• COMERCIO

Reunión del día 30/09/2010

- 2° PARTE AUDIENCIA PÚBLICA - PAPEL PRENSA

- En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los treinta días del mes de setiembre de 2010, a la hora 15 y 35:
SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Buenas tardes a todos y a todas.

Antes de empezar con la segunda etapa de la última audiencia pública, me voy a permitir una licencia personal -además, sé que no es solamente en mi nombre sino en el de todo mi bloque-, en función de los acontecimientos que están ocurriendo en la República hermana de Ecuador. Nuestra solidaridad en nombre del Frente para la Victoria para con el presidente Correa.

Yendo al tema de las audiencias que nos convocan hoy, quiero recordarles que se está realizando en la provincia del Chaco el tercer foro con los diarios de la provincia y de la región, para poder contribuir al anteproyecto del marco normativo que se va a agregar al proyecto que se está discutiendo y que es motivo de estas audiencias públicas, junto con el resto de las iniciativas que tienen como eje el tema de la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y de papel para diarios.

Todo este material va a ser agregado en el transcurso de las discusiones que, terminando las audiencias públicas, la semana próxima vamos a comenzar a tener los diputados y diputadas de las cinco comisiones a las que han sido girados los proyectos.

Voy a solicitar a Alejandro Cartasso, que es representante del grupo Uno Medios y que tiene un vuelo en el que se tiene que retirar, que sea el que abra las audiencias de la tarde.

SR. CARTASSO En primer lugar, agradezco la invitación a participar de estas audiencias públicas. Mi exposición va a ser concisa y rápida, para contar un poco la experiencia empresaria de lo que ha representado Papel Prensa al cabo de los últimos 30 años. Este ha sido un tema de debate que ha estado en el seno de todas las empresas. Me refiero a las condiciones no igualitarias para comprar un insumo tan básico como es el papel de diario.

En lo que se refiere a la empresa que represento, me gustaría dar algunas cifras muy representativas de lo que verdaderamente ha pasado y que han sido publicadas durante el mes de septiembre.

El diario "UNO" de Mendoza, en los últimos cuatro años gastó 4,5 millones de pesos de más por no poder acceder a cuotas de Papel Prensa, contra su competidor, que sí la tenía. Pueden imaginarse que el competidor volcaba esos 4,5 millones de pesos de diferencia en acciones específicas de comercialización, causando condiciones verdaderamente desigualitarias de mercado. Lo mismo pasa con el diario "La Capital", que en los últimos doce meses gastó 2 millones de pesos más, teniendo parte de cuota de Papel Prensa pero que sólo le alcanza para cubrir el 20 por ciento de la producción. Sobre una producción de 450 toneladas, sólo el 20 por ciento lo tiene cubierto por Papel Prensa.

Lo que pretendemos las empresas editoriales que siempre hemos tenido reclamos son condiciones equitativas para poder acceder a este insumo tan básico, como puede ser con el acceso a una cuota como la de Papel Prensa, por los costos que tiene. Aclaremos que el costo es de 140 dólares la tonelada. Al mismo tiempo, pretendemos tener cupos de importación para que podamos desarrollar nuestra actividad libremente.

Para bajar los pies a la tierra, el papel como insumo básico es tan fundamental para los diarios como lo es el trasporte para todos los que trabajamos. Imagínense qué pasaría si la mitad de la población pudiera acceder al trasporte a un precio un 30 por ciento más barato que la otra mitad.

Reitero mi agradecimiento por la invitación. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Agradecemos al señor Cartasso, que vino en representación del grupo Uno Medios.

A continuación voy ya pedir a Javier Azzali, del Centro Cultural Enrique Santos Discépolo, que se acerque para realizar su exposición.

SR. AZZALI En primer lugar, saludo a quienes nos han invitado y agradecemos profundamente la posibilidad que nos dan para participar en este debate, en especial a la diputada Juliana di Tullio y a sus asesores.

Vengo en representación del Centro Cultural Enrique Santos Discépolo y corriente política Enrique Santos Discépolo, que orienta y dirige Norberto Galasso. Hace aproximadamente diez años que nos dedicamos a la actividad de difusión ideológica, política y cultural de la historia, en especial con una perspectiva revisionista, latinoamericanista y federal.

Editamos un periódico mensual, "Señales Populares", que no tiene una gran tirada pero que ya hace un tiempo importante se divulga y tiene alcance nacional, en especial en lo que es Capital Federal pero también en el conurbano bonaerense, Neuquén, Mendoza, Santa Fe, San Juan, La Rioja, Santiago del Estero y parte del norte argentino, incluyendo Misiones.

En nombre del colectivo que represento vengo a apoyar el proyecto de ley de declaración de interés público a la producción, comercialización y distribución de papel para los diarios, y la iniciativa del marco regulatorio para el papel prensa. Lo hacemos porque creemos que es una cuestión vital en el momento histórico que estamos viviendo los argentinos, donde después de tanto tiempo volvemos a discutir qué modelo de país queremos tener.

Lo más importante de mi breve exposición va a ser lo relacionado con el concepto de interés público. A mi entender, este concepto se vincula con lo mejor de la tradición del derecho público argentino, que hoy está un poco olvidado.

Esa tradición del derecho público argentino se vincula con el surgimiento de los movimientos nacionales y populares y con una cuestión muy concreta, tanto en nuestro país como en América Latina, que es la intervención del Estado en la economía, en búsqueda del bien común.

Como ustedes saben, durante el siglo XIX el Estado argentino, nuestra Nación, se formó a partir de un concepto privatista. Nuestro país como modelo agroexportador con dependencia económica tuvo origen a partir de relaciones privadas, donde las relaciones sociales daban como prioridad la propiedad privada. Tanto la Constitución de 1853, que no prevé grandes herramientas normativas para frenar a los monopolios y a las oligarquías, en aquel entonces terratenientes y financieras, como muy especialmente el Código Civil de 1869, que ha venido a regir las relaciones sociales desde entonces.

Recién entrado el siglo XX es cuando en la Argentina empieza a aparecer un derecho público legitimando un rol activo y protagónico del Estado y esto coincide con el surgimiento del yrigoyenismo y del peronismo.

Si bien en la década del 30 se crean un montón de instituciones públicas que tienen que ver con la intervención del Estado, un intervencionismo estatal a la defensiva, con posterioridad, a partir de 1943, marca con mucha más claridad y evoluciona en forma profunda este derecho público.

Hay dos características que yo quiero hacer notar para comprender la importancia de hablar del concepto de interés público. El primero, como nota saliente, es que tiene cláusulas antimonopólicas y el segundo punto es la función social de la propiedad. Estos son conceptos propios de la evolución del derecho público argentino.

El proyecto de ley que venimos a apoyar y que hoy estamos discutiendo se enmarca en esta tradición del derecho público y muy especialmente en su carácter de antimonopólico. Esto no solamente se vio en la Argentina sino que, como les decía, coincide con la emergencia de movimientos nacionales populares en América Latina, no solamente un derecho público argentino sino que también es latinoamericano.

Es el caso, por ejemplo, de la Constitución mexicana de 1917, que coincide con la revolución mexicana y es consecuencia de ella. Lo mismo podemos decir de Guatemala en 1944, la época de Jacobo Arbenz, o de Brasil en 1946, con el último Getulio Vargas.

Entonces, estamos ante una cuestión que vuelve a ser discutida en la Argentina y que tiene que ver con las tareas históricas que los argentinos hoy tenemos pendientes para realizar. Se vincula directamente con la posibilidad de volver a discutir la intervención del Estado en la economía, buscando el bien común y lo que sería el objeto final, que es el derecho a la autodeterminación nacional, un derecho consagrado también en el derecho internacional público.

Para ir finalizando y dejar el lugar al resto de los expositores, quiero citar que en nuestro país también el derecho público tiene origen en la Constitución de 1949. Recuerdo y cito de memoria el artículo 15 que habla de la libertad de prensa. Se refiere a que el Estado iba a reconocer la libertad siempre y cuando no atentara contra la libertad. Esta es una cuestión novedosa que está en el fondo de nuestra historia y que nosotros necesitamos recuperar.

Por último, en el día de ayer he leído declaraciones del constitucionalista Gregorio Badeni que quiero citar acá. Se trata de un constitucionalista de prestigio y yo, con todo respeto, me animo a disentir con él porque se hace eco de las críticas, aquellas que arrecian contra esta intervención del Estado en la economía y contra este tipo de instituciones de derecho público, cuando las acusa de ser una indebida y desleal intromisión estatal que atenta contra la libertad de expresión.

Claramente me parece que volver a las fuentes y a tener en cuenta cómo fue la evolución del derecho público argentino, vinculado con los movimientos de masa y nacionales que han agregado mayor participación política y mayor democracia a nuestro país, es un poco el modo de dar respuesta a estas inquietudes que plantean algunos constitucionalistas formados en el liberalismo, tan propio de nuestras escuelas de derecho.

Ahora sí, para finalizar, cito de memoria a Arturo Jauretche, que hablaba de las cuestiones de la libertad individual. Cuando le preguntaban qué opinaba sobre la libertad él decía que los pueblos aman a la libertad pero no aman cualquier libertad sino primero exigen la libertad nacional. Es la libertad previa que crea las condiciones para poder garantizar el resto de las libertades.

Reitero el apoyo al proyecto de ley por parte de nuestro colectivo, el Centro Cultural Discépolo y corriente política y agradezco nuevamente la oportunidad que nos han dado para expresar nuestra opinión. Muchas gracias. (Aplausos).

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Le voy a pedir a Rogelio Rotonda, vocal titular del Consejo Directivo de ADIRA que se acerque para hacer uso de la palabra.

También están presentes Fernando Cuello, Ramona Maciel, Jorge Ignacio, Jorge Botta, Rubén Formarelli y Nahuel Caputo, miembros de ADIRA.

SR. ROTONDA Señora diputada Juliana Di Tullio, señores legisladores, representantes de distintos medios, trabajadores de prensa, asistentes en general: en principio quisiera agradecer muy especialmente la invitación cursada por la diputada Di Tullio a un grupo de diarios integrantes de la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina, ADIRA. Varios de sus asociados hoy me acompañan en este recinto, la señora presidenta recién los nombró y, si me permiten, voy a mencionar los medios a los que representan.

En representación del diario "El Día", de La Plata, Fernando Cuello; por "La Reforma", de General Pico, Rubén Formarelli; por "La Voz del Pueblo", de Tres Arroyos, Ramona Maciel; por "Ecos Diarios", de Necochea, Jorge Ignacio; por "Diario Popular", Jorge Botta y por "El Litoral", de Santa Fe, Nahuel Caputo.

No es frecuente que seamos escuchados y esta entonces es para nosotros una oportunidad casi de excepción, que naturalmente aprovechamos y agradecemos muy especialmente.

Desde la Capital Federal hay un concepto vago respecto de la existencia de la prensa del interior de nuestro país. Se sabe que existen algunos diarios pero, en realidad, no se conoce cuántos, cantidad de tiradas y poco de su rica historia.

Los diarios que conforman ADIRA, muchos de ellos más que centenarios, tienen un enorme arraigo en su lugar de influencia y circulaciones muy importantes que en su conjunto superan el millón de ejemplares al día. Además, el índice de credibilidad y de localismo del que gozan es tan significativo que se estima que en cada una de sus localidades entre el 90 y el 95 por ciento de los lectores de diarios se informa a través del medio local.

Hecha esta pequeña pero necesaria introducción y adentrándonos en el tema que se está debatiendo en la comisión, creemos oportuno hacer referencia a nuestra larga experiencia a través de la historia con relación al abastecimiento del papel.

La entidad que nos representa así como también todos los diarios del interior, a partir de las vivencias y de las diferentes situaciones sufridas, hemos expresado nuestra preocupación en numerosas oportunidades.

Con la creación del fondo para el desarrollo de la producción de papel prensa y celulosa, decreto ley 18.312 del año 1969, todos los diarios del interior contribuimos durante 10 años a la conformación de ese fondo especial en una suma que estimamos en 70 millones de dólares, en la inteligencia de que la construcción de una planta de fabricación de papel, para lo cual ese dinero se estaba destinando, nos abastecería satisfactoriamente. No fue así. La planta no alcanzó los niveles de producción deseables y no todos los diarios del interior, a pesar de haber hecho ese esfuerzo tan significativo, tuvieron el abastecimiento esperado sino que además carecieron siempre de capacidad de decisión en lo relativo a las políticas de papel para diarios, las que sí tuvieron los distintos representantes del Estado. Esto nunca fue orientado o ejercido a los efectos de subsanar los problemas de inequidad que padecíamos en la distribución de papel.

Por los directorios de Papel Prensa pasaron, en representación del Estado nacional, integrantes de las distintas corrientes políticas del país, sin contar, obviamente, los representantes de los gobiernos de facto. En todos los casos, la intervención del Estado resultó estéril y, por ende, perniciosa.

Basta con revisar la historia para constatar las numerosas restricciones aplicadas en forma directa, ya sea a la importación o al consumo, que fueron y van desde la expropiación de bobinas de papel importado hasta el establecimiento de cupos, lo que llevó a muchos medios a reducir a menos de un tercio la cantidad habitual de páginas y ediciones, pasando por la suspensión del otorgamiento de permisos de cambio para la importación de papel para diarios dispuesta por el Banco Central en 1947. A esto debe agregarse la imposición de gravámenes o aranceles que si bien no prohibían ni limitaban la importación, la encarecían a punto tal que llevaron a la quiebra a numerosas publicaciones. Todo ello, sin mencionar los cierres, intervenciones o clausuras de diarios por razones políticas.

Merecen un párrafo aparte las distintas formas de control que han ejercido los sucesivos gobiernos a lo largo de los últimos 60 años, a través de la instrumentación de intrincados mecanismos burocráticos que en la práctica no han hecho más que constituirse en una traba, en ocasiones insalvable, para las operaciones de importación a las que las empresas periodísticas se han visto obligadas a recurrir, atento a que la fabricación nacional de papel no alcanzó nunca a satisfacer su demanda.

A modo de ejemplo puede mencionarse la obligación de anticipar a distintas autoridades las necesidades de importación, la tramitación de permisos de cambio, de certificados de estadística previa, diferentes tipos de control del destino, inscripción en registros especiales, etcétera.

A partir del dictado del decreto 18.312, al cual ya hice mención, del año 1969, que dispuso la creación del fondo para el desarrollo de la producción de papel prensa y celulosa y se impuso una contribución equivalente al 10 por ciento del consumo de papel de todos los diarios. En el año 1978 se sumó a esta contribución un 20 por ciento de arancel de importación.

Espero no marearlos con estos números y porcentajes pero es muy importante que los escuchen con atención.

Entre los años 1979 y 1983, el arancel fue elevado al 45 por ciento. Entre 1979 y 1983 el papel pagaba más arancel que el whisky, manteniéndose con altibajos hasta el año 1988, en el que se redujo al 10 por ciento. Luego se bajó al cero por ciento hasta el año 90, y a partir del 91 volvió a gravarse con un 5 por ciento de arancel, aunque también se le sumó un 10 por ciento en concepto de tasa de estadística. Hasta el año 94 se mantuvo este arancel, reduciéndose la tasa de estadística al 3 por ciento.

Finalmente, a partir del año 1995, si bien se mantiene un arancel extrazona, mediante nota de tributación se estableció cero por ciento de arancel para los papeles de uso editorial.

Esta situación se mantiene en la actualidad, aunque no es menor la preocupación del sector, dada la fragilidad de la exención, sostenida sólo por una decisión administrativa fácilmente modificable. Esto no hace más que arrojar luz para confirmar que las formas de control continúan vigentes.

De esta experiencia surge la primera y clara conclusión para los diarios del interior respecto de la política de distribución y comercialización de papel, esto es, que el Estado no ha sabido o no ha querido garantizar con su intervención una política adecuada para el fortalecimiento de la pluralidad informativa de la prensa gráfica.

Por todo ello es que los diarios del interior hemos sostenido y sostenemos la necesidad de tener representación accionaria en la planta de Papel Prensa, de conformidad al aporte económico ya efectuado con la debida participación en el órgano ejecutivo de la misma.

Creemos firmemente que la pluralidad informativa es garantía insoslayable de la libertad de prensa, y que la libertad de prensa es garantía esencial del sistema republicano de gobierno.

En tal sentido -reitero-, no podemos menos que participar en el debate sobre esta norma, habida cuenta de la sensibilidad del tema que aborda, no ya sólo para los diarios sino para todos los ciudadanos e instituciones de este bendito país.

Me permito volver a la historia para fundar las sugerencias antedichas. Como ya expresé, muchos de nuestros diarios son más que centenarios y han aquilatado una gran y dolorosa experiencia. Algunos de ellos en aquellos remotos años lamentablemente sucumbieron, en la época de los cupos de papel, eufemismo que en realidad planteaba que no se podía importar libremente el papel que se necesitaba para abastecer la tirada.

En dicha época todavía no había una planta nacional productora de papel para diario y el cupo de importación se constituía en un instrumento de asfixia de los poderes públicos a los diarios.

Así, los medios sometidos a cupos exiguos se encontraban en el dilema de tener que achicar la edición para mantener la tirada, o viceversa. El destino era inexorable: pérdida de lectores, pérdida de avisos, circuito vicioso de achicamiento y hasta cierre.

También -de esto hace menos años- se reiteró la inequidad para diarios del interior, que al no ser provistos por las plantas papeleras locales se veían obligados a importar papel, pagando un costo sensiblemente mayor, y además soportando los aranceles de importación del insumo, todo lo que prácticamente duplicaba, en algunos casos, los costos de producción.

Nada de esto ocurre hoy en la Argentina, es cierto, pero debemos proveer lo necesario para que nunca vuelva a suceder.

Por las razones expuestas, que podrían traducirse en un número importante de casos que en homenaje a los tiempos que tenemos no abordaremos, entendemos que de sancionarse una norma debería contener una referencia explícita a que es de interés público el acceso al papel para diarios, no pudiendo el mismo volver a estar sujeto a cupos o restricciones de ningún tipo ni gravada su eventual importación con aranceles u otras gabelas. Sólo así podremos asegurar que las experiencias sufridas a lo largo de nuestra historia no volverán a repetirse.

Me permito, con la debida licencia de la diputada di Tullio, hacer una breve referencia a la enorme inequidad que padecemos los diarios del interior en cuanto al tratamiento impositivo. En principio, debemos destacar que los diarios forman parte de aquellos emprendimientos denominados de mano de obra intensiva, esto es, tienen gran cantidad de trabajadores para elaborar un producto en pocas horas.

Estudios hechos por ADIRA, que fueron analizados junto al titular de la AFIP, doctor Ricardo Echegaray, demuestran palmariamente que la capacidad contributiva de los diarios es menor cuanto menor es su circulación y mayor la lejanía de la Ciudad de Buenos Aires. Todo esto tiene una dosis de complejidad que también por respeto al tiempo de los presentes y de los demás oradores que tienen el mismo derecho que nosotros, me abstengo de desarrollar en su totalidad.

Pero a modo de ejemplo me permito dejar esta referencia. La incidencia de salarios de un diario del interior es del orden del 60 por ciento de su facturación, mientras que para un diario capitalino de gran tirada es tan sólo del 25 por ciento. De este modo, la incidencia del IVA representa para los primeros, o sea para nosotros, más de un 70 por ciento de las contribuciones patronales y menos de un 10 por ciento para los segundos.

En el caso de algunas publicaciones, el pago de los aportes patronales que, como sabemos, son una carga importante, agota la capacidad contributiva del medio.

Estamos en conocimiento de que este tema se halla en manos de la señora presidenta de la Nación desde hace algunos meses y no podemos menos que albergar la expectativa de que finalmente se plasme en un proyecto de ley que permita a los diarios del interior llevar adelante su actividad, asegurando su subsistencia y las fuentes de trabajo hoy seriamente comprometidas.

De esta forma estaríamos contribuyendo al pluralismo informativo aludido en beneficio de nuestro sistema republicano, representativo y federal, consolidando la democracia en nuestro país.

En síntesis, como conclusión final, para asegurar el pluralismo informativo aludido es imprescindible adecuar las alícuotas de IVA, ya que con las vigentes se asfixia a los diarios del interior del país, siendo este tema hoy el motivo más apremiante de su variada problemática.

Señora diputada Di Tullio: quedamos a su disposición, también a la de los demás legisladores, y agradecemos sinceramente, una vez más, esta invitación que nos cursara ya que para ADIRA es de vital importancia que nos tengan en cuenta. Muchas gracias. (Aplausos).

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Agradecemos a Rogelio Rotonda, representante de ADIRA.

Dije antes que estaban presentes Fernando Cuello, Ramona Maciel, Jorge Ignacio, Jorge Botta, Rubén Formarelli y Nahuel Caputo, en representación de los diarios que mencionó el señor Rogelio Rotonda.

Tiene la palabra la señora Valeria Di Croce, periodista y comunicadora de la Fundación Walter Benjamin.

SRA. DI CROCE Antes que nada, igual que lo hizo la diputada Di Tullio, quiero expresar mi solidaridad con el presidente Rafael Correa y el pueblo ecuatoriano.

Deseo aclarar que participo en este debate en mi condición de joven comunicadora y militante de la comunicación, pero sobre todo en representación de una generación de jóvenes ignorados y silenciados por los grandes medios de comunicación, miles de jóvenes que, a lo largo y a lo ancho de este país, luchan por construir una patria libre, justa y soberana. Jóvenes que comprenden que su tiempo no es ni ayer ni mañana sino que su tiempo es hoy y ahora.

No voy a hablar aquí acerca de cómo la junta militar, en complicidad con los diarios "La Nación", "La Razón" y "Clarín", le arrebató a la familia Papaleo Graiver la empresa Papel Prensa. El informe presentado el 24 de agosto del corriente año es contundente al respecto y no hace falta aportar nada más a las declaraciones de Lidia Papaleo y Rafael Ianover, las cartas ya están echadas en cuanto a este tema. Aportar al debate es la tarea que tenemos.

¿Por qué ahora? Se preguntan incansablemente los medios del monopolio. Déjenme compartir con ustedes una historia que tal vez ayude a resolver esa incógnita.

Corría el mes de noviembre del año 2000, época de la recesión que se había iniciado con Menem y que continuaba con De la Rúa, tiempos de la irrupción del fenómeno piquetero. A raíz de una consigna académica: realizar una investigación periodística acerca de una noticia a la cual no le dedicaran atención los medios, llegué a la puerta del "gran diario argentino". Se rumoreaba en esos días que habían despedido a algunos empleados del matutino. Ningún medio gráfico, salvo la "Revista Veintitrés", había difundido la noticia. Me dispuse a entrevistar a quien entonces era la editora del suplemento Zona, que había sido elegida secretaria adjunta de la comisión electa. Encendí el grabador y Olga Viglieca comenzó a hablar. Según "Clarín" los despidos son 74, sin embargo el número manejado por los trabajadores asciende a 117, teniendo en cuenta los colaboradores. Las razones de los despidos: disciplinarias, por innovación tecnológica en el área de corrección y por un proceso de reestructuración iniciado en el mes de junio. Tras una extensa charla con Olga y los trabajadores del diario comprendí, en aquel entonces, que detrás de los despidos se escondía una larga y oscura historia con la cual quedaba demostrado cuán difícil era enfrentarse al multimedios más poderoso de este país y los costos que se debían pagar por hacerlo.

El 16 de agosto de aquel año -2000-, fueron 565 los trabajadores que se acercaron a votar a una combi ubicada en las puertas del diario, la empresa había decidido no prestar las instalaciones para que desarrollaran los comicios. Eran las elecciones más participativas de la historia del diario, había votado más de la mitad del padrón, incluso un número mayor que el del regreso a la democracia. La nueva comisión estaba integrada, entre otros, por Ana Ale, de Economía, quien había sido elegida secretaria general de la comisión interna. Las autoridades del diario se negaron a recibir a la comisión electa por los trabajadores. "Atento a que usted participó en asambleas en las que se llegó a proponer gravísimas medidas contra los bienes de la empresa y la fuente de trabajo, lo que constituye una pérdida de confianza en usted depositada y un grave injurio a los bienes y personas de la empresa, prescindimos de sus servicios a partir de la fecha". Este era uno de los textos de los telegramas de despido que llegaron a manos de los miembros de la comisión interna el 4 de noviembre de aquel año. Luego la represión y el cerco mediático. Aquí quiero detenerme.

El domingo 5 de noviembre un grupo de trabajadores y despedidos que realizaban una asamblea fueron filmados desde el techo del diario. Dos veces durante el día la Gendarmería Nacional los reprimió. Pese a que hay fotos de las filmaciones y de la represión, la empresa negó que esto haya ocurrido. Ya se sabe, la realidad se puede hacer tapa o se puede tapar.

El poder del grupo Clarín se vio en todas sus fuerzas en los días posteriores al conflicto. Salvo la información brindada por algunas radios, fue poco lo que se pudo difundir del hecho. En radio Continental un cartel impedía hablar de los despidos, sólo Víctor Hugo Morales en aquel entonces lo mencionó. El sindicalista Hugo Moyano sufrió una censura digna de épocas pasadas cuando al hacer mención a los hechos que ocurrían en la puerta del diario tanto TN como Crónica cortaron la trasmisión en directo. El cerco informativo al que se vio enfrentada la situación tiene su lógica en el poder que el multimedios posee en nuestro país. Era la conclusión a la que llegaba en ese momento con 21 años.

Algunos periodistas comentaban que "Clarín" amenazaba con no entregar papel a aquellos diarios que publicaran una sola línea acerca de los despidos y la represión. Estoy convencida, como entonces, de que la única verdad es la realidad. Lamentablemente quienes no fueron testigos de aquellas jornadas de lucha ignoran, aun hoy, lo sucedido en las puertas del diario en noviembre de 2000.

Aquella investigación de una estudiante de la Universidad de Buenos Aires concluía con el siguiente párrafo: "El grupo Clarín es actualmente el multimedios más poderoso de la Argentina. Posee el paquete publicitario más redituable del mercado y su presencia mediática es imponente. Diarios, revistas, televisión, cine, telefonía e informática".

En un seminario del ILET, Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales, sobre periodistas y medios, llevado a cabo en 1983, el periodista Pasquini Durán decía: "Hay una fuerte tendencia a considerar que el medio de comunicación es virtualmente Clarín". Es decir, si no trabajás en "Clarín" sos poco menos que un desgraciado, un marginal que no tiene ningún futuro en este país y que como periodista no se va a realizar en su vida. Descubrí a los 21 años que tal vez esto podría pasarme.

La verdad estuvo siempre al alcance de la mano, "El poder en las sombras", escrito en 1984 por Ramón Camps, el responsable de las torturas sufridas por Lidia Papaleo y los familiares de David Graiver, entre otros tantos libros de los cuales dejo en mano sus copias, dan testimonio de las oscuras tramas de poder que se esconden tras los hombres y mujeres que conforman el monopolio consolidado durante la última dictadura militar.

Pasaron diez años de aquella experiencia que corrió el velo del "gran diario argentino" ante los ojos de una joven estudiante de comunicación que hoy está aquí. Controlar el papel es controlar la información, afirmaban en sintonía las editoriales de los diarios implicados en la apropiación de Papel Prensa días previos a la presentación del informe Papel Prensa: la verdad. Esa frase lo resume todo.

¿Por qué ahora? Se preguntan y gritan a coro los empleados del monopolio. Porque existe una decisión política que durante otros gobiernos democráticos no existió. Pasaron diez años para que finalmente no me sintiera tan sola. Hacer presente el pasado como una manera de desgarrar los velos de la época es nuestra tarea hoy.

Este proyecto político ha logrado desenmascarar el poder real, el poder de las corporaciones. Hoy se está interpelando a la política, se está preguntando si va a estar al servicio de las corporaciones o al servicio de los intereses del pueblo.

Le corresponderá al Poder Judicial determinar la complicidad civil con la dictadura, por parte de quiénes, en diciembre de 1976, según consta en el acta número 14 de la junta militar, le dijeron que no al pedido de Agosti, Videla y Massera, tal era el poder entonces de los grandes diarios. Le podían decir que no a los responsables del genocidio.

Les tocará a ustedes, diputados y diputadas de la Nación, tratar en el recinto el proyecto de ley que declarará de interés público la fabricación, comercialización y distribución de ese insumo básico, pasta celulosa y papel para diarios, y que creará una comisión bicameral que deberá trabajar permanentemente en el control y seguimiento de esta actividad.

Ustedes tienen en sus manos la posibilidad de que, de una vez por todas, la realidad no se pueda tapar.

Nosotros como jóvenes tenemos otra tarea. Generacionalmente pertenecemos a lo que podríamos denominar "los hijos de la dictadura". Nacimos entre el 76 y el 83; tenemos varias herencias pesadas, eso es cierto, pero tenemos también una gran responsabilidad, un mandato histórico. Hemos nacido en democracia, hemos crecido en democracia, vivimos en ella. Fuimos adolescentes durante los 90 y resistimos la década neoliberal en las calles. Sufrimos la represión en democracia por oponernos a la entrega del Estado. Fuimos jóvenes durante las noches de diciembre de 2001 y participamos con el cuerpo en esos días agitados donde un presidente constitucional declaraba el estado de sitio. Fuimos "Pocho" Loprati, fuimos Maxi y fuimos Darío.

Tras la larga noche neoliberal de fuimos los que vieron, en aquel discurso del presidente electo Néstor Kirchner aquel 25 mayo 2003, que se podía volver, que era posible no sentirse tan sólo y que con la política se podía cambiar la realidad concreta. Volvimos a soñar con otra primavera y las banderas de la justicia social, la independencia económica y la soberanía política comenzaron a ser levantadas incluso por nuevos actores sociales. Y aquellos que creían que nunca más las sacarían de los baúles, las desempolvaron y se las volvieron a cargar al hombro con una sonrisa. Esa sonrisa de reparación histórica que hoy estamos discutiendo acá, preparación de aquello que la dictadura militar y el neoliberalismo habían roto.

La tarde del 24 agosto 2010, por primera vez y en democracia, desde el Estado y en la boca de un presidente se enunció aquello que siempre se supo: que existió complicidad entre civiles y militares durante la dictadura en nuestro país, un acto de verdadero coraje de la presidenta de la Nación.

Quienes hoy dicen que a nadie le importa lo que sucede en Papel Prensa están diciendo que no les importa la complicidad civil con la dictadura, están diciendo que no les importa el Estado. El silencio es cómplice, la distancia justa para permitir que las historias se repitan.

Qué vamos a hacer con esa verdad enunciada el 24 agosto 2010 es una pregunta que debemos realizarnos todos. Nosotros como jóvenes tenemos un mandato histórico: defenderla. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Muchas gracias Valeria di Croce, periodista y comunicadora de la Fundación Walter Benjamin.

A continuación, Roberto Palma va a leer un comunicado de rectores de universidades nacionales.

SR. PALMA Otra deuda pendiente desde la dictadura.

Los rectores de las universidades e instituciones públicas de educación superior que suscribimos este documento manifestamos nuestro apoyo al tratamiento del proyecto de ley cuyo fin es declarar de interés público la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y de papel para diarios, remitido a la Cámara de Diputados de la Nación por el Poder Ejecutivo nacional.

La producción de papel de diario influye directa y significativamente en la existencia de publicaciones que sustentan una parte relevante de las actividades que hacen a la educación y la cultura, así como a la información general.

Las nuevas tecnologías ocupan cada vez más lugar. No obstante, los diarios, las publicaciones periódicas y las revistas continúan siendo fuentes muy importantes de acceso a la información.

Para las universidades e instituciones educativas en general son elementos fundamentales. Tanto es así que prácticamente en todas las universidades públicas argentinas se producen revistas, publicaciones periódicas y libros impresos en papel.

Cuando alguno de los diarios más importantes de la Argentina afirman que controlar el papel para diarios es controlar la información, los universitarios no podemos dejar de decir que coincidimos, en cierto modo, con esa afirmación. Sabemos que al menos, una gran parte de la información se plasma en papel. En nuestras actividades cotidianas lo usamos corrientemente. ¿Cómo podríamos no estar decididamente de acuerdo con una ley que declare de interés público su fabricación, comercialización y distribución?

La libertad para expresar y difundir las ideas es un principio irrenunciable en las universidades e instituciones públicas de educación superior, y esto no es así porque lo hayamos decidido nosotros sino porque lo establece la Constitución Nacional, la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Acta Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Está claro que nuestra Constitución Nacional considera la libertad de prensa como un derecho individual y un bien social. No cabe otra interpretación. El destinatario de esta garantía constitucional es el conjunto de los ciudadanos argentinos, no los dueños de los diarios y otros medios de comunicación.

¿Cómo garantizar la libertad de expresión sin garantizar que los medios a través de los cuales circula la información estén al alcance de todas las opiniones en igualdad de condiciones?

El papel para diarios tiene su historia en la Argentina y, como toda historia, abarca varias etapas. La parte comprendida entre los años 76 y 83 está directamente vinculada a la dictadura más feroz y sangrienta que hemos conocido. No es un descubrimiento del presente; no se trata de una novedad: consta en los diarios de la época. Ahí está relatada la historia escrita de puño y letra por los propios actores, quienes además la ilustraron con sus propias fotos.

Todos conocemos muy bien los métodos que se emplearon para la eliminación y expropiación de personas y bienes en este período. Y los conocemos porque se han establecido en los estrados judiciales, no porque se haya mostrado en los diarios de la época.

En estos días hemos escuchado y visto opiniones dolorosamente incalificables, una suerte de lamentable disquisición televisiva sobre grados de tortura, mediante la que se trató de argumentar en contra del tratamiento de este tema.

Aunque nos hiere muy profundamente, en honor a la libertad que defendemos, nunca censuraríamos esas expresiones. Sin embargo, no podemos dejar de recordar, a quienes esgrimen esos argumentos, que ya se han cumplido 25 años desde que por primera vez se demostró que aquí hubo un plan de exterminio, que no se trató de un conjunto de acciones aisladas ni descontroladas. Aquí se intentó una reorganización nacional mediante la aplicación de un plan basado en el terrorismo de Estado. ¿Por qué no dar lugar a que se investigue lo sucedido?

En el proyecto de ley remitido por el Poder Ejecutivo a la Cámara de Diputados de la Nación se propone declarar de interés público la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa y de papel para diarios, explicitando los siguientes fines: establecer las condiciones tendientes a asegurar la fabricación, comercialización y distribución de pasta celulosa de papel para diarios con materia prima nacional; disponer las medidas que permitan el abastecimiento de todos los medios de información gráfico que lo requieran, en condiciones igualitarias, asegurando el respeto de la igualdad de los precios de compra-venta del producto y demás condiciones de contratación, debiendo evitarse la distorsión de los precios de mercado; promover el desarrollo de la prensa independiente garantizando los medios para la publicación de ideas y opiniones y contribuyendo al derecho de libertad de expresión; resguardar el acceso de todos los ciudadanos a las noticias.

El proyecto de ley también promueve la creación de una comisión bicameral de composición proporcionalmente representativa, así como la de un consejo consultivo federal integrado por todos los representantes de los diarios del país, para velar por que se cumplan los fines establecidos.

Desde una concepción democrática, representativa y federal, ¿es posible no estar de acuerdo con una ley de estas características? No, sin dudas que no.

El proyecto decididamente representa un avance significativo en la democratización y federalización del papel para diarios como un medio para democratizar y federalizar las ideas escritas.

Sólo pueden oponerse a él quienes temen a la libertad de expresión. Es probable, como toda obra humana, que el proyecto pueda ser perfeccionado. Seguramente algunos legisladores podrán contribuir a que así sea.

Estamos absolutamente convencidos de que el proyecto debe ser tratado y los ejes que conforman su esencia no deben ser modificados. Todos los legisladores y legisladoras, respondiendo a quienes representan, tienen el derecho y el deber de revisar y corregir el proyecto presentado, lo que no se puede hacer es impedir que se trate. Es otra deuda pendiente que existe desde la dictadura.

Firman la presente declaración los rectores y vicerrectores de la Universidad Nacional Arturo Jauretche; Universidad Nacional Chaco Austral; Universidad Nacional de Río Negro; Universidad Nacional de Chilecito; Universidad Nacional de La Rioja; Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco; Universidad Nacional de Misiones; Universidad Nacional de Luján; Universidad Nacional de Tucumán; Universidad Nacional Tecnológica Nacional; Universidad Nacional de la Patagonia Austral; Universidad Nacional de Río Cuarto; Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires; Universidad Nacional de Quilmes; Universidad Nacional de Santiago del Estero; Universidad Nacional de Lomas de Zamora; Instituto Universitario Nacional del Arte; Universidad Nacional de Jujuy; Universidad Nacional de Lanús; Universidad Nacional de General Sarmiento; Universidad Nacional de Entre Ríos; Universidad Nacional de Avellaneda; Universidad Autónoma de Entre Ríos; Universidad Nacional de La Matanza; Universidad Nacional de Villa María; Universidad de Buenos Aires; Universidad Nacional de Cuyo; Universidad Nacional de Córdoba; Universidad Nacional del Comahue; Universidad Nacional de San Martín; Universidad Nacional de La Pampa; Universidad Nacional de Rosario y Universidad Nacional de Moreno. Adhieren FEDUN, Federación de Docentes de Universidades Nacionales; Conadu, Confederación Nacional de Docentes Universitarios y FATUN, Federación Argentina de Trabajadores No Docentes de las Universidad Nacionales. Además adhieren a título personal los directores del Conicet, la doctora Dora Barrancos y el doctor Aldo Luis Caballero. (Aplausos).

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Agradezco al señor Roberto Palma, quien acaba de leer un comunicado de adhesión de rectores y organizaciones del mundo académico de la Argentina.

Tiene la palabra el señor Martín Bargas, secretario de prensa del Sindicato de Vendedores de Diarios.

SR. BARGAS En primer lugar, deseo agradecer por la invitación a la diputada Juliana Di Tullio, a la compañera Di Tullio, esto es algo que pedimos siempre a los medios, es decir, que nos digan desde dónde hablan. Nosotros, como trabajadores canillitas, queremos dejarlo en claro.

Durante este mes en el que se dieron las exposiciones quedó muy claro cómo fue la adquisición, entre comillas, de Papel Prensa. Todos los expositores hablaron de las torturas de la familia Graiver, de los vejámenes que sufrieron y nosotros, como trabajadores, el último eslabón de la cadena de comunicación gráfica -muchos de ustedes conocerán que hoy la comunicación gráfica se basa en tres sectores, la edición, la distribución y la venta-, pedíamos dejar las anécdotas que tenemos para poder completar este relato.

Muchos hicieron hincapié en lo que fue el 2 de noviembre de 1976 y nosotros queríamos completar ese relato de cómo, durante estos 20 años, fueron quedándose no solamente con Papel Prensa sino también con los recursos de los trabajadores.

Haciendo un corte cronológico, pasando hacia 1990, no puntualmente en cuanto a lo que fue la industria gráfica pero sí reconociendo a los trabajadores del ex Canal 13, quiero contarles la otra pata: los trabajadores de la televisión, y cómo en ese año el grupo Clarín se queda con Canal 13 pagando -cuando termine de hablar van a entender por qué explico esto-, 5 millones de dólares.

El grupo Clarín compra Canal 13 por 5 millones de dólares debiendo 7 millones de dólares de indemnización a sus 700 trabajadores, a quienes dejó en la calle. Es decir que el comprador, que ya en ese momento hacía bien las cuentas, se ahorró 7 millones, pagó 5 millones y se quedó con los nueve inmuebles de Canal 13.

Para que tengamos una idea de qué representaban esos 5 millones de pesos, les comento que 6 meses después compran un canal de cable, el primero con el que empiezan a armar su holding de cable, el de Avellaneda. Era pequeño, con 15 mil abonados y lo pagaron 10.200.000 dólares. O sea que ellos compraron un canal de cable al doble de lo que terminan pagando Canal 13. Digo esto porque quedaron afuera los 700 trabajadores de Canal 13. A fin de que podamos hacer una comparación, ese mismo año, dos o tres meses después, se privatiza Canal 11 en 8 millones de dólares, cuando todos los que venimos de la comunicación sabemos que en ese momento Canal 11 tenía una tecnología vetusta comparada con la del 13.

¿Cómo se queda con canal 13? El administrador y el único oferente es el grupo Clarín. Ellos administraron la licitación, rompieron los pliegos, echaron a los trabajadores y con lo que se ahorraron terminaron quedándose con Canal 13. Pasaron diez años más y acá ya sí hablamos de la gráfica. El 4 de noviembre, un día que seguramente el grupo Clarín recordará muy bien, el contador se levantó con el pie izquierdo y echó a 117 trabajadores, incluida la comisión interna del diario Clarín. Pero ese mismo día también anuncian a la sociedad la desregulación de la venta de diarios y revistas.

Quiero detenerme en esta parte para que podamos entender lo que significaba en ese momento para la sociedad la desregulación de diarios y revistas y esta cuestión de que desde ese momento los diarios se iban a poder comprar en supermercados, estaciones de servicios y farmacias.

Como sindicato, por supuesto, salimos a defender a nuestro sector, y está bien que así sea pero en ese momento hubo un planteo un poco más abarcativo y nos preguntábamos: ¿qué significa que todos los diarios van a poder estar en los supermercados, como Carrefour y Coto? Parecía que era entrar al Primer Mundo pero nosotros defendíamos a nuestros trabajadores y los intereses sectoriales, como tiene que pasar en un sindicato. En ese momento recuerdo que éramos agrupación porque el sindicato era amarillo y entregaba uno a uno los derechos al grupo Clarín.

Entonces, ¿cuál fue nuestro planteo? Decíamos: "Está bien, vamos a desregular. Ahora todos los diarios pueden llegar a los supermercados". Hacíamos un escenario hipotético. Nos preguntábamos qué diarios iban a poder llegar. Nos imaginábamos las góndolas con "Clarín" y "La Nación" pero no nos imaginábamos las góndolas con "Página 12", "Crónica" o con "Diario Popular". Siempre dábamos un ejemplo: Si voy a un supermercado y encuentro una sola marca de mayonesa, quizás esa semana tenga que usar Hellmann´s o Rica. Me puede caer mal, me puede gustar con limón o sin limón, pero que 40 millones de argentinos vayan a un supermercado y solamente encuentren "Clarín" o "La Nación", a nosotros nos hacía algo de ruido. Nos hacía ruido en 2000, un ruido que compartíamos en soledad con algunos sectores y algunos compañeros.

Nosotros decíamos que nuestro sistema de edición, distribución y venta, voy a ser muy sintético para explicar lo que significa ese sistema, fue creado en el año 45, a pesar de que venía de años anteriores fue consolidado democráticamente en ese año. Esto implica que el que edita, edita, el que distribuye, distribuye y el que vende, vende.

Así como se quedaron con Papel Prensa el 4 de noviembre de 2000, empieza la consolidación de lo que ellos pretendieron que sea el segundo monopolio, que era el de la distribución.

¿Y como lo querían conformar? Primero, por supuesto -y esto es algo que se dijo muchas veces-, si "Crónica" necesitaba 1.500 toneladas y le daban 300, imaginemos qué habrá pasado con "Crónica" y qué fue lo que pasó durante todos estos años.

Pero el Grupo tenía que controlar al segundo de los eslabones, que es la distribución. ¿Y cuál es la importancia la distribución? El sistema de edición, distribución y venta de diarios y revistas es el sistema más perfecto que hay de edición, distribución y venta, porque el 65 por ciento de los diarios y revistas que hoy circulan en la Argentina están bajo puerta antes de las ocho de la mañana, y las editoriales reciben el dinero a las 48 horas. Así que los que tengan canillitas, los que compren el diario y paguen por mes tienen que entender que el que financia este sistema es el último eslabón, el eslabón más débil, que es el vendedor de diarios, que financia a 30 o 45 días.

Entonces, decía, es con lo que "Clarín" y "La Nación" -que pueden competir en lo ideológico, hoy ya no lo hacen tanto, pero que son estratégicos socios comerciales- intentaron quedarse.

Para el resto de los diarios nunca hubo segunda vuelta. Y los que trabajan en la comunicación o en las redacciones saben a lo que me refiero. Cuando por algún hecho circunstancial, un partido de fútbol, un discurso o algún acontecimiento que ocurrió muy tarde, el cierre del diario se retrasa, con lo cual se retrasa el que termina la nota, se retrasa el armado de la hoja, se retrasa el PDF, se retrasa la imprenta, se retrasa todo. Llegan los diarios más tarde.

Ahora bien, durante muchos años segunda vuelta tuvieron "Clarín" y "La Nación". Nunca la tuvo "Diario Popular", nunca la tuvo "Crónica", que se tuvo que quedar en la boca sin poder venderse, nunca la tuvo "Página/12".

Entonces, ante este sistema de concentración, no quiero ser auto referencial pero fuimos los trabajadores canillitas los que aguantamos, los que luchamos durante muchos años desde nuestros lugares, diciendo "estos señores se están quedando con todo".

En los años 94 y 95 el gran Grupo representaba el 65 por ciento de las publicaciones que se exhibían en los puestos de diario. Teniendo esta posición dominante, la utilizaron muy bien para ese 4 noviembre quitar a los trabajadores vendedores de diarios el 20 por ciento de sus salarios. Para que todos tengamos una idea, eso representa 73 días. Es decir que de un día para el otro el presidente De la Rúa junto con el contador Héctor Magnetto decidieron que 5.600 trabajadores de Capital y Gran Buenos Aires y 32.000 trabajadores canillitas del país perdieran automáticamente 73 días de su salario. Esto nos llevó a no tener salud, a tener muy poca educación, a no poder continuar con nuestro desarrollo, es decir, a la precarización del trabajo.

Me hice un machete como para que veamos cómo se financia este grupo. Esos 73 días, ese 20 por ciento de nuestros ingresos, significó para "Clarín" y "La Nación", las dos principales editoriales del país, 29 millones de dólares por año. En 10 años significó 290 millones de dólares que le pertenecían a los 32.500 trabajadores de todo el país tiene, los 5.600 trabajadores que hay en Capital y Gran Buenos Aires, y significó en estos 10 años algo así como 60.000 dólares para cada uno. O sea que el Grupo Clarín junto con La Nación le debe a cada vendedor una casa, más o menos, que es lo que nos fueron sacando durante todo este tiempo.

No me quiero extender mucho. He escuchado presentaciones de profesionales de la comunicación que han sabido explicar puntualmente cómo se fue dando todo esto, con estos datos: lo que significó la confiscación de los trabajadores, lo que significó cuando echaron a los trabajadores de Canal 13, lo que significó la Comisión interna.

Tenemos que empezar a buscar las salas donde todos los días se reúnen las comisiones de los diputados. En este sentido debemos hacer un reconocimiento a Ana Ale, que fue la mujer de Pablo Llonto, que murió muy joven y nunca el Grupo le reconoció su condición de delegada. Y me parece que los que venimos del campo nacional y popular tenemos que continuar reconociendo a nuestros mártires y esa compañera que murió peleando por que la reconocieran como trabajadora; era lo único que ella quería.

A los cientos de trabajadores canillitas que dejaron la vida en esta lucha, que muchas veces la llevábamos solos y que gracias a la valentía y el coraje de nuestra presidenta, que volvió a firmar la regulación de la venta de diarios y revistas, hoy volvemos a tener nuestros derechos.

Queda poco por decir. Para los que le guste y para los que no también, nosotros somos canillitas con "K", y somos "paladar negro". (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Cuando me dicen "compañera" no puedo no decir "compañero". De manera tal que agradezco al compañero Martín Bargas, que es secretario de Prensa del Sindicato de Vendedores de Diarios.

Voy a pedir que se acerque a Edgardo Massarotti, del Foro Popular de la Comunicación de Entre Ríos.

SR. MASSAROTTI En un día como hoy, tan crítico para las democracias latinoamericanas, me parece esencial hacer lo que se está haciendo, porque esto precisamente también tiene que ver con la democracia.

Por la Unión Árabe de la ciudad de Paraná, integro un Foro Popular de la Comunicación, que es un colectivo de organizaciones no gubernamentales, profesionales de la comunicación, sindicatos, organizaciones religiosas, de la cultura, para tratar el tema de las políticas comunicacionales. Y en particular nos interesa mucho interiorizarnos sobre este proyecto del Poder Ejecutivo, de declaración de interés público a la producción, distribución y comercialización, tema que tiene muchas facetas. Así que voy a intentar a hacer una breve descripción de cada una de esas porque creo que hay que sistematizar todo esto.

En primer lugar, quisiera plantear lo que tiene que ver con el tema de las desregulaciones, porque nuestro país viene de un paradigma de desregulación.

Desde marzo del 76 hasta la crisis de 2001 el paradigma fue suprimir todas las regulaciones que había para corregir desequilibrios económicos o sociales; malas regulaciones donde hubo sustitución del Estado por los privados -es decir, los casos concretos de privatizaciones como las ferroviarias, de aguas sanitarias, etcétera-, y deficientes regulaciones en todas las condiciones de producción o calidad. Para citar un solo ejemplo, la falta de control sobre la mozzarella en la República Argentina.

Esto obedecía a un paradigma liberal de desregulación. Pero creemos que a partir de la crisis de 2001 hay un nuevo paradigma que replantea tanto la participación social como el rol del Estado, donde se plantea un rol del Estado no omnímodo pero sí mucho más presente.

Respecto del tema del papel para diarios, es interesante ver cómo se presenta a sí mismo Papel Prensa en la página de AFOA, la Asociación Forestal Argentina. Allí ellos se presentan como una empresa nacional dedicada a la fabricación de papel de diarios; hablan de su producción de 160.000 toneladas, dicen que utilizan 360.000 toneladas anuales de madera. Tienen establecimientos, entre ellos algunos en el Delta y otros en mi provincia. En realidad, esta es una forma aséptica de presentarse.

Tomando datos de sectores insospechados, la revista "Mercado" habla de que en la Argentina la producción del papel es una producción concentrada. Dicen que para la totalidad de los tipos de papel hay 60 empresas de celulosa y papel, aunque sólo 12 son verdaderamente relevantes. Si esto lo circunscribimos a la porción que corresponde para papel de diarios, Papel Prensa tiene claramente la posición hegemónica.

Papel Prensa es controlada por Clarín en un 37 por ciento, un 12 por ciento por CIMECO, que también es de Clarín, un 23 por ciento, por La Nación; 27 por ciento, por parte del Estado y un uno por ciento que todavía ha quedado remanente de inversores iniciales.

Aquí empiezan a aparecer algunos hechos. Si produce estas 160.000 toneladas al año, es importante ver que "Clarín" se queda con 100.000; 40.000 "La Nación" y 30.000 para otros diarios que se distribuye mediante el sistema de cupos o intermediarios.

Ahora bien, el mercado demanda en su totalidad unas 250.000 toneladas. Por lo tanto, el déficit está en alrededor de 80 u 90.000 toneladas, que básicamente hay que importarlas de Chile, Canadá, Finlandia o Rusia, dado que algunos de los competidores como Papel Tucumán -de Pierri, dicho sea de paso- dejó de fabricarlo.

Ahora bien, me parece que nos va indicando un camino, es decir qué pasa con los efectos de la concentración. Y en esto voy a hablar de valores absolutos, que a veces tienen ciertas variaciones según cambian condiciones del mercado, valores de importación, etcétera, pero hay algo que no cambia, las proporciones.

El papel importado, al que tienen que recurrir muchos de los diarios que no entran dentro de los cupos, cuesta entre 750 y mil dólares la tonelada, contra los 620 mil que cuesta el de Papel Prensa para los que acceden al cupo. Ahora en esto de los cupos hay que tener en cuenta que si aparecen intermediarios se eleva a 790, pero "Clarín" y "La Nación" pagan 500 dólares y hay algunos que bajan esa cifra a 390 dólares.

Papel Prensa provee a 130 o 170 diarios, es decir al 95 por ciento de los diarios que se publican, pero no vende a demanda sino por determinación de su directorio mediante cupos anuales que le permiten regular la producción. Este es otro de los efectos de la concentración. Voy a dar un ejemplo: si Papel Prensa hubiera ofrecido durante el último quinquenio todo el volumen que pudo producir, el ahorro por menores importaciones se estima en 123 millones de dólares. Los efectos concretos para un diario de 48 páginas, un diario chico como los que tenemos en el interior, el costo extra de ir con otros proveedores, es de 112 mil pesos al año. Ahora "Clarín" por ese mismo concepto ahorra al año 15 millones de pesos. Creo que está claro y lo dijeron aquí representantes de diarios del interior, también lo ha hecho DIPRA, la cooperativa de Diarios y Periódicos Regionales de la Argentina o, en el caso de mi provincia, Entre Ríos, el tesorero de ADDE, Asociación de Diarios de Entre Ríos. Se han hecho denuncias debido a que ellos están abonando el papel 3.200 pesos la tonelada.

Me parece importante destacar algo más. Hay otro efecto que muchas veces no se menciona que es la capacidad que tiene Papel Prensa para imponer valores a los productores de papel. No se olviden que ellos tienen 8.400 hectáreas denunciadas de producción propia pero también compran y en esta compra que le hacen al productor le están pagando alrededor de 95 pesos la tonelada, cuando su valor real es de alrededor de 200 pesos. Hago esta mención porque no es casualidad que cuando se habla del conflicto con las patronales agropecuarias ese sector siempre resalta lo que se le paga al productor. Evidentemente ellos esquilman a los productores sin que se les mueva un solo pelo.

Otro de los aspectos que tiene que ver con Papel Prensa y su origen, bien lo dijo aquí uno de los representantes de los medios, es que en la década del 60 o del 70 había que pagar el 10 por ciento del total del papel que importaban con el objeto de formar una producción propia, es decir, para que por primera vez hubiera papel de diario en el país sustituyendo las importaciones. Después aparecen todas estas cosas: Graiver compra las acciones, fallece en algo muy poco claro, familiares suyos son detenidos, está claro que hay una sesión bajo presión. Pero me parece que lo central y lo que demuestra lo sucedido es la solicitada de "Clarín" del 19 de mayo de 1977. Esto es central porque se puede admitir por contraste el silencio que tuvieron que hacer muchos por temor a la dictadura militar. Cuando se hacen buenos negocios con la dictadura, eso se llama complicidad.

Por eso, sin prejuzgar ni condenar de antemano, avalamos que la señora presidenta haya elevado la denuncia por delitos de lesa humanidad por la apropiación de Papel Prensa.

Otro de los aspectos que creo debe ser revisado por quienes tengan que ver con la economía y por ustedes en la Comisión de Comercio se relaciona con que éste es un gran y fabuloso negociado. Si uno empieza a sistematizar la apropiación económica, los hiperbeneficios que han tenido, y a desglosar algunos -habría que cuantificar pero yo no estoy en capacidad de hacerlo, sólo voy a mencionarlos- podemos llegar a alguna conclusión.

En primer lugar, el capital inicial formado por esa gabela del 10 por ciento -recién dio datos uno de los expositores- que equivalía a 70 millones de dólares.

Hubo aval del Estado para los créditos, por ejemplo los que se tomaron con el Banco Holandés y que después formaron parte de la deuda externa.

La provincia de Buenos Aires le dio energía casi gratuita por 10 años.

El precio de compra es vil, cuanto menos podemos decirlo así. La dictadura fortalece ese proceso hegemónico donde aparecen aquellos datos como por ejemplo que la Secretaría de Industria de la dictadura apretó a otros diarios. Uno de los ejemplos claros también fue denunciado aquí.

La elevación de los aranceles de importación, en su momento, del 44 al 48 por ciento, que más allá de que pueda haber tenido rebajas está claro que formaron parte de ese mecanismo de apropiación y expropiación.

Lamentablemente hasta ahora Papel Prensa todavía sigue recibiendo subsidios para forestación. Este es otro de los mecanismos de apropiación. También se benefició con la devaluación, la pesificación asimétrica. Está claro y lo mostraron todos cuando puso precios diferenciales y ejerció una verdadera competencia desleal. Es decir, ellos tienen un precio de venta de la bobina de papel menor a su costo de producción y cobran más a otros.

Reitero lo que dije porque esto hay que computarlo también. Bajo costo de producción, subsidios que le da el Estado y esquilman a los productores.

Un ejemplo interesante acaba de dar el compañero del Sindicato de Vendedores de Diarios en el mecanismo de la compra y devolución de diarios, es decir, los diarios rechazados por los canillitas. "Clarín" se lo vende a Papel Prensa a un valor similar al de tapa, no al valor de descarte ya que es un diario que no se ha vendido. Todas estas son formas de apropiación.

Está de más decir lo que esa hegemonía implica: captación del mercado, de más mercado, en donde obviamente tiene más páginas, más anunciantes, más clasificados. Si se multiplican todos estos valores -los economistas tendrán que hacer ese trabajo-, para hacer una comparación, podemos decir que se trata de un negociado fabuloso que a mi juicio equivale a los escándalos de la "Década Infame", la CHADE, la Italo o las exportaciones de carne. Por eso nos parece importante que quienes tengan herramientas puedan acercarlas, discutir y fundamentar para que el procurador del Tesoro haga y lleve adelante esa denuncia sobre el abuso de la posición dominante.

Otro de los aspectos de Papel Prensa tiene que ver con la implicancia sobre la comunicación. En primer lugar, está claro que el papel es un bien necesario para el desarrollo social, cultural, educativo y económico, está claro que hace a la libertad de prensa y de imprenta. La información es tanto un insumo como al mismo tiempo un requisito de la democracia. En este sentido, está claro que si unos pocos controlan la información no es posible una verdadera democracia. Papel Prensa ha venido administrando la palabra y ellos mismo lo dijeron: "Quien controla el papel, controla la información".

Si me permiten, quiero resaltar algo. Uno de los expositores fue el representante del "Diario UNO", que también vive en mi provincia y con quien hemos tenido serias discrepancias respecto de la ley de medios, pero también estamos dispuestos a "bancar" absolutamente este proyecto en función de la garantía de la libertad de prensa aún para aquellos con los cuales no estamos de acuerdo.

Para ir cerrando, me parece que es importante -dado que es el objeto principal de esta comisión- centrarnos en la necesidad de un marco regulatorio y por eso hablé de dos paradigmas diferentes en cuanto a las regulaciones. En este caso la regulación va a tener dos aspectos, que a veces los técnicos, los científicos y los ideólogos dicen que son dos extremos, pero sinceramente creo que aquí se juntan perfectamente.

Un marco regulatorio que resguarde tanto el interés general, porque es el que hace a esa libertad democrática de prensa, como así también que haga de árbitro entre actores privados que son notoriamente desiguales. Pero está claro que para esto hay que definir los objetivos y las prioridades de la regulación.

Así, un eje se vincula con los debates y la articulación de los consensos necesarios en torno a la importancia que puede tener esta regulación, y también a los efectos diferenciales de la regulación sobre la actividad económica e inclusive la actividad cotidiana. Y esto requiere necesariamente un análisis político que debe realizar el Congreso, donde es absolutamente valioso que ustedes escuchen también las voces de la sociedad.

Otro eje abarca los aspectos técnicos normativos -digo esto porque las experiencias de regulación en la Argentina han tenido varios traspiés- porque es importante tener precisión, evitar contradicciones, vacíos en los derechos y obligaciones de cada uno de los actores, así como tener bien en claro los procedimientos a seguir.

Es decir que un marco regulatorio eficaz debe preservar el funcionamiento de las reglas de mercado pero, al mismo tiempo, debe evitar la formación de monopolios indeseables, desacelerar la concentración del ingreso, proveer a una mayor justicia distributiva y estimular el crecimiento de la economía.

Para esto, en este nuevo marco regulatorio tiene que haber autonomía, visibilidad y transparencia en la gestión. Tiene que haber mecanismos claros de rendición de cuentas. Tiene que haber participación social, no únicamente corporativa. También corporativa, porque creo que los editores de periódicos del interior tienen que estar, pero también me parece importante que otros sectores de la sociedad de alguna manera participemos, sobre todo en hechos tan clave como evaluar la capacidad de producción.

Aunque pudieran llegar a producir 200.000 toneladas aún está faltando para el consumo del mercado interno. Evidentemente, si es un bien escaso va a haber que discutir mecanismos de cuotificación. Para eso habrá que tener criterios que sean objetivos, solidarios y justos, es decir, no que uno se lleve todo y que a otro se le exija más. Como decía Jauretche, hay que ver si la frazada es corta o si todos podemos tenerla.

Para concluir, sinceramente no se trata del problema de un gobierno versus un grupo. Por eso se requiere una capacidad institucional, legitimidad y poder coercitivo de los órganos reguladores. Pero también debe quedar en claro que como toda política pública que necesita un soporte institucional y organizativo, no basta con el ejercicio del poder del Estado a través de una ley. Sólo puede tener sustento y proyección si las organizaciones sociales de todo tipo constituimos ese sujeto político que pueda incidir y actuar, dando forma y pesando en las definiciones de esas políticas.

Espero que estas audiencias que ustedes están haciendo impliquen precisamente eso, para que la sociedad pueda incidir en la definición de esas políticas. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Gracias Edgardo Massarotti, por el Foro Popular de Comunicación de Entre Ríos.

A continuación hará uso de la palabra Luis Giletta, del diario "Tribuna" de Bell Ville, Córdoba.

SR. GILETTA En primer lugar, aclaro que no somos un diario; somos un semanario de la ciudad de Bell Ville, en la provincia de Córdoba, que el próximo 8 abril va a cumplir 80 años.

Uno de los problemas más serios que hemos tenido a lo largo de toda esta trayectoria siempre ha sido la provisión de papel. A veces uno escucha a los colegas de ADIRA y su realidad es totalmente distinta a la que vivimos los medios del interior en poblaciones de 10, 15 o 40.000 habitantes.

En ese sentido, quiero decirles que apoyamos totalmente este proyecto de ley porque creemos que si está bien aplicado no debemos caer en el temor que dejaban traslucir las palabras del representante de ADIRA, que es el temor a la presencia del Estado o a las regulaciones.

Es importante que de una vez por todas se asuma seriamente el problema primero de la fabricación y luego de la distribución de papel y, fundamentalmente, la posibilidad de que los medios chicos podamos acceder a un costo igualitario al de los grandes medios.

Debe quedar claro que en futuros debates que tendrán que darse sobre este tema tendientes a garantizar la auténtica libertad de prensa, la pluralidad de medios y de ideas, también tendrá que hacerse referencia a la problemática fiscal a la cual nos vemos enfrentados, ya que no es igual la capacidad que tenemos los pequeños medios que la que tienen los medianos o los grandes medios concentrados.

Nosotros decimos que a las pymes del periodismo no hay que verlas como empresas comerciales sino como empresas culturales. Y contra todo lo que se vino diciendo en los últimos años acerca de que la irrupción del periodismo digital iba a ir haciendo desaparecer a los medios gráficos, la realidad, por lo menos de nuestra región, es que en una zona de cerca de 100.000 habitantes hay 17 medios gráficos, muchos de los cuales han ido surgiendo en los últimos años como una clara demostración de que los pueblos necesitan tener un medio que registre la historia de todos los días.

También se observa la aparición de muchos medios gráficos que tienen que ver con la comunicación de las instituciones o de las empresas. Y eso por supuesto da cabida a la participación de muchos estudiantes de las escuelas de periodismo que han ido surgiendo en estos años y que de esta manera van teniendo posibilidades de encarrilar su vocación.

Antes de venir a esta audiencia pública conversé con la mayoría de estos colegas, medios que van desde tirajes de 1.000 a 4.000 ejemplares. Estamos hablando de poblaciones pequeñas. Por ejemplo, en Bell Ville, una ciudad de 40.000 habitantes, un medio como el nuestro está en el orden de 4300 ejemplares, mientras que Clarín, que dicen que es el diario nacional, vende 150 ejemplares.

Y esa es la realidad de todos los pueblos.

Hay ideas dando vueltas acerca de los pequeños medios y ojalá esta audiencia ayude a concretarlas. Hemos empezado a dejar un poco de lado ciertos egoísmos y a entender que entre todos podemos hacer suplementos conjuntos, por lo menos en lo relativo a contenido político y periodismo nacional.

No hace mucho tiempo en la provincia de Córdoba se realizó un estudio que arrojó como resultado que sumando los semanarios obteníamos un tiraje de 200 mil ejemplares, cuando al diario más importante de la provincia dice vender 65 mil ejemplares. Esto lo traigo a colación para que el Estado y el Poder Legislativo tengan en cuenta la importancia de los pequeños medios en el interior del país.

Es fundamental para la supervivencia e incluso para el surgimiento de nuevas publicaciones, la sanción de esta iniciativa para tener la posibilidad de obtener el papel de diario a un precio más accesible. No quiero explayarme mucho más. He escuchado atentamente a los disertantes y a los colegas y creo que lo han hecho con mucha solvencia.

He podido leer el informe brindado días atrás por el presidente de DYPRA, entidad a la cual nos sumamos después de haber integrado mucho años ADEPA. Hemos renunciado a esa asociación -al igual que lo hicieron otros medios- precisamente por sentirnos utilizados por los grandes medios concentrados. Y ese es el real sentido de la palabra, porque incluso utilizan a algunos medios del interior como fachada para darle carácter federal a la entidad que concretamente sólo sirve al grupo Clarín.

Hace mucho tiempo venimos luchando para crear una comisión de Pymes dentro de ADEPA, sin embargo nunca tuvimos eco. Sin embargo, los acontecimientos ocurridos en los últimos tiempos nos llevaron a tomar una decisión que deberíamos haber tomado mucho tiempo antes. Justamente en este momento surgió DIPRA -Diarios y Periódicos Regionales Argentinos- que nuclea fundamentalmente a los medios pequeños y a los cooperativos surgidos en muchos lugares del país. Y al respecto compartimos totalmente las expresiones del presidente de DYPRA.

Quizás lo que voy a decir no es tema de esta audiencia, pero quiero aprovechar la oportunidad para agradecer que por primera vez se tengan en cuenta las opiniones de ese interior del interior al que no se escucha.

También considero que es una buena ocasión para decir que se siga trabajando en la problemática de los pequeños medios del interior porque tenemos una realidad totalmente distinta a la de los grandes medios.

Recuerdo que hace un rato se habló de que desaparecieron muchos medios en la época de la regulación. Hace 30 años que estoy en esta actividad y la época en la que más medios desaparecieron fue cuando arreciaban las políticas neoliberales. Ese fue uno de los momentos más difíciles para los medios pequeños.

Asimismo recuerdo cuando el ministro Cavallo durante el gobierno de la Alianza impuso el IVA a la venta publicitaria, del cual los medios pequeños estábamos exentos. Eso nos complicó enormemente porque hay que entender que por lo general en el caso de los pequeños medios se trata de empresas familiares sin gran estructura administrativa como para manejar correctamente ese aspecto. Algunos pudimos sortear esa situación o nos pudimos acomodar, sin embargo los más pequeños fueron quedando en el camino por ese problema, entre otras cosas.

Hay que entender que los pequeños medios del interior tenemos un mercado publicitario muy acotado. Prácticamente se trata de pequeñas empresas y de comercios monotributistas a los que estamos castigando al cobrarles el IVA. Por ello entiendo que quizás también haya que estudiar esta problemática.

Entonces, otro punto a considerar es la publicidad, que sé que el actual gobierno lo está estudiando. Se trata de la posibilidad de que los medios concentrados, que dicen ser los medios que llegan a todo el país, no se queden con toda la torta publicitaria sino que pueda llegar a los pequeños medios.

Como mencioné en el ejemplo anterior, se demuestra que no es tan así el hecho de que Clarín es el gran diario nacional. Digo esto porque la Universidad de Villa María, en la provincia de Córdoba, hizo un estudio que señala que en nuestra región el conjunto de los medios nacionales vende en los kioscos solamente el 4 por ciento de lo que venden los periódicos locales. Creo que el Estado debería tener en cuenta ese aspecto a la hora de fijar las pautas publicitarias.

No quiero abundar en lo que ya se dijo. Simplemente agradecer una vez más esta posibilidad y ojalá esta iniciativa sea aprobada y los pequeños medios del interior tengamos un aliciente más para continuar adelante. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Tiene la palabra el señor Sale, director del diario Noticias de la Costa de Viedma, provincia de Río Negro.

SR. SALE Hoy somos todos viajeros, por lo tanto agradezco el gesto de haber violentado el orden.

El hecho de generar un espacio de audiencia pública por parte de la Comisión de Comercio de la Cámara de Diputados de la Nación, para considerar el proyecto de ley por el que se promueve se declare de interés público la fabricación, comercialización y distribución de papel para diarios, es ante todo un gesto y un hecho democrático.

Que se puedan escuchar voces que venimos desde lejos -nosotros estamos a mil kilómetros de este centro de consumo-, desde la otra Argentina como solemos decir nosotros, no hace otra cosa que ratificar que la inclusión es posible.

Nuestro diario fue fundado el 1° de abril de 1996, consecuentemente estamos en las puertas de los 15 años de vida. Y nació a partir de la necesidad de una vasta región de la Patagonia que no tenía su propio diario.

Como dato quiero decirles que Viedma, capital de Río Negro, es la única capital de provincia de la Argentina que no tuvo diario hasta 1996.

La motivación de aceptar la invitación a partir de esta audiencia, no tiene otra razón que contar lo que significa parir un diario todos los días.

Aquellos que estamos lejos de los grandes centros de consumo, sufrimos para conseguir los insumos básicos en tiempo y forma. Mil kilómetros es una distancia enorme en la Argentina.

No me gusta hablar de diarios grandes y de diarios chicos. En los pueblos, eso es relativo. El nuestro es el diario grande, hasta que nos comparamos con alguien. Somos el que más vendemos, hasta que nos comparamos con los grandes medios monopólicos, que no sólo están aquí; también andan dispersos en el resto de la República.

Entonces, ni grandes y chicos: iguales, con las mismas condiciones para todos.

Por ser iguales, debemos compartir las mismas reglas de juego, las mismas condiciones para comprar cada uno de los insumos, sobre todo, el papel.

Teníamos cupo. Eso significó durante años una discriminación por parte de Papel Prensa. En nuestro caso se nos otorgaba menos del 50 por ciento del que debíamos consumir, y la diferencia, por ser de los chicos, la debíamos comprar en el exterior a precios fuera de nuestro alcance.

Debíamos -dije- porque hace poco menos de un año un día el cupo se puso laxo. No sé si fue porque el socio Estado empezó a controlar o porque el monopolio y su otro socio empezaron a vender menos. ¿Entonces les habrá empezado a sobrar papel? No lo sabemos, pero eso ocurrió.

Quiero dar testimonio del destrato al que somos sometidos. Las empresas como la nuestra no son calificadas por Papel Prensa. Por lo tanto, debemos comprar en forma anticipada el papel, el insumo básico. Debemos transferir el dinero; debemos esperar que la empresa lo vea en una computadora y después se pone en marcha todo un operativo, que en muchos casos para llegar a nuestra empresa demora hasta seis y a veces siete días. Por lo tanto, nos llevan una gran ventaja, siempre tiene nuestro dinero dentro de su empresa. Esta no calificación no sé si la aplicarán al resto de las empresas del sector.

Pero no todo está perdido. Después de años y años de consumir Papel Prensa, hace dos días, oh sorpresa, nos llamó la empresa a nosotros. Años y años mendigando que nos atiendan. ¿Saben lo que es acceder a un gerente de Papel Prensa? Es una tarea casi imposible. Hace 72 horas, el gerente de comercialización de Papel Prensa nos llamó a nosotros, diciéndonos que querían visitarnos. ¿Qué significa eso? Que las audiencias públicas ya lograron algo. No sólo que nos consideran sino que los gerentes de Papel Prensa puedan conocer el país. (Risas.)

Desde aquí quizás no se visualiza exactamente lo que significan estos diarios, estas revistas, estas publicaciones. Suscribo el documento de ADIRA cuando habla de los diarios del interior, que en números groseros habla de 900.000 o un millón.

Y aquí hay una trampa que cometen hasta las grandes agencias de publicidad. Se olvidan de nosotros, creyendo que anunciando en "Clarín", en "La Nación" o en los grandes medios de la Capital Federal están llegando a la Argentina.

Recién lo decía el señor de Córdoba y lo voy a ratificar. En nuestra región del sur bonaerense y el Este rionegrino -desde Pedro Luro a Sierra Grande, aproximadamente 450 kilómetros-, "Clarín" vende 180 diarios; "La Nación" no llega a 150 ejemplares. Esa es la Argentina que van a ir a conocer los gerentes de Papel Prensa. Ojalá después les cuenten a sus patrones.

Podemos enumerar de a montones formas de destrato de la empresa. Quizás no suman más que para la anécdota. Por lo tanto, las vamos a dejar de lado.

La declaración de interés público de la fabricación, comercialización y distribución del papel para diario es una necesidad. Y no creamos que estamos hablando de libertad; estamos hablando de competencia. Nos quieren meter en la discusión de la libertad de expresión como si no la tuviésemos, cuando en realidad estamos hablando de competencia desleal por parte de quien producen papel en la Argentina.

La competencia se hace mucho más difícil, mucho más cruel, con la aparición de los nuevos modelos y sistemas de comunicación, pero lo que tenemos que evitar es que los privilegios sigan siendo de los mismos en la Argentina. Debemos cambiar la lógica; que los que más tienen, tengan igual que nosotros.

En la época del fútbol para todos, jubilación para todos, televisión digital para todos, que también haya papel para todos; papel para todos en las mismas condiciones: para el de Salta, el de Tucumán, el de Río Negro y el de acá a la vuelta. Entonces, va a haber una competencia más sana.

Y tengan la certeza de que habrá muchísima más libertad. No nos dejemos convencer por el discurso del miedo. Nosotros por lo pronto podemos decir, podemos escribir, podemos poner en Internet lo que tenemos ganas. Los que quieren imponer el discurso del miedo lo único que están haciendo es defender a las patronales. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Gracias Raúl Sale, director del diario "Noticias de la Costa", Viedma, Río Negro.

A continuación tiene la palabra José Sbatella, presidente de la Unidad de Información Financiera.

SR. SBATELLA Agradezco la invitación. Es una obligación para mí, como presidente de la Unidad de Información Financiera, estar aquí, ya que como tal ejerzo parte del poder de policía del Estado en lo que hace al control y la aplicación de la ley contra el lavado de dinero, ya que esta ley tiene influencia en uno de los factores de acumulación de capital de este grupo dominante.

También quiero encuadrarme en mi anterior función, cuando fui presidente de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. Y mucho se habló aquí de que la posición de Papel Prensa hace uso del poder monopólico, y por ende es aplicable la ley de defensa de la competencia.

Lamentablemente, quizá por desconocimiento o por miedo -porque hay que reconocer que todavía ese fantasma lo utiliza este grupo dominante-, no hay antecedentes hasta este enero de denuncias de abuso de poder para aplicar la ley de defensa de la competencia. A pesar de que casi todos los diarios fueron víctimas de este abuso de poder, recién la primera denuncia aparece en enero.

Es muy sintomático el modus operandi, para hablar en términos delincuenciales, de Papel Prensa.

Esta posibilidad de tener el control del abastecimiento del papel producido en Argentina, le permite discriminar precios, que es una de las figuras de la ley, y a la vez negarse a la venta, que es otra de las figuras de la ley. Y como conclusión, estas dos figuras permitieron al grupo Clarín iniciar la primera etapa de acumulación e integrarse verticalmente a la producción de madera y a las compras pertinentes a las etapas previas de la fabricación de papel.

Posteriormente, utilizando este poder de mercado, compra periódicos del interior y en todo o en parte se va haciendo socio de la mayoría de los periódicos que pueden sobrevivir. Esta es la primera etapa de acumulación que de alguna manera termina cuando aparece la posibilidad de hacerlo por vía de la imagen. En ese entonces ve el negocio como grupo, es decir, el control de la distribución de imagen por cable. O sea que esta capacidad de acumulación lo obliga a continuar como en todo monopolio, y más aún en un país periférico como el nuestro.

Ellos no paran porque cuando dejan de acumular y de concentrar, se quedan fuera. Esta es la ley si hay Estado, pero ocurre que durante muchos años no hubo Estado en la Argentina. Por eso eran crudas esas leyes del capitalismo salvaje.

Por otro lado, la compra de Multicanal le permite entrar en el negocio del cable. Para ello hace algo que es una novedad para el mundo, que es acordar un contrato con la AFA a veinte años, del cual son cómplices de origen los que lo firmaron. En la historia de la regulación de la transmisión de imágenes de deportes de primera línea, no hay antecedentes de contratos a veinte años.

Ese contrato, junto con la posibilidad de adquirir la competencia, genera un nuevo sistema de acumulación económica, que es el más importante después de que nuevamente empieza a usar la misma figura usada con Papel Prensa. Me refiero a discriminación de precios y negativa a la venta. La discriminación de precios es en función de que fijan precio predatorio, en rigor así se llama, por el cual venden más barata la conexión. Y hay denuncias de que siguen haciéndolo en Punta Alta. Ellos venden la conexión a la mitad de su valor hasta que salen del mercado. Además ocurre que sacan Fútbol de Primera, que era lo que permitía la competencia. De ese modo fundieron o compraron a toda la competencia del cable en las principales ciudades y en ciento y pico ciudades del interior. Quedaron ellos solos.

Esta segunda forma de acumulación fue la más importante del grupo hasta la fusión con Cablevisión, que permitía llegar a una tercera etapa, Telecom. Para ser claros, se quedaron con la fibra óptica. En realidad se quieren quedar porque la batalla hay que darla y ganarla.

Consecuentemente en este esquema, controlarían todo el sistema de difusión y las tecnologías vigentes para poder manejar lo que se ve en el horizonte, el triple play de la transmisión de imágenes. Entonces, se quedan con las tres etapas tecnológicas, lo que les permitiría también difundir imágenes por teléfono, para lo cual necesitan línea telefónica.

Esta fue la historia hasta el uso de la jerarquía del Estado y de la regulación en un tema que se transformaba en una cuestión estratégica para cualquier proceso popular en la Argentina y en cualquier país del mundo. Este mismo problema que nosotros empezamos a resolver, lo está sufriendo el resto de los países latinoamericanos.

Samir Amin, que es un economista egipcio que yo nombro en mis clases, dice que en la peor etapa del capitalismo hay cinco monopolios que son la esencia de la construcción de poder. El primero es el monopolio de los recursos naturales, cuyo objeto son las rentas mineras, agrarias y petroleras. El segundo es el monopolio del recurso financiero, o sea el capital y la movilidad del capital. El tercero es el monopolio de la innovación tecnológica, que implica conocimiento en las casas matrices pero no para los países periféricos. El cuarto, que es el verdadero poder garante de la fuerza militar, es el monopolio de las armas de destrucción masiva. Y el que legaliza estos cuatro monopolios a nivel mundial, es el monopolio de los medios de comunicación. No hay posibilidad de romper los cuatro anteriores si no se rompe éste, que es el que maneja la difusión de la imagen y las ideas que se transmiten en el mundo. O sea que el tema de los monopolios de los medios de difusión es la batalla estratégica global.

A veces ocurre que no hay voluntad de la sociedad, otras que no se puede y otras más en las que las fuerzas populares no están en condiciones de dar batalla.

Esta situación económica, que es la madre de todas las batallas, es el monopolio por la difusión en Argentina, como no puede ser de otra manera en un país capitalista periférico salvaje donde quizás vivimos con mayor crudeza la corrupción desde los 90. No me refiero a la corrupción que sale en los diarios y en los medios sino a la que se manifiesta brutalmente en el caso de Papel Prensa.

No voy a repetir conceptos, pero desde el punto de vista comercial claramente la asamblea constitutiva de Papel Prensa es nula si se considera que son imprescriptibles los delitos de lesa humanidad.

Ningún socio puede entregar ni hacer traspaso de las acciones por la fuerza en la asamblea. Esa es la ley de derecho comercial del Estado. O sea que apenas sean imprescriptibles, será posible discutir la legalidad de la constitución y apropiación de Papel Prensa.

Hay una segunda instancia en la que este grupo comete otros delitos que están denunciados en la Justicia y en la unidad a mi cargo.

La asamblea constitutiva de Cablevisión está viciada de nulidad. Esta asamblea fraudulenta fue denunciada por la fiscal Gil Carbó, quien sufrió persecuciones por ese motivo. Este caso todavía no está resuelto. Ese dato no fue mostrado a la prensa en diciembre de 2007 cuando se lanzó la ampliación de capital, con acciones en Nueva York y en Argentina y luego se terminó la fusión.

Como no fue anunciado, la Comisión Nacional de Valores y los organismos dedicados a ello tienen en sus malos una denuncia que llamaría por mala praxis en la constitución de sociedades, debido a que hay un dato que no se dio a conocer públicamente. Y a eso hay que adicionar que el vicepresidente del GP Morgan para América Latina, apellidado Arbizu, viene a la Argentina y se autoimputa diciendo: yo, junto con mis doscientos clientes que tienen un patrimonio neto de más de 25 millones, hice ingeniería financiera -lo que implicaba minimizar impuestos, léase evasión- y trasladé capital de los clientes a paraísos fiscales. Y en diciembre de 2007, tres de los doscientos a los cuales inicié una denuncia penal, hicieron una maniobra que implicó que nosotros, como GP Morgan era evaluadora de riesgo, dijéramos que estaban en perfectas condiciones para colocar acciones y además que los iban a salvar de la crisis que se venía -estábamos en 2008- y que por eso era urgente.

Por lo tanto, para poder colocar esas acciones hicieron una maniobra que contó con la complicidad de los gerentes de las AFJP -que estaban manejando capitales privados que invertirían- y la conducción del Grupo Clarín, además del Banco Patagonia y una consultora grande.

Entonces, hay una asociación ilícita que en febrero del año 2008 coloca acciones, sube su valor por encima de todo lo previsto, y esas acciones a ese valor son compradas por las AFJP. Esto es estafa al Estado, porque a los días de que esto se produjera, cuando esas acciones ya habían sido compradas por las AFJP, volvieron a bajar de valor. Y la pérdida del valor de esas acciones pasa a formar parte del pasivo o de las pérdidas de los jubilados del sistema privado, que hereda hoy la ANSES.

¿Por qué el organismo a mi cargo tiene que ver con esto? Porque para que haya lavado de dinero tiene que haber un delito precedente. La denuncia que hace Arbizu, la tiene un juez que todavía no pudo demostrar la forma en que este delito se haya manifestado y, por ende, no posibilita que la Unidad de Información Financiera ingrese como querellante.

Pero recurriendo a la capacidad que tiene el organismo -que tiene secreto fiscal pero no los otros secretos-, hemos juntado la información de los organismos del Estado -la Comisión Nacional de Valores y la ANSES- y hemos presentado una denuncia no por lavado de dinero sino por el delito precedente, que es la estafa al Estado produciendo una pérdida a los fondos de las AFJP. Esto significa que si se prueba la estafa luego se puede aplicar la ley de lavado de dinero, porque se trata de un dinero que se apropiaron los que colocaron a 30 pesos las acciones que luego bajaron a 8 pesos.

¿Dónde está ese dinero? Entre las cuestiones que quedaban pendientes era ver cómo se apropiaban del dinero. En un levantamiento del secreto fiscal que la semana pasada fuimos a apelar porque en primera instancia nos lo niegan, los mismos dueños de Clarín, Aranda y Pagliaro -que a esta altura ya son hombres públicos- presentaron una certificación de una consultora internacional, Price, donde dicen que para el balance de 2008 su patrimonio creció en un 250 por ciento, y dicen que ese incremento no se debe a otra cuestión que a la suba del valor de las acciones que tienen en poder del grupo al que pertenecen, que se generó por la estafa que se comete a las AFJP, hoy la ANSES.

A confesión de parte, relevo de pruebas. Eso es lo que nosotros estamos diciendo al juez. Esto quiere decir que si tenemos el delito precedente y si se puede probar, lo cual ya es un tema de la Justicia, tendríamos el monto por el cual nosotros pediríamos el decomiso de los fondos apropiados por delitos precedentes, lo cual está habilitado por la ley contra el lavado de dinero.

¿Por qué cuento todo esto? Porque todas estas cosas están en la Justicia en distintas instancias, y lo que estamos asistiendo nosotros es al parto de la legislación. Luego viene la aplicación de la ley.

De la misma manera que no se aplicó durante años la ley de defensa de la competencia -y la concentración en la Argentina fue escalofriante en los últimos 30 años-, aplicar la ley implica una segunda batalla, mucho más sórdida y mucho más difícil, con la estructura de poder que ha quedado enquistada en distintos lugares del Estado pero muy fuertemente en la Justicia. Allí están muchos de los cómplices históricos de estos negocios pasados.

Entonces, en cada cuestión que uno va tratando de avanzar tiene que apelar y terminar apelando hasta la Corte, y cuesta seguir ese ritmo, en especial porque es desde un Estado que ha venido siendo desjerarquizado desde los 90, y cuya capacidad de aplicar el poder de policía recién comienza a utilizarse ahora, y creo que necesitamos cuatro años más para terminar de recuperarla.

En ese sentido, esta batalla es crucial y abre otras batallas mucho más concretas en los intereses que se tocan, pero éste es el corazón de la batalla. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Gracias José Sbatella, presidente de la Unidad de Información Financiera.

Voy a dar la palabra a Darío Minadeo, director del "Nuevo Diario Rojense", de Rojas.

SR. MINADEO Agradezco a la Comisión de Comercio por la oportunidad de estar en este lugar. El "Nuevo Diario Rojense" es un diario de la ciudad de Rojas. Lamentablemente, a veces tenemos que decir que estamos entre Pergamino y Junín para que lo ubiquen. Es un diario chico de una ciudad de 25 a 30.000 habitantes.

Había preparado montón de cosas para decir pero realmente muchas han sido dichas anteriormente. Eso certifica que todos los medios del interior sufrimos los mismos problemas.

Es muy difícil para un medio del interior salir en una ciudad a las ocho y media o nueve de la mañana, llenando el diario con información local. A veces ejemplifico con "el cumpleaños de la abuelita" o el extravío de algo de valor. Es meramente social.

He escuchado hoy el relato de medios muy grandes. Nuestro diario sólo tiene seis años pero mi papá que hoy tiene casi 70 años, a los siete años fue canillita. Yo le pedía que me contara historias de aquel tiempo, y una de las cosas que me dijo es que en el año 78 no había papel por ningún lado y tenía que salir a recolectar de los medios grandes los pedacitos de bobina que dejaban, cortarlos con un cuchillo -no existía el cúter-, apilarlos, ponerlos en la guillotina y así imprimir lo poco que se podía para seguir subsistiendo.

Como decía anteriormente, el diario tiene seis años de antigüedad, es un emprendimiento familiar: somos mi hermano, mi viejo, yo, y 28 personas, en relación directa e indirecta.

Escuché decir que los sueldos son el 50 por ciento de nuestros costos-lo corroboro-, que el papel es caro, más o menos todos decimos lo mismo. Lo importante que quede claro es que los medios del interior cumplimos una gran función social y cultural, porque vamos a lo más chico.

Yo he preguntado cómo se manejan los medios grandes. Ellos tienen trescientos periodistas y con suerte a cada uno le toman una pequeña parte de la nota que redactan. Allá todo sirve. Sin embargo, a nosotros diariamente nos cuesta llenar las páginas.

Respecto de la experiencia durante estos seis años, quiero comentarles que la falta de papel la sufrimos en las épocas de elecciones. Aprendí de mi padre que unos meses antes de las elecciones suben el precio del papel y por ello hay que comprarlo antes.

Y la última vez me ocurrió que tuve que presentarme a una papelera con un poco de banca porque no me querían vender papel. Y es necesario tenerlo para que todos los días esté el diario en la calle, porque es un compromiso con toda una comunidad.

Antes hizo uso de la palabra un señor que está a mil kilómetros de distancia, y aunque nosotros estamos a 200 y pico de kilómetros, igual tenemos que venir a Buenos Aires porque las cosas se consiguen acá, por ejemplo, los repuestos. Por eso reitero que es una enorme responsabilidad tener el diario en la calle todos los días.

Pertenezco a ADYPRA, fui uno de los fundadores, ya que acepté la invitación a participar. Creo que los medios del interior no tienen que dejar pasar la oportunidad de participar en lo que está haciendo la presidenta.

Días pasados estuve en la Quinta Presidencial y entiendo que esta política participativa es muy importante para los medios del interior. Yo me arrimé a la presidenta, me saqué una foto y le dije unas palabras. Y para mí con eso ya estaba.

Esta política es muy interesante siempre que se puede concretar el objetivo de la ley de medios y la iniciativa relativa al papel.

Considero muy importante el aspecto cultural, el social y la libertad de expresión. Además, cuanto más papel haya, más información tendremos.

No quiero cansarlos más. Invito a los diputados que todavía están indecisos que lleguen hasta Rojas. Compartiremos mate, torta frita o le que fuera y les mostraré cómo le cuesta a un diario del interior salir todos los días, pagar los sueldos y asumir el compromiso con la comunidad.

Agradezco a los señores diputados y espero haber estado a la altura de las circunstancias. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Tiene la palabra el señor Spalleppi del periódico Sur Capitalino, integrante de la Cooperativa de Editores Barriales.

SR. SPALLEPPI Agradezco la invitación y que nos permitan expresarnos, ya que a veces es muy difícil para los periódicos de pequeña tirada.

He notado que hay mucha gente del interior del país. Nosotros somos del interior de la Ciudad de Buenos Aires. Particularmente estoy trabajando hace diecinueve años en un periódico barrial de las zonas de La Boca y Barracas.

Hace aproximadamente ocho años hemos formado la cooperativa EBC junto con compañeros que hacen periódicos similares al nuestro y que circulan por toda la ciudad.

El tema del papel no lo voy a explicar yo porque normalmente nosotros acudimos a las pequeñas imprentas de la ciudad que quizás tienen el mismo problema que los periódicos del interior del país.

En algunas épocas nosotros sufrimos el problema del papel. De todos modos aunque el imprentero tuviera papel de cualquier color o reciclado, igual imprimíamos.

Nuestro periódico, al igual que los medios de la cooperativa que me acompañan, apoyamos la iniciativa porque creemos en estos procesos de cambio.

Siempre nos tocó poner el hombre y trabajar con mucho sacrificio. De ese modo hemos conseguido algunas cosas que me parece interesante comentarlas ya que hemos crecido cualitativa y cuantitativamente.

Entre los años 1995 y 1996 junto con algunos legisladores de la ciudad y un grupo grande de medios zonales y barriales de la Capital, decidimos trabajar en la Legislatura porteña un proyecto de ley que entre otras cosas nos iba a permitir acceder a un 4 por ciento de la pauta publicitaria que se llevaban los grandes medios. Después de muchas marchas, panfleteadas y juntada de firmas, con el apoyo del entonces legislador Jozami, logramos que se aprobara la iniciativa.

Sentíamos que tocábamos el cielo con las manos hasta que llegó al Ejecutivo y el jefe de Gobierno de la Rúa la vetó.

Cuando el doctor de la Rúa iba a la zona sur, se llenaba la boca hablando de la importancia de los medios barriales para el vecino porteño. Sin embargo, jugó como lo hacen muchos políticos, para el sector más grande. La actitud en aquel momento del doctor de la Rúa, mucho me hace acordar a la de una diputada radical que integra una importante comisión, militante de mi barrio, que hablaba de libertad de expresión y acompañaba los medios barriales y zonales. Ella incluso ha colaborado en mi publicación que hoy está tan ligada al discurso de la libertad de prensa.

Volviendo a lo ocurrido durante el gobierno del doctor de la Rúa, quiero decir que el golpe fue muy duro. De todos modos, continuamos con las marchas y las movilizaciones y en el 2001, durante el gobierno de Aníbal Ibarra, conseguimos que se sancionara la ley. Ella permitió que los pequeños medios barriales con ediciones de 5 mil ejemplares en promedio, accediéramos al 4 por ciento de la publicidad oficial, me refiero a esa gran torta que se llevan los grandes medios de comunicación. Ese fue el momento en que dimos un salto cualitativo y cuantitativo ya que aumentamos la tirada, pudimos pagarle al diseñador, conseguimos más colaboradores y dejé de ser el hombre orquesta. Particularmente, pude empezar a tener una jefa de redacción.

Todo esto ayudó a mostrar otro medio al vecino, de forma tal que tuviera otra opinión e información de su barrio.

Debido a los cambios tecnológicos -que se sucedieron a una velocidad que nos pasó por encima-, desde la Cooperativa EBC en estos últimos años llevamos a la Legislatura porteña una propuesta de ley superadora. Evidentemente, teníamos más gimnasia y otro ritmo -los compañeros se movieron mucho- y conseguimos rápidamente no solamente que se aprobara el proyecto de ley en la Legislatura porteña sino que el Ejecutivo la reglamentara prontamente. Claro que con este último proyecto de ley que habíamos llevado nos ganamos la enemistad de cierto sector de los medios de prensa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires porque nos pusimos muy firmes en que se conserve la redacción de un artículo que establecía que por más que un propietario de medios tuviera cinco medios de comunicación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, solamente en ese registro iba a poder presentar dos; es decir que si tenía cinco, sólo iba a conseguir la pauta oficial en dos medios.

Traigo a colación este asunto porque expresa nuestro más profundo pensamiento sobre lo que es el monopolio y lo que significan aquellos medios que básicamente viven del Estado.

Por estas cuestiones es que hoy estamos aquí: porque creemos que se puede modificar la realidad, porque cada uno de estos logros que hemos conseguido fueron en beneficio del vecino porque hubo más democracia en la palabra escrita, porque nosotros somos del interior de la ciudad de Buenos Aires, porque tocamos temas que los grandes periódicos no tratan; somos el último eslabón en esta cadena.

Escuchaba los periódicos o semanarios del interior del país, que tienen otra estructura. No somos ni grandes, ni medianos, ni pequeños empresarios. Somos actores sociales que transitamos los barrios y tratamos de articular entre las organizaciones y reflejar la problemática que tiene nuestra comunidad, que el gran medio de comunicación -salvo que sea un tema resonante- no va a tratar.

Creemos en el espíritu de este proyecto y si, como dice su artículo 4°, se creará un Consejo Consultivo a cuya integración se invitará a los representantes de los diarios de la ciudad y del interior del país, nosotros queremos jugar ahí. Personalmente, compro este proyecto. Los muchachos que me acompañan en la cooperativa seguramente pondrán el hombro, y seguramente decenas de publicaciones -somos 54 en la Capital Federal con nuestras características- tomarán la iniciativa como propia.

No tengo dudas de que este proceso es de cambio y que si no es con lucha y poniendo el hombro es difícil que se dé, porque creemos que con más circulación del papel escrito tendremos una mayor y mejor democracia de la palabra. (Aplausos.)

SRA. PRESIDENTA DI TULLIO Gracias Horacio Spalleppi, del periódico "Sur Capitalino", integrante de la Corporación de Editores Barriales.

Antes de dar la palabra a la locutora para que formalice la finalización de esta última audiencia, quisiera hacer una muy breve evaluación de las cinco jornadas de audiencias públicas que tuvieron lugar en la Cámara de Diputados de la Nación.

En las tres líneas de convocatoria que hemos tenido en estos cinco encuentros hubo casi ciento veinte voces de expositores, entre dueños o editores de diarios, semanarios, periódicos pequeños, o actores sociales -como dijo recién Spalleppi-, y grandes grupos que editan diarios en nuestro país. Para nosotros absolutamente todos son importantísimos y todos tienen la misma voz y el mismo peso.

La segunda línea que para nosotros fue muy importante escuchar fue la de los gremios y los trabajadores de prensa o de venta de diarios y revistas. Ha sido muy importante poder escuchar también esa voz desde la visión de los propios trabajadores.

La tercera línea ha sido la académica, la de los rectores, universitarios, estudiantes de ciencias de la comunicación o de periodismo.

Realmente ha sido enriquecedor para los y las diputadas que hemos escuchado cada una de las visiones acerca de los proyectos que dieron lugar a estas audiencias para el tratamiento de los proyecto de ley, tanto en el Poder Ejecutivo como el del diputado De Marchi. Además, hemos dado la posibilidad a quienes expusieron, de que pudieran tomar nota sobre los otros dos proyectos que no estaban dentro del marco de las audiencias porque al momento de aprobarlas no habían sido ingresados. Me refiero al de la diputada Merchán, del Interbloque Proyecto Sur, y al del diputado Mouilleron, del Peronismo Federal.

Reitero que para nosotros ha sido muy enriquecedor y muy importante haber podido escuchar esta visión de cada una de estas tres líneas que acabo de mencionar.

Lamento enormemente la ausencia, en estas audiencias públicas votadas por la mayoría de la Comisión de Comercio, de los diputados y diputadas de todos los bloques opositores, salvo honrosísimas excepciones, como el caso del diputado Kenny, del radicalismo, o del diputado Puerta, del Peronismo Federal, presencias fugaces pero presencias al fin.

Lamento también -esto lo digo a título personal pero sé que expreso parte de lo que el bloque del Frente para la Victoria siente- el silencio de los grandes diarios, tanto "Clarín" como "La Nación", por haber ninguneado -es la única palabra que encuentro- estas audiencias públicas y las casi ciento veinte voces diferentes de todo el territorio nacional, que desde el extremo norte al extremo sur del país tuvieron presencia en este ámbito del Honorable Congreso de la Nación.

No puedo no hacer un paralelismo entre el silencio de la palabra escrita, tanto en los diarios "Clarín" y "La Nación", y la ausencia absoluta de los diputados y diputadas que componen el arco opositor de esta Honorable Cámara.

Más allá de estas ausencias, seguimos trabajando. Y vamos a seguir haciéndolo para mejorar el país y para resolver definitivamente esta dramática situación que no sólo tiene que ver con el monopolio de la prensa escrita y la producción de papel para escribirla esas palabras, sino también porque la recuperación democrática todavía no lo ha hecho.

Creemos firmemente que éste es el momento para hacerlo en la Argentina. Y si no lo resuelve el Congreso de la Nación, no sabemos quién podrá hacerlo.

Por ello insisto en que seguiremos trabajando en esa dirección. Nuestro bloque junto con otros más lo estamos haciendo y continuaremos en el mismo camino. Creemos que podemos consensuar un dictamen de mayoría entre los bloques que integran esta Cámara de Diputados, que luego sea sancionado.

Por último, quiero agradecer al secretario de la Comisión de Comercio y en su nombre a todos los demás empleados, a los trabajadores del Congreso de la Nación y a los asesores que tanto han trabajado y que han sido muy mencionados en esta audiencia. (Aplausos.)

A continuación la señora locutora dirá las palabras de cierre de esta audiencia pública.

SRA. LOCUTORA En nombre de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación damos por concluida la audiencia pública sobre Papel Prensa convocada por la presidenta de la Comisión de Comercio, señora diputada Di Tullio, celebrada los días 16, 21, 23, 28 y 30 del corriente mes en este auditorio.

Agradecemos el aporte y la presencia de todos y de cada uno de ustedes.(Aplausos.)

- Es la hora 18 y 7.

Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina | Congreso de la Nación Argentina | Av. Rivadavia 1864 - Ciudad Autónoma de Bs. As. (C.P.C1033AAV) | + 54 11 6075-0000

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