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PROYECTO DE TP


Expediente 1342-D-2011
Sumario: RENDIR HOMENAJE AL DOCTOR MIGUEL LILLO AL CUMPLIRSE 80 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO EL DIA 4 DE MAYO DE 2011.
Fecha: 30/03/2011
Publicado en: Trámite Parlamentario N° 18
Proyecto
La Cámara de Diputados de la Nación
DECLARA:


Rendir Homenaje y Reconocimiento al Dr. Miguel Lillo al cumplirse 80 años de su fallecimiento el día 4 de mayo de 2011.

FUNDAMENTOS

Proyecto
Señor presidente:


El doctor Miguel Lillo fue un naturalista de condiciones poco comunes, de gran sagacidad y capacidad de observación, dotado de una extraordinaria y amplia vocación. Profundamente erudito, como resultado de su propio esfuerzo. Especializado en Botánica, conocía también a fondo otras ramas de las disciplinas científicas, particularmente la Química. Tenía autoridad, tanto moral y científica, de singular relieve. Durante medio siglo se dedicó a la investigación científica, alternando estas actividades con la docencia y la dirección de instituciones públicas.
Nació en Tucumán en 1862, cursó sus primeras letras en una escuela particular e hizo el bachillerato en el Colegio Nacional. No efectuó otros estudios oficiales; todo lo que vino después se le debió a sí mismo, constituyendo un hermoso ejemplo de autodidactismo.
Las ciencias exactas, físicas y naturales fueron las de su predilección y las estudió y perfeccionó con ahínco. Federico Schickendantz, profesor de química y director de la Quinta Normal de Agricultura, fue el maestro que tuvo el joven Lillo. Había descubierto en él condiciones estimables de observador y estudioso. Y lo estimuló y lo guió vislumbrando en él a su sucesor. Efectivamente, cuando el doctor Schickendantz se ausentó definitivamente de Tucumán, en 1892, Lillo lo reemplazó en la Dirección de la Oficina Química, cargo que conservó hasta el día de su muerte y que atendía durante la semana alternando con Cátedras de Química y Física en el Colegio Nacional, Escuela Normal y Universidad.
En 1918 se retiró de la docencia, guardando, con carácter Honorario el cargo de Director del Museo de Historia Natural, anexo a la Universidad también lo instó a que efectuara un viaje por Europa, cuyos principales centros científicos visitó, teniendo ocasión de frecuentar los mas notables botánicos de la época. Este viaje tuvo una influencia decisiva en la vida del joven naturalista. En 1888, poco antes de aquel viaje, había publicado su primer ensayo sobre la Flora Tucumana, mas no era su afán hacer publicaciones sino profundizar los problemas, enriquecer su biblioteca, hacer colecciones, cultivar especies críticas, comunicarse con colegas del país y del extranjero, consultar tipos, determinar material, etc., etc. Su contribución al conocimiento de los árboles de la Argentina (1910) constituye una obra fundamental para los estudios dendrológicos en nuestro país.
El Dr. Lillo fue miembro de la Comisión Nacional de la Flora Argentina y se ocupó con preferencia del estudio de la gran familia de las Compuestas, las Acantáceas y las Asclepiadáceas argentinas. Clasificó colecciones de mucho valor procedentes especialmente del Norte Argentino, interesándose también por la distribución de la vegetación en esta parte del país, para concretar criterios fitogeográficos propios. En el campo de la Zoología -en particular la Ornitología- la labor de Lillo fue prolífera. En 1905 publicó Fauna Tucumana (Aves), describió además nuevas especies de la avifauna tucumana y reunió la mejor colección de aves de la provincia.
Otro aspecto prominente de la vida de Lillo constituyó su pasión por la lingüística y la literatura clásica. Además de los idiomas necesarios para asesorarse en sus investigaciones científicas, Lillo estudió con singular acierto y especial versación las lenguas indígenas. Valga además agregar, que durante 45 años llevó con toda minuciosidad los registros meteorológicos, cuando todavía no existían observatorios nacionales en Tucumán.
El doctor Lillo recibió honores que le tributaron espontáneamente las corporaciones e instituciones científicas del país y del extranjero. El Museo de La Plata lo designó Doctor Honoris Causa en 1914. En 1928 le fue otorgado el premio "Francisco P. Moreno".
En diciembre de 1930, dona a la Universidad Nacional de Tucumán, una manzana completa de terreno con su casa solariega, sus colecciones de flora, su herbario compuesto de 20.000 ejemplares de unas 6.000 especies distintas, pieles de aves, la más completas que existía en su momento, colecciones de lepidópteros y su biblioteca, compuesta por 7.000 volúmenes, más una suma de dinero con la condición de que se organizara con ello un centro destinado a la investigación y al estudio de las ciencias naturales.
Es así que en 1933 nace la "Fundación Miguel Lillo" como consecuencia del legado del Dr. Miguel Lillo. Hoy, rodeado de un parque majestuoso, se encuentran los edificios de la fundación, algunos de ellos modernos y de reciente data, símbolos de continuación y crecimiento del deseo de Lillo.
La Fundación Miguel Lillo, es hoy una de las instituciones más importantes del país y América Latina en lo que hace a investigación biológica, geológica, taxonómica, ecológica y de recursos naturales.
Entre las actividades que realiza la Fundación se destacan:
- El estudio, la investigación y la extensión cultural en el campo de las ciencias naturales con especial referencia a la conservación y protección del medio ambiente.
- El desarrollo de una tarea educativa de concientización para la preservación de la fauna, flora, gea y biodiversidad de todo el país, del Noroeste Argentino en particular, y de las Naciones limítrofes.
- La formación de investigadores jóvenes en laboratorios e institutos junto a investigadores avanzados, realizando docencia de especialidad superior, reconocidos como cursos superiores y de especialización.
- Elaborar estudios de base que vienen permitiendo la creación de parques y reservas en el Norte argentino y países limítrofes para proteger la naturaleza, en una real extensión de actividades en el centro sudamericano -radio de acción de la institución- a partir de convenios internacionales firmados con organismos académicos de países vecinos.
- A todo esto se agrega la acción que viene desplegando con su Centro Cultural, Dr. Alberto Rougés; educación, investigación y extensión de excelencia para interacción de ciencias y humanidades que forman parte, en un solo conjunto, de la expresión cultural, provocando así un diálogo enriquecedor del conocimiento.
- El fruto de todos los trabajos se plasma a través de una profusa actividad editorial, característica de la Institución desde sus inicios.
En la Fundación existe un herbario con 590.000 ejemplares; se atesora una importantísima colección de ejemplares de mineralogía, zoología y la paleontología no son menos.
La visita al lugar ofrece interesantes exposiciones de las ciencias naturales en su museo y también la posibilidad de dar un paseo por el inquietante parque que rodea los edificios, en el que pueden observarse innumerables variedades de especies vegetales típica de la flora del NOA.
Junto a los muros en ruina de lo que fuera la casa del investigador, se encuentran sepultados los restos mortales de Lillo que están permanentemente escoltados por dos grandes esculturas que representan a la flora y la fauna a la que él dedicó por vocación tantos años de su vida.
La vida fecunda y extraordinaria del Dr. Miguel Lillo se extinguió en Tucumán, con heroica serenidad, el 4 de mayo de 1931.
Por lo expuesto solicito a mis pares el acompañamiento para la aprobación del presente proyecto.
Proyecto
Firmantes
Firmante Distrito Bloque
GALLARDO, MIRIAM GRACIELA TUCUMAN FRENTE PARA LA VICTORIA - PJ
Giro a comisiones en Diputados
Comisión
LABOR PARLAMENTARIA (Primera Competencia)