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PROYECTO DE TP


Expediente 4071-D-2013
Sumario: DECLARAR BIEN HISTORICO NACIONAL, EN LOS TERMINOS DE LA LEY 12665, EL SOLAR VERA VALLEJO, UBICADO EN LA CIUDAD CAPITAL DE LA PROVINCIA DE LA RIOJA, LUGAR DONDE ROSARIO VERA PEÑALOZA FUNDARA EL PRIMER JARDIN DE INFANTES DE DICHA PROVINCIA.
Fecha: 21/05/2013
Publicado en: Trámite Parlamentario N° 53
Proyecto
El Senado y Cámara de Diputados...


Artículo 1°.- Declárase Bien Histórico Nacional, en los términos de la Ley 12.665, el Solar Vera Vallejo, sito en calle Hipólito Yrigoyen entre Rivadavia y San Nicolás de Bari de la ciudad de La Rioja, lugar donde Rosario Vera Peñaloza fundara el primer jardín de infantes de la provincia de La Rioja.
Artículo 2°.- La Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y de Lugares Históricos instrumentará todo lo atinente para el cumplimiento de la presente ley.
Artículo 3°.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


El 15 de septiembre de 1971, en la ciudad de Santa Fe, durante el Séptimo Encuentro Nacional de Maestras Jardineras, se institucionalizó el 28 de Mayo, aniversario de la muerte de Rosario Vera Peñaloza, como Día Nacional de los Jardines de Infantes.
Nacida en el pueblo de Atiles, en el valle de Malazán, provincia de La Rioja, el 25 de diciembre de 1873, Rosario Vera Peñaloza quedó huérfana desde muy pequeña y fue su tía materna quien la cuidó e inició en las primeras letras.
Completó la escuela primaria en San Juan y en 1884 retornó a su tierra natal para ingresar a la Escuela Normal de La Rioja, inaugurada oficialmente en junio de ese año y dirigida entonces por Annette Haven, oriunda de Nueva York, una de las célebres maestras traídas al país por Sarmiento.
En 1892 se dirigió a la cuidad de Paraná a estudiar en el Profesorado de Kindergarten de la Escuela Normal, donde fue alumna de Sara C. de Eccleston y egresó en 1894 con el título Superior de Enseñanza.
Años después, en 1898, Rosario Vera Peñaloza fundó el primer Jardín de Infantes de La Rioja, iniciándose como primera maestra jardinera. Este funcionaba en el actual Solar Vera Vallejo, en la sala izquierda del zaguán de entrada, que en esa época abarcaba toda la esquina de la intersección de las calles Hipólito Yrigoyen y Av. Rivadavia.
En 1900 fundó el Jardín de Infantes anexo a la Escuela Normal de La Rioja, el primero de una serie de la que forman parte los de Córdoba, Buenos Aires y Paraná. En 1906 fue nombrada vicedirectora de la citada Escuela Normal de La Rioja y en 1907 ocupó el mismo cargo en la Escuela Provincial de Córdoba. Entre 1912 y 1917 fue directora de la Escuela Normal Nº 1 "Roque Saenz Peña" de Buenos Aires.
Dictó las cátedras de Pedagogía y Matemática en la Escuela Normal del Divino Rostro, incorporada al Profesorado en Lenguas Vivas. Fue inspectora de las escuelas Municipales, y de Enseñanza Secundaria Normal y Especial hasta 1926.
Le dedicó 17 años de su vida al Museo Argentino basado en la teoría pedagógica de Joaquín V. González, estableciendo la correlatividad de las materias y temas, enriqueciendo las salas del Museo con actividades vinculadas al folclore, la artesanía y la preparación de dulces regionales.
En el contexto educativo de la primera mitad del siglo XX, las ideas de Rosario Vera Peñaloza se plasmaron en su discurso pedagógico crítico. Llamada por sus pares "la maestra de la Patria", buscó a lo largo de su trayecto docente la coherencia entre la pedagogía y la práctica del aula con propuestas reformistas y novedosas.
Su gran preocupación fue la educación de la primera infancia y la formación del docente, la cual impulsó a través de la Asociación Pro-difusión del Kindergarten.
Su legado escrito puede encontrarse en las obras "El hombre que rehusó el Olimpo", "Los hijos del sol", "Historia de la Tierra", "Un viaje accidentado", "Cuentos y Poemas" y "Pensamientos breves sobre juegos educativos".
En una época en la que el rol asignado a la mujer estaba aún ligado al ámbito del hogar y en consecuencia, se entendía que la educación de los niños en la primera infancia debía darse en el terreno doméstico, Rosario Vera Peñaloza fue un emergente de una nueva realidad social, la de la mujer maestra egresada de las escuelas normales.
En ese contexto de país, la educación era un instrumento socio-político imprescindible para integrar y modernizar la estructura poblacional del territorio, y ella encarnó ese pensamiento. Sus preocupaciones se centraron en la reforma educativa, el jardín de infantes, la formación docente, la pedagogía y la didáctica.
La reforma educativa aparece de manera recurrente en sus escritos. Advierte que el "normalismo" - predominantemente positivista-, no estaba dando los frutos esperados, e integra a su pensamiento las ideas filosóficas froebelianas y kraussianas del idealismo y el romanticismo alemán.
Sus profesores en la Escuela Normal de Paraná representan la fusión de estas dos grandes ideas, combinando ciencia y espíritu, como los "krausopositivistas".
En Rosario Vera Peñaloza maduraba la idea de un programa reformista que girara en torno de la didáctica. Si bien compartía el ideal liberal de la escuela sarmientina, reconociéndola como una institución insuperable en la conformación de la identidad y como baluarte civilizador y homogeneizador de las masas, dirigía su mirada hacia el interior de la escuela, y más específicamente, a los problemas didácticos. En una búsqueda incansable de nuevas ideas que renovaran la labor cotidiana del aula, logró modificar aspectos pedagógico- didácticos que en algunos casos le costaron la pérdida de la estabilidad laboral, numerosas críticas y cesantías.
Esas ideas reformistas se manifestaron en el Museo Argentino para la Escuela Primaria y el Preescolar que funda en el Instituto Bernasconi. Bajo su dirección se dictaron cursos de trabajo manual y preparación de materiales didácticos y se brindaron nuevas técnicas para que los docentes fueran más creativos e innovadores. Su plan reformista tenía una marcada intención política, pues a través de la educación pretendía contribuir a formar la identidad nacional como el resultado del vínculo primitivo del hombre con el territorio, enriquecido por la historia y la cultura popular.
Fue una activa defensora del Jardín de Infantes como institución educativa, y como tal, reclamó que el Estado garantice el acceso a todos los niños a este tipo de institución y los medios más adecuados para desarrollar espacios higiénicos y cómodos que brindaran a la infancia crecimiento intelectual, moral y patriótico. Promovió la enseñanza de la música, las narraciones de cuentos, las narraciones históricas, las bibliotecas, el teatro y la cinematografía infantil.
Sus ideas expresaron una concepción de infancia moderna, rousseaniana, enriquecida por las provenientes del campo de la psicología evolutiva o del desarrollo. Creía que el Jardín de Infantes proporcionaba al niño una base segura en habilidad manual, en lenguaje y en comprensión, además volverlos responsables, comprensivos y respetuosos de los derechos de los demás. El Jardín de Infantes que proponía Rosario Vera Peñaloza alentaba a docentes y alumnos a la creación y a la recreación de la cultura.
Su paso por diversas instituciones en cargos de profesora y directora en Escuelas Normales revela su inquietud por la formación docente, los maestros, sus conocimientos y actitudes. La maestra jardinera deberá poseer gran poder de observación, ser afable, cariñosa, tener sentido estético, una imaginación viva, mucha actividad y sobre todo verdadera vocación.
Para Rosario Vera Peñaloza, la pedagogía involucraba a la didáctica: mientras la segunda permitía poner en acto los discursos pedagógicos, al mismo tiempo éstos se modificaban por la puesta en práctica de las acciones. De allí la necesaria coherencia entre ambas, una de sus grandes preocupaciones.
Al recorrer la vida profesional de esta enorme educadora riojana, se visualizan sus desvelos y concreciones, su infatigable preocupación por la primera infancia y su reconocimiento por las instituciones dedicadas a su educación con el compromiso real del Estado.
Sus 77 años de vida son los que marcan el trayecto histórico de la gestación y consolidación del Nivel Inicial en nuestro país. Es por eso que la decisión, por parte de la comunidad educativa riojana, de preservar el lugar donde desarrolló inicialmente su vocación docente, merece todo nuestro apoyo.
Que Rosario Vera Peñaloza es el símbolo de la educación inicial argentina lo demuestra que las propias maestras jardineras eligieron el 28 de mayo, aniversario de su fallecimiento, como Día Nacional de los Jardines de Infantes. Tenemos entonces el deber moral e histórico de preservar el patrimonio donde comenzó a desarrollar su vocación y fecundo trabajo.
Por todo lo expuesto, solicito a mis pares me acompañen en la sanción de este proyecto de ley.
Proyecto
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
MARTINEZ, JULIO CESAR LA RIOJA UCR
BRIZUELA Y DORIA DE CARA, OLGA INES LA RIOJA UCR
Giro a comisiones en Diputados
Comisión
CULTURA (Primera Competencia)
PRESUPUESTO Y HACIENDA