo aquí. Y una de las cosas que me inquietaba mucho era precisamente un fenómeno que se avizoraba, que tiene que ver con una cuestión que no se mencionó mucho o se mencionó de un modo tangencial, que es algo que me parece que tenemos que compartir. Me refiero concretamente a la identificación de la cultura como una mercancía. Creo que el fenómeno más claro, más contundente -para denominarla con cierta energía y un poco crudamente- es que la cultura va a ser realmente como un producto privilegiado entre las mercancías del siglo XXI. Concretamente lo que significa el tema de las industrias culturales, lo que se maneja en el mundo es algo realmente descomunal.

Nuestro eje de trabajo pasa por otro lado. Hoy cuando viene la AFIP o el Ministerio de Trabajo u otras agencias del gobierno a inspeccionar nuestras salas no encontramos una forma de organizarnos ni poder responder del todo a esos requerimientos. Quería mencionar este punto en particular, para trabajar en una nueva legislación que proteja y fomente la actividad del teatro independiente.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. VENTURIERO Soy Alberto Venturiero, presidente de Círculos Unidos GON, institución social y cultural y deportiva del barrio de Boedo, con 85 años de trayectoria en la zona. Hemos pasado por los avatares lógicos que tienen las instituciones.

Lamentablemente este texto con los ejes temáticos lo recibí recién hoy, y de la realización de esta reunión me enteré ayer, con lo cual planteo el primer problema a tener en cuenta, que creo que es general a todos los movimientos e instituciones culturales: la falta de difusión que tiene todo lo que sea cultura en nuestro país.

Si esto hubiera sido un partido de fútbol me hubiera enterado ya hace tres meses y me lo repetirían cada 15 minutos. Como este es un acontecimiento para tratar una ley de cultura, evidentemente no encontré ninguna noticia en ninguno de los diarios que leo yo. Este es uno de los principales problemas que tienen todos los que están abocados a una tarea cultural.

Para tratar de ser breve, un tema general es que la futura ley respete la idiosincrasia de cada movimiento y cada manifestación cultural o artística. Nosotros pertenecemos también a la Red de Cultura de Boedo, donde uno de los temas principales que se trató en sus orígenes es que la idiosincrasia de cada institución tenía que ser respetada, cualquiera sea su índole, porque después vienen las reglamentaciones de las leyes y caemos en que para ser ballet hay que tener 15 bailarines, para ser teatro hay que tener 100 butacas, y para ser orquesta hay que tener 10 músicos. Sin embargo, para mí una manifestación musical son dos músicos, dos bailarines y un teatro de diez butacas.

Con esto apunto a lo siguiente. Todos sabemos que la cultura se nutre de abajo hacia arriba. Generalmente la cultura que va de arriba hacia abajo, la meramente comercial. Sin embargo, todos los artistas argentinos en sus diversas manifestaciones han salido de pequeños embriones culturales. Por eso me parecería importante que la ley apunte a dar preponderancia a los pequeños movimientos.

Y como están previstos ciertos fondos, que no sé de dónde provendrán ni hacia adonde irán, me permitiría sugerir que sean destinados a los pequeños movimientos. Porque si no resulta muy fácil, como ocurre muchas veces con muchos subsidios -sean nacionales, provinciales o municipales-, que vayan a parar a las grandes instituciones que en realidad no lo requieren. No caigamos en derivárselos a las grandes editoriales, a las universidades privadas, a todos los movimientos que en realidad no los necesitan. Tratemos de que esos fondos vayan a los pequeños movimientos culturales a lo largo y ancho del país.

En cuanto al tema de la difusión, quiero hablar de la importancia de las redes. Aquí en Buenos Aires -esto es muy típico de nuestra ciudad, supongo que en el interior es distinto, por una cuestión cuantitativa- es muy común que exista un centro cultural y haya otro a las 10 cuadras y no se traten, o haya un teatro cruzando la avenida y no se trata o no se conoce con el de enfrente. Por eso es importante el fomento de las redes.

Nosotros en Boedo tenemos una buena experiencia, porque nos ha permitido ponernos en contacto a veces con instituciones iguales en cuanto a los objetivos, pero también para poder apuntalar la labor común. En Buenos Aires tenemos una vocación un poco autista o caníbal de que si yo pongo aquí un teatro y aquí me quedo, el público va a venir. En realidad, hay que salir y hay que interrelacionarse, y sería bueno que la ley prevea esto y le dé empuje.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. TORNESE Agradezco la convocatoria para participar en la elaboración de la ley nacional de cultura. Vengo en representación del doctor Julio Spares, presidente de la República de Villa Crespo, una de las tantas de la Ciudad de Buenos Aires. Traigo el saludo de él para el diputado Roy Cortina y su reconocimiento por su labor parlamentaria en la ciudad como, por ejemplo, en el tratamiento de la ley de comunas y también en la gestión de la junta histórica barrial, gracias a las cuales nuestro barrio logró que no prosperara el cambio de nombre que se le intentó poner con motivos comerciales, lo cual afectaba directamente la identidad barrial. Esto hace al patrimonio intangible y el sentimiento de pertenencia de los vecinos de Villa Crespo.

Nuestra inquietud es que la ley considere a los barrios reconocidos legalmente de la Ciudad de Buenos Aires como espacios dinámicos de desarrollo, como fueron considerados en 1999, en las jornadas de la ley marco de preservación patrimonial y cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

Creemos que se debe incluir en el quinto eje no sólo el orden nacional, provincial y municipal sino también el barrial. El diputado Lozano hizo referencia a esto recientemente, lo cual celebramos.

En nuestro barrio existe un potencial cultural. De hecho el emblema del barrio dice "crisol de culturas", algo a lo que también hizo referencia el diputado Lozano.

La cultura la hacen las personas, y esto de espacios dinámicos de cultura y demás pasa también por el desarrollo social.

En Villa Crespo tenemos el caso del conventillo primero llamado Nacional y posteriormente de la Paloma, donde las familias residentes están cuidando el lugar, con el asesoramiento que le hemos brindado, especialmente a nivel legal -con la Junta Histórica y demás-, para que cuiden el edificio. Ellos lo han comprendido así y están preservando no sólo el patrimonio del barrio de la ciudad sino también de la Nación, porque el Conventillo de la Paloma es el conventillo más afamado a nivel internacional de nuestro país. La Junta Histórica ha sido contactada desde los Estados Unidos, a través de la Universidad de Harvard, para traer contingentes de alumnos que vienen a estudiar castellano aquí, que han pasado por el conventillo como tantísimos otros contingentes, ya que es un hito en distintos recorridos culturales de la ciudad.

Por eso queremos que se les brinde la posibilidad de tener un acceso a una vivienda digna, porque entendemos que han colaborado para que el edificio perdure por lo menos en unas condiciones. Esto debería estar incluido en una ley nacional de cultura.

El circuito cultural del barrio ha sido declarado de interés para la ciudad.

Hoy es un día muy especial porque es el día del Santo Patrono del barrio, que es San Bernardo, cuya parroquia es uno de los monumentos más antiguo que tiene el barrio. También tenemos a la Biblioteca Alberdi, que cumplió cien años, que está dentro ese circuito cultural. Hablo de "cultural" para no mezclarlo con el tema del negocio del turismo, pero me parece que el turismo reactiva el comercio y la posibilidad de que los logros culturales se consoliden.

Es distinto, por ejemplo, lo que planteaba la gente de Estudios Históricos, que se quejaban de que tenían problemas de distribución. Hoy día con Internet se pueden saltear intermediarios y llegar al público en forma más fácil, usando licencias libres o publicando en el dominio público.

Creo que hay que difundir el paradigma de la construcción colaborativa de conocimiento que apoya Wikimedia, que puede ayudar a las organizaciones culturales a difundir su obra y lograr una convergencia de movimientos que las fortalezca y enriquezca.

Asimismo, hay que promover Internet como herramienta de acceso a la cultura, e Internet como un derecho, por ejemplo, la Wikipedia en lengua mapuche. Hay gente de la comunidad mapuche que está escribiendo una enciclopedia en su lengua, pero tienen el problema de que la comunidad no tiene acceso a Internet. Entonces creo que apoyar la idea de internet como derecho puede ayudar a la difusión de la cultura también, por ejemplo, en la educación bilingüe, que ya es ley nacional.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SRA. PRITZ Soy Silvia Pritz, vengo como directora ejecutiva de Prodanza, Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Agradezco la convocatoria. Estoy en esta gestión desde que empezó. Vengo de la vida independiente y es absolutamente circunstancial, por la comunidad de la danza, que mi compañero y yo estemos en la dirección de esto, pero hemos aprendido una cantidad de cuestiones que justamente nos interesaría cotejar.

Estamos trabajando en la reformulación de la ley 340 que hicimos los independientes, justamente por lo mismo que decía el representante de la radio, donde la Legislatura justamente empieza a hacer agua, porque nos vemos con problemas a la hora de poder ejercer no sólo la creación sino una cantidad de cuestiones que paradójicamente fueron hechas hace diez años, que fue cuando se creó el Instituto.

Por otro lado, Mariela y Alejandra Cosin hablaron de la ley nacional de danza, sobre la que se está trabajando. Esto lo digo justamente para apoyar y poner un voto más al tema de la especificidad.

Yo juntaría las artes escénicas y abriría dos grandes cuestiones. ¿Cómo sería el rol del Estado en la cultura y en las artes escénicas? ¿Serían tenidas en cuenta como un bien cultural o como industrias culturales? Para nosotros es un problema si tomamos las artes escénicas desde el punto de vista de las industrias culturales.

Por otro lado, está el tema de acercar la visión de la cultura como un servicio o como un bien. Cuando hablamos de garantizar el derecho a la cultura sí que es una frase que repetimos, pero debemos analizar cómo tomamos la idea de cultura: si la tratamos como bien, como servicio o como marketing nos pone en dimensiones completamente diferentes, porque entonces el presupuesto para cultura no comienza a ser un gasto sino una inversión.

Asimismo, analizamos la visión de la cultura como sistema. Estamos trabajando en estudios de leyes de otros países que están bastante avanzados en el sentido de haberse juntado a debatir lo que nosotros a iniciativa de algunos podemos empezar a hacer.

Hablo de la idea de cultura como sistema porque, por ejemplo, en artes escénicas podríamos hablar de cuáles serían las instituciones que configurarían ese sistema, cuáles serían los procesos de ese sistema.

Cuando hablamos de las instituciones hablamos de los institutos de formación, hablamos de los centros de formación, los centros de investigación. Cuando hablamos de sistema también podemos hablar de los procesos del sistema. En todo sistema se deberían dar por lo menos las siguientes partes: la creación, la producción, la exhibición, la distribución, la recepción, la formación, la información, la investigación, la crítica, las actividades y las prácticas del sistema. El diputado Lozano hizo un resumen de todo esto. También están las prácticas profesionales, las prácticas no profesionales y las prácticas escolares.

Así podríamos plantearnos si debemos tener Ministerio de Cultura separado del Ministerio de Educación. Aquí entran todas estas pequeñas o grandes historias, por ejemplo, lo que contaron las dos hermanas pianistas acerca de la educación escolar.

Estamos estudiando la ley española de artes escénicas, y vemos que deberíamos incluir la cooperación y las redes entre las administraciones.

Quiero contar una anécdota desde nuestra experiencia. Cuando las leyes se ponen en funcionamiento a través de las instituciones y la burocracia de las instituciones, se suma un problema adicional. Nosotros estamos haciendo una cantidad de malabares para poner en práctica una cantidad de situaciones relacionadas con la danza en cuanto a la circulación y la difusión y nos vemos absolutamente enfrentados a la burocracia, en este caso, del Ministerio de Cultura, cuando se adjudican los subsidios, cuando se cobran los subsidios. Esto es algo que, por un lado, los artistas desconocen y, por el otro, si no lo pensamos en su conjunto -por eso insisto con la idea de sistemas- es algo que nos queda completamente desmembrado.

SR. PRESIDENTE CORTINA Tiene la palabra el siguiente expositor.

SR. GARCÍA Soy Carlos García. Soy secretario de la Biblioteca Argentina para Ciegos, que es una asociación civil sin fines de lucro. Celebro que se promueva esta ley a nivel nacional.

Quiero referirme a una realidad más abarcadora, que nos compete a nosotros como organización pero que también tiene relación con las entidades estatales.

Se habla mucho del acceso a la cultura, de la necesidad de que el Estado lo garantice. En nuestro caso, las personas ciegas podemos acceder a la información, a la cultura, a los libros mediante el sistema Braille, que para nosotros continúa siendo una herramienta esencial porque así como las personas con vista no abandonan el uso del lápiz y el papel, nosotros tampoco dejamos de usar el sistema Braille, que es el único que permite nuestra alfabetización, nuestro acceso a la educación, la posibilidad de que nos insertaremos profesionalmente en todos los ámbitos de la vida social.

Por supuesto les haremos llegar vía mail o telefónicamente todas las actividades que organiza la comisión y toda la información que a ustedes les pueda ser útil, no para vincularse con nosotros sino fundamentalmente entre ustedes, que eso es lo importante cuando se trabaja en una ley de estas características. Pensamos que cuanto más insumos alza, cuanta más ideas fuerza, cuanto más propuestas se generen en este tipo de reuniones más fuerza puede tener una ley de estas características, que aspiramos a que sea una ley participativa. No será una ley perfecta, como no lo es ninguna ley, pero es mucho mejor que una norma tratada solamente por diputados y diputados.

En nombre de la Comisión de Cultura agradezco la presencia de todos ustedes y estaremos en comunicación para seguir trabajando esta apasionante ley nacional o ley federal, y creo que hoy se planteó una idea muy interesante, en el sentido de hablar de la interculturalidad o una ley de culturas de la Argentina. Es decir que tenemos que discutir incluso el mismo nombre de la norma.

Damos por finalizada la reunión.

- Es la hora 22 y 02.

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